2- Recuerdos de muñeca

-ah...- Allen volvió a quedarse sin palabras ante ella, por lo que la miro encontrándose con sus ojos; ella era una maquina de sorpresas, nunca sabrías como ella iba a responder ante algo pero antes de que los cables de su cabeza pudieran funcionar una tercera voz, una masculina,interrumpió en la habitación.

-¿Quien eres?- Una voz masculina recorrió el salón al mismo que tiempo que lo hicieron las terminaciones nerviosas de Allen. Esa voz era extrañamente conocida pero no por eso le parecía reconfortante así que poco a poco empezó a girar su rostro hasta encontrarse con la figura imponente que estaba en el umbral de la puerta.

Claramente era un chico alto y con un cuerpo formado de músculos completamente visibles,aunque no exagerados, a través de la camiseta sin mangas que llevaba, de la cual parecía escavarse la figura negra de un tatuaje por el brazo izquierdo. También, noto cuando este dio unos pasos mas cerca de ellos, que su cabello era del mismo negro noche que el de Ayumi y casi del mismo largo, lo cual no era algo común en chicos pero eso en realidad no era lo que le molestaba de el sino sus persistentes y enojados ojos negros, que parecían mirarlo con cierto odio a pesar de que el no había dicho o hecho nada malo; al final hablo.

-Soy Allen Walker y tu eres...-

-¿Allen Walker?- La voz que parecía sorprendida le interrumpió y los ojos del segundo chico por un momento resplandecieron de sorpresa y curiosidad aunque eso rápidamente murió, cambiando a la expresión de odio anterior -Moyashi-

-¿Moyashi? nadie me llama así desde...- De repente, algo pareció hacer click en la mente de Allen y muchos recuerdos de su pasado en el orfanato volvieron como golpeándose unos con otros a su cabeza.

Y allí estaban ellos, 3 niños pequeños, los cuales, fueron durante un corto periodo de tiempo sus únicos amigos antes de que estos fueran adoptados y se fueran para siempre o al menos hasta ese momento.

-¿Kanda?- Su voz salio casi con un grito por la sorpresa y la incredulidad de lo que veía - ¿Yuu Kanda?

-Tsk- El pelinegro levanto levemente su labio en una clara señal de molestia -nadie me llama Yuu...estúpido Moyashi-

-Bakanda...-Siseo Allen por lo bajo, tratando de no ser escuchado mientras aquel insulto con el que solían pelearse en aquellos días de infancia, salia de nuevo del baúl de sus recuerdos, mas aunque así el oído agudo de Kanda pudo mas que nada

¿Como me has llamado? -Kanda dio dos pasos mas y tomo al "albino" por su camisa levantándolo unos pocos centímetros hasta que este quedo a su misma altura. Allen mas que tenerle miedo solo lo mirada con molestia como si lo retara a que siguiera con sus acciones.

-¿que te molesta que te diga Bakanda?...Yuu- repitió tratando de sonar lo mas molesto posible, sobre todo al mencionar el nombre de pila del muchacho. Y Kanda estuvo a punto de darle un golpe en su cara mas la voz de la chica interrumpió sus acciones.

-Muy bien, me alegra que quieran divertirme con su pelea infantil pero creo que es momento de que dejen de ser unos estúpidos y actúen como la gente normal- La voz de Ayumi sonaba algo molesta pero a la vez divertida, tal vez por el hecho de que ella fuera la que tomaba el mando de la situación ahora mas que otra cosa.

Sin pensarlo dos veces, Kanda dejo de nuevo a Allen en suelo y fijo su vista en ella con una mirada que denotaba cariño y tal vez algo de nostalgia en sus ojos; Allen, que había olvidado que Ayumi estaba en la habitación, hizo lo mismo aunque su mirada era mas de disculpa... y eso iba a hacer, disculparse pero la voz del chico mayor que el le interrumpió.

-Ayumi ¿estas bien? ¿que haces con este mocoso en tu habitación?-

-Me ayudaba con unas cosas ¿por que siempre tienes que ser tan molesto? hermano -Ayumi se levanto de la cama y camino con paso decidido hasta quedar frente de el haciendo obvia la diferencia de altura entre ambos hermanos.

-Espera ¿el es tu hermano? -De nuevo, los recuerdos Allen volvieron, atando los cabos restantes de la situación -¿Tu eres Ayumi Kanda?- pregunto con asombro, señalándola débilmente con el dedo, olvidándose por completo de sus modales de caballero un momento

El hermano mayor soltó un bufido y estuvo dispuesto a ignorarlo si no fuera por que Ayumi hablo primero, mirando a Allen con algo de confusión, una confusión que era evidente que le estaba carcomiendo por dentro y que no se quedaría así.

