SW: DAMN! Se que me tarde! Lo se! No me regañen!! T_T

XAVI: Lo que pasa es q eres una perra huevona...

SW: Pendejo... ¬¬ Como sea... habia dicho originalmente que iban a ser 4 caps ¿No? Pues resulta q este 3er capitulo es demasiado largo x lo q lo tuve que cortar... y eso que aun me falta acabarlo.

XAVI: Lo cual probablemente nunca hagas.

SW: ¿¡TE QUIERES CALLAR!? (Alzando el puño) Como sea.... Aqui les dejo la primera parte de este capitulo. n_n

SW: Y recuerden! Esta historia contiene Yaoi! Osea... boy x boy love! Asi q si no les gusta hagan clik en el boton de "Regreso" para que vuelvan al magico mundo de la heterosexualidad.


Family Dinner! Can somebody pass me the knife please?

Parte 1

Japón, Tokio. Calle Himawari #13. Residencia Uchiha-Uzumaki. Agosto 18, 2014. 8:05 a.m.

Se removió un poco en la cama intentando volver a dormir pero después de varios intentos y no lograrlo decidió que lo mejor era levantarse y empezar el día.

Se levantó y pudo sentir el firme brazo de su esposo en su cintura y una calida sonrisa salió a relucir en sus labios; Sasuke estaba acostado bocabajo pero con el rostro de lado y con la boca ligeramente abierta y por supuesto el brazo sobre la cintura del rubio.

Se libero del agarre del moreno y este se volvió a acomodar ante la perdida de calor.

Tomo unos boxers azules que estaban tirados por el suelo y se los puso para después ponerse la camisa del pijama negro de Sasuke.

Se estiró una vez más y soltó un largo bostezo para después salir de su habitación.

Dos habitaciones más hacia la derecha, la que esta junto a las escaleras, se veía la luz prendida y se escuchaban unos ligeros ruidos. No pudo evitar sonreír,

Abrió un poco la puerta y se topo con la habitación de su hijo completamente ordenada y limpia y al pequeño Daegan Uchiha ya levantado y bañando y con su uniforme de preescolar ya puesto, que consistía en un short blanco, camisa de cuello en v del mismo color con detalles en rojo y un suéter negro.

El pequeño moreno llevaba el cabello ligeramente largo y le caía por la cabeza y mantenía un sencillo fleco cruzado, Naruto lo hubiera peinado como Sasuke pero a "petición" del Uchiha mayor no fue así.

Daegan era un chico único, era sumamente amable y atento, además de responsable y ordenado, nunca le causaba problemas a él y Sasuke excepto cuando la curiosidad le ganaba, porque lo q Dae tenia de responsable lo tenia de curioso y de inocente, eso lo había heredado de él, según Sasuke.

Otra cosa bastante característica de su hijo es que era bastante serio, era muy rara la vez que lo veías sonreír, al igual que Sasuke, excepto en el hecho de que Deagan no es huraño ni prepotente, simplemente callado, pero sus ojos azules mostraban todo lo que su cara ni palabras expresaban, eran brillantes y expresivo, pero tienes que saber interpretar esas miradas, algo que también heredó de Naruto. Daegan era la perfecta combinación de Naruto y Sasuke.

-Buenos días Dae.

El mencionado dejo de organizar sus cosas de la escuela y posó sus ojos azules sobre el rubio y se apresuró para quedar frente a él.

-Buenos días, Oto-chan.

-¿Ya estas listo para la escuela?- El pequeño asintió. –Bien, en cuanto acabes de guardar tus cosas te espero abajo para desayunar ¿De acuerdo?

Dae volvió a asentir y Naruto le dio un pequeño beso en la cabeza antes de salir y dirigirse hacia la cocina.

-¿Qué seria bueno de desayunar?- Preguntó en voz alta a la vez que empezaba a rebuscar entre los gabinetes de la cocina. -¡Oh! ¡Hot cakes!

Empezó a preparar el platillo que había pensado.

El olor a harina y mantequilla llenó la cocina junto con la voz tarareante del rubio.

Lanzó los panes al aire y los volvió a atrapar con la sartén, todo un profesional. Cuando el desayuno estuvo listo sacó tres platos de la alacena y sirvió tres "hot cakes" en cada uno, para después colocarlos sobre la mesa, saco dos vasos y sirvió leche en cada uno; la miel y la mermelada al centro de la mesa y una taza negra con el dibujo de un curioso gato en él llena de café negro caliente y recién echo.

Un desayuno perfecto y justo a tiempo…

-Buenos días.

El primogénito Uchiha se sentó a la mesa en su lugar correspondiente.

-Buenos días.

Esta vez fue una voz mucho mas grave y con un ligero toque de sueño. Sasuke entraba a la cocina aparentemente recién bañando debido a su cabello húmedo; lleva su clásico uniforme de trabajo: unos pantalones formales negros, zapatos del mismo color voleados y brillantes, camisa blanca algo desfajada y una corbata negra solo colocada alrededor de su cuello sin estar bien colocada.

-Buenos días, Sasu.

El rubio se acerco para recibir a su esposo con un simple beso en los labios pero al parecer el moreno tenia planeado más que eso ya que atrapó la cintura del rubio con sus brazos y empezó a devorar su boca.

-Mmm… definitivamente son buenos.

Dijo Sasuke una vez que se separaron y Naruto no pudo más que reír y taparle la boca a su esposo cuando este intento besarle de nuevo.

-Sasuke… tu hijo.

El azabache soltó un bufido molesto y soltó al rubio para por fin sentarse a la mesa no sin antes revolver los cabellos de su hijo.

-Buenos días, Dae.

-Buenos días, Oto-san.

Daegan no mostró ni una sola sonrisa pero por su tono de voz se notaba que se encontraba feliz de poder desayunar con sus papás.

El restó del desayuno pasó tranquilo y sin ningún cambio hasta que el rubio hubo acabado y se levanto de su asiento.

-¿Puedes limpiar la mesa y los platos mientras me meto a bañar?

-Si, seguro bebé.

El oji-azul le sonrió y se apresuro a su habitación a darse un rápido baño, no podía hacérsele tarde, después de todo hoy es el primer día de escuela de Daegan, Sasuke tienen una importante reunión con unas empresas de publicidad y él tiene su primer día de trabajo.

Una vez bañado salio de la regadera con la toalla amarrada a la cintura y rebusco en su armario por algo que ponerse.

¿Traje? No, simplemente no era su estilo. ¿Pantalones deportivos? Definitivamente no. ¿Formal-casual? Mmm… tal vez, pero no.

Al final se decido por sus jeans favoritos; acampanados, deslavados y a la cadera. Se coloco sus converse favoritos, naranjas y de bota; una playera naranja y negra muy sencilla pero genial y al final una chaqueta negra de esas como de motociclista, en realidad era una vieja chaqueta de Sasuke pero a él le quedaba bastante bien.

