Bueno, antes de nada, ¡gracias a todos esos review, favs y seguidores y perdón por tardar tanto en actualizar! La cuestión es que perdí medio capi y tuve que reescribir (Lo cual es horrible y me da muchísima pereza).
Por cierto, coincido con Shadechu Nightray con que fue muy apresurado el primer cap., en realidad iba a hacer un one-shot lemmon, pero en fin, se me ocurrió trama y puse lo que ya tenía escrito 3
En fin, no me enrollo más, este capi es cortito en comparación al otro, lo siento por eso pero no dio para más.
PD: Intentaré tardar lo menos posible a tener la conti.
.
.
.
.
SEGUNDA NOCHE
Sobre las cuatro de la tarde observé seria como mi madre se marchaba del lugar en coche y cuando la perdí de vista me giré hacia el enorme museo.
De nuevo aquí. Tragué saliva y entré, algo temerosa y asustada.
Esperaba obtener alguna respuesta aquí, el origen del conejo en el bosque, la extraña noche de Garry… Aunque tal vez todo fuera coincidencia y solo me autoconsolaba convenciéndome de que Garry estuvo conmigo.
En la entrada encontré muchos cuadros conocidos para mí. Un leve tembleque me dominó el cuerpo, estaba ante el lugar que había marcado por completo mi vida.
Decidí darme un paseo por el lugar antes de investigar y así hice.
Vi la "Dama de Rojo", los maniquíes, el sofá, la gran y exuberante escultura de la rosa roja y el gran cuadro del "Abismo de Guertena", entre otros.
Me fijé mejor en una nueva sección marcada en el mapa, posiblemente lo construyeron haría bastante tiempo. Pensé en ir a echar una ojeada y me di cuenta de que era una pequeña biblioteca con libros escritos por Guertena o sobre él.
Me di una vuelta por ella hasta que un título me llamó la atención. "Mary".
Me acerqué rápidamente a dicho libro, lo cogí y lo abrí.
La imagen de la que había sido mi amiga durante un corto tiempo hacía años atrás me devolvió al pasado, dónde todo parecía muy cercano, dónde los sentimientos surgían, la agonía que pasaron en aquel lugar, el dolor de haber matado a Mary…
Cerré el libro y con él despejé mis pensamientos, me lo puse bajo el brazo para leerlo con más tranquilidad después, quería seguir mirando antes.
Encontré un libro de la biografía de Guertena, seguramente sería de mi interés así que lo cogí también.
Una voz en mi espalda me llamaba.
-Perdona hija. –Me giré y vi a una mujer mayor, la típica viejecita amable- ¿Te puedo ayudar en algo?
-Ah, perdone, solo estaba echando un vistazo... -Miré los libros y le pregunté- ¿Puedo llevarme libros?
La ancianita sonrió cálidamente.
-Tengo que registrar tu nombre, número de teléfono y dirección, entonces podrás llevarte un máximo de 15 libros. -Explicó lentamente- ¿te parece?
-Acabaré de mirar antes. -La ancianita asintió levemente y volvió a su asiento delante de un ordenador algo antiguo-.
Suspiré y volví mi mirada a la estantería.
Aun no sabía exactamente qué esperaba encontrar en este lugar. Tal vez lo de la noche anterior solo fue una coincidencia, una invención de mi pervertida mente y ya está, pero aun así no podía dejarlo ahí. Quería investigar, quería creer al menos que Garry estaba vivo de alguna u otra forma.
Cogí un par de libros más y fui hacia la ancianita.
Después de coger prestados los libros salí del museo dispuesta a ir a comprar algo de comer.
Pasé por delante de una pastelería y vi Macaron. Ricos y sabrosos Macaron... Me recordaban a Garry.
Entré y compré una caja de Macaron de chocolate, dispuesta a disfrutarlos al máximo de camino a casa.
Con parsimonia fui a un parque cercano y me senté en uno de los bancos.
