-Me marcho… mañana tengo que acompañar a los abogados, para finiquitar la operación. Si deseas hablar de negocios nos vemos al medio día en Star-Music y espero que tengas una mejor propuesta para la compañía, por que si no me quedaré yo con las acciones y la presidencia- le dijo para después salirse del calido abrazo de su acompañante quien la miro desconcertado.

-No te vayas… ¡por favor!- le suplico Seiya. Ella poco caso le hizo, se levantó de la cama- ¡quédate con migo esta noche!-le volvió a rogar ¿Qué le pasaba Seiya Kou no rogaba?

-No- fue la simple y fría respuesta que obtuvo de ella, para después tomar su vestido sus zapatos y vestirse…

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Sólo se puso el vestido de manera autómata y tomó sus zapatos en la mano derecha. ¿Por qué tenía que pasarle a ella? ¿Qué pretendía? Claro, no podía aspirar a una declaración… o algo así. Ella sabia que lo de ellos era pura y mera atracción, ¡Química! ¿No? Pero dolía… ¡¡por dios que dolía!! No poder gozar del momento de tregua, de esa intimidad de dos amantes, ¡¡hombres¡¡ una especie fascinante… la mayoría de las veces. Sobre todo cuando tenia cierta parte de su anatomía a su disposición. Pero cuando dejaban de tenerla y se ponían a pensar o hacían algún comentario idiota después del sexo… eran un desastre.

-¡¡¡Serena¡¡¡- se escucho una voz desesperada detrás de ella.

-Te dije que me voy- le contestó ella indiferente. Que demonios… acaso pretendía que ella sucumbiera tan fácil ¡¡¡ Ay señor de la vida¡¡¡ nunca… era caliente pero no hay que llegar al extremo ¿no?

-Lo siento tanto… no debí haber dicho lo que dije ¿me puedes perdonar?- le dijo con una cara de idiota que si hubiera sido un hombre le habría dado una trompada ¡¡hombres¡¡ suspiro derrotada.

-Seiya me voy a mi casa, mañana tengo junta en la disquera… si quieres conservar la presidencia mejora mi propuesta- le advirtió.

-¿Es una amenaza?- preguntó incrédulo de que fuera tan directa.

-No, para nada… yo no amenazo, sólo te aviso que en la cancha se ven a los mejores y yo soy la mejor… la presidencia de Star-Music es mía, si la quieres pelea, pero por favor… ¡como hombre!. No como el idiota que eres pidiéndole a la mujer que te quita tu empresa que se te quede contigo a pasar la noche

La miró atónito. La desafiante mirada que le dio heló lo más hondo de su humanidad. La puerta se cerró en sus narices y las llantas de su auto se escucharon a lo lejos.

Iba manejando por las calles, no cabía duda Seiya Kou no sabia con quien se había metido, las cosas no son siempre como uno se imagina pero la verdad es que "lo comido y lo bailado no se lo quita nadie" Iba a demorar un poco más, sólo eso, un poco de tiempo para lo que quería: Las acciones. Sí, ella quería la manipulación completa de la compañía, ella sabía su juego y jugaría sus cartas a su manera. Tomo el móvil y puso el manos libres.

-Malachite- habló seria.

-¿Qué pasa? ¿Por qué llamas a estas horas?- contestó somnoliento

-¿Disculpa? te pagan por trabajar no para dormir… te quiero en mi departamento ahora… vamos a mejorar la propuesta para la junta de mañana

-¿La junta de Star-Music?- preguntó incrédulo el hombre al otro lado de la línea.

-Ya te dije ¿no?... te quiero para trabajar ¡Ahora!- ordenó y colgó el teléfono. La verdad es que se había molestado bastante con Seiya Kou -O sea… arruinar su momento de intimidad, ¿no podía esperar un rato?- Suspiró derrotada.

Nadie se le negaba, nadie se le escapaba a ella, le gustaban los resultados y esto le iba a costar caro a Seiya Kou lo iba a dejar en calzones. Pero ella tendría la presidencia de la empresa y haría que la deseara tanto, que él y sus hermanos besarían el piso donde ella caminaba.

Salió de su carro y se dirigió al interior de su casa, donde Malachite ya tenía las luces prendidas, ¡gracias al cielo que tenía las llaves! Él era su puerto seguro, el perro faldero que cumplía sus necesidades. Pero también era su amigo, el cual la hacia sentirse segura frente a ciertas complicaciones con los clientes, quien se deshacía de la basura, quien limpiaba el camino…

-Hola- saludó al entrar.

-¿Cómo te fue con Seiya Kou?- pregunto Malachite intentando comprender la reacción tan repentina de rubia.

-Bueno… quieres que te resuma: me acosté con Kou, se hizo el inteligente descubriendo que lo quería eran las acciones cuando me tenía en la cama y dijo algo como "te va a costar más caro que ésto"- la imitación de la voz de Seiya en la cara de Serena era muy graciosa. Pero el frió que sintió en la espalda Malachite, hizo que todo el humor se fuera a la basura.

-¿¡¡Por qué no me llamaste¡¡? ¿Y si hubiera sido un psicópata, sicótico? Mejor me hubieras llamado – dijo preocupado el hombre.

-Bueno, no me pasó nada- dijo ella despreocupada. Pero de pronto sintió los grandes brazos del hombre envolviéndola de manera protectora.

-Malachite – susurro.

-mmm?- contesto el hombre.

-Te llame para que trajeras los libros de contabilidad porque quiero mejorar la propuesta de los accionistas, quiero la presidencia para Halaway-Meiou, pero la quiero yo- dijo ella con firmeza.

-Bueno Señorita… entonces a trabajar, pero duerme te quiero bien en la mañana- ordenó el hombre.

-No podría, eres un idiota sin mi… se lo que quiero proponer así que lo haremos juntos somos un equipo ¿no?- la seguridad que sentían al trabajar unidos era algo que ninguno de los dos la tendría con otras personas. Ellos eran compañeros, iguales: uno limpiaba, el otro ejecutaba; hace mucho tiempo que ambos tenían su método de trabajo y no lo cambiarían.

Mientras ella se bañaba y cambiaba él pensaba en tantas cosas que habían hecho juntos. Siempre trabajaba junto con las chicas y las otras empresarias de Halawai-Meiou pero con ella era diferente. Había tenido muchas mujeres pero ella era especial. Ambos eran animales de la misma especie, por eso se entendían en muchos sentidos.

Él se paró y fue a la cocina a preparar un café y algo de comer. Si iban a pasar la noche en vela, y no precisamente haciendo el amor, tendrían que mantenerse despiertos. Sonrió al recordar como la conoció muchos años atrás, cuando solo tenía diecisiete años.

Flash Back.