Se apresuró al espejo del baño y tomo su cepillo y lo paso por su cabello repetidas veces hasta que estuvo lo suficientemente satisfecho busco una liga negra y se amarró el cabello con ella en una sencilla coleta baja.

Se había dejado creer el cabello y le había crecido bastante. De la parte de enfrente se dejo el cabello corto por lo que siempre tenia un sencillo fleco cayéndole por la frente y de la parte de atrás se lo dejo crecer hasta media espalada por lo que siempre se lo amarraba y nuca salía de casa con el cabello suelto.

Una vez satisfecho con su apariencia salio rápidamente de la habitación, no sin antes tomar su morral de tela negro con rayas naranjas y el parche de una rana durmiendo cosido a él. Ese morral era bastante práctico, cabe decir.

-¡Listo!

Exclamo el rubio viendo a su esposo ya con su traje bien arreglado y con su saco negro puesto y a su pequeño ya también listo con su mochila al hombro.

Sasuke posó su mirada sobre el rubio y lo examino de arriba abajo y frunció el ceño.

-¿En serió planeas llevar eso puesto?

Naruto le devolvió el gesto.

-¿Acaso me veo mal?

-No, no es eso es solo que…

No era que Naruto se viera mal, si no todo lo contrario, se veía demasiado bien, increíblemente sexy y a Sasuke no le gustaba que Naruto saliera viéndose así, aunque era algo imposible de evitar.

-¿Qué?

-Te vez sexy, en serio.

Naruto se sonrojo un poco pero sonrió.

-No tienes porque ponerte celoso ¿Sabes?

Sasuke no respondió y solo desvío la mirada algo apenado.

-Si, lo que sea… vámonos.

Naruto rió por lo bajo y asintió para después tomarle la mano a Daegan y salir de la casa. Los Uchiha se subieron al mustang del mayor y este arranco en dirección a la escuela de su hijo.

Durante el trayecto Daegan, que iba en el asiento trasero, no quitaba la vista de la ventana y Sasuke no quitaba su vista del rubio, algo que este noto.

-¿Sucede algo?

La pregunta del rubio volvió al pelinegro a su realidad y se enfoco su vista en el camino.

-No, nada.- Naruto alzó una ceja no creyéndole y Sasuke lo notó. –B-bueno… solo estaba pensando que te ves muy bien.

Esta vez Sasuke enfoco sus ojos en el kitzune tan solo por unos momentos pero eso le bastó al rubio para notar ese brillo en los ojos negros, ese brillo que conocía muy bien; por lo que Naruto atino únicamente a sonrojarse y desviar la mirada, algo que le saco una sonrisa a su esposo.

-¿Nervioso, bebé?

La mano de Sasuke se deslizo suavemente por la pierna de Naruto y este se sonrojo aun más y rápidamente apartó la mano de su esposo.

-¡Sasuke!- Lo regaño con la cara aun roja y hablando en susurros. -¡Tu hijo!

Sasuke solo sonrío y regresó su atención al camino y el rubio soltó un suspiro que ni siquiera sabia que estaba reteniendo.

Avanzaron unas cuantas cuadras y se detuvieron en un edificio pintado con ligeros tonos de azul y con una enorme reja blanca abierta con dos maestras a cada lado de la reja recibiendo a los alumnos y a los padres y madres de familia.

-Bien, ya estamos aquí.- Anunció Sasuke y giró su rostro para toparse como su esposo miraba la guardería con un semblante de preocupación. -¿Sucede algo, amor?

El ojiazul tardo un poco en responder. –No, es solo que…- Miro a su hijo. -¿Crees que sea una buena escuela? Dae aun es pequeño y bueno….

El moreno soltó un suspiro y le sonrió al rubio. –Dobe, ya habíamos hablado sobre eso ¿Lo recuerdas?- Continuó antes de que Naruto lo cortara. –Además, míralo, se ve emocionado.

Naruto enfoco su vista en Daegan y aunque su rostro no expresaba mucho, se podía notar el brillo de emoción en sus ojos azules al ver el enorme edificio frente a él.

El Uzumaki de Uchiha se resignó y soltó un suspiro y después sonrío.

-Tienes razón.

Ambos esposos bajaron del coche y le abrieron la puerta al pequeño para que hiciera lo mismo; los Uchiha se acercaron a la enorme reja blanca y Naruto se arrodilló frente a Dae para arreglar un poco su uniforme.

-Dae.- Llamó suavemente Naruto. –Quiero que te portes bien ¿De acuerdo?- El pequeño asintió. –Hazle caso a tus profesoras y no te metas en problemas y recuerda esperarme aquí a la hora de la salida, no te muevas de aquí, yo voy a venir por ti ¿Esta bien?- El pequeño volvió a asentir. –Se un buen chico.

Termino de decir dándole un beso en la frente y un abrazo.

Esta vez fue el turno de Sasuke de agacharse.

-Daegan, eres Uchiha.- Empezó algo serio por lo que el menor supo que era importante. –Y quiero, no… se que nos harás orgullosos, por comportarte como el Uchiha que eres.

-Sasuke…

Llamó Naruto a modo de reprimenda.

Sasuke soltó un suspiro. –Bueno, se bueno y no te metas en lios ¿De acuerdo enano?- Daegan asintió firmemente. –Mucha suerte, pequeño y recuerda, un Uchiha nunca se rinde.- Termino de decir dándole un beso en la frente y revolviéndole el cabello un poco para después ponerse de pie.

-Es hora de que entres, Dae.

Naruto solo vio como su hijo asentía, y le mostraba una pequeña y casi imperceptible sonrisa para después girarse y caminar con paso tranquilo hacia el interior del edificio.

El rubio solo lo veía alegarse y Sasuke se limito a pasar un brazo por la cintura de su esposo.

-¿Estas bien, bebé?- Naruto solo asintió y le sonrió a su esposo. -¿Quieres que te lleve?

-No, el "K.E.I" no esta tan lejos, además ¿No vas tarde?

Sasuke miro su reloj de pulsera y maldijo. –¡Mierda!

-No te preocupes, Sasu… se llegar y no esta lejos.

-De acuerdo.- Dijo Sasuke aun no muy seguro. –Ten cuidado y será mejor que me vaya.

Naruto asintió y lo acompaño hasta el coche y justo cuando Sasuke había abierto la puerta y estaba a punto de subirse, se detuvo repentinamente.

-Casi lo olvidaba.

-¿Qué…

Pero antes de que el ojiazul pudiera terminar su frase los labios hambrientos de su esposo lo silenciaron en un apasionado e intenso beso. Sasuke devoraba su boca en el sentido mas literal posible; además lo había abrazado por la cintura y el rubio no atino a más que sonrojarse y dejarse llevar.

