-Perdón, ¿Se puede?
-Adelante.
-Siento molestar, pero quería hablarle de la nueva campaña.
-Vaya, así que mí Fate-chan ha venido a hablar de negocios –A penas si podía oír el suave timbre de su voz, solo los latidos de mi propio corazón retumbaban en mis oídos –¿Y qué es exactamente lo que quieres contarme?
-Yo esto… había pensado qué ésta era una campaña muy importante y… bueno es una oportunidad que a nadie le gustaría desaprovechar –La miré a los ojos por un momento, esos inolvidables ojos azules, y supe que ella ya había adivinado mis intenciones, aunque supongo que tampoco había que ser un genio para hacerlo. El deseo podía leerse claramente en su mirada. Seguir manteniendo el contacto me fue imposible y de pronto el suelo comenzó a parecerme interesantísimo. –Etto quizás… hay una posibilidad de que mi proyecto gane y… –Sus tacones comenzaron a sonar, empezaba a comprender como se sentía una presa ante el cazador. – yo haría cualquier cosa por…
No pude decir ni una palabra más, mis labios fueron sellados por la boca más sensual y carnosa que jamás había probado. Puede parecer extraño pero hasta ahora Nanoha nunca me había besado, sí, me había casi violado más de una vez, pero jamás me dio un solo beso. A medida que éste se iba profundizando mi razón desaparecía, iba borrándose poco a poco con cada roce de esa maravillosa lengua. Rápidamente noté como unos hábiles dedos comenzaban a levantar mi camisa para comenzar a recorrer mi cuerpo, mi piel se electrificaba a su paso. Sus labios dejaron mi boca para devorar mi cuello y casi como un acto reflejo mis manos se enredaron en su cabello. No sé de donde saqué las fuerzas pero conseguí obtener la claridad mental suficiente como para hablar.
-Takamachi-san… estamos en la oficina y ¡aghh! –El demonio blanco me había mordido sin ninguna piedad, mierda, seguro que esto dejará marca.
-Fate-chan, si no quieres que te castigue comienza a cumplir tu trato.
Sin dejar pasar un solo segundo más me empujó hacia la pared del despacho, me tenía acorralada y eso le gustaba. Mi chaqueta abandonó su posición y la camisa ya no existía, lo único que sobrevivía en aquel pequeño mundo eran sus labios, aquellos labios tan dulces que me llevaban hacia la locura. Lentamente bajo su rostro hacia mi pecho, le encantaba jugar de eso no había duda, me tocaba, me acariciaba con sumo deseo, pero siempre obviando aquel punto erecto hasta que finalmente lo atrapó en su boca.
-¡Dios…!
Siguió maltratándome varios minutos más, mordisqueaba y succionaba como si de una danza tribal se tratase. La temperatura de mi cuerpo aumentaba cada vez más. Sus dedos bajaron al centro de mi ser y su boca no tardó en seguir el mismo camino. Mis manos sufrían por no encontrar donde poder agarrarse hasta que finalmente hallaron de nuevo la pelirroja cabellera. Me subió rápidamente la falda y de forma aún más violenta se deshizo de mi ropa interior por lo que no tardó en descubrir la pequeña "sorpresa".
-Vaya, no sabía que mi Fate-chan fuera una rebelde. –Bueno, no es que los tatuajes fueran una cosa muy especial en estos días, pero sí tengo que decir que por mi aspecto de chica seria y recatada nadie diría que yo tuviera uno.
Aquello más que extrañarla pareció excitarla aun más porque empezó a morderme salvajemente la parte interna del muslo. A medida que iba subiendo mi respiración se cortaba, ya no sabía distinguir entre dolor y placer, y como si de un nuevo medio de tortura se tratase paró justo antes de tocar mi entrepierna. Podía notar su respiración a la vez que su excitación por no mencionar la mía, aquel aire caliente que salía de su boca me estaba abrasando. Gracias al cielo no insistió con su castigo y su respiración dio paso a su lengua, y Dios que lengua.
-Ahhhh¡
La ola de placer que me invadió era incontrolable, no podía parar de gemir y ya no eran leves susurros los que se adueñaron de mi voz. Clavé mis uñas en sus hombros como único remedio para seguir manteniendo algo de cordura cuando de pronto caí en la cuenta, aun seguíamos en la caja negra. Abrí mis ojos para ver si alguien me había escuchado y la primera imagen que obtuve fue la de un par de ojos castaños pegados al cristal justo a mi lado.
-¡Shizuque!
