Pocky en el suelo

—Maldición…—se arrastraba lo más silenciosamente que le permitían sus manos y piernas, todo su cuerpo le dolía como el infierno, sentía como la sangre en sus labios se ponía espesa y seca—Idiota…idiota…idiota—no sabía a quién insultaba, a ella misma por ser tan ilusa y subestimar lo protegido que estaría su objetivo o al mal nacido de su contratista que no le informó de que tanta seguridad podría tener dicho objetivo; apretó los dientes al sentir una horrible punzada en su muñeca, noto que empezaba a hincharse y tomar un tono amoratado, quizás el golpe le había dislocado la muñeca—desgraciado…Isuke va a matarte si vuelve a verte…no te perdonare…—un jodido guardia de seguridad, "Lo peor para un asesino es un guardián, un único hombre que viene sólo a jodernos el trabajo" una de las lecciones de su madre, tan acertadas como siempre, después de todo le habían salvado la vida.

Tomó una respiración profunda y continúo avanzando, dando una mirada a su espalda cada minuto, no podría volver a pelear por ahora, todo había comenzado mal y ella no pudo notarlo a tiempo. Si tan sólo hubiese seguido a sus instintos cuando vio por primera vez el edificio.

A simple vista el edificio parecía impenetrable, el enorme muro con un portón de igual magnitud, el flanco de enfrente, con sus enormes ventanales no podrían ser una opción, la luz de las farolas delatarían su presencia, tendría que irse por la oscuridad, todos los guardias se veían armados así que debía ser silenciosa y cauta.

Este es el lugarsu contratista, Chiko, era justamente lo que aparentaba, alguien peligroso que se esconde tras una máscara de sonrisa pintada, olía asqueroso pero no lo suficiente para que Isuke le tuviese miedo, si fuese tan fuerte, él hubiera ido a hacer el dichoso trabajo, los gremios siempre se encargan por si mismos de eliminar sus objetivos, enviaban los mejores asesinos para sus trabajos, no eran como los contratistas de su madre, hombres gordos y pervertidos que quieren eliminar a la competencia, los gremios eran de los que se ensuciaban las manos y no permitían a otros meterse en sus asuntos, "ahora que lo pienso…su organización jamás la había oído…¿serán nuevos? ¿o demasiado débiles para necesitar pagarle a un asesino en solitario?".

La limusina estaba aparcada en esa misma calle, oculta bajo las sombras de un árbol, los vidrios polarizados no permitían la vista al interior. Una tenue luz mortecina proveniente del techo servía a Isuke para leer información sobre el trabajo.

Nombre: Iroshi Haburo

Edad: 56 años

Ocupacion: Doctor, investigador y cirujano.

Y debajo una foto de un hombre con canas y anteojos, las arrugas y ojeras permanentes en su cara delataban que era un hombre que se había entregado por completo a su trabajo, al pasar la hoja se leía más información del hombre, actividades diarias, transporte, familia, allegados, etc.

Le damos esta información para que reconsidere la idea de encargarse esta noche del Doc., un ataque planeado es más efectivo que entrar cortando cuellos y nuestro gremio no la está forzando a acabar lo más inmediatamente posible. Yo no la estoy forzando, prefiero eficacia antes que prisa.

Si algo han enseñado a Isuke es que los mejores asesinatos son los que se prolongan lo menos posible ~3tiro la carpeta de información con una sonrisa falsa llena de seguridad, para ella este trabajo sería como romperle el brazo a un hombre, entraría, descargaría su arma contra el pobre diablo que se le cruzara, sometería al viejo y lo envenenaría con lo más letal y rápido que tenía a su disposición, después de todo, a ella no le gustaba mucho mancharse de sangre.

Muy bien, respeto su decisión, pero le recuerdo que no debe esperar apoyo de ningún tipo, mi gremio está contratando los servicios de un asesino que no necesita de dicho apoyo y cuyo trabajo será exitoso. Si tiene éxito, le pagaremos esa cuantiosa suma y se le reconocerá en el mundo de asesinos; falle esta misión y nosotros no nos hacemos responsables de cualquier problema que tenga con la ley, que más le valdría que sea así en el mejor de los casos…el hombre sonrió de manera en que la amenaza llegara correctamente impresa en sus palabras.

Isuke no necesita de ningún apoyo ~3pateó la puerta y tan pronto salió la limusina arranco y se apresuró calle abajo, desapareció en la esquina con el sonido de las llantas quemándose en el asfalto—…estúpidos ~3

Observo otra vez el edificio flaqueado a los cuatro costados por muros enormes "los muy imbéciles hicieron suficiente ruido para poner alertas a los guardias", camino en la acera hasta perderse de la vista de cualquiera de los guardias, "uno de los muros está cerca de una arboleda, en dicho muro se encuentra un segundo portón según los informes, este se usa para los camiones de carga…perfecto ~3" empezó a caminar entre los árboles, la luna creciente apenas podía filtrarse entre el espesor de sus hojas, la poca iluminación, en vez de alumbrar un poco el camino, sólo provocaba que las sombras se hicieran más oscuras y profundas. Era una noche de verano bochornosa, sentía como unas pequeñas gotas de sudor se escurrían en su abdomen, odiaba sudar pero no podía hacer nada por ahora, "Al trabajar nos olvidamos de cualquier otra cosa que no se relacione con el éxito de la misión" acatar las enseñanzas de su madre, esa era su manera de actuar cuando se trataba de sus asesinatos.