Varios minutos después Sasuke libero los rosados labios de su esposo le sonrió, le dijo un "te amo", se subió al coche y se fue; dejando a un muy rojo y avergonzado Naruto parado en mitad de la calle con varias personas mirándolo intensamente.

El rubio solo rió nerviosamente y antes de que siquiera pudieran parpadear se había echado a correr en dirección al "K.E.I." intentando alejar le bochorno de su cara. –"Maldito Sasuke y sus hormonas."

Cuando por fin llego a su destino se detuvo y se recargo en la pared tomando aire a grandes bocanadas. Estaba rojo pero por el ejerció realizado.

Cuando hubo recuperado su compostura se decidió a entrar , después de todo eran las nueve de la mañana y tenia su primera clase a las nueve y media, pero antes tenia que pasar al despacho de la directora; aun tenia algo de tiempo.

Con paso tranquilo se adentro a al enorme edificio donde se podía leer en lo alto en grandes letras metálicas de un color azul "Konoha Educational Institute" o "K.E.I." si lo abrevias.

Su andar se volvió un poco mas alegre, pero no podía evitar sentirse emocionado, era el primer trabajo que tenia en mucho tiempo y además no era como los demás que había tenido; como quería tener mas tiempo con Dae y ser chef le ocupaba casi todo el día, decidió cambiar un poco por lo que se sintió muy alegre de que lo hayan contratado como profesor de Economía Domestica para la preparatoria del "K.E.I."

Ya había dado un recorrido por las instalaciones de la escuela por lo que no tuvo ningún problema en encontrar la dirección y en ella la enorme puerta con las palabras "Directora Tsunade" en ella.

Toco un par de veces y fue hasta que escucho un "adelante" que abrió un poco la puerta y entró.

En cuanto entró sintió el ligero olor a alcohol llenar su nariz por la que la arrugó un poco. Avanzó un par de pasos hasta quedar frente a l escritorio y frente a la directora de la secundaria y preparatoria "K.E.I.".

-¡Anciana!

El saludo alegre de Naruto hizo que la directora despegara sus ojos miel de los papeles frente a ella y mirara al rubio.

-Naruto.- La voz de la mujer sonó con un peligroso timbre amenazador y el rubio no pudo sudar la gota gorda. Tsunade Namizake, aun con su apariencia de 30 añera se creía que su edad rozaba a los cincuenta, sin embargo jamás lo demostraba y odiaba que la llamaran vieja o algo similar. –¿Cuantas veces te he dicho que no me llames así?- La voz de la mujer sonaba como el gruñido de una pantera a punto de atacar.

-Unas cuantas…- Naruto había conocido a Tsunade el día que fue a pedir trabajo a su escuela y por alguna razón desconocida le había entrada el gusto de llamarle anciana y por alguna razón desconocida Tsunade no la había corrido de la escuela a patadas.

-¡No me vuelvas a llamar así!- La mujer rubia rugió y el oji-azul rió nerviosamente. –Bueno…- Ya mas calmada se acomodo en la silla. –Me alegra de que hayas llegado Naruto, te estaba esperando desde hace media hora.- Le envió una mirada molesta y el rubio respondió con otra risa nerviosa.

-Bueno, tenia que dejar a Dae… usted sabe.

-Si, entiendo.- Busco entre el monte de papeles de su escritorio y saco una hoja blanca con algo impreso y se lo tendió al rubio, que lo tomo al instante. –Este es tu horario y como puedes ver… tu primera clase empieza a las nueve.

-¿¡QUÉ!?- La boca del rubio se desencajo y miro su horario sin creerlo, pero efectivamente… sus clases empezaban diario a las 9 de la mañana. –E-eso quiere decir que…

-Estas retrasado.- Dijo con sencillez la mujer.

-¡Oh! ¡No! ¡No puedo llegar tarde!

Y antes de que se pueda decir "Apresúrate" El rubio se había levantado de golpe y apandando le oficina corriendo.

-¡Es tarde! ¡Tarde!

Ya iba retrasado quince minutos para su primera clase, él nunca había sido profesor pero tenía el "ligero" presentimiento de que eso no iba a dar una buena impresión a sus alumnos.

Dobló en una esquina, corrió un par de pasillos, dobló en otra esquina y derrapo para poder frenar frente a una puerta doble donde se podía leer "Taller de Economía Domestica" y se podía escuchar el barullo de los alumnos.

El taller ya lo había visitado en verano, era muy amplio con varias mesas con horno, estufa y espacio para poder preparar cualquier comida, la mesas estaban diseñadas para tres personas, también varios lavabos al fondo del taller, sin mencionar varios armarios con los utensilios necesarios y un par de refrigeradores blancos para guardar lo que cocinen los alumnos; y por supuesto una mesa con estufa y horno hasta el frente para el profesor y un enorme pizarrón blanco detrás de la mesa del profesor.

Cuando hubo podido frenar abrió la puerta rápidamente, se metió al salón, cerró la puerta y se recargo en ella para poder recuperar su aliento.

Pero… ¿Por qué había tanto silencio?

Una vez recuperado de su carrera hecha un vistazo al salón y da cuenta de que todos los alumnos, que vestían ropa de calle, se le habían quedado viendo fijamente y en completo silencio.

Los colores se le subieron al rostro del rubio y no pudo mas que articular y apenas audible "hola". Pasaron unos momentos más en incomodo silencio hasta que Naruto decidió hacer algo por lo que arreglo su compostura, tosió un poco para aclarar su garganta pero aunque de alguna manera logro sentirse más tranquilo, el rubor no abandonó sus mejillas.

Antes de que pudiera dirigirse propiamente a sus alumnos una chica de cabello rizado y negro y ojos del mismo color se acerco sonriente al rubio y lo ofreció una mano.

-Mucho justo, mi nombre es Isabella Miragen.- La chica hablaba fluidamente el japonés pero se le notaba el acento extranjero. –Soy la presidenta del grupo.- Un pequeño tono orgulloso sonó en su voz. –Y es un placer recibirte, aunque debo de admitir que es raro ver a un alumno de tu edad, cuantos años tiene ¿19?

Naruto rió un tanto nervioso pero sonriendo de tal manera que varios y varias se derritieron por esa sonrisa. –Naruto Uchiha, un placer.- Se sintió un poco más tranquilo. –Y en realidad tengo 23 años y soy el nuevo profesor de Economía Doméstica.

Quizá fue la exagerada simpleza en el tono del rubio o el echo de que Naruto no aparentaba más de 20 años lo que hizo que todos los alumnos lo miraran sin creerlo.

-¿Nu-nuestro nuevo profesor de economía domestica?

El rubio asintió feliz. –Disculpen la tardanza, es que me entretuve en la oficina de la directora, pero no volverá a pasar.