No lo pensé, me salió automáticamente por el susto de verlo tan cerca, pero tan pronto aquel nombre salió de mi boca una cálida lengua abandonó su posición. Me volví para saber que había provocado a mi parecer aquel contratiempo, pero solo hallé la espalda de Nanoha. Sinceramente, no sabía qué hacer. ¿Se suponía que ahora debía tomar yo el mando?¿Había hecho algo mal? No tuve mucho más tiempo para seguir haciéndome preguntas.
-Testarossa-san puede marcharse.
-Etto… yo no sé qué he…
-No se preocupe, la campaña será para usted.
-No sé qué decir, yo…
-No es necesario que diga nada, ahora váyase.
Aquellas palabras no daban margen para una respuesta, recuperé y arreglé mis ropas lo más rápido que pude y salí inmediatamente de su despacho. Una vez fuera y debidamente sentada en mi escritorio no sabía que pensar. Se suponía que ella había entendido mi proposición sin necesidad de que yo la dijera abiertamente, entonces ¿Qué ha pasado? Si vale, he dicho el nombre de aquel inútil pero tampoco creo que sea para tanto… no? Por otra parte, ¿respetará el acuerdo? Me ha dicho que sí pero la verdad es que no termino de fiarme, con tantos cambios de humor cualquiera sabe. Definitivamente esta tía es bipolar, ¿Sino por qué lo había cortado todo en el mejor momento? Bueno tampoco estoy diciendo que yo quisiera continuar, solo es que no entiendo porque se ha enfadado tanto.
-Ahgggggg creo que saldré a que me dé un poco de aire fresco.
- O -
Después de aquello los días pasaron sin que me diera cuenta, tras el anuncio de mi "victoria" en el concurso de la famosa cuenta apenas si me quedaba tiempo para pensar en otra cosa que no fuera el trabajo. Sí, la idea básica ya la tenía, pero aún quedaba mucho por hacer: organizar el equipo de trabajo, planificar la producción, encontrar una modelo que representara la imagen de la campaña… Vamos que los días que conseguía comer con tranquilidad podía considerarme afortunada, lamentablemente éste no era uno de esos días. Para ahorrar tiempo volví a traer comida precocinada para calentarla en el microondas de la sala de personal y almorzar sin necesidad de salir de la oficina. El problema es que al volver felizmente hacia mi mesa no recordé la peculiar manera de trabajar que prima en esta empresa, corretear a toda prisa por los pasillos para que parezca que estás haciendo algo importante. Sí, para variar una de aquellas importantísimas personas tropezó conmigo, y sí, mi sopa aterrizó justo en mi camisa (gracias a Dios que no estaba muy caliente).
Ya dentro del baño mi desesperación fue en aumento cuando vi que la mancha no salía, tenía que hacer una pequeña presentación esa tarde así que era o la mancha o yo. Incluso me había quitado la camisa para ponerla justo debajo del grifo para ver si con la presión del agua salía, pero ni con esas conseguía limpiarla.
-Ahhhh ¿es que no puedo tener ni un poquito de suerte?
Y entonces fue cuando la Ley de Murphy me golpeó de lleno, justo en ese mismo momento, cuando yo me encontraba medio desnuda y subida al lavabo, apareció Nanoha. Me quedé petrificada en medio del pasillo del baño incapaz de moverme. A medida que se iba acercando a mí un recuerdo muy nítido me vino a la mente.
-Flash Back-
Había sido más cuidadosa que nunca, comprobé todas las esquinas antes de tomarlas, me aseguré de que no hubiera nadie en el pasillo que pudiera verme e incluso había llegado casi a reptar por las paredes en algunos tramos. Pero al parecer todas esas medidas no eran suficientes para esconderme del Demonio Blanco. Justo cuando me lavaba las manos Nanoha apareció por la puerta y sin darme tiempo a reaccionar me acorraló junto al lavabo.
-Takamachi-san yo justo estaba saliendo… -Posó uno de sus largos dedos en mi boca –
-Ssshhh
Lentamente comenzó a perfilar mis labios sin apartar la vista de ellos, me miraba como si fuera a devorarme en ese mismo momento. Estaba aterrada.
-Sabe, creo que debería irme.
-No Fate-chan, tú no vas a ningún lado.
Dicho aquello colocó una de sus rodillas entre mis piernas y empezó a lamer lentamente mi cuello. Intenté apartarla pero fue imposible, me había agarrado por las muñecas y no era capaz de soltarme. ¡Cómo demonios puede tener tanta fuerza! Poco a poco su boca se dirigió hacia mi punto débil, la oreja.
