Después de esa mañana con Sakura, no había vuelto a tener noticias de ella en los dos días siguientes.
En ese momento se encontraba preparándose para ver a su amigo el rubio, ya que, según él, tenía una noticia de extrema importancia para contarle. Conociéndolo como lo conocía el Uchiha, esa vital noticia sería que había que Hinata sería su mujer perfecta -ya que habían tenido más de una cita después del encuentro en la discoteca-, una marca de ramen que duraba más tiempo en el frigorífico o una nueva marca de desodorante que atraía a más mujeres…
…había llegado ya al café donde acordaron encontrarse, en el centro, el punto común entre sus casas, y como siempre Naruto llegaba tarde. Se acomodó en una mesa junto a un gran ventanal que daba hacia la calle más transitada de Konoha, y encima era hora punta. Casi podía escuchar la excusa de su amigo, "el tráfico esta horrible" y él rodaría los ojos y le respondería "Dobe, vienes en tranvía, y tiene un carril propio". Vio al rubio sentarse frente a él y empezar a poner su mejor cara de inocencia.
- Ahórrate las excusas… - a modo de saludo. – vete al grano…tengo cosas que hacer.
- Está bien…me ha llamado tu hermano. – el moreno entrecerró sus ojos con cautela, y movió una de sus manos para que siguiera. Su mente procesaba a gran velocidad la información, que aunque no era mucha, era de vital importancia. Intentaba ocurrírsele la idea más descabellada que su mente lograra crear, porque cuando esos dos se aliaban era un total caos, y la idea más absurda que pudieras pensar…se les quedaba a la altura de los talones. – bien…hemos estado hablando de la gala de beneficencia de su empresa, que es el mes que viene… - le recordó con la ultima frase. Todos los años las empresas Uchiha S.A., con su hermano a la presidencia, organizaba una gala de recaudación para un orfanato de la cuidad, vamos, pura publicidad. No entendía por qué le contaba eso, ya que los grupos que tocaban en la gala eran los mismos todos los años…entonces cayó en la idea.
- Dime que no es verdad… - pidió suplicante. Naruto bajó la mirada perdiéndose en el reflejo que le devolvía el cristal de la mesa. Por algo su genial hermano había llamado al Uzumaki. Tendría el sí asegurado.
- Tenemos un mes para preparar todo…mínimo dos canciones. – se encogía con cada palabra que decía, como si le doliera al pronunciarlas.
- ¿Por qué…siempre…me tienes…que meter…en tus…berenjenales? – pronunció lentamente conteniendo su ira, su voz salió profunda. Los de las mesas más cercanas lo miraron de reojo. Siempre, aunque el problema no tuviera que ver con el, en este caso tenía que ver en parte, terminaba metido dentro de el. Naruto abrió la boca para contestarle, pero el moreno levanto la mano dejándola a la altura de su cara para callarle y le miro entre sus dedos entreabiertos. – Encárgate de conseguir un buen batería y un lugar para ensayar...te doy dos días. – le dijo cortante y se levantó dispuesto a irse. El rubio no intentó detenerlo, ya que lo único que conseguiría seria enfadarlo más. Simplemente se limitaría ha hacer lo que debía.
Un calor insoportable y unos grados de mal humor en el cuerpo atravesó la valla del su casa, sacó sus llaves y se concentró en encontrar la llave adecuada, pero un sonido le sacó de su concentración. Se llevó una mano al pantalón, no era su móvil. En dos apresuradas zancadas llegó a la puerta, introdujo la llave para buscar el teléfono que estaba sonando. Se dio cuenta de que ni siquiera tenía, todavía, un teléfono fijo en su casa. Salio al jardín, donde el ruido se intensificó. Bordeo la casa hasta llegar al porche con los cómodos sillones, se apoyó en uno de ellos para intentar averiguar la procedencia del sonido, pero el sillón vibraba. Sacó de entre los blancos cojines un pequeño móvil negro, la inspeccionó…la llamada era de un tal Sai, de pronto dejó de sonar. Era de Sakura. Buscó algún número para intentar contactar con ella.