La sonrisa confiada que traía se ensancho un poco más al escuchar a lo lejos un camión, se encontraba cerca del camino de grava que conducía a la segunda entrada; subió a un árbol y espero entre las sombras, cuando pasó por debajo, únicamente aterrizo con destreza y en sigilo, parecido al de un gato, antes de salir de la espesa arboleda ya estaba escondida dentro de la carga, no se le dificulto entrar, como asesina debía de tener muchas más habilidades que sólo las físicas, también debía dominar el arte de infiltrarse y pasar a través de cerrojos y cerraduras sin que otros la notaran.

Dentro no había mucho, solo un par de cajas a simple vista muy pesadas, suponía que por hoy no las descargarían. Al sentir que disminuían la velocidad por segunda vez, se preparó para salir, dependiendo del número de guardias u hombres que se encontrara sacaría su arma de mano o sus nudillos con cuchilla, pero no fue necesario ni uno ni otro, las voces que se escuchaban se alejaron tan pronto acabaron de acomodar el camión en su sitio.

Salió con tranquilidad, su objetivo era la sección residencial del edificio, la más alta al Oeste, "No será difícil ~3" pensó, caminando por los pasillos como quien camina en su casa, sus caderas balanceándose al igual que su cabello, los tacones hacían eco en la baldosa y resonaban como si gritaran "Aquí estoy, vengan por mí" y así fue, un par de guardias aparecieron al final del pasillo, vestían de negro y portaban unas extrañas mascaras que tapaban sus bocas y subían hasta tapar la frente y parte de su cabello, con marcas de fuego blanco a los costados.

Señorita, no puede estar aquíel hombre se acercaba junto con su compañerole debemos pedir que se retire.

Ara…pero que insolenteen solo un parpadeo golpeo al hombre en la cara, tirándolo al piso y apunto al otro a la frentetratando de decirle a Isuke qué hacer ~3lo último que escucho el hombre tirado en el suelo fue el cuerpo de su compañero caer muerto antes de sentir un pinchazo en la nuca, cuando trato de levantarse la somnolencia lo volvió a tirar al suelo para no despertarque aburridos…hizo un gesto de repudio al ver una mancha roja en su abdomen, no le gustaba la sangre, la ponía incomoda; sacó un pañuelo de su falda y limpio la diminuta mancha, al terminar de limpiarse lo dejo caer para que se tiñera de rojo en la frente agujereada.

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La bomba explotó en cuanto las cámaras captaron su "charla" con los guardias, inmediatamente comenzaron a llegar más hombres y con ellos más armas, las balas se incrustaban en las paredes a su espalda o en los objetos que usaba para protegerse, "aproximadamente 10 hombres, cuento con 8 balas…y esto pero debo dejar siempre una última posibilidad" se guardó el objeto y salió de donde se refugiaba, no era muy buena con la pistola, ella no era de enfrentarse con enemigos numerosos pero logro herir a 6 de los 10 guardias, 3 de ellos cayeron muertos, ver esto la hizo sonreír y sus ojos se afilaron aún más, empezaba a sentirlo, como el pulso se aceleraba y la sonrisa no se despegaba de su boca, la arrogancia se expandía con cada grito que escuchaba, con cada sonido de disparo que no le acertaba a ella, se manchó las manos y sus nudillos-navaja quedaron teñidos de rojo, la respiración acelerada y la sonrisa, siempre la sonrisa, una sonrisa afilada y venenosa, se desvaneció de a poco al notar el desastre y la falta de atención, "Un asesinato debe ser certero, rápido y limpio".

Isuke está haciendo un pequeño desastre ~3…lo siento mamáobservo a uno de los hombres moverse, intentaba alcanzar un aparato de comunicación.

Señor…Saga…brgel tacón de su bota se incrusto sin miramientos en su nuca, cerrándole la boca, con solo un movimiento bruco de talón, el hombre soltó el aparato. El acto fue frio y calculador, sin miramientos o titubeo, solo sintió el crujir del hueso y eso fue todo.

No logré escuchar el nombre…bueno no importa mucho, sea quien sea…Isuke lo matara ~3hablo gélidamente, tenía esa mirada afilada de asesina.

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Pasillos desiertos, ni un guardia, pero no se confiaría, ellos sabían que estaba allí, seguro tenía algo esperándola al doblar el pasillo. Una sensación se alojaba en su estómago, algo la preocupaba, lo sentía en el aire, su cuerpo podía percibirlo.

