Capítulo 3

-¿¡Vas a quedarte ahí sin hacer nada!? –Exclamó con todas sus fuerzas Metis, intentando hacerla reaccionar, lo que pareció funcionar al principio, incluso las unidades que estaban por darle el golpe final se detuvieron y miraron confundidas a la oscurecida doncella.

-¡Ella habría peleado, hasta el final, sin importar qué! –Continuó hablando, tratando de seleccionar las mejores palabras para decirle en ese momento y volver a encender el fuego en su interior.

-Pe…pero ella. –Una respuesta, aunque fuera dudosa, la estaba escuchando, sus palabras intentaban llegar y persuadirla.

-¡Hasta nos enfrentamos a la sombra que crearon los deseos humanos por la muerte, a pesar que era enorme, no titubeamos y peleamos hasta el final!

-Pero ella…no tuvo que matar a sus hermanas. –Ahí estaba, el verdadero problema de lo que sucedía, y tenía sentido, por eso no podía hacer nada desde que vio moverse ese cuerpo, pero había algo que ella no entendía todavía, y tenía que hacérselo saber de alguna forma.

-¡Ellas no son nuestras hermanas, incluso cuando tengan su forma ellas ya murieron, nuestras verdaderas hermanas están dentro de tu memoria, no olvides eso! –El droide que tenía sometido a Metis adoptó una mueca de disgusto, luego presionó más su pie contra su espalda, pero como no era suficiente para ella comenzó a pisotearla una y otra vez.

-Cállate…guarda silencio…no tienes derecho a hablar –Repitió con cada pisotón que le daba a su espalda, descargando la ira que estaba conteniendo y guardando para usarla contra Labrys– Ella debe pagar, ¡cállate!

-¿Te crees especial porque no perteneces aquí? –No había manera en la que le fuera a mostrar tregua después de las palabras tan valientes que había dicho, iba a hacer que entendiera su lugar– Tú no conoces el miedo a morir, ni siquiera sé qué haces aquí, ¡muere ya! –Pisada tras pisada la unidad no parecía dejar de mostrar señales de vida, quizás sería mejor para ella si dejaba de moverse y así engañarlas, pero si lo hacía podría provocar que Labrys se viera más afectada, tenía que pensar en otra cosa.

-¡Déjala en paz! –Esa exclamación se escuchó desde atrás, era la voz de Labrys, parecía haber reunido suficiente fuerza mental como para llamar su atención de esa manera.

-Vaya… -Comentó sorprendida la unidad, aunque estaba sorprendida no paraba de sentirse disgustada por ver que las palabras de su compañera alcanzaron a llegar a su corazón, dejó de pisar la espalda de su compañera y se volteó dispuesta a atacarla de frente, pero lo último que logró ver fue el filo de una inmensa hacha dirigirse a su rostro. A diferencia de la velocidad con la que Metis lanzaba su arma, los propulsores en el arma de Labrys lograron hacer que fuera más rápido y poder causar una muerte limpia, pues tanta era la velocidad que llevaba que en cuanto el filo entró en contacto con el rostro del enemigo no se escuchó nada, como si hubiera fallado, pero la expresión de sorpresa del enemigo permaneció impresa en su rostro, al menos durante el par de segundos que la mitad superior quedó firme en su lugar, ya que una línea se dibujó desde la base de sus ojos y continuó horizontalmente por toda su cara hasta que se completó el círculo y cayó al suelo.

No tomó más que otro momento que el cuerpo sin vida cediera ante su propio peso y terminara en el suelo, pero para el momento en que tocó el frío piso tomó una coloración púrpura y se fue degradando rápidamente a negro, y tras convertirse en una especie de masa gelatinosa la energía se dispersó y desapareció de la vista.

Metis lentamente se reincorporó asombrada por lo sucedido, no esperaba que terminara destruyendo una de ellas tan fácilmente, aunque después de mirarla fijamente notó sus ojos vidriosos, así como una lágrima cayendo por su mejilla, claramente era difícil para ella tener que revivir esa experiencia, de pelear por su vida, pero si no lo hacía jamás podrían salvar a su hermana.

-No podré mirar de frente a mi hermana si sigo llorando así. –Se dijo a sí misma, pensando que esas palabras serían lo más cercano a la razón por la que ella estaba peleando en ese momento. El tiempo para aclarar esos pensamientos ya llegaría, ahora tenían que eliminar a los enemigos para continuar con su investigación, por lo que, ignorando los daños y el dolor que sentía en su espalda y cabeza, blandió su arma y se abalanzó contra otro par de enemigos que parecían lo suficientemente confundidos como para hacer algo, quizás habían recordado también la manera en la que los destruyeron y no podían soportar verlo nuevamente.

