Disclaimer: Tengo que hacer uno nuevo porque aquí casi no sale Jasper, pero bueh… ya saben lo que es de Meyer y lo que es mio… El piloto y el avión xD
Aclaracion: Esta historia es una secuela de Pesadilla, he intentado que se entienda sin necesidad de leer la historia anterior pero yo les recomiendo leerla para que tengan mas pistas.
Este es el link de Pesadilla, ya saben, sin los espacios http: / www. fanfiction. net/s/ 7086819/1/Pesadilla
Disfruten… Nos leemos abajo.
En el Capitulo anterior…
De un salto me levanté de la cama y fui directo al baño… abrí el estante tras el espejo del lavabo y conseguí el blíster de mis pastillas anticonceptivas, saqué todas las que quedaban y las lancé al inodoro bajando el agua, para desechar también la tableta vacía en la papelera.
Me apoyé en el lavabo viendo mi reflejo en el espejo, estaba asustada por mi comportamiento, sobre todo porque había sido un impulso repentino, pero de alguna manera tenía que actuar y hacerle entender a Edward que seremos una hermosa familia, de que tenía un hijo de Edward, lo tenía…
Realidad
Capítulo 3
-::-
Cuando Edward regresó de correr yo ya estaba preparando el desayuno, mi corazón latía fuertemente, resonando en mis oídos mientras esperaba que no se diera cuenta de lo que había hecho. Pero es estúpido, él sabe que tomo las pastillas pero nunca revisa si las tomo o no, tampoco tiene idea de si estoy en mi ciclo o no, Edward es despistado para esas cosas.
Ese conocimiento no evitaba que me pitaran los oídos y me sudaran las manos de lo nerviosa que estaba, hasta que Edward no entró en la cocina con el cabello goteando y me rodeó la cintura, oliendo y besando mi cuello como todas las mañanas no respiré tranquila.
Nos sentamos a desayunar y mientras lo hacíamos conversábamos de cualquier cosa, pero mi mente no estaba allí, mi mente regresaba continuamente a las pastillas desapareciendo por el inodoro, preguntándome, ¿De verdad quiero un hijo de Edward por encima de todo?, la respuesta es sí, hasta por encima del mismo Edward. Lo que planeo o más bien estoy dejando a manos del destino es la duración de nuestra relación.
No quiero a Edward junto a mí por obligación, por eso, si quedo embarazada tendré que buscar la manera de sacarlo de mi vida, si tarde o temprano lo voy a perder, por lo menos quiero tener conmigo un pedacito del hombre que amo, no quiero quedarme sola y vacía nuevamente, no puedo perderlo por completo, por eso hago lo que hago.
-Nena, ¿qué tienes?- me preguntó Edward sacándome de mis pensamientos.
-Nada "Gato"- le respondí con una sonrisa burlona mientras él bufaba por el apodo, sabía que no me gustaba que me dijeran "Nena" pero lo hacía, yo ya no insistía y lo dejaba pero opté por ponerle un apodo que a él tampoco le gustara y se me ocurrió ese al ver al Gato con Botas de Shrek y asociar el parecido del personaje con Edward, un poco físicamente ya que su pelaje se asemejaba al color del cabello de Edward y sus ojos cuando no estaba haciendo la cara tierna también se parecían, pero en personalidad también se parecían, un par de seductores, engreídos, tramposos e incorregibles.
Me levanté de la mesa señalándole que se hiciera cargo de recoger, yo tenía que vestirme y arreglarme para ir al trabajo, menos mal que era jueves, solo queda este y otro día para poder pasar todo el día con Edward, ahora que tengo la seguridad de que lo nuestro no será para siempre, quiero pasar cada momento como sea posible junto a él.
