Hola otro nuevo capitulo espero que les guste

LO DESCUBRI EN TU MIRADA

Capitulo 2

Al llegar al aeropuerto Sesshomaru comenzó a dar indicaciones a su personal mientras tanto Kagome y Rin se quedaron apartadas conversando mientras esperaban.

Ahora llegaremos a casa en veinte minutos – se río Rin - ¡y lo primero que veas de Mónaco será espectacular!

Sesshomaru les izo una señas para que lo siguieran, Kagome recordó la primera vez que lo había visto.

El apuesto rostro había aparecido en la portada de Paris-Match el mes, que Kagome había llegado a Francia, tres años antes y recordaba cada foto de la revista como si las hubiera visto el día anterior…. Sesshomaru en su Ferrari, sesshomaru en su avión privado, sesshomaru seduciendo a una mujer en el campo, sin darse cuenta de que los fotógrafos enfocaban sus cámaras en él.

¡Igual que Inuyasha! Entonces había pensado con odio y desprecio en el hombre que le había destrozado la vida y en ese momento en que seguía a Sesshomaru, se dijo que él era igual que Inuyasha. Un cerdo presumido, un Don Juan, un mentiroso y un tramposo muy peligroso.

Cuando entablo amistad con Rin ignoraba que Sesshomaru fuera su hermano mayor. Rin odiaba a los fotógrafos de la prensa y a las personas con ambiciones sociales. Era muy cautelosa en cuanto a permitir que la gente supiera quien era ella, y apenas se lo dijo a Kagome cuando esta acepto ir con ella a Mónaco para pasar el verano allí.

- ¿Te molestara que Sesshomaru este con nosotras? – le pregunto Rin en ese momento a Kagome. – realmente pensé que estaría ausente todo el verano. Se disculpo Rin.

- Por supuesto que no- respondió Kagome, sonriendo con falsedad.

- Pero sí te molesta y no te culpo – Rin suspiró-. Se lo que sientes respecto… bueno, ya sabes a que me refiero. Respecto a Inuyasha. Lamento que haya pasado esto, pero Sesshomaru no es tan malo como….

- No es culpa tuya – le dio una palmadita en la mano-. Me mantendré alejada de él. Además, es posible que yo no sea su tipo.

- ¿Qué no eres su tipo? – Rin frunció el ceño - . ¿Esta loca? Vi cómo te observaba, Kagome y conozco a mi hermano. El….

-No te preocupes – repuso Kagome en tono seco conozco bien y creo que podre manejar a tu hermano si se sobrepasa – Inuyasha le había dado una buena lección en cuanto a los hombres que Vivian y amaban deprisa. La única diferencia era que Sesshomaru Taisho no se andaba con rodeos e Inuyasha lo había ocultado hasta que fue muy tarde.

El helicóptero los esperaba en la pista lateral. Su color negro brillaba a la luz del sol, mientras los oficiales los acompañaban después de hacerle reverencias a Sesshomaru, quien los dejo atrás después de un breve movimiento de cabeza, como el multimillonario que era, acostumbrado a su posición social y poder y al respeto que inspiraba.

-¿Es su primer viaje a Mónaco? – Sesshomaru se volvió a mirarla cuando llegaron al helicóptero.

- Si- respondió serena.

- Entonces, siéntese a mi lado en el asiento de delante – la miro con una sonrisa dura -. Lo primero que verá del principado de Mónaco será soberbio.

Kagome tuvo que obedecer, pero al deslizarse al asiento del copiloto le sonrió con frialdad.

¿Estamos listos? – Preguntó Rin al subirse al asiento de atrás y cerrar la puerta. – On y va!

Sesshomaru se puso unos audífonos en la cabeza y ajusto el micrófono frente a su boca firme y sensual. Comenzo a mover los interruptores con sus largos dedos y se vislumbro su Rolex en su muñeca.

Con desagrado, Kagome desvió la mirada de esas manos.

Él habló en francés con la torre de control. Las aspas comenzaron a ronronear. Los motores gimieron, antes de rugir al cobrar más fuerza.

De pronto, se levantaron del suelo para subir al caluroso cielo azul.

-¿De qué parte de Estados Unidos es usted, madeimoselle? – pregunto Sesshomaru en voz alta.

