Hola

Primero que nada, muchas gracias por los comentarios, las alertas y los favoritos que le han dado al fic, en verdad. Me alegra mucho que les esté gustando con tan solo dos capítulos.

A diferencia de otros fics que he escrito, este ira lento en cuanto a una RELACIÓN COMPLETA entre Quinn y Rachel. ACLARO, Si hay FABERRY en los próximos capítulos, sin embargo no es una relación (creo que di muchos spoilers)

Como sea…. ¿alguna vez les dije que soy FAN DE PUCKLEBERRY? ;)

El próximo capítulo se llama: Blame it to the Alchohol


Capítulo 3

Let's Work

-Bien jóvenes—hablo el profesor Adams—El trabajo para final de parcial, que será la próxima semana. Será un trabajo de investigación conformada por cuatro equipos de cuatro personas. No se adelanten a los hechos, jóvenes—les dijo mirando como comenzaban a organizarse—es costumbre que los mismos de siempre se juntan en sus grupitos, dejándole la responsabilidad a uno solo y llevándose créditos que no les corresponde. Los equipos los formare yo—el salón completo comenzó a murmuran cosas sin sentido—Y guarden silenció por favor—todos guardaron silencio y el profesor comenzó a agrupar a los chicos—Por ultimo, la Srita. Fabray con el Sr. Berry, el sr. Abrams y el chico nuevo, el Sr. Flanagan—Quinn miro a su equipo. Dos perdedores y uno no tanto, maravilloso equipo, pensó la rubia.

Regularmente sus equipos eran conformados por Santana, Britt, ella y Alex, los cuales asistían a esa clase del Sr. Adams. Ahora tendría que convivir con esos chicos a los cuales en su vida les había hablado, a excepción de Blaine.

El profesor continúo dando las explicaciones de la investigación. Una investigación simple sobre las formas de gobierno establecidas en el mundo, presentación con un mínimo de 20 diapositivas y con una actividad para reforzar la clase.

La rubia rodo los ojos, para nada que le gustaban ese tipo de exposiciones y mucho menos con el equipo que le había tocado. Ladeo su cabeza y miro a Blaine quien tomaba notas y de vez en cuando dirigía su mirada a la pizarra, después miro a los otros dos chicos y suspiro pesadamente. Había visto a Artie por los pasillos, claro, lo recordaba. Le habían dado una buena dosis de granizados, cuando se entero que el chico estaba tratando de conquistar a su rubia amiga; y al otro chico, no lo había visto en su vida, y se encargaría de darle la bienvenida.

-Eso es todo, jóvenes—los estudiantes comenzaron a recoger sus pertenencias—el equipo de la Srita. Fabray es el primero en comenzar. El lunes los veo con su exposición—sin decir nada más el profesor tomo sus cosas y salió del salón.

-Hoy es martes, así que tenemos miércoles, jueves y viernes para terminar la exposición—hablo Blaine haciendo que la rubia girara sus ojos.

-Si nos vamos a juntar en alguna casa, asegúrense de que sea después de las 4—los chicos miraron a la rubia—entrenamiento de porrista—dijo con tono de obviedad.

-Bien, hoy en mí casa a las 5—dijo Blaine—mi dirección se las doy en la última clase—refiriéndose a Rory y Quinn quienes simplemente asintieron. El chico sonrió para después salir del salón junto con Artie—Hasta luego

-Bye—dijo la rubia—Te puedes retirar ya—El irlandés simplemente asintió y torpemente salió prácticamente corriendo de aquel lugar. Era Fabray después de todo.

. .

-Puck, no insistas—le dijo la diva al chico

-¿Por qué no?—el camino de Rachel fue interrumpido por Noah, quien se había puesto frente a la chica—Anda, Rachel, será fenomenal y Blaine puede asistir—la pequeña chica suspiro pesadamente.