Frente al edificio central de Halaway-Meiou se bajaba de una limosina una hermosa y despampanante mujer de largos cabellos negros con ligeros toques verdes oscuros y penetrantes ojos rojizos. El traje sastre color rojo que llevaba puesto resaltaba cada una de las exuberantes curvas de la pelinegra. Pronto pasos atrás venia una joven de largos cabellos rubios y ojos celeste, con un vestido blanco amarrado en la altura del busto aquel vestido, con el laso debajo del busto, auque era muy sencillo dejaba ver las bien desarrolladas curvas de la joven. Todos los hombres las volteaban a mirar.

-Ves Serena… te adoran con la mirada, aprende a utilizar eso a tu favor y los tendrás en el bolsillo- Setsuna le susurro en el oído de la rubia.

-Creo que la miran más a usted que a mí- le contestó ella con una sonrisa.

-vamos… no seas modesta-

Pronto las dos hermosas mujeres estaban en el ascensor rumbo a la oficina y, como siempre, la vanidosa muchacha se perdió en la imagen de si misma. Tenía razón Setsuna: todo dependía con qué se envolvía el regalo, ahora le quedaba aprender a usar el regalo. Sonrió a si misma.

-Quien sola se ríe de sus maldades se acuerda- no se había dado cuenta de que habían subido mas personas en el ascensor.

-Oh, lo siento – se sonrojó. Él la miro con ternura, a sus treinta años no era un depravado, pero la chiquilla era realmente un monumento a la mujer.

-No deberías disculparte por sonreír- le dijo el hombre de cabellos plateados.

-¿Te tiñes?- preguntó curiosa la muchacha llevando su mano al cabello del peliplateado. Él sonrió ante el gesto curioso de la muchacha, pero al sentir el contacto de la calida mano sintió una corriente eléctrica.

-Jajajaja, soy albino- le contestó con una sonrisa mostrando una hilera de perfectos dientes blancos- mira – se sacó los lentes de sol que traía puestos y ella quedo estupefacta. Esos ojos parecían hielo o mas que eso era tan celeste que parecían grises.

-Veo que conociste a mi pupila- les mencionó Setsuna a la pareja.

-Si Señora- contestó con una sonrisa Serena a la mujer de ojos rojizos.

-Oh Setsuna… pero si es una nena- mencionó él preocupado de que ella pudiera entrar en ese mundo tan sórdido.

-¡No soy una nena, soy una mujer¡- le desafió la muchachita mirándolo a los ojos sin reparo.

-¿A sí?- dijo él levantando una ceja.

-No la desafíes… la conozco hace poco más de un año y es la persona que necesito para reemplazar a Kaolinet solo que ella necesita tiempo y estudios y eso es lo que le daré… a ella la mueve la venganza como a mi, otra victima de los Black- dijo ella con odio chispeando en sus ojos rojizos.

-Comprendo, cuando estemos en mi oficina hablamos- dijo moviendo la cabeza y mirando a la rubia de su lado que se perdía en su propio reflejo

Fin Flash Back.

Así fue como se enteró de lo que había pasado con los padres de la rubia, y cómo había quedado sola en el mundo, a cargo de su hermano de diez años. Desde un principio la atracción que sentía por ella lo enfermó, por que tan solo era una niña, pero pronto se dio por vencido ya que al entregarse a él por primera vez supo que esa mujercita tan pequeña, escondía una pasión insaciable y un ímpetu a toda prueba.

-Mi reino por tus pensamientos…- la voz divertida de la rubia, que estaba parada en el umbral de la cocina, lo saco de sus recuerdos.

-Preparaba café… ya que vamos pasar la noche en vela trabajando hay que mantenernos despiertos… por cierto, que sexy tu atuendo – le dijo el divertido por el pijama de conejos y las pantuflas que llevaba puestas, mientras le entregaba un tazón con café.

-No quería provocarte… no hay que tentar tu suerte- le guiñó un ojo para después desaparecer tras la puerta con la taza en las manos.

-¿Qué, tan mal estuvo con Seiya? – le preguntó con cierto recelo. No le gustaba ahondar en los amantes de una noche de la rubia, pero la inquietud de que algo le pasaba a ella, le carcomía el alma.

-¿Para qué quieres saber? Nunca te habías interesado en aquello- le contestó con otra pregunta.

-Estás muy rara, por eso te pregunto… ¿no será que te gustó Seiya más de lo que quieres admitir? - le preguntó con suspicacia.

-Sinceramente… sentí cosas en las cuales alguna vez creí cuando era más niña, en esa corriente que sucede cuando dos personas se conocen, pero al momento del final toda esa magia acabó, la química se fue y con un comentario estúpido lo arruinó todo… ¿conforme?- le dijo ella con una sonrisa sincera la cual solo reservaba para los amigos. Él la estrecho en sus fuertes brazos y acunó su cabeza en su pecho.

-Sabes que no tienes que hacerlo de ese modo… que eres buena en esto, fría en materia de negocios, no tendrías que hacerlo de ese modo… ¿Para qué seguir en algo que te hace mal?

-Venganza… simple y llana venganza, Mal- le dio en beso en los labios para encender su laptop y comenzar a hojear los fólders que Malachite había dejado encima de la mesa de centro. Se sentó a lo indio y se puso unos anteojos para leer y digitó en su laptop. El hombre suspiró derrotado y se sentó a su lado, cuántas veces habían tenido esa misma conversación. Siempre era lo mismo: su venganza su motivación.

Las cuatro de la mañana y la propuesta era inmejorable, si no tenían la presidencia era por que la estrella de Serena Tsukino estaba en su contra. Era la mejor propuesta económica que habían realizado en muchos años, se notaba que esto ahora se estaba volviendo algo personal. Por un momento cruzo por la mente de Malachite que habían aparecido los Black… pero desistió de aquel pensamiento por que el hubiera sido el primero en enterarse.

-Terminamos- anunció ella cerrando el fólder.

-Al fin, ¡estoy muerto!

-Bueno vamos a la cama a descansar… que mañana tenemos que rendir al máximo- dijo ella dándole la mano a su compañero para que la acompañara al cuarto. El obedeció, no tenia ganas de hacer el amor con ella prefería descansar junto a ella, y así lo hizo.

-Nueve de la mañana en punto- anunció la voz del despertador con expresión monótona.

El hombre se despertó y vio a su compañera. Sonrió al verla despeinada con ese pijama tan infantil, se veía inocente, como cuando la conoció. En ese entonces recién estaba siendo moldeada por Setsuna. Una sonrisa se dibujo en su rostro al verla despertase.

-Buenos días… levántate que hoy nos espera un largo día- le anunció besando su frente.

-Buenos días Mal… ¿dormiste bien?- le preguntó con una sonrisa picara.

-¡No… no y no! hoy tenemos un largo día y tu no te cansas nunca, eres insaciable- le anunció el desapareciendo en el baño adivinando las intenciones de la rubia.

-Después me buscarás y no me vas a encontrar – le anunció amenazante, mientras desaparecía en el closet buscando las prendas que ambos usarían en la junta…

Los tres hermanos Kou se encontraban ansiosos en las instalaciones de Star-Music. Yaten se paseaba como león enjaulado, él no necesitaba del dinero de sus hermanos, era una imagen publicitaria conocida y gracias a eso, él se podía dar la gran vida que deseaba.