Una linda señorita como usted no debería andar por aquí a estas horas de la nocheIsuke podía detectar personas cerca de ella por su simple aroma, especialmente si eran asesinos, el hombre tras de ella…no olía a cloaca como los asesinos que había conocido en el pasado o a podredumbre como los desgraciados enfermos que lo hacían por diversión, su olor era…diferente, lo había sentido antes, le parecía nítidamente familiar, completamente diferente pero no por ello menos peligroso. Traía en la boca un cigarrillo, podía ver el pequeño fuego, como una luciérnaga pero roja; sin quitarlo abrió un poco los labios y exhalóno creo que tenga permiso para estar aquí…debe retirarse y no causar problemas…la voz sonaba madura pero con un toque burlón que la hacía escuchar juvenil, desganada como quien no quiere estar lidiando con algo pero debe hacerlo ¿me causaras problemas? ¿Um?

La actitud de ese tipo la enfurecía, ese tono era de burla y cachondeo, estaba disfrutando tomándole el pelo, su voz mostraba seguridad que la hacía mantenerse alerta, no podía verle los ojos, los mantenía cerrados, pero estaba segura que encontraría tranquilidad en ellos; se apoyaba en la pared con una postura relajada con sus manos en los bolsillos "Nunca pierdas de vista las manos de quien tienes enfrente", vestía un saco negro con una camisa blanca y con una corbata un poco floja, o al menos eso le permitía ver la iluminación, su cabello algo largo le llegaba poco más arriba de los hombros, desordenado con mechones en su frente, entrecerrando los ojos podía apreciar destellos pelirrojos.

Piérdete ~3se dio la vuelta y continuo caminando "Si es listo sabrá que no debe meterse conmigo…le estoy perdonando la vida, mejor que la aproveche" apretó un poco los nudillos con cuchillas hechos a medida, su mirada afilada ahora era una precavida. No supo cuando pasó, pero al instante siguiente todos sus sentidos se agudizaron y pudo sentir muy claramente ese antiguo estremecimiento en la espalda que hace años no experimentaba. El hombre estaba muy cerca, sus brazos empezaron a temblar cuando detrás de ella llego el olor de tabaco incinerado, dulce y embriagador.

Por favor señorita, no me haga repetírselopodía ver el humo que flotaba hacia adelante por sobre su hombro izquierdo; el temblor de sus brazos continuo ahora a sus piernas, trataba de controlarse pero sus músculos estaban asustados, su cuerpo estaba asustado, el instinto de supervivencia era más fuerte que su deseo por parecer de hielo.

Ara…que hombre tan irrespetuoso ~3 un caballero no debería hablarle así a una dama, podría meterse en graves problemaslanzo un golpe atrás que el hombre aprovecho para sujetarle el puño, su agarre era de hierro, sus ojos eran los de alguien dispuesto a matar, eran de un color amarillo dorado, debajo de estos había ojeras y una cuantas arrugas surcaban su piel, podía calcularle unos 35 o 40, no había duda de que ese hombre había sido apuesto a su tiempo, pero ahora la edad se asentaba sobre él.

Je je…mis disculpas señoritapotente, el golpe que recibió fue potente, su antebrazo izquierdo recibió todo el golpe pero de cualquier forma se sintió superada en fuerza y poder, ¿en qué se había metido?lamento esto, pero es mi trabajo, créame cuando le digo que no me gusta golpear mujeresla sonrisa había desaparecido de su boca al igual que el tono amable de sus palabras, sus golpes eran directos, aplastantes y certeros, uno tras otro buscando hacerla retroceder, se movía con poder, esquivaba los golpes que iban a su cara y sentía el aire que provocaba el movimiento de su puño.

No usaba armas, pero podía ver claramente unas tonfas retractiles en su cinturón, escondidas a primera vista en su saco. No vio venir el puño derecho que se impactó brutalmente contra su estómago, el aire se escapó con una rapidez que nunca antes había experimentado, temblaba doblaba sobre sí misma, el hombre aprovechó esa oportunidad para darle una patada a sus costillas, sintió como sus pulmones se apretaban y todo se contraían en la zona frontal del pecho, el oxígeno no entraba por su boca y la vista se le nublaba "Algo se rompió…" entrecerró un ojo y se mordió el labio, alejándose de la inconciencia. Se encontraba tirada sobre el suelo, eso le dio el tiempo suficiente para tragar aire. Trató de pararse, no se había roto nada, algo milagroso teniendo en cuenta la fuerza de la patada, pero el tobillo le enviaba fuertes punzadas cada que trataba de apoyarlo "Seguramente me lo doble en la caída" se puso en pie con mucho esfuerzo, no podía apoyar correctamente el pie pero de todas formas mantenía la sonrisa ladina de su rostro.

Renuncie señorita, no me gusta hacer esto, pero es mi trabajo y lo are si así es debido. Está lastimada, váyase ahora.