-Si, mi apellido es Kanda ¿como lo sabes? ¿como conoces a mi hermano?-

Allen trago saliva mientras notaba la penetrante mirada de Ayumi sobre el pero tras unos segundos volvió su postura mas recta y le miro a los ojos la misma intensidad. Pero fue Kanda quien hablo luego de todo ese silencio.

-Lo conocimos de pequeños, tu eras muy joven, de seguro no lo recuerdas- El mayor de la sala se cruzo de brazos con un deje de fastidio y luego miro a ambos con enojo, como un padre que a atrapado a su hija en una situación comprometedora con su novio. -De todas maneras eso no responde el que hacia el aquí-

Ayumi suspiro y se quedo pensativa un momento, de seguro tal vez trataba de recordar pensó Allen pero las palabras que salieron de su boca momentos después le hicieron parecer que la respuesta de su hermano era suficiente y que no tenia interés en terminar de recordar. Eso hizo que el sintiera como si una pequeña aguja le atravesara el pecho.

-Ya te dije- continuo ella -El me estaba ayudando, ¿por que siempre exageras? -Suspiro con cansancio y volvió a pasar su mirada hacia el chico a su otro lado -Bueno, "amigo de la infancia" sera mejor que te vayas antes de que mi hermano te corte en pedazos.

-Nunca le he tenido miedo a Yuu- Dijo tratando de sonar molesto e irritable ya que por alguna razon la presencia y actitud del mayor lo sacaba de quicio, sorprendentemente mas por la parte de tener que irse del lado de Ayumi que por algo mas; pero antes de que la mirada de Kanda le cortara en pedazos hablo de nuevo. -Pero se hace tarde, hasta luego- Se dio media vuelta y salio del apartamento sin mirar atrás pero recordando.

Mientras vivió en el orfanato, muchos de los chicos le fastidiaban por su aspecto y por eso pasaba la mayor parte del tiempo solo; hasta que por juegos del destino un día enfermo y tuvo que ser hospitalizado en la enfermería del instituto por un par de días, solo con la compañía de un libro y una pequeña niña, de más o menos su edad, que lo miraba fijamente desde la cama de al lado.

-¿Hola?-Dijo un pequeño casi albino con algo de nerviosismo, pero la niña solo respondió escondiéndose bajo las sabanas; Allen supuso, que al igual que los otros niños, ella le temía por su condición así que no insistió en una conversación.

A los pocos minutos volvió a sentir la mirada de la niña pero intento ignorarlo cerrando los ojos y simulando dormir hasta que lo hizo de verdad. Despertó a las pocas horas debido a que una de las enfermeras lo llamo para darle una medicina y le llamo la atención que se escuchaba en el lado más alejado de la habitación, se giro levemente para ver la cama continua y noto que la niña no estaba allí pero al fijar la mirada en donde el sonido provenía la encontró llorando mientras un par de enfermeras mas la rodaban, intentando colocarle una inyección.

La niña parecía estar muy asustaba y trataba de alejarse lo más posible de las mujeres aferrándose a otro niño un poco mayor que susurraba cosas a su oído intentando calmarla y a su lado se encontraba un chico de más o menos la misma edad que intentaba distraerla con un peluche.

-¿Que le paso?-Allen pregunto inocentemente desde de tomar el medicamento para la tos que la enfermera le había estado dando.

-está muy enferma pero le teme a las agujas- Dijo la mujer mientras recogía sus cosas, Allen entendió que no recibiría mucha información así que se acostó de nuevo en cama mientras contemplaba la escena hasta que su débil cuerpo le hizo caer en las manos de Morfeo nuevamente. Y sin deber cuanto tiempo había pasado, se levanto de nuevo por los sonidos de los sollozos que se encontraban nuevamente a su lado.

-Ayumi-chan, ya paso...no llores- decía con amabilidad uno de los niños que había visto anteriormente; de cabellos cortos y una amplia sonrisa que estaba estrictamente dirigida a calmar a la pequeña sin mucho éxito.

-Ayumi, si no te calmas te vendrán a inyectar otra vez- Decía de manera dura, el niño que la había estado sosteniendo anteriormente pero que ahora se encontraba en el borde la cama mirándola con impaciencia. Mirándolo tan de cerca, este se parecía mucho a ella.

-Disculpen- Dijo Allen con algo de timidez llamando la atención de los chicos.

-¿Que quieres?- Pregunto con el mismo tono de impaciencia el que tenía más cerca del.

-Yuu, no seas así- respondió el otro chico dedicándole una mirada asesina al que parecía ser su amigo pero este le ignoro así que prosiguió hablando mirando a Allen -Disculpa ¿te hemos molestado? Lo sentimos pero es que Ayumi-Chan odia las inyecciones y Yuu no hace más que empeorar las cosas -Enfatizo las últimas palabras como si fueran una especie de advertencia para el mencionado.

