Pasión Oscura.

Capítulo III
Después de un ataque de mortífagas.

Abrió lentamente los ojos, aquel techo no era el que conocía, había demasiada luz, a ella le gustaba la oscuridad para dormir, no soportaba tanta iluminación, en especial esos cuartos completamente blancos, podía escuchar algo, como una máquina, miró a la dirección de aquel ruido y se encontró con un control de vida, aquella cosa, de forma esférica y negra, decía todas las heridas que tenía, tanto internas como externas; como iba su pulso, la sangre, en resumen, era una esfera que le decía, recetaba y protegía la vida.

Detalló más en el control de vida que tenía a un lado de ella, al parecer todos sus órganos principales estaban bien, su piel se encontraba intacta, pero había residuos de un maleficio extraño, bueno, ella estuvo presente esa noche ¿Cómo no iba a saberlo? continuó con su reexaminación, al parecer los sanadores no sabían de que se trataba ese conjuro, ni mucho menos sus efectos, pero a la vez se sentía mal, mareada, sabía que muy pronto alguien entraría al lugar y preguntarían como se sentía, y ella, como buena actriz, conociendo exactamente lo que debía decir, sonreiría y diría un Me siento de maravilla, no fue nada, se los juro, y así calmaría a todos. Por último, como palabras ceremoniales, en el control de vida se encontraba su nombre, Ginevra Weasley, debía admitirlo, era un nombre que no le gustaba mucho, prefería mil veces Ginny.

'Las paredes tienen oídos' escuchó una voz no muy lejos de ella, regresó a ver y se encontró con el cuerpo de Hermione, sonriéndole, pero estaba completamente adolorida.

'¡Por Merlín! ¿Qué ha pasado contigo?' preguntó admirada la pelirroja ¿Cómo pudo terminar así la castaña? Ella no tenía ninguna señal.

'Nada, esa mortífaga me hizo más daño de lo que esperaban, pero no la culpo, siendo una sangre-sucia, era como tentar al hambriento. Algo imposible que reaccionara sin medir consecuencias. La mujer de Malfoy me atacó sin varita, no recuerdo mucho, tan solo un Crucio y nada más, cuando desperté ya me encontraba toda adolorida, pero me tranquilicé al saber que ya estaba aquí, así que no se mucho ¿Tú sabes quien te atacó?'

'La mismísima Bellatrix Lenstrange o según ella tan solo Bellatrix Black ¡Que honor! La mano derecha de Lord Voldemort me hizo no-se-que-cosa' dijo con ironía Ginny.

'Las paredes escuchan, Ginevra, además, muy pronto vendrán a ver si ya has despertado. Hace una hora dieron una ronda, me hice la dormida, para que no me pregunten tonterías'

'Es decir: Quieres que sea YO la que conteste las preguntas tontas ¿Verdad?' inquietó la pelirroja, mientras pasaba su mano por su cabellera lacia.

'Exacto, que bien me conoces' le dijo divertida.

Unos golpes en la puerta, ellas se miraron entre sí, Hermione tenía razón, ya había gente intentando entrar a su habitación en el Hospital de San Mungo, por un momento ambas intentaron aparentar estar dormidas, como si estuviesen sincronizadas cerraron los ojos con fuerza y apretaron las manos en la colcha.

'¡Esto si que es divertido! ¿Me están evitando?' con lentitud ambas abrieron los ojos, tal había sido la fuerza que usaron para cerrar sus párpados que veían algo borroso, así que se sentaron, ambas, a la vez 'Parecen hermanas' se burló el recién llegado.

Una cabellera pelirroja, de esas desordenadas y ligeramente largas (hasta sobre las orejas), pero que lucían bien, fue lo primero que pudo distinguir Ginny, eso quería decir que, por conclusión, era uno de sus hermanos. Una mirada azulada se encontraba entre los cabellos, brillante, las miraba fijamente, un rostro lleno de pecas, un cuerpo delgado, pero bien formado, un chico muy alto y jovial.

