La Última Oportunidad

Capítulo 3

Asimilando el Dolor

Todos los personajes son propiedad de Stephanie Meyer

Bella?... Bella?! – expresó Alice tocando mi hombro, nuevamente me encontraba perdida entre mis pensamientos…

Eh, lo lamento… - dije mirando mi refresco.

Que te sucede, llevas tiempo ya así, como perdida, te pasó algo? – interrogó con el seño fruncido, yo negué con mi cabeza intentando sonreir, no podía decirle lo que me pasaba, no podía decirle que estaba perdidamente enamorada de su hermano y que me dolía pensar en la posibilidad de que ahora estuviera con Tanya quien sabe donde y haciendo quien sabe que cosas… reprimí esos pensamientos para evitar que Alice siguiera interrogándome.

A qué universidad iran? – pregunté cambiando bruscamente de tema.

Eh, pues aún no lo sé, yo estoy a la espera de la respuesta a las solicitudes, Emmet espera conseguir una beca deportiva y Edward… pues, él es muy probable que consiga entrar a Harvard, es muy inteligente. – expresó mirando hacia la puerta de entrada – por cierto, donde diablos se habrá metido?, ya hace casi una hora que salió, me pregunto si habrá ido a la casa – murmuró pensativa.

No creen que talvez esté con Tanya? – expresó Rosalie algo insegura – talvez finalmente haya conseguido convencerlo… -

No lo creo – dijo Jasper muy seguro – estoy seguro de que estará por ahí sentado meditando, como lo hace siempre… -

O talvez simplemente esté divirtiéndose un poco con ella… - espetó Emmet guiñeando un ojo, sentí mis ojos humedecer…

No seas idiota Emmet!, sabes que Ed no es de ese tipo – recriminó Alice molesta – no digas esas cosas.

Tranquila nena… no te alteres, sabes como es Emmet – expresó Jasper abrazándola – deberías estar acostumbrada dado que se trata de tú hermano –

Sí, lo sé… pero en ocasiones es tan insoportable –

Puede que lo sea hermanita, pero sabes que te amo enana – dijo Emmet susurrando la última palabra…

Te mataré! – en un tono más alto de lo normal poniéndose de pie, Jasper la tomo por los hombros y la hizo volver a su asiento – odio que me llame enana – murmuró molesta para luego sacarle la lengua. Rosalie codeó a Emmet y éste soltó una sonora carcajada.

Se puede saber que es el escándalo en esta mesa? – dijo una voz varonil a mis espaldas – puedo escucharte claramente desde la entrada Emmet –

Era Jacob Black, uno de los compañeros de equipo de Emmet, alto, moreno de cabello negro y ojos penetrantes, bastante atractivo.

Mi cuñado y sus bromas pesadas – explicó Jasper riendo – como estás Jacob?

Todo bien! – exclamó mostrando sus blancos dientes en una hermosa sonrisa.

Jake Jake Jake! – exclamó Alice levantándose de su silla dando saltitos hacía él – pensé que no vendrías – expresó abrazándolo.

Tranquila Aly, deja tu euforia para tu novio – dijo él mirando a Jasper que sonreía, al parecer no le molestaba la actitud de Alice hacia su amigo. Ella se separó de él y se colocó a mi lado.

Levántate – me susurró – te presentaré a una nueva amiga – expresó mirando al chico.

Jake, ella es Bella … Bells, él es Jacob Black – dijo señalándonos respectivamente.

Mucho gusto! – expresó con su gran sonrisa, el chico parecía realmente amable.

Es un placer – dije sonriendo, su sonrisa era contagiosa.

Jacob es de La Reserva – explicó Alice.

Un quileute… - expresé

Así es! – exclamó orgulloso golpeándose el pecho con el puño.

Ven Jacob, siéntate con nosotros – indicó Emmet señalando la silla libre a mi lado, Rosalie hizo una mueca. Él caminó y se sentó sin dejar de mirarme.

Que le sucede a Rosalie? – pregunté a Alice al oído algo confundida.