Mientras me vestía fije la vista en mi cama, esa cama que había sido testigo de nuestra primera entrega, nuestro primer momento de pasión y lo que fue el inicio de una relación que crecía a una velocidad vertiginosa, todo entre nosotros se ha dado de una manera veloz, tanto que a veces me asusta, pero cuando recuerdo mis experiencias anteriores en el amor me doy cuenta de que estoy haciendo lo correcto, viviendo el hoy…
Sus labios buscaban más piel que probar en mi cuello mientras una de sus manos amasaba dulcemente uno de mis pechos por encima de la blusa, pero yo no podía concentrarme en el beso, me estaba clavando, literalmente, la palanca de cambios en una pierna, me removí incómoda, por lo general casi perdía la conciencia cuando Edward me besaba de esa manera pero en estas condiciones solo podía pensar en la palanca de cambios haciéndome un moretón en la pierna.
-Edward- susurré casi sin aliento.
-Bella- dijo inhalando profundamente separándose de mí y sentándose derecho en su asiento de piloto en el auto, recostó los brazos y la cabeza en el volante -. Lo siento linda, yo… me deje llevar, lo siento mucho…
-Shhhh- lo callé inclinándome un poco hacia él evitando la palanca de cambios y mirándola por un instante con rabia, puse mí mano en su espalda -. Entremos a la casa, estaremos más cómodos.
Él levantó la cabeza y me miró como si estuviera loca.
-Sabes muy bien por qué no he entrado las últimas dos noches, Bella, llevamos poco más de una semana de habernos conocido y ya quiero lanzarme encima de ti, yo te respeto pero no tengo el suficiente autocontrol para soportar estar a solas contigo en un sitio donde…
-No me hagas sentir como una niña de quince años que nunca ha estado con un hombre, Edward- lo interrumpí molesta ya de su actitud "Yo te respeto" cuando la mayoría del tiempo era un arrogante incorregible -. Yo lo quiero, tú lo quieres, ¿cuál es el problema?
-¿El problema? El problema es que… te tengo muchas ganas, nena y tú no estás lista para mí- dijo muy cerca de mi rostro y yo ardía de coraje por dentro, pero ya tenía listo mi argumento para devolverle el golpe, Edward no sabía con quien se estaba metiendo.
-El problema… no es ese- le dije con voz totalmente calmada, me daba en el ego y yo le daría al suyo -. El verdadero problema es que eres un cobarde. - Sus ojos se entrecerraron y pude ver un chispazo en el fondo de ellos, por dentro sonreí porque estaba logrando descontrolarlo de algún modo -. Tienes miedo de estar con una mujer como yo, de ser poca cosa para mí. - Mi mirada debía ser contundente.
Edward me observaba con ganas de lanzarse sobre mí y eso era precisamente lo que yo quería que hiciera, lo miré fijamente por unos segundos pero me bajé rápidamente del auto, esperando que él saliera y viniera a alcanzarme.
Tardó unos segundos en reaccionar, los suficientes para darme ventaja de llegar a mi puerta y comenzar a abrir, aunque me estaba tardando deliberadamente para darle tiempo a que me alcanzara. Lo sentí detrás de mí cuando introduje la llave correcta en la cerradura, me tomó por un brazo fuertemente, volteándome hacia él y pegándome de la puerta, dejándome entre su cuerpo y la madera.
Me estremecí completamente y cuando tomó con salvajismo mis labios en los suyos, le respondí de la misma forma, sus manos viajaban violentamente por todo mi cuerpo, yo me frotaba instintivamente contra su cuerpo y podía sentir en mi estómago el poderío de su erección aprisionada en sus pantalones.
Llevé mi mano hacia la llave y como pude la giré y con mi otro brazo me sostuve de Edward para no caer cuando la puerta se abriera. La puerta cedió y Edward trastabilló un poco pero mantuvo el equilibrio conmigo todavía abrazada y besándome, terminó de pasar y dio un portazo que hizo retumbar las paredes.
Yo estaba en extremo excitada, no podía dejar de pensar en que había quebrantado el autocontrol de Edward y que no iba a tener que esperar mucho más para sentir su piel sobre la mía. Me pegó a la pared junto a la puerta tomando mis piernas y haciendo que rodeara su cintura con ellas, nuestros sexos se rozaron y ambos jadeamos por el contacto, ahora si no había "palanca de cambios" clavándose en mi, más que la de Edward dentro de sus pantalones y ahora sí estaba perdiendo la conciencia.
