Segundo capítulo de esta historia, espero lo disfruten.
Disclaimer: Halo no me pertenece. Si fuera mio, Johnson no habría muerto y sería más grosero.
Capítulo 2: Escape.
La base ya estaba casi vacía, solo era cuestión de esperar el anochecer para llevar a cabo el plan. Catherine conversaba con Cortana mientras esta se veía en un pequeño espejo que la doctora había traído específicamente para la chica.
―¿Y qué harás cuando salgas de aquí? ―Preguntó Halsey a su hija.
―No lo sé, todo es tan extraño ahora. No tengo idea de nada, salvo que quiero estar junto a John. ―La chica dejó de mirarse en el espejo para ver a Catherine―. Ser más que su amiga.
Ante las palabras de la chica Catherine sonrió.
―¿Qué quieres decir con eso? ―preguntó la anciana sabiendo de sobra a lo que se refería la chica.
―Sabes lo que quiero decir ―Respondió la muchacha con expresión de obviedad en el rostro.
―Entonces, buena suerte... ―Catherine se quedó en silencio por unos momentos para luego volver a hablar― ...Pero quiero muchos nietos.
―¿Y quien habló de nietos? ―preguntó Cortana, que había vuelto a verse en el espejo para manipular su cabello y disimular la vergüenza que sintió ante las palabras de su madre. Al verse en el espejo notó que sus mejillas se habían puesto de color rojo. Era la primera vez que se sonrojaba, lo que la dejó absorta viendo su rostro en el espejo, sin embargo, las palabras que Catherine diría después la sacaron de su ensimismamiento.
―El hecho de que estés hablando de estar junto a John, me hace pensar que los nietos vendrán por sí solos ―no había que ser muy inteligente para darse cuenta que Catherine casi pedía a gritos un nieto.
―Bueno, quizás uno o dos ―enmendó Cortana al notar como su madre la veía por el espejo. Seguramente había notado su sonrojo e intentaba aumentarlo.
―¿Y por qué no tres o cuatro? ―contraatacó la anciana.
―Primero deja que salgamos de aquí y entonces veremos ―guardó silencio por unos segundos para luego añadir― aunque técnicamente esos nietos serían en realidad tus hijos, puesto que este cuerpo es un clon genéticamente idéntico a ti ―la chica terminó de peinarse y se sentó en el suelo ante la imposibilidad de sentarse en una silla debido al peso de la armadura que portaba.
―Tienes razón pero, no soy yo quien tiene que hacer el trabajo para eso ―la doctora sonrió ante el gesto extraño que hizo su hija.
Comenzaba a anochecer cuando John entró nuevamente al laboratorio, su casco ya le cubría el rostro.
―Llegó la hora, debemos irnos. ―el Spartan a pesar de escucharse sereno, por dentro sentía un gran nerviosismo, algo sumamente extraño para él que acostumbraba realizar ese tipo de acciones desde hacía casi treinta años.
―John ―intervino Catherine.
―¿Qué sucede? ―preguntó el soldado.
―Antes de que se vayan, debo dejarles en claro algo... ―la mujer guardó silencio por unos segundos― ...Si algo me sucede, lo que es casi una realidad, por favor, no quiero que vuelvan por mi. No se expongan innecesariamente al peligro, mucho menos tú Cortana. John, a partir de este momento tú eres su protector.
―No tienes que decirlo, sabes bien que haré lo que esté a mi alcance para cuidarla.
―De eso estoy segura y me da más tranquilidad pero... ―la anciana miró a su hija― ...Cortana, cuida de John. Si tienen que relacionarse con alguien allá afuera, por favor, sé tu la que hable, ya sabes por qué ―Catherine conocía perfectamente las capacidades sociales del Spartan.
―Creo que será lo más sensato ―concluyó la chica.
―En fin, cuídense mutuamente. ¡Y ya váyanse, no quiero que me quiten más tiempo! ―a pesar de las palabras y el ademán hecho para dar a entender que no los quería más allí, Catherine sentía una terrible opresión en su pecho y una sensación de abandono como nunca había sentido.
John tomó algunas cosas que las dos mujeres habían preparado para el escape de la Tierra.
―Cortana, ponte el casco y salgamos ―ordenó John. No hubo más palabras, simplemente salieron del laboratorio.