¿Qué libro leía primero? ¿Y si ninguno ayudaba?
Suspiré y miré el cielo, un cielo claro y hermoso. Hacía poco que las vacaciones de verano habían comenzado, ¿qué haría durante todo el verano?
Salir con amigas era lo más normal, pero no tenía amigas, siempre pensaba en Garry, y cuando quise darme cuenta ya se habían formado grupitos en clase y me di por vencida, yo estaba bien solo con el recuerdo del peli-lila, aunque sonase algo penoso.
Degusté uno de los macaron de chocolate. Aunque fueran piezas pequeñas la verdad es que llenaban.
Miré la hora y decidí volver a casa de una vez, ya eran prácticamente las siete y quería darme una ducha antes de cenar.
Caminando con tranquilidad llegué a casa media hora después, algo cansada. Saludé a mis padres y subí a dejar los libros en mi escritorio. Cogí mi pijama y entré a ducharme.
Mientras me desvestía recordé el sueño de la noche anterior. Suspiré y deseé que todo hubiera sido real.
Al salir de la ducha bajé a cenar; había sopa de fideos. Lo devoré todo rápida y silenciosamente y subí a mi cuarto.
En un principio iba a leer alguno de los libros que traje, pero como estaba cansada y tampoco tenía tanta prisa decidí ir a dormir.
"Mañana será un largo día." Pensé.
Apagué la luz y me metí en la cama, dispuesta a dormir. Y lo último que vi al dormir fueron los ojos rojos del conejito de peluche.
En un parpadeo perdí de vista mi habitación y me encontraba en una pradera repleta de rosas rojas y azules. Delante de mí a una distancia de treinta metros aproximadamente se hallaba una mesita blanca y dos sillas muy elegantes del mismo color. Una de ellas estaba ocupada por un muy elegante chico peli-lila.
Con el corazón latiendo desbocado me acerqué a paso lento, sin entender nada. Es un sueño, ¿verdad? Igual que lo de la noche pasada, ¿no? Cada vez caminaba más deprisa hasta que llegué corriendo levemente.
Garry me esperaba con una sonrisa. En mi carrera se había levantado de su silla.
Llevaba puesto un traje de pingüino azul y blanco, le quedaba muy bien. Me fijé que llevaba guantes blancos y su cabello estaba levemente recogido hacia un lado.
-Te esperaba, Eve. –Su serena voz me llenó el corazón de tranquilidad-.
Garry cogió mi mano y la besó tierna y lentamente.
No me había dado cuenta de que yo llevaba guantes rojos pálido. Me fijé en mi ropa cuando Garry se hubo separado. Llevaba un vestido que me llegaba por las rodillas rojo y negro, con volantes, era muy elegante.
-¿Te gusta? –El chico con una risita me giró y me encontré un cristal de cuerpo entero justo detrás de mí, por donde había venido-.
Pude verme mejor, me fijé en que llevaba el pelo recogido con un moño un poco suelto con un adorno en el cabello sujetándolo, tenía un collar de algo parecido a plata con un trozo de zafiro, según mi parecer, al igual que mis pendientes.
No le presté mucha atención al espejo, si era un sueño nada tenía que tener sentido y podía pasar todo lo impensable.
-¿Quieres té? –Garry apartó levemente una de las sillas haciéndome una seña para que me sentara-.
Nos sentamos y me sirvió algo de té sonriendo sonrojado.
-Lo siento si todo esto no es de tu agrado. –Dijo antes de beber de su té-.
-No, me encanta… Yo… Estoy muy contenta de poder estar contigo así, aunque sea todo un sueño e invención de mi subconsciente. –Bebí de mi té y me pareció delicioso-.
Cerré los ojos y cuando los abrí encima de la mesa había un plato con macaron de diferentes sabores.
Todo era bastante raro en realidad, soñar con Garry puede que fuera normal porque me tiraba el día pensando en él, ¿pero desde cuando me interesan los vestidos elegantes, el té y las praderas? Ni si quiera pensé en nada de eso los últimos días. Se dice que los sueños nacen a partir de lo vivido.