- De Nueva Orleans – su acento sureño fue marcado al pronunciar el nombre con un sonido sensual que iba de acuerdo con el esbelto y curvilíneo cuerpo.

-Ah… - murmuro él, y le dirigió una mirada de admiración al mismo tiempo que repetía el nombre tal como ella lo había dicho - . Nueva Orleans….

- ¿Ha estado allí? – le preguntó tratando de ser amable ella.

- Recorrí parte de los Estados Unidos cuando tenia 21 años – le sonrió seductoramente-. Fue toda una experiencia. Ahora sólo voy allí por negocios – dirigió el helicóptero hacia el mar. El agua del mediterráneo rompía sobre las playas de arena blanca y las casas de estilo español coronaban las colinas a lo largo de la costa.

- Tengo entendido que usted dirige el imperio hotelero Shikon Taisho – repuso Kagome, tratando de mantener la conversación lo más neutral posible.

- Si – inclino la cabeza - ¿Qué hace usted, madeimoselle?

- Soy secretaria

-Su francés es muy bueno – la miro con sus ojos dorados y le sonrió de lado - ¿Dónde lo aprendió? Sé que Nueva Orleans tiene un ambiente francés, pero….

- Mi padre es francés – lo interrumpió -. De Antibes.

- Vraiment? – Alzó las cejas – con razón su acento es tan grato al oído. Los del sur hablan de manera muy diferente de los parisinos – acaricio los tobillos femeninos con la mirada - ¿Qué le hizo irse de Antibes para establecerse en Nueva Orleans?

- Se enamoro de mi madre – respondió y miró hacia las colinas. LA OPORTUNIDAD QUE TUVE DE AMAR LLEGO Y SE FUE, NO PUEDO AMAR SI YA NO CREO EN EL AMOR pensó con melancolía.

- Una historia romántica, madeimoselle. ¿Es usted romántica?

- ¿Romántica? – Lo miró y torció los labios-. No, no lo soy.

- Non? Su aspecto es romántico- sus ojos dorados parecían decir: VEN A LA CAMA CHERIE, Y PERMITE QUE HAGA QUE TE SIENTAS ROMANTICA - No me diga que en Paris no hay hombres que se mueren de amor por usted.

- No – cruzo los brazos.

- ¿Ni siquiera uno? – la incito con su sonrisa burlona.

- ¡NO!

-¡Lastima!- murmuro él -. Bueno, si los hubiera, ahora tendrían que olvidarse de usted para dirigirse a otra Bella….

- No todos vivimos de acuerdo a su código amoral de conducta- mascullo la joven entre dientes.

El contuvo el aliento, sin dejar de observarla, estaba furioso por su rechazo. Ella le sostuvo la mirada con desafió. El seria su anfitrión durante el verano y sin duda la catalogaba como una grosera. Pero tenia que hacerle ver que el flirteo y los halagos falsos no daban resultado con ella. Sesshomaru podía tener mucho éxito con las mujeres, pero con ella no lo tendría y mas valía que lo supiera cuanto antes.

Sesshomaru pareció comprender el mensaje, porque apretó los dientes y entrecerró los parpados guardando silencio.

De pronto el helicóptero bajo como un avispón negro hacia Mónaco.

Kagome contuvo el aliento al ver el principado, extendido allá abajo, a la luz del sol. Vio las calles medievales alrededor del palacio del príncipe, las fortalezas antiguas de piedra a un lado, las serpenteantes calles que conducían al paraíso moderno de Montecarlo, con su muelle, sus yates de millones de dólares, balanceándose a la luz del sol y los rascacielos que salpicaban la tierra.

Sesshomaru hablo con la torre de control y obtuvo permiso para aterrizar en el helipuerto de Sengoku.

-¿Qué te parece tu primera vista de Mónaco?- le pregunto Rin inclinándose hacia adelante y hablando en voz alta para que la oyera.

- ¡Es impresionante! – Respondió Kagome – me lo imaginaba así. ¿Realmente tiene dos kilómetros de extensión?

-Un poco menos que eso – intervino Sesshomaru.

- Montecarlo es toda esa extensión – le informo Rin -. La parte moderna con los yates y los rascacielos y nuestro bello casino. Allí arriba es la ciudad de Mónaco, la ciudad vieja con el palacio del príncipe y la catedral. Ahora estamos aterrizando en Sengokuville; la ciudad nueva. Creo que el príncipe Alberto colocó la primera piedra en 1981. ¿Estoy en lo cierto, Sesshomaru?

