Pues… sigo sin tener tiempo decente para escribir más rápido
Sumando que estoy en un periodo pseudo-dramatico T.T ya se me pasará
Bueno, los agradecimientos:
Julie (no sabía que habias leído mis otros fics. Es muy dulce tu apoyo, gracias! Para nada, me agrada que digas tus opiniones, así puedo saber como va la historia. No te podia contestar por otro medio n.n)
LadyMischievous07 (ya sabes que agradezco infinitamente que me apoyes en cada locura, y me ayudes a escribir esos maquiavélicos Thorki ¬w¬ )
NOTAS: es un crossover entre "Blanca Nieves y el Cazador" y The Hollow Crown
DISCLAIMER: los personajes de Eric y Hal no me pertenecen, solo lo hago por diversión
ADVERTENCIAS: rated M, slash, yaoi, etc.
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UN SOLLOZO, UN BESO, UNA CONDENA
III. RESENTIMIENTOS Y ÓRDENES
Durante toda la noche, Hal hizo inútiles intentos por zafarse de los brazos del montaraz, sin éxito alguno. Aquel hombre siguió aprisionándolo por la cintura como si fuera una especie de trofeo, el cual celaba con posesividad extrema.
No estaba dispuesto a seguir rebajándose más o permitir que aquella sabandija hiciera de él lo que le viniera en gana. Era el príncipe de Gales por todos los cielos, ¿qué ganaba ese cornetas con violarlo? ¿reputación? ¿medir cuán placentero fue meter su verga en él?
Hal se sobresaltó por tales pensamientos. No quería admitir que ese bruto había logrado encender en él algo parecido a tocar las puertas del cielo. Pero era imposible. No podía ser ¿o sí?
—¿Estás despierto? —la voz ronca y adormilada del cazador chocó contra la nuca del monarca
Hal decidió quedarse inmóvil cual piedra y pretender que seguía en su sueño, pero Eric notó aquel burdo intento de evadirlo, por lo que lo zarandeó un poco, quedando así, él encima del príncipe, observando como apretaba los parpados.
—Oye, si te hace sentir mejor, te veías realmente adorable gimiendo como una zorra
Hal abrió los ojos de golpe, sintiendo tu orgullo más herido (si acaso era posible). —Eres escoria, ¡¿no te bastó con haberme violado para que ahora muestres el descaro de decir esas ridículas mentiras?! ¡Animal!
—Hey, no malentiendas esto. Te besé y te toqué pero no te negaste, así que técnicamente, no fue violación. . . Pierde cuidado, la próxima vez será mucho mejor Hallie —lo último lo dijo contra su oído, provocando que Hal colapsara en milésimas.
—¡Oh, no! ¡Ni lo pienses!. . . No podría soportar otra humillación tan sórdida como esta, estaría mejor en la comodidad de mi alcoba, ¡facineroso!
—¿Mejor en tu alcoba? Qué inconforme has resultado ser, príncipe. Te enseño un placer desorbitante, muy por encima de todos los placeres terrenales existentes en este mundo de mierda, y te quejas. Culpa a tu dios de haberme hecho nacer en la pobreza y no poder comprar una cama de finas plumas y sedas como la tuya
—¿Qué demonios has dicho? ¿crees que me he quejado del ridículo jergón que tienes por cama, sinvergüenza? ¿en serio piensas que reclamaría por el sitio donde me violaste? ¡Fue mi profanación lo que da ganas de matarte!
—Oh, con que era eso. . . Bien, que tengas suerte porque mientras estés bajo mi comando y seas mi prisionero planeo sacar provecho
Se incorporó sin dar tiempo al príncipe de replicar, quitándose las frazadas para exponer su musculado cuerpo desnudo. Hal en seguida se cubrió con las telas con pudor, cosa que hizo reír montaraz puesto que el pudor entre ellos ya había sido borrado.
—Saldremos en unos minutos, ve alistándote —dijo una vez de pie, tomando al azar unos pantalones y camiseta que ya no le quedaban, decidiendo si se las daría en la mano o las arrojaría al noble.
—¿Y cómo pretende el caballero que vista si destrozaste ayer mis ropas? Necesitaré las sabanas porque no pienso tocar uno de tus sucios harapos
—Qué lástima, princesa. . . Tengo que dárselas a Gus —el más joven de los enanos — para que las lave porque alguien las manchó mientras teníamos sexo. No tienes más opción que usar esto —comentó despreocupadamente, arrojando finalmente aquella vestimenta vieja suya a las piernas de Hal, arrebatando las frazadas tras las cuales el lord escondía su desnudez, cubriéndose él mismo con esta alrededor de su cintura y recogiendo el resto de sus pertenencias dispuesto a darse un baño en el rio adjunto y prepararse.