No le agrada Jake – respondió entre risitas – siempre se pelea con Emmet por su causa, ese par se mete en muchos problemas – susurró señalando a ambos chicos – además, ella escuchó que Jake estaba planeando una despedida de soltero para Emmet con todo y strippers, eso la hizo odiarlo aún más – concluyó ahora seria.

Y donde están Edward y Tanya? – preguntó Jacob – no me digan que ya… - no concluyó la frase, sólo se limitó a levantar las cejas píraramente.

Eso espero hermano! – exclamó Emmet – de lo contrario comenzaré a pensar que Eddy se volverá sacerdote, o peor aún… es gay!!! – expresó con un exceso de drama en su voz colocando sus manos en sus mejillas, todos en la mesa reímos, Jacob se sujetaba su abdomen con las manos y reía a carcajadas, era un chico muy divertido.

Oh por Dios!!! – exclamó Alice con un notable brillo en los ojos.

Oh ohhh – exclamaron Emmet y Jacob al unísono y volvieron reir, Rosalie negó con la cabeza.

No nena, por favor no… - rogó Jasper poniendo cara de sufrimiento.

Vamos amor, es mi canción favorita y lo sabes – expresó ella haciendo un puchero. Al fondo escuché música electrónica, comenzaba a sonar el tema Sandstorm de Darude. Alice se levantó de un salto y jaló a Jasper del brazo.

Nena en serio, no seas cruel – Jasper rogaba como si lo condujeran directo a la guillotina. Alice sonreía y lo jalaba de brazo más y más fuerte. Finalmente él cedió levantándose y caminando hacia la pista arrastrando los pies.

Siempre logra convencerlo – dijo Jacob entre risas.

A él no le gusta bailar? – pregunté confundida.

Si le gusta – expresó el chico – el problema es… sólo mira – dijo señalando con su cabeza la pista. Busqué entre la gente a la pareja y noté un espacio vacío cerca del centro, Jasper bailaba con el rostro literalmente estampado al suelo, busqué a Alice, pero no la encontré, miré a Jacob que reía a carcajadas…

Más hacia la derecha Bella – indicó señalando con su mano sin dejar de reír… seguí la dirección de mi brazo y no podía creer lo que mis ojos veían. Una chica bailoteaba como loca por todo el salón, su cabello se movía en todas direcciones mientas sus brazos se movían a todo su alrededor…

Esa es Alice? – pregunté confundida entre risas.

Así es… - indicó Emmet sin para de reir – vez por qué Jasper no le quería sacar, ella no baila mal, pero con esa canción se pone como loca, se transforma la enana! – exclamó Emmet ya sin aire a causa de la risa…

Pobre de mi hermano… - dijo Rosalie negando con su cabeza sin dejar de reir – no se como puede soportarlo… -

Vamos a bailar preciosa! – exclamó Emmet levantándose.

Mmm… mientras no bailes como ella… - expresó Rosalie levantándose. Ambos rieron y caminaron hacia la pista.

Te gustaría ir a bailar? – preguntó Jacob algo inseguro…

Mmm… no lo creo… - respondí negando con la cabeza, él me miró algo resentido… demonios!, me había malinterpretado! – no!, no es que no quiera bailar contigo, es que… yo no bailo – expliqué haciendo una mueca.

Yo tampoco – expresó levantándose de su silla – vamos – me ofreció su mano.

De verdad Jacob, no se bailar, no quiero hacer el ridículo –

Tranquila, no creo que hayas más ridículo que yo – dijo sonriendo – vamos!

Me levanté lentamente tomando su mano, caminamos hacía la pista y nos situamos junto a Emmet y Rosalie.

Santo Cielo! – exclamó Emmet con dramatismo – Jacob Black va a bailar, esto no me lo pierdo – dijo parándose en seco mirando a Jacob de arriba abajo – vamos hermano… hágale hágale! – dijo levantando las cejas.

Muy gracioso – expresó mi "pareja de baile" estampando su mirada en el suelo. Me acerqué lentamente a él…

Tranquilo, no le hagas caso – dije a su oído y noté como su cuerpo se estremeció…

Gracias! – murmuró cerca de mi rostro.