-Tu habitación, Bella… ¿Dónde está? No quiero tomarte por primera vez contra la pared- dijo mientras arrastraba sus labios por la piel de mi cuello, erizándome todo el cuerpo.
-Arriba…- dije en un suspiro -. Segunda puerta…- Casi no podía concentrarme cuando sentía el calor de la erección de Edward en mi húmedo centro a través de mis bragas, porque traía falda y ésta se había subido hasta mis caderas -. A la derecha- solté con un sonido que fue un poco gemido y un poco grito porque Edward besaba uno de mis pechos por sobre la tela de mi blusa.
Subió conmigo cargada y frotándome contra él, en más de una ocasión tuvo que detenerse porque yo desesperada tomaba sus labios entre los míos y no le permitía ver por dónde iba.
Cuando por fin llegamos a mi habitación me lanzó en la cama con fuerza, levanté mi vista hacia él en la penumbra y todo mi cuerpo se estremeció de anticipación, todo su lenguaje corporal gritaba "Deseo", "Desenfreno", "Pasión", "Locura" y yo lo quería todo, quería que hiciera conmigo todo lo que quisiera porque esta atracción magnética entre ambos era especial, la sentí desde nuestra primera conversación en el supermercado aunque me hice la dura.
Se deshizo de su camisa rápidamente y pude ver su torso desnudo, no era especialmente musculoso, pero era fibroso por decirlo de alguna forma, delgado y músculos apenas marcados parecía hecho especialmente para mí, porque así es como a mi gustan los hombres.
Me arrodillé en la cama mientras el permaneció de pie junto a ella, llevé mis manos al dobladillo de mi blusa y me la saqué por la cabeza, él recorrió mi cuerpo con su mirada como yo hice con el suyo, nuestras miradas se encontraron y la pasión volvió a arrasar con nosotros como una tormenta, nuestros labios colisionaron, buscando desesperadamente el sabor del otro, las manos de ambos exploraban libremente por el cuerpo ajeno, volviéndolo propio con caricias nada inocentes, que tenían como intención dar el máximo placer posible a nuestro compañero.
Las demás prendas de vestir desaparecieron en un pestañeo, teníamos ansias de piel contra piel y no tuvimos reparos en comportarnos como salvajes a la hora de deshacernos de nuestras ropas, Edward medio desnudo era hermoso, pero completamente desnudo era glorioso, un hombre hecho a mi medida y lo tenía para mí.
Sus labios viajaban por mi piel adueñándose de cada espacio de ella, nadie me había besado de esa forma, estoy segura de que mis otros amantes habían olvidado uno que otro rincón de mi cuerpo por atender con sus labios, Edward no, Edward se dedicó a saborear cada resquicio de mi cuerpo, reclamándolo suyo irrevocablemente, además en sus besos y caricias estaba ese toque de pasión desenfrenada que apenas contenía para alargar el momento pero que sin duda liberaría en algún momento.
Mis manos avariciosas acariciaban su cuerpo y causaban estremecimientos en él, su miembro endurecido fue cautivo de mis caricias, haciendo soltar uno que otro gruñido de satisfacción, llegó un momento en que no soportaba más sus torturadores dedos dentro de mí, necesitaba más.
-Ed no aguanto más…- gemí con el roce de su dedos en mi clítoris mientras sus labios atacaban sin piedad mis endurecidos pezones- Te quiero dentro de mi… por favor- le supliqué con los ojos llenos de lágrimas de placer.
-Condón- murmuró haciendo ademan de separarse de mí, lo retuve abrazándolo, pegando mi pecho del suyo.
-Tomo la pastilla desde hace años y estoy limpia, no te alejes- le dije al oído mientras metía mis dedos entre su cabello.
-No puedo hacerlo sin condón, Bella. - En la penumbra lo miré extrañada, algo se había helado en su interior y me asuste de haber cometido un error-. No te preocupes, yo estoy limpio también pero algunos hombres tenemos la necesidad de tomar la anticoncepción como responsabilidad propia- él había mal interpretado mi expresión y yo había mal interpretado sus motivos, pensé que no confiaba en mí, pero en realidad tenía responsabilidades muy arraigadas.