- Si- respondió él, volando sobre la pista de aterrizaje.

- De cualquier manera, te garantizo que te encantará estar aquí. Y quizá conozcas a un apuesto monegasco de quien te enamores locamente- comento la pequeña Rin sonriéndole.

- Lo ultimo que querría encontrar aquí es un hombre – kagome sonrió con ironía – además, seis semanas no basta para que uno se enamore.

- ¿No cree en el flechazo? – pregunto Sesshomaru con su devastador encanto.

- No – respondió -. ¡El amor a primera vista es un enfoque que usan los conquistadores para tratar de seducir a las mujeres tontas que les creen!

El helicóptero tocó tierra. Dos hombres de trajes oscuros corrieron hacia el, mientras Sesshomaru Taisho se quitaba los audífonos, cerraba los circuitos y abría la puerta para bajar.

Lleva las maletas a mí Ferrari – le ordenó a unos de los hombres, y al otro le indicó - : Llama a Raúl para decirle que llegaré tarde a la reunión.

Al salisteis a la luz del sol, Kagome admiró maravillada el mar azul y los viejos edificios iluminados por el sol, justo al otro lado del risco donde ellos estaban.

Era la vista más hermosa que había contemplado. Era un sitio con mucha historia, de calles diminutas que parecía desmoronarse, y la sorprendente mundanidad de Montecarlo.

-No te llevas bien con él, ¿verdad?-le murmuro Rin, mientras Sesshomaru seguía dando toda una lista de órdenes a sus hombres.

- Lo siento mucho, Rin. Por más que trato de ser amistosa y amable no… - Torció los labios, al reconocer sus sentimientos -. Quizás sería mejor que me fuera.

- ¡No, de ninguna manera! – declaro Rin decidida. – necesitas estas vacaciones, te las mereces y yo me encargaré de que las tengas.

- Quiero quedarme, pero… - los ojos verdes de Kagome echaron chispas de furia -. ¡Él era la última persona que esperaba ver aquí!

- El reabre tus viejas heridas – le comento Rin al mirarla.

-Si… - afirmo ella.

-Eso no durará, porque no estará con nosotras todo el tiempo – la tranquilizo Rin.

- Espero que así sea – repuso kagome, irritada - ¡Se me eriza el vello solo con verlo!

-¡Que inconveniente! – exclamo una voz enfadada, (NA: UUYUYUI VIENE LO BUENO =D) por encima de la cabeza de Kagome.

Ella se dio la vuelta y fijó la vista en el fuerte pecho de él, Kagome levanto la cabeza y hubo un breve silencio mientras se miraban, desafío en los ojos verdes de ella y frialdad en los ojos dorados de él.

Kagome pensó que era mejor que la hubiera oído. Él no coquetearía con ella si le hacía ver, con toda claridad, que no le interesaba.

¡Vamos! – dijo Sesshomaru con severidad disponiéndose a alejarse – OS llevaré a la casa antes de asistir a la junta de directores.

Rin y Kagome intercambiaron miradas nerviosas al seguirlo por el aeropuerto de Shikonville hasta el aparcamiento, donde los esperaba el Ferrari rojo con las maletas en la porta equipaje.

Kagome se sentó atrás y Rin lo izo adelante, junto a su hermano. Los ojos de él se dirigieron con enfado al espejo retrovisor, al mismo tiempo que encendía el potente motor del vehículo. Arrepentida, Kagome desvió la mirada consiente de que, lo había ofendido.

Ella no lo abría hecho si él no hubiera flirteado con ella ni la hubiera observado con tanta insolencia. El escrutinio sexual había reavivado sus complejos y había reaccionado como una gata furiosa. Se odió por eso, pero no podía evitarlo por que él era todo lo que resultaba peligroso para ella.

De pronto se dijo que quizá debía pedirle disculpas es mi anfitrión y el hermano de Rin. No puedo quedarme las próximas seis semanas en su apartamento si sigo portándome así, y seguramente él ya sabe que no me interesa (NA: cuan equivocada estaba jjajaja)

Pero sus ojos estaban fijos en la mano que descansaba junto a la palanca de velocidades.

