Soy Transparente (Parte l)

"Juro Solemnemente que mis Intenciones no son buenas"

Hermione corrió, corrió mucho. Cuarenta o cincuenta minutos. Tal vez más. No sabe. No vio nada, no sintió nada; ni siquiera cuando se cayó en el hielo se detuvo. Se volvió a levantar de un salto y continuó.

Atravesó la ciudad de Norte a Sur, de un tirón, como un velocista olímpico. Cuando llegó al centro de la ciudad, siguió a la multitud a ciegas y se dejó arrastrar hasta la puerta giratoria de una gran tienda.

Subió, una tras otra, las escaleras mecánicas hasta el último piso, el de muebles y lámparas de pie. En la atmósfera silenciosa de los falsos salones, alimentados como pequeños decorados de cine, Hermione recuperó el aliento.

Después de sentarse en todos los sillones mullidos, pasó al sector de accesorios de cocina. Miró fijamente los electrodomésticos que giraban a gran velocidad, mientras los pedacitos de zanahoria se iban cayendo. Luego, paseó entre la ropa ultra cara y acarició los suéteres de hombre, que son tan suaves. Pasando de zapatos elegantes a vaporosos vestidos de noche, de corbatas multicolores a paraguas engalanados, se encontró en la planta baja, entre los anaqueles de productos de belleza.

Ahora está ahí, rodeada de cremas con rico perfume y fotos de mujeres que sonríen a la eternidad, como si la vida fuera perfectamente simple y sencilla. Como si nunca hubieran mañanas de febrero en las que una se siente, de pronto, incapaz de continuar.

Al lado de Hermione, una mujer rubia, alta y con clase acapara completamente la atención de la vendedora, una morocha bajita y maquillada hasta la médula. Hablan de "Revolución", el último lápiz labial de moda, " qué hará estragos en todas las bocas". "Especialmente en las rubias altas", insiste la vendedora. La clienta duda. Siempre usó " Rosa caricia" y tiene miedo de que el cambio sea un poco brusco. La vendedora se apresura a replicar " pero no, créame", mientras le propone "Pasión devoradora", un rojo carnoso "que va a hacer estragos en todas las bocas"...

Hemione recibe por oleadas los efluvios de sus perfumes mezclados y se siente ligeramente atontada. Todo el oxígeno que bombeó desde la mañana le subió a la cabeza. Maquinalmente, se pone a jugar con los rubores que están expuestos en el exhibidor que hay delante de ella. Con cuidado, se aplica "Cenizas de Rosa" ,"Malva Matinal" ,"Atardecer" y "Relación Fatal" en el dorso de sus manos, en los dedos y en las muñecas. De pronto, entre sus dedos pintarrajeados, aparece la sonrisa engreída de Pansy Parkinson. Ocurrió en el colegio, unas semanas antes.

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Hermione salía de su clase de plástica y quería lavarse las manos, completamente cubiertas de pintura lila. En el baño del tercer piso, Pansy Parkinson, Milicent Bulstrode y Cho Chang, se disputaban un lugar frente al minúsculo espejo colocado encima el lavatorio. Armadas con su pincelito, su brocha y su lápiz delineador, se maquillaban mientras conversaban en voz baja.

Cuando Hermione entró, Pansy estaba diciendo:

-Se llama Draco algo. Es ruso o francés, no sé. Tiene unos ojos extraordinarios, no paré de mirarlo en la cafetería...-

-Malfoy -estuvo a punto de corregir Hermione. -Se llama Draco Malfoy y es inglés.- Pero se contuvo justo a tiempo, considerando la pequeña ventaja que tenía, por una vez, sobre la sensual Pansy "Saint-Amour" Parkinson. Se guardó todo lo que sabía hasta ahora sobre Draco: que su segundo nombre es Lucius, que nunca le pone sal a las papas fritas, que lee una novela en francés -Les Raisins De Las (1) algo -(no pudo estirar el cuello lo suficiente para ver el título completo) -, que usa la misma camisa verde todos los lunes y que, esos días, sus ojos son mucho más claros y transparentes, más "lago tranquilo en una mañana de verano", y que hay que hacer un gran esfuerzo para no sumergirse en ellos.

Así que Hermione no dijo nada y esperó pacientemente a que las Tres Gracias (2) le dejaran un lugar frente al lavatorio. Súbitamente, Pansy se volvió hacia ella y le pintó dos o tres manchas rosadas en las mejillas, diciendo:

-Prueba con esto, Hermione. Va a darte algo de color. Si quisieras, podrías ser tan cute. -le agregó, con una sonrisa condescendiente.

-No quiero, es cursi. -le respondió, frotándose las mejillas con su manga, sin pensarlo un segundo. Entonces, Pansy explotó. Y cuando Pansy Parkinson explota, debe marcar, por lo menos, 6,5 puntos en la escala de Ritcher (3).

-¡Cursi! ¿Dijiste cursi? ¡No, pero ¿tú te miraste al espejo bien? Con ese pelo ordinario, esa ropa fea y cualquiera, esa sonrisita de nena buena... ¡Pobresita, Hermione, eres transparente!- le gritó Pansy roja de furia, hinchada como un globo, y nadie sabe hasta donde habría llegado si Cho, la más miedosa de las tres, no hubiera intervenido.

-Deja de gritar, Pansy. Nos van a poner un castigo. Déjala tranquila, igual , no entiende nada. -

-Tienes razón, no vale la pena. -Dijo Parkinson con desdén, tras un momento de duda. Después salió de ahí, como una princesa ofendida, seguida de sus fieles cortesanas. Y ella se quedó ahí, temblorosa, con sus manos violetas goteando sobre el piso de un blanco dudoso. Al cabo de un largo momento, se lavó. Se frotó las manos una y otra vez con el maloliente jabón mientras se repetía: "Transparente. Soy Transparente"

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Hermione transpira acodada en el mostrador. Cada vez que se acuerda de ese día y de esa palabra, la voz se le corta, igual que su respiración, los ojos se le llenan de lágrimas y el corazón le late con fuerza.

La rubia alta y la morocha bajita ahora están del otro lado, en la caja. Dejaron media docena de lápices labiales desparramados sobre el mostrador. Los mira como si fueran joyas preciosas o cualquier otro tesoro fabuloso. Después, movida por un impulso irresistible, hace algo inaudito: sin mirar a su alrededor, sin tratar siquiera de ocultarse, estira el brazo, toma los seis lápices labiales, los mete en su bolsillo y se dirige a la salida.

Hipnotizada por su propia audacia, se queda un rato en órbita dentro de la puerta giratoria, antes de eyectarse hacia la vereda. Y en ese momento, justo cuando se dispone a salir con paso seguro, una mano la toma del brazo. Se da vuelta y se encuentra cara a cara con un hombre joven.


(1): Les Raisins De La Colère=Las viñas de la Ira.

(2): Alusión irónica a las tres divinidades mitológicas que personificaban la belleza y la armonía.

(3): Escala Ritcher: es un índice comúnmente expresado por un número que se relaciona con la energía liberada en el foco del sismo. En especial desde el hipocentro se propaga en forma elástica hacia todas las direcciones.