Asentí con una sonrisa, liberándolo para que buscara el bendito condón, volvió a mi preparado ya enfundado en el condón se sentó en la cama y me llevó con él, me senté a horcajadas sobre él con nuestros sexos rozándose, ubicó su erección en mi entrada y poco a poco nos unimos, el ángulo de penetración nos proporcionaba más placer, él me había dado el control de los movimientos y fue un detalle importante para mí, luego de un rato de inmenso placer con un vaivén lento de caderas, salió de mi y lo extrañé inmediatamente, me volteó y me colocó de rodillas sobre la cama, mi hombros tocando el colchón le daban un mejor acceso a mi centro y me penetró de nuevo, esta vez con fuerza, sucumbiendo definitivamente a la locura de la pasión, sus embestidas eran fuertes, poderosas, sacudían la cama con fuerza, mientras yo intentaba reprimir los gritos que salían de mi garganta, no eran gritos de dolor, eran gritos de placer, porque su arrebato de desenfreno me estaba llevando al borde de un abismo de satisfacción como nunca.
Éramos dos seres destinados a vivir juntos este momento, en ese instante lo supe, cuando él me tomó por un hombro y me levantó, todavía embistiendo dentro de mí, pegó mi espalda a su pecho, mi cabeza se apoyó en su hombro izquierdo mientras levanté mi mano derecha por encima de mi hombro para acariciar su cuello y el comienzo de su cuero cabelludo, sus labios en el hueco detrás de mi oreja succionaban levemente enviándome oleadas de placer, apretando aun más el nudo en mi vientre, abrí los ojos al tiempo que Edward bajaba su mano a mi entrepierna, buscando mi botón del placer para estimularme aún más, me encontré con nuestra imagen en el espejo de cuerpo completo que tenía en una esquina, apenas visible por la poca luz que iluminaba la habitación desde la calle.
Era la imagen mas erótica y excitante que había visto en mi vida, había visto porno, fotos de desnudos en revistas pero nada me había parecido tan estimulante como la imagen que tenía ante mis ojos, porque era el complemento visual de un momento íntimo y altamente sensual, llegué al orgasmo con la imagen de Edward embistiendo mi cuerpo desde atrás con una de sus manos en mi entrepierna y la otra en uno de mis pechos, apretándolo un poco dolorosamente pero a la vez excitante, mi cuerpo totalmente entregado entre sus brazos, se estremeció con la fuerza del clímax, empujándolo conmigo al abismo.
Volví al presente de mis recuerdos, estando de pie ante ese mismo espejo, evocando la imagen en él mentalmente, una perezosa y pícara sonrisa, bailaba en mis labios ante el recuerdo de nuestra primera vez, iba a ser difícil vivir sin Edward cuando llegara el momento de la separación pero esperaba que cuando se diera, aún conservara un poco de él, bajé mis manos a mi vientre con la contradicción de querer engendrar un hijo suyo y no querer que sucediera porque eso significaría el fin de mi relación con él.
-::-
Edward me fue a llevar al colegio, me dijo que iría a hacer unas diligencias en la Aerolínea donde trabaja y me pasaría buscando a la hora de salida, este tipo de cosas me hacían cuestionarme lo que había pasado la noche anterior.
Edward decía que no quería compromiso pero todas sus acciones, sus detalles conmigo gritaban "Compromiso", "Familia", nos comportábamos como una pareja recién casada común y corriente, pero no había nada real en el fondo, por lo menos para Edward. Él no me ha dicho ni una sola vez que me amaba, solo me ha dicho "Te quiero" y en contadas ocasiones, eso me hace pensar que no somos algo estable, no para él.
-¡Titi, Bella!- la vocecita de mi ahijado me sacó de mis pensamientos y me colocó una sonrisa en los labios.
Jasper los estaba dejando ya que el coche de Alice tenía una avería y el niño se soltó de los brazos de su padre que lo acababa de bajar de su silla y corrió hacia mí mientras Alice y Jasper ponían los ojos en blanco.