—¡Púdrete! ¡ojalá te retuerzas en tu propio pellejo al arder en la hoguera, abominable alimaña! —gritó el príncipe a todo pulmón mientras Eric solo movía su mano, haciendo caso omiso de las amenazas.
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Por más que odiara y refunfuñara contra el cazador, Hal se vistió con aquella ropa de ladrones, maldiciendo en silencio. Tenía oportunidad de huir sin tener al montaraz cerca y ninguno de sus camaradas haciendo guardia, pero su escape estaba más que frustrado.
Al salir de la carpa, Eric lo interceptó atrapándolo por la cintura, ordenándoles a los enanos que lo inmovilizaran con lo cual Hal quedó enganchado sin posibilidades de escapar.
—Maldito engendro. . . —insultó en voz baja y con buenas razones. Lo había dejado esposado por un tobillo a una estaca bien clavada en la tierra.
Dio una patada contra el pasto y se cruzó de brazos hasta que el grupo de enanos encaminándose a una tienda llamó su atención. El príncipe frunció el ceño y se acercó tratando de no hacer ruido con su cadena a una distancia lo suficientemente cercana para espiar.
Al otro lado de la carpa, el montaraz discutía los planes que tenía con sus subordinados.
—Éste es el camino más rápido. Si tomamos la vereda y seguimos en línea recta, podremos avanzar como liebres en cacería —comentaba Beith, el líder del clan de los enanos, dibujando una línea con su dedo sobre un papiro con un trazo pobre de un mapa.
Planeaban huir lo más pronto posible hasta Nottingham, tierra donde principiaba el territorio de la reina Blanca Nieves, con la cual Eric tenía acuerdos diplomáticos luego de haber salvado su caravana de un grupo de rufianes como el suyo, pero más violento. La dama le concedió inmunidad y una deuda de por vida, oportunidad que no aprovechaba como un ladrón común lo haría. No frecuentaba mucho su reino, sus crímenes no eran tan graves y solía librarse fácilmente de los quejumbrosos, sin embargo, raptar un príncipe y profanarlo de esa manera, era delicado.
Todos sabían que bajo protección de la joven reina ninguno tendría que sufrir el tormento del rey Henry IV, además Nottingham tenía una cerveza de malta única y era casi cotidiano emborracharse hasta el amanecer. Todos sabían aquello excepto el príncipe, él desconocía por completo el estado de rivalidad entre su padre y Blanca Nieves.
—No, no. Si nos vamos siguiendo la ruta comercial, los guardias nos atraparán mientras estemos meando —interrumpió Eric
—Sabes que la otra opción es bordear el rio, es un camino más largo y además los muelles están custodiados por toda la flota del rey. Lo esencial es llevarles ventaja, la ruta de los mercaderes nos llevará un día delante de ellos
—¿Tenemos más ideas? —Eric paseó la mirada entre los presentes, obteniendo un "no" por respuesta. —Ni hablar, tendremos que seguir la vereda de Hereford, ¿cuál es tu trazo, Beith?
—Bien, nos dirigiremos lejos de Monmouth por el camino de Hereford al norte. El primer punto es Osbaston, a menos de una milla de aquí, podremos cargar provisiones ahí, seguimos en línea recta hasta Wormelow tomando el camino Ross a la derecha y siguiendo por Callow, pasar dos puebluchos más y finalmente llegar al condado de Hereford. De Monmouth a Hereford son 16 millas a campo abierto, pero si consideramos todos los obstáculos y las paradas para descansar, llegaríamos a Hereford para el anochecer
Eric asintió convencido de la ruta. —Sí, eso nos dará ventaja y al día siguiente, podremos salir directo a Nottingham con los caballos que robemos
—Son 3400 millas, quizá un poco más, hasta Nottigham —opinó Gort, el de temperamento voluble y mano derecha de Beith —tardaremos 10 días en llegar a galope medio
—Perfecto, solo tendremos que evitar el paso de la caballería del rey y no nos encontrarán entre la maleza —comentó Beith.