Ara, el muy estúpido cree que Isuke renunciara ~3la tomó del cuello sin que pudiera evitarlo y la arrojo sin aparente esfuerzo contra una pared; al alzar la mirada aturdida pudo sentir un líquido caliente en el lado izquierdo de su cara, no tenía que tocar para saber que el muy desgraciado le había abierto una herida. Su cara se contrajo de dolor cuando sintió una patada en el rostro, no estaba acostumbrada a sufrir, cada misión en la que debía enfrentarse cuerpo a cuerpo, los hombres en general respetaban su rostro en la pelea pero este…este tipo era diferente.

Mi paciencia esta por acabarse, márchate ahora y borrare las cintas de seguridad de esta noche, nadie sabrá que estuviste aquí…pero si te empeñas en tu orgullo adolecente…te matare ahora mismo…le sujeto firmemente la barbilla pero sin lastimarle, por un instante insano creyó que el hombre frente a ella tenía el tacto de su padreen verdad no sabes cuánto me molesta que señorita como tú este metida en este tipo de trabajo…su voz era tosca y amenazante pero con un trasfondo que denotaba que algo le afectaba al pensar en eso y verla, aun así no se engañaba, el hombre frente a ella cumpliría cada palabra dicha, todo dependía de que palaras salieran de su boca.

Te matare…~3le brinda su sonrisa envenenada que logra asustar a la mayoría, pero que en esta ocasión logra que el tipo le golpe la cara encolerizado. Pudo sentir como la carne de su boca se rompía por la potencia del golpe, las imágenes de ella haciendo lo mismo con sus nudillos cuchilla se le vino a la cabeza y pensó que ser golpeada a puño limpio no era tan malo.

Pareciera que disfrutas de estola boca de la chica sangraba muy profundamente, de las comisuras de su boca pendían hilitos de sangre que le encogieron el estómago, trataba de levantarse y usar sus cuchillas para defenderse del tipo pero una patada en las costillas hizo que se encogiera de dolorser asesina, arrebatarle la vida a otras personas…hablaba con repudio en sus palabrasuna mujer dedicándose a eso…no puedo soportarlola empujo contra el suelo y coloco su pie sobre la garganta expuesta, sin recibir algún tipo de resistenciapersonas como tú que asesinan con una sonrisa…no mereces seguir existiendo…

No conoces a Isuke…deja de hablar de esa forma…me produce nauseasen un movimiento que ninguno de los dos esperaba, la chica apuñalo la rodilla del hombre con su mano izquierda, quien inmediatamente retiro su pie dejándola respirar y tomar una decisión "Elije el mejor momento para atacar, elije el mejor momento para huir, siempre se puede terminar en otro momento el trabajo", su madre traía una mirada serena cuando le dio esa lección, mientras el conducía a una velocidad vertiginosa, ella a sus 13 escasos años de edad solo podía entender que mamá estaba escapando, algo inaudito para sus infantes ojos, pero necesario como el aire en el presente mientras sostenía aun su nudillo-navaja incrustado.

El hombre no la pensaba dejar ir sin más, de un solo movimiento, que a la vista de Isuke presumía muchos años de entrenamiento, saco una de sus tonfas y golpeo directo a su muñeca, no sintió nada, sólo dejo de sentir fuerza en su mano y se alejó un metro y medio de su adversario. Su mano la sentía desnuda sin sus nudillos, desnuda y bañada de sangre, sangre ajena, siempre sangre ajena.

El hombre tras de sí gruñía de dolor pero sin aullar o chillar como una nena, admirable de su parte, después de todo, tenía un arma punzo cortante justo entre el hueso que une ambas partes de su pierna; mamá le había enseñado bien, justo en la parte donde mayor dolor y daño puedes hacerle a la persona, al punto de que no pueda moverse sin llegar a desmayarse.

Entró en la primera puerta que encontró, era un cuarto con muchas cajas y gabinetes, oscuro salvo por la pequeña luz que entraba por una ventana alargada. Busco otra puerta pero era la única, quería un escape, la ventana no era una opción, muy angosta para que su cuerpo saliera y muy alta fuera de su alcance, pensó en esconderse en alguna caja pero el tipo sabía que estaba allí, si él no podía con ella mandaría a quien sí pudiera.

Su mente se aceleraba con desesperación, escaneo la habitación hasta posar la mirada en algo cerca del suelo, no era elegante, es más ni siquiera era algo que alguna vez considerara, ni en las peores situaciones.

Ahora se encontraba arrastrándose como gusano, tratando de ignorar las constantes quejas de dolor de su cuerpo, cada golpe le dolía, el tobillo la estaba matando y su cabeza daba cada vez más vueltas. Otro túnel en vertical, como los odiaba, coloco ambas rodillas contra una pared y se empujó lo más posible contra la segunda pared, fue resbalando hasta caer con un sonido pesado. Todo allí dentro estaba en oscuridad y silencio, le traía un desagradable trago de miedo el saberse dentro de ese lugar, estrecho y con apenas espacio para respirar, todo su cuerpo golpeado y bañado en sudor.

