Capitulo 3.
Sam siguió masajeando la espalda de su hermano, acariciando sus hombros, bajando las manos despacio por los costados y deteniéndolas levemente justo encima de la línea de los pantalones. Le oyó suspirar y a Sam se le bajo toda la sangre a la entrepierna. Sonaba tan sexy cuando suspiraba… Verlo ahí tumbado, boca abajo, usando sus brazos como almohada, el pelo revuelto y aun húmedo de la ducha, los ojos cerrados y la expresión relajada… No recordaba haber visto a su hermano así de relajado jamás. Otra caricia y otro suspiro y a Sam casi se le para el corazón. De improviso, Dean se dio la vuelta y abrió los ojos. Esos ojos verdes… tan brillantes y llenos de deseo.
- Sammy…
- ¡¡AAAAAAAAAAAHHHHHHHHH!! – y plom. Al suelo otra vez. Sam abrió los ojos, sobresaltado y se froto los riñones doloridos por la caída de la cama.
- Tío… ¿Qué haces? – "¡Genial!" pensó Sam mientras intentaba desenredarse de las sabanas.
- Nada… intentaba calcular la distancia entre el suelo y la cama para un estudio… - respondió con sarcasmo. Dean lo miro arqueando las cejas. Sam le devolvió la mirada, frunciendo el ceño, retándole a contradecirle. Pero enseguida se arrepintió. Su hermano iba sin camiseta y con los vaqueros desabrochados, lo que le trajo mil imágenes del sueño de la noche anterior. Parpadeo confuso.
- Er… vale, tío… lo que tú digas… - una sonrisa socarrona adorno sus labios. - ¿Otra "pesadilla"? – le pregunto con retintín. Sam maldijo por lo bajo y se cubrió como pudo.
- Vete a la mierda. – le gruño mientras entraba al baño.
Después de darse una ducha y de casi romper un tabique a cabezazos en un intento inútil de sacarse de la cabeza el sueño, sin conseguirlo, Sam se vistió frente al espejo para salir del baño.
- No puedo creer que tenga esta clase de sueños con mi hermano… - murmuro a la nada. - ¿Tanto tiempo hace de la última vez que eche un polvo que tengo que fantasear con Dean? Uhm… si, eso será… seguro… o eso o me estoy volviendo loco…
Sam salió del baño más relajado después de llegar a tan tranquilizante (no se la cree ni el…) conclusión. Se dirigió la diminuto salón/comedor donde su hermano estaba repantigado en el sofá viendo un partido de futbol en la tele. Sam hizo un mohín. Le gustaban los deportes como al que más, pero en ese momento le apetecía ver las noticias por si salía algo interesante. Se sentó al lado de Dean.
- Pon las noticias…
- Nop.
- ¿Por qué no? – cara de frustración. Esta solía ser el arma numero uno de Sam. Como era de esperar Dean contraataco con sus propias armas, su cara de poker.
- Porque no.
- Esa no es una razón.
- Ni falta que lo hace.
- Dean, no seas crio. – mohín por parte de Sam, arqueo de cejas por la de Dean que seguía aun con su cara de poker.
- Soy el mayor, así que yo decido que se ve. – Sam se enfurruño. Si estuviera de buen humor, pondría su cara de cachorrito abandonado patentada que solía derretir hasta a un iceberg y seguramente Dean acabaría cediendo. Pero esa mañana no se había levantado de buen humor.
- Dame el mando.
- Ni hablar. – Sam trato de arrebatárselo, pero su hermano fue más rápido y lo puso fuera de su alcance.