Desde el segundo periodo de clase, Puck había estado tratando de convencer a la chica para que este fin de semana, asistiera a una fiesta típica de cada fin de semana en la casa del futbolista. Rachel no quería asistir, pero la insistencia con la que Puck la estaba abordando, era casi mayor al límite de su paciencia.

-No es por eso, Puck. Simplemente no me apetece ir—el chico del mohawk rodo los ojos.

-Es la primera vez en mi vida—dramatizo el chico—en la que le ruego a una chica para que asista a una fiesta del "Puck-zilla". No es normal que yo haga eso, regularmente, ellos me ruegan a mi para que los invite. ¿Qué me has hecho Rachel Berry?—grito el futbolista llamando la atención de los estudiantes a su alrededor.

-Oye, la dramática soy yo—miro directamente a los ojos verdosos de Puck y suspiro—Bien—dijo finalmente provocando la sonrisa de Puck—pero Blaine ira conmigo. Dios, Puck—exclamo avergonzada al ver el "baile" de victoria del futbolista.

-Anda—le hablo—te acompañare a tu siguiente clase—Rachel le sonrió dulcemente a su amigo.

Le gustaba estar alrededor de Puck. El chico era súper dulce y atento con ella, a pesar de que con el resto de los demás era un prepotente e imbécil. Rachel, en las tres semanas que tenía conociendo al chico, había tratado de hacerle entender a su amigo que su forma de tratar a las personas no era adecuada y la había escuchado por dos días, sin embargo, después volvía a ser el mismo.

En parte, Rachel comprendía la actitud de Noah, según el, tenía una reputación que cuidar; por otra parte, estaban sus amistades. Los jugadores de Futbol hacían cierta presión al resto de los jugadores para que se comportaran como simios, sin intención de ofender a aquellos lindos animales. Y por ultimo estaba, Quinn. La abeja reina de la escuela. El mundo escolar giraba entorno a aquella chica rubia.

Rachel se había dedicado a observar discretamente cada acción que la chica hacía. Era la capitana de las porristas, hermana de Kurt Fabray y dueña de la escuela. Era como un monarca a principios del imperio romano, quien hacia acto de presencia en las humillaciones a los chicos, daba ordenes y se encargaba de que nada se hiciera sin tomarla a ella en cuenta. Esa actitud molestaba a la diva, en verdad que lo hacía, pero lo que no quería mantener un contacto más allá de una simple relación de compañerismo con aquella chica.

-Hola—la cabeza de Rachel dio un giro de 90° para darse cuenta del dueño de la voz—Soy Kurt Fabray, lamento no haberme presentado correctamente las ultimas semanas—Kurt extendió su mano y Rachel la tomo.

-Rachel—pero el chico la interrumpió

-Rachel Berry, lo se. Tengo dos semanas observándote, y me encanta tu sentido de la moda. Es tan neoyorkino y simplemente fuera de lugar para Ohio.

-Ok. Gracias—dijo no muy convencida—supongo—el chico sonrió

-Escucha—hablo una vez que el silencio inundaba en el lugar—no todo lo que dicen de mi es verdad. Bueno, la mayor parte lo es, pero no soy tan malo como todo el mundo cree que soy. En verdad me gustas, como amiga—aclaro haciendo que Rachel sonriera.

-Es bueno saberlo, Kurt.

-En verdad me gustaría ser tu amigo—continuo con una gran sonrisa. Esta actitud había desconcertado un poco a la morocha. En su cabeza las palabras de Tina retumbaban: Los Fabray no son tan amables con una persona, a menos que quieran sacar provecho de esta. Kurt se miraba buena persona, no como sus amigos lo habían descrito, sin embargo, no puedes juzgar a una persona por lo que dicen de ella, sin antes llegar a conocerla.

-Por supuesto—dijo la chica con una gran sonrisa. ¿Qué es lo que podía perder? Simplemente necesitaba ser cuidadosa en cuanto al chico constara.

