Nuevo capitulo, perdón la demora mi pc andaba toda loca y me salio con enfermedades cibernéticas esta semana xD espero les agrade este capitulo… prometo tratar de no demorar tanto con las publicaciones así no se enojen y me abandonen
DESCARGO DE RESPONSABILIDAD: Glee y sus personajes no me pertenecen.
Sendero abajo con el sol a medio caer, tornado trotaba con Quinn en su lomo atreves de los boques frondosos y muchas veces cerrados, de a pequeños momentos el se detenía, levantaba la cabeza, miraba hacia los costados y continuaba camino por donde el lo creía correcto; la rubia lo observaba y sonreía. El caballo era más inteligente de lo que muchas personas creían, ya decía su padre aquella vez en la que nació, se levanto y camino inmediatamente cosa muy poco común en ellos. Ya que por lo general el caballo se toma su tiempo mas bien un día en tener seguridad para pararse y comenzar a caminar...
"Santo Dios Tornado, por favor encuéntrala" dijo para adentro de si misma la rubia, ella tenia un gran resentimiento hacia Rachel por cosas del pasado, pero no podía negar que a pesar de todo, no le deseaba el mal.
Cuando la vio ese día, a los ojos, esos ojos… aquellos ojos que siendo niña la hacia soñar, la golpeo y algo dentro de si la hacia sentirse extraña, la pregunta que se hacia era "¿Que me pasa?"
En su camino entre los trotes de Tornado y las caminatas desmalezando las grandes ramas y lianas caídas que no los dejaban pasar se iba yendo el tiempo. Ese tiempo que era tan preciado, para llegar a Rachel antes de que oscurezca. De repente, el caballo detuvo de golpe su andar, cosa que la alerto, observo con atención a Tornado, le dio pequeños golpes en los costados como señal para que siga, pero el no se movía, seguía estático, observando en la misma dirección, actitud que la preocupo "tal vez vio algún animal o algo" Pensó, mientras desmontaba para observar el sendero, con la intención de descubrir que era lo que perturbaba el andar del animal. No vio nada, recorrió el camino observando hacia los lados y nada, ni un animal, ni nada que pudiera asustar al animal.
– ¿Que te pasa Tornado? ¿Que tienes? Vamos amigo, continuemos buscando a Rachel, ¿Rachel, recuerdas? ¡Rachel! – le dijo tirando las riendas hacia ella, con la intención de que el caballo continúe su andar, pero el no hacia nada, era inútil, continuaba tieso. Sin previo aviso, el caballo relincho, y se paro sobre sus dos patas traseras, asustando a Quinn.
– ¡Ey! ¿Que diablos te pasa Tornado? ¡Tranquilooooo! – Grito la rubia tratando de controla a su caballo; de pronto el dejo de relinchar y se agacho, entendió que quería que lo montara, dio un salto sobre el, alcanzó a tomar las riendas y él comenzó a correr como desbocado, en los oscuros senderos.
– ¡Tranquilo! ¡Tornado, Tranquilo! – Intento inútilmente Quinn controlar al caballo. Después de un rato de carrera el animal disminuyo la marcha, pero no paro, entonces comprendió la rubia que muy posiblemente el caballo había encontrado a Rachel, por lo que se irguió completamente y comenzó a buscar a con la mirada por todos los lugares posibles a la morena
– ¡Rachel! ¡Rachel! – llamo una y otra vez hasta que el caballo se detuvo completamente, Quinn salto del mismo y mientras recorría el lugar, noto que los árboles eran muy grandes, estaban frondosos y estrechados entre si, que casi volvían al lugar muy oscuro, a pesar de aun no haber oscurecido, daba la sensación de ser de noche. Todo producto de que los mismos árboles, los cuales no dejaban que se filtrasen los rayos del sol.
EN ESE MISMO LUGAR…
–¡Mierda! Que frió me hace y este maldito lugar que no tiene nada donde conseguir calor – Rachel hablaba sola mientras se abrazaba a sus piernas y se mecía con la esperanza de que ese acto le genere un poco de calor...