La pelinegra se quedo echa de piedra al igual que los demás alumnos. ¿Era cierto? ¿Ese lindo, hermoso y sexy rubio era su nuevo profesor de Economía Doméstica?

La mayoría, por no decir todas, de las chicas veían al nuevo profesor embobadas algunas con un sonrojo en la cara y un brillo en los ojos, otras con la baba al borde de la boca y otras tantas desangrándose la nariz y por supuesto no faltaba uno que otro chico que empezaba a desnudar al rubio con la mirada y ¡Vaya que lo desnudaban!

-¡Lo siento Uchiha-sensei!- Se disculpo la chica rápidamente haciendo una reverencia.

-No tienes porque disculparte y pueden solo llamarme Naruto.- Lo último lo dijo para toda la clase. –Y ya que eres a la primera que conozco me gustaría pedirte que fueras mi asiente en esta clase, si no es molestia.

-No, claro que no Uchi- Ejem, Naruto-sensei.

-Bien, Bella-chan ¿Puedes hacerme el favor de regresar a tu asiento y hacerme una lista de todos tus compañeros de clase, por favor?

-En seguida, profesor.

Dicho y echo la chica se sentó en su mesa junto a otras dos chicas y se puso a hacer dicha lista.

-Muy bien.- El rubio se dirigió hacia su mesa y dejo su morral para después ponerse enfrente del escritorio y recargarse en este. –Bueno… tengo algo que confesarles…- La clase no pasaba de los 25 alumnos por lo que no se sentía tan intimidado. –Es la primera vez que doy clases…- Sus mejillas tomaron un suave color carmín. –Así que espero que me tenga un poco de paciencia ¿De acuerdo?

Mas de la mitad de la clase asintió como embobada.

-¡Muy bien!- El rubio exclamó feliz. –Ahora… como al parecer vamos a convivir mucho ya que yo soy el tutor de este grupo.- Miro su horario rápidamente. –Quiero que hagamos una actividad donde los pueda conocer a todos.

Bufido general por parte de los alumnos.

-Vamos, chicos… va a ser divertido, además… así podré aprenderme sus nombres.

El rubio se acercó hacia Isabella y le pidió la lista. Se colocó frente a toda la clase.

-Hagámoslo sencillo ¿De acerdo? Solo quiero que se levanten y digan su nombre, edad, que les gusta… umm… y cual es su comida favorita.- Miro a sus alumnos y señalo al primero de la fila de la derecha. –Tú ¿Podrías empezar? Por favor.

-Si, sensei.- Se levantó el chico. –Mi nombre es Umiko Takao, tengo 16 años, me gusta leer y mi comida favorita es la japonesa.- Se sentó.

La chica juntó a Takao se levantó y habló. –Hola, me llamo Kim Llini, tengo 16 años, me gusta dibujar y mi comida favorita es la italiana.- Se sentó.

Los alumnos siguieron pasando hasta que llegaron a la morena que Naruto ya conocía. –¡Hola! Me llamo Miragen Isabella, tengo 17 años, me encanta la literatura y mi comida favorita es el ¡Sushi!

Naruto rió un poco, esa chica parecía tener mucha energía. Las presentaciones siguieron hasta que llegaron a un chico de cabello plateado y largo, mirada amatista y una apariencia fina pero atractiva y este se levanto con elegancia con su violeta mirada enfocada en el rubio.

-Hola.- Su voz era suave, pero profunda a la vez. –Mi nombre es Speleers Aster.- Su acento se notaba extranjero. –Tengo 16 años y lo que me gusta es… mi nuevo profesor de Economía domestica.- Para cualquier alumno le hubiera sonado o burlón o atrevido ese comentario pero el rubio pudo identificar ese tono de voz y esa mirada que le estaba mandando el peli-plata, no por nada había vivido con Sasuke todo este tiempo. –Y mi comida favorita es cualquiera que prepara mi sensei de Economía Domestica.- Sin decir más Aster se volvió a sentar y Naruto rió un poco nervioso y sonrojado.

Naruto soltó un suspiro, esa había sido la última presentación así que decidió empezar con la clase, al menos ese era su plan hasta que un chico de entre los demás habló.

-¿Qué hay de usted sensei?

Naruto se volteó con una sonrisa. –Bueno, tengo 23 años, estudié gastronomía, estoy felizmente casado por 5 años y con un hermoso hijo de 3 años.- Todos abrieron los ojos en señal de sorpresa y empezaron a murmurar. –Ahora, empecemos la clase…

Japón, Tokio. Calle Kurasua #240. Konoha Educational Institute. Salón de Profesores. Agosto 18, 2014. 1:00 p.m.

El rubio se estiro un poco sobre su asiento y regreso a su preciado ramen instantáneo, le había parecido una bendición el echo de que se sirviera eso en la cafetería de la escuela.

Aun le faltaban otras dos clases, media hora de descanso, otra clase y se podría ir; tenia que admitir que estaba algo cansado pero realmente le agradaba su trabajo.

Cuando se termino su ramen se levanto de su asiento y tiro el envase en la basura y decido relajarse en uno de los sillones de la sala de profesores, hizo una nota mental de agradecerle después a Tsunade por ese pequeño lujo.

No supo cuanto tiempo fue el que pasó pero escuchó como la puerta de la sala se abría pero no le dio importancia hasta que escuchó como alguien llamaba su nombre.

-¿Naruto?- Abrió sus ojos azules se dio cuenta de que alguien lo observaba. -¿Naruto? ¿Realmente eres tu?

El rubio se levantó de su asiento y se acerco al moreno y lo observo… cabello negro corto y revuelto, ojos oscuros, cuerpo delgado pero firme, y unas marcas rojas en su cara… un momento… ¿Marcas rojas? Acaso…

-¿Kiba?

-¡NARU!- El moreno le dio un efusivo abrazo a su viejo amigo de preparatoria. -¿Cómo has estado todo este tiempo? ¿No estabas estudiando en Inglaterra? ¿Vives aquí? ¿Qué haces en el K. E. I.?

Naruto no supo que pregunta contestar primero por lo que no pudo evitar balbucear un poco. –Ehh… si… estudie alla y …. Soy profesor de Economia Domestica de aquí y…

-¿En serio? ¡Genial! ¿Has mantenido contacto con alguien de la prepa?

-Ehhh… solo con Hinata…

-¡Asombroso! ¿Sabes que deberíamos hacer? ¡Reunirnos todos!- Kiba hablaba tan rápido que el ojiazul apenas podía seguirle el hilo. –No tiene mucho que me mude aquí de nuevo y he mantenido contacto con varios de los chicos y seria genial reunirnos todos ¿No?

-Eh, si… pero…

-¿Dónde vives?