- ¿Sakura? Ya lo se no me lo digas…te has vuelto a dejar las llaves en casa. – se oyó una aguda voz después de presionar el botón que llamaba a "Casa". – te las dejaré debajo del felpudo por si no te oigo llamar con el ruido de la batería. – siguió explicando. Sin duda debía ser Hinata…pero ¿desde cuando Hinata era batería? – mmm…¿Sakura, estas ahí? – preguntó ante el silencio.
- ¿Hinata? – mejor asegurarse de que era ella, después de un confuso "Sí, soy yo…" continuó. – Eh…soy Sasuke, no se si te acordaras de mi…soy aquel chico que… - la voz aguda le cortó.
- Si, me acuerdo de ti Sasuke…pero ¿qué haces con el teléfono de Saku?
- Es que el otro día estuvo aquí en mi casa, y se le debió de caer el móvil y lo acabo de encontrar… - explicó. Casi podía ver a Hinata imaginándose cosas que no eran. Decidió evadir el tema que flotaba en el aire. - ¿Me podrías dar vuestra dirección para llevárselo ahora? Seguro que lo anda buscando… - su voz salió con más desesperación de la que había pensado. Estos dos días sin ver a Sakura habían sido demasiado monótonos.
-Si claro, ¿tienes algo para anotar? –Rápidamente abrió la tapa de su móvil, tecleo en un mensaje la dirección y la dejó guardada en la carpeta de borradores. –Pero Saku ahora mismo no esta en casa…si puedes pásate sobre la hora de comer, que supongo que estará por aquí. – prosiguió la Hyuuga.
-Vale, me pasaré sobre las 2 y media o así…adiós. –Colgó después de escuchar la despedida de la chica.
Rodeó su casa y volvió a entrar por la puerta delantera, ya que la que había en el porche –que daba a la cocina- estaba cerrada por dentro. Dejó el móvil de Sakura junto con sus llaves en una pequeña mesita al lado de la puerta. Fue hacia el frigorífico y sacó los ingredientes necesarios para hacerse un sándwich simple. Sintió una vibración en su pierna y contestó a la llamada malhumorado por saber quien era.
-¿En qué problema me metiste ya? -Contestó cortante. Las llamadas del Uzumaki eran, o para salir de fiesta o para que lo ayudara con algún problema –en el cual terminaba metido también-.
-Que amargado eres…normal que no te termines de ligar a Sakura -Se atragantó con el bocado que se acababa de llevar a la boca. Vio a Kuro campar a sus anchas por la cocina mientras lo miraba indiferente.
- Al tema, Naruto… - le recordó mientras sacaba un bote de comida para perros de un estante en la cocina. Sujetó con su hombro el móvil para poder abrir con facilidad el bote.
- ¡Ah, sí! ¡Ya encontré un batería! – gritó Naruto emocionado. Por lo menos estaba haciendo las cosas bien, por una vez en su vida. – ¿Conoces al primo de Hinata, Neji? – hizo un ruido con la garganta que lo tradujo por un sí. Volcó el contenido del bote en un bol de plástico. –Bueno pues estuve en su casa…que más que casa es un palacio… ¿Tú sabías que tiene una fuente en medio del hall? ¡Una fuente! –Se empezó a ir de tema. Naruto tenía una habilidad especial para cambiar de temas…en dos segundos puede tocar quince temas diferentes. –Pero no de estas fuentes curcias de imitación…no no, ¡una con peces y todo!…si esos pececillos de colorines que… -Salió de la cocina con el bol en su mano y al llegar al salón lo alzó para que lo viera el animal. Saltó del sillón en el que estaba y siguió a su dueño hasta el porche.
-Al grano… - recordó aburrido. Dejó el cuenco en el suelo de madera y el animal lo atacó rápidamente.
-Bueno pues que le pregunté que si quería tocar con nosotros y dijo que sí…y también Shikamaru, que estaba allí con Hyuuga. –Informó contento.
