N/A: Hi! Como ya prometí, ahora que tengo tooodo el tiempo del mundo quiero subir cosillas más regularmente. Voy a comenzar nuevas tablas y retos y voy a terminar ésta. La verdad es que ya tengo bastantes ideas para el resto de los refranes y me m-u-e-r-o por colgarlas.
Aquí tenéis el tercero, a ver cómo Dios ayuda a un Draco madrugador
3. A quien madruga, Dios lo ayuda
- Joder Crabbe, ¿tan animal eres que ni siquiera sabes respirar sin hacer que se tambalee toda la habitación?
Silencio.
Más ronquidos.
- Me rindo – reprime una última frase despectiva porque sabe el numeroso auditorio con el que cuenta. - ¿Nott?
- ¿Hmm?
- ¿Qué hora es? – una mirada con muy malas pulgas hacia la ventana. – Mierda, si ni siquiera ha amanecido.
- ¿Qué pasa? – Nott se sienta sobre la cama apoyándose como puede y retira un poco la cortina. – ¿Qué haces despierto? Aún son las cinco.
Draco tiene la sangre hirviendo pero no puede evitar fijarse en el descolocado pijama de Nott. Así que verdaderamente hay alguien debajo de semejante trapo. Las cortinas siguen tapando demasiado y parece que Nott vaya a desplomarse en cualquier momento sobre el colchón. Pero hace varios segundos que Draco ha perdido todo el sueño que le quedaba.
- Nott, ¿sigues con Greengrass? – una sonrisa socarrona y Nott entorna los ojos para procesar bien la pregunta.
- Sí – su rostro no deja ver ningún tipo de incomodidad o bienestar. Simplemente le han hecho una pregunta estúpida a una hora indecente, nada más.
Draco siempre ha encontrado cómica esa indiferente expresión de su silencioso compañero. Pero igual que debajo del pijama hay algo, también tendrá que haberlo tras esa terca expresión, ¿no? Draco traga una irónica carcajada, aparta las sábanas y la molesta cortina y se levanta. Coge la jarra de agua, bebe hasta la última gota con avidez y se gira hacia Nott.
- Parece una buena chica. Un poco impertinente, pero buena chica.
Sigue levantado pero el suelo está empezando a antojarse demasiado frío bajo sus pies desnudos. Está incómodo y aburrido y Nott parece dormirse por segundos. Aparta la cortina y se sienta sobre una de las esquinas de la cama del Slytherin, disfrutando de cómo se recoloca el pijama y se incorpora totalmente en un esfuerzo casi absurdo por ser educado.
- ¿Sabes? Probablemente este sea mi último año en Hogwarts – Draco espera algún tipo de reacción en él, alguna, pero la discreción de Nott no le decepciona. Una ligera elevación de ceja y el más absoluto silencio. – Tampoco creo que lo eche de menos. Mi padre hizo hasta séptimo y dice que no le importaría haberse ido antes. Todo lo que nosotros, los sangre pura, necesitamos saber, lo podemos aprender en casa.
- Tal vez – Nott parece más sonámbulo que despierto, pero quizá el tema le interese. – Yo no creo que todo se pueda aprender en casa.
Draco alza una ceja y sonríe de medio lado. Nott tiene aún mucho por descubrirle y el amanecer se perfila muy lejano. Se echa sobre el poste de madera que sostiene las cortinas, dispuesto a disfrutar de una buena conversación con un tío que no sabe si está despierto, dormido, aquí o en otro planeta.
- ¿Ah, sí? ¿Como qué?
- En casa no hay gente. No hay alumnos. No están Pansy ni Daphne – resuelve Nott con un suave tono de lógica aparente mientras Draco asiente con entendimiento.
- Siempre serás un gran misterio, Theodore. Lo eres desde que teníamos nueve años y preferías leer en silencio que jugar conmigo – mira hacia otro lado con un leve brillo de añoranza en sus ojos y pone una mano sobre su torso desnudo para ahogar una carcajada. – Nunca dejarás de ser una caja de sorpresas, rara, pero sorprendente al fin y al cabo.
Nott también sonríe. Está cómodo y no le importa mostrarse subjetivo, perder esa neutralidad que normalmente emplea con todo el mundo. Porque aunque crucen apenas un puñado de palabras durante todo el curso, ambos saben que les unen detalles mucho más importantes e incorpóreos que cualquier frase o gesto de afecto. Nott no necesita que Draco le pregunte como está. Cada mañana se responden el uno al otro en silencio, sin estridencias. Theodore ordena su ropa y Draco espera, hedonista y caprichoso como siempre, hecho un revoltijo de sábanas, piel blanquecina y pelo demasiado claro a que su compañero le mire, le sonría y le dé esperanzas para pasar otro día más.
No somos los mejores amigos del mundo, piensa Nott mientras observa cómo sube y baja la nuez de Draco riendo momentos de niñez. No lo somos y nunca lo seremos, pero hay vínculos que nunca sabrán a amistad.
- ¿Cómo es Greengrass, Nott? – Una nueva confianza temporal y atípica guía las palabras de ambos y no hay motivo para cortarla.
- Daphne es… vital. Sí, vital. Le gusta disfrutar del presente. Es una buena chica, como tú has dicho. Quizá sí demasiado curiosa – una sonrisa cómplice – pero sabe respetar mis momentos. Nos entendemos bien.