-En una casa no muy lejos de…

-¡GENIAL!- Los ojos del moreno brillaron. –Deberíamos hacer la reunión en tu casa, yo apenas tengo un departamento en el centro y aun no termino de desempacar.- Rió con sonora. -¿El sábado estas disponible?

-Supongo… pero…

-¡Decidido! El sábado en tu casa una comida con todos los viejos amigos pero si quieres invita conocidos tuyos ¿De acuerdo?

-P-Pero…

-Dame tu dirección.- Le pasó una tarjeta y Naruto aun en shock escribió lo que el chico le pedía e incluso su numero. -¡Genial! Yo le digo a los chicos ¿Qué quieres que llevemos?- Antes de que Naruto pudiera responder Kiba siguió hablando. –Mejor no te preocupes, yo lo veo con los chicos y te aviso. ¡Oh! Mira la hora, se me hace tarde.- Miro su reloj. –Fue genial hablar contigo Naru ¡Nos vemos!

Kiba lo volvió a abrazar y salio tan rápido como vino dejando a Naruto sudando la gota gorda ¿Acaso había echo un compromiso para el sábado con sus viejos amigos de la prepa que odiaban a Sasuke y que creían que él también lo odiaba?

Soltó un suspiro frustrado, realmente será un sábado interesante; claro… si Sasuke no lo mata antes.

Miró su reloj distraídamente pero sus ojos casi se salen de sus orbitas al ver la hora. ¡Se le hacia tarde para su siguiente clase! Tomó sus cosas y salio disparado hacia su salón, rozando a literal. ¡Por Kami-sama! ¡No de nuevo!

Japón, Tokio. Calle Umei #76. Compañía Dragón Rojo. 6º piso. Oficina del presidente. Agosto 18, 2014. 1:46 p.m.

Soltó un largo suspiro cuando por fin pudo acabar con esa llamada. Una hora y media hablando con un terco y estúpido empresario ingles que aun no entendía las ventajas de unirse al proyecto Nagareboshi y él tuvo que convencerlo del porque era una buena inversión y bla bla bla.

Cerró los ojos y se acarició las sienes intentando disipar el frustrante y punzante dolor que tenia en la cabeza. Volvió a suspirar pesadamente y se relajó en su amplia y cómoda silla.

Dirigir una empresa no era nada fácil, pero así podía darle a su esposo la vida que se me merece. No pudo evitar la ligera sonrisa que se le escapó al pensar en su zorrito.

El teléfono volvió a sonar y soltó un bufido molesto, y se reincorporó en su asiento y estiró la mano para levantar el auricular con sus blancos dedos y colocarlo junto a su oreja.

-¿Diga?

Esperó unos segundos hasta que, por fin, alguien hablo en la otra línea.

-¡SASU!

La sangre del mencionado se heló por completo y sus ojos se abrieron enormemente. No podía ser cierto lo que escuchaba, simplemente no podía. Tragó en seco y habló suavemente.

-¿Okami?

-¡SASU!- Ese grito fue tan fuerte que el moreno tuvo que separar el auricular de su oído. -¡Me alegra tanto que me recordaras!

-Kami-sama no es tan generoso como para dejarme olvidarte.

-¡Oh! Sasu… tu siempre tan gracioso.

-¿Y bien?- Fue tajante. -¿A que debo tu agradable llamada?- El sarcasmo en "agradable" fue bastante notorio.

-¡Pero que grosero, Sasu! Solo llamaba para saber como estabas.

-Bien.

-¿Y Naru?

-Perfectamente.

-¿Y el peque?

-Increíble.

-Vaya, parece que no tienes muchas ganas de platicar el día de hoy…

-¿Qué te hizo pensar eso?- Sarcasmo a flor de piel.

Se levantó de su asiento, aun con el auricular en la oreja y empezó a recoger sus cosas, era su hora de almuerzo y tenía pensado ir a una cafetería a dos cuadras de aquí.

-¡Creo que será mejor que te pase a visitar!

El azabache detuvo sus pasos y se quedo completamente frió. ¿Acaso había escuchado bien? ¿Okami? ¿Aquí… en Japón? –"Si Kami-sama existe no dejara que eso suceda"

-¿Venir… a-aquí a Japón?

-¡SI! ¿No sería genial? Hace mucho que no te veo, tampoco a Naru ni al peque.

-¡NO! Digo…- Se rectificó. –No tienes que tomarte tantas molestias, un viaje desde Francia hasta Japón es realmente extenuante y…

-¡Oh! Sasu, eso no es problema.

-Pero es mucho tiempo de viaje, además que es realmente tedioso y el dinero…

El moreno retomó su apresurada carrera a recoger todo lo que necesitaba. Por alguna razón unas vacaciones en el fresco Canadá sonaban realmente llamativas en este momento.

-Sasu, cariño, ya te dije que no es problema…

-De todas maneras estamos muy ocupados, ya sabes… con Dae entrando a la escuela, Naru con su nuevo trabajo y yo con el nuevo proyecto de la empresa… tu sabes.

-¡Aun más razones para ir!- Sasuke se golpeó mentalmente. –Así yo podría ayudarte y tú podrías pasar mas tiempo con tu "chère familla".

-No tienes porque molestarte, Oka.- Sasuke corrió rápidamente a la puerta de su oficina haciendo una nota mental de decirle a su secretaria que prohibiera cualquier llamada a su persona, en especial si era una mujer. -¡Oh Kami! Se me hace tarde.- Trató de que su sorpresa sonara convincente mientras empezaba a abrir la puerta. –Tengo una reservación para comer y no quiero perderla.

-¿En serio? ¿Dónde? ¿Un lugar bueno?

El Uchiha se congeló frente a la puerta abierta. Parecía que se había congelado el tiempo. El de los ojos negros tragó en seco y elevó su mirada un poco hasta toparse con un par de ojos amatistas que lo observaban felices.

Aun creyendo estar alucinando por el exceso de trabajo miro a la persona frente a él. Casi una cabeza mas baja que él, cabello azabache con destellos azules completamente lacio hasta los hombros, sostenido de un lado por un broche plateado en forma de flor; piel blanca pálida que hacia resaltar sus ojos amatistas. Un cuerpo fino y bien proporcionado que resaltaba con ese traje negro de falda a juego con la camisa lila y los guantes de seda negros; uno de ellos sostenía un celular que se mantenía sobre la oreja derecha de la chica que sonreía entre contenta y divertida.

-¿O-Okami…?

-Hola, Sasu.- Respondió alegre a la vez que se quitaba el teléfono de la oreja y le cerraba la tapa.

Japón, Tokio. Calle Himawari #13. Residencia Uchiha-Uzumaki. Agosto 18, 2014. 4:03 p.m.

-¿Entonces te gustó mucho la escuela?

El rubio miraba a su pequeño hijo que asentía con la misma expresión de siempre pero se le podía notar contento.

