En este tercer capítulo quiero extenderme brevemente para agradecer a todos esos maravillosos escritores que me inspiraron, sin ellos, mucho de lo que ahora leen no hubiera nacido, pues sus letras, sus historias y visiones sobre las chicas de Love Live, en especial de Nico y Maki, hacían que mi anhelo de plasmar esto cobrará mas fuerza: Haresyne, makiNico, Biso47, Tavis-rock, SilentDrago, JaneethR, Vincent MacLeod, lovenozoeli, bory-chan, avemari y demás escritores, tanto en español como en ingles, a ellos, dedico la intensidad y pasión de la sangre negra que, como escritores a veces dejamos salir.
Momento 3
Ambas se miraban a los ojos, sus expresiones eran una combinación entre lo risible y lo irreal, Maki inspeccionaba de arriba abajo a la joven de ojos rojos, se preguntaba cómo alguien como ella le iba a dar un rato de placer, se burló por lo bajo y pensó que al final no solo el nombre del burdel era estúpido, también lo era ella misma por guiarse por las fotos que le había enseñado la chica de pelo azul quien era la encargada de recibir a los clientes y asignarles una escort y por creer que había elegido a una chica bien formada de "enormes proporciones" solo con ver el rostro sin saber que en ese tugurio no ofrecían como dicen los clientes más vulgares "ni tetas ni culos prominentes", más bien era una suerte de paraíso para aquellos que buscaban mujeres que perfilaban senos más pequeños y habilidades manuales para satisfacer a otro tipo de clientes con ciertos fetiches muy particulares.
Nico por su lado permaneció inmutada, se pensó lejos en otro planeta, despertando dioses antiguos, cualquier otra fantasía con tal de sobrellevar al último cliente de la noche… su reloj marcaba las 11:11 pm y por un momento el globo rojo le volvió a la mente de una forma muy extraña que ni ella misma supo el porqué. La mujer frente a ella no le parecía nada mal, pero el cansancio le suplicaba que terminara el turno, que no demorara, Morfeo quería ser el último sobre su cama y provocarle la muerte somnífera que tanto anhelaba.
Maki tuvo a bien tomar a la chica frente a ella y guiarla a la cama, "bien, vengo, me jodo a esta chica, un par de cervezas y a dormir para mañana ir a la vieja rutina de trabajar" pensó, pero algo le molestaba, algo que parecía ser un fantasma en la mirada de la chica que sentó sobre la cama…. Algo le irritó de sobremanera que atacó el cuello de su víctima con una seca brusquedad pero esta ni se inmutó, Nico solo pensaba en el globo para escapar de su realidad, aunque por un momento sentía la suave mano de su cliente sobre sus hombros y eso le agradó una milésima de "algo".
En ese momento, la acción molestó a Maki y no se refería carnalmente a la salvajada que había cometido, la sensación de estar haciendo algo malo, muy malo y paró… paró en seco su ataque y se alejó de su escort, se revolvió la cara con fastidio "carajo, que acabo de pagar por un rato de diversión y la maldita moral tenía que asomarse en mi hombro" se murmuraba Maki y se sentó en el borde de la cama. Para Nico esto no pasó desapercibido y trató de verificar que su cliente estuviera bien, después de todo, si no da un buen servicio no hay una buena paga y ella lo sabía. Se acercó a esa mujer de cabello rojo, le preguntó si estaba bien y esta con un simple ademán le dijo que si.
"El mundo es un lugar horrible, te levantas, tomas cualquier cosa para echarte al estómago y te partes el lomo multitud de horas al día (porque para quien trabaja por momentos el tiempo es eterno), a veces sales a convivir con esa gente que sueles llamar amigos, pero no todo tiempo es bueno y duradero y te das un golpe con la realidad de la turbia soledad. A veces escapo de esto con un buen trago, olvido todo y me pongo a pensar que este mundo estaría mejor sin todo el asco que siento hacia la gente o hacía mi misma, hacía la rutina que todos los días llevo a cabo, todo tan mecánicamente que no hay más en la vida, ¿a eso nos reducimos?."
Maki terminaba su pequeño discurso pensando en su propia existencia y en lo simplemente plana que había sido esta, siempre se vio de niña como una astronauta, como una bombero, una prodigiosa pianista o como una prominente doctora, sus sueños habían sido cortados por cuestiones que ni ella entendía, quizás no fueron sus padres, quizás fue ella misma que no encontró lo que le impulsará a ver todo su alcance, todo su potencial. Ahora estaba descargando todas esas emociones inertes con su acompañante quien le tendía en los hombros sus pequeñas manos.
"¿Es como si la vida quisiera burlarse de ti en tu cara no? Como si quisieras hacer bien las cosas pero todo está en tu contra y pareciera un mal chiste, pretendes que todo está bien y te limitas a poner una sonrisa muy bien fingida ante los demás, te pones a tolerar sus impertinencias y desfalcos, embarrándote con su mierda al final de todo y ¿para que? Para que al final del día te tragues tus lagrimas del coraje que sientes al no poder hacer nada, lo hacemos la mayor parte del tiempo por el dinero, pero ¿cuando por nosotros mismos? El dinero no te puede abrazar, ni la gente comprender, puede escucharte pero rara vez sabrán en carne viva tu sufrir y tu pesar" complementaba Nico quien en ese momento recordaba su vida en ese lugar, porque el dinero no lo era todo y ella maldecía haber aprendido eso muy tarde y de la peor manera. Tenía la libertad de irse de ese lugar, pero el miedo al mundo y la ausencia de algo que le arrebatase su atención y le volcara a animarse a vivir podía más en su interior.
Y Maki entonces la vio, estupefacta por sus palabras, y el fantasma en los ojos de esa mujer tan pequeña lloró y externó su pena, porque ella era igual, lamentándose su vida a ratos y cortando con indiferencia al mundo que no comprendía.
Vio no a la prostituta sino a la niña interior de esta, sentada en la cama, tomándose un brazo con el otro como buscando confort para sí misma, tratando de hallar una solución a su tristeza y a las cosas malas que les habían ocurrido por diversos motivos. Y la vio tan frágil que algo se rompió dentro de Maki y recargó su frente en el hombro de Nico, lo sintió tan fresco, ya no sabía si era el aire acondicionado de aquella habitación o si el cansancio de la noche le hacía tener alucinaciones.
"Somos personas horribles, con monstruos dentro de nosotros que a veces muestran lo peor que podemos ser, en verdad…" Decía Maki.
"Pero también somos seres humanos que podemos llegar a sentir, que tenemos derecho a encontrar esa chispa que nos haga volver a creer que hay algo bueno en la vida, yo creo que hay algo bueno para cada una de nosotros en este mundo" complementaba Nico.
A Maki le extraño todo eso… a Nico también y las 2 se examinaron, como reconociendo algo, sus propios miedos y anhelos de vivir, y se quedaron calladas… largo rato.
El reloj marcó las 12 en punto.