Se detuvo un instante, tirándose en ese lugar tan asfixiante y caluroso, sentía que se ahogaba. Alza un poco la vista y puede distinguir una rendija por la cual se escucha uno que otro auto solitario pasando por la calle a lo lejos y el sonido del viento meciendo las hojas.

—Genial…—dijo amargamente mientras continuaba su penosa huida. Empujó la rendija pero esta no se movía, estaba muy bien asegurada, trato de introducir su única cuchilla pero no consiguió más que perder la navaja, quebrándola y provocándole un corte en la mejilla. Su última opción era empujar; apoyo el antebrazo con una mueca de dolor y con el brazo y hombro derecho empezó a golpear y empujar, una y otra vez, tenía ahora otro dolor pulsante pero quería escapar de allí, continuo hasta que la rendija cedió contra su fuerza y callo pesada al otro lado, al igual que la chica—joder…—murmuro con dolor en el suelo, la noche se le antojaba fría luego de salir de ese lugar.

Sus pasos eran pesados, al llegar a la reja por la que entro aventó su ultimo objeto que tiempo antes se había guardado, una pequeña bomba de bolsillo, los guardias saltaron a resguardarse y ella emprendió la retirada cojeando.

Penoso, asqueroso y lleno de mierda, así era como sentía su escape. Salió de entre los árboles y al cruzar la calle ya estaba medio inconsciente, lo último que recuerda es una punzada en su cabeza y luego…nada.

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¿Qué hacia allí? Sólo estaba perdiendo el tiempo y desperdiciando horas de sueño observando la construcción, el hombre que la contrató se llevaba bien con ella, le dijo que cuando necesitara nuevamente trabajadores se lo haría saber de inmediato.

Un trabajo sí, pero no el dinero necesario en el tiempo necesario. Necesitaba dinero ya y sabía a quién recurrir a esa hora…no le agradaba la idea, cuando entro a Myōjō se dijo que ese sería el último asesinato, el último aliento que arrancaría de alguien.

Se encamino por un callejón de mala muerte a donde conseguía trabajo "fácil" y de buena paga antes de la constructora.

—Uff…que mal asunto…

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—Lo siento Haruki, pero no tenemos ningún trabajo para ti…

El hombre le sonreía en la penumbra con un puro en la boca, no podía ver sus ojos, sólo el brillo del abanó encendido que despedía un olor asqueroso, parecido al excremento de ganado cuando se quema. "Sus ojos ni siquiera tienen brillo" pensó.

—Sólo necesito esta cantidad Kato—le extendió un papel al hombre con la cantidad escrita, cuido no rosar ni un poco la piel del hombre, si lo tocaba, pelearía contra el impulso de limpiarse en sus pantalones.

—Es una cantidad fuerte. Más de ¥500,000

—Necesito un trabajo que pueda darme esa cantidad lo antes posible.

—No tengo trabajo que te de esa cantidad. Ninguna cantidad aproximada—el rostro de nuestra chica no mostraba su típica sonrisa, se encontraba inexpresivo, no mostraba sentir alguno, luego de su primer "trabajo" dejo de sonreír en ese bajo y oscuro lugar; a pesar de eso, no pudo evitar juntar las cejas en señal de tristeza y agachar la cabeza—pero un préstamo…es otro asunto…

El hombre tenía dinero de sobra para prestar, a él llegaban los hombres desesperados que se dejaban engañar con su sonrisa amistosa, ignorando ese olor a excremento quemado, clara señal de estar sentado frente a un prestamista del diablo. Todo iba bien, en apariencia, recibían su dinero y no sabían de Kato por el lapso en que tenían acordado, pero sin previo aviso, al día siguiente en que el plazo de la deuda expiraba y se atrasaban con el pago, el Kato con sonrisa amistosa enviaba hombres a romper huesos, los necesarios para que quedara clara la lección, pero no para matarte, a Kato le molestaba cuando mataban al hombre por accidente. "Un cadáver no paga deudas".

Los trabajos de Kato, generalmente eran de ese tipo, romper un par de huesos y volver a casa, pero ella no tuvo esa suerte cuando llego allí, a ella le toco asesinar a un mal cliente que hizo enojar a Kato, le toco perseguirlo y asesinarlo. Ella pudo sentir el miedo de ese hombre cuando quedo acorralado, no hay nada peor que ser asesinado por dinero. Irónico, ella estaba allí para asesinar por dinero.

—Ya conozco como van esos asuntos Kato, si llego a aceptar ese dinero, los intereses serán los que enviaran a tus hombres a romperme los huesos.

—Haruki, Haruki, Haruki…me duele que pienses así de mi—se levantó de su silla, todo su prominente vientre temblaba a cada paso, siempre le daba asco ver eso, también su cabello, asqueroso y sin lavar, de apariencia grasienta—confía en mí…—colocó sus sudorosas manazas en sus hombros y en ese punto ella quería hacer arcadas, el olor a podrido pestilente invadía al hombre, se sacudió sus manos de en sima con un movimiento de hombros—muy bien, entonces hagamos esto...—dejo caer una chequera en la mesa, le faltaban ya muchos cheques—escribe la cantidad y te doy…dos semanas para que me entregues el 20% de tu deuda, más el 5% del total. Considera que te estoy prestando buen dinero y con el interés más bajo que puedo ofrecerte.