Ambos Uchiha estaban cruzando el patio frontal de su casa. Después de haber salido del trabajo, Naruto, fue a recoger a Daegan y ya que la casa no estaba tan lejos decidió que seria agradable regresar caminado.

El pequeño le contó, en su manera corta y concisa, que la escuela era muy bonita y aunque había muchos niños gritones y ruidosos algunos eran simpáticos, como un tal Gyo que aunque era muy hablador era a veces gracioso y que de alguna manera terminaron siendo buenos amigos.

El rubio no pudo evitar dejar escapar una sonrisa cuando la maestra de Dae le dijo que su hijo había estado todas las clases poniendo atención a todo lo que decía y que al final se había aprendido a escribir su nombre completo y el de sus dos padres, pero cuando tuvieron clase de arte el pelinegro simplemente no podía hacer ni la mas sencilla figura de masilla y que termino completamente manchado por lo que tuvieron que lavarlo.

Eso le hizo recordar una vez que Sasuke quiso hacerle el desayuno cuando estaba embarazado y la cocina y Sasuke terminaron hechos un caos por lo que terminaron ordenando comida.

-Buenas tardes, Naruto-kun.

Una voz ajena lo saco de sus recuerdos y se giró hacia la voz.

-Buenas tardes, Ikky-san.

Naruto le sonrió amable a su vecino, un hombre apuesto y amable de no mas de 30 años.

-¿Cómo te encuentras el día de hoy?

-Bien, regresando de mi trabajo ¿Usted?

Se encogió de hombros. -Normal supongo, aunque me gustaría tener un poco mas de compañía en la casa.

El rubio no pudo identificar el tono sugerente en la voz de su vecino pero su hijo si y también la mirada "extraña", según Dae, que le enviaban a su oto-chan y eso no le gusto para nada. El pequeño pelinegro miro de muy mala manera Ikky y abrazó la pierna de su Oto-chan como un gesto posesivo.

-Nos vemos luego, Ikky-san.- Dijo el rubio amable cuando noto la molestia de su hijo.

-Si, nos vemos.- Ikky miro de mala manera al niño y este le devolvió la mirada aun mas intensamente.

Cuando por fin ambos Uchiha entraron la casa el pequeño se separó de su Oto-chan y dejó su mochila junto al perchero y Naruto hizo lo mismo con su mochila y su chaqueta.

Un ruido proveniente de la cocina atrajo su atención y se giró rápidamente en posición de alerta. Dae lo miró atento por lo que el rubio lo colocó detrás de él. Empezó a caminar despacio y silencioso… ¿Quién podría ser? Sasuke llegaba hasta las 6 y lo mas probable es que en este momento este ocupado por lo que descarto la idea de llamarle.

Empezó a caminar despacio hacia la cocina indicándole a Dae con la mano q se mantuviera detrás de él. Cuando por fin alcanzo la puerta la abrió suavemente y trago en seco, diviso al intruso y se estaba preparando, se deslizaría y tomaría la sartén del anaquel y a cualquier señal de peligro atacaría.

Se deslizó dentro de la cocina y su mano ya estaba tocando el mango de la sartén cuando el intruso se volteo.

-¿¡Sasuke!?

-Oh, hola bebé.- El pelinegro terminó su vaso de agua y lo dejo en la repisa. –No te escuche llegar.

-¿Qué haces aquí? ¿No se supone que... que e-estabas tra-trabajando?- Naruto no pudo evitar perder el hilo de su pregunta y sentir un ligero calor subir a sus mejillas al ver lo que su esposo llevaba puesto.

El moreno bufó molesto. –Si, pero Kami-sama me odia y me mandó al diablo en persona. –Naruto hizo una mueca de confusión pero no quito sus lapislázulis de azabache. –Okami…- Soltó casi escupiendo.

-¿Tu prima?

Sasuke soltó un gruñido. –Ese maldito engendro del demonio que añade otro fenómeno mas a mi antigua familia decido aparecer trayendo su "simpática" personalidad con ella.- El moreno empezó a divagar un poco. -Seguramente tuvo que pagar boleto extra para su fastidiosa personalidad, pobre de mi tía y mi tío que engendraron a esa bestia con cara de mujer…

El rubio soltó un suspiro. Okami Uchiha era una chica muy linda y agradable aunque un poco alocada y maliciosa que, para desgracia de su esposo, disfrutaba enormemente el sacarle de sus casillas aunque ambos se tuvieran un gran afecto para con el otro.

-Pero eso no me explica que haces en casa más temprano.

El moreno libero un largo suspiro y volvió a tomar aire para después dirigirse hacia su hijo y revolverle el cabello y cargarlo. –Pues la muy "amable" decido que trabajaba demasiado por lo que me envió a casa.

-¿Te dio vacaciones?- El rubio alzó la ceja.

-No, no me dio vacaciones, me obligó a tomar vacaciones.- Dijo Sasuke con un gruñido para después intentar relajarse y preguntarle a su hijo como le había ido en el día.

Naruto no pudo evitar sonreír un poco; era verdad… Sasuke trabajaba demasiado y unas vacaciones le caerían bastante bien, aunque este lo negara. Hizo nota mental de agradecerle a Mi-chan, después de todo ella era dueña de un poco mas de la mitad de la empresa Dragón Rojo, por lo que la convertía en la jefa de Sasu.

-¿Pero que estabas haciendo?- El rubio volvió a recaer en la ropa de su esposo, jeans deslavados ajustados y a la cadera y una playera interior blanca, sin mangas y un tanto ajustada; debía admitir que se veía condenadamente sexy.

-Bueno, como no tenia con que distraerme y recordé que habías dicho que una de las puertas de la alacena se había roto pensé en arreglarla.- Contestó con simpleza. –Y estaba apunto de reparar la tubería.

-¡Oh! Gracias…- Le sonrió como solo el sabe.

-No es nada.- Se encogió de hombros. -¿Vas a preparar la cena?- El rubio asintió. -¿Y tú, enano?

-Tengo que hacer mis deberes, Oto-san.

-¿Deberes?- El moreno alzó una ceja ¿Los niños de jardín de niños tenían deberes?

-La maestra les dijo que practicaran las letras aprendidas.- Naruto no pudo evitar la risita que se le escapó.

-Bueno pues…- Dejó a su hijo en el suelo y revolvió el cabello. –Ve hacer lo que tengas que hacer, Dae.

El pequeño asintió y salió de la cocina en dirección a la habitación.

-Es tan pequeño… pero tan responsable.

-Por supuesto, después de todo es un Uchiha.- El rubio codeó a su esposo. –Es verdad, no te he dado la bienvenida.

El moreno atrapó a su rubio de la cintura y lo atrajo hasta el para besarlo con amor y suavidad; devorando toda la boca de su esposo.