-¡Estupendo!—exclamo con alegría en su voz. Rachel cerro su casillero para que después sintiera como Kurt tomaba su brazo y lo enredaba entre el suyo, casi igual a lo que Puck hacía con ella. Ambos chicos caminaron por todo el pasillo ante la miraba de incredulidad de los estudiantes de aquella escuela.

¿Qué tenía Rachel Berry que había conquistado el corazón de uno de los chicos más irritantes de la escuela como Puck, y se había ganado el privilegio de caminar del brazo al lado de Kurt Fabray?

. .

Quinn estaba sentada junto con Brittany y Santana mientras las tres miraban como el resto de las porristas realizaban una coreografía que había sido montada hacía unas horas. La rubia posaba sus dedos en su cien, dando un leve masaje. Suspiro pesadamente y apago la música ante la mirada confusa de Brittany y la aprobatoria de Santana.

-Es un asco—fue directa y dura. Quinn Fabray era como un clon de Sue Silvestre, solo que más joven y más hermoso, por supuesto.

-Quinn—hablo Alex, una chica con la que Quinn había tenido algunos encuentras "casuales"—acabas de montar la coreografía, es normal que no nos salga a la perfección—la rubia hizo un ademán, para que la chica detuviera su discurso.

-No hice alguna pregunta ¿o si?—la chica solo rodos los ojos—es lo que pensé—dijo con una sonrisa—omitiendo el absurdo comentario de Alex. La coreografía es un asco y necesitan mejorarla para mañana, no me importa si no se tienen que ir de la escuela para que el cometido llegue a su efectuación. Si para mañana este numero no sale a la perfección, no querrán ver a una Quinn Fabray enojada—sin decir más, los pasos de la rubia fueron seguidos por Santana y Brittany hasta quedar fuera del campo de porristas.

-Quinn—le hablo tiernamente la rubia a la chica

-Dime Britt…

-¿No crees que fuiste muy dura con las chicas?—la rubia sonrió ante la pregunta de su amiga.

-Lo mismo hizo Sue con nosotras y ahora míranos—dijo la rubia—estamos en la cima. Lo hago por su bien, Britt—termino de decir con un tono dulce provocando la risa tierna de la rubia.

-Anda, clon de Sue Silvestre—le llamo Santana provocando la risa de las dos rubias.

-Lo olvidaba, no podré ir a tu casa, Santana—las tres chicas continuaban su camino hasta las afueras de aquella escuela. El horario escolar había terminado hacía unas horas, pero ellas se quedaban ensayado las pesadas rutinas de las porristas.

-¿Nueva conquista?—la rubia solo rodo sus ojos

-No, por ahora—Brittany caminaba en silencio tomada de la mano de Santana. No le gustaba entrometerse en las platicas de su novia con su amiga, al final de cuenta, siempre hacia corajes absurdos ante el comportamiento de su capitana—Tengo una cita en la casa de los Berry—la latina la miro perpleja.

-¿Tan rápido cayo la chica?

-No es precisamente con ella. Es con su hermano. Estamos juntos en el equipo del profesor Adams, ¡Dios! Estabas en la clase santana—la latina elevo una ceja y sonrió

-Tenía cosas más interesantes a las cuales prestar mi atención, no todo el mundo gira a tu alrededor—Quinn elevo una ceja—bueno, al menos el mío no. Así que, ¿los Berry? Me enferman los Fabray

-¿Ahora que?

-Mira quien viene allá—Quinn obedeció y sus ojos no podían creer lo que veía. Su hermano gemelo, con aquella chica que la había tratado tan indiferente, con la hermana de Blaine, con Rachel Berry. Se tallo los ojos, para cerciorarse que lo que miraba no era producto de su imaginación, pero no lo era. Los dos chicos habían llegado hasta donde estaban las tres porristas. Los dos chicos llegaban junto a ellas con una gran sonrisa en los rostros.

-Hola—saludo Kurt. Brittany abrazo al chico y se puso enfrente de Rachel

-Hola, soy Brittany S. Pierce, pero tu puedes llamarme Britt—Rachel sonrió delicadamente ante el entusiasmo de la rubia porrista.