La oscuridad del pasillo por el que caminaban los futuros fugitivos era acompañada por un incómodo silencio. Ninguno de los dos hablaba, solamente caminaban temiendo que el cualquier momento los descubrieran y sus planes de escape se vinieran abajo. Aún así, Cortana sentía extraño el hecho de caminar junto a John, aunque siempre deseó algo como eso, la sensación de sus piernas al caminar era muy distinta a permanecer parada en su antiguo pedestal, aunque en aquellos tiempos no tenía sensaciones físicas, simplemente era incapaz de sentir, oler o saborear, era sencillamente una inteligencia artificial cuya forma de interactuar con los demás era mediante un holograma.
En cambio, en ese momento era capaz de utilizar cualquiera de los sentidos que todos los seres humanos eran capaces de disfrutar pero pocos valoraban. Y lo mejor de todo era usar esos sentidos para disfrutar de John en cualquiera de las formas que fueran posibles. A lo lejos una pequeña luz comenzó a notarse, dando a conocer que la salida estaba cerca y pronto estarían al descubierto, aumentando las posibilidades de ser detenidos en el proceso de escape.
Minutos después John y Cortana esperaban a que un guardia saliera de su campo de visión para correr hasta el hangar 14 donde Catherine les había dicho estaba la nave que los sacaría del planeta.
Cuando el soldado por fin desapareció, los dos emprendieron la carrera hasta llegar al lugar y abrieron la puerta del hangar para encontrarse con una pequeña nave cuya forma asemejaba a la de un caza longsword, pero cuyo tamaño era apenas la mitad. Sin embargo, parecía que su espacio habitable era lo suficientemente grande para albergar a dos personas. Sin dudarlo mucho, los dos fugitivos se adentraron en el hangar y subieron a la nave, lo que fue sumamente fácil, "demasiado fácil para ser verdad" pensó John. El Spartan estaba por encender el motor de la nave cuando una voz les llamó la atención.
―Jefe ¿Qué hace en esa nave? ―un marine que casualmente pasaba por ahí, lo vio entrar en el vehículo.
―¡Mierda! ―maldijo Cortana.
―Tranquila. No te quites el casco, sal conmigo y no hables.
―Jefe, le pregunté ¿qué hace en esa nave? ―aunque no estaba nervioso, el soldado sentía curiosidad por lo que el Spartan hacía en ese lugar, el cual, supuestamente estaba prohibido para todos excepto para el personal que allí laboraba.
El soldado al ver la altura del jefe se sintió especialmente pequeño, a pesar de sus casi 1.90 metros de estatura.
―Sabes que estamos en medio de un ejercicio y me preguntas ¿Qué hago en esa nave? ―el pobre soldado asintió nervioso al ver la enorme masa del Spartan acercándose a él―. Bien, estoy transportando al Spartan que llegó hace unos momentos para comenzar la operación, y si no estoy en el aire en menos de 5 minutos, todo el ejercicio habrá fracasado.
―Niño ¿Quieres que te envíen a una corte marcial por esto? ―intervino Cortana cuyo rostro estaba oculto por el casco y cuya entonación le dio a entender al marine que nada bueno saldría de eso si se negaba a lo que los dos Spartan frente a él le decían. El pobre soldado movió la cabeza en señal negativa―. Entonces apártate y déjanos llegar a nuestro destino.
―¡Si señor! ―el marine se fue del lugar con más miedo que otra cosa.
―Debemos apresurarnos, si él nos vio, cualquier otro puede vernos en este momento. ―la voz de John aunque tranquila, dejaba entender que la situación podría salirse de control en cualquier momento.
Los dos abordaron la nave. John encendió los motores y despego lentamente, activó el camuflaje y sin demora alguna puso curso para salir del planeta.
Estaban por dejar la atmósfera cuando Cortana comenzó a reírse suavemente.
―¿De que te ríes? ―preguntó John en su usual tono serio.
―Es que el pobre tipo no sabía que hacer. Seguramente no esperó esa respuesta de tu parte. Y cuando le dije que lo podían mandar a una corte marcial nada más le faltó llorar. ―la chica siguió riéndose.
―Fue imprudente de tu parte hablar. ―la voz de John mostraba seriedad.
―Pero no pasó nada, el sujeto ni me reconoció ―respondió la mujer despreocupada.
―Lo sé, pero aún así no fue una buena idea ―seguía serio.
Cortana se quitó su casco, se levantó de su asiento y se puso detrás de John para quitarle el suyo.
―No te enojes conmigo... ―dijo ella en un tono tranquilo que pretendía ternura, como si le estuviera hablando a un niño― ...apuesto que también te causó gracia ―se rió nuevamente. John, a pesar de ser extremadamente serio se permitió sonreír―. ¿Ves? No fue tan malo.
