La forma que toma el amor
Tal vez no se ha hecho comprender
que sin tocarte puede ser
la historia de un amor que sé
nos alimenta el corazón
Pocas veces he corrido en mi vida, la mayoría han sido porque Yoh necesita de mi ayuda o porque necesito salvarme. Da igual, sencillamente me es indiferente. Las batallas y los problemas de los shamanes quedaron hace tiempo atrás, prácticamente en el olvido. Es cruel y duro, pero jamás pensé darle a mi vida otro sentido, todo lo que sé es que quería convertirme en la esposa del Shaman King, que a fin de cuentas era sólo un fantasma.
Todo giró siempre en incrementar nuestros poderes y prepararnos para pelear, yo siempre al lado de Yoh, mi deber era resguardar su sueño, los ideales que por años alimentaron nuestro espíritu de lucha. Sin embargo, ahora no quedaban ni las cenizas de un sueño roto. Por eso corrí, quise por primera vez en mi vida experimentar la adrenalina correr en mi sangre. Desbocar el espíritu salvaje que jamás dejé salir a la luz.
Y me detuve. Había llegado tan lejos, pero no tanto como aquel hombre que me tocó. Kouji Minamoto, él ni siquiera me había dado su nombre de una forma común, y me trataba como si en verdad me conociera. Lo peor es que ni siquiera yo me conocía. Después del torneo, pensé que entrenar a Yoh era lo que debía hacer, pero al darme cuenta de que eso no me llevaría a nada, dejé de hacerlo. Y comencé a ver las cosas de diferente manera.
Todo era tan diferente cuando regresabas al mundo real, egoísta e infame. Comprendí que había perdido muchos años de mi vida en un encierro innecesario y que incluso cuando tuve padres, estos jamás llegaron a formar un lazo tan fuerte conmigo. Entonces cierro los ojos y dejo que la lluvia empape mi cabello. Fue una locura salir sin paraguas, pero esto es lo que verdaderamente me une a mis pensamientos.
-Pienso enamorarte…- Sus palabras vuelven a mí como si fuera algo importante.
Lo curioso es que no lo es. Jamás alguien me había dicho algo semejante, debería escandalizarme o sentirme halagada de que alguien más me considere para ser su pareja. No obstante, no me estremece que lo piense. Evoco en mis memorias su voz, él siguió con su lectura y dejó atrás ese pensamiento apenas dio vuelta a la página. Mi mirada se perdió en su rostro y puedo asegurar, por un momento, que desee saber qué responder a esa sutil insinuación y no dejarla en el olvido.
Y callé. Toda la hora me mantuve callada, mirado las letras vacías de un libro grueso. Después de eso, él simplemente se retiró, no hubo un beso o algo que indicara que daba por hecho que fuera su pareja. Yoh me besó por primera vez cuando teníamos catorce años, y había sido un acto meramente accidental, sin magia, como describía la protagonista de ese tonto libro.
Dejé mis tontos pensamientos por un momento y caminé por la acera. Al menos en esa altura tenía sombra que me protegiera de las gruesas gotas de lluvia. Entonces un señor me sonrió y me acercó una toalla pequeña.
-No deberías empaparte de esa forma, podrías enfermar-Me dijo con confianza y en sus palabras podría jurar… sonaba tal y como un padre.
Tomé de sus manos la toalla que me ofrecía. Era curioso, durante muchos meses transite por las mismas calles y jamás pude ver el rostro de las personas con tanto detenimiento. Agradecí su gesto silenciosamente, me senté en una mesa vacía de esa modesta cafetería y esperé pacientemente a que dejara de llover.