La oportunidad perfecta, al correr y alcanzar una velocidad apropiada dio un leve salto para deslizarse sobre sus rodillas, estando a la altura adecuada para mover su arma por su lado derecho y cortarles las piernas, justo por debajo de sus rodillas de un solo tajo. Al terminar con ese ataque, y dejar de avanzar al frente, se reincorporó, giró su cuerpo y dio un salto con todas sus fuerzas al frente, se alzó prácticamente 15 metros por el aire antes que la gravedad hiciera su efecto, y justo a la mitad de su caída preparó su siguiente ataque, una patada lo suficientemente poderosa como para arrancar de sus extremidades a una androide.

-¡No paran de aparecer! –Exclamó Labrys, alternando su modo de pelea entre mano a mano y arma, parecía como si por cada una que derribara apareciera un par más. Había tenido que enfrentarse a una gran cantidad de androides, pero no todos en una sola pelea, eso hubiera sido muy desgastante para ella, tal como lo está siendo ahora, sus funciones se vieron entorpecidas y, por consiguiente, más lentas en un 20%, lo que la ponía en desventaja si continuaban apareciendo más enemigos.

-¡Ahora! –Otra exclamación, ésta vez enemiga, una de las androides tenía un lanzagranadas listo para ser usado contra su hermana, ya tenía todo medido, la distancia, la posibilidad de eliminar a sus aliados y la probabilidad que tendría para dar al objetivo, nada más faltaba jalar el gatillo y lograrían tener su venganza.

Unos momentos, todo lo que necesitó Metis para llegar al objetivo de su ataque, justo en el momento que esa unidad presionó el gatillo su pie entró en contacto con la espalda del enemigo, atravesando sin problemas su coraza externa y finalizando sus funciones al instante por lo violento del ataque, aunque la granada había sido disparada, logró llegar antes que saliera del cañón del arma, y ahora que tenía un nuevo rumbo ese proyectil no tendría mucho de qué preocuparse, había logrado evitar que la destruyeran con ese ataque.

-S-son demasiados –Indicó su compañera, intentando mantener su aliento en ese tiempo tan precioso, y tenía razón, no paraban de aparecer, tenían que pensar en otra cosa si querían sobrevivir.

Metis miró a su alrededor, intentando idear un plan, pero no parecía que algo fuera a funcionar, los enemigos continuaban apareciendo, y cada vez parecían ser más peligrosos que antes, no podía permitir que su hermana sufriera tantos daños, por lo que se vio obligada a proponer otro plan.

-¡Labrys, yo los distraigo, toma esto y dame soporte aéreo! –Junto con esa propuesta lanzó el arma que tenía la unidad recién destruida, el lanzagranadas.

-De-déjamelo a mí –Accedió rápidamente y colocó el equipamiento en su espalda una vez más, después lo activó, una luz comenzó a ser emanada de cada uno de los propulsores del arma y la elevaron lo antes posible, evitando un grupo de ataques que iban por ella, así como logrando agarrar el arma a tiempo– Por favor, perdónenme por esto. –Jaló el gatillo y una granada salió disparada contra el círculo que no se había disuelto todavía, y gracias a que no reaccionaron lo suficientemente rápido logró eliminar a un gran número de unidades con esa explosión.

De pronto su vuelo se vio entorpecido, un peso inesperado había caído en su espalda mientras que otro se había aferrado a su pierna, eso causó que perdiera altitud los primeros segundos, y al mirar al techo pudo notar que más cuerpos estaban siendo arrojados, pero la mayoría ya estaban activados para ver si podían alcanzarla en medio vuelo.

-¡Aléjense! –La luz que despidió el aditamento de pronto se volvió amarilla y aumentó el impulso con el que estaba volando, al menos lo suficiente como para aguantar el peso extra que cargaba, pero para librarse del mismo comenzó a dar vueltas al azar, dejándole el trabajo a la gravedad y fuerzas el hacer que se soltaran, y segundos después ambos polizones se encontraban una vez más a la merced de la gravedad, aunque la que se había agarrado de su pierna terminó estrellándose contra la pared.