John se sorprendió cuando Cortana lo rodeó con sus brazos desde atrás y lo besó en la mejilla derecha, aunque su rostro no lo demostró.
La muchacha se alejó de él con rumbo a la parte trasera de la nave, estaba cansada, aún no se acostumbraba completamente a la armadura y por lo tanto no era capaz de resistir por mucho tiempo las capacidades de la misma.
―Es normal que te sientas fatigada, aún no has asimilado por completo las capacidades de la armadura ―intervino John sabiendo lo que su compañera sentía―. Pero pronto no podrás vivir sin ella ―y era cierto, era tal la comodidad y utilidad de la armadura que la mayoría de los Spartan no se la quitaban mas que para cambiarla por una nueva cuando la anterior ya no servía o era obsoleta.
―Pues creo que a donde vamos no podremos utilizarla todo el tiempo y sabes bien por qué ―Cortana tenía razón, si en algún momento tenían contacto con otras personas debían pasar por seres humanos comunes y corrientes.
El mero hecho de usar una armadura mjölnir entre las personas los identificaría como Spartan, lo que asustaría a la gente llevándolas al pánico rápidamente debido a la fama de los supersoldados por estar presentes en batallas sumamente devastadoras, lo que en poco tiempo alertaría a UNSC que iría a buscarlos donde quiera que estuvieran, echando a perder el plan que habían trazado para evitar ser detectados.
Cortana haciendo gala de una inusual habilidad se quitó la armadura quedando solo con la ropa negra característica de un Spartan. Volvió a sentarse junto a su amigo en la cabina. Por su parte, John no pudo hacer a un lado su curiosidad, por lo que de reojo observó a su compañera.
El traje que servía como ropa interior se ceñía perfectamente a las formas de la chica. A pesar de conocerla desde hacía mucho tiempo, y verla prácticamente desnuda desde el primer momento, no podía dejar de observar lo bien que se veía su amiga. Cintura estrecha acompañada de anchas caderas, sus senos eran perfectamente proporcionales a su cuerpo, ni qué decir de su retaguardia, aquellos glúteos eran un poema, el rostro de la chica le parecía especialmente hermoso, pero lo que más le gustaba de ella era su personalidad, espontánea y alegre cuando estaba relajada, pero seria y profesional si la situación lo ameritaba.
Cortana percatándose que John la observaba, volvió el rostro hacia él y sonrió pícaramente.
―¿Te gusta lo que ves? ―preguntó ella en un tono coqueto que descolocó al Spartan.
―Solo observo los instrumentos ―fue la respuesta del hombre.
―Pues no parece... ―Cortana al conocer tan bien a John sabía como hacerlo desatinar― ...pero en fin. Veremos qué nos ofrece esta "chica" ―La muchacha comenzó a teclear algunos comandos en la computadora de la nave para averiguar las capacidades de la misma.
―Estamos por llegar a la órbita lunar ―dijo John con tranquilidad.
―¿Y dónde está la Luna? ―preguntó curiosa Cortana.
―Que lleguemos a la órbita lunar no implica necesariamente que debamos pasar a un lado de la Luna ―respondió John aún con serenidad. Aunque Cortana notó cierto tono de sarcasmo.
―Tienes razón ―dijo ella rascándose la cabeza con un dedo, en clara señal de haber dicho una tontería a la vez que reía por lo mismo― Lo normal es pensar que llegar a la órbita de la Luna incluye pasar junto a ella ―cayó durante unos segundos, segundos durante los cuales John y ella se vieron a los ojos―. Oye, soy humana, también puedo equivocarme.
―Cuando eras una I.A. También te equivocaste varias veces ―respondió él.
―¿Insinúas que no era una buena I.A.? ―se notaba cierto disgusto en la voz de la chica.
―No, simplemente digo que como I.A. Eras muy humana ―y tenía razón, nunca había visto una inteligencia artificial tan humana hasta que conoció a Cortana y, aunque era una respuesta sacada de la manga cuyo propósito era calmar el temperamento de la chica, John dijo la verdad, al menos su versión de la verdad.
―Bueno, eso es normal cuando has sido creada a partir de tejido vivo y tienes libre albedrío ―la chica sonó más tranquila―. Además, no puedes negar que también te saqué de varias situaciones difíciles.
―Por supuesto ―no hubo más palabras de parte del soldado.
