AN: Este fic es una traducción, su titulo original Forget me not. Muchas gracias por sus reviews, espero que la historia les guste tanto como me gustó a mi. Créanme que cada vez se pone mejor.
Disclaimer: Los personajes son de Glee y pertenecen a Ryan Murphy y Fox.
Capitulo 3.
Se sentaron en silencio a la mesa de la cocina esa mañana y ocasionalmente se veían a los ojos. Era un silencio tenso, pero para nada extraño y Kurt parecía disfrutarlo. Hacia tanto tiempo que nadie compartía con él el desayuno. Claro, Algunas veces uno que otro chico con quien pasaba las noches se quedaban pero éstos siempre se iban antes que amaneciera y Kurt siempre despertaba en una fría y vacía cama.
Cuando terminaron de comer Blaine fue el que primero se paró. Tomó los platos, los llevó al lavaplatos y los lavó. Kurt no sabía que hacer mientras lo veía lavando, así que se paró y se ocupó de tomar la sabana y la almohada del sofá y las volvió a colocar en su cuarto que eran adonde pertenecían. Cuando regresó a la sala, Blaine estaba en el baño cambiándose de ropa así que a Kurt no le quedó otra que sentarse en el sofá a ver televisión. En ella estaban dando un programa de cómo hacer un buen pastel de manzana. Kurt hizo una mueca era demasiado fácil. No había horneado en mucho tiempo, no lo hacia desde que estaba con su último novio, pero no porque no lo disfrutara, la verdad es que disfrutaba hornear.
Sólo que ahora no tiene a nadie a quien hornearle algo.
Al salir del baño Blaine se sentó con mucha precaución al lado de Kurt. No estaban muy cerca pero Kurt podía sentir el calor que emanaba del muslo y el brazo del moreno y sintió esa casi imperceptible esencia de canela y algo más masculino que emanaba de su cuello. Justo en ese instante Kurt cambió el canal.
- ¿Supongo que estás cansado de gritarme?- Preguntó Blaine.
- Por ahora.
- Es bueno escucharlo – dijo Blaine, mientras veía la televisión y el cambio de canales - ¿Qué vas a hacer hoy?
- Nada – dijo simplemente Kurt mientras dejaba un programa repetido de Extreme Makeover edición hogar – No tengo que trabajar hoy.
Blaine asintió con la cabeza – Entonces ¿Quieres ir a tomar algo o hacer algo hoy en la noche?
- Oh, uh lo siento. Hoy canto en un lugar, no hasta muy tarde, pero la verdad es que no tengo nada que hacer hasta la hora de ir.
- ¿Todavía cantas? – Blaine tuvo la necesidad de preguntar mirando un poco extraño a Kurt.
- Ocasionalmente.
Blaine sonrió y eso bastó para que el pulso de Kurt se acelerara.
- Es maravilloso – dijo Blaine.
- ¿Ya tu no cantas? – preguntó Kurt.
- ¿En el carro cuenta? – preguntó a su vez Blaine un poco sonrojado.
- No creo.
- Entonces no.
- Pero todavía puedes cantar, tu canción en la ducha ayer fue una prueba.
Blaine hizo una pequeña mueca y volvió a mira a la televisión.
- Claro, sólo que ya no lo hago más.
- ¿Todavía tocas la guitarra y el piano? – preguntó Kurt otra vez, tenía la necesidad de hacerlo.
- Sí- respondió el ex Warbler – Sólo que no quería traer la guitarra conmigo. No sabía en qué clase de lugares me iba a quedar así que no quería dar la oportunidad de la que me robaran o se perdiera.
Kurt asintió, se hizo el silencio, y comenzó a perderse en un par de recuerdos. Recordó cuando vio a Blaine con su guitarra por primera vez, con la chaqueta de Dalton colocada en el respaldar de una silla, la corbata floja y los primeros botones de su camisa abiertos. Blaine sentado en su cama, tocando algunos acordes y Kurt entrando al cuarto sin siquiera tocar porque para ese entonces eran muy buenos amigos y nunca tuvieron la costumbre de tocar la puerta antes a menos que estuviera cerca la hora de toque. Blaine lo había mirado un poco sorprendido, como si lo hubiera atrapado haciendo algo peligroso o ilegal, pero Kurt se sentó en el escritorio de él y le rogó que siguiera tocando, y así lo hizo.
"Joder", se maldijo Kurt. Pensó que tenía que parar ya con esto de recordar cosas sobre Blaine porque lo estaba conduciendo seriamente a la locura y frustrándolo mucho más de lo que estaba hace diez minutos. Pero no podía evitarlo y mucho menos cuando doblaba la cabeza y se encontraba con el perfil de Blaine, su mandíbula un poco más angular y un unas poco más de arrugas alrededor de sus ojos. Kurt recordaba vagamente la presencia de esas arrugas cuando tenía diecisiete años y sonreía de tal forma que Kurt pensaba que la cara le dolía.
De repente una ola de dolor lo sobrevino y se dio cuenta en sólo segundos que esa ruptura de hace cinco años era culpa de nadie más que de Blaine jodido Anderson. Kurt sabía que era más duro que antes y sabía que la vida tampoco era tan romántica como el la solía ver. Sabe que ahora maldice y que también fuma y también sabe que no deja que nadie se le acerque ahora. Y también sabe que el culpable de que eso pase es este hombre, que alguna vez fue un chico como él, que se le metió debajo de la piel y de los músculos y que mentiría si dijera que no reside en sus huesos desde entonces.