-No paran…debe de haber algo que las está llamando –Se dio cuenta de algo súbitamente, los cuerpos estaban cayendo desde el techo, lo que significaba que si iba hasta esa parte del recinto podría poner un fin a lo que sucedía.

Como Metis le había dicho, se mantuvo en el suelo distrayendo a las que habían caído, y para ayudarla, se dirigió hasta el techo del lugar a toda velocidad, teniendo luego una mejor comprensión de lo que estaba pasando, el techo del lugar, como en los demás, estaba cubierto por una sombra, pero desde ésta estaban colgados los cuerpos de las unidades que tuvo que se vio obligada a destruir, la manera en la que se encontraban suspendidas era por unos ganchos que atravesaban el cuerpo y se quedaban ahí hasta que el gancho fuera liberado, pero justo en el centro estaba lo más importante, una especie de cristal que desprendía un brillo rojo intenso, de vez en cuando cubierto entre la sombra, pero mientras más unidades eran liberadas menos sustancia quedaba para proteger ese artefacto, su fortaleza era también su debilidad, pero se veía como si necesitara la ayuda de un arma pesada para intentar dañarlo.

-El…lanzagranadas. –Se dio cuenta, para eso le habían entregado el arma, no para proveer un apoyo aéreo normal, sino para intentar poner un fin a lo que fuera que estaba usando los cuerpos de las unidades, apuntó el arma a ese cristal y esperó para el momento oportuno, aunque mientras más tiempo se tardara podría provocar que su hermana también pereciera. Tragó saliva al rozar ese pensamiento, si ella no hubiera estado ahí era muy probable que la desmantelaran mientras seguía con vida, algo que no iba a ser agradable.

-¡De...déjanos en paz de una vez! –Con eso se dio la valentía necesaria para jalar el gatillo del arma y liberar el proyectil, por fortuna el tamaño de la sombra había disminuido considerablemente y el primer disparo fue directo, la explosión ocurrió casi inmediatamente y logró ver una pequeña grieta formarse en el cristal junto con un alto gemido lleno de dolor, después la sombra de alrededor se comenzó a juntar sobre el cristal, como si estuviera protegiendo su herida de otro posible daño.

No sabía qué hacer en ese momento, la sombra aumentó de tamaño considerablemente, cualquier otra persona le habría ordenado que se alejara inmediatamente, pero eso lo tuvo que pensar ella, después de unos segundos de mirar lo que ocurría, pues pudo ver la manera en la que el resplandor rojizo del cristal se veía incluso a través de las múltiples sombras que lo cubrían.

-Esto no es bueno –Recordó la energía con la que había recibido el impacto cuando golpeó ese muro, y si algo así volvía a suceder entonces tendría un serio problema, pues una explosión es mucho más poderosa que su golpe.

Los propulsores brillaron una vez más y le dieron la velocidad necesaria para viajar lo antes posible hasta el suelo y buscar a su hermana, aunque para el momento que estaba a unos 15 metros del suelo escuchó una violenta conmoción, y al voltear hacia atrás logró ver una onda expansiva de energía oscura acercarse a una peligrosa velocidad.

-¡Vamos Labrys! –Llamó su atención desde el suelo su hermana, aunque algo dañada por la cantidad de enemigos, se mantenía en pie y con una mano en alto para que la tomara.

Rápidamente, al llegar a la altura necesaria le tomó la mano a su compañera con ambas manos y voló hasta otra de las ventanas desde las cuales los científicos miraban. El cristal ofreció poca resistencia, se quebró en el momento que entró en contacto con el cuerpo de la doncella, e incluso cuando no pudo detenerse a tiempo e impactó contra una pared, la onda de la explosión no pareció seguirlas a ese lugar, a pesar que la ventana estaba rota.

Labrys quedó aturdida por el impacto, pero su compañera logró ver lo que sucedió afuera, esa explosión había hecho que los cuerpos inertes de las unidades desaparecieran, pero también unos pequeños focos de luz comenzaron a encenderse alrededor de la estructura cilíndrica, así como unos reflectores también recuperaron la energía.

-No me esperaba esto –Se acercó a la ventana y miró afuera, hacia el techo, que ahora era completamente visible desde donde estaba, no sólo la sombra del techo había desaparecido, sino que ahora el área parecía haber regresado a la normalidad.

-¿Qué significa esto? –Escuchó esa pregunta detrás de ella, Labrys parecía estar lo suficientemente recuperada para poder hablar, desafortunadamente ni su hermana lo sabía con certeza.

