Preciosas, ya les traigo el capitulo ;) disfrútenlo.

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Capitulo 3.

La ceremonia paso casi volando, había sido un bello momento, cada uno perdido en los ojos del otro, respondiendo como robots a todo lo que decían, después de su primer beso como esposos, regresaron a la realidad, era hora de celebrar, claro al puro estilo elegante y ostentoso de los Andrew, escucharon y sonrieron ante los aplausos, agradecieron las felicitaciones y buenos deseos, en un abrir y cerrar de ojos desapareció el altar, y empezaron a conducirlos a ellos y a los invitados a uno de los salones de fiestas de la mansión, exquisitamente decorado con tonos blancos y dorados, la mantelería, cristalería y comida eran finísimos, según palabras propias de la tía abuela, nadie lo dudaba, las mesas estaban dispuestas alrededor de una pista de baile y al fondo de la pista casi pegada a pared y bien centrada estaba la mesa para los novios, solo para ellos, los padrinos, madrinas, damas y familiares tenían pequeñas mesas alrededor de ella haciendo la ilusión de ser una sola.

El itinerario estipulaba dar pequeños refrigerios, un poco de diversión y después la comida-cena-lo que sea, decía Candy, el típico brindis, el baile de los novios y todo lo que una boda conlleva, y así se dio, repartieron refrigerios, después de eso todos empezaron a convivir, claro con la elegancia ante todo, la comida fue exquisita y entonces sonó el vals para los novios, Alberto no dudo ni un segundo y llevo a su princesa a la pista de baile, ella se sentía soñada, y ni la presencia de los Leegan le arruinaría la noche.
-¿Eres feliz princesa?- pregunto Albert
-Como nunca antes lo he sido- el sonrió ante su bella respuesta
-Solo quiero eso, que seas feliz, sé que no todo será perfecto, pero juntos haremos que todo sea maravilloso
-Eso ni dudarlo amor- Albert sonrió aun mas ante esa mención, era la primera vez que lo llamaba así
-Deberíamos fugarnos de una vez
-¿Y el brindis?
-No dudo que valla a ser muy bonito
-Jajaja Albert, la tía se enojara
-No creo, ella comprenderá- le guiña el ojo a su princesa
-Esta bien, mira ya hay muchos bailando con nosotros, es el momento, hay que desaparecer sigilosamente como ninjas
-Jajaja tu sigilosa, claro princesa, pero tienes razón , es ahora o nunca
-Grosero….vámonos ya- Albert no lo duda mas y se la lleva por el brazo, pero son interceptados por unos socios de Albert
-Pequeña iré rápidamente al estudio con ellos, te alcanzo en la habitación, ten todo listo
-Si, date prisa- pero a ella la intercepta Annie, sin embargo Annie la arrastra a su habitación donde Patty y una amiga enfermera de Candy, Jessica, ya están esperando, le dan ropa a Candy que solo es empujada al baño, al ver la ropa nota ropa intima, y se sonroja hasta las orejas, pero se la pone y después el resto de lo que prepararon, al salir sus amigas la abrazan, llenan de mimos y felicitaciones, ella solo deja escapar unas lagrimas de alegría al saberse tan amada por esas chicas
-Anda Candy no llores, que lloramos todas- dice Annie
-Si tranquila, no hay que ser tan sentimentales jaja- dice Patty, limpiándose los ojos bajo sus gafas
-Animo amiga, no llores que se corre el maquillaje- dice Jessy
-Lo siento, es que las quiero tanto y agradezco que me quieran tanto- y entonces hacen un muy cursi y tierno abrazo grupal
-¿Algún consejo para esta noche Jessy?- pregunta Candy a la única chica casada del grupo
-Tu tranquila, déjate llevar, disfruta todo lo que pase y por favor amiga, ¡GUARDA tu pudor! Jajaja
-Jajaja tratare, no prometo nada, muchas gracias amigas- en ese momento entro Albert quien quedo sorprendido al ver a su esposa con sus amigas y antes de poder preguntar algo, Annie le dio a cargar las maletas y le dijo que el auto estaba afuera y que ellas hablarían con la tía abuela
-Anden vallase ya- dijeron las tres al unísono, mientras los empujaban fuera
-Gracias señoritas- dijo Albert coquetamente mientras salía cargando las maletas y tratando de tomar la mano de su esposa
-Nos vemos pronto amigas, cuídense- dijo la pecosa al salir como pudo junto a su esposo, emprendieron la carrera a auto, metieron las maletas y se dirijieron hacia el hotel, al día siguiente partirían hacia Hawái, a una de las muchas mansiones Andrew, mientras mas cerca mejor, así disfrutaban el lugar y no el viaje en barco.