- Tu me dejaste una flor- dijo Kurt de repente, despacio, más como un suspiro y en ese mismo instante quiso haberse guardado tal declaración porque no estaba seguro, a parte de su rabia la noche anterior, que estuviera listo para hablar de eso.
Blaine cerró los ojos y asintió con la cabeza.
- Una Nomeolvides – dijo en un susurro.
- Era bella.
- Sí, lo era.
- Murió a las pocas semanas después que te fuiste- le dijo Kurt.
- No pensé que fuera a durar para siempre.
Y esa oración hizo que a Kurt se le aguaran los ojos, quería llorar porque esa oración podía ser tomada de muchas maneras. Pero no lo hizo. No ha llorado en mucho tiempo y no piensa empezar a hacerlo ahora.
- No he sido el mismo desde ese día.
- Yo tampoco- dijo Blaine.
- Tú rompiste mi corazón- confesó Kurt y en ese momento se odió así mismo por sonar tan debilucho.
- Yo rompí el mío – le dijo Blaine.
Kurt respiró fuerte, pero no hizo ningún sonido. No supo si creerle o no… se fue. Él solo se fue. Y nunca más volvió y nunca más llamó y nunca escribió y Kurt nunca estuvo muy bien desde ese día. Se convirtió en una persona depresiva y triste. Sus amigos fueron quienes pusieron empeño en traerlo a la vida y lo lograron, pero el corazón de Kurt salió duro de esa situación y redobló su sarcasmo.
Kurt no sabía su podía perdonar alguna vez a Blaine por eso.
Como tampoco podía estar sentado al lado de él, en el sofá de su casi deprimente apartamento, pretendiendo que lo que pasó significó nada. Ni siquiera si lo que pasó nunca significó mucho para Blaine como para él. Así que tragó en seco y trató de calmar a su corazón antes de hablar una vez más.
- Vamos por un café.
Kurt llevó a Blaine a la cafetería donde el trabaja y unos pocos compañeros le sonríen a Kurt e incluso le dan su aprobación subiendo el pulgar mientras el cenizo niega con la cabeza. Una vez que les dieron sus bebidas se sentaron afuera para que Kurt pudiera fumar. Estuvo casi seguro de que Blaine hizo un gesto de desagrado cuando dio su primera calada y a propósito lo ignoró.
- Dime ¿qué tienes planeado hacer mientras estás en Los Angeles? – preguntó Kurt porque realmente no tiene ni idea de lo que su ex novio va a hacer.
- No lo sé- admitió Blaine tomando un poco de su café – Creo que sólo iré por ahí y veré los sitios que me interesen.
- Tu nunca fuiste mucho de planear.
- Siempre me ha gustado un poco la espontaneidad – dijo Blaine – Por eso tomé un avión sólo con una mochila.
- No tengo la menor idea cómo empacaste todas tus cosas en una sola mochila, yo moriría.
Blaine sonrió.
- Tú nunca fuiste el más conciso para empacar.
Y sólo porque Kurt no podía estar sentado ahí y dejar que cada conversación fuera "tú nunca fuiste", le propuso a Blaine darle una vuelta por la ciudad y los lugares que él conocía. Blaine accede y Kurt lo llevó y le mostró el café donde tocaría esa noche y sus lugares favoritos para comer. También le mostró los lugares donde había visto alguna estrella de Hollwywood y también los lugares donde le gusta comer y a donde va con sus amigos a veces a pasar un buen rato. También le enseñó un viejo cine al que ama ir.
No es mucho. No tiene una vida llena de excesos y tampoco tiene recuerdos grabados en piedra como los tuvo alguna vez cuando estaba con Blaine y tenían diecisiete años. Pero Blaine parece disfrutar el inesperado tour y se ríe y sonríe y a Kurt lo llena un poquito de orgullo el hecho de que todavía pueda hacer reír y sonreír a Blaine de esa manera, de forma alta y despreocupada.
Almorzaron en un pequeño local de pizza, pero eventualmente regresaron al apartamento ya que Kurt necesitaba prepararse para ir a la otra cafetería a cantar.
- Puedes… puedes quedarte aquí si quieres- dijo Kurt una vez dentro del apartamento – o puedes salir y hacer lo que quieras, no me importa. Te puedo dar la llave de repuesto si quieres.
- ¿Puedo ir a escucharte cantar?
Oh.
Por alguna razón Kurt no pensó en esa opción y se sorprendió un poco cuando Blaine se lo propuso.
- Um claro, si quieres.
- Me gustaría.
Cuando Kurt entró a su cuarto para cambiarse de ropa se da cuenta de que su pecho se siente un poco hinchado y que sus mejillas están un poco tibias. Se frusta cuando siente que no tiene nada que ponerse a pesar de que toda su ropa está limpia y de que le gusta toda la ropa que tiene.
Se odia por el hecho de que quiere impresionar a Blaine y odia el hecho de que todavía le afecte los ojos color avellana que todavía pueden ver a través de él.
AN: En español tengo entendido que la flor se llama Nomeolvides, así pegado.
