Capitulo Tres
Jugando con Fuego.
La castaña dio un portazo a la puerta de la oficina del director, no había conseguido nada, empuñó las manos, si al director no pudo convencerlo de hacer volver los antiguos Uniformes, entonces obligaría a Malfoy a hacerlo, suspiró resignadamente, acercarse a ese egocéntrico rubio era algo que… le causaba un misterioso escalofrío por todo el cuerpo.
Ginny le veía aturdida mientras Luna escribía una carta a un completo desconocido, hace meses, Luna Lovegood recibía cartas de un misterioso admirador secreto, por cierto, Hermione aún no se había dado cuenta de la carta que tenía bajo la almohada.
- No puedo creerlo, Mione… ¿de verdad has ido con el director? –preguntó la pelirroja.
- ¡Claro! ¡Hasta crees que voy a dejar las cosas aquí! No voy a permitir que ese Malfoy se salga con la suya…- respondióla Griffindor.
- Hermione, sólo espero que no salgas dañada, ya sabes que ese chico es todo un… ya sabes tú.- le aconsejóla Weasley.
- Es verdad Hermione… ya todas las chicas sabemos de lo que es capaz de llegar Draco Malfoy cuando se lo propone.- intervino Luna sin dejar de escribir, la castaña cerró los ojos y respiró tranquilamente, sus amigas tenían razón, pero ella también podía resistir a la jugarreta de Malfoy, sabía de lo que el príncipe de Slytherin era capaz, no podía olvidar lo que un día antes le había hecho ¡La había manoseado! Pero ese imbécil se había ganado un fuerte golpe y eso… le agradaba. En cierta forma.
- No me gusta esa mirada.- dijo Ginny a Luna, esta levantó la mirada.
- Algo está planeando…- afirmó la rubia.
Hermione soñaba con derrotar a ese Malfoy, hacerle pagar la vergüenza que sentía cada vez que salía de su habitación, vistiendo de esa forma.
Sin saber, que Pansy intentaba atacarla en el patio, frente a todos, humillarla aún más, delante de Draco.
Pero Hermione no era débil, si soportaba al Sex Simbol de Howgarts era capaz de soportar cualquier otra cosa.
La castaña iba abrochándose la blusa mientras corría, sin percatarse de las miradas que le lanzaban, iba a toda prisa, la corbata mal acomodada, nunca antes le había pasado aquello, por estar pensando tanto las cosas respecto a Draco, no se hubiera dormido tan tarde y por consecuente, no se habría despertado a esas horas…
Entonces, frenó su carrera de repente… apretó los puños, su blusa seguía sin abrocharse completamente, dejando al libre la comisura de sus pechos, la corbata ya colgaba a su espalda.
- ¿Estás bien, Hermione? –preguntó Neville, la castaña le lanzó una mirada asesina, estaba fuera de orbita, el muchacho respingó y dio un salto hacia a tras.
- ¡Claro que estoy bien! ¡¿por qué no debería estarlo? – gritó la muchacha.
- Es que… Hermione… ¿Dónde está tú maletín? –preguntó el muchacho, Hermione le miró cómo si fuera la cosa más odiada por ella, pero eso era imposible, ese puesto ya estaba ocupado por él.
Por Draco Malfoy.
Y el chico vio a la castaña soltar la carrera hacia la casa Griffindor, la chica corría tanto cómo podía, cuando pasó por un lado de un trío de chicos provenientes de Slytherin.
- ¡Oh, por Merlín! ¡Corre Granger, fortalece tus lindas piernas! –gritaba Blaise mientras soltaba la carcajada, Draco no dijo nada, sólo siguió con la mirada el camino por donde iba aquella desquiciada mujer.
- ¿A dónde se dirige? –preguntó Theodore.
- No lo se, ahora vamos por qué Ojoloco es bastante puntual, y los tres chicos comenzaron a andar.
- Luego los alcanzo.- soltó Draco mientras se daba la media vuelta y regresaba por donde vino o eso… era lo que sus compañeros y amigos creían.
Hermione tomó el maletín entre sus manos, lo ajustó a su puño y salió corriendo una vez más, pero ya no tenía tiempo, faltaba sólo tres minutos para llegar a la clase, esta vez, McGonagall la mataría, nunca antes había llegado tarde y eso la mataría.
Maldita sea Malfoy, maldita sea esa estúpida y miniatura falda, maldito director por permitir semejante ocurrencia ¡Maldito Malfoy una y otra y hasta mil veces maldito!
Y se acordó de aquel solitario pasillo, si, sonrío, un pasillo que le acortaría la mitad del recorrido, dio vuelta a la izquierda a toda prisa y luego a la derecha, unos cuantos pasillos más y dio vuelta a la izquierda y otra vez a la derecha, ahora lo único que tenía que hacer era correr al frente…
- ¡Granger, que sorpresa! – la castaña se sobresaltó al ver a Draco salir de entre las sombras, la chica se tocó el pecho, sentía el corazón salirle del cuerpo.
- ¡Malfoy! – gritó la joven mientras sentía el cuerpo helado, y ahora, ese idiota le detenía a demás de asustarla.
- Vaya… te vez muy… Bien, Granger.- la castaña tragó duro, no sabía él por qué pero al verle aquella lasciva mirada provenir del rubio, las cosas no comenzaron a gustarle para nada.
- ¿Qué quieres? – preguntó.
- ¿Yo? ¿Qué podría querer de ti? – preguntó sarcásticamente, la castaña sonrío.