-Nada más puedo intentar hacer una conjetura…parece que en cuanto ahuyentaste a esa cosa que dejaba caer los cuerpos y las sombras el lugar volvió a ser como antes, o al menos ya no se ve hostil ni esa energía parece emanar de sus paredes, aunque no puedo decir lo mismo de esta habitación.

Incluso cuando se trataba de una conjetura, parecía bastante certera, pero de igual forma no podría comprender los motivos de esa sombra sino hasta que preguntara abiertamente. Podría no ser una gran idea, pues le estaba afectando bastante el tener que pasar por todas estas cosas, sin embargo, necesitaba información para hacerse una idea más clara sobre lo que sucede.

-¿Podría saber…qué ocurrió aquí Labrys? –Preguntó directamente, esa pregunta hizo que su hermana se sintiera un poco apenada y bajara la mirada, ella tenía una pequeña idea, pero nuevamente, si no recibía la información, no podría comprender.

-Disculpa si soy directa, pero quiero comprender mejor la situación.

-N-no te preocupes…supongo que será mejor que te lo cuente –Se tragó el pesar que le traía ese recuerdo y se decidió por compartir a detalle lo que había sucedido, incluso lo que el anterior área donde pelearon significaba para ella, un relato que duró poco más de ocho minutos.

Terminando la historia, de cómo sufrió tanto en el laboratorio, la manera en la que la obligaron a matar a sus hermanas por tener más datos y mejorar su estilo de pelea, cuando escapó de las instalaciones pero terminó sellada e incluso el incidente con su sombra, en la mente de su compañera nada más sentía pena, comprensión y compasión, ella tuvo que vivir algo similar, junto a Aigis peleó contra sus compañeros cuando quedaron atrapados en el abismo del tiempo, pero jamás tuvieron que matarlos, y menos por algún tipo de humano que los mirara y disfrutara del espectáculo, como si fuera nada más una película o una mera pelea entre robots.

-¿Nos crearon nada más para eso? –Terminó el relato con esa pregunta, ciertamente su experiencia con la gente no era la mejor, y ahora tuvo que enfrentarse a su pasado una vez más, seguramente estaba inestable, si algo impresionante llegara a suceder en ese momento era seguro que no podría superarlo tan rápido, y si era en medio de un conflicto sufrirían grandes problemas.

-No creo que haya sido nada más para eso Labrys. –Contestó a su pregunta, aunque no tenía tantas pruebas como para hacer que le creyera, pero al menos podía intentar dar su opinión– No espero que me creas, pero yo he visto bondad en las personas con las que me encontré antes, incluso cuando al principio parecían dudar de mí terminaron peleando a mi lado y protegiéndome, aceptándome como uno de ellos, un ser con un corazón y sentimientos…las palabras que, como dijo nuestra hermana, son las que más atesoramos.

Era cierto, siendo una máquina y haber sido tratada como un objeto hicieron que deseara escuchar esas palabras de alguna persona, no quería que la vieran nada más como un arma, quería que alguien la tratara como a una persona, evitar los tratos especiales, nada más ser considerada una persona, aunque eso era imposible, "¿cómo podría alguien hacer tal cosa con una máquina?", pensó, sin importar cuánto deseara que alguien fuera así con ella ninguna persona sería capaz de hacerlo ni de comprenderla, eso nada más provocaba que la fría compañía de la soledad asaltara su mente.

-No estás sola Labrys. –Comentó como si hubiera leído sus pensamientos, pero más que eso simplemente leyó su lenguaje corporal, y al saber lo que había sucedido podía comprender mejor las cosas, así como sus sentimientos– Por lo que me contaste, parece que hiciste amigos en ese lugar, cuando te enfrentaste a tu sombra, y aunque dudo que me perdones por haber derribado el vehículo, puedo decirte esto –Aclaró su garganta después de decir eso, Labrys tenía su mirada puesta en su rostro, parecía que tenía la intención de escuchar lo que fuera que le dijera.

Se acercó lentamente a su hermana y colocó gentilmente su mano sobre su pecho, en el área donde normalmente estaría un corazón humano.