Yo tomé a mi pequeño bribón en brazos y luego de darle besos comencé a hacerle cosquillas y él se removía inquieto en mis brazos y riéndose fuertemente, su risa era hermosa y cautivadora, solamente el hecho de ver a mi ahijado reír de esa manera me ponía las rodillas de gelatina y me encogía el corazón al mismo tiempo.
Jasper y Alice se acercaron a mí con una sonrisa en los labios.
-Bells- me saludó mi amiga con un abrazo luego de que yo dejara en paz a mi ahijado.
-Hola- dije sonriéndoles pero extrañada de que Jasper se hubiese quedado un rato más.
-¿Cómo estas, Bella?- preguntó Jasper que se veía sencillamente radiante de felicidad, quizás le había dado unos azotes a mi amiga esta mañana al despertar, sonreí para mis adentros por mis pensamientos.
-Bien- respondí mas por costumbre que por otra cosa, entrecerré los ojos al mirar las actitudes de mis amigos y compadres-. ¿Qué se traen ustedes?
-Nada- respondió Alice con un brinquito que contradecía su respuesta que aparentaba ser apática- ¿Vienen Edward y tú a cenar a casa mañana?- preguntó como si nada.
-No lo sé…- dije dubitativa, quería pasar tiempo a solas con Edward.
-Alice cometió un error, Bella, no era en forma de pregunta que te lo tenía que decir, sino en afirmación. Mañana Edward y tú vendrán a cenar a nuestra casa- dijo Jasper con una sonrisa suficiente.
-Ahora vienes de mandón conmigo, Jasper- le dije en burla-. Vete a dominar a tu mujer- mi sonrisa le quitó seriedad a la frase y ellos se carcajearon fuertemente.
Ahora el tema que antes había sido espinoso entre ellos más bien era motivo de bromas y burlas, ya que el problema real no había sido esa afición de Jasper, sino haber buscado liberarla fuera de su hogar, con otra mujer. Pero mi amiga lo perdonó y ahora se les ve tan libres, tan felices a ambos que me puedo poner verde de solo verlos juntos ¿llegaría yo a tener con alguien la felicidad que tiene Alice con Jasper? ¿Podría Edward sostenerme inconscientemente por la cintura como lo está haciendo Jasper con Alice? Su felicidad me hacia feliz, los quiero mucho a ambos, sobre todo a Alice que es como una hermana para mí, gracias a ella estoy donde estoy, ella me recomendó para el trabajo y me brindó su amistad en mi momento más difícil y vulnerable, pero no puedo evitar desear tener lo que ella tiene, esa familia tan bonita que hacen.
Ella con su "Esposo", su hijo Dylan que es un Jasper en miniatura hacen la imagen de mi deseo más profundo y anhelado, pero sobretodo ese pequeño que tengo en mis brazos y que me mira con tanto amor, con ese cariño que se tiene por su persona favorita en el mundo.
-Esposo tiene razón, Bella, mañana tienen que venir, es importante- me dijo Alice haciendo uso de calificativo mas reciente hacia Jasper.
Sonreí por cómo se escuchaba la palabra "Esposo", con tanto cariño, así lo llama ahora en nuestras conversaciones, ya no es "Príncipe", solo es esposo, una sugerencia de su terapeuta de pareja Rosalie, que usara un apodo más realista, según eso le servía a Alice a ver a Jasper como un ser humano que comete errores y no como un personaje salido de un cuento de hadas que es perfecto, funcionaba, ellos se veían tan felices, puede que los errores del pasado a veces pesaran, sobre todo cuando Alice o Jasper pensaban en Peter, el padrino de Dylan y mejor amigo de Jasper, que había estado secretamente enamorado de Alice desde que Jasper los presentó y luego desafortunadamente se había enamorado también de la "amante" de su amigo, aunque en este caso sin conocer ese pequeño detalle. Peter se fue, dejó la ciudad apartándose de Jasper, Alice y de todos cuantos lo conocíamos en Seattle, para ellos era duro pensar en lo solo que se encontraba Peter mientras ellos eran felices de nuevo y esta vez, felices de verdad.
Traté de sonreír y asentí, en respuesta a su invitación.