- ¿entonces…para que me detienes? ¡tengo clases y tú también!- La chica intentó seguir su camino pero un par de fuertes brazos le rodearon la cintura.
- ¿A dónde crees… que vas, pequeña y sucia Granger? – le susurró al oído.
- ¡Malfoy, no tengo tiempo para estas bromas estúpidas de tu parte! –gritó la chica.
- No tienes que gritar… nadie va a escucharnos de todas formas…- y la castaña sintió cómo el rubio la atraía más a su cuerpo.
- Malfoy… ¿Qué… que haces? ¡Suéltame! –gritó la muchacha.
- ¿sabes…por qué cambié el Uniforme femenino? –le preguntó, la chica le miró los grises y brillosos ojos sobre su hombro.
- ¿por qué eres un idiota, estúpido y reprimido sexual? –preguntó, Draco le miró un momento en silencio, sonrío de medio lado, la castaña no tenía ni una idea de lo que aquellas palabras le habían causado.
- Oh, no, Granger… de reprimido sexual…- y ajustó las caderas de la muchacha a las suyas…- no tengo nada…- continuo diciendo.
- ¿Eh? Malfoy… ¡Aléjate de mi! –gritó la muchacha mientras forcejeaba para zafarse del rubio, pero entre movimiento y otro, ambos cayeron al suelo, pero Draco…
Jamás la soltó.
Granger cayó sobre el rubio, este se había golpeado la cabeza pero no le dio importancia, al fin de cuentas… le gustaba la situación en la que estaba, la castaña intentó ponerse de pie, pero las manos del rubio seguían aforrándose a sus caderas.
- Malfoy… ¡suéltame! –gritó la muchacha, intentando en vano ponerse de pie, mientras Draco hacía el enorme esfuerzo de mantener sobre él a la muchacha, la muggle, la sangre sucia… la castaña a la que comenzó a desear en tercer año… cuando le plantó un puñetazo frente al cara cortada, al pobretón y a los idiotas que antes lo acompañaban…
Pero el simple hecho, que una sangre sucia lo había golpeado y humillado frente a los demás, sólo hacía que se excitara aún más…
Hermione sintió que daba un giro en el aire, no supo cómo…o cuando, pero Draco Malfoy había cambiado las posiciones, ahora era él quien se encontraba sobre ella… Hermione entre abrió la boca, estaba anonadada, ese chico… ese… ese arrogante, presumido…
- desde hace tiempo… eh querido estar así…- escuchó su murmuro…la castaña miró para todos lados, buscando a alguien que pudiera ayudarla, pero no… ni siquiera traía su varita a la mano… maldijo la hora en que se le olvidó sobre la cama.
- Para este tipo de situaciones… ¡Malfoy! – la castaña se vio interrumpida al ver a Draco moverse sobre ella, o más bien… sintiéndolo… interrumpiendo su discurso.
- Que aburrida, Grander… ¿jamás has querido… hacer cosas que jamás habías hecho? –le cuestionó, la castaña veía sus grises ojos por entre los mechones rubios que caían por la frente del muchacho, tan platinados, tan… tan…
- Hazte a un lado… si me interesa algún día hacer este tipo de tonterías carnales… no sería contigo Malfoy… ahora ¿tengo que recordarte tú dilema cada vez que me vez o que? –le respondió ella.
- ¡Ja, ja, ja, ja! ¡Claro que no, Granger! Eso es imposible de olvidar… pero digamos que Parkinson ya me aburrió…y tú…
Y el chico guardó silencio, mientras la castaña sintió los fríos y delgados dedos del rubio rosar su cuello, bajando por entre la comisura de sus pechos…
- ¿Qué…que haces…? ¡No me toques! – y la castaña le dio un manotón en la mano, el rubio sonrío aún más arrogante que antes ¿se podía más? Pues Draco Malfoy siempre podía más.
¿Qué mierda estaba pasando? ¿Qué diablos era lo que Malfoy quería de ella? No entendía nada pero… pero sabía que ese rubio presumido había estado guardando muchas cosas desde hace tiempo y tenía la ligera sospecha de que… ella tenía mucho que ver.
- maldita seas Malfoy… ¿quieres jugar con fuego…? – retó la muchacha mientras le lanzaba una mirada seria, arrogante… el rubio sonrío… pero se vio ocultamente sorprendido…
- Si es contigo…Si…- contestó el blando.
- … pues cuídate… no vayas a quemarte…- y dicho y hecho, la castaña estrelló sus labios contra los de Draco, este, ni lento ni perezoso, comenzó a contestar a aquel arrebatador beso, Hermione permitió al rubio la entrada a su boca…
Había pasado ya mucho tiempo… cuatro años para ser exactos, cuando toda su atención recayó en aquella castaña agresiva, retadora… inteligente… y hasta bonita, Hermione no era una chica hermosa, no al grado de Pansy, pero tenía un "No sé que" que la parkinson no tendría nunca, ni volviendo a nacer y que nunca antes lo había visto, y ahora, al sentir los agresivos besos de la castaña también sabía que Pansy jamás besaría así… jamás.
Y la intensidad del beso era la misma con la que tanto se odiaban… el inicio del juego comenzaba…y no serían ellos los que acabarían aquel fogoso juego…
CONTINUARA…
Mis mas sinceras Disculpas... ja ja ja ja... !
PRÓXIMAMENTE...
EL PROYECTO DE LA BRUJA MCGONAGALL
(Romance&Comedia)
(Malfoy's&Granger's)