Cada gota parecía invisible a la vista, pero debo confesarlo, yo no veía aquel acto natural como algo inexistente. El cielo parecía estar llorando, igual que mi alma, que de un día a otro se sentía vacía. Noté, entonces, que aquel hombre amable hablaba con un par de estudiantes. Al parecer del mismo colegio que yo. Admiré la diferencia de estatura, la madurez de las palabras…
Una niña lo abrazó, llegó efusiva y le tomó por sorpresa. Era su hija, se notaba en los gestos, en la forma tan cariñosa con que tomaba su cabello. Y los demás parecían ser hermanos, grandes, adolescentes, pero siempre al cuidado de alguien más. Si fuera lo suficientemente fuerte diría que todo ese espectáculo no era más que una bufonería, algo común, pero para mí era nuevo.
Me fue demasiado incomodo ver más, así que no importando las gotas de lluvia, me adentré de nuevo a esa cortina de agua. Esta vez nadie me detuvo, ni siquiera la brisa que golpeaba mi rostro. A estas alturas, francamente no tenía relevancia. Avance y caminé a prisa para llegar a la pensión. Tamao salió a recibirme con un paraguas, sólo que ya era tarde, lo poco que me cubría era insignificante al lado de mi cabello mojado.
Entré a casa y casi choco con Yoh al entrar. Me observó de arriba abajo y puedo ver en su rostro que está casi tan sorprendido como Tamao de que haya olvidado el mal clima de la ciudad.
-Pensé que llevarías un impermeable-Me comenta extrañado.
¿Debe incomodarme que no me salude, ni me bese, después de que ayer hemos pasado la noche juntos? En realidad no, Yoh es indiferente a muchas cosas, a detalles que me gustaría comenzar a entender del por qué le tomo relevancia si nunca la hubo. Aparto de mi rostro un mechón de cabello, y me acerco para besar su mejilla.
-Tengo muchas cosas en la cabeza-Le respondo apenas con simpleza, sin que el frío del agua me doblegue y me haga ver vulnerable.
Finalmente beso su rostro antes de subir las escaleras. Es obvio que no piensa seguirme y no lo necesito, sólo quiero dormir y descansar. Sin embargo, antes de hacerlo he decidido terminantemente tomar una ducha. El calor me relaja y lo hace al extremo de querer darme una severa fiebre, pero no quiero faltar al colegio, no ahora, que todo parece acabarse.
Salgo del agua y seco mi cuerpo antes de ataviarme con un pantalón de franela. Tengo frío, y no tengo por qué seguir usando ropa tan corta, ni tan ceñida, ni siquiera tengo que preocuparme porque mi novio se fije en mi apariencia, eso es realmente tonto, él tiene otras peticiones para mí. No obstante, cuando recuesto mi cabeza en la almohada y cierro los ojos, escucho que entra, sé que piensa que estoy dormida.
-Señorita Anna, le dejaré un té-Me dice preocupada Tamao- El joven Yoh ha salido, y me ha pedido que la cuide en su ausencia.
Puede en verdad no hacerlo, no me importa. Y no abro mis ojos, confío que mi mente, mi cuerpo y espíritu quieren descansar durante todo el día. Olvidar por un momento que mi conexión con Yoh es más genuina cada vez que unimos nuestros cuerpos y cuando nuestros pensamientos están en la misma frecuencia. Quiero olvidar que él puede venir a decirme que quiere probar otra noche a mi lado sin sexo, sólo porque cree que nuestro matrimonio no funcionara sin relaciones de por medio. E inevitablemente no puedo evitar odiar a Minamoto por haberme leído relatos tan burdos de amor, tan cursis y tan diferentes a mí.
Si mi mente se despejara… si sólo… descansara. Poco a poco comienzo a perder conciencia de mí misma, no sin antes llorar, al menos en sueños, con los ojos cerrados, puedo darme el lujo de sufrir por tonterías que no tienen nombre. Y odio sentir mi almohada mojada, ya no quiero más lluvia, ni afuera, ni dentro de mí. Poco a poco voy despertando de mi ensoñación, mis ojos perciben la luz clara del amanecer.
¿Tanto he dormido? Lo creo, pero a la vez suena alarmante. Sé que esto es mala señal y como menciona Kouji, estoy cayendo en depresión. Yoh lo nota y calla, no lo comprendo, se fue y me ha dejado, salió y no me ha dicho personalmente. Algo trama, lo sé, el punto es si en realidad estoy mentalmente preparada para saberlo.