-Mmmmm –Empezaba a olvidar que odiaba los asaltos de aquella mujer y ya no intentaba escapar de su agarre.
Ella debió notarlo porque sus manos abandonaron mis brazos para sujetarme fuertemente el trasero. Sin dejar de pasar su lengua por mi lóbulo, me apretó aun más contra sí para luego levantarme y colocarme sobre el mismo lavabo donde me tenía acorralada. Pero si peso más que ella, ¿acaso se dopa? Mis especulaciones pasaron a un segundo plano en cuanto me dio un primer pellizco en el pezón.
-¡Ahhh!
-Yo también te he echado de menos este fin de semana Nyaha ha ha.
-Fin del Flash Back-
-…arosssa-san.
-¿Eh?
-Testarossa-san, aún hoy no he aprendido a volar así que ¿Querría apartarse para que pueda pasar? –¿Cómo?
Desde luego esa era la última cosa que me hubiera esperado en ese momento. ¿En serio me está diciendo que me aparte? Me moví un poco para dejarle el espacio suficiente para que pasara pero sin llegar a bajar la guardia. Sin embargo mi, en teoría, acosadora sexual pasó junto a mí sin prestarme la menor atención, esos preciosos mares azules ni siquiera me miraron.
Me quedé helada, ¿De verdad ELLA ha pasado de largo? Es que después de varios meses aprovechando cualquier mínima oportunidad para meterme mano sinceramente, esperaba otra cosa. A ver, no es que quisiera me agarrara por la cintura para empujarme dentro de la cabina, me arrancara el resto de la ropa y… No, no es eso. Pero tampoco me imaginaba esta reacción por su parte. Aún sorprendida no quise tentar mi suerte y escapé de allí antes de que aquella fiera bipolar saliera.
Como podéis adivinar no conseguí limpiar la camisa, así que tuve que hacer toda la presentación con la chaqueta puesta y como el invierno ya había empezado a apretar, la calefacción estaba a tope provocando que varias gotas de sudor, por no decir una auténtica marea, recorrieran mi frente. Gracias al cielo no duró mucho y con la ayuda de Suzuka pude exponer todo el trabajo sin mayor problema.
-Muy bien Testarossa-san, parece que ya lo tiene casi todo atado –Quién hablaba era el director de la sucursal, un tipo regordete y calvo. –Ahora solo queda elegir a la modelo principal.
-Nomura-san –Era la primera vez que Nanoha intervenía durante la presentación. –Ya tengo a la candidata perfecta, esta tarde cerraré el contrato con la señorita Banning.
Un murmullo de asombro recorrió la sala de juntas, Arisa Banning era una de las modelos más solicitadas de todo Japón. No solo su belleza exótica la hacía resaltar por encima de las demás sino que también era una rica heredera. Su situación económica privilegiada la eximía de la necesidad de un salario para vivir como ocurre con el resto de los mortales, por lo que solo escogía sus trabajos por motivaciones personales. En realidad era esa exclusividad y el hecho de que se la considerara inalcanzable lo que realmente la convertían en el objeto de deseo de todos los publicistas.
-Vaya Takamachi-san es usted increíble ¿Cómo lo ha conseguido?
-Digamos que tengo unas tácticas de persuasión únicas –En su cara se dibujo una media sonrisa –Solo existe un pequeño problema y es que por compromisos previos solo puede brindarnos un día de su preciado tiempo.
-Bueno eso no es un gran problema, en un día existen muchas horas y estoy seguro de que podrán terminar la sesión fotográfica si lo tienen todo previamente estudiado y preparado. –El director quiso quitarle hierro al asunto.
-Tiene usted toda la razón Nomura-san, pero el problema es que el único día que tiene disponible es mañana.
-Vaya eso sí que es un problema –Parecía que ahora el señor Nomura se había dado cuenta de la gravedad de la situación. –Entonces me temo que a usted y a Testarossa-san les queda una larga noche por delante.
-¿Cómo? –La reacción fue de ambas.
-Hombre, está claro que la sesión tiene que estar preparada para mañana a primera hora –De eso ya me había dado cuenta genio –quién más que la encargada de la campaña y la impulsadora de la misma para organizar todo el trabajo. –¡Mierda! El calvete tenía razón.
-Así se hará Nomura-san, todo estará listo para mañana.
-Estupendo entonces. Señores creo que aquí ya hemos acabado, nos veremos cuando tengan una muestra finalizada del anuncio.
