Aventuras de Lily Evans
Tercer capítulo
Objeto: Navaja Multiusos
Hacía rato James Potter estaba esperando a su "cita" en el jardín. El señor "estoy-completamente-obsesionado-con-la-pelirroja- Evans-con-la-que-al-fin-voy-a-salir" estaba SUPER emocionado. Casi saltó del banco en el que estaba sentado cuando vio la melena rojo fuego de "su chica" caminando hacia él.
Recorrieron los jardines y cuando llegaron al lago se sentaron a la sombra de un árbol. El pelinegro se dirigió a la orilla y antes de que la chica se hubiese percatado, la roció con agua. Con los ojos entrecerrados y una sonrisa macabra, Lily susurro:
-Más te vale que empieces a correr-
Ante tal aliciente, James salió disparado, mientras que la prefecta se levantaba del pasto, se sacudía la túnica y empezaba a perseguirlo. El iba riendo, ella sonriendo, felices como dos niños.
Hasta que James se internó en el Bosque Prohibido. Lily trató de seguirlo pero cada vez estaba más lejos y la maleza le dificultaba el paso. Pero luego dejó de verlo. El bosque se había oscurecido a causa de la llegada de la noche, y se había colmado de sonidos: el ulular de las lechuzas, el chillido de las ardillas, el revoloteo incesante de los murciélagos, su propia respiración.
Unas pisadas se oyeron y ella se sobresaltó. Nerviosa giró en dirección del sonido. Una acromántula le devolvía la hambrienta mirada con sus seis enormes ojos.
Desesperada empezó a correr, siendo perseguida por el "bicho". Trataba de esquivar las ramas y raíces, pero varias dieron con ella.
Había conseguido alguna ventaja cuando apareció una raíz gruesa como un brazo en el piso. No tuvo tiempo de saltarla y cayó del otro lado. La araña casi la alcanzaba.
Vio a su izquierda una especia de cueva formada por el tronco de un árbol; arrastrándose se metió dentro y esperó.
El bicho pasó junto a ella, pero no la vio y la Gryffindor por fin respiró aliviada. Hasta que notó un dolor agudo en su cabeza. Su pelo se había enredado en las raíces del árbol que le servía de escondrijo y en medio de la penumbra no podía hacer nada. Trató de hacer cuanto pudo, pero sencillamente su pelo era tan resistente que no pudo desenredarlo. Quería llorar: James había desaparecido, ella estaba sola y atrapada en medio de un bosque, con una araña de mas de cinco metros buscándola y sin varita (se la había olvidado en su cuarto) y para colmo su "refugio", como recién notaba, estaba lleno de marcas animales, como si cerca hubiese ocurrido alguna pelea.
Otro ruido la alertó. Eran pisadas de nuevo, pero parecían más humanas. Una sombra se irguió entre las enredaderas que taponaban la entrada y James Potter entró.
Lily, quién había agarrado una piedra del piso en caso de que fuera necesario defenderse, la dejó caer al ver quién era. Quiso abrazarlo de tan aliviada que se sentía, pero no podía moverse gracias al pequeño problema de su melena.
El chico se acercó a ella y sacando una navaja multiusos fue cortando uno a uno sus cabellos hasta que toda ella estuvo liberada.
Luego de eso, se concentraron en encontrar el camino a Hogwarts, donde los esperaban el cálido comedor y sus amigos.
Una cosa es segura. La próxima cita iba a ser en un lugar más concurrido y con menos peligros.