No hicieron mucho tiempo hacia el hotel y realmente ambos iban algo nerviosos, aunque iban platicando y recordándose lo mucho que se amaban, al final los nervios hacían de las suyas y los dejaba sumidos en un silencio, que curiosamente a pesar de la situación no era incomodo y cuando Candy lo noto empezó a relajarse, por que entre ellos nada era incomodo, nunca lo había sido y ella había decidido que su noche de bodas tampoco lo seria, Albert también noto la tranquilidad del silencio y al ver a su esposa se dio cuenta que ya no se veía nerviosa y se propuso hacer de esa noche algo mágico, por fin llegaron al hotel, como siempre los trataron de maravilla, después de todo el apellido Andrew es muy poderoso.
-Buenas noches señores Andrew, mi nombre es Carter, estaré a su servicio aquí en recepción
-Gracias Carter, quiero registrarme e ir a nuestra habitación por favor
-El registro fue llevado a cabo hace unos minutos por el señor George, solo requiero de sus firmas- dice Carter al mostrar los papeles que ya están siendo firmados –Su suite es la matrimonial, que es un penase, el botones los guiara hasta ella, aquí tiene su llave, que disfruten señores.
-Gracias- dicen los rubios antes de seguir al botones

El camino se les hace eterno aunque vallan en el elevador, al llegar el botones abrió la habitación y dejo las maletas, Albert le dio una considerable propina mientras Candy se asombraba con todo a su alrededor, era enorme, con una estancia iluminada, un pequeño comedor y lo que parecía una cocina, había un balcón enorme decorado con muchas flores y muebles de jardín, detrás de la estancia había unas escaleras que daban a la habitación y entonces ella ya no supo como reaccionar, hasta que Albert le hablo.
-Llevare las maletas arriba princesa
-Si amor- le respondió sonriendo
-Me encanta que me digas amor, amor- le guiño el ojo y se dirigió a la escaleras, Candy decidió salir al balcón a tomar aire, lo necesitaba, ya no estaba nerviosa, pero no tenia ni idea de que hacer, Albert bajo y al no ver a su esposa supo de inmediato que estaba en el balcón, salió y al verla sonrió muy ampliamente, camino con sigilo hacia ella y estando detrás suyo la abrazo, ella dio un brinquito, pero al sentir el aroma de su esposo se tranquilizo
-¿Qué haces princesa?
-Tomo un poco de aire
-No te lo vallas a acabar eh
-Jajaja ¡no! Eso jamás- entonces el empezó a aspirar el aroma de su cabello, y empezó a bajar su rostro hasta ocultarlo en su cuello donde sin pensarlo dos veces comenzó a marcar un caminito de pequeños besos, sin soltar el abrazo la giro para poder besarla y antes de que él lo hiciera ella se había lanzado sobre sus labios, comenzando con un beso tímido pero empezó a marcar un ritmo mas profundo, rápido y diferente a los besos que habían compartido hasta ese momento, el gustoso solo respondió al beso hasta que a regañadientes lo tuvieron que romper por la falta de aire.
-Entremos princesa, esta empezando a hacer algo de frio
-Si vamos, quiero comer algo jaja
-¿Comer? Pero si comiste en la recepción y hasta repetiste
-Es que sabes que soy comelona por naturaleza
-Jajaja me pegaras tus hábitos de glotonería, llamemos a servicio a la habitación- así lo hicieron, después de comer se quedaron charlando, aun era temprano, habían huido de la mansión antes de las 7:00 pm y apenas eran las 10:45, pero la agitación del día no hacia ningún estrago, estaban tan frescos como lechugas y entonces Candy hizo algo que sorprendió a Albert, camino hacia él y tomo su rostro entre sus manos y lo volvió a besar, él quería profundizar el beso pero ella se quito y empezó a bajar por su mentón hasta llegar a su cuello, llenándolo de besos, mientras el trataba de controlarse, empezó a bajar sus manos hasta sus caderas y la atrajo mas hacia él, haciendo que Candy levantara el rostro, cosa que aprovecho para besarla de nuevo, entonces ella le tomo la mano y le dijo que era hora de dormir, ¿dormir? Pensó Albert.

Caminaron hasta la habitación, al entrar Candy se sorprendió, la cama era algo enorme, igual que la habitación, y la cama estaba llena de pétalos de rosas rojas, sobre una mesa vio la champagne y unas fresas con chocolate, antes de que ella pudiera decir algo Albert ya la estaba besando de nuevo, era un beso lleno de necesidad, de amor, de pasión, de entrega, el la guio hacia la cama, cambiando totalmente el plan de Candy que pensaba darse un baño antes, pero ya habría tiempo para eso después.