'¡Ron!' exclamó con alegría Ginny '¡Justo a quien deseaba ver!' este le devolvió la sonrisa, pero se paró entre las dos camas, después de todo, era muy complicado decidir entre abrazar primero a su hermana o a aquella dulce castaña.

'¿No nos vas a saludar?' preguntó juguetonamente Hermione, estirando los brazos, para el asombro del pelirrojo, quien no se movió, pero si abrió desmesuradamente los ojos 'Es de mala educación hacer esperar a una dama, Weasley'

Este sonrió, aun sonrojado y la abrazó con delicadeza, pero esta lo estrujó con fuerza, como si fuese el momento más importante en su vida, lentamente, más por estar perdiendo la respiración, Ron se alejó y se desordenó el cabello, estaba nervioso y obviamente tenía sus razones muy claras.

'¿Y yo?' retomó su mirada a su hermana, quien tenía un pequeño puchero en sus labios.

La pelirroja ya se encontraba estirando sus brazos y cerrando sus manos, como si desease tomarlo entre sus dedos, ambos rieron y Ron se inclinó sobre Ginny, abrazándola por la cintura y hundiendo su rostro en la cabellera de su hermana menor. Esta se estremeció al principio, pero rodeó el cuello del joven con sus brazos, haciendo que él hundiese más su rostro en su cuello, dejando que su respiración se perdiese en su piel.

'Te extrañe mucho, Ron' le susurró al oído.

'Pero ya estás bien, estás a salvo' la siguió abrazando y ella se fue recostando, se sentía mareada, pero su hermano no la soltaba 'No dejaré que nada te pase'

'¿Te quedarás para siempre junto a mí?' preguntó interesada, mientras pegaba sus labios al oído de su hermano, haciendo que este sintiese un ligero cosquilleo entrar por su oreja, la respiración de su hermana no le dejaba escuchar bien.

'Siempre, aunque no este presente en el exacto momento en que me necesites, búscame, ahí estaré' proclamó.

'Prefiero que siempre estés tanto física como mentalmente conmigo'

La puerta se volvió a abrir, pero la pelirroja no podía ver de quien se trataba, aun estrechaba a Ron con fuerza, era su hermano, lo quería demasiado, era al hermano que más quería, él superaba ese cariño que ella sentía por Bill con mucha ventaja, no parecía un cariño de hermanos… No, eso era un amor de hermanos, algo imposible de describir.

'¿Por qué no traigo una cámara de fotos cuando la necesito?' Ron se alejó de ella, ahora podía ver a quien acaba de llegar.

El rostro de Ginny se iluminó, sonrió unos segundo como una tonta, se veía más apuesto de lo que podía recordar, siempre había tenido ese parentesco extraño con Tom…

No, eso estaba mal, no podía pensar en ese ser… no en ese pasado.

Harry aun le sonreía, su cabellera indomable estaba justo sobre su frente y gracias a esos lentes que llevaba, podía apreciar más su mirada esmeralda, aun, tras esa selva de cabellera, ella podía encontrar un poco de esa señal en forma de rayo que se encontraba oculta, pero no insignificante.

'También te esperaba a ti, señor Potter ¿Acaso los hombres de mi vida se han puesto en mi contra? ¿Acaso debo pedir yo el abrazo que tanto merezco?' preguntó Ginny, haciendo que el moreno se sonrojase y le dedicase su sonrisa más tierna '¡Venga! Que aun estoy esperando' él asintió y la abrazó con fuerza, podía sentir los labios húmedos de este sobre su cuello, besándola, ocultando el acto entre su cabello, para que nadie, tan solo ellos mismos, supiesen su secreto más íntimo 'Eres muy importante, Harry' le susurró.

'Y tú lo eres para mí, Ginny' se alejó de ella y fue a abrazar a Hermione, la cual también lo recibió con gran cariño, al separarse, la pelirroja indicó con la mirada a Ron que se sentase en su cama, mientras que Harry lo hacía en la de la castaña.

La puerta estaba cerrada, nadie podía escuchar su conversación.