-Iremos-afirmé-. En el desayuno Edward me ha preguntado mucho por este pequeño bribón- dije haciéndole cosquillas a Dylan de nuevo y el niño se rió fuertemente pero se aferró aún más a mi cuello-. Tiene tiempo que no lo ve y sabes cómo son de compinches- les comenté recordando a Ed con Dylan, era tan especial como se comportaba con mi ahijado, él sería un excelente padre si se daba la oportunidad, pero ser padre no era algo que él quisiera así que tenía que lidiar con sus decisiones, haciendo las mías como había hecho ya y afrontándolas.
-Perfecto, Bella, nos vemos- dijo Jasper despidiéndose de mí con un beso en la mejilla, le dio a Dylan un beso en la frente para luego alborotar su cabello y hacer que el niño chocara puños con él, era tan adorable ver a un hombre en un rol tan tierno y simple como ser padre, mi estómago se encogió un poco a darme cuenta de que si llegaba a quedar embarazada de Edward, mi hijo o hija no disfrutaría de las atenciones de su padre.
Jasper tomó a Alice de la cintura, ahora se veía más seguro de sí mismo, más poderoso y ella más dócil pero sin perder su propio poder femenino, estaban en equilibrio, él la besó en los labios, con ternura y ella sonrió cuando se separaron, los ojos de ambos brillaban y sabia que había algo especial en ellos el día de hoy, pero quizás fuera que hoy amanecieron más felices de lo normal y tuvieron una buena sesión de sexo esta mañana.
Jasper se fue y Alice y yo llevamos a Dylan a la guardería, ya el próximo año entraría a Jardín de Infancia, el bebé de mi amiga estaba creciendo a pasos agigantados y nosotros casi no nos dábamos cuenta. Cuando íbamos camino al edificio de la escuela primaria del colegio me dio la intriga y le pregunté.
-Alice, estas radiante ¿Qué sucede? ¿Buen sexo esta mañana?- le pregunté con una sonrisa y ella soltó una carcajada delatora.
-Pues sí- me aseguró con una sonrisa pícara-. Y del mejor- agregó a lo que yo rodé los ojos aunque mantuve la sonrisa algo debió notar en mi rostro porque entrecerró los ojos con astucia.
-¿A ti no te dieron los buenos días?- preguntó con cautela y yo sonreí desganadamente, no se refería a los buenos días literalmente.
En ese momento me di cuenta de que me molestó el hecho de que Edward no me despertara hoy para hacer el amor antes de que él saliera a correr, lo hacía a veces, otras veces era yo la que lo despertaba y otras tantas él regresaba antes y teníamos sexo desenfrenado en la cocina o en la ducha, pero hoy no, hoy me besó, me acarició, pero no buscó sexo.
-Hoy no- me encogí de hombros como para no darle importancia-. Anoche quedamos noqueados después del reencuentro- le sonreí de la misma manera que ella lo había hecho-. Fueron dos largas semanas sin vernos- agregué y ella sonrió pero sabía que no me había creído del todo.
-¿Está todo bien, Bella?- preguntó, conociéndome como me conoce sabe que hay problemas en el paraíso.
Me encogí de hombros mientras llegábamos al patio donde los niños estaban comenzando a formarse para cantar el himno nacional.
-En realidad, no lo sé…- fue mi respuesta, no quería empañar la felicidad de mi amiga con mis problemas.
No me sentía preparada para hablar con ella de lo que estaba pasando con Edward, no estaba lista para contarle que había actuado como las villanas de las malas novelas botando mis pastillas anticonceptivas, no tenía cara para contarle mis acciones desesperadas a mi mejor amiga, porque yo misma me avergonzaba de mis acciones, mas no me arrepentía.
-::-
Edward manejaba relajadamente hacia la casa de mi amiga, de vez en cuando volteaba su mirada hacia mí y sonreía de lado como a mí me encantaba que hiciera, él venía hablando de uno de sus viajes a sur América, de los suvenir que siempre traía, los sitios que había podido conocer un poco, aunque no siempre le daba tiempo de hacer turismo, cuando lo hacía lo disfrutaba y yo notaba en sus palabras y sus historias la emoción como si yo misma hubiese ido a esos lugares con él.