Por otro lado Taiki se sentía tan estúpido, los activos de la empresa estaban desechos por un mal negocio que realizó la difunta Galaxia, su madre, pero cuánto necesitaba del apoyo de ella en estos momentos. Suspiró derrotado al pensar que volvería a ver a la rubia. Que mierda había hecho al caer tan fácil aunque tenía que admitir que la mujer supo trabajar bien. Lo tomó desprevenido, pero tampoco él tenía mucha más escapatoria.

-¿Cómo es que mamá se endeudó tanto y no nos dijo nada?- pregunto desesperado Yaten desde el ventanal.

-A lo mejor si hubieras estado en Norteamérica y no en Tokio sería diferente- le reprochó Seiya, quien se encontraba sentado con la cabeza entre sus manos.

-Chicos, por favor, no peleen. Me quedé a cargo y no lo hice bien, no les parece que si alguien es responsable ese soy yo- les comentó el mayor de Kou echándose la cruz encima.

-Deja de hacerte el súper héroe – el sarcasmo del patán de Yaten era palpable en su voz. Era un rufián de lo peor y todos lo sabían, el más pequeño de los hermanos era un mujeriego empedernido, donde ponía el ojo ponía algo mas que buenas intenciones, todos lo sabían. Ni siquiera había ido al funeral de su propia madre.

Malachite y Serena llegaban a la sala de juntas. Él de impecable traje gris y camisa beige con corbata de reluciente azul. Ella con un traje sastre palo de rosa con blusa de seda rojo sangre atada a la cintura, los pantalones se ajustaban perfectamente a su hermoso trasero haciendo que sus caderas se vieran más bellas que nunca. La chaqueta del traje la llevaba en una mano y en el otro llevaba el maletín y el pequeño bolso femenino.

-Buenos días Señores – saludó Malachite… entrando él primero y dando el paso a una triunfante Serena que hacía sonar sus tacones en el piso de madera pulida de la sala de juntas.

-Señores…Señorita… Mi nombre es Serena Winston… somos los representantes legales de Halaway-Meiou asociados… nosotros compramos el cincuenta porciento de las acciones de la disquera- dijo presentándose ante el único de los Kou que no había conocido y ante la mujer que estaba en la sala de juntas- y les traemos una propuesta para la presidencia, - entregó los fólders con los documentos a los tres accionistas. Taiki la miro de pies a cabeza, estaba más hermosa que cuando la había visto en el club, la pasión nubló el raciocinio que pudo tener esa noche y las copas fueron aun peor, pues ella era la mujer más bella que en muchos años había visto –Siento mucho la muerte de su madre- dijo casi en tono mecánico -Necesito que revisen las propuestas, al tener nosotros el cincuenta por ciento de las acciones, ninguno tiene asegurada la mayoría, pero como sabemos que ésta es una empresa familiar, queremos que si tomamos una decisión sea en equipo, deseamos trabajar con ustedes. Tienen la oportunidad de ampliar el mercado de sus producciones musicales al tomar la propuesta que les damos y la inversión es completamente segura. Asumimos la absorción completa de los gastos de campaña que se hagan para ampliarnos en el nicho internacional- terminó la propuesta de manera segura.

Taiki seguía mirándola de manera como si hubiera visto el sol en plena noche. La mujer en realidad era muy inteligente, manejaba los números con destreza y la propuesta era inmejorable. Sólo salió de su ensoñación para mirar a sus hermanos; Yaten tenía el ceño fruncido y miraba con odio a la mujer que tenía enfrente, mientras Seiya la veía con algo más… había admiración.

La rubia se paseaba hablando con soltura mientras presentaba los pormenores del proyecto que tenia para la disquera. Era ambicioso, pero resultaría, había tomado todos los pros y los contras para desarrollarla, no tenía ni una pizca de error.

-Bueno Señores ¿Qué les pareció?- finalizó con una sonrisa de triunfo. Por un momento Taiki pensó que se había quedado mudo al no poder contestar.

-Pues a mí no me gusta… es demasiado arriesgado y no estamos dispuestos a arriesgar los activos de la empresa- espeto Yaten con furia. Esta mujer lo tenia hipnotizado su olor lo hacia desearla de manera desesperada, casi angustiosa, pero no era de aquellos que sucumbiría tan fácil ante la rubia tarada que tenía en frente Barbie ejecutiva que se podía ir a la mierda. Él no caería, sabía a lo que habían mandado a esa mujer. Lo más probable es que la propuesta la hayan diseñado para que ella solamente la presentara.

-Bueno, les puedo decir que sólo estoy respetando la opinión de los hijos de Galaxia Kou, nada mas… a pesar de que nosotros tenemos la mitad de las acciones no es nuestra intención ignorarlos- ella hablaba de manera segura.

-¿Quién nos garantiza que no va haber perdidas? ¿Que después no tengamos que vender nosotros las acciones?- dijo Kakyuu de manera déspota.

-Señorita su tía perdió los activos por no arriesgarse a tomar otros nichos… yo asumo los riesgos y las pérdidas, nos podemos dar ese lujo – respondió con soltura.

-¿Qué pasara con la academia de arte? El último deseo de mi madre fue que no se cerrara- dijo Seiya con una expresión de molestia en el rostro, donde las ojeras y la palidez también estaban presentes, pues había pasado toda la noche en vela pensando en la manera de mejorar la propuesta para que no tocaran el legado de su abuelo.

-Nadie tocará la academia… no lo conté como activos de la empresa. Para nosotros no vale su academia. Ahora mi pregunta es ¿Qué demonios hace aquí? Esta es una reunión de negocios, aquí nadie va a andar cantando ni bailando, vaya a darle clases a sus alumnos que sus estudios no son de economía ni algo parecido, y usted, Yaten, aquí no hay una cámara ni un fotógrafo para que haga publicidad, y que sepa yo, usted nunca terminó sus estudios como publicista… si piensa trabajar conmigo le advierto, me gusta la gente preparada- y eso fue todo lo que aguantaron los dos Kou.

-Como tú misma dijiste, somos la familia que fundó la disquera… y la academia depende totalmente de la administración de la empres, de hecho casi todos sus mejores artistas han grabado aquí- le contestó desafiante Seiya.

-Para después buscar una disquera que les ofreciera internacionalización- le dijo ella con autosuficiencia y sarcasmo. Por dios, Serena no tenía piedad con nadie.

-Tú no eres quien para llamarme ignorante- le espetó Yaten golpeando la mesa.

-Al que le quede el sombrero, que se lo ponga- le contestó con ironía.

-¡¡¡Retráctate¡¡¡ Nadie me trata así en mi propia empresa- Yaten estaba furioso de sus ojos esmeralda salían chispas.

-Siento tanto no poder complacerle… parece que el nene necesita a mami- se burló mientras tomaba sus papeles-

-Buenas tardes que tengan lindo día- se despidió del clan Kou. Dirigiéndose a su compañero de labores- Malachite, por favor me puedes llevar a la oficina de Setsuna las firmas que faltan.