-Un gusto, Britt. Soy Rachel Berry—un abrazo fue lo que recibió Rachel por parte de la chica.

-Ella es Santana López, pero….

-Solo Santana, Britt. —la latina miraba de arriba abajo a la neoyorkina. Rachel se sentía incomoda ante la inspección a la cual estaba siendo sometida. En sus tres semanas de escuela, nunca había hablado con aquellas chicas, a excepción de Quinn, conversación a la cual no se lo podía dar ese nombre.

-Mucho gusto, Santana—fue lo único que dijo Rachel. Kurt solo rodo los ojos ante el comportamiento de la porrista.

-Ella es mi hermana—continuó Kurt con la presentación

-Si, la conozco, ya tuvimos la oportunidad de presentarnos—el rostro de la rubia se torno serio, pero sin perder la sonrisa media de su rostro.

-Si, lo hicimos—dijo elevando esa ceja característica, símbolo de flirteo. Santana desvió su mirada hasta la rubia y una bufada se le escapo al ver la acción de su amiga, después miraba la posición de Rachel y sonrió. Fue allí cuando se dio cuenta que con Rachel, su rubia amiga, no iba a poder jugar.

-Creo que me tengo que ir, Blaine me esta esperando—apuntó a su hermano el cual estaba con los chicos del Club Glee—Fue un gusto pasar este día contigo Kurt—se despidió de un beso en la mejilla—y un gusto conocerlas a ustedes—Santana solo asintió y Britt abrazo a la chica—Con permiso—dijo para darle una ultima mirada al grupo de chicas y partir hasta donde estaba su hermano.

Kurt había notado el comportamiento de la chica con su hermana. Muy diferente al como se había comportado con el durante el día. El gemelo sonrió al ver como la mirada de su hermana recorría silenciosamente el cuerpo de la morena. Y es que, no podía negar que aquella chica tenía lo suyo. Parecía una modelo de ropa interior de rasgos judíos, oh si, Kurt había inspeccionado de maravilla a la morena.

-Ella no será presa fácil, Fabray—lentamente los ojos verdes de Quinn se despegaron de las piernas de la morena para penetrarse en la mirada negra de Santana.

-Yo soy Quinn Fabray—su hermano puso una mano en el hombro de su hermana y la miro.

-Te lo digo yo, puede que la haya conocido solo hace 4 horas, pero, Rachel Berry no es como las chiquillas tontas a las cuales usas y desechas como un clínex, Quinn. Eso tenlo por seguro—no dijo nada más y se metió al carro para que minutos después Quinn se adentrara en el.

. .

-Concéntrate Puckerman—dijo Rachel sin siquiera mirar los ojos ahumados de su acompañante. Puck simplemente bufo y se acomodó perfectamente en aquella silla en la cual estaba sentado.

El reloj marcaba las 16:30 PM. Tenían 30 minutos de haber estado estudiando, pero para el chico esa media hora había parecido siglos. No era muy dado a estudiar, de hecho, él no estudiaba, si seguía en la escuela, era por que…Bueno, solo asistía por asistir.

-¿Podemos tomarnos unos minutos, por favor?—la diva despego su mirada del libro y miro a su amigo—Por favor—la chica suspiro y cerro su libro. Puck simplemente sonrió.

-Bueno, solo unos minutos, después trabajaremos muy duro—el chico sonrió con picardía. Rachel se dio cuenta de sus palabras e inmediatamente sintió como sus mejillas comenzaban a arder de la vergüenza—No…no es lo que piensas… ¡Dios, Puck!

-Calma Rachel—el chico se acomodó en la cama hasta dejar caer por completo su cuerpo en aquel lugar. Cruzo sus manos sobre su cabeza y miro a Rachel y sonrió. Aún trataba de descifrar que le pasaba cuando estaba cerca de aquella chica. Como es que con ella puede ser tan "lindo", si esa era la palabra que podía decir para describir la situación, y con otras personas era tan imbécil— ¿Porque tus padres no se "asustaron" cuando me vieron en tu recamara?