-Aunque no estén contigo, sus sentimientos están siempre a tu lado, en tu corazón, y sus rostros siempre permanecerán en tu memoria…jamás los olvides, pues ellos no te olvidarán. –Lo último que dijo fue una apuesta, esperando que tuviera razón al haber dicho eso, aunque no midió sus palabras a tiempo, pues en cuento miró el rostro de su hermana notó no sólo una gentil sonrisa, sino que también unos ojos conmovidos y un leve sonrojo en sus mejillas, claro que al darse cuenta de la magnitud de sus palabras sus mejillas fueron asaltadas por ese mismo tono de rojo también y, sintiéndose un poco avergonzada, decidió bajar el visor de mariposa para ocultar su rostro y alejar su mano de donde la había puesto, lo que provocó que su acompañante soltara una entretenida risa.

-S-sí…me…me alegra que…uhm…entendieras lo que quise decir… -Al estar algo avergonzada su mente dejó de pensar tan rápidamente y comenzó a dudar sobre qué decir en esa situación.

-Lo tendré en cuenta Metis…ellos siempre estarán conmigo…gracias por esas palabras, eran exactamente lo que necesitaba.

Ese agradecimiento hizo que se sintiera feliz por haber seleccionado esas palabras, aunque no podía negar que todavía estaba un poco avergonzada, por lo que simplemente asintió.

"Todos son iguales…" Se escuchó en la mente de ambas, era una voz familiar, pero cargada de un profundo pesar, lo suficiente como para hacer que sintieran una energía pesada en el ambiente.

-¿Aigis? –Dijeron al unísono, después miraron a su alrededor, ya la habían escuchado antes, antes que se encontraran, pero ahora sonaba un poco más clara, incluso los sentimientos que tenía al momento de decir eso llegaron sin problema a sus corazones.

-Se escucha cerca, Labrys, tenemos que seguir avanzando –Volvió a hablar, ahora con la mente fija en su objetivo, rescatar a su hermana, y salió rápidamente del lugar actual, encontrándose una vez más con un pasillo largo, pero para antes que lograran tomar una decisión una alarma, junto con una luz roja, comenzaron a sonar, después una voz se escuchó a través de unas bocinas incorporadas en cada una de las habitaciones, claramente un sistema para dar algún aviso importante.

-A todas las unidades activas, busquen y capturen a las dos armas que han salido de control, es imperativo que lo hagan y las traigan para la asimilación…repito, la misión ha cambiado de buscar y destruir a búsqueda y captura. –La voz que había entregado el mensaje sonaba carente de sentimientos, simplemente usada para dar un mensaje importante, como una coraza vacía que simplemente funcionaba ahora para seguir órdenes, pero eso no fue lo que más les sorprendió, sino la identidad de esa voz.

-¿Esa era…

-…Aigis? –Ambas se encontraban sorprendidas por haber escuchado su voz una vez más, pero no diciendo lo que esperarían, ahora parecía estar bajo algún tipo de control mental, algo que ninguna de las dos podía permitir.

-¡No perdonaré a quien sea que le haya hecho eso a mi hermana! –Con ese grito de batalla, Metis intentó dejar escapar su ira, pero en lugar de eso nada más hizo que se sintiera más molesta por lo que había escuchado, y sin tomar precauciones, comenzó a correr por el pasillo de la derecha, pero no se daba cuenta que ahora la sombra del techo parecía resonar también con su clara muestra de cólera.

-Metis, espera –Intentó llamarla inútilmente, sus palabras parecían vacías ante su rabia, no tuvo más opción que intentar seguirla por cada uno de los pasillos por los que daba vuelta, intentando alcanzarla, o al menos, no perderla de vista, pues si se perdían de vista podrían ocurrir desastres, sin mencionar que si el objetivo del enemigo era ese nada más estarían actuando como meras piezas en su claro juego, aunque no podía negar que se sentía también molesta por haber escuchado eso.

A medida que continuaba corriendo detrás de su hermana, la sombra que estaba en el techo parecía hacerse un poco más peligrosa, pero no sólo eso, sino que también se extendía hasta las paredes y casi tocaba el suelo, se estaban acercando a algo grande, podía sentirlo, pero Metis no se detenía a pesar de la manera en la que se veían las cosas.

"Moriré…" al escuchar ese pensamiento en su mente, su carrera se vio interrumpida por un intenso dolor en su cabeza, necesitó detenerse para evitar que chocara contra algo. Una vez más, dentro de una oficina con una ventana para ver el exterior, pero lo que logró notar al asomarse, en cuanto su dolor de cabeza se tranquilizó un poco, fue el área donde iban cada noche, el lugar en el que dejaban a todas estar para mejorar sus relaciones y sentimientos, el lugar en donde conoció a su primer amiga, #024, aunque a diferencia de ese momento, todavía era de día, por lo que el escenario era más amigable con la visión y facilitaba el poder ver los alrededores.