- Parkinson es una chica fácil. Y guapa. A decir verdad, muy fácil y muy guapa – termina con una expresión pícara y perruna que Nott nunca le había visto y que le hace tragar saliva con brusquedad. – Es adecuada y nos lo pasamos bien juntos. Mi padre está muy conforme con nuestra relación. Mi madre no para de insistir para que la lleve a casa en Navidad – entorna los ojos con exasperación y hace un ademán de disgusto. – Obviamente ni quiero pensarlo. Estoy seguro de que mi madre tendría preparado el banquete de boda.
- A mi padre no le interesa mucho Daphne. Creo que ni siquiera sabe que existe – una nueva expresión de tristeza cruza su rostro antes de continuar. – Pero creo que a mi madre le habría encantado conocerla. Él siempre habla de ella como una mujer fuerte y entusiasta. No he podido llegar a echarla de menos, pero cuando veo a Daphne muchas veces vuelve a mi pensamiento y desearía tenerla a mi lado – hace un gesto de conformidad e impotencia y coge aire. – Tal vez por eso necesite a Daphne. Nunca ha habido en mi vida ninguna mujer. He vivido continuamente hastiado por la aspereza e indiferencia de mi padre, y ella es como un lugar cálido en el que refugiarse para sobrevivir a un frío tan intenso.
Nott baja la cabeza y desvía la mirada. Cambia las manos de posición, no incómodo pero si rendido, y Draco le mira y piensa en sí mismo. Son tan diferentes y tan parecidos. Ninguno de los dos muestra sus sentimientos, pero él los oculta bajo una máscara de frialdad y Nott bajo su situación pasiva. Draco sabe que sus destinos son muy diferentes, que incluso en unos meses podría no volver a hablar con él nunca más. Es extraño, pero es la primera vez que echa de menos a alguien antes de haberse ido. Y lo voy a echar de menos.
Una relación que no es relación, una amistad que no es amistad. Pero le va a recordar. Por su prudencia, por su sigilo, por su neutralidad. Por saludarle sin saludarle, por darle ánimos sin hablar. Nott sigue con la cabeza gacha y Draco se sorprende a sí mismo sintiendo algo parecido al afecto.
- ¿Te casarás con ella? – pregunta sin apenas darse cuenta.
- No lo sé – vacila – puede que sí. En realidad, lo más probable es que sí. Falta solo un año para acabar Hogwarts y no me apetece mucho regresar a casa con el viejo Nott.
Las agujas del reloj de pulsera olvidado sobre la mesilla de Nott retumban en la mente de Draco. Son las seis. En unos minutos amanecerá pero para él muchas noches han de pasar hasta ver el sol de nuevo. Demasiadas cosas se han dicho en una vigilia inesperada y el efecto de las palabras noctámbulas hace mella en él. Nott indica con su silencio que la conversación ha terminado. Demasiado ha dicho ya.
Y Draco es orgulloso y visceral pero no tiene fuerzas para mostrarse así ahora. No con Nott. No a las seis de la mañana de un día cualquiera que ha dejado de serlo. Le mira por última vez y aparta la cortina levantándose con sigilo.
- No hace falta que te vayas – Nott ha levantado la mirada y Draco no está seguro, pero parece anhelar algo. Le mira con necesidad de algo pero no sabe si él puede dárselo, si puede hacer que deje de sufrir. Es soberbio y es autoritario, pero no entiende de sentimientos.
- Repítelo – las palabras surgen de sus labios mecánicas, inertes. Una ligera bruma cubre el instante en que las ha pronunciado y es una estupidez pero no recuerda exactamente qué ha dicho para que Nott esté tan pálido.
- ¿Que lo repita? – la voz le tiembla y está más ronca de lo normal, haciendo que Draco empiece a pensar locuras como la forma en que su lengua vibra al hablar.
- Sí – ronca. Ronca. Ronca. Ronca. Todo suena ronco en la habitación. Los pies de Draco arrastrando sobre el mármol, la cortina deslizándose bajo unas manos pálidas, el ruido de las sábanas agitarse sobre Nott.
Draco vuelve a sentarse sobre la cama. Pero esta vez en el borde. Un poco más cerca. Su torso sube y baja como si la asfixia lo dominara. A Nott le tiembla el labio y suda tanto que parece víctima de la fiebre.
Un palmo. Un palmo de distancia y la fiebre y la asfixia crearán una enfermedad peor.
- No te vayas.
N/A: Muahahaha! ¿Creéis que se habrá ido? ¿El palmo habrá desaparecido? Ni siquiera yo lo sé XDD Preferí dejarlo así para que cada uno llegue a su propia conclusión. Ya habrá tiempo de dar (o no) detalles, pero me gustó terminar con esa frase porque como ya he dicho ni yo misma tengo la menor idea de qué pudo pasar.
Ah! Por cierto, para quien no se haya dado cuenta, Nott es huérfano de madre. Y su buena relación con Draco es ¡canon! JKR lo deja bien claro en esta dirección: http : / / www . eldiccionario . org / personajes / theodorenott . htm (sin espacios), para que veáis que no me he inventado nada :))
Espero sus REVIEWS!
Un beso!
