Notas de la autora antes de empezar: Aló!!! Capitulo tres!! *-*!! xDDD mi gracias por los Review!!! *-*!!

Bueno aquí esta el capítulo tres de mi fic Lucius's cat, como ya dije antes mil gracias por los review y el apoyo!! *-*!! Aun falta mucho por escribir y espero que no entre en ningún bloqueo de nuevo por que quiero continuar y terminar este fanfic si me es posible, por que ninguno de mis fics los he podido concluir y eso me resulta frustrante.

Ciertamente he tenido muchas cosas por hacer y eso me había retrasado en subir este capitulo, pero bueno, haciendo un poquito de tiempo y venciendo también a la pereza pues lo hice xDDD.

Ya por otro lado xD le dedico este cap. a Sophita, Tamie y Padmecita xDDD vayan ustedes a saber por que! xD y también a Ivachancita si lo lee xDD.!

A Perita: si lo lees chica pues mil gracias por el apoyo que siempre me das fea! Y por leer mis locuras *-*!!!

Ninguno de los personajes de este fic me pertenece aunque si la Rowling me quele dar a los Gemelos y todos los chicos Weasley, Sirius, Remsie, Lucius y Sevy *-* no hago feos xDDD

Bueno continuemos

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Capítulo 3 "Celos y una Blodger"

Un día más hacia su triste aparición, los rayos de luz de la mañana fulguraban oblicuos tras los cristales del ventanal, las ligeras plumillas de nieve se convertían lentas en gélidos trozos de cielo, ligeros y cargados a la vez, dispersos indiferentes y uniformes por los campos y terrenos del colegio.

Un manto blanco arropaba con siniestra y dulce sosiego al mundo durmiente bajo su domino de mutismo.

Tras un ventanal los trágicos ojos negros se pierden en la melancolía, sus brazos estrechos y frágiles abrazan en la tristeza su delicado cuerpo inclinándose a momentos hacia delante y meciéndose ensimismado, a segundos pierde un poco el equilibrio y su larga túnica azabache arrastra sutil sobre el polvo del suelo, manchándose un poco en la punta, esto indisputablemente no le importa en absoluto; solo su soledad, su miserable soledad. No hay quien lo proteja entre sus brazos. Las razones existentes para vivir se habían desvanecido lastimeras, como la espuma del océano abandona su amada playa azotada por las olas batientes de un mar iracundo.

Se percibe un golpe resonante y seco, el dolor en su espalda resultó afín con el de un aguijón diestro le hubiese atravesado esta. Peeves le devolvió a la realidad cruelmente como es característico de este: lanzando libros, al ya de por si, maltrecho cuerpo de Snape, que entre insultos que hieren su alma y golpes que estremecen su cuerpo, se siente solo, prisionero... una dulce voz, alguien, le reprocha a Peeves y con un débil y útil hechizo lanza al duende lejos un poco aturdido, quien sintiéndose derrotado abandona su anterior objetivo y huye maldiciendo en aspavientos y murmuraciones incomprensibles; una mano amiga se extiende a Severus, que ahora se inclina temeroso a tomarla débil y tímidamente.

Los hermosos ojos dorados del chico resguardan en sus profundidades la dulzura mas querida por Snape le avistan piadosos. Juntos caminan por los lúgubres pasillos en silencio, las palabras nunca fueron necesarias entrambos. Minutos después llegan a su santuario, en el acervo de libros encuentran su refugio donde el conocimiento y la sabiduría daban alegría y deleite a los dos pequeños siempre deseosos de saber. Ese niño dulce que acompaña a Snape simbolizaba un suspiro de alivio, aunque solo a momentos, Remus pertenecía a la casa de Gryffindor, donde, muy a pesar de Severus; estaba su familia: James, Peter y sobre todas las cosas, sobre él, esta Sirius... Sus grandes amigos, a quienes no les parecía el sombrío y retraído Snape.

Más tarde en clase de pociones.

El Prof. Dictaba sin sentido los componentes de la fórmula correcta de un delicada y potente poción.

- y por último - dijo - un caldero de peltre del número 7 - terminó haciendo un ademán mostrando a los pequeños los calderos que yacía ordenados sobre las mesas de trabajo, donde efectuaría la preparación del encargo.

Debían agruparse en equipos de cinco chicos, y aún, ante las reclamaciones de Sirius y Meter; Remus insistió en unir a Severus al grupo, James que posiblemente era ante todo, el mas centrado y con un poco mas de sensibilidad que el dúo de Wormtail y Padfoot, aceptó gustoso de ayudar a hacer sentir mejor, aunque fuese mínimo, al poco sociable y dirían muchos indeseable Snape.