-¿Pero Nara sabe tocar algo aparte de las narices? –Se tiró en uno de los sillones mirando a su perro de reojo, el cual ya había terminado su comida. El rubio soltó una carcajada.
-Es un buen guitarrista…créeme es bueno. –Si Naruto decía que era bueno, es que era realmente bueno. Otra de las cualidades del rubio –aparte de sus cambios de tema- era su buen oído musical.
-¿Pero no será mucho tres guitarristas? –Si Naruto, Shikamaru y él tocarían la guitarra y Neji la batería… ¿Quién cantaría? – ¿Y el cantante?...vamos a ser muchos.
-Tu tocaras el piano…eres el único que sabes hacerlo… -Razonó. –Pero luego también tocaras la guitarra…les he comentado la idea a los otros y les ha gustado. -Otra idea de Naruto…que dios nos coja confesados. –Cantaremos dos canciones…una la tengo medio escrita y otra la tengo en mente, esa va a ser para las chicas…ya sabes para dedicársela, así te podrás declarar con tu parte de la canción a Sakura… -Realmente no tenía una mente para ocurrírsele ideas como las de Naruto. Lanzó un suspiro por el teléfono. –Tu hermano me dijo que cantáramos una canción lenta, para los viejos estirados que habrán en la gala y otra más movidita para los jóvenes del orfanato…para que hablen bien de la empresa y esas cosas. Con la canción lenta mataremos dos pájaros de un tiro…para los viejos estirados y para las chicas… ¿No soy genial? –Se alabó a si mismo.
-Genial no, lo siguiente eres. –Le dijo con sarcasmo. -Espera un momento, ¿has dicho mi parte de la canción? –Preguntó temiendo a la imaginación del rubio.
-No querrás que alguno de nosotros cante la canción a Sakura ¿no?...se la tendrás que cantar tu, digo yo… -Necesitaba un loquero para Naruto, le buscaría y pagaría el mejor con tal de que dejara de pensar. –Cada uno cantamos una parte de la canción para nuestras chicas, Sasukito. –Le explicó como si fuera un niño de cinco años.
-Si claro…como diga el señor… -Dijo aburrido ya de la conversación. Genial…ahora tendría que declararse a Sakura gracias a la alianza de los otros tres. Aunque no le parecía tan mala idea, pero ¿qué pasaría si le rechazaba?
- Bueno te veré a las cinco en casa de Neji, tiene una sala donde podremos ensayar y no hace falta que lleves nada…tiene todos los instrumentos que te imagines. –Soltó otra de sus carcajadas y colgó el teléfono después de un corto "nos vemos, teme".
Tras pensárselo un buen rato decidió levantarse de los sofás e ir caminando hacía la dirección que le había dado Hinata. Hacía buen día, así que decidió ir andando, en media hora, a lo sumo, estaría en el piso de Sakura. Se fijó en el edificio que tenía en frente, estaba bastante bien para ser un piso de universitarias bailarinas. Subió hasta la última planta. Salió del ascensor y vio un pasillo en el que solo había dos puertas, fue hacia la izquierda y sintió golpes secos junto con una voz demasiado aguda cantando. Fuera quien fuese lo suyo no era el canto. Llamó al timbre y los golpes cesaron junto con la voz, tras una breve espera la puerta se abrió dejando ver a la morena.
-Hola Sasuke, pasa pasa. –Se separó de la puerta dejándole sitio. –Sakura esta en su habitación, es la segunda puerta subiendo las escaleras. -Sasuke observó la estancia y se asombró. La puerta de entrada estaba debajo de las escaleras que daban a las habitaciones, el salón era cuadrado con dos de sus paredes de cristalera dando una vista completa de la cuidad. La zona de sofás estaba en un peldaño más bajo que el resto. La cocina estaba situada en la pared contigua a las escaleras, la cual se aislaba del salón con una barra y una puerta de cristal.
