Adrien se arregló para salir a la calle y listo para caminar a ciegas, siguiendo las indicaciones que la pequeña kwami le indicaba desde su chaqueta blanca.
Era una situación extraña. Lo cual era mucho decir al recordar que era un súper héroe y que se enfrentaba a personas con razones y trajes más raros que el anterior villano en turno.
—¿Por qué no me puedes decir a dónde nos dirigimos? —Preguntó por lo bajo para que nadie que no fuera la kwami lo escuchara.
—Ya te lo he dicho, es mejor que lo veas por ti mismo, aquí da vuelta a la derecha —Las indicaciones lo llevaron rápidamente al Barrio Chino, donde la pequeña rojiza le pidió entrar a un establecimiento de masajes.
El chico tocó un par de veces la puerta y una voz masculina se dejó escuchar del otro lado.
—Adelante.
Adrien asomó su cabeza para encontrarse con un señor de baja estatura que vestía con una camisa hawaiana y que se encontraba sentado sobre sus piernas.
—Bienvenido Chat Noir.
Escuchar su identidad secreta de los labios de aquel hombre le produjo una sensación desagradable, a Ladybug no le iba gustar que un desconocido conociera su identidad. En ese momento sintió a la pequeña kwami removerse entre su ropa y recordó que su presencia en ese lugar no era una casualidad.
—Nos conocemos? —Preguntó mientras cerraba la puerta detrás de él. El hombre le sonrió.
Cerca de ahí se encontraba Marinette realizando algunas compras que sus padres necesitaban para el establecimiento, un par de compras rápidas de algunas frutas que se les habían acabado y que necesitaban con urgencia.
En un principio penso en negarse, necesitaba ir donde el maestro Fu y preguntar sobre lo que estaba pasando, pero cuando bajo a la panadería y vio a sus padres de un lado a otro por una entrega especial supo que no lograría negarse.
Mientras caminaba podía escuchar el ronroneo del gato negro que viajaba en su bolsa, por alguna razón no le era difícil imaginar al kwami durmiendo tranquilamente, más al recordar todo el queso que se había comido, junto con un panecillo de queso que era parte de su desayuno y que el minino no había tardado en apropiarse.
Los gatos solo causan problemas.
Con las compras hechas, la de ojos color cielo no tardo en regresar a su casa, donde su padre le pidió ayuda en lavar y cortar las frutas para la tartas que tenía que entregar.
De nueva cuenta no pudo negarse, realizó la actividad rápidamente dada la costumbre y cuando pensó que podía dirigirse al establecimiento del maestro Fu su querida madre le pidió ayuda con la caja registradora.
Las actividades en la panadería no solían ser una parte constante en la agenda de Marinette, pero había días en los que sus padres necesitaban un poco de ayuda extra.
Se mantuvo al frente del establecimiento, intentado que no se notará el nerviosismo que la invadía. Estaba acostumbrada a la presencia de un pequeño ser en su bolso, pero no al gato que debía pertenecerle a su compañero de batallas.
Sólo esperaba que Tikki se encontrara bien.
Atendió amablemente a un par de clientes antes de que la campana de la puerta sonara una vez mas. Ese era un día movido.
—Muchas gracias por su compra, por favor vuelva pronto —Mientras terminaba de despachar a sus clientes dirigió su vista a la persona que acababa de entrar —Bienve... ¡Adrien! —La dulce voz de la chica había cambiado a un grito dada la impresión de ver al chico de sus sueños frente a ella.
—Hola Marinette, que bueno verte —El rubio le regalo una sonrisa que hizo temblar las rodillas de la chica.
—¿Q-qué haces aquí? No es que no puedas estar aquí, tu puedes estar en donde tu quieras porque eres el chico mas asombroso de todos los tiempos. No es que yo crea que seas asombroso, lo cual no significa que no lo seas, solo quiero decir que me sorprende que estés aquí, en mi casa, ¡creoqueesteeselmejordíademivida! —Tras la mirada confusa del modelo, Marinette se golpeo la cabeza, bajo la vista y tras respirar profundamente atino a decir —¿Q-qué necesitas el día de hoy?