-Eve, quiero que sepas una cosa. Aunque ahora no pueda decírtelo todo, quiero que me creas. –Garry me cogió de las manos sonriendo triste-.
Asentí levemente. Su mirada desprendía algo de temor, aun seguía siendo el mismo Garry asustadizo.
-Lo de ayer no fue un sueño, y lo de hoy y lo de las próximas veces tampoco… Aunque no pueda decirte nada más, me gustaría que me creyeses y que no pensaras que no estoy junto a ti. –Él se sentó más cómodamente en la silla y cerró los ojos- Siento si esto es confuso para ti.
No estaba segura de si yo tenía mucha imaginación y mi subconsciente era tan creativo o de si era realidad lo que estaba pasando, y fue entonces cuando recordé lo de la noche anterior: "-Eve... Esto ha pasado de verdad... –Garry suspiró y me miró a los ojos- Te amo. Mañana nos volveremos a ver...".
Miré a Garry a los ojos cuando los abrió.
-Te creo. –Dije con decisión- Entonces, ¿es algo así como que me visitas en sueños?
Él meditó durante unos segundos.
-Podría decirse así, sí. –Garry cogió uno de los macaron y se lo comió tranquilamente-.
-Pero, si se puede hacer lo que se quiera… ¿Por qué hiciste todo lo de ayer? Quiero decir, lo de mis padres y tal. Fue bastante normal todo menos porque había demasiada coincidencia. –Pregunté-.
-Prefería que me sintieras como algo real, no como una paranoia. –Garry calló y me miró a los ojos- Pero luego recordé que a ti no te va a asustar lo diferente e irreal.
Sonreí y fui a coger a Garry de la mano pero de repente sentí un fuerte tirón que me hizo caer al suelo. Cerré los ojos por inercia al sentir mi espalda golpear el suelo y al abrir los ojos estaba todo oscuro y no veía a Garry por ningún lado.
Me levanté rápidamente, aun con la espalda algo adolorida.
-¿¡Garry!? –Traté de buscarlo pero todo lo que llegaba a ver era oscuridad-.
-Garry, Garry, Garryy~ -Escuché una vocecilla familiar tarareando el nombre del peli-lila en un tono que me hizo venir escalofríos- ¿Es que solo sabes pensar en él, Ib?
Resonó una risilla por todo el lugar.
-Garry está muerto Ib, yo misma lo maté. –Me giré hacia la voz y vi a Mary, una niña de aspecto inocente y tierna-.
Me fijé mejor en su mano y vi que en una de sus manos sostenía un pétalo de rosa azul y en la otra una rosa hermosa de color rojo.
-Mary…
-Veo que no me has olvidado. –Mary avanzó hacia mí y yo intenté moverme hacia atrás, pero no podía-.
-¿Qué… qué quieres? –Dije tartamudeando-.
Ella sonrió malévolamente.
-Quiero que estés conmigo para siempre Ib… -Mary arrancó uno de los pétalos de la rosa roja con fuerza-.
De repente sentí un fuerte dolor y caí de rodillas al suelo, soltando un chillido.
-Estaremos juntas hermanita… Sea como sea…
Mary fue desvaneciéndose poco a poco, o tal vez todo se volvió más negro para mí, hasta que finalmente con un parpadeo vi mi habitación.
Me senté rápidamente en la cama y miré hacia el despertador; eran las seis de la mañana aun.
Suspiré y me aparté el pelo de la cara. Al hacerlo, me di cuenta de que tenía algo en mi brazo derecho. Encendí la luz de la mesita de noche y me fijé mejor. Era un moratón.
La noche anterior no recordaba haberme lastimado con nada, cuando me puse el pijama en mi brazo no había nada.
Miré los ojos del conejo y me abracé fuerte.
Puede que todo esto sea real, al fin y al cabo.