Lo considero por un minuto mientras observaba distante la chequera frente a ella, no podía pedir la suma total de sus deudas, 10 días no le bastarían para conseguir el 20% más el maldito interés que le pedía Kato, pero quizás si bajaba un poco la cantidad podría pagar a tiempo. Se decidio por colocar únicamente la cantidad de la operación y medicinas, al terminar de rellenar el cheque alzó la vista al hombre tras ella.

"Lo que más importa es la operación de mamá, pagado eso lo demás puedo…arreglarlo" miró la sonrisa asquerosa de Kato y pudo ver claramente como era su situación…desesperada "de alguna manera"

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El papel dentro del bolsillo de su chaleco se humedecía con el sudor de sus palmas, no le gustaba tocarlo, sentía que era algo sucio, contrario a la imagen del papel blanco azulado, sin mancha alguna. No podía esperar por entregar el cheque a su hermano, el jamás hacia pregunta en cuanto a donde sacaba el dinero, sabía que en su situación no podían ponerse quisquillosos de donde trabajaba su hermana, quizás sospechara algo o no, no lo sabía, siempre que le preguntaban ella mentía o solo sonreía y les decía que no se preocuparan y le dejaran todo a ella.

Además, no podría soportar la mirada de la oficinista del hospital, sonriente mientras aceptaba el papel que a ojos de Haruki, parecía manchado de sangre, grasa, sudor y quien sabe que otros fluidos se derramaron para crear esos fondos que el hospital cobraba.

El callejón por el que caminaba estaba desierto, eran calles mal construidas, ningún auto podía pasar sin el miedo del conductor de rayar la carrocería, angostas, mal niveladas, con baches, pero le traían algo de tranquilidad, esas sombras de los pocos árboles junto con la que proyectaban las casa/apartamento del lugar. Era un barrio marginado gracias a las construcciones que se situaban en un mejor lugar, dejando atrapado al pequeño barrio entre muros de ladrillo y arboledas.

—Es algo tarde, con un poco de suerte sólo Sabu-kun se habrá dado cuenta que salí—la imagen de la mesa volcada la hizo sonreír avergonzada consigo misma por su arranque de frustración—menos mal que agarre esos papeles—acaricio su bolsillo trasero con las tres enormes cuentas que lo hacían ver algo tieso.

Al fin salió a la calle principal, camino por la banqueta y se detuvo un momento frente a la constructora. El lugar representaba un trabajo honesto y decente, bueno para ella; con un suspiro emprendió nuevamente el camino a su hogar, ser una buena persona era algo complicado para ella, teniendo tantos problemas y eso.

Pasó lentamente frente al edificio de esa mañana, recordó el pocky que se le había partido a la mitad, inspecciono el suelo con la luz que le ofrecía una farola de la calle que titilaba, amenazando con apagarse en cualquier momento, lo encontró aun intacto, la parte achocolatada estaba un poco inclinada a la derecha, se agacho a recogerlo y lo examino un poco, la probabilidad de encontrar ese pedacito de pan con chocolate sin pisar o patear era mínima, pero encontrar una gota de sangre justo donde el pocky apuntaba lo era aún más.

—Raro…—se guardó el pedazo de pocky en el bolsillo y cruzo la calle impulsada por la curiosidad.

A ojos de un peatón nada parecía fuera de lugar, pero ella había hecho varías limpiezas de luchas o asesinato en el pasado, sabía que buscar; el tronco de un árbol tenía una pequeña abolladura, como de nudillos hechos de metal, era casi imperceptible, el muro tenía un poco de sangre seca que no podía distinguirse muy bien en el ladrillo rojo, por último a unos metros, casi llegando al final de la calle, un bulto en la oscuridad.

—Con que de eso se trataba…me lo suponía—se acercó a paso lento observando a su alrededor con disimulo y agudizando el oído, no necesitaba que alguien llamara a la policía pensando en que tenía algo que ver en ese asunto.

Se acercó hasta quedar a un metro, no veía sangre, una buena señal entrecerró un poco los ojos, estaba muy oscuro pero algo le parecía familiar en la silueta oscura del suelo. Se acuclillo a lado del cuerpo y pudo apreciar ciertos rasgos como esas caderas y cintura estrecha sin ropa en sima, el cabello largo, los atributos delanteros que sobresalían aun siendo aplastados. Se daba una idea de quien podría ser; tomó entre el pulgar e índice el cabello que cubría el rostro y pudo ver a la chica. Frente a ella se hallaba tendida la que solía ser su compañera de clases y de habitación, sangrando de su boca y algún lado de su cara, magullada en varias partes de su cuerpo.