– ¡Donde estoy! Donde! ¿Porque no puedo ubicarme para volver a casa? – Grito mientras lloraba. De repente escucho un crujido como si rompieran unas ramas, eso la alerto.
– ¿y si me vinieron a buscar? – se pregunto contenta, de repente, su sonrisa se desdibujo.
FLASH BLACK
– ¡Rachel! ¡Rachel!, ¡¿Adonde crees que vas? ¡Vuelve Aquí! – Grito Leroy, en dirección a la niña que corría con sus muñecas y su mochilita…
–¡papi, papi, voy a jugar a la casita! – Dijo Rachel, mientras corría en dirección a su padre con una sonrisa en su cara.
– A ningún lado señorita, Rachel… Vida. ¡No puedes entrar a ese lugar sola! –
– ¿Porque no papi? – pregunto la niña medio nerviosa, sus padres jamás le habían prohibido hacer algo y ahora su padre favorito lo hacia, provocando que la niña comenzara a llorar.
– No mi vida, no llores – dijo dulcemente mientras le limpiaba las lagrimas muy preocupado – lo que sucede es que en ese lugar vez!¡allá! – le indicaba con sus dedos en dirección al bosque – es un lugar lindo para ir, pero muy peligroso vida, te puedes perder – le hablo a la niña, mirándola fijo, para tratar de calmarla.
– No papi, eso no pasara, yo soy muy buena exploradora – le respondió la pequeña entre sollozos limpiándose sus lagrimas para no parecer débil frente a su padre.
– No amor, lo que digo es que si vas a allí mas que perderte, puedes salir lastimada, hay grandes muuyyy grandes osos en ese lugar – le decía mientras exageraba su relato abriendo sus ojos , dibujando las posibles siluetas del animal con sus manos.
– ¡Osos! ¡Osos papi!- grito la niña tapándose la boca con temor.
– si mi, vida muy grandes osos, y muy malos, muy, muy, muy malos – expreso mirándola seriamente con la intención de influir temor en la pequeña, para evitar que se le vuelva a ocurrir ir al bosque sola a jugar. El temía que siendo tan pequeña se asuste, corra y se pierda…
FIN DEL FLASH BLACK
–¡O por dios ¡ ¡ y si es un Oso! – grito Rachel poniendo se tan pálida como un fantasma, abriendo grandes sus ojos en dirección al lugar donde había escuchado provenir el sonido.
Las plantas y los árboles mas cercanos comenzaron a moverse, el crujir de las ramas de los alrededores ensordecían sus oídos, parecía que los árboles se le caerían encima, Rachel comenzó a retroceder histérica tratando de alejar se del lugar de donde provenía los ruidos. Cuando de pronto escucho como un grito desgarrador, haciendo que perdiera todo sentido de la razón y comenzara a correr en la dirección opuesta desesperada envuelta en lágrimas.
–¿Rachel? ¡Rachel! ¡ey Rachel espera! ¡No corras! – grito Quinn corriendo en dirección a la joven, que huía de ella, tratando de alcanzarla, para evitar que se pierda de nuevo. Tornado las seguía, atento a los pasos de las jóvenes. Quinn corría y corría mientras le gritaba a Rachel tratando de alcanzar la…
– ¡Dios me quiere alcanzar, ese animal me va a matar! – se dijo Rachel mientras continuaba su alocada corrida tratando de huir de lo que ella creía era un oso, tanto era el temor que tenia que no había sabido diferenciar los sonidos, no pudiendo distinguir los gritos con los que la rubia la llamaba.