-Yo no firmo nada – respondió furioso Yaten, como el idiota que era.

-Haga lo que quiera – le respondió ella dejándolo con la palabra en la boca

-Usted no puede irse, nos va a tener que escuchar quiera o no- gritó indignado el menor de los Kou, mientras la detenía de la muñeca para impedir que saliera de la sala de juntas, lo que nunca pensó fue que con ese simple contacto sentiría que tocaba el cielo

-¡Suélteme!- gritó ella bastante molesta, mientras con un movimiento se liberaba de la mano de Yaten, pero él fue más hábil y le cerró el paso evitando que saliera.

-¿Es que acaso se va a ir sin que decidamos la presidencia de la empresa?- dijo irónico, disimulando muy bien lo que esa mujer lo hacía sentir.

-Pues no le veo el caso a quedarme si estoy tratando con personas con mente tan cerrada como la suya- contestó inmediatamente la rubia- además, se quedará Malachite, quien es el encargado de la parte legal, yo ya hice mi propuesta, sólo espero que ustedes sean lo suficientemente inteligentes como para reconocer que no tienen una mejor opción-

-Pues a mí me parece que esto es una bomba de tiempo- Respondió Yaten arqueando una ceja y cruzando los brazos frente a Serena. Él quería saber si era ella la responsable de esa "maravillosa propuesta" o si sólo era el instrumento mediante el cual Halaway-Meiou asociados, trataba de manipularlos

-A ver, qué quieres decir exactamente- Respondió Serena, quien ya había vuelto a colocar sus pertenencias sobre la mesa, para sentirse más libre en la discusión que estaba enfrentando.

-Que tu propuesta es débil, si estos datos que nos muestras en los informes los comparáramos con balances anteriores, estoy seguro que nos darían como resultado el comprobar que las proyecciones están malhechas- dijo muy seguro de sí mismo Yaten, sin embargo sus dos hermanos sintieron que se hundían, pues sabían que Serena era todo, menos tonta como para llevar una propuesta sin fundamentos, para pelear por la presidencia de Star-Music

-Pues si gustas podemos revisar los datos- dijo con la mano en la cintura la Rubia y con una sonrisa mordaz en el rostro- a ver si demostrándote que en tu vida has pisado una oficina y que no tienes ni la más remota idea de lo que estás diciendo, me dejas en paz! – Serena regresó a donde estaba Malachite y extendiendo la mano recibió inmediatamente de él un folder- Aquí están no sólo las proyecciones, sino también el plan de negocios que respalda toda la propuesta que les he hecho el día de hoy- dijo ella mientras extendía el mismo folder a Yaten, quien lo recibió pero tenía que reconocer que no sabía ni cómo podría interpretar todos los datos que tenía enfrente suyo, por lo que pasó la carpeta a Seiya tratando de hacer parecer que estaba mostrándole la información recibida para que él también pudiera revisarla.

Serena soltó una risita sarcástica cuando vio lo que Yatén había hecho, pero se guardó el comentario, ella quería la presidencia y sabía que con peleas no iba a lograrla -Como podrán observar, con la propuesta que les hago pretendo elevar sustancialmente la producción anual, a la vez que las ganancias que estas nos dejen, tengamos la posibilidad de financiar otro tipo de proyectos, como son los videoclips promocionales- terminó dirigiéndose a Seiya que estaba muy entretenido leyendo la información del Plan de negocios.

-Tú sabes perfectamente que esta información tendríamos que analizarla con detenimiento- dijo el pelinegro sin levantar la vista del folder que tenía en sus manos

Serena estaba a punto de responderle a Seiya cuando fue interrumpida por Taiki, quien hasta el momento había permanecido callado.

-Si me permiten opinar- llamado la atención de todos los presentes, y anticipándose a los comentarios de su hermano menor- aunque ya sé que he perdido el derecho a hacerlo al vender mis acciones, me parece que la propuesta de la señorita Winston es bastante clara, además nos ha explicado los puntos principales del proyecto-

-Pues creo que coincido contigo- respondió, de mala gana, Kakyuu- a pesar de que la propuesta es arriesgada las utilidades netas que nos ofrece son bastante atractivas…

-Entonces puedo contar con su voto?- preguntó Serena sin demostrar mucho entusiasmo, aunque en el fondo sabía que sólo ese pequeño porcentaje le daba la presidencia.

-Así es, cuenta con mi voto- respondió la prima de los Kou- Dime dónde tengo que firmar para que esto quede asentado?

Serena esbozó una sonrisa de triunfo en el rostro – Pues parece señores Kou, que esto está decidido, el voto de su prima me hace estar respaldada por el cincuenta y cinco por ciento de las acciones, suficiente como para que se pueda firmar el acta de esta reunión- Las palabras de Serena provocaron que Yaten golpeara fuertemente con el puño la puerta de la sala de juntas, pero ella tenía razón ya no podía hacer nada y se limitó a mandarle una mirada fulminante a su prima, quien estaba entretenida leyendo nuevamente la propuesta.

-Bien señores- dijo Malachite- entonces los invito a firmar el acta correspondiente de esta junta de comité- mientras le pasaba el documento en primer lugar a Kakyuu, ella después de revisar rápidamente el contenido estampó su rúbrica y se lo pasó a Seiya, quien también firmó sin mucho aspaviento y lo regresó a Malachite- Muy bien, Serena te pido que firmes ahora tú como nuevo representante legal de Star-Music- estas palabras habían provocado en Yaten una contracción de su rostro, no podía creer que la empresa familiar estaría en manos de esa rubia tan… ¿seductora?

Serena recibió el documento y antes de firmarlo elevó la mirada para dirigirse al ojiverde- Oye Yaten, ¿sabes? Yo que tú volteaba la vista para otra parte, porque si ves este momento puede ser que desarrolles un trauma- dijo en un tono burlón- pero no te preocupes, como consuelo te queda el saber que la propuesta de ustedes quedó en segundo lugar, digo, en las olimpiadas eso es medalla de plata!- terminó mientras plasmaba su firma en el documento.

Yaten estaba verde de coraje, no había podido demostrar que ella era una tonta, al contrario, la había ayudado a quedar mejor parada ante todos y él había ocupado el puesto que había pensado para ella. Como no le quedó otra opción, le arrebató el documento a la rubia, lo firmó y terminó aventándolo sobre la mesa antes de salir hecho, una furia y azotando la puerta.

La actitud de Yaten provocó que Serena pusiera una cara de pocos amigos, sabía que él se iba a convertir en su dolor de cabeza.

-Vamos Serena, a ti que te importa lo que Yaten diga- dijo Malachite acercándose a la rubia- ya tienes el trofeo de la presidencia, eso era lo que querías ¿no?

-Sí- respondió ella- sin embargo, parece que él me va a dar problemas, lo voy a tener aquí- mientras hacía un ademán juntando los dedos de su mano para colocarlos al lado de su cuello- respirándome en el cuello todo el tiempo.