-Por qué de acuerdo a mi contrato, me mantendré pura y casta hasta los 20 años—inmediatamente el chico se levanto por completo de la cama mirando sorprendido a la chica.

-¿Por qué coños harías algo así? ¿Es acaso eso verdad?—la chica asintió—Dios, ¿Quién en su sano juicio haría algo así?—Rachel encogió sus hombros

-Blaine también lo hizo. Hay reglas en nuestra casa, Puckerman. No todos somos unos promiscuos adictos al sexo—el futbolista rodo los ojos

-Son raros—Rachel golpeo el hombro de su amigo— ¿Qué pasa si lo llegas a romper?

-Mis padres tienen copias—Puck suspiro y rodo los ojos

-Me refiero a que si llegas a infringir el dichoso contrato

-Ah, bueno, mis padres me enviaran por un tiempo a Sudáfrica a prestar servicio comunitario.

-En verdad son demasiado raros—la morena solo negó la cabeza—

La puerta de su recamara comenzó a sonar. Puck sonrió mientras le hacia señas de que fuera a abrir la puerta, la chica rodo los ojos y con pesadez camino hasta llegar a abrir la puerta. La puerta se abrió dejando ver la enorme sonrisa de su gemelo. Blaine beso la mejilla de su gemela y entro a la habitación mirando extrañado a Puck quien estaba acostado nuevamente en la cama de Rachel.

-Estamos estudiando—dijo anticipadamente ante cualquier comentario que Blaine pudiera decir—o al menos es lo que pienso.

-¿Qué onda, Bro?—saludo el chico el mohawk

-Hola Puck

-¿Se te ofrece algo, Blaine?—el chico asintió

-Si, quería ver si me prestas tu constitución, la mía se extravió o la perdí—comentó confundido. La chica sonrió y camino hasta el estante donde tenía sus libros.

-Blaine—susurro Puck mientras miraba como Rachel seguía buscando el dichoso libro. El morocho miro al futbolista— ¿Es verdad lo del contrato?

-¿Cual contrato?—le dijo confundido. El futbolista simplemente miro con el ceño fruncido a Rachel provocando la risa de este.

-No te enojes, Puck—comentó la chica sonriendo caminando con el libro en la mano dándoselo a Blaine quien seguía mirándolos confundidos—Luego te cuento—le anunció a su hermano quien solo asintió.

-Bueno, yo los dejo haciendo cualquier cosa que estén haciendo. Quinn no tarda en llegar—la mirada de Rachel inmediatamente a su hermano—Trabajo en equipo—le dijo en tono obvio— ¿no te había dicho?

-Amm…No, creo que omitiste eso—el gemelo arrugo la nariz ante el cambio drástico en el tono de la voz de su hermana. Sabía que la rubia no era "santo de la devoción" de Rachel, pero ¿a tanto extremo? Rachel nunca era de juzgar a la gente sin siquiera conocerla y a pesar de cruzar palabra con la rubia, aproximadamente unas veces, era raro el cambio de su hermana.

-¿Quinn? ¿Quinn Fabray?—la voz del futbolista termino con lo que Puck pensó que era una "platica telepática" entre gemelos

-Si, Quinn Fabray—la carcajada que Puck había emitido inundo la habitación color rosa de Rachel— ¿Qué es tan gracioso?—continuo Blaine

-Quinn no hace trabajos en equipo en alguna otra casa que no sea la de ella—los gemelos elevaron una ceja—al menos que en la casa donde vaya a hacer el trabajo, haya algo que le interese—los ojos color humo se posaron repentinamente en la pequeña chica para después desviarla a Blaine.

-No creo que en esta casa haya algo que le interese a Quinn Fabray—termino de decir Rachel al momento que seguía su camino hasta su pequeño escritorio que estaba en su habitación y se sentaba en la silla retomando su lectura.