Cortana siguió tecleando para desentrañar los secretos de la nave.
―Según la computadora, esta pequeña tiene la capacidad de camuflaje activo, lo que ya sabíamos; también puede viajar por el desliespacio, lo que también sabíamos; gran maniobrabilidad, capacidad para llevar una buena carga de armamento, el cual no está presente y es una gran desventaja si me permites decirlo; también es muy silenciosa ―la chica continuó listando varias características de la nave.
―Por lo que dices, esta nave fue diseñada para infiltración ―más claro no podía ser para John.
―Si, y nos encargamos de robarla, lo que nos hará doblemente buscados, primero por desertores y ahora por ladrones.
La radio de la pequeña nave comenzó a crepitar, señal de que algo se acercaba a ellos. La situación comenzó a subir la tensión cuando el ruido en el receptor comenzó a crecer. De pronto una voz se dejó escuchar.
―Nave desconocida, identifíquese ―esas palabras eran malas noticias para los dos tripulantes.
―¡Nos descubrieron John! ―el nerviosismo en Cortana se disparó al escuchar el mensaje.
―El camuflaje falló ―fue toda la respuesta del Spartan.
―¿Y qué haremos? ―la ansiedad de la chica crecía con cada segundo que pasaba.
―Por el momento nada. Esperaremos al siguiente aviso. ―respondió el supersoldado.
―Nave desconocida, este es el segundo aviso, identifíquese ―la voz del que hablaba le pareció conocida a Cortana.
―Esa voz la conozco. ―afirmó la chica presa del miedo de ser capturados.
―Es el capitán Thomas J. Lasky. La infinity es la que nos pide identificación ―la voz del jefe como siempre, serena, no dejaba notar el nerviosismo que le embargaba.
La mejor nave de la flota era la que los había interceptado y ellos estaban indefensos ante eso.
―Nave desconocida, este es el tercer aviso, identifíquese o prepárese para ser abordada ―la voz del capitán Lasky ya dejaba notar cierta tensión, lo que aumentó el nerviosismo en todos. Pero su aviso no tuvo respuesta.
―John, sácanos de aquí, esto no me está gustando ―Los nervios de Cortana habían comenzado a traicionarla y sus ojos eran la prueba de ello al llenarse de lágrimas.
―Es hora de probar la velocidad de esta maquina, hemos pasado la órbita lunar ―sin esperar mucho tiempo John hizo el procedimiento estándar para el salto desliespacial, pero nada sucedió―. El motor desliespacial está fuera de línea. No podremos irnos de aquí a menos que lo activemos.
―Lo que es difícil teniendo en cuenta que ninguno de nosotros es ingeniero o físico ―la tensión en la voz de Cortana era palpable.
―Trata de hacerlo desde la computadora, mientras, yo intentaré ganar tiempo.
―Nave desconocida, deténgase para ser abordada ―se escuchó nuevamente la voz del capitán Lasky.
―¡John! ¿Qué vamos a hacer? ―si alguna vez Cortana sintió pánico, fue en ese momento.
―Evadir el abordaje hasta que el dispositivo desliespacial funcione ―no había más y John lo sabía. Si el dispositivo no funcionaba, sus aspiraciones de escapar se irían al diablo.
Un pelican fue enviado desde la infinity para comenzar el abordaje, mas la pequeña nave comandada por el jefe maestro no se detenía, señal suficiente para que desde la enorme nave de UNSC se ordenara la intercepción e inutilización del motor de la más pequeña.
―Pelican 96 tiene permiso para disparar al motor de la nave en persecusión ―el mensaje alertó de sobremanera a Cortana, quien ya casi se ponía histérica. No obstante, John permanecía tranquilo, quizás por el hecho de haber estado en situaciones similares en innumerables ocasiones.
El pelican preparaba su armamento para disparar al motor de la pequeña nave cuando esta última hizo una maniobra de evasión desconcertando al piloto de la nave de transporte.
―¡Infinity, aquí pelican 96, la nave ha comenzado maniobra evasiva! ¿qué debemos hacer? ―el piloto del pelican sabía perfectamente que su vehículo no podía hacer la maniobra que la otra nave hizo.
―Regresen a la infinity, al parecer el piloto no nos quiere poner esto fácil ―Lasky a pesar de ser un hombre tranquilo en su vida personal, como oficial de UNSC tenía la obligación de capturar a las personas que se atrevían a violar el espacio alrededor de la Tierra―. Preparen una broadsword, necesitaremos alta maniobrabilidad para detenerlo ―la orden se llevó a cabo de inmediato y en poco tiempo un caza F-41 broadsword se encontraba en camino de intercepción de la nave infractora.