-Lo dices como si eso no te agradara- respondió en tono de burla Malachite, pues la frase que había utilizado Serena le permitía jugar con sus palabras.

-Por favor!- respondió molesta- no estoy para tus bromas en este momento, que tengo que pensar en cómo hacer que ese, también termine comiendo de mi mano!

-Pues si te soy sincero, no creo que te cueste mucho trabajo, ustedes las mujeres son unas brujas, al menos tú si lo eres, y de las mejores, eso te lo aseguro-

-¿Por qué lo dices?- preguntó con un poco de inocencia Serena

-Porque levantan cosas sin tocarlas, y casi podría apostar que ese estúpido está, en algún lugar de la empresa, tratando de terminar lo que ésta linda brujita comenzó.-el tono de burla del abogado dejo entrever que le resultaba muy gracioso como se presentaban las cosas.

Seiya quedó observándola mientras conversaba y le regalaba una sonrisa al abogaducho ese. Los celos se lo estaban comiendo él quería hablar con ella, aclarar que lo sentía profundamente. Decirle que no había sido su intención tratarla de esa manera. Entendía que se había sentido mal, utilizada. Si supiera que el utilizado fue él. Las ironías de la vida son bastante comunes cuando estas con una mujer como Serena. Se sentía clavado en la silla y mudo por no poder hablarle a la hermosa mujer.

-Espere Taiki- le pidió Serena con voz suave. El hombre asintió deshaciendo los pasos recorridos hacia la puerta de salida.

-Si dígame Señorita Winston – dijo agachando la mirada. De verdad es que se sentía avergonzado no solo por lo que había pasado la noche anterior si no porque ella había visto que semejante espectáculo de parte su hermano menor.

-¿Hay algún lugar donde podamos conversar en privado? le tengo una propuesta interesante- le dijo con una sonrisa. Malachite sonrió divertido por como se puso nervioso Taiki, ni que Serena se lo fuera a comer o ¿si?

-Si… mi oficina es esta- le dijo mientras mostraba una segunda puerta en la sala de juntas.

Entraron a la oficina, era un espacio agradable, se notaba que era la oficina de Taiki. Había estantes con libros un sofá de cuero negro, el escritorio de cubierta de vidrio todo muy moderno y apacible, con colores suaves. Como siempre a todo lugar donde Serena Winston entraba, lo lleno inmediatamente con su presencia, seductora y arrolladora.

Inmediatamente, a diferencia de lo que Taiki esperaba, ella tomó asiento en la silla que estaba destinada para las visitas y no frente al escritorio como nueva presidenta de Star-Music, el signo de humildad que tubo para con él, hizo que Taiki se sintiera mejor. Aun respetaba al antiguo presidente y no lo echaba a patadas como se merecía. Si la culpa fuera cruz Taiki tendría una más grande que cristo.

-Bueno… como nueva presidenta- comenzó la rubia diciendo- espero que se tome una semana de vacaciones. Para que dentro de una semana comience en el puesto de la vicepresidencia ejecutiva de Star-Music- le informó con una sonrisa de autosuficiencia. Ella lo sabía, si quería tener el control completo de la disquera tenía que tener a los hermanos Kou lo mas cerca posible. Al único que quería lo más lejos posible, en otro continente de preferencia, era a Yaten Kou. El hombre había intentado ser inteligente dejándola como una rubia tonta pero ella era demasiado astuta para caer en el juego Yaten.

Taiki al escuchar lo que Serena le dijo abrió los ojos como platos por la sorpresa. Por todo lo que es santo, pensó que en la mesa directiva de Star-Music no iba a quedar ningún Kou. Que lo único que quedaba era la academia de artes y ese era el trabajo de Seiya –yo… este… no sé qué decir- balbuceó muy bajo. La rubia le sonrió de tal manera que su corazón le dio un brinco.

-Creo que en estos casos… la palabra correcta seria… sí. Mira Taiki, examiné cada uno de los informes de la disquera. Tú no hiciste nada mal, quien lo hizo fue tu madre. No quiso arriesgar la empresa y terminó con números rojos. No quiso enfrentarse a la globalización, nada más. Se quedó con lo que le enseñaron sus padres- esta mujer entendía más de lo que parecía. La observo increíblemente hermosa, segura de si misma, comprendiendo su situación y además ofreciendo un empleo en el cual podrían poner a alguien mas competente que él. Nunca pensó que alguien le diera la segunda oportunidad que no tuvo por razones lógicas y el no le recriminada a sus hermanos la falta de confianza. Él y nadie más que él, era el culpable.

-¿Qué me dice Taiki?- le pregunto con una sonrisa. Extendió la mano hacia el para que la estrechara.

-Está bien… acepto, trabajaré para tí- le correspondió perdiéndose en el celeste de su mirada. Pensó que moriría era mejor que cuando ella rozaba con su pie su entrepierna. Ella era suave, cálida y el perfume que en ese momento lo embriagaba estaba a punto de hacerlo explotar.

Sonrió al ver la reacción de Taiki y llevo su mano derecha a su mejilla. El cerró los ojos de manera instintiva sintiendo la calidez de mano de Serena. Le seguía sonriendo con ternura.

Definitivo, era una cínica de primera mano y esperaría que él diera el siguiente movimiento y si era como sospechaba, tenía la jugada en sus manos, Maquiavelo y Pilatos se quedaban cortos ante ella.

Taiki no aguanto más y tomando una de sus mejillas la acerco a él para besarla. Pero no era un beso cualquiera, él sintió las miles de corrientes que atravesaron su cuerpo cuando la lengua de ella le acaricio el labio inferior, provocando en él un gemido gutural y que pasara su mano por la nuca de ella tornando el beso más apasionado.

-Yo no debí… lo siento, de verdad, fue una falta de respeto de mi parte- se disculpó él con leve sonrojo en las mejillas.

-Si te disculpara seria una estúpida porque negaría algo que ambos queríamos desde el día que nos vimos en el club – le dijo sin más para salir de la oficina con una sonrisa de triunfo en los labios.

-¿Tan bien te fue con mi hermano?- preguntó en un tono bastante molesto Seiya, no podía ocultar que le incomodaba de sobremanera el que ella hubiera estado a solas con Taiki.

Malachite, quien esperaba a Serena todavía en la sala de juntas, sonrió nuevamente al ver la reacción del pelinegro, parecía que él también había caído en las redes de Serena sin oponer resistencia ¡pobre! No sabía en lo que se estaba metiendo.

-Y eso a ti qué te importa- respondió furiosa Serena, ella estaba ¿lastimada? por lo que él le había hecho la noche anterior. De pronto el sonido del celular de Malachite hizo que ambos voltearan a verlo, él se levantó y salió inmediatamente de la sala de juntas –Tú no eres nadie para cuestionar lo que yo haga o deje de hacer- terminó ella mientras se dirigía hacia la puerta.

-Me sorprende la capacidad que tienes para humillar a las personas- dijo él, provocando que Serena regresara a su lado, pues no iba a permitir que un imbécil como Seiya Kou le dijera tal cosa.