'Muy bien. Ahora que todo esta claro ¿Qué pasó con ustedes? Ambas, desmayadas en sus dormitorios, con una hora de diferencia entre cada encuentro, con señales de conjuros similares y para rematar el cuento, ambas fueron atacadas por el mismo conjuro. Al principio los Controladores de vida no las identificaron' les comunicó Ron, preocupado.

'Ambas máquinas indicaban que no había registro de ustedes. Al parecer su ADN no era el mismo, mucho menos existían en el mundo ¿Qué pasó? Tuvieron que ingresar sus datos manualmente, ya que ambas máquinas se negaban a aceptar la orden de que ustedes eran Hermione Granger y Ginevra Weasley' terminó Harry, clavando su mirada sobre ambas.

'Pues… A decir verdad, ambas nos encontramos muy bien' comunicó Ginny sonriendo.

'Si, tan solo me siento algo adolorida, pero las pociones que me han dado me han hecho muy bien' continuó Hermione.

'¿Pero que pasó con ustedes? ¿Quiénes las atacaron?' insistió Ron.

'Mortífagas' dijeron a la vez las jóvenes.

'¿Y que pasó?' preguntó el moreno.

'Al parecer tomaron las mismas indicaciones' comunicó Ginny, con una mirada curiosa.

'¡Sin contar que mi mortífaga me agredió físicamente!' gritó Hermione, mas parecía divertida que molesta.

'Bueno, eso no es lo importante' dijo la pelirroja 'Al parecer tanto Bellatrix Lenstrange como Narcisa Malfoy…'

'¿Quiénes?' preguntaron Ron y Harry admirados.

'Si, lo que oyeron' acentuó Hermione 'Malfoy me atacó a mí'

'Bueno, tanto una como la otra, hicieron un conjuro de escudo total'

'Traducción al español' suplicó el pelirrojo.

'La habitación quedaba fuera del mapa, es decir: quienes estaban adentro desaparecían de cualquier censor o radar, es como si no existieran' comunicó Hermione.

'Gracias, Enciclopedia con patas' dijo Ginny, la cual, al ver como se molestaba la castaña, se sentaba detrás de Ron, arrodillada sobre la cama y mirando sobre el hombro de su hermano 'Alguien átela, esta loca ¡A de querer matarme! ¡Siempre lo ha deseado!' y luego, con picardía movió sus labios, sin emitir sonido, pero dejando leer en sus labios, muy claramente en-vi-dio-sa.

'Niña consentida' susurró Hermione y se cruzó de brazos.

'Bueno' volvió a sonreír la pelirroja, pasó sus brazos por el cuello de Ron y apoyó su cabeza sobre la de él 'La cosa es que aprovecharon ese conjuro para echarnos algún maleficio o lo que sea que nos hayan arrojado'

'En conclusión: las atacaron' finalizó el pelirrojo.

'Pero ¿Por qué?' insistió Harry.

'No lo sabemos aun muy bien' dijo Hermione.

'¿No les dijeron nada antes de atacarlas?' preguntó Ron, quien había regresado a ver a su hermana y la examinaba.

'No' mintieron ambas a la vez.

'Que extraño' susurraron ambos jóvenes, sin darse cuenta del engaño del que eran partícipes.

La puerta se abrió, un hombre y una mujer entraron. El hombre era joven, de mirada azul marina, se veía muy tierno, no debía pasar de los 25 años, su cabello era tan desordenado como el de Ron, pero de cabellera castaña, tenía una sonrisa humilde y dulce, su piel canela se dejaba ver gracias a su camisa sin mangas celeste y sus pantalones negros, tenía brazos fuertes y la camisa se ceñía a su cuerpo. La mujer, posiblemente de la misma edad que el hombre, tenía una cabellera negra y lacia, llegándole sobre los hombros y con un pechón grueso, pero corto, a la altura de su oreja, cayendo sobre su rostro y tapando uno de sus ojos negros y al parecer sin vida; vestía una falda corta negra y una camisa manga corta del mismo color.

