EliMustang – Gracias por tu review. Empecé este fanfic hace años porque siempre quise que en esa primera declaración hubiese un "primer beso", me habría gustado un montón. Pues ahora que lo dices, debería ser Elizabeth… Pero cuando empecé a escribir esto lo tuve como Elisabeth. Muchísimas gracias por corregirme, cuando tenga más tiempo modificaré los dos capítulos anteriores.

Longbourn volvía a la normalidad, Lizzie había vuelto más pronto de lo previsto de Kent, coincidiendo con la llegada de su hermana Jane, quien había estado en casa de sus tíos. El bullicio volvía a invadir la casa, y el señor Bennet ansiaba un momento de paz que solo podía encontrar en el refugio de su pequeña biblioteca. La señora Bennet perseguía a la mayor de las Bennet, preguntándole acerca de las noticias y cotilleos provenientes de Londres, mientras que su marido abrazaba a su Elisabeth, realmente la había echado de menos durante su ausencia.

Jane y Lizzie hablaban tranquilamente, mientras Mary practicaba y Lidia reía de algo que realmente no tendría importancia, la casa había vuelto a la normalidad. De repente entró Kitty, llorando y quejándose de que los Foster habían invitado a Lidia a Brighton, pero no a ella. Era algo muy injusto, ambas hermanas habían estado siempre muy unidas, sin embargo a Lidia no parecía importarle los sentimientos de su hermana, tan solo quería estar bonita y preparada para conocer a muchos oficiales. Lizzie, temiendo que su padre aceptara tal invitación, habló seriamente en privado con él. La discusión fue tomando un tono demasiado fuerte, e incluso la señora Hill, la criada de la familia Bennet, estuvo asustada. El señor Bennet no pudo hacer nada más que ceder ante Lizzie y negarle a Lidia el viajar, sabía en el fondo que era lo mejor, y que algún día se lo agradecería.

La tarde transcurrió con normalidad, Kitty se encontraba consolando a Lidia, la señora Bennet había ido a visitar a los Lucas, y Mary seguía "deleitando" la casa con su práctica de piano. Elisabeth y Jane seguían comentando todas las novedades y poniéndose al día, las dos hermanas no estaban acostumbradas a pasar tanto tiempo la una sin la otra. Pero al hablar con Jane, recordó al señor Darcy. Sus frías palabras, su comportamiento, sus numerosas faltas y el beso.

-Dime Lizzy, ¿Qué tal ha ido todo en Kent?

-Todo ha ido bastante bien. Me encontré allí con el señor Darcy.

-¿El señor Darcy? ¿Te comentó algo del señor Bingley? –Las mejillas de Jane se sonrojaron al nombrar al joven señor Bingley, gesto que su hermana notó.

-Jane… -Dijo Lizzy en un efímero susurro.

-Tranquila Lizzy, sabes que le he olvidado, no es más que un mero recuerdo, un simple conocido a mis ojos.

-No puedes ocultar tus sentimientos, Jane…

-Quizá no, pero estoy empezando a olvidarme de él, hay un montón de hombres en el mundo y ya vendrán a pedir mi mano a Longbourn.

Lizzy no pudo ocultar una risotada, a lo que Jane la siguió, todo estaba volviendo a la normalidad. Por fin Elizabeth se encontraba en casa, y ya nunca más volvería a ver al señor Darcy.

Pasaron varias semanas, y Longbourn tuvo unos inesperados visitantes. Charles Bingley, acompañado del señor Darcy acudieron a la finca de la familia Bennet, y la señora Bennet junto a sus hijas se arreglaron lo más rápido que pudieron, ocupando sus lugares con sus costuras, cintas y sus libros. La puerta se abrió, y el risueño y alegre señor Bingley entró en la habitación, seguido del señor Darcy que lucía tan callado y taciturno como siempre.

-Señor Bingley, que sorpresa volverlo a ver, mi Jane está preciosa ¿Verdad? –Se atrevió a decir la madre de las jóvenes al ver a Bingley observar a la mayor de las Bennet tan compulsivamente.

-Sí, es cierto. –No dijo nada más, estaba bastante nervioso, sus manos jugueteaban en su espalda, aunque esto solo podía ser notado por el señor Darcy que sonreía para sus adentros.

-¿Se quedarán mucho por aquí? –Preguntó Elisabeth que estaba bastante incómoda ante la presencia de ambos hombres. Sin embargo pudo notar que la mirada de Bingley hacia su hermana era bastante tierna y llena de amor.

-Es bastante probable que pasemos aquí todas las vacaciones. Necesitamos un merecido descanso. –Le dijo el señor Bingley. Parecía que el señor Darcy no tenía intención alguna de participar en la conversación.

-Espero que cene pronto con nosotros, señor Bingley. Creo recordar que nos lo prometió ¿Recuerda? – Esta vez fue la señora Bennet la que habló.

-Es cierto señora Bennet, diga un día y una hora y la complaceré con gusto.

-¿Mañana quizá? Habíamos encargado cordero pensando en que los Gardiner nos acompañarían, pero al parecer han aplazado su viaje a la semana que viene.

-Me parece perfecto señora Bennet, será un placer, y espero que su invitación también incluya a mi amigo Darcy. –Se giró hacia su amigo y le dirigió una sonrisa.

-Claro que sí, sería un honor que usted cenara también con nosotros señor Darcy. –Dijo la señora Bennet intentando fingir simpatía.

-El honor es solo mío, señora Bennet. –Elisabeth no se lo podía sacar de la cabeza. ¿El señor Darcy siendo amable y cortés? ¿A quién quería engañar?

¿Acaso el señor Darcy quería enmendar sus errores? Era demasiado tarde… Entonces en ese momento Elizabeth recordó la carta del señor Darcy. La cuestión de Jane al parecer la estaba solucionando, estaba seguro de que el señor Darcy era el responsable de que el señor Bingley hubiese vuelto a Netherfield. Y sobre el señor Wickham… no había mucho más que añadir, ese hombre había abusado del señor Darcy e hizo sufrir a la joven señorita Darcy y a sus frágiles sentimientos.

En la noche, Lizzy no podía conciliar el sueño, a pesar de que Jane no había tardado nada en dormirse, seguía pensando en el señor Darcy. A la madrugada, Elizabeth se levantó y salió de la cama despacio, para no despertar a su hermana Jane. Quería caminar un poco antes del desayuno, sabía que el resto de la familia seguiría durmiendo. Se dirigió hacia el camino que solía frecuentar todas las mañanas y comenzó a caminar sin rumbo aparente. En la lejanía pudo divisar al señor Darcy sentado al pie de un roble observando el amanecer. Poco a poco iba acercándose a él, pero el señor Darcy aún no la había visto… ¿Volvería a casa, o continuaría su paseo?

Este capítulo ha sido bastante cortito, no lo quería alargar demasiado porque quiero que tengan el mismo contenido que la primera versión que hice… Aunque creo que subiré este capítulo y el siguiente el mismo día, debido a que el otro ya lo tengo casi terminado. Espero que os guste. Besos~