#3 Café Triciclo.

Takeru en Plaza Italia.


Mucha gente dice que cuando falta inspiración para escribir, es bueno salir a dar un paseo. Otros dicen que es un tiempo para aprovechar de leer. Algunos se imponen la meta de quinientas palabras diarias para desatar ideas. Recuerdo haber leído en un foro una actividad de hermanos mayores, donde un usuario es tu hermano mayor y se preocupa de revisar tus escritos además paquearte.

Si no fuera porque Hikari no responde mis mensajes, podría decir que voy cumpliendo la lista de recomendaciones.

El santiaguino promedio habla pestes de la comuna donde vivo, Providencia, y lo puedo entender: durante la semana hábil está lleno de gente estresada por todos lados, automovilistas imprudentes, micreros que no paran en los paraderos correspondientes, tacos enormes en la hora punta y vendedores ambulantes que hacen aún más estrechas las calles. La cruzada de Lyon con Providencia es una tortura para cualquier persona claustrofóbica. Por su parte, la avenida principal de Providencia está llena de concreto en su larga extensión y rodeada de edificios muy altos: una evocación al estrés.

Vivo aquí junto a mi madre desde que se separó de mi padre. Una de las primeras cosas que me enseñó mi madre, una estresada trabajadora más en esta comuna, es que el fin de semana Providencia muta: es un desierto de concreto, se puede aprovechar la brisa y el ruido disminuye considerablemente. Junto con eso, la mayoría del comercio está cerrado salvo locales de comida y alguna otra excepción. Es ideal para caminar bajo la sombra de los edificios sin preocuparse de chocar con los transeúntes. Justo lo que necesito hoy.

Hice una pequeña pausa en la biblioteca de Providencia. Me apetecía leer un poco y llevaba bastante tiempo con un libro de Benedetti en la mochila. No me canso se releer La Tregua. Es de esos libros que con sólo leer el prólogo y hacer una breve sinapsis sabes cómo va a terminar. Y aún así quieres seguir leyéndolo, por como el protagonista va haciendo camino al andar.

Recuerdo que cuando le comenté la trama a Koushirou, me dijo que en esa obra importaba la cinética por sobre la termodinámica.

Koushirou se escapa de mi entendimiento. Muchas de sus frases también.

Como fuere, aproveché de leer algunas páginas y escribir unos garabatos tratando de cumplir esas quinientas palabras diarias. Estoy seguro de que no alcanzaron a ser ni doscientas.

Seguí caminando por la avenida Providencia y mi siguiente parada fue cerca del metro Salvador. En ese momento pensé que mejor hubiera salido de noche. Los juegos de luces que hay con el agua son preciosos, aunque ahora mismo me sabría mal mirarlos en soledad. Creo que hoy es otro de esos días donde me termino quejando por pequeñeces; como si de alguna forma supiera que no voy a lograr el objetivo del día.

Siguiente parada: Baquedano.

Realmente no sé que hacer por aquí a estas horas. Son casi las 16.00 de la tarde. ¿Tal vez ir a comprar alguna entrada para ver alguna función en el Teatro de la Chile?

Realmente soy estúpido y la costumbre me puede más. Acabo de darme cuenta de que compré dos boletos. ¿Qué hago? Podría llamar a Yamato y decirle que un amigo me los regaló… Si le dijera la verdad, estoy seguro de que se reiría por pajarón. Quizá Iori sea una mejor opción…

La función es a las 19.30, así que aprovecharé de hacer hora en un café que queda casi al ladito del teatro. La inspiración huye de mí, pero siempre se puede endulzar un poco la vida, ¿verdad? Aunque eso no tiene nada que ver…

Creo que fue un error haber venido acá. Quiero decir, el café esta exquisito. Prepararon el café con una especie de émbolo de plástico, Aeropress creo que me dijo el barista, bigotes. Parece una especie de gato burgués. El cheesecake de tres chocolates está exquisito, nada que decir respecto a la calidad del producto pero… pero…

¡Qué manera de haber ruido, por la cresta!

Aquí no se puede leer, estudiar, con suerte pensar. Y no son los clientes los ruidosos, ¡son los mismos baristas! Me iría pronto si es porque ya me serví algo y me da flojera buscar otro lugar y…

—¡SI ELLA CANTA EN MI GARGANTA, MIS PENAS MÁS NEGRAS DE ESPANTOOOOOO!

Ok, Vivo por ella es un temazo. Nadie lo niega… ¿Por qué arruinarlo a punta de gritos? En la mesa un poco más al fondo que la mía, madre e hija se miran incómodas. Siguen conversando como si nada pasara, quizá un tema complicado… ¿Seré yo el que anda con la wea? Suspiré…

—¡Y ME SOLTÉ EL CABELLO, ME VESTÍ DE REINA, ME PUSE TACONES, ME PINTÉ Y ERA BELLA…!