-Será mejor que empiece a preparar la cena.- Dijo el rubio casi sin aliento.

-De acuerdo.- Sasuke mantenía su sonrisa prepotente y se separó de Naru con un suave beso en los labios.

El rubio respiró hondo y recuperó su compostura para poder empezar a preparar la cena.

Sasuke abrió las puertas debajo del lavabo y se recostó boca arriba para poder empezar a revisar la tubería. Siempre había sido bueno con las herramientas. El rubio sacó un pequeño saco de harina y lo colocó sobre la repisa central y empezó a sacar otras cosas para preparar la cena.

-Este maldito tornillo esta…- Soltó un quejido molesto cuando abrió demasiado el tornillo y un chorro de agua salió del tubo y le mojó un poco de la camisa. Naruto se fijo en él por encima de la repisa preguntándole si estaba bien. –Si, no te preocupes, bebé… solo me mojé.

-Oh…- Fue lo único que atinó a decir el kitzune al ver como la camisa de Sasuke se transparentaba por el agua y de repente empezó a sentir como el calor subía a su cuerpo y cara. Regresó rápidamente su atención a los ingredientes pero sus ojos se resbalaban sin pensarlo hasta llegar al excelente cuerpo de su esposo.

Se sintió realmente estupido, se estaba sonrojando como una quinceañera viendo a su esposo ¡ESPOSO! Diablos, podía simplemente llevarlo al lecho matrimonial y listo pero por alguna razón se sentía como una adolescente con su primer novio.

Sasuke se deslizó fuera de debajo del lavabo. –Mierda, tendré que cambiarme.- Cuando miró a su rubio se topo con una mirada azulina oscurecida por el libido y el rostro sonrojado de su esposo por lo que no pudo evitar una sonrisa lasciva cuando entendió el nerviosismo de Naru cuando sus miradas se cruzaron.

Naruto empezó a trabajar en la comida sin realmente pensar en lo que hacia. Mierda, como se podía estar poniendo nervioso por la mirada de su esposo. Hablando del diablo, Sasuke se había colocado detrás de su zorrito y puesto sus manos sobre las trigueñas.

El moreno ronroneo en el oído canela. –Pareces algo nervioso, bebé.

-¿A-ah si?

Sin responder más, el azabache empezó a besar el tostado cuello de su amor con suavidad y deseo dejando pequeñas marcas roja. Siguió con ese juego hasta que su sexy niño soltó un suave pero audible gemido lo que disparo el libido del moreno hasta los cielos.

En menos de lo que se puede decir "¡Oh Si, Sasuke!" el moreno ya había volteado al rubio y atrapado su boca en uno de los demandantes y apasionados besos que él adoraba. Las pálidas manos cobraron vida y se posaron juguetonamente sobre el trasero del rubio para después atrapar la cintura de este y subirlo a la repisa empujando varios de los ingredientes que allí había y sin dejar la deliciosa boca de su amor.

La boca de Sasuke devoraba la de su rubio y viceversa a la vez que se iban recostando sobre la mesa tirando varias cosas en el proceso, entre ellas un bote de salsa que se quebró y esparció todo su contenido por el piso y también rompieron la bolsa de harina quedando ambos completamente manchados de blanco.

Las manos del rubio empezaban a alzar la playera del moreno y este intentaba bajar el pantalón de su esposo. El ambiente empezaba a calentarse demasiado, tanto que sus ropas le molestaban y empezaban a sudar. Sasuke no pudo evitar sonreír cuando el botón del pantalón de su kitzuen por fin cedió y se abrió haciendo que el moreno buscara su ansiado tesoro.

-¡Oto-san! ¡Oto-chan!- Ambos se separaron tan solo unos milímetros y se miraron notando que ambos habían perdido el color o quizá solo era la harina. –Oto-chan ¿Cómo se…

El pequeño moreno se quedo callado al ver tan peculiar escena. La cocina sucia y tirada, su Oto-san frente a la mesa con el color rojo en sus mejillas tosiendo un poco fingido y su Oto-chan con la cara más roja que Sasuke y acomodándose los pantalones y la playera; ambos manchados con harina.

-¿La cocina?

Los ojos azules del pequeño sobre sus padres les hizo entender la pregunta y ambos tosieron un poco.

-Bueno, solo estábamos…- Empezó Naruto.

-… Jugando.- Acabo Sasuke ganándose un codazo de su esposo haciendo que soltara un poco de harina por la boca.

-Si, solo estábamos jugando a la guerra de comida.- El rubio aun miraba mal a su esposo. Dae solo parpadeo un par de veces. Si sus papás lo decían entonces debía ser verdad. –Ven, vamos que te acompaño a tu habitación mientras tu Oto-san limpia todo esto.- Le mandó la mirada de "lo-haces-o-no-mas-sexo"

-Si, por supuesto, bebe. Yo limpio esto.- Soltó un suspiro molesto mientras pensaba en cualquier cosa que le ayudara a bajar su calentura como en Okami o en algo del trabajo.

El moreno agarró un trapo de debajo del lavabo y lo humedeció en este para empezar a limpiar la mesa.

-Creo que hoy cenaremos pizza.- Fue lo ultimo que dijo el rubio antes de salir de la cocina con su hijo en sus brazos.

Media hora, un frasco de limpiador y tres planilla con el nombre "Daegan Uchiha", después. Sasuke veía a su hijo jugar en el patio a… a lo que sea que signifique perseguir pagaros e intentar agarrarlos. Su niño podía ser demasiado curioso y curiosamente serio.

-Voy a bañarme…- La voz de Naruto lo saco de sus pensamientos y se giró para ver la espalada del rubio subiendo las escaleras.

-Dae.- Llamó Sasuke. –Cuando acabes de jugar quiero que te pongas a ver la tele en la sala o algo, que yo y tu Oto-chan tenemos cosas importantes que hablar. ¿De acuerdo?

El pequeño solo asintió y siguió con lo suyo mientras Sasuke se daba la vuelta y a paso apresurado subió a su habitación. Cerró la puerta y se quedo en silencio unos momentos hasta que escuchó el ruido de la regadera abriéndose y una sonrisa bastante lasciva se dibujo en su rostro.

Ni corto ni perezoso fue avanzando hasta la puerta del baño quitándose toda su ropa en el camino y como si estuviera a punto de encontrar un antiguo tesoro abrió la puerta lentamente.

Una ola de calor recorrió su cuerpo de un latigazo con la vista que lo recibió allí. Naruto con el cabello suelto, sobre su hombro, dándole la espalda a Sasuke mostrándole sus lindas proporciones.

El rubio estaba tan absorto en sus pensamientos que no se dio cuanta de la presencia de su esposo hasta que este le tomo por la cintura haciéndole saltar.