El la poso sobre la cama mientras se seguían besando, se separo un poco de ella para verla a los ojos, su princesa estaba algo sonrojada pero en sus ojos había algo que le indicaba que siguiera y así lo hizo después de dirigirle una sonrisa llena de amor, beso sus mejillas, su boca, bajo por su mentón hasta su cuello mientras ella lo acariciaba, en ese momento empezó a sobrar la ropa, ella comenzó a desabotonar su camisa, mientras él le quitaba el vestido, dejándola en el bello conjunto de ropa intima de encaje blanco, eso lo enloqueció un poco, pero se controlo, al ver como ella se sonrojaba.
-¿Todo bien princesa?, si quieres que me detenga lo hare
-No es eso es que, estamos en desventaja, tu traes toda tu ropa puesta- dijo, dejándolo sorprendido
-Eso lo arreglo ahora
-No amor, eso lo arreglo yo- dijo la pecosa, dejando de lado el pudor, le quito la camisa desabotonada a su esposo, enseguida desabrocho el pantalón y lo bajo, él se encargo de los zapatos, quedando ambos semidesnudos comenzaron a besarse de nuevo, Candy sintió cosas que jamás antes había experimentado, noto cierta pulsación debajo de su vientre y él ya estaba listo, ella también lo noto, al sentir la hombría de su esposo sobre ella, aun algo dudosa, paso su mano sobre esa hombría, el solo soltó un suspiro mientras trataba de despojar del sujetador a su esposa, cuando lo hizo, entre besos y te amos, acariciaba los pechos de Candy, quería recorrer toda su piel, llenarla de besos, dejar su marca, demostrar que era suya, que la amaba con locura y así lo hizo, no hubo un solo rincón que no besara, dejándola así totalmente desnuda, ella hizo lo propio con el, estando los dos desnudos ya estaba listos, había sido cuidadoso de mantener a su esposa ocupada con tantos besos para que no se estresara o pusiera nerviosa, y cuando al fin estaban a nada de concretar el acto ella se puso algo nerviosa
-Princesa, me detendré si así lo deseas
-No quiero que te detengas, es solo que no se nada de esto, temo decepcionarte
-Jamás me decepcionarías y no temas a nada, jamás te lastimare- susurro a su oído, dándole confianza a su pequeña, que solo asintió dándole a entender que estaba lista, él se introdujo lentamente en ella, tratando de ser delicado, entonces noto esa barrera que muy cuidadosamente rompió, ella gimió un poco debido al dolor
-¿estas bien, duele mucho?
-Estoy bien, no duele tanto- el la lleno de besos, de te amos, ella le sonrió, el no quiso moverse mucho hasta que ella solo asintió para que continuara y así lo hizo y mientras él se movía ella solo se olvidaba del dolor, y se dejo llevar por esas oleadas de placer que su esposo le producía, él estaba extasiado, besaba a Candy mientras se sentía feliz de escuchar a su esposa gemir, le producía alivio saber que ya no le dolía, y aumento un poco el ritmo de sus embestidas, después de un rato ambos estaban llegando al clímax juntos, el cayo sobre ella y de inmediato se movió hacia un lado y la abrazo, así pasaron su primera noche como esposos, amándose física, mental y sentimentalmente, en cuerpo y alma, y esta seria la primera de muchas noches….

Pero no todos estaban felices por la pareja, en Nueva York alguien leía la noticia del momento en un diario, desde que se entero del compromiso quiso hacer acto de aparición, para impedirlo, pero sus obligaciones como actor y con la pesada de Susana no se lo permitieron, además que la madre de Susana estaba sobre el como una sombra, pero el lograría separarlos, estaba seguro de que si Candy lo veía todo el amor que ella sentía hacia al resurgiría, se la llevaría lejos de todo especialmente de Albert, su supuesto amigo, claro el nunca ayudo a Candy a encontrarlo, solo lo alejo de ella, mandándolo a otro camino, para quedarse a su lado y conquistarla, pero esto lo pagaría con creces
-Claro que pagaras "amigo", ella es mi Candy y no permitiré que tu me la robes, esta vez pienso pelear por lo que es mio- Dijo un muy enojado Terrence Grandchester mientras arrojaba su vaso de whiskey contra la pared.

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Ok preciosas, antes que nada una disculpa por subirlo el sábado tan temprano, por motivos personales me fue imposible hacerlo el viernes , espero lo disfrutaran mucho Y no sean malas conmigo, mi imaginación no dio para mas respecto a nuestros señores Andrew, pero lo hare mejor a la próxima ;), besitos.