—¡No más! —golpeé la mesa con los puños—. ¡Nada contra las diversidades, pero quiero…!

Estoy seguro de que mis ojos se abrieron demasiado. Madre e hija cantaban al ritmo de Gloria Trevi. Se reían, hacían su bailecito piola y me miraban como rendidas, sonriendo como disculpándose. Por un segundo se me cruzó la frase que utilizó de vez en cuando: "donde vayas, haz lo que veas".

¡ME MIRABA EN EL ESPEJO Y NO ME HALLABA, YO ERA SOLO LO QUE TÚ QUERÍAS VER! —grité como un desahogo.

¡Y ME SOLTÉ EL CABELLO, ME VESTÍ DE REINA, ME PUSE TACONES, ME PINTÉ Y ERA BELLA…!

La otra barista me cantaba con relajo, bailando un poco mientras me retiraba la mesa. Sonreí. Yo también me rendí.

Me di cuenta de que todos estaban cantando y riendo, haciendo a un lado sus propios asuntos y pensé… ¿por qué?

—¡CON EL CORAZÓN DESTROZADO Y EL ROSTRO MOJADO, SOY TAN DESDICHADA QUISIERA MORIRME!

¡Hasta la gente que va pasando por fuera y de la fuente de soda están cantando! Esto es realmente loco… Lo peor es que hasta me gusta un poco.

—¡SEÑOR TÚ QUE ESTÁS EN LOS CIELOS, TÚ QUE ERES TAN BUENO, QUE NO QUEDE HUELLA EN MI PIEL DE SUS DEDOS! —la señora de la mesa de al lado hasta levantaba los brazos como lo hacía Amanda Miguel en el video.

—EL ME MINTIÓ, EL ME MINTIÓ, EL ME MINTIÓ… —una chica iba por el pasillo a sentarse mientras cantaba. No cantaba muy fuerte, de hecho, casi susurraba, pero cómo decirlo… Era como si esa sencilla frase le saliera del fondo del estómago.

Me quede en silencio observando mientras la canción seguía y la gente estaba cada una en su propia onda. Y yo, por alguna extraña razón, me siento mucho mejor, como si estuviera más liviano, sobre todo en mis hombros y rodillas.

Entonces recordé un manga que leí hace algún tiempo. "Hay sentimientos que no pueden ser expresados como palabras, música y arte en general". Son los sentimientos más profundos, primitivos que poseemos. Algunos lo expresan con golpes, llorando, algunos con besos y otros como nosotros, gritando con ganas.

Sonreí derrotado, pero con dignidad. Fui a la entrada a pagar y ya cuando estaba llegando al teatro, ¡me olvidé preguntar a los baristas el nombre de la playlist!

También olvidé llamar a Iori.

Bien, soy un jodido idiota pero liviano al fin y al cabo.


Hola, mucho tiempo...

Café Triciclo está en plena Plaza Italia, justo en el límite entre Santiago Centro y Providencia. Es aquí donde empieza la avenida principal de Santiago, la bien conocida Alameda, de Plaza Italia para abajo. Se dice que Santiago se divide desde Plaza Italia para arriba (barrio alto, desde Providencia hacia muuuucho más arriba) y para abajo (barrio bajo, Santiago, Estación Central...). En la avenida principal se puede encontrar las casas centrales de la Universidad de Chile y la Pont. Universidad Católica de Chile. Ya más abajo, en la comuna de Estación Central, se puede encontrar el único y gigante campus de la Universidad de Santiago (USACH). Es una avenida muy diversa, también se encuentra el Palacio de La Moneda, que es donde el Pdte de turno tiene su sede y un poco más abajo, el barrio universitario República y el sector de las tiendas chinas.

Este capítulo es una adaptación de algo que me pasó hace unos días en el Triciclo. Me sentía muy frustrada, triste y con una sensación de pesadez asquerosa. Trato de no quejarme mucho porque yo misma me lo generé, pero me empecé a sentir sobrepasada y pues... miré a la noche ya no era oscura, era de lentejuelas.

Saluditos, gracias por leer.


Algunos chilenismos...

Paquear: viene de "pacos" (carabineros, la policía). Se refiere al hecho de que alguien te insista constantemente en lo que debes hacer.

Tacos: atochamiento de locomoción en las calles.

De la Chile: de la Universidad de Chile.

Pajarón: alguien despreocupado, que anda volando.

Por la cresta: expresión de enojo.

Andar con la wea: andar atravesado, con una molestia dentro.

Piola: de bajo perfil, poco llamativo, sencillo.