Mientras John guiaba la nave con maestría en el espacio, la broadsword se preparaba para abrir fuego contra ellos. Una alarma se activó, provocando que la situación diera un giro brusco hacia la acción frenética de un combate espacial.
John manipuló los controles de la nave en un intento por evitar que la broadsword se posicionara en su seis. Sin armamento con el cual defenderse, el Spartan no tenía más opción de maniobrar y tratar de evitar en lo posible el fuego de su adversario.
Sin esperar un segundo más la broadsword abrió fuego contra la nave desarmada. John movió los controles de la nave para dar un giro de alto G que le permitió evadir la munición disparada. No obstante, el caza no cesó en su intentó por detenerlos, por lo que disparó una segunda ronda de metralla para desactivar el motor, pero nuevamente la pericia del supersoldado evitó que la munición tocara la nave.
Sabiendo que no podía estar así para siempre, el Spartan enfiló la nariz de la nave en dirección de la infinity con la esperanza de cubrirse entre los espacios vacíos de la enorme mole de metal.
―¿Cómo va el motor desliespacial? ―preguntó John a su compañera quien no dejada de teclear en la computadora.
―Esto va a tomar mucho tiempo ―pareciera que Cortana estaba perdiendo la esperanza de poder escapar de aquel ataque.
―Sigue intentando, trataré de mantenernos alejados del caza ―en un movimiento violento, la nave sin nombre giró para meterse entre las enormes piezas de metal de la infinity y dificultar su captura.
―¡Capitán, el piloto de esa nave es formidable, está maniobrando entre partes de la infinity que no creería! ¡Ni yo que lo estoy viendo lo puedo creer! ―la voz del piloto de la broadsword sonaba impresionada, lo que sus ojos veían no podía ser cierto, ningún piloto que conociera podía lograr lo que el de aquella pequeña nave desconocida estaba haciendo en ese momento.
―Piloto ¿Cree que pueda acertar un disparo en el motor de la nave? ―Lasky se escuchaba tenso.
―No lo sé señor, el espacio es demasiado estrecho, creo que sería mejor esperar a que salga de entre los espacios de la infinity para realizar un tiro limpio, si lo hago en este momento podrían afectar algún sistema importante ―el piloto del caza no se sentía capaz de disparar, y mucho menos ante la pericia que mostraba el piloto de la otra nave.
A pesar de su ocultación detrás de todo el entramado de la infinity, John sabía que no se podría ocultar para siempre, y Cortana aún no daba señales de poder activar el motor desliespacial.
―John, esto no está funcionando, creo que hacer todo esto no fue buena idea ―había decepción e impotencia en las palabras de Cortana―. Tal vez deberíamos desistir de esto y entregarnos.
―Ellos aún no saben quienes somos, y no creo que ONI haya ordenado esto; para ellos solo somos una nave no identificada que ha violado el espacio terrestre e intentan detenernos ―pese a la seriedad de John, Cortana pudo sentir el optimismo de su compañero.
―Entonces seguiré intentando activar el motor deliespacial ―con renovado carácter, la chica comenzó a teclear nuevamente.
Pasado un minuto exacto la pequeña nave salió de entre los laberínticos recovecos de la infinity, ocasión que la broadsword aprovechó para disparar dando justo en la parte trasera de la nave, lo que en otros vehículos habría significado la total paralización del sistema de propulsión, no así en esa nave, cuyo blindaje parecía mucho más duro de lo normal.
―Capitán, la munición ha acertado en el objetivo pero no parece haberle afectado ―había sorpresa en la voz del piloto del caza.
Al escuchar los impactos en el casco Cortana se alarmó, pero su angustia bajó un poco al saber por medio de la computadora que el blindaje era mucho mejor de la esperado.
―Parece que el blindaje de esta nave es más duro que el de otras, lo que nos dará un poco más de tiempo antes de que alcancen el motor de propulsión. Pero no te confíes mucho, esta nave es un prototipo y puede fallar en cualquier momento ―pese al alivio sentido al saber sobre el blindaje, Cortana no podía confiarse.
―No te preocupes, saldremos de esta... ―John guardó silencio por unos momentos― ...ya hemos salido de muchas peores.
―Espero que tengas razón ―pese a su confianza en John, Cortana no podía confiar en la nave.