Sintió un poco de nostalgia al recordar esas conversaciones, su curiosidad por conocerla un poco mejor…y su inevitable y penoso final cuando tuvo que matarla, estaba a punto de perderse nuevamente en sus pensamientos hasta que un repentino sonido llamó su atención, el de un arma siendo arrastrada por el suelo, algo se acercaba, y por la manera en la que sus pasos se escuchaban sonaba como algo grande, tenía que salir de ese lugar y encontrar a Metis, pero antes lograr salir de ese lugar algo más llamó su atención, había una nota pegada en el marco de la puerta de salida junto con una cinta.

-Encontré esto en mi tiempo libre, por favor tómate la libertad de escucharla Labrys –Eso era lo que decía la nota, pero lo que se le hizo más curioso fue que mencionara su nombre, como si alguien hubiera esperado que llegara a ese lugar, pero no era posible que se tratara de Metis, ella estaba muy ocupada corriendo de un lado a otro, ahora había otra interrogante, quién era esa misteriosa persona que había dejado el mensaje.

-Me pregunto qué dirá… -En ese momento se olvidó que algo estaba caminando hasta ese cuarto, su mente se concentró más en la cinta, claramente tenía que ser algo importante si alguien lo había dejado ahí.

Tomó la grabadora y colocó la cinta, después le dio al botón para iniciar y escuchó atentamente la grabación:

-Científico Tsumugu al habla, parece que me olvidé por la cantidad de cosas que me han dejado hacer sobre grabar mis experiencias aquí. –Esa voz, el científico que parecía tener un interés particular por el proyecto, haber escuchado su voz en esa grabación hizo que se sintiera un poco más tranquila.

-Como sea, he estado ya unos cuantos meses estudiando y observando, me encuentro en esta sala de observación en las que están dejando a las pequeñas hablar e interactuar entre ellas, aunque se me hace algo irónico, las hacen interactuar para mejorar sus relaciones y luego tienen que enfrentarse para seguir con vida. –Hubo una leve pausa después de decir eso, no era sencillo para él ver que hicieran ese tipo de cosas con ellas, pero no parecía que pudiera hacer algo para evitarlo.

-Pero lo más importante es, que me han seleccionado para la creación de una de estas doncellas, después de observar cuidadosamente los procesos desde su diseño en la mesa de bocetos hasta el área de ensamblado decidieron darme la oportunidad de participar en la creación de una –Se escucharon después unos papeles ser movidos de un lado a otro, como si estuviera buscando algo entre los archivos.

-Aquí está, unidad #024, ya estoy emocionado por demostrar mi punto a mis compañeros, aunque parece que soy el único que las ve como niñas pequeñas atrapadas en un destino sumamente cruel… -La pena con la que dijo esas palabras llegó hasta de corazón de Labrys, él estaba solo con su mentalidad, los demás científicos veían a las unidades como simples armas.

-Pero no importa que esté solo, mis sentimientos no cambiarán, sigo pensando en ellas como algo más que un objeto, las veo como personas, aunque no es el término correcto, pero prefiero verlo así, al menos mi superior me ha demostrado que una de ellas tiene más sentimientos que la mayor parte de los científicos aquí, él incluido, pero continuaré con mi investigación de campo, antes de ayudar en su creación voy a entrevistarme con una de las pequeñas…si es que no la destruyen. –Un suspiro se escuchó después de hacer ese comentario, comenzaba a descubrir apenas lo que sucedía y la manera en la que pensaban de las unidades, y después que se escuchó cómo dejó la hoja en algún lugar la grabación terminó.

-Entonces…fue gracias a él. –Se dijo a sí misma, asegurándose que había entendido lo que la información estaba dando en ese momento, después sintió un poco de tristeza, sabiendo que si él había ayudado en su creación, entonces debió de haber sentido pesar tras ver cómo la terminó destruyendo.

Sus pensamientos, súbitamente, se vieron interrumpidos, pues sintió cómo algo detrás de ella la empujó con todas sus fuerzas por la ventana, se había olvidado que algo se estaba acercando y terminó bajando la guardia por mucho tiempo, la consecuencia fue haber recibido un golpe en su espalda y terminar en caída libre, directo hacia el jardín donde interactuaba con otras unidades.

-No puedo creer que bajara la guardia tanto –Se dijo, como regañándose por distraerse demasiado, aunque evitó un posible daño por la caída al activar el sistema de propulsión de su arma, se dirigió después al centro del jardín, mirando la ventana por la que la habían empujado.