¿No os parece que hace un día precioso? – pregunto Rin, animada.

Hmm – Sesshomaru permitió que sus enfadados ojos dorados se enfrentaran a los verdes de Kagome, en el espejo.

El coche recorría las atestadas y calurosas calles de Montecarlo, bastante debajo de los riscos del palacio y el helipuerto más allá del muelle.

¿Saldrás esta noche Sesshomaru? – pregunto Rin.

Sí – respondió él y encendió la radio, con lo que terminó con la conversación y llenó el lujoso interior del coche de música.

El ritmo pareció fluir en la sangre de Kagome mientras observaba el duro rostro de Sesshomaru en el espejo retrovisor. Cuando sus ojos se movieron hacia la sensual boca, todo su cuerpo se estremeció al imaginar que él la besaba…

Él la sorprendió observándolo.

De inmediato, ella desvió la mirada porque era consiente de que su rostro había revelado su fuerte Deseo.

El siguió conduciendo con el ceño fruncido y los párpados entre cerrados; miraba la carretera y luego el espejo… de pronto, se dibujo una sonrisa sensual en sus labios y hubo una señal de reconocimiento en sus ojos dorados al encontrarse con los verdes de ella en el espejo retrovisor. Kagome sintió que le daba un vuelco el corazón.

El Ferrari no tardó en desviarse hacia un camino para bajar por una pendiente que conducía a un pequeño aparcamiento privado, en una calle de tiendas muy exclusivas.

Todos salieron del coche. Kagome evitó mirar los ojos de Sesshomaru, a pesar de que él la observaba con insistencia, como si deseara que ella levantara la vista.

-¡Por fin hemos llegado a casa! Exclamo Rin, animada y tratando de fingir que no existía un ambiente tenso entre ellos.

Sesshomaru se adelantó, presionó el botón del ascensor y un segundo después todos quedaron dentro del lujo claustrofóbico del aparato que subía hasta el piso superior, donde estaba el ático.

Cuando las puertas del ascensor se abrieron, Sesshomaru caminó por el suelo de parquet hasta las puertas dobles de caoba que él abrió con facilidad.

Lui, Monsieur. ¡Ah, madeimoselle, bienvenida a casa, mi petite!

Riendo, Rin se acercó a los brazos de la mujer gruesa de pelo oscuro.

-¿Estas sorprendida? ¡Te dije que regresaría!

- ¡Tanto tiempo en Paris, Cherie! – la mujer levanto los ojos oscuros. – creíamos que habías abandonado tus raíces por esa terrible ciudad.

- Tengo trabajo – intervino Sesshomaru – Dusort… miró al marido del ama de llaves-…. ¿Podrías bajar al Ferrari? Las maletas de ella están dentro del coche. Súbelas y déjalas en sus habitaciones.

- D'Accord, Monsieur – Dusort se dirigió a la puerta sonriendo.

- Monsieur Taisho, me gustaría…. – murmuro Kagome dando un paso adelante.

- ¡Voy a mi estudio, madeimoselle! – respondió Sesshomaru – Si tiene algo que decirme me lo dirá hay en privado!

Se volvió y camino hacia una habitación que daba al lujoso pasillo y dio un portazo después de entrar.

-¡Hay, Dios! – La anciana Kaede izo una mueca mientras observaba a Kagome - ¿Qué ha hecho, madeimoselle, para que él cierre así las puertas!

-He sido un poco brusca con él – Kagome sintió que se sonrojaba quizás he sido grosera. Creo que debería ir a disculparme.

- Ah, si, a él le agrada que la gente se disculpe – indico la anciana ama de llaves – yo lo haría inmediatamente.

Rin se rio al ver la expresión de desconcierto de kagome.

-¡Solo te toma el pelo, Kagome! Pero tiene razón porque una disculpa de tu parte definitivamente le hará recobrar el buen humor.

-¿Donde lo encontraré? – Kagome frunció el ceño - ¿Hay adentro?

-Ese es su estudio – asintió la Sra. Kaede – Pero llama a la puerta y espera que él te de permiso para entrar.

-¡Deja de exagerar mujer traviesa! ¿Hay chocolat – froid en el frigorífico? – Rin condujo a la Sra. Kaede Dusort para alejarla de allí.