Subió las escaleras y fue a dar a un pequeño pasillo, con dos puertas a la derecha y una a la izquierda, supuso que era el baño. Dio unos pequeños golpes a la segunda puerta y entró tras escuchar un breve "pasa".
Al entrar se quedo de piedra. La pelirrosa se encontraba frente a un tipo moreno más pálido que él. Tenía un maletín de metal en sus manos. Y al fijarse de que había dentro sus ojos se abrieron de par en par. ¿Sakura tenía un consolador en la mano? Sin contar los diversos "juguetitos" que tenía regados por la cama.
-¿¡¿Sasuke?!? –Gritó al verlo allí parado.
-Yo…lo siento no sabía que estabas con alguien haciendo… -Bajó la mirada avergonzado mientras el otro tipo se reía.
-¡¡Sasuke, esto no es lo que parece!! –Había empezado a agitar las manos en el aire, pero se dio cuenta lo que tenía en una y se la guardo con gracia detrás de ella. El moreno salió de la habitación rápidamente y al bajar le dio el teléfono a Hinata antes de desaparecer por la puerta.
Sakura salió de la habitación seguida del otro chico y encontró a la morena sentada frente a una batería en una esquina del salón.
-¿Dónde esta Sasuke? –Preguntó impaciente.
-Acaba de irse…dijo que tenía prisa. Ten me dio esto, venía a dártelo a ti… -Le lanzó el móvil que por poco no lo agarra.
-Era muy mono, ¿no? –Comentó el chico.
-¡Sai, no! –Le gritó en la cara. –Hinata… ¿tú sabías que iba a venir? –La morena asintió levemente.Sakura estaba desesperada. Sasuke la había visto con esas cosas indecentes en la mano…ahora mismo estaría pensando que era una perturbada sexual. –Tengo que hablar con él… ¡ya!...... ¡Dios, Hinata, esas cosas se avisan! –No paraba de dar vueltas de un lado para otro por el amplio salón.
-Ahora…te vas a sentar para tranquilizarte. –Dijo Sai con voz melosa. –Te prepararé una tila, y cuando estés más tranquila iras hablar con el bombón ese. –Sakura lo miró con cara de asesina mientras lo veía tras la barra de la cocina.
***
-Agh…Karin, te digo que no me hacia falta tu ayuda. – Repitió por décima vez mientras se pasaba una mano por su frete.
-¡Oh, ya creo que la necesitas, cariño! –Le dijo la pelirroja alzando su mano derecha. –Dale gracias a mamá Mikoto por llamarme para decorar la cueva ermitaña que tienes como casa. –Expresó con ese momento sonó el timbre.
-Gracias mamá… -Susurró con sarcasmo mientras iba hacia la puerta dejando a Karin revoloteando por su salón. –Sakura…-Se sorprendió de ver allí a la chica.
-Hola, Sasuke, quería explicarte lo de antes en mi habitación. –El Uchiha se hizo a un lado para dejarla entrar, llegaron al salón que estaba extrañamente vacío y la pelirrosa se sentó en uno de los sofás.
-Traeré algo para beber…ahora vengo. –Desapareció por la puerta al tiempo que la pelirroja hacía acto de presencia en el salón.
-Uy…hola guapa –Saludo mientras se sentaba demasiado cerca de ella. –Sasuke te dejó aquí solita. –Le habló en tono meloso. Sakura se echó hacia atrás intentando aumentar la distancia entre ellas y se empezó a reír nerviosamente.
-¡Karin! ¿Qué haces? –Soltó con rapidez la bandeja con la limonada y un par de vasos en una pequeña mesa.
-Sasuke ¿por qué no presentas a esta preciosidad? –Dibujó en sus finas facciones una sonrisa. Ambas chicas se levantaron del sofá y el moreno se situó al lado de Sakura.
-Es mi novia, Sakura. –Pasó un brazo musculoso por la fina cintura de la pelirrosa para mayor credibilidad. Un fuerte sonrojo adornó las mejillas de la Haruno.