-¿¡Pero qué demonios!?- Dio un giro de 180 grados y si no fuera porque el moreno lo mantenía firmemente agarrado de la cintura, probablemente se hubiera caído. -¿Sasuke?

-¿Acaso esperabas a alguien más?- Dijo en tono de burla a la vez que rozaba sus labios en el tostado cuello.

Naruto soltó un suspiro y sonrió. –A mi amante ocasional.

Sasuke colocó a Naruto contra la pared del baño y este soltó un quejido por el frío de la pared. -¿Para qué necesitas un amante ocasional cuando me tienes a mi?

-¿Celoso?- Naruto sonrió divertido.

Sasuke rozo sus labios contra la oreja de su esposo. –Como no tienes una idea, bebé, como no tienes una idea.- Atrapo la piel con su boca ganándose un gemido del rubio. –Voy a demostrarte que no necesitas un amamante porque conmigo te sobra… y te basta.

-Pareces bastante seguro de ti mismo Uchiha.- Su cara estaba roja por la excitación pero sus ojos seguían de un azul intenso y fijos e impasibles en el Uchiha.

-Lo estoy, bebé, lo estoy.- Le hizo notar su impaciencia marcándola en la cadera del rubio.

-Me impresionas pero…- Pasó sus brazos por el cuello de su esposo y colocó sus labios cerca de los contrarios. –Yo soy mejor.

Antes de que Sasuke pudiera responder algo siquiera el kitzune ya le había besado de tal manera que Sasuke sentía que perdía el aliento y eso combinado con la suave mano creando un calido túnel para su excitación, lo estaba volviendo completamente loco.

El moreno soltó un gemido gutural cuando sintió la fría pared contra su espalada y la boca de su esposo desliándose por su pecho. Enterró sus manos en el húmedo cabello rubio cuando sintió la traviesa lengua en su ombligo y un suave dedo tarazando la línea del abdomen desde el ombligo hasta su masculinidad.

El moreno se tuvo que morder el labio para no gritar. Definitivamente su esposo lo volvía completamente loco.

El sonido del teléfono obligó a Naruto a dejar de lado su cepillo y levantarse a contestarlo. Aún escudaba el sonido de la regadera indicando que Sasuke se estaba terminando de bañar después de al menos una hora de eso.

-¿Diga?

-¡Hey Naru!

-¿Kiba?

-Si, así es ¿Cómo estas?

-Bien pero…

-¡Genial! Mira… ya hable con los chicos. Le dije a Sai, a Gaara, a Ino, a Tenten, a Choji y también a Hinata que me hizo invitar a Neji…- Empezó a hablar en in tono molesto. -… a Shino, a Shikamaru, lo bueno es que no pudimos localizar a Sasuke.- Su tono regreso al normal.

-¿Sa-Sasuke?

-SI… aunque Hinata dijo que ella lo localizaba pero espero que no…

Naruto se dio cuenta de un ligero problema…

-También se enteró, de alguna extraña manera, la chica domino… Sakura… y se auto invito, pero bueno… solo una pequeña molestia.

…Ninguno de los chicos sabía que él se había casado con Sasuke.

-Eh… si… Acerca de eso…

-Entonces nos vemos el sábado a las 2 en tu casa ¿De acuerdo?

-¡Kiba! ¡Espera! Yo…

-¡Ok! Hasta entonces ¡Bye Naru!

El rubio se quedo con la boca abierta y el articular pegado a la oreja escudando el pitido que indicaba que la llamada había acabado. Soltó un suspiro y colgó. Parecía que iba a ser una comida "divertida."

No había dado ni dos pasos cuando el teléfono volvió a sonar. Con un gruñido molesto volvió a descolgar el teléfono.

-¿Hola?

-¡NARU-CHAN!

El rubio se mantuvo en silenció… solo había una persona que le llama así. -¿Itachi?

-¡Hola Naru-chan! No pensé que me fueras a reconocer.

-Itachi, eres inconfundible. ¿Cómo esta Dei y las gemelas?

Hermoso y preciosas! ¿Cómo esta el tarado de mi hermanito y el enano?

-Muy bien, acaba de empezar la escuela.

Genial! Mientras no salga igual que mi estúpido hermanito.

Naruto rió junto a Itachi.

-¿Qué puedo hacer por ti Itachi?

-¡Oh! Nada Naru-chan solo llamaba para ver como estaban y…

-¿Qué necesitas Itachi?- El rubio conocía demasiado bien a su cuñado.

Itachi rió nervioso y después soltó un suspiro derrotado. –Me estaba preguntando si iban a hacer algo este sábado…

-Bueno, al parecer tengo una comida con mis viejos amigos de la secundaria, pero…

-¡GENIAL!- ¿¡Qué acaso las personas tenían la manía de interrumpirlo!? –Entonces te estaremos visitando el sábado.

-¡Un momento! No te he invitado Itachi.

El rubio escucho un lloriqueo al otro lado de la línea e inmediatamente supo que era falso. -¿Qué acaso ya no me quieres Naru-chan?

-No es eso… Es solo que…

-¡POR FAVOR! ¡No quiero tener que soportar a la prima de Dei! Y necesito una buena excusa ¡POR FAVOR!

El chico zorruno soltó un suspiro. –De acuerdo… pero solo tú, Dei y las niña ¿De acuerdo?

-¡SI! ¡Oh Naru-chan! Eres el mejor, yo…- Un silenció extraño. –Oh no… tengo que colgar, te llamo después…

Naruto pudo escuchar movimiento del otro lado de la línea y como este se detuvo cuando una voz llamo a Itachi y estaba seguro de que esa voz no pertenecía al esposo del moreno.

Escuchó unas voces y mas movimiento…

-¿Naru?

Naruto se heló… esa voz…

-¿Mikoto-san?

-Naru, un placer escucharte.- Oh no… por favor que no haya escuchado… -Escuche que estas teniendo una comida este sábado ¿Es cierto?- Si… si había escuchado. El rubio tragó en seco.

TBC


Notas finales del capítulo:

SW: ¿Y bien? ¿Voy por buen camino?

Sasu: Si tu buen camino es matarme de un infarto creo q vas de maravilla.

Naru: Oh! Sasu... no exageres.

Sasu: Humh...

SW: Dejalo Naru, esta de amargado. Pero esperate a lo que sigue! Hay si que Sasu-CHAN se va a divertir. (Rie maliciosamente)

Sasu: ¿¡Q demonios estas planeando!?

SW: Oh... ya veras, Sasu-chan... ya veras...

Dae: ¿QUe va a pasar despues?

SW: (Levanta a Dae en brazos) No te preocupes, Dae-chan, estoy seguro de que te va a encantar! ¡Vas a ver a tus primas!

Sasu y Naru: Tengo un mal precentimiento.

SW y Dae: (Rien Maliciosamente)