Una nueva ráfaga de metralla impactó la coraza de la pequeña nave, para evitar nuevos impactos el jefe maestro comenzó una serie de maniobras violentas con el propósito de confundir a su adversario.
El otro piloto haciendo uso de toda su habilidad trataba de mantenerse a la par de su objetivo, pero le era casi imposible lograrlo. La violencia de las maniobras lo estaban llevando al borde de su resistencia, si eso continuaba por más tiempo, las gravedades a las que se estaba sometiendo lo dejarían inconsciente y posiblemente se estrellaría contra la infinity lo que seguramente acabaría con su vida a pesar de contar con un traje de última generación diseñado para minimizar el impacto de las maniobras. Por el contrario, los cuerpos de John y Cortana podían resistir las gravedades con mayor facilidad dándoles la ventaja en cuanto a resistencia física. Y si a eso se le agregaba la vestimenta, era casi seguro que no sentían el rigor de los bruscos movimientos.
―¡Capitán, esto se está prolongando demasiado!¡Pido refuerzos para neutralizar al enemigo! ―los rápidos giros que la persecusión estaba desarrollando habían empezado a hacer estragos en la integridad del piloto cuya respiración ya era agitada por el esfuerzo que estaba haciendo.
―¡Que otros dos cazas salgan a ayudarlo! ―ordenó enérgicamente el capitán de la infinity. La orden se cumplió inmediatamente dando lugar a la salida de otros dos broadsword.
―¡John, otros dos cazas han salido... esto se está complicando demasiado! ―Cortana ya casi no tenía recursos para intentar hacer funcionar el motor desliespacial― creo que ya no hay esperanza.
―Lasky a todos los cazas que han salido a la intercepción, se les autoriza utilizar misiles, pero no destruyan al objetivo. Repito, no destruyan el objetivo.
John y Cortana escucharon eso y cada quien comenzó a intensificar lo que estaban haciendo. Sin embargo, en la mente del Spartan las cosas se habían salido de control, por lo que su razonamiento fue "situación desesperada, medida desesperada".
En un acto de auténtica temeridad, el supersoldado dirigió la nave de frente a los dos cazas broadsword que se aproximaban.
―¡Señor, la nave se dirige directamente hacia nosotros! ―la sorpresa había puesto en alerta a los dos nuevos pilotos, lo que aumentó la tensión en el puente de la infinity.
―¿Qué es lo que intenta? ―pensaba el capitán Lasky al ver lo que la nave no identificada estaba haciendo.
Ante el temor de ser embestidos, uno de los pilotos disparó un misil contra la nave. En un rápido movimiento, casi suicida, John movió el control de la nave en un desesperado intento por evadir el proyectil que se dirigía hacia ellos.
Una explosión se dejó ver, contrastando con el negro del espacio, parecía que todo había acabado. Pero contrario a lo que todos creyeron, la nave había sobrevivido y en ese momento se distanciaba del lugar a toda velocidad. Dentro de la cabina de la pequeña nave la risa de Cortana llenaba los oídos de John.
―¡El motor fuciona! ¡la explosión sacudió el motor y no sé que pasó, pero está funcionando! ―la esperanza había vuelto a Cortana al ver que el motor desliespacial volvía a funcionar.
―Entonces es hora de irnos ―nuevamente John hizo los cálculos para dar el salto fijando un rumbo desconocido.
Un portal Shaw-Fujikawa se abrió frente a ellos. Sin demora la nave se introdujo en el portal haciendo desaparecer a los dos fugitivos de allí. Tal acción provocó que la tripulación del puente de la infinity se tensara ante las palabras que su capitán diría...
―Sigan esa nave, quiero saber quien la controla ―sin esperar un solo segundo la enorme nave entró al desliespacio en franca persecución del pequeño prototipo robado sin sospechar quien lo controlaba.
En tierra, el ejercicio de infiltración siguió adelante, mas el Spartan anunciado nunca llegaría a su misión. UNSC había sido engañado hábilmente por una anciana, una ex-inteligencia artificial y un viejo Spartan y, de paso, su mejor nave y los cazas más avanzados habían sido vencidos por una nave sin armamento.
En su laboratorio, Catherine se encontraba sentada en silencio sobre la cama que había albergado el cuerpo recién creado de Cortana. Sus labios se curvaron en una sonrisa cansada.
―No sé qué sucederá, pero espero que ambos sean felices y puedan vivir en paz.
La mujer se acostó en la cama durmiéndose rápidamente.