-¿Pero qué fue eso? –Intentó agudizar su visión para ver lo que parecía moverse entre la oscuridad de la habitación, pero la diferencia de iluminación era tanta que no alcanzaba a ver el interior. Su interior no paraba de decirle lo mismo, que estuviera preparada para cualquier cosa, tomó su arma y la blandió con ambas manos lista para algún posible ataque.

-Preferiría que Metis estuviera conmigo para sentirme más preparada –Dudó por unos segundos al no tenerla a su lado para darle su apoyo, o al menos para saber que estaba por las cercanías– No, no pienses así, ya te lo ha dicho, ella está apoyándote, junto con tus amigos, ellos siempre estarán contigo. –Se dijo para recuperar su concentración y sentirse más tranquila, y de verdad la ayudó, se pudo permitir respirar hondo y sonreír levemente confiada, esperando por cualquier cosa que sucediera ahora.

-Uno de los objetivos ha sido localizado, procedan a la captura inmediata –Una vez más la voz de Aigis se escuchó por un altoparlante, por la manera en la que se comunicaba le recordaba a la escuela donde se enfrentó a su sombra, por lo que sería sencillo pensar que ella también se encontraba en una habitación para dar anuncios– Tengo que ir a ese lugar –Fijó ese objetivo para poder darse más ánimos de sobrevivir a lo que fuera que se apareciera.

En los siguientes segundos no hubo nada más que silencio, como la calma que precede a la tormenta, una paz falsa, claro que no por eso se tranquilizó, al contrario, preparó sus sistemas y terminó por mentalizarse para lo que se mostraría como su enemigo, incluso si estaba sin apoyo físico iba a lograrlo, por sus amigos.

Por las puertas para regresar al laboratorio se escuchó un enorme estruendo, y casi inmediatamente fueron derribadas por unas sombras conjuntas que formaron un enorme cuerpo, nada parecido a los enemigos que se había enfrentado en esa arena artificial, ahora nada más una simple sombra, algo que podría eliminar fácilmente si se lo proponía y no permitía que su determinación le fallara.

-¡Vamos! –Con ese grito de batalla preparó los propulsores del arma, como se trataba de un cuerpo bastante grande era probable que no podría hacerle mucho daño con golpes simples.

Respondiendo a esa declaración de batalla, la criatura cargó a toda velocidad, como i intentara barrer con su cuerpo, claramente eso la destruiría y no estaría siguiendo las órdenes de su hermana, pero no parecía importarle, era nada más un pedazo de carne súper desarrollado que quería eliminar al objetivo que tenía al frente; fácil de esquivar.

Impulsándose con su pierna izquierda, dio un salto a la derecha justo en el momento indicado, antes que ese pedazo de sombra impactara contra su cuerpo para hacer que le fuera imposible girar su cuerpo y terminara deteniéndose unos metros más adelante. Una vez se reincorporó y miró hacia atrás logró ver lo que estaba sucediendo, en la espalda una unidad estaba controlando los movimientos de la sombra, aunque no tenía una gran visión al frente, por eso tenía que aprovechar la fuerza bruta para atacar sin piedad.

No habían muchas opciones para contestar el ataque en lo que la sombra se volteaba, nada más podía intentar atacar directamente al controlador, lo más sencillo, o inmovilizar el vehículo. A veces lo sencillo tenía una trampa, estaba consciente de eso, seguramente habría algo que esa sombra haría para proteger al usuario, completamente obvio, así que optó por la segunda opción, intentar inmovilizar a la criatura, claro que sería más fácil decirlo que hacerlo, pues para el momento que se dio cuenta el enemigo ya se había dado vuelta y cargó nuevamente contra ella.

Lo esquivó usando la misma técnica, pero ahora hacia el lado izquierdo, y sin perder tanto tiempo como al principio, arrojó su arma contra el enorme contrincante, y activando los propulsores, logró hacer que alcanzara la articulación que unía el brazo izquierdo con su cuerpo, cortándolo fácilmente y provocando que liberara un gemido ensordecedor.

-Je –Se jactó de la manera en la que parecía tener la ventaja al momento, luego alzó su brazo derecho y atrapó el arma que regresaba por su cuenta hasta ella.

Al momento el brazo izquierdo de la criatura caía al suelo, pero la unidad no se mostró molesta por eso, en lugar de eso comandó a la criatura para que se volteara y volviera a cargar contra ella.