— ¿Isuke-sama?—dijo en tono confuso. Se inclinó un poco más a la chica y le toco la mejilla con un dedo, su cara se contrajo y dejo escapar un pequeño quejido—así que sobreviviste a la clase ¿eh?—observó detenidamente el cuerpo tratando de encontrar alguna herida significativa— ¿Te metiste en una buena, Isuke-sama? Jeje parece que no has cambiado desde la academia—sonreía como si hablara con ella pero al segundo siguiente la sonrisa desapareció— ¿Qué debo hacer contigo?... no puedo llamar una ambulancia o la policía, eso te molestaría ¿Verdad? No conozco tu casa y tampoco puedo llevarte a la mía, estoy pasando por un mal momento económico, ¿sabes?—se levantó y sonrió—y además…eres alguien peligrosa, no puedo arriesgarme a que estés cerca de mis hermanos—la idea de irse ya empezaba a nacer en su mente cuando la vibración que iba al mismo ritmo del timbre de un celular rompió la tranquilidad sofocante de aquella noche. El molesto ruido venia de los bolsillos de Isuke— ¿Tú celular? ¿Te molesta si contesto?— se agacho nuevamente y empezó a rebuscar entre sus ropas, cada bolsillo o lugar donde podría estar el celular, sus dedos traviesos no olvidaron aprovechar la oportunidad y se deslizaron lentamente, suaves pero firmes por su cintura, espalda baja e inicio de sus caderas, muy suave, le gustaba el tacto sobre esa piel lechosa empapada de sudor.

—Aquí está—finalmente encontró el aparato, para su buena suerte, dentro de uno de los bolsillos traseros; al sacarlo vio que en la pantalla en letras brillantes la palabra "MAMÁ"—Ah…hola, Sagae Haruki al habla—dijo con desconfianza.

— ¿Qué? ¿Quién eres tú? ¿Qué pasó con mi hija? ¿Dónde está?—se escuchó una voz masculina y Haruki miró la pantalla en confucion, ¿no era acaso el número de su mamá? Supuso que debía tratarse se du papá.

—Le repito, soy Sagae Haruki, fui compañera de su hija en la escuela Myōjō, en cuanto a ella…—miro el cuerpo de Isuke a sus espaldas—se encuentra aquí, pero algo indispuesta. Parece ser que la golpearon y ella termino inconsciente aquí mismo. No parece que haya sido cerca de aquí la pelea, quizás ella escapo o algo parecido. Es lo que creo.

La persona del otro lado de la línea se mantuvo en silencio durante unos segundos, en los cuales Haruki solo pudo contener la respiración, todo el asunto la ponía nerviosa.

—Ya veo—dijo y exhalo—…escucha…Haruki, are algo que quizás me arrepienta, necesito pedirte que hagas algo, por mí y por mi hija, quizás te parezca demasiado pero es necesario.

Haruki volteo a mirar el cuerpo de Isuke, deteniendo la vista en ella, viéndola como si no la hubiese realmente visto cuando la encontró. Supo al instante lo que el hombre iba a pedirle.

— ¿Quiere que me lleve y cuide de su hija?—lo dijo en tono de pregunta pero en su mente era una afirmación.

—Sí, eso mismo—Haruki volvió a acuclillarse a lado de Isuke, le quito el cabello que se le pegaba a su cara y noto los moretones de su mejilla, quería ayudar, claro, pero el estado en que estaba Isuke le asustaba, se preguntaba quién o quienes la habían dejado así, sentía miedo por sus hermanos, llevarla con ella seguramente atraería los mismo problemas a su hogar y aun sobre eso ¿Podía confiar en que Isuke se comportaría? ¿Qué no lastimaría a sus hermanos?

—Ah…señor…yo no…

—Escucha chica, sé cómo debes sentirte en este momento. Hablar con un extraño que te pide un favor a mitad de la noche, resulta intimidante en un principio.

—No me siento intimidada, lo que siento es desconfianza. De usted y de su hija. ¡No sé en qué me estoy metiendo sólo con estar aquí!

—Un trabajo—dijo—tal parece que mi hija acepto un trabajo de un viejo gremio de asesinos, desconozco si mi hija tuvo éxito o no—sintió en la boca un sabor amargo, la chica desplomada en la acera podría haber matado a alguien esa misma noche "¿y quiere que la lleve a una casa con mis hermanos pequeños…?"—pero independientemente de eso, no puede ir a casa o a un hospital, conozco a esos inútiles, ellos no solicitan la ayuda de otros asesinos y si lo hacen, los eliminan tomando el crédito, ha pasado un tiempo en que no se ha visto movimientos de ese tipo, pero no quiero confiarme, en el estado en que se encuentra mi hija, no podrá defenderse y mucho menos escapar de ellos…

—Entiendo lo que dice, pero no esperara que yo…

—Sí, sí lo espero. Isuke me hablo un poco sobre ti y tengo conciencia de lo que necesitas—Haruki se sorprendió de lo que había escuchado, la chica orgullosa y de carácter imposible la había mencionado, pero la sorpresa se esfumo cuando cayó en cuenta de lo que iba a decir—su situación financiera es inestable, o ella menciono que lo era cuando entro a Myōjō, Sagae Haruki, familia de 11 integrantes, imagino que debe ser difícil ser la única que brinda sustento a una familia con tantas necesidades—sintió rabia por un instante. Las palabras del hombre eran duras y venían implícita la manipulación, "de tal palo tal astilla" pensó con el ceño fruncido mirando a la chica en el suelo.