-Está bien- Dijo Allen con una sonrisa -Pero, podrían decirme ¿quiénes son ustedes? no recuerdo haberlos visto antes-

-Oh lo siento- el chico parecía claramente alarmado -yo soy Alma Karma, creo que yo si te he visto en algún lado y ellos son mis primos, Yuu Kanda y Ayumi Kanda- Volviendo a su sonrisa Alma señalo a los dos chicos, uno que se veía muy molesto y una niña que había parado de llorar pero que miraba con curiosidad, en sus ojos hinchados por el llanto, a Allen.

-Yo soy Allen Walker- Dijo con la misma amabilidad que el contrario le había mostrado pero rápidamente toda calidez se despejo al sentir la fría mirada de Yuu taladrarle los huesos.

-No te preocupes por Yuu, ladra pero no muerde- Volvió a hablar Alma con un deje de burla al notar la expresión de Allen con respecto a su primo ganándose un golpe casi inmediatamente

-Para ti solo soy Kanda- menciono el niño malhumorado volviendo su atención a Allen- Si llegas a llamarme Yuu, te mato.

Allen trago saliva, preguntándose como alguien podía dar tanto miedo, aunque pocos momentos después simplemente despejo aquellos pensamientos cambiándolos por una obvia molestia con sus palabras ¿Quién se creía que era como para dar aquellas amenazas? Pero antes de poder responder con algo que era obviamente maleducado, sobre todo en él, la niña comenzó a llorar nuevamente.

-Ayumi-chan, mira- Rápidamente Alma fijo su atención en ella y le mostro un oso de peluche algo desgastado que hacía de su juguete favorito, o el único que tenia, pero está en vez de tranquilizarse solo le dio un manotazo haciendo que quedara en el suelo.

-Ayumi…con que vuelvas a hacer eso y…- Kanda se mostro muy molesto pero Allen se atrevió a colocar la mano en su hombro antes de que terminara la frase.

-solo tiene miedo- Comento el peliblanco con seriedad, si algo de lo que había en sus pocos años de vida era a diferenciar cuando el miedo se apoderaba de un cuerpo hasta que parecía no haber nada más.

-tsk- Fue la única respuesta de Kanda que se aparto violentamente la mano de Allen.

-Ayumi ¿no?- Allen simplemente se limito a ignorar la conducta del contrario y le dedico una sonrisa a la chica – soy Allen un placer-

-No funcionara, cuando Ayumi-chan llora no hay nada ni nadie que la detenga solo el sueño que la vence luego de unas horas- Alma suspiro y coloco una cara de tristeza mientras veía como la niña continuaba con su llanto acercándose a su hermano mayor y aferrándose a él con toda la fuerza que podía; Este a su vez, a pesar de hostilidad, le devolvía el abrazo con delicadeza.

Entonces, a Allen se le ocurrió una idea. El había sido aprendiz de payaso antes de llegar al orfanato y había visto como los demás niños se alegraban al ver los actos de en que ayudaba a su padre, así que se levanto de la cama y como su aun débil cuerpo podía, salió de la enfermería ignorando la curiosidad de los demás y tras unos minutos regreso con su vestido de payaso puesto, tomando por sorpresa a los otros dos varones de la habitación que dieron un brinco del susto.

-Hola Ayumi-chan, eh venido a divertirme- Dijo el ahora payaso colocando una sonrisa que solo asusto aun mas a la chica.

-¿Qué carajos haces?- Replico aun mas furioso Kanda aferrándose con más fuerza a Ayumi que parecía tratar de protegerse con el cuerpo de su hermano.

-Ya veras, funcionara.- Allen de repente, saco algunos objetos de sus enormes bolsillos de payaso y empezó a hacer malabares pasando luego a trucos de magia esperando que de esa manera Ayumi pudiera calmarse pero de nuevo no surtió el efecto esperado; solo logro irritar mas a un ya estresado y sensible Kanda.

-¡Detente estúpido Moyashi lo empeoras!- Kanda grito al perder por completo la paciencia y el mencionado se detuvo de golpe, evidentemente confundido e irritado por el nombre; Su relación al parecer jamás iría mas allá de aquellos intercambios de palabras hostiles.

-¿Moyashi? ¿Qué se supone que significa eso?-

-Lo que eres… un tonto e inútil moyashi-

-Yuu… no empieces- Alma de repente irrumpió en la discusión con aires cansados. Pero sus palabras parecieron ser solo un ruido más del aire.

-Aquí el único tonto e inútil eres tú Kanda…mejor dicho BAKANDA- Reclamo Allen llegando a los gritos de sonidos des concordes que producía su garganta enferma.

-Ah ¿Si? Pues al menos no tengo apariencia de viejo prematuro- Kanda continúo la discusión como era su naturaleza

-Pues tendré la apariencia de un viejo prematuro pero al menos no soy uno

-¿Acaso quieres morir? Yo puedo fácilmente matarte y cortarte el cabello…es mas puedo hacer pelucas para calvos y hacer buenos negocios con eso- Kanda se separo de su hermana y camino peligrosamente hacia el payaso.