Ambas corrían por el sendero ladera abajo, La morocha huyendo y la rubia tratando de alcanzarla, de repente Quinn se paro, tomo aire y grito con fuerza
– ¡Rachel! –
Provocando que la joven por fin saliera de su encanto de temor, producido por sus mismos miedos, deteniendo su corrida. Dándose vuelta para divisar a la persona que la llamaba, de repente la rubia vio como la morena abría grande sus ojos gritando – ¡Quinn! – mientras caía por el borde de la ladera, hacia el rió cuyas aguas que corrían a gran velocidad. Esta comenzó a correr desesperada, hasta el lugar donde la joven segundos antes había caído, frenando sobre la ladera, la caída era muy inclinada, a lo lejos podía divisar a Rachel, mientras esta luchaba por salir de las aguas furiosas. Sin pensarlo mucho, emprendió una alocada corrida en dirección a la corriente del rió que lleva a Rachel, buscando un lugar o una forma de rescatar a la joven, pero comprendió que la única forma seria saltar y ayudarla. Y así lo hizo, llego hasta un árbol caído, que estaba una mitad sobre la ladera, y la otra quedaba sobre el rió camino por el hasta su orilla y salto…
Las aguas eran extremadamente rápidas, no las dejaban reaccionar, ni salir de ellas, Quinn sabían nadar y podía salir rápidamente de allí, pero no lograba alcanzar a Rachel que iba antes, a metros de ella, luchado por no ahogarse. La rubia se asusto al ver que la joven dejaba poco a poco de luchar contra las aguas, entonces tomo fuerzas de donde pudo y comenzó a nadar lo más rápido que podía; Cuando a unos metros mas adelante diviso como la morena se daba de lleno contra unas rocas, quedando inconsciente y hundiéndose lentamente en el rió. Segundo después cuando alcanzo el lugar se sumergió y la busco una y otra y otra vez… no conseguía encontrarla. Lagrimas caían por su rostro temiendo por la vida de Rachel, se sumergió una vez mas y dio con ella la saco e inmediatamente comenzó a nadar hacia la orilla con fuerza, cuando llego allí estaba Tornado, que la ayudo tironeando de las ropas de la morena a salir de las aguas. El caballo las había estado siguiendo por toda la ladera hasta el lugar que encontró Quinn propicio para poder salir.
EN LA ESTANCIA
Un caballo blanco galopaba a través de la entrada de la hacienda levantando polvaredas y apagando el sonido tranquilo de la media tarde…
– ¡Quinn! ¿Quinn? – la llamo Santana, mientras saltaba del caballo frente la casa de la rubia y lo ataba en el palenque para que no se escape.
– ¿Santi, pasa algo? – Pregunto preocupada, la madre de Quinn a una morena que la miraba extrañada de que la rubia no saliera a recibirla.
– Nada tía Judy, ¿y quinn? ¿No me diga que el tío la castigo a loca esa? – dijo y la miro extrañada
– No Santi, tranquila, mi hija salió con Roussel y los otros muchachos a una expedición al bosque y no se cuando volverán – comento Judy mientras miraba preocupada en dirección al bosque.
– ¿Como tía? ¿Al bosque? ¿Pero que paso, porque al bosque? – interrogo Santana con curiosidad a su tía
– La hija de los patrones, la señorita Rachel desapareció y todo parece indicar que se perdió en el bosque, Russell y quinn salieron a ver si la encontraban, el patrón también los acompaño. Ojala la aparezca pronto o eso será grave – relato, estaba entre preocupada por la morocha y por sus seres amados, que se habían internado en el bosque en busca de la niña.
– ¿Grave tía Judy? ¿Por qué grave? – se altero la morena, "Dios Quinn, en que lió te has metido esta vez" Penso Santana mientras recordaba el suceso que la rubia le relato horas antes cuando había estado en su casa.
– Pues hija veras…
EN LA CASA…
– ¡Mama! ¡Mama! – grito una morena mientras bajaba por las escaleras de la casa grande de la estancia.
– ¿Bell, hija que sucede? ¿Por qué los gritos? – salió Luisa alterada desde la cocina en busca de su hija.
– Mami, Mañana llega mi amiga Brittany – le contaba muy contenta a su madre.
– Ay hija es por eso tus gritos, creí que había sucedido algo con Rachel – le reclamo la mujer mayor, a la joven.