El día de ayer lo pasé atormentada pensando una y otra vez en mis decisiones y las consecuencias de ellas, pero cuando Edward me pasó buscando a la hora de salida y luego pasamos la tarde viendo películas después de hacer el amor, besándonos y bromeando entre nosotros, volviendo a hacer el amor, me dije que disfrutaría cada momento y que mi conciencia no me iba a dañar el tiempo que me quedara junto a él.
Por eso el día de hoy lo pasé más tranquila y me siento casi feliz, relajada, dejando en manos de Dios, el Destino o quien quiera que se encargara de eso si yo quedaba embarazada o no y que tan pronto sería eso.
-¿Con motivo de qué es esta cena, Bells?- preguntó Edward luego de terminar una de sus historias.
-No lo sé, sabes que ellos son así, no necesitan un motivo para restregarles en la cara a los demás su felicidad- dije en modo de broma.
Edward frunció el ceño.
-¿Restregarles en la cara a los demás su felicidad?- preguntó repitiendo mis palabras, cuando las escuché de su boca me di cuenta de lo amargado de la frase y de la envidia que destilaban inconscientemente.
-No hagas que suene mal la frase, Ed, fue un comentario inocente. No pienso de esa manera de mis amigos, es una broma- le dije un poco incómoda.
-Sé que no lo hiciste con mala intención hacia ellos- murmuró deteniéndose frente a la casa de mis amigos. Yo comencé a desabrocharme el cinturón para salir pero él tomó mi mano entre las suyas impidiéndolo, se inclinó en su asiento poniendo su rostro muy cerca del mío -. ¿No eres feliz, Bella?- me preguntó seriamente, no podía adivinar las emociones en su rostro, mi corazón latía asustado en mi pecho.
Lo miré fijamente y me debatí entre decir la verdad o una mentira, pero no tenía sentido mentir más de lo que lo estaba haciendo y decidí enfrentar la situación como una mujer, afrontando la realidad de los hechos, con nada más que la verdad por delante.
-No, Edward- respondí y mi voz sonó mas dura de lo que yo hubiese querido -. No soy feliz o por lo menos no con el tipo de felicidad que tienen ellos- completé mi respuesta y sentí cómo se había quedado paralizado en su asiento, solté mis manos de las suyas y desabroché mi cinturón para salir.
El portazo que resonó en el coche lo sacó de su aturdimiento y como un autómata tomó el vino que habíamos traído para la cena y las galletas favoritas de Dylan y salió del auto, me dio la botella de vino y uno al lado del otro tocamos el timbre, estábamos casi tocándonos pero yo lo sentía tan lejos de mí.
Alice abrió la puerta y casi gritó de la emoción, rodé los ojos y la abracé con fuerza cuando nos saludó y nos hizo entrar.
Dylan de inmediato corrió hacia nosotros y yo me sentí un poco celosa de que el niño se lanzara a los brazos de Edward antes que a los míos, él lo levantó sobre su cabeza mientras se reía, Dylan era un niño consentido por todos los que lo conocían y ese par habían tenido empatía desde el primer momento en que se conocieron.
Cuando bajó al niño de las alturas, lo colocó directo en mis brazos y él me abrazó y me besó con tanto cariño que olvidé mis celos y le respondí el saludo, lo bajé al suelo y como todo un bandido le arrebató las galletas de la mano a Ed y salió corriendo rumbo al salón donde tenía puesto su canal de dibujos animados favorito.
Jasper salió de la cocina y nos saludó, inmediatamente él y Edward se enfrascaron en una de esas conversaciones en que solo los hombres se entienden, Alice y yo fuimos a la cocina, donde guardamos el vino en la nevera, no pudimos conversar mucho porque sonó el timbre y cuando Alice abrió me di cuenta de que también había invitado a Rosalie y Emmett, o como ellos les decían, sus héroes, eran una pareja un tanto extraña, una Terapeuta de Parejas y un Sexólogo, eran un ejemplo de una pareja perfecta, aunque yo sabía muy bien que eso no existe, esa era la impresión que me daban al verlos juntos, Emmett con ese brillo travieso en sus ojos azules, casi grises y ella con la sabiduría y experiencia en sus ojos verde agua.