-Uy si que miedo, creo que te seria más rentable si donas el tuyo… YUU- Allen prácticamente escupió el nombre de su adversario como si lo retara a una pelea. Puede que su cuerpo estuviera débil pero jamás se dejaría vencer en una pelea no sin antes luchar.

-Chicos ya no…- Alma, ya harto de la situación sin sentido, se acerco a ellos con afán de detenerlos pero un ruido que tenía tiempo sin escuchar inundo la habitación causando el mismo efecto como si una pared de concreto detuviera su paso y girara en dirección a donde venia.

Allen y Kanda se habían callado casi al mismo tiempo y también prestaban atención, sorprendidos al ver que Ayumi había dejado sus incesantes lágrimas atrás y ahora reía dejando que el aire se le fuera en ellos, retorciendo su pequeño y delgado cuerpo en la cama sin parecer capaz de controlarlo; o quererlo siquiera.

-¡Ayumi!- Todos los chicos fueron de inmediato a su alrededor sin poder ocultar su estupefacción ante el sonido, casi glorioso, que producía la risa de Ayumi pero esta dejo de reír pensando que había cometido algún error.

-¡Estas riendo princesa!- Exclamo con felicidad su primo que un segundo después la abrazaba, no para consolarla sino como muestra de su incontenible alegría, era obvio que hace mucho tiempo que estaba esperando aquello pero la chica solo busco con la mirada a su hermano quien se acerco a acariciar su cabeza formando una media sonrisa en donde por lo general estaban sus expresiones de disgusto.

La pequeña volvió a sonreír y bostezo dirigiendo su mirada a Allen, que la miraba fijamente sin darse cuenta que también sonreía, y pocos minutos después Ayumi se quedo profundamente dormida con una expresión llena de vida; no mas pesadillas por ese día.

-¿Está bien?- Pregunto preocupado Allen, notando que así dormida ella parecía ser mas débil y frágil que antes. A pesar de que ellos tenían la misma el sentía la necesidad de protegerla.

-Sí, la medicina ya surgió efecto- Respondió Alma separándose un poco de la cama sin quitarle la atención a su prima.

-¿Qué tiene?- Allen pregunto de nuevo; Alma solo le dedico una mirada de tristeza por unos segundos y luego miro a Kanda quien tenía una expresión parecida pero se le hacía mas fácil disimularla

-Nadie lo sabe- Contesto este último, con una sorpresiva voz calmada- desde que es una bebe vive enferma.

-Pero antes no lloraba tanto-agrego Alma.

-No debe ser fácil para ella tampoco- volvió a hablar el albino al suponer los pensamientos que pasaban por las mentes de los contrarios- ¿Por qué están aquí?-

-Nuestros padres murieron en un accidente, iban a alguna especie de fiesta a la que solo podían ir adultos y nos dejaron con la niñera pero no regresaron jamás así que tuvimos que vivir aquí, dijeron que solo sería un tiempo pero…ha pasado mucho y aun no sabemos nada mas- Alma contenía sus lagrimas y se aferraba a las sabanas que cubrían a su prima como si eso le ayudara en su misión de llorar en ese momento.

-Ahora estamos solos- Concluyo Kanda, un niño que había tenido que crecer mas rápido de lo normal para enfrenar la situación, algo y tal vez lo único en lo que era similar a Allen.

-¡Seamos amigos!- Sorprendió Alma con ahora un gesto infantil –Así no estamos solos ¿Qué les parece?-

Allen, hasta ese momento no sabía lo que era tener amigos. Lo más cercano que conocía de una amistad eran los pocos recuerdos que le quedaban de su padre así que no pudo evitar emocionarse ante la propuesta de disipar su creciente soledad. Kanda, se negó en un principio, a partir de ese día ellos pasaban la mayor parte de su tiempo juntos en la enfermería haciéndole compañía a Ayumi y ocasionalmente en al alguna que otra instalación del orfanato cuando ella se sentía algo mejor.

Así fue, al menos durante un tiempo hasta que un día un hombre mayor y con un aspecto lo suficientemente similar al de los niños llego demandando que el seria lo suficientemente capaz de cuidar a la niña enferma y esa tarde, sin más, los tres chicos se fueron del orfanato. Allen jamás volvió a verlos hasta ahora…

N/A: Muchas gracias por leer a quienes lo hicieron y espero que este capitulo también sea de su agrado. Para esa personita que me dejo el review, gracias! realmente me alegro el día cuando lo leí y espero que el resto de la historia te guste de igual manera.
Espero poder llegarles y entrenerlos un poco con esta historia loca que salio de mi cabeza.
Nos vemos hasta la próxima~