Comenzamos a bailar, si así puede llamársele a lo que hacíamos, nuestros movimientos eran completamente descoordinados, no parábamos de reír, Emmet intentaba imitar a Alice y Rosalie lo sujetaba, o por lo menos lo intentaba, no era sencillo contener a un mastodonte como él, durante unas tres canciones más estuvimos en la pista…

Estoy algo cansada – murmuró Rosalie hacía su novio.

De acuerdo, volvamos a la mesa – respondió él tomándola del hombro.

Quieres sentarte – preguntó Jacob algo agitado.

La verdad sí – expresé deteniendo mi "baile".

Uf!, que bien!, ya estaba cansado – exclamó limpiando un poco de sudor de su frente.

Ésta no parece la condición física de un deportista – espeté mirándolo de arriba abajo.

Créeme, esto es más difícil que correr en un campo de fútbol – explicó señalando la pista de baile. Ambos reímos y caminamos hasta la mesa, me senté en mi silla sin dejar de ver como Jacob jadeaba a causa del cansancio, sen sentó a mi lado sonriendo y dirigió su vista al frente…

Eddy!!! – exclamó – donde diablos te habías metido? – Edward, miré abruptamente hacia el frente encontrándome con un Edward molesto, realmente molesto, ya no llevaba su saco y sus mangas estaban recogidas hasta los codos y su mirada perdida en la mesa.

A ti que te importa Jacob! – expresó sin dejar de ver la mesa.

Mmm… ya veo, parece que tuviste otro altercado con Tanya – dijo Jacob acariciando levemente su barbilla – volvió a besarte? – preguntó interesado.

Eso-a-ti-no-te-im-por-ta – Edward lo miró con furia en los ojos, luego dirigió su mirada hacia mí y volteó los ojos. Murmuró algo que no logré comprender…

Que te pasó hermano? – preguntó Emmet confundido – mira si fue por lo de antes en serio lo lamento, no pensé que te fueras a molestar – expresó intentando disculparse.

Vez lo que conseguiste Emmet! – recriminó Rosalie. En ese momento aparecieron Jasper y Alice y se sentaron en sus lugares.

Por qué siento cierta tensión en el ambiente – expresó Jasper con el seño fruncido.

Ni idea! – dijo Jacob mirándome mi mirada seguía perdida en Edward que movía impacientemente los dedos sobre la mesa – Bella quieres un refresco? – el movimiento se detuvo de golpe.

Ah… que cosa? – pregunté, no logré escuchar bien lo que me dijo.

Que si quieres otro refresco?, es que noté que se acabó el de tu vaso – explicó señalando el mismo.

Ah… sí, esta bien – Jacob tomó el caso y se levantó dirigiéndose a la mesa de bebidas, sentí un gran peso sobre mí y miré a Edward, su mirada estaba fija en mí, sus ojos irradiaban fuego…

Donde está Tanya? – preguntó Alice.

No tengo idea – respondió Edward sin dejar de mirarme.

No estaba contigo? – interrogó Rosalie.

Estaba, ahora no – expresó fríamente sin dejar de mirarme…

Hola!!! – exclamó una voz a mis espaldas.

Tanya maldita sea al fin apareces! – exclamó la rubia mirando sobre mí. Volteé la cabeza para encontrarme con una Tanya radiante, estaba notoriamente feliz, su cabello un poco enredado y su vestido algo arrugado, miré a Edward y él le ofreció una hermosa sonrisa torcida, no pude soportar más el dolor que me causaban las ideas que comenzaron a cruzar por mi cabeza y me levanté súbitamente de la silla…

A donde vas Bella? – preguntó Alice.

Vo… voy al baño – respondí sin mirarla.

Estás bien? Quieres que te acompañe? – interrogó haciendo ademán de levantarse.

No, tranquila, estoy bien, ya vuelvo – expresé caminando sin rumbo fijo, escuché a Alice decirme algo pero no presté atención, necesitaba salir de ahí, me faltaba el aire, mi respiración era entrecortada, mis ojos estaban completamente cristalinos, Edward había estado con Tanya, de eso no había la menor duda, estaba sin saco, su camisa desordenada y ni que decir de Tanya con esa enorme y estúpida sonrisa en su rostro, tropesé y lentamente caí hacia el suelo, unos brazos me sujetaron y me levantaron, me limpié los ojos para distinguir a quien tenía al frente.