'Buenos días ¿Señorita Weasley? ¿Señorita Granger?' preguntó el joven, ellas asintieron 'Mi nombre es Robert Shelter y ella es Caterine Viper; somos representantes de el CIAM' comunicó.

'El CIAM, es el Centro de Investigación de Actividad Mortífaga. Ustedes sufrieron un ataque de sirvientes del Señor Tenebroso' continuó la mujer 'como deben saber con exactitud, estos ataques habían parado desde hace casi cinco meses'

'¿Y desean que les comentemos que pasó?' preguntó Hermione, algo divertida por la atención.

'Exacto' comunicó el hombre.

'Muy bien. Lamento comunicarles' comenzó Ginny 'que ya hablamos de eso entre nosotras y ambas no recordamos nada desde la parte en que nos enteramos de quienes eran nuestras atacantes'

'Es decir que ellas les borraron la mente' apuntó la mujer.

'Al parecer' optó por decir la castaña.

'¿Y tan solo dejaron que recordaran sus identidades?' continuó el hombre.

'No es difícil de suponer. El Señor Tenebroso a pasado mucho tiempo tranquilo, es normal que quiera llamar la atención del Mundo Mágico de esa forma, dando a saber la identidad de su mano derecha, la señora Lenstrange y a su vez gritando al mundo que familias enteras se involucran con él, como los Malfoy' Ginny sonrió 'Creo que están enterados todo lo realizado por Lucius Malfoy y su, ahora pasivo, hijo, Draco Malfoy ¡Por favor, estamos en época navideña! ¡Hace tres días que fue Navidad! ¡La época de completa confianza es esta!'

Hermione bufó molesta.

'No creo que debas sacar conjeturas, Ginny, Draco Malfoy fue absuelto por completo de los cargos. No mató a Dumbledore. No mató a nadie. No llegó a hacer nada. Él fue secuestrado una temporada por Severus Snape. Cuando fue encontrado Malfoy había sido castigado por el Señor Oscuro con series interminables de Crucio's. Prometió no volver a ese lado. Además, es aun menor de edad' declaró la castaña.

Todos la miraban asombrados.

'Hermione, al parecer te sabes todo de Malfoy' se burló Ginny 'pero tú mismo lo dijiste él no llegó a hacer nada. Además lo de secuestrado por Snape nadie lo creé. Y lo de los Crucio's ¡Por favor! Llegó sano y salvo'

'¡Si recibió un castigo del Señor Tenebroso!' gritó molesta Hermione.

'Claro, pero no es para tanto. Además, tienes razón en una cosa' le dijo sonriente 'traicionó a los mortífagos'

'Bueno ¡Ya!' ambas regresaron a ver a Harry, quien las observaba, al igual que Ron, asombrados '¿Pueden parar de pelear por Malfoy?'

'Harry tiene razón, Hermione, Malfoy es nuestro enemigo, no debemos defenderlo' dijo Ginny.

'Perdón si interrumpimos' todos regresaron a ver a la pareja de adultos que aun estaba en la habitación, se habían olvidado de ellos 'pero si les interesa, en su tan importante tema' continuó la mujer 'La tutela del joven Malfoy fue entregada a una familia muy cercana a los Black'

'¿A quienes?' preguntó de inmediato Hermione, sonrojándose al ver como Ron la miraba algo molesto ¿Acaso esos eran celos?

'A la familia Viper, mejor dicho: Yo soy la tutora del joven Malfoy' se dio media vuelta y salió del lugar.

'Disculpen' se excusó el hombre, a su vez se acercó a Ginny y le entregó una tarjeta, al igual que a Hermione, antes de salir les dijo 'Si necesitan ayuda con lo que pasó con las mortífagas o recuerdan algo, tan solo den un golpe con su varita sobre la tarjeta que les acabo de entregar y digan CIAM, la ayuda ira en seguida al lugar en donde se encuentren' les sonrió a ambas 'Ahora descansen, mañana les darán de alta, pero tan solo si reposan' les guiñó un ojo y también salió.