-Hey, ¡no! yo no humillo a nadie, las cosas simplemente se dan de esa manera, y si lo dices por lo que pasó con tu hermanito, yo espero que tenga el suficiente cerebro como para, al menos, defenderse solito- respondió adoptando una actitud sarcástica-

-Yo no me estoy refiriendo a mi hermano- aclaró Seiya mientras cruzaba los brazos-

-¿No? entonces ¿a qué?- dijo ella acercándose cada vez más al pelinegro- ¿a lo que pasó ayer?- terminó casi rosando los labios de él con los suyos mientras pronunciaba la última palabra.

Algo le pasaba a Seiya con esa mujer, que lo dejaba helado, hubiera podido besarla sin problema alguno, pero su imponente presencia no le permitía reaccionar, sólo pudo hacerlo cuando la risa de ella lo sacó de aquel estado en el que ella lo ponía.

-Pensé que anoche estabas bajo el influjo del alcohol que habías tomado en el club y que por eso estabas actuando torpemente en tu departamento- dijo todavía entre risas Serena- pero ya veo que sobrio no cambias mucho

Ese comentario hizo que la sangre se le subiera a la cabeza a Seiya –Pues más vale que vayas cambiando de opinión- respondió ofendido mientras se acercaba nuevamente a ella.

-Seiya, te tengo noticias- respondió un poco molesta la rubia- tú no me puedes decir qué hacer y mucho menos, decirme qué opinar ¿ok?

-Mi hermano tenía razón, no eres más que una rubia tonta- dijo él acercándose más a ella

-Rubia tonta ¿yo?- preguntó con un tono de indignación.

-Sí, tú- respondió sarcástico

-Seiya, tú no me conoces, pero lo más inteligente que puede hacer ahorita es callarte-

-No sólo eres tonta, eres antipática, molesta, desagradable…- continuó él, sabiendo que con eso provocaba molestia en Serena.

-Pues eso no era exactamente lo que pensabas anoche mientras teníamos sexo- dijo ella acercándose nuevamente a él para susurrarle esto en el oído y terminar besándole el cuello, a lo que él no pudo resistirse.

-Me tengo que ir- dijo Malachite mientras abría la puerta de la sala de juntas, lo que provocó que ellos tuvieran que separarse- habló Setsuna me pidió que fuera inmediatamente a la empresa, vas conmigo o te quedas todavía.

-Me quedo un momento más- dijo mientras se cruzaba los brazos y dirigía su mirada a Seiya con una sonrisa hiriente en el rostro- necesito terminar de aclarar algunas cosas con el señor Kou-

-Muy bien, entonces nos vemos- se despidió el peliplateado dejándolos nuevamente a ellos dos solos.

-Pensé que lo de anoche había sido más que sexo- dijo Seiya inmediatamente después de que Malachite Saliera

Todo lo que obtuvo como respuesta de Serena fue una sonora carcajada –Créeme que yo nunca tendría más que eso con nadie y mucho menos contigo- dijo cuando logró controlarse.

-A mi no me hablas así, y mucho menos en mi empresa- dijo el pelinegro.

-Hey, te recuerdo que aquí la que manda ahora soy yo- respondió ella encarándolo

-Yo no sé qué es lo que hago discutiendo y perdiendo mi tiempo contigo- pero como ella se encontraba tan cerca de él, esta vez no perdió la oportunidad de tomarla por el rostro y darle un beso, pero no cómo él lo hubiera querido- pero eso no quita que lo de anoche lo disfrutáramos los dos, eso no me lo puedes negar- terminó él, mirándola a los ojos para después dejarla sola en la sala de juntas.

-¿Pero qué se cree este tipo?- furiosa Serena- Nadie puede dejarme así, eso le va a costar caro, lo juro!- terminó mientras tomaba sus cosas para salir de ahí, no paraba de maldecir mentalmente al pelinegro que se había atrevido a tratarla de esa manera, de pronto sintió una mano que la detenía fuertemente mientras caminaba por los pasillo de Star-Music. Serena volteó para encontrarse con un par de esmeraldas que la veían fríamente.

-Sueltame!- dijo ella- creo que quedó muy claro que no tenemos nada que decirnos, limítate por favor a tu trabajo en la empresa, si es que tienes uno, y a mi déjame en paz!

-¿Qué es lo que estás buscando?- preguntó Yaten sin soltar a la rubia

-No sé a qué te refieres, sólo te pido que me sueltes y que quites esa cara de amargado que tienes- respondió ella con una sonrisa en el rostro.

-¿Estas buscando un nuevo Record Guiness?- respondió él, provocando en Serena una cara de duda, ya que no entendió la respuesta del peliplateado –¿pues con cuántos te puedes acostar en un día?

-¿Cómo te atreves a hablarme así? ¡Idiota!- dijo ella bastante molesta por el comentario que había recibido

-Vamos, no te atrevas a negarlo, podría reconocer entre miles de mujeres a las de tu clase- afirmó él- me queda claro que Taiki y Seiya ya cayeron en tus redes, pero también es obvio que no quieres a nadie, que sólo los usas-

-Mira después de todo no eres tan tontito como parecías- respondió Serena, él tenía razón y no tendría razón negarlo.

-¿Pero que vas a hacer después de que ya no te sirvan? Ah, déjame adivinar, ya se! Te vas a buscar otro y otro y otro…

-¿Y a ti eso qué Yaten?-, mientras se acercaba a él hablando irónica y seductoramente- no me digas que tú quisieras ser uno de esos tantos tipos- terminó recargada en el pecho de él, mientras lo aprisionaba contra la pared del pasillo.

-No- respondió sin dudarlo él- ya no sería uno de esos tantos tipos- continuó mientras acercaba su cara a la de ella- Yo sería el único, el que podría quitarte el sueño.

-¿Pero qué esto es mal de familia?- atinó a decir Serena mientras soltaba una carcajada- ¿Crees acaso que haya nacido el tipo que me pueda quitar el sueño?- mientras trataba de controlarse- Mira niño, que te quede claro, a mí, Serena Winston, nadie me quita el sueño!

-Eso ya lo veremos- respondió el peliplateado, mientras acercaba su boca al cuello de Serena, como si estuviera dispuesto a besarlo, pero de pronto algo lo detuvo…

-Te crees el más atractivo de tus hermanos y aunque trates de aparentar frialdad, la verdad es que me tiene miedo, dijo Serena en el oído de él, el cual había quedado a su merced por la posición que él había adoptado, lo cual hizo que él levantara de nuevo la cabeza para verla a los ojos

-No me provoques- respondió él con una mirada llena de furia y deseo.

-Y si te provoco ¿qué?- respondió Serena acercando sus labios a los de él

-Te gusta jugar con fuego ¿verdad?- respondió Yaten, mientras esbozaba una sonrisa

-Oh, ¡me encanta jugar con fuego!- terminó ella mientras unía su boca a la de él para perderse en un beso sumamente candente.