-¿Pero qué? –Se preguntó en cuanto vio la manera en la que la estaba atacando, sintiéndose confundida y sorprendida. No tuvo más opción que volver a esquivar, ahora por el lado izquierdo el enemigo para aumentar sus probabilidades de hacerlo, e incluso cuando se sentía confundida volvió a mandar su arma para cortarle el otro brazo exitosamente.

Eso era extraño, la criatura no parecía verse afectada por los daños, se volvía a levantar para cargar una y otra vez contra ella, así hasta que cortó las dos piernas y nada más quedaba el torso inmóvil de su contrincante, no sentía como si las cosas fueran demasiado sencillas, algo tenía que estar mal. En lugar de sentirse más relajada por haber inmovilizado ese vehículo nada más sintió algo en su interior diciéndole que tuviera cuidado.

-¿Mi intuición? –Se preguntó mientras adoptaba una posición de batalla, preparándose para lo que fuera a suceder ahora que tenía el torso de la criatura a unos metros de ella sin moverse, esperando a que la unidad que controlaba esa coa hiciera su siguiente jugada.

-La unidad ha perdido la capacidad de movimiento, pasando al plan de respaldo –Como era de esperarse, tenía una manera fría y sin emociones de hablar, incluso la construcción gramatical era demasiado perfecta, como si fuera una máquina la que hablara.

Su cuerpo parecía estar unido al torso de las sombra, como si no se pudiera liberar por cuenta propia, al menos así parecía a simple vista, pues lo siguiente que vio hizo que dejara de pensar así, lentamente fue jalando su brazo derecho hasta que lo liberó, de ahí continuó con sus piernas hasta llegar a su brazo izquierdo, el cual jaló con un poco más de fuerza, y en cuanto pareció estar completamente liberara una parte del cuerpo de la sombra se fue con su brazo izquierdo, proporcionándole una espada bastante larga y pesada, aunque para las capacidades que tenían esas unidades no sería tan difícil blandirla en combate.

-Tú eres…la que se acercó a esa habitación –Retrocedió unos pasos al darse cuenta de eso, obviamente su arma iba a provocarle bastante daño en caso que lograra impactar contra su cuerpo.

-Solicitando apoyo… -Con esa voz tan desprovista de sentimientos permaneció inmóvil frente a su contrincante, no tenía problema con que ella atacara primero, pues estaba consciente que tenía la ventaja al no tener sentimientos, por lo que podría hacer sacrificios de una manera más rápida y sin remordimientos, como los de su vehículo.

Una vez las órdenes llegaron a sus "compañeros", cada una de las extremidades comenzó a temblar, después una especia de energía comenzó a hacer que aumentaran considerablemente de tamaño, como si se tratara de una bomba de tiempo, aunque estaba lo suficientemente alejada como para poder evitar el daño.

Cada una de las extremidades explotó sin liberar la energía que esperaba, en lugar de eso permitió que, de cada esfera, apareciera una unidad con el cuerpo completo, si contaba la que estaba frente a ella ya tenía que enfrentarse contra cinco enemigos, lo que comenzó como algo sencillo, un enemigo bastante grande contra el que podría pelear sin problemas, ahora terminó con cinco unidades de las cuales tenía que protegerse.

-Era más sencillo terminar con esa criatura gigante, ahora tendré que entablar combate con cinco de ellas al mismo tiempo… -Suspiró algo abatida, no estaba de humor para enfrentarse contra tantos enemigos por su cuenta, especialmente porque tenía que buscar a sus hermanas antes que algo malo les sucediera.

Por lo que podía ver, dos de los enemigos tenían armas de fuego, ambos lanzagranadas, luego las otras tres restantes tenían armas cuerpo a cuerpo, una usaba un par de hachas por manos, mientras que otra tenía un escudo algo amplio junto con una lanza, y finalizando, la que parecía ser la líder de ese equipo, que blandía el mandoble en su brazo izquierdo, listos para atacar, pero el problema era si Labrys estaría preparada para un combate así o no.

Fin capítulo 3.

Nota: Salutations, al fin, actualización, bueno, he disfrutado bastante de estar escribiendo esto, aunque todavía falta un largo camino, apenas vamos en el 3°.

En fin, espero hayan disfrutado del capítulo, los veré la siguiente semana en lo que termino de escribir el siguiente capítulo, que tengan un buen resto de la semana.

Se despide el escritor.

Titanthetys.