Tuvo que correr para alcanzar a su compañera, que iba con paso seguro por el corredor, echando, cada tanto, su pequeño mechón hacia atrás, pero este se rehusaba en dejar el rostro de su dueña a la vista de todos, así que regresaba una vez más sobre su ojo derecho.

'¡Cat!' la aludida regresó a ver, pero no se detuvo, Robert tuvo que correr para llegar hasta su altura '¿Qué pasó ahí dentro?' preguntó interesado.

'No lo sé, me molesté mucho y aun no lo comprendo bien.' se limitó a decirle.

En ese momento una música, como sinfonía triste, rodeó a ambos, la mujer rebuscó en su cartera y sacó un pequeño celular, aplastó un botón y se lo ubicó junto a su oído.

'¿Alo?... Si, la misma… ¿Dónde está?... ¿Me lo pueden enviar?... Estoy en San Mungo… Visitaba a las victimas del ataque de las mortífagas… Luego enviaré un informe, señor… ¿Dónde esta él?... Muy bien… En el piso de abajo hay una chimenea… Si, envíenlo en cinco minutos exactos… Ahí estaré… Muchas gracias… Si señor… Hasta entonces' colgó el teléfono y comenzó a caminar más rápido, Robert tuvo que casi trotar junto a ella para alcanzarla, al llegar a unas gradas, la curiosidad del hombre le ganó y no pudo evitar preguntar.

'¿Quién era?'

'Nuestro jefe de el CIAM, me informó que Draco ya esta ahí. En cuatro minutos y medio se aparecerá en la chimenea que esta en el primer piso ¡Apresúrate!' y con desesperación comenzó a bajar los escalones de dos en dos.

'Tranquila, no se va a perder' intentó calmarla, pero ella no hizo caso, en poco tiempo, llegaron a la primer a planta '¿Qué te pasa?'

'No quiero que aparezca alguien y se lo lleve ¡Los hijos de mortífagos están en constante peligro si rehúsan seguir el camino de sus padres!' casi corriendo, la pareja llegó frente a una gran chimenea, Caterine se inclinó un poco y ubicó su manos sobre sus rodillas flexionadas, respirando por la boca 'Tres… dos… uno' y en ese momento, entre una nube de ceniza, apareció un joven.

Estaba sucio, pero su cabello platinado caía organizadamente sobre su frente, una mirada gris y fría apareció fija en la pareja, con una galantería típica de los Malfoy, pero con conducta elegante y majestuosa, revelando su sangre Black.

El rubio ubicó su mirada en la pelinegra y sonrió, era muy hermosa.

'¿Draco Malfoy?' preguntó de inmediato la mujer, como buen caballero, Draco se sacudió el hollín y tomó la mano de la mujer, se inclinó elegantemente.

'El mismo' y besó su mano, para luego pararse erguido, pero en ese momento reparó en el hombre que estaba junto a ella, de aspecto jovial, con una sonrisa algo estúpida, parecida a la de los Weasley, retomó su mirada a la mujer, ella tenía un porte elegante, se parecía a su tía Bellatrix, pero a la vez daba un aura de dulzura carente en la mortífaga. Draco miró a la pareja ¿Acaso ellos…?

'¿Ustedes son quienes me van a cuidar?' preguntó con un dejo de decepción.

'¡Oye!' dijo Caterine separándose de Robert 'Tan solo yo ¿Cómo crees que esa cosa puede cuidar de un joven? Ni siquiera sabe cuidarse a él mismo'

'Caterine' dijo molesto el aludido.

Ella no lo miró y retomó su atención a Draco.

'Caterine Viper, tu única tutora' comunicó mientras le tendía la mano, el rubio la miró un momento extrañado, pero a la final la estrecho 'Tus cosas ya están en mi casa. No es tan grande como la mansión Malfoy, pero es lo suficiente como para tres más como tú'

'¿Tú fuiste amiga de mi madre cuando eran pequeñas, no es verdad?' preguntó Draco, después de mirarla intensamente, tenía la sospecha de haber visto una fotografía de su madre y una niña pequeña de cabellos negros en algún lado de su casa.