Al quedarse sola en el pasillo bellamente decorado, Kagome observo la puerta del estudió de Sesshomaru, y ensayo lo que le diría antes de llamar a la puerta.

Entrez! – grito Sesshomaru.

Kagome abrió la puerta y entro despacio. Hubo un largo y tenso silencio.

He venido a disculparme por mi comportamiento, Monsieur – cerro la puerta – el vuelo desde Paris fue difícil. Yo estaba cansada y acalorada. Sé que he sido grosera con usted pero debe comprender que no deseo que flirteen conmigo he venido para pasar unas semanas con su hermana y no para proporcionarle diversión a usted.

Es usted una mujer muy bella – murmuro él – estoy seguro que esta acostumbrada a tratar con hombres que flirtean: ¡Los trata a todos como lo ha hecho conmigo!

No – respondió sin pensar – usted es diferente. (NA: ahaja derechito al agua y sin salvavidas jajajaja).

¿Realmente lo cree? – se enderezó en el asiento y se le quedo mirando.

No he querido decir lo que usted piensa – trono ruborizado – solo que hoy ha sido un día diferente. Se debió al vuelo, el largo trayecto. No estaba de humor para soportar un flirteo. Eso es todo.

Hmmm – Los ojos dorados la observaron – me temo que no acepto eso como una disculpa, madeimoselle. Quiza Deva comenzar de nuevo.

Kagome sintió que se le erizaba el pelo de la nuca.

Monsieur Taisho - repuso en tono seco - … no tengo intenciones de pedirle otra disculpa.

Entonces esta desperdiciando mi tiempo – arqueo las cejas - . Si desea quedarse bajo mi techo en un ambiente civilizado, le sugiero que salga y medite respecto a los motivos reales de su comportamiento. Estaré dispuesto a aceptar una disculpa cuando crea que es la verdad. Hasta entonces, no tenemos más que decirnos.

Ella se quedo de pies, mirándolo, sin poder hablar por la rabia y la confusión.

Él levanto un documento del escritorio y comenzó a estudiarlo. Kagome comprendió que le había dando permiso para salir. Sus ojos verdes echaron chispas.

¡Me parece muy bien Monsieur! ¡De hecho, preferiría que no tuviéramos otra conversación durante toda mi visita! – se volvió y salió. Dio un portazo y camino por el pasillo hirviendo por dentro.

Pensó que no se quedaría allí mientras buscaba una puerta que le indicara hacia donde ir. No puedo quedarme aquí. He estropeado todo el viaje. Tendré que recoger la maleta y regresar a… .

¡Kagome! – Rin la llamo con voz modulada desde el otro extremo del pasillo ven a servirte un poco de chocolat-froit.

La joven se humedeció los labios y espero unos segundos antes de volverse. Se dio cuenta de que las lagrimas le causaban escozor en sus ojos verdes y no comprendía porque.

¡Ya voy! – respondió, fingiendo alegría, y se obligo a sonreír al reunirse con Rin y la Sra. Kaede en la soleada y moderna cocina. No podía inmiscuir a Rin en esa horrible situación, diciéndole lo desastrosa que había sido la entrevista.

Continuara….

Gracias a todas las que leyeron mi historia y dejaron review y para las otras que leyeron y no dejaron gracias también pero porfis un review no les cuesta nada, pero para mi es el alimento de mi pobre inspiración; espero que les haya gustado, actualizare pronto otro capitulo antes de la otra semana, se empieza a poner bueno, dejen review recuerden es la inspiración de un escritor, y disculpen por exigir pero tres mas no estarían mal, jjjjaajj

Le doy las gracias a mis lectoras que han hecho que siga escribiendo esta historia un millón de gracias ha:

Sasunaka doki: Si es algo diferente sigue teniendo su lado orgulloso, pero quise aventurarme con una personalidad más sensual y abrumadora gracias por su review.

Rosedrama: Me alegro que te allá gustado, y gracias por sus review la seguiré, pero no tan seguido como quisiera, ya saben lo de siempre, trabajo y estudio, pero si prometo acabarlo chao.

Angeline –dbz: si verdad es como más interesante, y hay mas intriga ajajay me alegro que te halla gustado chaito.

Chao se despide su más fiel servidora sexsesshomaru

Terminada 11:45 de la noche en panamá.