Ambos me saludaron con cariño, no era la primera vez que los veía, además de ser los terapeutas de mis amigos se habían vuelto sus amigos también y frecuentaban la casa Whitlock tanto como yo.
Sin más demora Alice comenzó a servir y Jasper la ayudó, Rosalie los estudiaba a ambos constantemente y tenía el entrecejo fruncido por alguna razón cuando los miraba juntos ¿será que había algo mal nuevamente con mis amigos? Emmett bromeaba con Edward y por más que yo intentaba cruzar mi mirada con la suya, él me ignoraba completamente.
Nos sentamos a la mesa, la conversación era divertida y familiar pero yo estaba inusualmente callada, Edward a mi lado evitaba cualquier contacto conmigo y eso me estaba derrumbando de a poco, podía sentir las miradas de Alice y Rosalie sobre mí, podía que Rose no me conociera tan bien como Alice pero ella sabía de relaciones de pareja como quien ha vivido cien vidas de cien años cada una.
Jasper carraspeó para llamar la atención sobre él y miró a Alice con expectativa, ella se encogió de hombros y le dijo.
-Dilo tú, sé que te mueres de ganas, pero espera que vaya por Dylan. - El niño había cenado antes que nosotros y había pasado nuestra cena correteando entre el comedor donde nos encontrábamos y la sala donde estaba jugando, la sonrisa dulce que le dedicó Jasper a Alice me hizo sonreír y en ese momento sentí la mirada de Edward sobre mí, voltee rápidamente a encontrarme con su mirada y allí estaban sus ojos verde esmeralda fijos en mí, con la duda en ellos, era la primera vez que me miraba prácticamente desde el momento en el auto.
No sabía que estaba pasando por su cabeza y le devolví la mirada interrogante, el negó ligeramente y volvió su atención a Alice que se estaba sentando de nuevo con Dylan en sus piernas.
-Bueno ahora sí- dijo Jasper y se podía ver que apenas podía con la emoción.
Yo estaba intrigada, no sabía que la cena era para un anuncio especial o algo por el estilo pero al parecer sí.
-Ustedes son nuestros amigos, son la familia que elegimos tener y por eso queríamos anunciarles esta noticia antes que a nadie más, antes que mis padres incluso- la sonrisa de Alice y Jasper era radiante y lo que nos iban a decir era realmente importante para ellos, Emmett y Rosalie se veían un poco más suspicaces que Edward y yo, creo que ellos se imaginaban de qué iba esto, pero la verdad yo no tenía ni idea y por lo visto Edward mucho menos -. Los Whitlock Brandon seguimos creciendo señores, viene en camino un nuevo miembro para nuestra familia y espero que esta vez sea una Alice en miniatura- Jasper puso sus brazos alrededor de Alice y Dylan, se veían extremadamente felices pero por mi parte las palabras de Jasper me cayeron como un cubo de agua helada.
Me tensé y Edward a mi lado también, volteó a verme, sentí su mirada sobre mi mientras yo intentaba controlar la rabia, el dolor, la envidia y los celos que sentía por mi mejor amiga y la familia que ella tiene y yo nunca podré tener. También intenté controlar el impulso de gritarle a Edward que por eso no era feliz, que yo quería un hijo, un esposo, una familia feliz como toda mujer sueña tener. Mis dudas se disiparon y mi resolución se solidificó como una roca, tendría un bebé, esa sería mi familia, no me importa nadie más, mi familia serian mis amigos y mi bebé.
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Nota de Autora: Hola chicas, esta vez no tarde tanto como la anterior. Lo siento! Espero que este capitulo les guste... Diganme que tal el lemmon, primera vez que escribo un lemmon de esa manera y me pone nerviosa.
Gracias por dejar su comentario en el capitulo anterior a mis chicas: Ginegine; anitakarina1983; gabyhyatt; Asira Cullen; MarVe.S; Adriu.
Gracias enormes a mis Betas: betzacosta y Ginegine… Son el mejor equipo que se puede tener.
¿Merezco Review?