Cuidad de Tokio…

-¡¡¡Quiero el divorcio y es definitivo¡¡¡- anunció la mujer de cabellos de ébano. Los ojos violetas de la joven chispeaban no solo por el dolor del divorcio, si no por las circunstancias.

-No Rei, no me hagas esto- le reclamó el rubio desde el escritorio. Cuando ella le lanzó el fólder con los documentos del divorcio- esperas un hijo mío.

-No hay problema puedo hacerme cargo de todo esto: de la corporación "C" y de mi hijo, no quiero verte más en mi vida. Limpiaré el nombre de mi familia ¡¡lo juro¡¡- fue una amenaza de… muerte. La decisión en sus ojos violetas era sin precedentes.

-Por favor… perdóname, se que hice mal. Pero aun no es tan grave como para no poder reparar el daño hecho… podemos vender acciones. No sé, de alguna manera solucionaremos este problema, sólo dame una oportunidad –el rubio estaba desesperado, tenía la cara entre las manos y su estado en realidad era patético.

-Jedite… yo, se que seré cruel, pero ya no te amo… se que las cosas llegaron demasiado lejos pero la verdad tu error con la empresa es otro asunto… fue mi error casarme contigo pero asumo completamente la responsabilidad de mis actos… tienes hasta el viernes para presentar el balance general y presentar tu renuncia ante la junta directiva – le dijo ella con la angustia reflejada en su rostro. Su actitud era impasible pero dentro su corazón se quebraba no podía sentirse mas miserable ¿Quién podía sentirse bien de mandar al diablo al que se suponía era el hombre que amabas? Suspiró derrotada y miró su abultado vientre. Sus cinco meses de embarazo se notaban y se sentía con más energía que nunca pero también muy sola.

Cerró las puertas de su oficina. Y se sentó en el escritorio cansada, lo había hecho… al fin le había pedido el divorcio. Todo lo que desencadenó el mal manejo de la corporación, ahora tendría que nombrar un vicepresidente y ella tomar la presidencia la corporación.

-¿Se puede Rei? – preguntó una voz grave detrás de la puerta.

-Claro pasa- le contestó con lo que intentó ser una sonrisa- ¿En qué puedo ayudarte?

-Dejando de fingir que estas bien- le contesto con simpleza. El hombre de melena plateada entró a la Oficina sin esperar más, se puso frente a ella y se arrodillo tomando las manos de la mujer entre las suyas.

-Sé que es difícil todo esto… Te comprendo pero no tienes que ser siempre fuerte y cargar todo sola, no quiero que te enfermes. Piensa en tu bebe, esa nena no tiene la culpa que su madre sea una necia y no delegue nada en otros- le dijo el hombre sin apartar la mirada de los ojos violetas que lo hacían enloquecer en secreto. El nunca arruinaría la reputación de su amada, por eso desde que ingreso a la empresa, la amo en secreto por que ella era mujer casada… ¡¡una mujer prohibida¡¡

-Oh Nataku… -sus ojos violetas se aguaron repentinamente. Y el amorosamente la estrechó en sus brazos.

Ella nunca se había considerado débil pero en estos momentos se sentía tan estupida. La corporación que formó con tanto esfuerzo su madre Akane, se estaba yendo a pique y no podía hacer nada. Todo por dejar las cosas en manos de la persona que pensó amar, oh cuan equivocada estaba, ella no lo amaba. Solo fueron los deseos de formar una familia, un hogar. Desde que su hermano se fue, ella quedó muy sola, y era así como siempre cargaba con toda la corporación sobre sus hombros. Lamentablemente su hermano no quería saber nada sobre la corporación "C". Su ocupación lo tenía más preocupado de otras cosas.

-Ya… va a pasar, te prometo que me encargaré de todo lo relacionado con los trámites del divorcio- le dijo el hombre mientras besaba los cabellos negros de muchacha.

-Gracias… todo es tan difícil para mí, no sé qué hacer y eso no me gusta para nada- le replicó ella con su característica fuerza.

-¡¡Esa es mi chica¡¡- exclamó el joven mientras se ponía de pie con una sonrisa- te aconsejo que te tomes el día libre y aproveches para ir de compras para tu bebe- le dijo saliendo y dejándola sola con sus pensamientos y sus problemas.

Cerró las puertas a su espalda para encontrarse con unos ojos como el hielo que lo fulminaban.

-¡¡¡Ppor lo menos podrías esperar a que se divorciara… todavía es mi mujer- el odio de Jedite era palpable en su voz. Ambos hombres se miraron, los ojos azules de Jedite lo fulminaban. Los dorados de Nataku solo lo observaban con lastima.

-No voy a emitir ningún comentario. Ni realizar acción que dañe la reputación de la señora Hino- le dijo con frialdad- es una lastima que por su estupidez pierda a la gran mujer que es una gran señora-le dijo tan bajo al pasar por su lado que Jedite tuvo que apretar los puños.

Nataku Yamada hace unos seis meses que trabajaba para la Corporación "C". Claro que conocía a Rei hace unos 5 años. Lamentablemente él se fue a estudiar a Alemania y cuando volvió, ella, su amor en silencio, ya estaba casada con Jedite Hino. Por eso habló con el hermano de Rei para poder entrar a trabajar a la corporación y aunque sea así, estar cerca de ella. Sin embargo, había sido una tortura verla con ese imbécil cada día. Ver a ese bueno para nada malgastar todos lo activos de la corporación y más ver como se revolcaba con cuanta mujerzuela estaba cerca.

Caminó hacia la salida del gran edificio de la Corporación "C". Se montó en la moto, se puso el casco y salió a toda velocidad. Podía ser que trabajara en una oficina como abogado, con trajes de chaqueta y corbata, pero él nunca dejaría su moto.

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Ahí estaba sentado en una de las bancas de la iglesia. Se puso frente a la imagen de Cristo en la cruz. Miro sus ojos y de pronto agacho la mirada, se sentía el hombre más poco digno sobre la faz de la tierra. Cómo él podía estar así a sus treinta y dos años. Tenia una profesión, era medico y toda su vida la había consagrado a los demás y ahora por qué dudaba tanto. Se hincó frente al altar y puso la frente en el suelo. Sus ropas negras se empolvaron un poco, pero ahora nada importaba. Lo único que importaba era la angustia que sentía en esos instantes.

-padre… por favor, sólo soy arcilla en tu manos, pero por favor señálame el camino a seguir, dime que lo que hago es lo correcto. Por favor ayúdame- pidió con angustia en su voz.

-Amigo… creo que rezando y pidiendo a Dios, no consigues ayudar a los vivos y a los que de verdad te necesitan- le dijo una voz grave a espaldas del hombre.

El hombre postrado, inmediatamente conoció la voz a sus espaldas. Se levanto inclino la cabeza y se persignó. Al darse vuelta miro al hombre de traje verde gris y sonrió para extender la mano.

-No se puede rezar en paz… sin que vengas a molestar- le hablo con sarcasmo. La verdad es que era su amigo, compañero y cuñado, porque la verdad prefería a Nataku de cuñado que al odioso de Jedite.

