Horas más tarde ambos vuelven, todos notan a Hao más relajado de lo normal y le brindan miradas molestas a Shizen, no había que ser un genio para darse cuenta de sus celos. Nadie podía tener a Hao entre sus piernas, era algo sabido por todos. Podían ver, pero jamás tocar. Una regla fundamental en la base de sus vidas. Por ejemplo, las del equipo flor amaban ver a Hao desnudo, verlo bañarse, estar en las aguas termales, amaban saber que shampoo usaba y que no traía ropa interior. Aunque, irónicamente, odiaban la hora del baño, puesto que, la que podía quitarle la ropa, acicalar su cabello con esos shampoos, la que podía tocar con toda la libertad a Hao, no era otra más que Shizen, ella podía tocar por completo a Hao y este no se molestaría, como tampoco odiaba el tacto de Opacho. Sin embargo hablamos de casos distintos. Shizen se acostaba con Hao. Todos lo sabían y causaba una molestia en general, la mayoría por celos.

Flash Back.

—Mari odia que toques tanto a Señor Hao. —Le había dicho una chiquilla de las flor un día de aquellos. —Hao sólo es nuestro. —Gruñó esa vez, apretando su peluche que tenía en brazos. Era la primera vez que le hablaba, hacía muy poco que Shizen había aparecido nuevamente y nadie la quería. En unos meses sería la pelea de Shamanes y nadie confiaba en ella, aunque a Shizen tampoco le importaba, simplemente seguía siguiendo a Hao a donde sea que viajaba y flotaba a su alrededor. Aveces le susurraba cosas al oido y este reía, nadie había escuchado su voz así que todos pensaban que era un ser débil y sin valor.

Shizen le había lanzado una mirada con soslayo. Sin interrumpir lo que hacía, entonces, sintió una pistola en su cien y sonrío dando una risita, la chica se enfureció, apretando más la pistola. Cuando estuvo a punto de hablar apareció Hao por detras de la Shaman. Hablando con un tono divertido, tan falso que todos los que veían el espectáculo se estremecieron.

—¿Qué está pasando aquí? —Su sonrisa era molesta, se notaba, demasiado.

—Tranquilo. —Habla por primera vez y todos quedan sorprendidos, la voz de ella era suave, adulta y muy sensual, era casi hipnótica. Shizen se había acercado a Hao, poniéndole una mano en la barbilla. —No estaba haciendo absolutamente nada. —Se lo murmuró tan cerca de sus labios, que nadie logró reaccionar cuando este la acercó a él aún más, juntando sus labios en un casto y muy corto beso.

End Flash Back.

Había que admitirlo, Shizen amaba, con su alma, las caras que todos ponían cuando lo besaba, era secreto a voces que ambos tenían algo. Pero era algo tan profundo y complejo que, aunque lo odiaran, debían admitir que era encantador.

"Quiero ir a ver a Yoh" recuerdan algunos que escucharon una noche.

"Aún no es tiempo" parecieron escuchar como respuesta, luego de esos de la habitación sólo salieron gemidos, mayoritariamente de Shizen, nadie sabía porqué, pero solamente escuchaban suspiros que decían cosas como "No te dejaré" o "Falta poco para que estemos juntos". Era extraño, no entendían, pero por nada en el mundo. Se atreverían a preguntar. Sabían que sólo un idiota preguntaría por ello.

Y nadie se creía tan suicida e idiota para preguntar.

Hao, en cambio, estaba al tanto de todo, de las dudas y pensamientos de cada seguidor suyo, tan al tanto estaba, que sabía del odio hacia Shizen y el trato que le daban en su soledad. Ya que, jamás a mostrado su poder, sólo cosas pequeñas de sus verdaderas habilidades. Flotaba, nadie sabía como, pero lo hacía. Recuerda que una vez alguien le preguntó el como lo hacía para flotar, ella había contestado un simple "Estoy tan conectada a la naturaleza que ella me permite volar sin alas" nadie entendió, por supuesto, pero ¿Qué esperaban entender? Hao sabía que ni ella estaba tan al tanto de sus habilidades.

Recuerda también, cómo la conoció. Pero esa es una historia para otro café.

Ya era la hora de que el equipo de los soldados X hiciera aparición. Shizen recuerda que muchas veces la intentaron atacar, cada vez ella estaba con Hao por lo que ni pudieron tocarla. Aunque, recuerda, que desde que Hao está con ella, jamás la dejó sola, no después de "eso", el cambio que cruzó era notable. Demasiado para su gusto. Pero ¿Quién era ella para opinar? Era simplemente el espíritu de la naturaleza dentro de un cuerpo humano.

—Aburrido. —Murmuró, Hao estaba particularmente entretenido con la participación de los soldados x, más específicamente por el chiquillo de cabello verde, lo recordaba, padre detective. Era gracioso como quería ser igual al padre… Lástima que llegara a los "lavados de cerebro" que eran los soldados x.

—Haha, esto es excitante. —Murmuró Hao con una gran sonrisa. Celos, sentía de parte de Shizen y eso le divertía aún más, supo de inmediato y sin mirar que ella conocía la historia de Lyserg, amaba que ella se pusiera celosa, aunque encontraba absurdo este celo en especifico, y al parecer ella también, cosa que le alegraba un montón.

Shizen vio al otro lado del estadio a uno de los del equipo de Yoh deprimido, eso le dio curiosidad por lo que le tendió los auriculares a Hao, quien se puso a mirar a esa dirección, Shizen tenía una visión espectacular, lograba ver como Yoh y su prometida peinaban al chico. Era realmente gracioso, cosa que Hao se encargó de decirlo en voz alta, recibiendo de vuelta un grosero comentario de ¿Peyote? Ni recuerda los nombres. No era necesario hacerlo, de todos modos, Hao era quien hablaba por ella, la mayoría de las veces.

Vieron a la lider de los soldados X matar a uno de sus enemigos y Hao vio de reojo una pequeña sonrisa, sabía que ella conocía a Shamash, era cosa de mirar sus recuerdos y notar como se llevaban bien. Notó el asco por el tono de voz de la Doncella, la mayoría estaba llorando por su demostración de grandeza. Era libre de admitir que a el también le dio asco su forma de hablar. Era una simple niña manipulada y con un gran poder espiritual, nada del otro mundo.

Terminó el combate, Shizen tenía mucha hambre, Hao mandó a un equipo a comprar comida. Shizen tenía sueño, Hao le prestó sus piernas para que las usara de almohada. Shizen quiso besar a Hao, este cedió sus labios como si nada. Shizen quizo ver a Yoh, y este lo negó.

Poco le podía negar a Shizen, el dejar de leerle la mente, y dejarla conocer a Yoh. Últimamente estaba insistiendo en lo último y se estaba comenzando a molestar. Pero ¿Qué importaba? De igual forma conocería una parte de el mismo. Sólo necesitaba más tiempo, que Yoh fuera lo suficientemente fuerte para proteger a Shizen si la dejaba en su poder.

¿Cuanto tendría que esperar?

Notas:

¡Hola de nuevo! Realmente no planeaba continuar esta historia hasta que vi ese comentario en la bandeja. Realmente me motivó a continuar con el proyecto y sin duda espero que les guste. ¡Muchas gracias anon!