Una mirada dulce se poso en el rostro del modelo, no solía entender mucho de lo que la chica le decía pero no podia negar que le parecía divertido, incluso lindo.
—Quiero una docena de galletas de chocolate, por favor Marinette.
Escucharlo decir su nombre era un sueño hecho realidad para la azabache, la cual seapresuro a tomar una bolsa de papel para darle al rubio lo que había pedido, estaba tan nerviosa que estuvo a punto de romper la bolsa de papel en mas de una ocasión.
—A-aquí tienes.
El rubio pago su compra con el dinero justo y tras agradecerle a la de ojos color cielo se retiró sin darse cuenta de que la chica lo veía alejarsesin apartar su vista de él.
—Muchas gracias por tu ayuda cariño —La voz de su madre la sacó de su letargo, atinó a poner el dinero del rubio en la caja registradora tras la mirada curiosa de su madre y apresuró sus pasos a su habitación.
Al encontrarse sola una risa burlona se dejo escuchar desde su bolso,el gatito negro salió de su escondite para dirigirse ala azabache.
—Tu puedes estar donde quieras porque eres el chico mas asombroso de todos los tiempos —El rostro de Marinette se tiño de rojo —Eres una humana peculiar.
—Muy gracioso gatito, ahora vuelve al bolso que tenemos cosas que hacer —El kwami resopló antes de volver a su escondite.
Marinette salió de su hogar prometiendo que regresaría pronto, dirigió sus pasos al b
Barrio Chino y tocó la puerta del establecimiento de masajes.
—Adelante.
—Buenas tardes maestro —El hombre sonrió al ver a la muchacha.
—Ladybug, que gusto verte de nuevo —La chica entró con pasos seguros para sentarse sobre sus piernas frente al hombre debolayera hawaiiana.
—Creo que ha ocurrido algo muy grave.
—Entiendo, Chat Noir a venido a verme por tu misma inquietud.
—¿Chat Noir? —El kwami negro salió del bolso para saludar al hombre.
—Que gusto verte Plagg, ¿cómo te trata tu portador? —El maestro Fu le tendió un pedazo de queso.
—¡Hola Fu! Es un buen muchacho, aunque eso ya lo sabes.
—Chat Noir vino en su identidad secreta —Le comentó a la azabache —Entenderás que no puede transformarse si su kwami esta contigo.
—¿Tikki esta..?
—Tranquila, Tikki esta con Chat Noir. Y por lo que dice esta siendo bien cuidada por
él, parece ser lo mismo con Plagg —El gatito negro movió la cabeza afirmativamente, Marinette le había dado queso hasta saciarse.
—¿Esto es normal entonces? —La azabache no pudo evitar preguntarlo en voz alta —Que nuestros kwamis estén con el otro, quiero decir.
—Más o menos —Contesto tranquilamente el maestro. —Como ya sabes, elmiraculous de la buena y mala suerte mantienenun frágil equilibrio, amboskwamis al igual que sus portadores comparten una gran afinidad, esta les permite enfrentarse a cualquier adversidad y salir victoriosos.Al ser objetos ancestrales existen mil leyendas detrás de ellos, más antigua canta lo siguiente: Cuandolos corazonesesten cegadosantelasmáscaras el cambio será inevitable y con ella la inestabilidad surgirá. Solo el abrir los ojos hará que el orden gobierne sobre el caos, pero de no ser así el final marcado estará.
—¿Qué significa? ¿A qué se refiere con final?
—Significa que tienen trabajo que hacer Ladybug, esto es todo lo que puedo decirte, tendrás que resolverlo con tu compañero —La mirada aterrada de Marinette era clara —Confió en ustedes para solucionarlo, tengan fe en ustedes mismos.
La chica salió de la tienda tras agradecer al hombre sus palabras a pesar de encontrarse ahora con mas preguntas que respuestas.
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