Los personajes que pertenecen a la gran Naoko-sama (salvo los que voy inventando durante el camino) los utilizo solo con el fin de entretener a los pajaritos que tengo revoloteando en mi cabeza y a todos los que deseen leerme.

La Guerrera

Capítulo III

A sus 17 años Michiru era una joven que poseía una belleza casi sobrenatural pero sobre todo una fama que había sabido construir con su talento con el violín. A pesar de no vivir con ninguna mujer cerca para que la aconsejase Michiru era poseedora de una femineidad y elegancia que solo se obtenía en la juventud.

Vivía con su padre y su abuelo a quienes amaba tiernamente, asistía al colegio regular y era una estudiante modelo. No tenía problemas de conducta y sus notas eran excelentes, para satisfacción de los hombres de la casa era todo lo contrario a lo que había sido Rina en su momento.

Para la adolescente, su madre había muerto. Lo había decidido así después de ser años envenenada contra ella por su abuelo siendo contada la historia de manera distorsionada, según esta versión Rina había huido con su amante y la había abandonado nunca más preocupándose por ella. Michiru nunca supo de las constantes llamadas, cartas y visitas negadas.

Suguru, dolido en su orgullo de hombre, accedía a todos los malos consejos de su suegro cegado por ese dolor: aceptar y confirmar la historia mal contada, y a causa de eso sembraron en Michiru la aversión hacia su madre. Cuando la niña tenía 12 años Rina dejo de insistir en las visitas al ser esta misma quien le pidiera que dejara de fastidiarla. La mujer acepto la decisión de su hija al escucharla y ceso con las visitas, más seguía los pasos de su hija mediante las pocas entrevistas y reportajes que realizaban en su honor como prodigio del violín.

Si algo aprendió Suguru de su fallido matrimonio fue a dejar que su hija se enamorase del hombre que ella creyese conveniente más su suegro no comulgaba con esa opinión y esto era causante de muchas discusiones entre los dos hombres. A medida que la niña crecía el abuelo de Michiru insistía en casarla con un joven de buena familia y ponerla a estudiar en un colegio de solo mujeres mientras que Suguru se negaba a eso y puso a estudiar a Michiru en un colegio mixto, su propósito era que obtuviera una carrera y que se casase por amor. No quería que su hija sufriera lo de él teniendo un matrimonio fallido.

Al pasar los años pasó también la ira y el dolor en el alma de Suguru pero nunca se atrevió a confesarle su actuar tan bajo a la persona que más amaba en este mundo.

- De tercer año, grupo 1, Kaioh Michiru-san. Venga a la sala del comité escolar de disciplina. - se escuchó por el altavoz del colegio. Michiru se levantó de su asiento y dando una elegante reverencia se retiró del salón de clases.

No era la primera vez que la llamaban, siempre era porque su padre la buscaba, para felicitarla por su buen desempeño escolar o para que participase en algún evento del colegio. Toco la puerta y espero hasta que respondieran.

- Adelante. - la directora era una mujer mayor, su cabello canoso siempre estaba recogido en un elegante moño. Sentados frente a su escritorio habían dos personas; una señora madura y de cabellos rubios y a su lado un joven que parecía la viva imagen de su madre.

- Me mando a llamar Satō-sensei.

- Sí. A partir del día de hoy se integrará un nuevo estudiante al colegio, usted le enseñara las instalaciones ya que será su compañero de curso. Kaioh Michiru-san él es Tenoh Haruka-san.

Hola a todos!

Gracias por llegar hasta acá abajo, de verdad aprecio mucho este tiempo que me dan para poder continuar con esta historia.

Mis capítulos con cortos, lo sé (mea culpa) pero como los escribo en mi tablet ahí me parecen larguísimos los cuales deja de parecerlos al pasarlos a word. Prometo que tratare de irlos haciendo más largos a medida que vaya avanzando con la historia.

Un beso enorme a todos!