-¿Tú con novia? –Abrió la boca haciendo una perfecta "o".
-Eh…Karin, mi habitación está pintada de un color amarillo pastel… ¿por qué no le echas un vistazo? –Intentó desviar el tema "Sakura-nueva-novia-de-Sasuke". La pelirroja frunció el ceño a la vez que arrugaba la nariz en un gesto de asco.
-¿Un color pastel? ¿Pero de quien era esta casa antes, de un ciego?... ¡Ja! amarillo pastel, que desfachatez…tengo más trabajo del que creía… -Siguió rezando mientras que iba en dirección a la habitación. En cuanto perdieron de vista Karin, el moreno se separó de la chica.
-Siento lo de antes…es una amiga decoradora de mi madre, me la mando aquí para decorar la casa y bueno lo de que eras mi novia…lo vi necesario para que te dejara en paz… -Sakura lo miró confundida, entonces Sasuke bajó el tono para explicarle. –Karin es una persona rara…no se fija solo en chicos o chicas…ella se enamora de las personas, ya sea del sexo que sea. –Notó la cara de Sakura, y la pudo ver sorprendida.
-Quieres decir que ¿es bisexual? –Se sorprendió aún más.
-Básicamente…sí. Supongo que vio que eras buena chica. –Se rió de la expresión de la chica. –Bueno y… ¿qué querías explicarme? –Dijo desinteresadamente mientras servía la limonada en los vasos.
-Veras no quiero que pienses que soy una pervertida o algo de eso… -Empezó explicando, aunque realmente no sabía que necesidad tenía de explicar lo de su habitación. No le importaba lo que pensara de ella, ¿no? –El chico que estaba en mi habitación, es mi primo Sai, es bastante rarito… acaba de encontrar un nuevo trabajo de vendedor y me estaba enseñando sus "productos" para que opinara… -Marcó la palabra con sus dedos a modo de comillas.
-No parecéis familia…la verdad. -Tomó un sorbo de su vaso.
- Es que digamos que soy la oveja…rosa de la familia. –Soltó una pequeña carcajada y vio a Sasuke levantar una ceja. –Toda mi familia tiene el pelo oscuro al igual que los ojos, bueno algunos los tienen verdes…pero yo soy la única que tiene el pelo de este color. –Explicó agarrando un mechón de su pelo mostrándoselo al moreno.
-¿Ah…qué tu pelo es natural? –preguntó sorprendido.
-Sí... –Se rió de nuevo. –No por nada me pasé toda mi infancia entre médicos para saber el motivo de este color. –Contestó graciosa señalándose el pelo con el índice. –Para que luego me dijeran que era una falta de pigmentos o algo así…ya ves tú que cosas. –Cerró los ojos mientras movía una mano restándole importancia. Debía de estar aburrida de contar la historia del color de su pelo. –Bueno me voy, que tengo hora en el veterinario con Yuki…anda mala estos días y estoy preocupada. –Comentó mientras se dirigía hacia la entrada.
-Espero que no sea nada grave…si necesitas cualquier cosa me avisas. –Rápidamente le tendió un papel con su número escrito.
- Vale, gracias… - sacó su móvil para apuntarlo en la agenda. –Espero que la próxima vez que venga no me pierda por tu casa con la nueva decoración. –Otra vez esa dulce risa.
-Créeme, conociéndola, seguro que sí. –Respondió gracioso y tras una breve despedida la pelirrosa se fue camino a su casa.
Después de recoger a Yuki de su casa se dirigieron al veterinario, cuatro calles al norte desde la suya. Entraron en un pequeño local en el bajo de un edificio, y entraron en la consulta ya que eran las únicas en el lugar. El veterinario posicionó encima de una mesa de metal a Yuki, y le examinó los oídos, dientes y la barriga. Tras darle el diagnostico del animal, salió del local y sacó su teléfono para llamar a Sasuke. Tenía un problema y ahora mismo era el único que la podía ayudar, ya qué, en parte, el problema también era suyo…