-Sr. Berry, una chica rubia aguarda en la sala, se hace llamar Quinn Fabray—anunció una de las chicas del servicio.

-Hablando del diablo—susurro Puck

-Dile que pase a mi habitación, por favor—la chica asintió y segundos después, una rubia cabellera comenzaba a acercarse hasta quedar en el pasillo con Blaine. La sonrisa brillante de la chica había iluminación la habitación en cuanto llego, sin embargo, la tensión en el cuarto de Rachel se podía sentir, Puck la podía sentir y no sabía ni el porqué de aquella rara vibra en la recamara.

-Buenas tardes—saludo educadamente la rubia. Rachel escucho como su hermano saludaba a la rubia. Después sintió como un nuevo olor se adentraba en su habitación. Miro de reojo y la rubia estaba en su recamara con una enorme sonrisa. Se miraba tan diferente sin su uniforme de porrista…

-Quinnie-tood—saludo Puck—el cielo presiente un gran diluvio—la rubia rodo los ojos

-¿Qué haces aquí?—pregunto sin rodeo

-Estudio con mi princesa judía—la rubia frunció el ceño ante el sobre nombre que Puck le había puesto a la chica.

-Hola—saludo Quinn mirando hasta el escritorio donde estaba Rachel. La diva volteo por completo su cara y sonrió.

-Hola—Blaine y Puck elevaron una ceja ante el comportamiento de las chicas—Creo que será mejor empezar, tengo que partir temprano—dijo Quinn

-¿porrista nueva?—la rubia solo rodo los ojos y le dio una mirada fulminante a Puck, el chico solo sonrió.

-Vamos, los demás ya están en mi habitación—los dos caminaron pero no sin antes ver como Quinn regresaba a la habitación de Rachel.

-Me esperas. Tengo que hablar contigo—pregunto Quinn a Puck y el chico solo asintió.

Las horas habían pasado lentamente hasta que la noche se hacía presente. Las ocho de la noche marcaba el reloj y hacia aproximadamente una hora y media que Puck y Rachel habían dejado de estudiar para ahora estar los dos platicando en la comodidad de aquella habitación. Una platica sin sentido, al menos para Rachel. ¿A quien le interesaba saber con cuantos chicos había estado? Por ahora solo a Puck le interesaba.

La puerta de su habitación se abrió dejando ver a Blaine junto a la rubia. Puck miro a la puerta y sonrió al ver a Quinn dentro ya de la habitación. Rachel se levanto de donde estaba sentada y camino hasta abrazar a su hermano. Y es que era así, siempre que Rachel se sentía nerviosa o incomoda, buscaba el refugio en los brazos de su hermano, una mínima caricia o muestra de afecto era lo que Rachel necesitaba para volver a estar segura.

-Creo que me iré, mi princesa judía—el chico se levanto y camino hasta tomar a la pequeña chica entre sus abrazos envolviéndola en un cálido abrazo—Te espero el viernes, a los dos—volteó a ver a Blaine.

-Luego te explico—dijo viendo la cara confundida de su gemelo quien solo asintió

-Nos marchamos, que tengan buena noche—se despidió la rubia saliendo rápidamente de aquella recamara. Los gemelos miraron al chico del mohawk y este solo encogió los hombros.

-Nos vemos el viernes—grito desde las escaleras alcanzando a la chica rubia quien ya se encontraba recargada en su coche— ¿Qué quieres hablar?—le dijo imitando la misma posición de Quinn.

-¿Invitaste a los dos a la fiesta del viernes?

-Por supuesto. En serio Quinn, no sé que me pasa con Rachel—dijo tímidamente el chico acto que sorprendió a la rubia. Puck JAMÁS se intimidaba por nada ni nadie.

-¿Qué quieres decir?

-Creo…creo que Rachel me gusta—termino de decir el chico un tanto sonrojada. Quinn solo asintió con una sonrisa en su rostro. Puck nunca se sonrojaba al decir que una chica le gustaba.

¿Qué tenía Rachel Berry?