— ¿Qué tan peligrosa es la situación?—dijo bruscamente—Isuke no parecía inexperta ni débil cuando la conocí. No estoy dispuesta a cargar con peligros ajenos cuando mi familia se encuentra en el medio. Su hija tiene un porte asesino, mi familia no tiene idea de mis trabajos y quiero que sigan así.

—Es un gran peligro—aceptó— por lo mismo me encargare yo personalmente. No le pasara nada a usted o su familia si es cuidadosa y se va, ahora mismo, antes de que la vean. En cuanto a mi hija, no podrá hacer nada a nadie en su estado. Dígale que yo le ordeno quedarse allí, controlarse o mamá se enojara mucho con ella—el tono envenenado de voz era igualito al que le había oído a Isuke en sus días de academia, "que suerte tienes, Isuke-sama, parecerse tanto a tu padre… ¿o debo decir madre? Él se llamó a si mismo mamá…"

—Uff…ya, pero señor tal como dijo…

—Escuche Haruki—el tipo le leyó la mente—la suma que estoy dispuesto a pagarle es muy generosa…—trago la saliva en seco, esa cantidad era suficiente para las deudas que le hacían falta y alimentar como nunca a sus hermanos, el detalle era que se dividía en meses, tendría que conseguir un trabajo pero eso vendría después, con el primer pago el asunto del casero quedaría zanjado por un tiempo—Usted es la única a la que puedo pedir ayuda en estos momentos. Confío en usted sólo por corazonada. Por favor, ayude a mi hija.

Haruki puso todo en balanza. La amenaza de peligro era evidente y al mismo tiempo el dinero era necesario, no había ninguna manera de conseguir tanto en tan poco tiempo, y sin embargo, frente a ella aparecía una oportunidad con la forma de una adolecente golpeada. Eso y la súplica de quien antes hablaba orgulloso la convencieron.

—Muy bien, acepto.

—Gracias—dijo el hombre con alivio—rápido, llévatela de allí. Volveré a llamar pronto. Mañana al medio día, mantén apagado el celular mientras tanto.

Colgó y apagó el aparato, le saco el chip y la batería y las guardo en el bolsillo. Se acercó al cuerpo de Isuke y la coloco sobre su espalda, le sujeto las piernas, y se inclinó un poco hacia adelante para que no callera.

—Vamos a casa, Isuke-sama—dijo con una sonrisa y le puso el pocky que había recogido en la boca. Era lo único que quedaba. Así empezó su carrera a mitad de la noche.

N/DamyDark: ¿Qué les parece? A mí me encanto, uno de los más largos pero creo de los mejores, o al menos hasta el momento, déjenme les digo que mucho de todo este trabajo no podría haber sido escrito de no ser por la ayuda de un compañero amigo mío, quien con toda la paciencia del mundo corrigió, sugirió y me ayudo, incluso sin intención me brindo algunas ideas. Ahora serán dos personas trabajando en este fic.

N/Alex "El grande": primero que nada, pido disculpas, si hay algo aquí que arruino el producto es culpa mía, no sean muy duros con ella, término golpeándome por varias ideas descabelladas y un poco eróticas que se me ocurrían pero por alguna razón le encantaron las que di enserio… aguafiestas. Segundo, no fui nada paciente, recuerdo que hubo discusiones y gritos de ambas partes por nimiedades, que agresiva fue con mi persona. Tercero. No trabajen con ella, los timara, me uso como fuente de ideas porque créanme que daba ideas incluso sin querer, me siento ultrajado *Llora internamente. Cuarto. Exceptuando el primer punto los demás vienen cargados con un toque de broma y un toque de realidad, lo que finalmente y de verdad puedo decir es que espero lo disfruten tanto como ella escribiéndolo y como yo dando ideas. O un último punto. Si no fue lo que esperaban siéntanse libres de decirlo y ella me correrá. GG.

N/DamyDark: I´ll kill you…*sonríe mientras le jala una mejilla. ¿A quién le dices que te golpeo? Quejica*soltándolo de golpe. Pero bueno, luego de usar/trabajar con este *señala a su espalda, el fic quedara mejor y con diferentes toques. Ya lo verán. Siéntanse libres de comentar y nos vemos en la próxima. *se despide con una sonrisa.

N/Alex "El grande": díganme que no parece que me está apuntando con una pistola a la cabeza, díganmelo. Bueno. Me despido… de nuevo. Si no fue mi idea. Ojala me pagaran por esto…. O esperen! Si lo hace. Creo que pediré un aumento.