El cazador le puso fin a la conversación con una muesca de hartazgo. No le gustaba intercambiar muchas palabras con todos reunidos, menos porque conservaba los rasguños que Hal le había hecho la noche anterior y no deseaba dar una puta explicación. Así que solo les hizo una seña para que se retiraran y se prepararan para partir. El único que quedó dentro fue Muir.
—¿Pasó algo con su majestad que yo deba saber? —preguntó el anciano
—Tus premoniciones deben informártelo, no yo —resopló algo fastidiado, sentándose sobre la mesa
—Sabes que de ser así, no te mencionaría siquiera el tema, pero ninguna me llegó después de que ambos se fueron. Solo escuché mucho alboroto
—No es de importancia ¿sabes? Solo follamos
Muir apretó los párpados con desaprobación, aunque se le hubiera hecho extraño de Eric no aprovechar la oportunidad cuando se presentaba, o en este caso, había forzado. —Violar a un noble va a aumentar el precio a tu cabeza
—No lo violé, no soy un cabrón
El anciano lo corroboró: por supuesto que lo había obligado. —Y negarlo es todavía peor. . . ¿Al menos te aseguraste de no lastimarlo tanto?
—Pudo caminar en la mañana y después estaba chillando como marmota. Fanfarronería típica de monarcas
—No con su majestad. Le has quitado su virginidad, con bastante brusquedad por lo que escuché, deberías disculparte si no quieres que el resto del viaje te haga la vida imposible o intente asesinarte cuando duermas
—Jamás —fue todo lo que dijo Eric, pasando sus dedos a lo largo de la mandíbula y escupiendo a un lado.
Muir suspiró negando con la cabeza y saliendo de la carpa, intuyendo que Hal le miraba de soslayo. Seguramente había oído la conversación entre Eric y él, pero no le dio importancia.
Dentro, el cazador siguió sentado sin tomarle la palabra al anciano. No se disculparía por algo que no había hecho, además no le debía nada a ese príncipe. Pura mierda obtendría de él si creía que lo trataría mejor o fuera menos brusco. Exacto. Él nunca se portaría más considerado solo porque no tenía otro culo mejor y disponible en 3400 millas a la redonda, y aunque en los puebluchos donde acamparían, rebosaban de prostitutas, se jugaría el pellejo si se acostaba con alguna dado que los guardias que frecuentaban los prostíbulos, les pagaban por follárselas y obtendrían información de su paradero. Por lo que debía resignarse a limitar su promiscuidad sexual y satisfacerse con el cuerpo del monarca.
Harto de todas esas medidas de precaución de porquería, se alistó, salió de su carpa, mirando al príncipe de reojo para terminar de arreglar todo. Estaba enfadado con él, no podría embriagarse como dios manda ni tener una buena mamada por parte de una puta de paso, solo porque si descubrían que lo había hecho prisionero, todo se jodería.
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Durante el viaje, Eric soltó a Hal de los tobillos, pero lo esposó de nueva cuenta en una muñeca, esposándose el mismo con la otra parte de la cadena, para evitar un escape. No hablaron nada ni cuando el cazador lo esposó, ni cuando empezaron a caminar hacia Osbaston, ni cuando Hal se puso detrás del cazador para soltar una silenciosa lagrima en pena de que abandonaba su lugar natal, dándole una última mirada a su palacio y despidiéndose de Monmouth para siempre.
—¿Se encuentra bien alteza? —preguntó Gus, el más joven en el clan
—Sí, gracias. Solo me despedía en silencio de mi hogar —dijo en un tono más alto con la intención que el cazador lo escuchara
—¡Pero le encantará viajar con nosotros alteza! ¡Vivimos aventuras a diario!
—No te esfuerces Gus —comentó Eric ahora —tiene tanto sentido del humor como una piedra. No vería la diversión ni aunque desfilara un circo frente a sus narices
—¡Calla, insolente! Esta conversación no te atañe
El montaraz volteó de reojo, sonriendo con orgullo. —Por si no lo notaste, yo hago lo que se me antoja
Gus se retiró de su sitio, dejando al príncipe con la palabra en la boca, pero éste hizo caso omiso puesto que por tercera vez, ese hombre lo había hecho rabiar. No pudo sentirse más furioso en todo el viaje, maldiciéndolo y anhelando el momento de tener una daga entre sus manos para rebanarle el pescuezo.
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Entrado el anochecer y justo como Beith pronosticó, llegaron a Hereford. La parada en Osbaston resultó ser un verdadero lio debido a que Hal se rehusó a orinar en medio de los arbustos a lado de Eric, por lo que éste no se encontraba de humor para oír quejas o reclamos.