– ¡Rachel madre! ¡Rachel! Por favor madre que le va a pasar a esa, solo busca atención una vez más – dijo con rabia Bell
– ¡Hija! Es tu prima hermana, no puedes hablar así de ella, mira si le sucede algo…
– ¡No le pasara nada madre!, que no vez que es toda una artimaña por parte de mi prima para asustar a mi tío y hacer que nos vallamos de nuevo a la ciudad, como dejo a su querido novio haya, nos quiere arruinar las vacaciones a todos! – grito alterada la joven, al notar como su madre se preocupaba por su prima.
– pero hija es tu prima hermana, se crió contigo ¿porque hablas así de ella? – pregunto Luisa a su hija casi con los ojos llorosos.
– ¡ay mami! perdona no quise sonar así, es que Rachel es mala con todos y claro que no quiero que le suceda nada malo. Pero en verdad me molesta que por sus arrebatos le sucedan estas cosas –
– Si hija, lo se, pero tu prima tiene la misma sangre que Leroy, él era así cuando era joven, por eso entiendo un poco su comportamiento, lo lleva en su genes – sonrió mientras recordaba las bromas que hacia Leroy de joven, acariciando la cara de su hija mirando sus ojos.
– Bueno Ma, ya no estés triste venga sonríe, ya veras que dentro de poco escucharas los gritos de mi prima atravesando esa puerta y se acabara esta paz que nos rodea – dijo la joven mientras giraba por la casa como disfrutando de silencio con una sonrisa en su rostro.
– Si tienes razón hija, ven vamos a merendar y me cuentas mas sobre como es eso que Brittany viene a casa –
Ambas mujeres se abrazaban mientras se dirigían a la amplia cocina de la casa a preparar la merienda…
EN EL BOSQUE…
A lo lejos entre medio de una ladera se escuchaba a un hombre dar gritos ordenando a unos jóvenes a caballo…
– ¡Ohhhh! ¡Caballo! ¡Ohhhh!…
– ¿Que sucede Russell? ¿Porque nos detenemos? – preguntaba muy curioso Hairam
– Nada señor, en realidad nos detenemos para acampar – comento
– ¿Como que acampar? Nooo debemos seguir, ¡mi hija! quien sabe en que condiciones esta no pu…
– Lo lamento señor y tiene mucha razón, pero esta anocheciendo y nos podríamos perder, terminaríamos siendo mas personas por buscar, además los caballos están agotados señor – lo miraba tratando de hacer lo entender
– ¡Nada! ¡Nada! ¡Sigamos! – Grito el Sr Berry muy irritado a todos, pateando al animal para que siga, pero este no se movió.
– Se lo dije señor los animales están muy cansados no van a seguir, créame será mejor prepararnos para pasar la noche y seguirla búsqueda mañana, con la salida de sol. – rogo el capataz tratando de hacer que entrar en razón a su jefe.
– Esta bien Russell, creo que tienes razón, además de noche no veo muy bien la verdad, solo espero que mi hija este bien – pidió mirando al cielo esperando su amado Leroy proteja a su pequeña hija.
– tranquilo señor le prometo que la encontraremos confié en nosotros, si es que no la encontró ya mi hija, cosa que es lo mas seguro – sonrió a su jefe
– ¿Como así? ¿Crees que tu hija ya encontró a mi niña? – cuestiono Hairam, cargándose de animo y felicidad
– no tengo la prueba, pero estoy casi seguro señor, Quinn es muy obstinada y perseverante no se dará por vencida hasta encontrar a la señorita Rachel, créame – lo miro con orgullo mientras acariciaba el cuello de su caballo pensativo recordando como es quinn, lo traviesa y lo gran cabeza dura y obstinada con lo que quiere y desea, cosa que en gran parte saco a el pero muchas mas a su madre y sobre todo aunque nadie lo sepa a su abuela…
– Eso espero Russell, eso espero – dijo esperanzado, ante la confianza que el capataz tenia en su hija.