Lo siento… - murmuré

Que te pasó Bella?! – preguntó el chico frente a mí, era Jacob – Santo Cielo que te sucedió? – interrogó limpiando mi rostro con su pañuelo.

No es nada, sólo necesito salir de aquí – exclamé intentando esquivarlo, el me rodeó con su brazo, su piel era caliente y reconfortante…

Te acompaño – expresó dirigiéndome hacia la salida.

Bella! – escuché a mi derecha, miré y era Angela con el ceño fruncido, miró a Jacob y luego a mí, se acercó rápidamente – que te pasó amiga? –

No te preocupes Ang, sólo necesito salir un momento – expliqué entre sollozos.

Yo la acompañaré – expresó Jacob.

Estar segura? – preguntó Angela aún con su ceño fruncido, yo asentí con la cabeza, no tenía ánimos de hablar…

De acuerdo – murmuró dirigiéndose a su mesa nuevamente.

Caminamos hasta el estacionamiento, Jacob me dirigió hasta su auto y abrió la puerta del copiloto…

Siéntate por favor – indicó señalando el asiento, me coloqué de costado dejando mis pies fuera del auto, el dolor era simplemente insoportable…

Quieres contarme que sucedió? – preguntó colocándose de cuclillas frente a mí, negué con la cabeza, lo único que quería y necesitaba en este momento era llorar, desahogarme por todo el dolor que albergaba mi corazón.

De acuerdo - expresó levantándose, caminó hacia la puerta trasera, la abrí, se inclinó hacia el interior y volvió a enderezarse.

Toma un poco, te hará bien – expresó brindándome un bote con agua.

Gracias – susurré y tomé un gran sorbo.

Segura que no quieres hablar al respecto? – insistió arqueando una ceja.

Si, segura… - pregunté un poco más tranquila…

El asintió y se recostó al auto a mi lado, yo tomé dos sorbos más de agua…

Muchas gracias – expresé devolviéndole el bote.

No hay de qué – dijo tomando un sorbo el también. - Los asuntos del corazón son complicados – murmuró.

Que dices? – pregunté fingiendo no saber a que se refería.

Es por eso que estás así, lo sé, conozco a las mujeres, tengo dos en casa – explicó encogiéndose de hombros…

Y que me aconsejas Dr. Corazón? – pregunté con cierto sarcasmo en mi voz, él sonrió.

Querida amiga dolida – comenzó como narrando una carta, reí por lo bajo – yo que tú intentaría olvidarlo, los hombres no valen la pena, todos son iguales – terminó colocando sus manos en su cadera e inclinándose hacia el frente y haciendo una falsa voz de mujer, me morí serio solté una carcajada y él me siguió, era imposible no reír a su lado… - vez!, así te ves mucho mejor, sonriente, alegre – expresó acariciando mi mejilla.

Gracias Jacob! – expresé con una sonrisa.

Bah!, déjate de formalidades, dime sólo Jake ok –

Ok, Jake – me levanté del auto, el pequeño tacón de mi zapato se atascó en una grieta y me caí de frente, Jake reaccionó rápidamente agarrándome por la cintura, mis brazos rodearon su cuello…

Ups!, que torpe soy, gracias – dije mirando a sus ojos.

Reflejos de deportista – alardeó arqueando una ceja – no hay de qué – guiñeó un ojo.

Que bien se ven juntos!, justo para tomarles una foto, lástima que no traje mi cámara! – exclamó una aterciopelada voz al otro lado del auto con él mayor sarcasmo que le fue posible, me giré abruptamente, Edward nos miraba con sus penetrantes ojos verdes, pasaba su vista de uno al otro, miré a Jacob con ojos como platos y el me soltó inmediatamente…

Espero que sean muy felices juntos y se casen y tengan muchos quileutillos – exclamó Edward dándonos la espalda y caminando hacia el gimnasio… mis rodillas comenzaron a temblar y mi vista se volvió borrosa…