'No, esa fue mi hermana gemela, Sarah Dux y más que amigas, tú madre cuidaba a mi hermana' pasó su mano por la mejilla del joven 'A mí me cuidaba Andrómeda'

'Ahora comprendo como tú terminaste teniendo mi tutela' susurró para sí.

'Pues bien' Caterine volvió a pararse erguida y sonrió con superioridad 'Mejor es enseñarte tu casa' miró a Robert 'Llevalo, yo debo atender los trámites finales de Draco y su herencia'

'¡Pero mis padres no están muertos! ¿Cómo pueden hablar de herencia?' preguntó el joven, sin dejar que Robert lo guiase a la salida.

'Cuando eres desterrado por el Mundo Mágico, es como si estuvieses muerto, tus cosas pasan a tus familiares, con la actitud de tus padres, ante todos eres huérfano' le comunicó la pelinegra, neutralmente.

'… Entiendo' susurró bajo y dejó que Robert lo llevase fuera del hospital.

Caterine miró su reloj.

'A esta hora las afectadas por el ataque deben estar solas y durmiendo en su habitación. Que Merlín las ampare' y con esto, como últimas palabras, desapareció.

Esa habitación le daba escalofríos, no soportaba aquel silencio, bueno, era preferible a los gritos desesperados de las personas que solían estar ahí y que a veces, no regresaban.

Suspiró asustado, llevaba en brazos a una hermosa mujer, se podría decir así, ya que se veía algo sucia y su estado de inconciencia no era lo suficiente calmante, ya que tenía los ojos cerrados con fuerza y se agarraba a su túnica.

Bien, respira se decía el hombre, de cabellos negros y mirada azulada Esto es un trabajo más, nada más se repetía constantemente, mientras entraba en aquel lugar tan tétrico ¡Pero no ella! ¿Por qué no lo hace Lucius? ¿Por qué yo? dejó a la mujer en el suelo, con dificultad, ya que ella no deseaba soltarlo y conjuró unos grilletes pegados a una cadena, que colgaba en la pared ¡Hasta Rodolphus lo haría mejor! se inclinó sobre la mujer, acariciando inconscientemente su cabello largo y tomándola por las muñecas, su cabeza cayó grotescamente hacia delante, parecía estar muerta, pero gracias a Merlín que no era así.

Abrió los grilletes e introdujo las muñecas de piel blanca. Primero la derecha y luego la izquierda, con cuidado, le recordaba tanto a su esposa, no podía evitar encontrar el parentesco con su piel, su lacia cabellera, su rostro, su esposa había tenido una hermosura similar en sus años mozos, ahora, bueno, aun mantenía ese recuerdo presente de ella.

Apartó su mirada de la joven, cerró los ojos con fuerza, para luego volverlos a abrir, debía terminar su trabajo, soltó la cintura de la mujer, dejando que su cuerpo se suspendiese, ya que sus pies no tocaban el suelo y la cabeza volvió a inclinarse hacia adelante. Que imagen tan tétrica. Se arrodilló y abrió las piernas de la joven, las separó lo suficiente y convocó dos cuerdas, ambas se amarraron en los tobillos de la mujer y subieron a los codos. La cuerda de la derecha amarrada al brazo derecho. La cuerda del tobillo izquierdo atado con fuerza y rigidez al brazo izquierdo. Todo salía bien. Volvió a convocar unos grilletes, estos se ajustaron en las rodillas respectivas y las ajustaron, para que no flexionara las piernas cuando sintiese dolor. Las cadenas eran cortas, haciendo que las rodillas estuviesen casi pegadas a la pared. De brazos y piernas separadas, cabeza colgando hacia delante, rodillas pegadas a la pared, el aroma a dolor en el ambiente.

'Lo lamento' susurró.

'¿Qué lamentas Arand?' una voz que hacía que sus miedos crecieran se dirigió a él, inmediatamente regresó a ver y se inclinó.