– Muy bien muchachos preparemos todo, aquí levantaremos el campamento por esta noche, mañana al salir el sol continuaremos la búsqueda – grito el capataz mientras saltaba de su caballo.
EN LA CIUDAD…
–¡Padre! ¡Padre! – llamaba una joven rubia de ojos color cielo, mientras bajaba corriendo las grandes escaleras de la mansión muy feliz a un hombre que se encontraba sentado frente una gran chimenea, leyendo su diario mientras fumaba su pipa.
– ¿Que sucede princesa? – cuestiono el hombre a la joven dando se vuelta para mirar en dirección a la rubia.
– Nada importante padre, solo te quería recordar que mañana me iré a la casa de campo que tiene el tío de Bell a pasar unas semanas con ella – respondió la joven
– Cierto princesa, lo olvide por completo, vas con tu primo Finn? – cuestiono.
–No padre iré sola, no quiero ir con esa lacra de Finn – lo miro y respondió furiosa, ante la pregunta-sugerencia de su padre
– Lo siento princesa, se que Finn no te agrada, para ser sincero a mi tampoco pero es tu primo y no quería que vallas sola la verdad – dijo el hombre apenado mirando el fuego salir de la chimenea
La joven sonrió ante la preocupación de su padre, que a pesar de ella ya no ser una niña seguía actuando con esa sobre protección ante su andar.
– Tranquilo papa, estaré bien, ni iré sola, Alfred me llevara a la estancia en tu coche, así que ten tranquilidad que nada me pasara y haya en la estancia estaré con mi amiga bell, su madre, su tio y rachel la novia de mi primo, además te dejare los números de teléfono de la estancia por cualquier cosa que se te ofrezca papi – sonrió la joven mientras lo abrazaba.
– Esta bien mi niña, me avisas mañana antes de que salgas¿ si? – advirtió su padre.
– Si papa tú tranquilo – sonrió nuevamente, mientras apoyaba su cabeza en el hombro de su padre contemplando las llamas de la chimenea….
AL ORILLA DEL RIO AZUL
Quinn observaba, no sabia que iba a hacer tenia a Rachel entre sus brazos estaba como en shock. La morena estaba fría, pálida, no respiraba…
– ¡Rachel! ¡Rachel! – la rubia zamarreaba el cuerpo de la mas pequeña.
"¡Que hago!, !¿Que hagooooooo?¡ !¿Que mierda Hago?¡"grito el alma de la rubia, dentro suyo; Rachel se le iba, estaba en sus manos y se le iba, no sabia que hacer. Entonces reacciono entendió que quedando se quieta no lograría hacer que la morena vuelva en si. Quinn coloco a Rachen el suelo y comenzó a hacer ejercicios para reanimarla.
–¡vamos Rachel reacciona por favor! – grito la la rubia mientras le apretaba una y otra vez el pecho. le dio respiración boca a boca y volvió a presionarle el pecho tratando que reaccionara. Pero la morena no lo hacia; asi que continuo, haciendo lo mismo, varias veces hasta que la escucho toser y escupir agua, sintió como su alma le volvía al cuerpo. Había estado tan preocupada que ella misma pensó que desvanecería cuando la morena no reaccionaba.
Rachel estuvo segundo sin decir nada apenas abrió sus ojos noto a una rubia toda mojada, mostrando le su sonrisa, llenando la de pasa, comenzó a hacer esfuerzo por decir le algo ya que veía su sonrisa pero sus ojos mostraban su preocupación…
–¡Quinn! – alcanzo a decir la morena, luego se desmayo.
Quinn se incorporo levemente la miro y comenzó a sentir algo extraño. Movió su mano debajo de la cabeza de la morena cuando noto sangre en ella…
Bueno espero les guste y ya saben me agradan muchísimo sus comentarios. Si desean hacer lo me hacen feliz eso me da mas ganas de seguir escribiendo por lo cual publico mas rápido besos a todas….