- Dean, dame el mando. – su hermano mayor solo le dedico una sonrisa retadora en plan "intenta cogerlo si puedes", así que Sam no se hizo de rogar. Alargo otra vez el brazo, solo para llevarse un fuerte manotazo y que Dean saltara del sofá bien lejos de su alcance. Con un gruñido, Sam se incorporo y se dirigió hacia él, amenazante. – Dámelo, Dean…
- Uy… que miedo me das, Sammy… - se rio Dean. – Ven a cogerlo, si tienes huevos. – Y Sam fue. Y cuando se quisieron dar cuenta, estaban los dos rodando por el suelo, muertos de la risa, porque Dean para tratar de sacarse a Sam de encima, empezó a hacerle cosquillas (los puñetazos no sirvieron de mucho) hasta que consiguió hacerle una llave de lucha y acabo encima de su hermano pequeño. Sentado en sobre su estomago y sujetándole las manos sobre la cabeza, Dean le miro, con la risa bailándole en los labios y la respiración agitada. – Te pille, enano. – los dos se miraron a los ojos, mientras se iban dando cuenta lentamente de la postura en la que estaban y la sonrisa se les iba borrando de la cara. La expresión de Sam era de desconcierto. La de Dean, interrogante y confundida.
- Dean… - los dos se miraban casi sin parpadear, mientras el momento se hacía eterno. Dean se humedeció los labios. Sam conocía ese gesto. Era el de "estoy pensando", el que hacia cuando trataba de inventar una mentira creíble, buscaba una ruta de salida para una situación difícil o imaginaba un plan para acabar con algún monstruo. Era uno de los muchos tics que su hermano tenia y de los que no se daba cuenta. Sam los conocía todos. Demasiado tiempo juntos en sitios muy pequeños. Unos golpes en la puerta consiguió que despertaran e intercambiaran una mirada desconcertada.
- ¡¡Chicos!! ¡¡Soy yo, Bobby!! – Dean se levanto de un salto y se dirigió a abrir la puerta como si ahí no hubiera pasado nada. Sam tardo aun un poquito en levantarse del suelo. ¿Qué demonios había pasado ahí?
Estaban en el Impala. Bobby había ido al motel a comprobar que estaban bien y también a que los chicos le contaran como eran los gnomos de jardín, ya que el jamás se había cruzado con uno. Luego les comento de un espíritu que se lo estaba pasando genial en la ruleta de un casino de las Vegas. Y hacia allí se dirigían en ese momento. Sam calculo que llevaban unas tres horas conduciendo. Teniendo en cuenta las seis tiras de bacón, los dos huevos fritos y el montón de patatas fritas que Dean había comido en el desayuno, el pozo sin fondo de su hermano no tardaría en decir que tenía hambre y que tendrían que parar. Le calculaba media hora como mucho. El había intentado dormir algo, ya que la noche anterior no pudo descansar demasiado por los dichosos sueños, pero Dean llevaba a AC/DC a toda caña y para más inri iba cantando. Cosa que no sería tan mala si no cantara como un perro y ya le estaba poniendo de los nervios.
- 'Cause I'm back, Yes, I'm back, Well, I'm back, Yes, I'm back, Well, I'm back, back, (Well) I'm back in black, Yes, I'm back in black, Back in the back.
- ¡Dean! ¿No podrías cambiar de emisora un rato? – protesto el menor, ya con dolor de cabeza. Su hermano lo miro con sorna y subió el volumen de la radio.
- Of a Cadillac, Number one with a bullet, I'm a power pack. Yes, I'm in a bang, With a gang, They've got to catch me if they want me to hang. – Sam alargo la mano y apago la radio.
- ¡Tío, ya vale! – Dean volvió a encenderla y subió aun más el volumen. Sam gruño. Como veía que su hermano pequeño se disponía a volver a apagar la radio, pego un volantazo y paro en el arcén, cogiendo la mano de Sam justo cuando este había conseguido quitar el volumen.
- Tío, toca otra vez la radio y te mato. – Sam hizo un mohín. Ambos se retaron con la mirada, hasta que Sam la bajo finalmente, hacia sus manos aun unidas. Dean siguió su mirada. Tenía a su hermano cogido de la mano con fuerza. El mayor arqueo una ceja, pero no dijo nada. A Sam se le estaban empezando a subir los colores. – Uhm… - musito Dean, antes de soltar despacio la mano de Sam. El menor de los Winchester se reacomodo en su asiento sin abrir la boca, mientras su hermano arrancaba de nuevo el coche y volvía a sonar AC/DC en la radio. Quince minutos después, Dean cambio de emisora a una menos ruidosa, sin decir una palabra, mientras Sam escondía una sonrisa divertida.
Continuara…