Todo el mundo fue poco a poco abandonando la sala, sin embargo yo era incapaz de moverme de mi asiento, un único pensamiento invadía mi mente. Como se suponía que iba a sobrevivir a toda una noche junto a… ELLA. Oh Dios, temblaba de solo pensarlo. Entonces algo me hizo volver a la realidad, levanté la mirada y allí estaban, aquellos preciosos ojos azules, sin embargo esta vez no podía distinguir ninguna emoción en ellos. La lujuria y el deseo que solían habitar en esos orbes habían desaparecido y en su lugar solo existía la… ¿indiferencia? Por unos momentos me quedé en shock, era una mirada fría, demasiado incluso para ella, cuando quise reaccionar ya estaba sola.
-O-
-¡Y entonces ella me miró como si no hubiera pasado nada en estos meses¡
-A ver, recapitulemos Fate-chan. ¿Tú no estabas harta de que tú jefa te acosara?
-¡SÍ!
-¿Entonces de que te quejas?
-Pues yo… yo solo… -Hayate estaba en lo cierto, no tenía razones para quejarme, es más, debería estar contenta de que por fin mi particular infierno hubiera acabado, sin embargo no podía evitar estar enojada. Un suspiro de resignación escapó de mi boca.
-Fate-chan en serio, voy a empezar a pensar que eres masoquista jajaja.
-Ja Ja Para que te quede claro a mí no me gusta ser acosada, es solo que me parece rarísimo que ni siquiera intentase nada.
-Bueno quizás pasó de ti en el baño porque no le gustó tu sujetador.
-Eso es imposible, llevaba el sujetador de encaje negro. Tendría que haber caído babeando a mis pies.
-¿Así que querías que ella cayera a tus pies?
-¡Claro que no!, simplemente digo que ese sujetador me queda muy bien.
-Ains, si usaras más el conjunto de lencería que te regalé por tu cumpleaños ahora no estarías aburriéndome con tus lloriqueos porque tu jefa no te mete mano.
-Yo no estoy lloriqueando porque esa pelirroja fetichista de los tacones no me meta mano y jamás pienso ponerme ese ridículo conjunto, una bailarina de striptess lleva más tela encima.
-Tranquila Fate-chan, ya sé que es duro cuando se deja de tener una vida sexual activa, bueno a mí nunca me ha pasado pero supongo que debe serlo.
-Ahg¡ No tengo tiempo para tus estúpidas conversaciones, tengo que terminar de cambiarme para salir.
-¿Salir a donde?
-A casa de Nanoha.
-Así que por fin has decido coger el toro por los cuernos, bien por ti Fate-chan. Seguro que mañana no tienes esa cara de amargada.
Mi compañera de piso sonreía y levantaba los pulgares, sería inútil intentar explicarle que solo la obligación me llevaba a adentrarme en la guarida del lobo, así que me fui directa al baño para ducharme y cambiarme. Nuestra oficina no habría durante la noche, entre otras cosas porque habían despedido al segurata nocturno para ahorrar pasta, así que Nanoha había "sugerido" que nos reuniéramos en su casa. No sabía que ropa debía ponerme, aunque lo mejor era algo cómodo dado que nos quedaba una larga noche de trabajo, terminé de vestirme y me dirigí hacia la puerta.
-Hayate me voy, recuerda que mañana tienes que estar a las ocho en el estudio –Ser la encargada de la campaña tenía sus privilegios y uno de ellos era enchufar a tu amiga la fotógrafa.
-No te preocupes, jamás haría que una chica guapa me esperase jeje. Por cierto, que tengas suerte domando a la bestia.
-Voy a trabajar, no de ligoteo.
-¿Entonces porque te has puesto la camiseta más ajustada y con mayor escote que tienes en el armario?
Cerré la puerta de un golpe, no iba darle la oportunidad de que volviera a tomarme el pelo, yo solo había cogido la primera prenda que había visto o eso me dije a mi misma.
-O-
En veinte minutos llegué a mi destino, un lujoso bloque de viviendas en el centro, mis manos temblaban cuando pulsé el timbre.
-¿Si?
-Soy yo Takamachi-san.
-Sube… Fate-chan.
…..
AN: Bueno espero que os haya gustado este cap, ya estams a la mitad de la historia (serán uns 5 o 6 capis) y algunas cosillas empiezan a cambiar jeje. Y muchas gracias a todos por los comentarios, me dan seguridad para seguir escribiendo (además de saber que hay alguien leyendo la historia xDDD). Feliz año y que lo paséis genial esta Nochevieja ^^