'Nada señor' se apresuró a decir.

'¡La verdad, Arand!' exigió.

'Tan solo recordaba a mi esposa, señor' le contestó cohibido 'Esta joven me recuerda a ella'

'¿Hace cuanto años murió?' preguntó el hombre.

'Ya van a ser tres años, señor' contestó inmediatamente.

'¿Y ella te recuerda a tu esposa? ¡Que divertido!' y se rió con desfachatez.

Arand cerró los ojos, no podía soportar toda esa burla ¡Era por eso que le había pedido a él hacer ese trabajo! ¡Para atormentarlo!

'No la desvistas, yo lo haré' le ordenó '¡Y trae a la otra!' sonrió con malicia 'A ella si puedes desvestirla'

'Lo que ordene, mi señor' pasó junto a su Señor y salió del lugar.

Recorrió los pasillos con la mirada baja, subió y bajo escaleras, recorrió los pasillos. El segundo a la derecha, el tercero a la izquierda, el primero a la misma dirección. Llegó a una puerta y la abrió lentamente. Ahí estaba la otra mujer, se acercó a la cama y comenzó a desvestirla, sin mirarla, cuando ya no quedó prenda alguna, se sacó su túnica y se la puso a ella, la tomó en brazos y regresó a la habitación de torturas, el lugar donde pasaba su Señor la mayoría del tiempo.

Miró el lugar, la mujer de cabellos lacios ya se encontraba completamente desnuda, volvió a conjurar los grilletes, los extremos de las cadenas salieron volando al techo, largas, dejando sobre él ambos grilletes. Desnudó a la joven, tan solo quitándole la túnica, y la dejó colgando, con sus muñecas atrapadas en los grilletes, volvió a hacer otro conjuro y esta vez una cuerda larga amarró desde los tobillos, hasta has rodillas de la mujer, uniéndolas. El rostro de la joven se inclinó hacia atrás.

Arand hizo un movimiento con su varita y un collar cubrió el cuello de la mujer y un cinturón ajustado en la cintura de esta, una cadena gruesa unía a ambas cosas.

La joven tenía los brazos verticalmente, colgando en la mitad de la habitación, sus piernas, desde sus tobillos hasta las rodillas, amarradas y por último, un collar y un cinturón se unían por otra cadena.

'Muy bien hecho' Arand regresó a ver, ahí estaba, en sombras, su Señor 'Retírate'

'Si mi Señor' hizo una inclinación y se propuso retirarse, pero al llegar al lumbral de la puerta, oyó la voz del Señor Tenebroso.

'¡Parkinson! Ve a hacer tu trabajo. Recuerda: que sepan que fuiste tú' le advirtió.

'Como ordene, mi señor' tan solo esperaba que su hija fuese a terminar en buenas manos.

Arand cerró la puerta tras de sí y el Lord pudo disfrutar de lo que veía, eso iba a ser perfecto.

Se quitó la capucha y posteriormente la túnica y dejó ver, para el asombro de quien pudiese ver, su cuerpo.

Ya no uno que debería ser un hombre, sino de Tom, del joven que había sido, pero con una mirada rojiza.

Sus cabellos, su blanca piel, todo él parecía ser un hombre de no más de 20 años, como el hombre que había sido en el pasado.

Esto iba a ser divertido.

Acarició el rostro de la mujer de cabellos lacios, que estaba pegada a la pared, y esta, con el menor contacto, abrió los ojos, lentamente.

'¿Tom?' susurró extrañada.

'Bienvenida' y la besó con fuerza.

Continuará…

N/A: Hola a todos los que aun leen este fic, gracias por prestar atención a esta locura mía. Creo que no hay que aclarar nada.

Me divertí poniendo a mis dos personajes Cat y Robert, se sorprenderán cual será su función.

Lo anunció: No habrá violaciones, ni nada por el estilo, no se preocupen, tampoco masoquismo a gran escala. No será grotesco. Hasta ahora no lo ha sido ¿O si?

Ustedes dirán.

Por favor, comentarios.

Nos leemos.