Me visto con el uniforme escolar. Sé que es demasiado temprano, pero lo único que quiero hacer es salirme de este lugar que respira tristeza, que destila soledad. Y así, una vez más me voy sin despedirme, sé que llegaré mucho antes de mi primera clase y que he dormido en exceso, que me faltan fuerzas para mantenerme activa, qué importa.
Creo que podría seguir durmiendo. Al llegar a la escuela, soy la primera en entrar al salón, que está vacío. Encuentro mi pupitre y me recargo en la mesa. Es inútil, Yoh no vendrá y difícilmente lo veré estudiar, pasará dormido el examen, le pedirá a otro espíritu que le ayude y así seguirá, por eso no veo nada de malo en admitir la verdad.
Mi cabeza se recuesta entre mis brazos y notó que alguien ha entrado. Cierra la puerta y repentinamente se acerca a mí. Me acaricia el cabello. Sus manos son suaves, su tacto es genuinamente una caricia que no pasar de ser superficial, pero que en estos momentos me llega al alma. Sé que no es Yoh, apuesto mi vida en ello a que ha entrado Minamoto.
-¿Por qué sigues así?-Me pregunta realmente preocupado.
Muerdo mis labios y agradezco de corazón que no haya prendido la luz. Y lo admito, he perdido mi razón de vivir y no sé si Yoh lo sea ahora. Estoy confundida, me siento perdida entre un mundo que no es el mío y el de él. Incorporo un poco mi cabeza y percibo que se ha hincado cerca de mí.
-¿Tienes sueño?-Cuestiona en un tono menos imperante- Tomemos el día.
Entonces levanto por completo mi cabeza. Mis ojos lo ven con extrañeza a pesar de que todo comienza a verse más claro, pero la intención de él, no. Me está sugiriendo pasar todo un día con él, dejar abandonadas las clases y seguir vagueando como Yoh, ¿eso cómo para qué me serviría?
-¿Quién crees que soy?-Le respondo ofendida- Vengo a estudiar, no a perder el tiempo.
No puedo creer que en verdad piense que estoy tan perdida como para irme con él. Sin embargo, me sorprende y lo hace aún más cuando toma mi mano y entrelaza sus dedos con los míos. Es un contacto intimo para mí, Yoh lo hace cuando estamos manteniendo una relación sexual, inevitablemente eso es lo que me viene a la cabeza. Y probablemente se equivoca que me he sonrojado por él.
-Quiero estar contigo-Agrega con más firmeza, mientras esos ojos color azul me piden que sea coherente con mi actitud pasiva.
Y lo admiro, no sólo porque consigue que me levante, sino que lo siga. Todos en los pasillos piensan que es algo normal, que somos pareja. En verdad jamás había visto a este tipo, pero qué puedo yo saber si he estado ausente un buen tiempo. Incluso me atrevo a pensar que soy mayor que él, sin embargo, eso no parece importarle, ya que me ha sacado del colegio.
Suspiro. Esta demente, en verdad piensa pasar todo el día a mi lado. ¿A dónde piensa llevarme? Por suerte está lloviendo, dudo mucho que se atreva a sacarme del edificio aún con la lluvia ligera. Pero nada parece detenerlo, pues se quita el saco y me abre un parte aguas, tal vez él se moje, pero yo no, me cubre cuando cruzamos el patio y lo hace cuando mi mirada… mis ojos han topado con él, con Yoh.
Continuará…
N/A: Bien, es bastante intenso escribir algo melancólico, pero me agrada a penas vamos a comenzar una etapa importante en esta historia y sí, es muy cierto DjPuMa13g, la razón por la que Anna está deprimida es una cuestión meramente amorosa, aunque ella no se explica bien del por qué. Aquí verdaderamente comienza una batalla sutil amorosa y en verdad es sutil, subiré pronto el próx capitulo.
Agradecimientos especiales: DjPuMa13g y annprix.