Se hospedaron en una posada donde les hicieron un buen descuento en la comida, gracias a que Eric conocía de antemano al propietario. Las habitaciones constaban de dos camas lo suficientemente largas y anchas para que los enanos durmieran en un cuarto, mientras que Eric rentó la contigua para dormirse con el príncipe. Desde el comienzo, Hal tuvo una mala corazonada.
Una vez cenado todos, varias discusiones por el espacio, un puñetazo en la nariz a Quert por parte de Gort y una acalorada discusión entre el montaraz y Hal, todos se fueron a dormir lánguidamente, excepto los dos hombres que se miraban con indiferencia y rencor cada uno en su propia cama.
—¿Ya te vas a dormir o esperas que te lea un cuento? —preguntó el cazador, tomando un trago de la botella de brandy que el posadero había reservado para el
—¿Para qué te aproveches de mi de nuevo? No soy tan imbécil y no pienso quitarte el ojo de encima para permitirlo
—Aprovecharme. . . No tenía intenciones de fornicar contigo hoy, pero al parecer tu si
—¿Que has dicho? Estas enfe. . . —Hal no pudo completar la frase porque el cazador ya lo besaba de nuevo.
Cerro sus puños y se rebatió con pericia, sentía de nuevo la lengua caliente del hombre devorarlo y deslizarse en su garganta, quitándole el aliento. Sin mucho ánimo de seguir luchando, Hal volvió a sucumbir ante esos labios maestros, y sin percatarse ya estaba siendo recostado y desvestido por el montaraz.
Una vez que se separaron, el cazador acarició la piel del pecho y fue quitando lo demás con rapidez. Sorprendido de que Hal no lo rasguñara como anoche, se dio a la tarea de bajarle el pantalón junto con la ropa interior a jalones, desesperadamente, mientras mordía el cuello expuesto y níveo. Harto de hacerlo todo él solo, agarro las manos del monarca indicándole que fuera parte activa y dejara de haraganear.
—Ahh... Malnacido —respondió Hal, aterrado de estar obedeciendo, zafando las correas y desnudando el magnífico torso. No demoraron en terminar desnudos y entre que el castaño posaba sus temblorosas manos en los hombros de Eric, este ensalivaba cada extensión de piel disponible. Pensó que se facilitaría más la penetración por ser la segunda vez que follaba con el príncipe, pero lejos de lo que suponía, el culo seguía teniendo porciones vírgenes, que fue desvirgando a cada estocada que se enterraba.
Hal seguía estrecho y muy húmedo, estaba gimiendo con voz forzada que se detuviera, que fuera lento, no tan fuerte, no tan brusco...
—Mi lord. . . Aaggh. . . Estoy cerca —gruñó el montaraz, atrayendo la cintura para que el monarca se enredara y juntaran sus cuerpos. Al correrse dentro, Hal también soltó su simiente con un escozor en la punta que no había sentido la primera vez, e imaginó que las hierbas donde había orinado eran venenosas y le saldría un terrible salpullido a la mañana siguiente, pero se equivocaba. Aquel escozor se debía a que el orgasmo fue más potente esta ocasión.
El semen del cazador salió del canal, y este se tendió sin hablar sobre el cuerpo de Hal, aplastándolo con todo el cansancio de lo vigoroso de la actividad, alegrándose internamente sin razón aparente. Lo más lógico era que no verse obligado a recluirse a la abstinencia lo pusiese de buen humor, pero tener sexo nunca había sido motivo de sonreír para el. . . O no lo fue en un tiempo.
—Descansa
Fue todo lo que dijo después de suspirar con pesadez y quitársele de encima al monarca, apresándolo por la cintura como lo había hecho la noche anterior. Al poco rato, Eric roncaba.
Distinto al placido dormitar del montaraz, Hal tardo en conciliar el sueño, preguntándose si había estado bien dejarse llevar por el placer y deseo que impidió defender su integridad. ¿Y si el cazador había tenido razón? ¿Y si solo fue él quien pensó en la profanación, pero en el fondo deseaba tener sexo?
Ninguno cambio de posición hasta el amanecer.
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Ok, tal vez falta un poco de consistencia, pero ya vendrá el verdadero angst… si tuviera mas tiempo… No sé el siguiente para cuando lo tenga listo, pero gracias por leer!