-Vamos Darien, no seas extremista que tengas alma de mártir y que fueras de servicio a África, no significa que todos tengamos que amarnos los unos a los otros- le habló con ironía en la voz. Pero en realidad las cosas eran que se alegraba de verlo.

-Vamos Nataku, sabes que me amas… y que soy tu cuñado favorito- el tono en que hablo Darien hizo que Nataku se echara atrás con cara de asco.

-Ojalá fuera tu cuñado, nada me haria mas feliz – el rostro de Nataku mostró una pequeña prueba de lo que en realidad pasaba en esos momentos.

-¿Le pasó algo mi hermana?- preguntó angustiado Darien. Su hermana era lo único que tenia en el mundo.

-Le pidió el divorcio a Jedite –

-Y por eso estas triste… no apruebo el divorcio, esta en contra los designios de la iglesia, o sea el matrimonio en un vínculo sagrado e indisoluble… pero es mi hermana y hace mucho que se que no es feliz con ese hombre- Darien invito a salir de la iglesia al joven de platinado.

-Bla… bla… bla… - le dijo con sarcasmo burlándose- pura palabrería barata que vende la iglesia para evitar andar con divorcios –

-Al grano ¿después del divorcio la pretenderás?-

-Te necesito para otra cosa mas importante… se que Jedite… no le dejará la presidencia fácil a tu hermana. Ella te necesita para acabar con esto… no dejes que le haga daño – le pidió con angustia en la voz, de verdad estaba preocupado por la mujer que amaba.

-¿Y tú que harás, la abandonaras?-

-¡¡Nunca¡¡ Solo que soy abogado… no puedo ver una corporación medica y Rei esta embarazada, no puede asumir el control completo de una corporación que cada día se va a pique – explicó Yamada desesperado.

-Pero… yo soy médico y…- no lo dejó terminar.

-No aun no eres nada… solo eres un imbécil que no sabe que hacer con su vida, tienes… debes ayudar a Rei… ella no me ama y lo sabes, no voy a obligarla a que esté conmigo para conservar la corporación. La quiero toda nada a medias- la decisión de los ojos dorados de Yamada era palpable en cada palabra.

-Déjame llamarte mañana e intentaré arreglar mis asuntos para poder ayudar a Rei, pero solo será hasta que mi sobrina cumpla un año… o hasta que tu te cases con Rei – le dijo con una sonrisa picara.

Continuara…

El rincón de las brujas:

Nos denominamos brujas con mi amiga Maricela, así que nos llamaremos así. Alerto que los agradecimientos esta vez los hago yo, su servidora, Luz (yumi kamagatha)

Primero agradecerles a todas y cada una por el apoyo a esta cosa rara que llamamos fic, después agradecer al creador de Himen-zen legado de una princesa por integrar al casting de personajes a Nataku Yamada (cosita rica y sexy) ups se me salió. Bueno, que podemos decir, muchos de los personajes creados por los chicos de Himen- zen y de SRR son tan buenos que daría pena que sólo se queden en su serie.

Bueno, dado el agradecimiento a mi hijo y bebe Alejandro jr., me queda decirles que planeo tener algunas sorpresas en los próximos cap.

Lady Tortoise: bueno Susy mi amiga y comadre aquí esta nuestro fic con Maricela la verdad es que si ella es mala hasta los huesos. Pero creo que las decisiones que tomo fueron las que más le convenían en ese instante. No sabemos cómo reaccionaríamos en el caso de ella, aunque de poco los fantasma de ese pasado doloroso que tuvo la irán persiguiendo poco a poco por que aun no sabemos ni la cuarta parte de ese doloroso accidente donde quedo sola esta mujer.

Te dejo brujis y nos leemos ya que tu fic en el lado oscuro esta de pelos.

liebende Lesung: wou hija mía date cuenta que las cosas se irán debelando de apoco. No te apresures este es un fic largo y dramático y si digo dramático es porque así será y bueno te dejo este cap y sobre un lemon de Serena y Setsuna calma ósea la chica es caliente pero no ninfomanía. Ósea no queremos caer con Maricela en el facilismo de mucho lemon y poca trama queremos una trama dramática aunque podríamos tener a Serena en un orgía tántrica no queremos. Por la trama queremos favorecer la trama antes del facilismo.

Besos hija y cuidate.

Erill Cullen: gracias gracias y la verdad más que gracias de verdad pensábamos que una Serena tan diferente a la serena dulce y siempre buena no gustaría pero decidimos tomar el riego y parece que gusta. Y si Serena tendrá más que un dolor de cabeza por lo menos Seiya y Taiki son más amables, qué pasara con Yaten que ese sí que es de armas tomar. Huy parece que estamos dejando más dudas que respuestas.

Besos y abrazo emmesco me encanta tus comentarios y gracias por todo el apoyo

usako de chiba: amiga en ocasiones pienso que a Darien lo van a acusar de bigamia es que tiene el medio harén de mujeres. Bueno con respecto serena es más que rápida es una arpía come hombres ¡¡¡quiero ser como ella¡¡ admiro este personaje tan… tan… que hemos creado con Maricela bueno si creen que lo han visto todo estas muy equivocada porque aquí tendremos más que eso hay de todo lo feo y mas que hay en el mundo.

Abrazo de poh para ti y besos.

Srita. Rossy Kou: uff respecto a las frases bueno este fic es un poco feminista no tratamos muy bien a los hombres pero ellos llevan milenios al mando de los intereses mundiales, es hora de que las heroínas seamos nosotras las féminas. Somos las genios del mundo solo que a ellos les gusta presumir mas.

Besos amiga y cuidate

SereTsukino: amiga, Seiya es uno más de los que caerá en la trampa de su propio deseo. Lo lamento por las fans de Kou pero la verdad es que el verdugo pronto saldrá a la luz y todas querremos quemarnos en el infierno por él, aunque pronto daré pistas de aquello verán que las cosas no son siempre dichas y que el drama puede ser tan elaborado que lloraremos todas con ciertas cosas que pasarán. Amiga ten paciencia pronto llegara el verdugo y nos quemaremos todas.

Besos y te quiero mucho

Patty Ramirez de Chiba: tan tan tan tan tan ¿Qué? Amiga tan calientes si lo sabemos pero como ven en este capítulo no les puse nada de lemon o alguien quería algo más. A por cierto ya te puse a Darien pero no te quejes, por qué no se encontraran con Serena hasta muuuuuucho mas adelante en el fic. Sé que soy mala pero que le voy hacer no es un Serena y Darien es un Serena la mala es ella

Cuídate pequeña y besos

Las dejos mis queridas amigas besos a todos y a cada uno de los que nos leen y en especial a Alejandro que no nos cansaremos de agradecer por la incorporación de Nataku a Perdición.

Besos y que dios la bendiga. O váyanse al infierno se pasa mejor están más calientitas y pueden pecar con más ganas. Que malas somos. Jajaja.

Adiós y besos con amor Luz y Maricela.