Sirius y Snape se dedicaron juntos, por órdenes de James, a cortar algunas raíces en trozos diminutos; mientras los otros integrantes continuaban exhortos en sus labores asignadas con sumo cuidado, aunque verdaderamente, Peter no respetaba mucho la palabra "cuidado" y si esporádicamente lo hacía con "atención" esta no era la ocasión. Jugueteaba con una cucharilla de madera y revolvía despreocupadamente un pegajoso y singular brebaje contenido en un frasco de cristal, en ese momento Sirius le dio un disimulado codazo y fingió ayudarle con lo que hacía, que en realidad era nada, y hablando quedamente empezó a charlar con Peter.

- ¿por qué tuvimos que aceptar a la serpiente de Snape?- indago haciendo énfasis en la palabra "serpiente" y expresando obviamente un tono de desagrado al referirse al no deseado compañero de Slytherin.

- ¡yo que se!- menciono Peter meneando con mayor fuerza el líquido pardusco del recipiente, ya vivamente espumoso - Remus quiso así, se lleva muy bien con él... ¿crees que nos cambie por él?... Es decir habla tanto con Snape - dijo el pequeño muchachito de cabellos rubio pálido mirando de soslayo a su amigo Moony y al "enemigo" Severus charlando animosamente mientras desgarraban jirones de un singular papel, siendo este una planta seca.

- no digas tonterías!- mascullo Sirius - sabía que eran tonto, ¡pero no en ese extremo!, como dejarnos...- terminó Black con un temblor aparente en el todo de su voz, un nerviosismo repentino se apoderó de él e inconscientemente mordió su labio inferior jocosamente.

- solo imagino... Él no es como nosotros, es frágil... Como Severus... ¿no se llevarán mejor?- cuestiono Peter haciendo círculos con sus pupilas infantiles y retirando repentinamente la cucharilla para luego colocarla sobre la mesa y extender el frasco hacia donde se hallaba James

- no... No, nosotros somos sus amigos... El no nos cambiaría... no quiero - musito caprichosamente el chico de cabellos negros y hermosos y profundos ojos azules; segundos mas tarde se levanto decididamente de su asiento y se dirigió hacia donde se encontraba solo Snape - Remus había retiradose para ayudarle a James a terminar algunos de las nimiedades en el trabajo.

- ¿qué es lo que pretendes con Remus? - La voz jovial de Sirius mostraba recelo y molestia - que es lo que buscas?- inquirió después mirando al jovencito con el entrecejo fruncido y una sensación fiera en la luz que expedían sus ojos.

- no logro entender, Black, lo lamento; ¿qué quieres decir? - preguntó temeroso de su interrogante, cierto era esto, le temía al dinámico, explosivo y finamente compulsivo Sirius Black, lo que desconocía... Celoso.

- no mientas maldito Slytherin, comprendes bien...- susurro casi inaudible para que solamente Snape lograse escucharlo; dicho esto se fue hacia donde Peter - que se mantenía aun de ocioso - y desde su lugar, no muy lejano al de Sevy, le miró con severidad e inquietud aunada.

Poco antes de finalizar la tediosa preparación de la asquerosa fórmula - o así opinaron las alumnas - ocurrió un pequeño accidente juntamente con un sonoro chasquido; el caldero del numero 7 en un movimiento en vaivén se ladeó vacilante, terminando determinante tirado vertiendo su mágico contenido en el suelo de toda el aula con un vapor enceguecedor y un hedor dulzón provocado por los singulares ingredientes correctamente combinados. Aunque a sido a causa de una broma de Sirius para Peter, Snape es culpado con crueldad por estos dos últimos chicos a modo de broma... Entre broma y broma - intencionales realmente - , Sirius, a quien menos había demostrado agrado por el pálido jovencito, deja claro su anterior sentimiento y así el intento de reclamo de Severus - que sintió un coraje innato - fue en su totalidad en vano. Sirius le empujo, dejándole en el suelo, y apartándolo de Remus.

- aléjate de él...- espeto Padfoot con enojo en el rostro abrumado de Snape.

Severus se sintió morir, otro ser amado era alejado de él, el frío recorrió su cuerpo erizando su piel y el dolor del vacío se aparejo con el de su odio, que siendo nada quemo su pecho, hirviendo su sangre... Carcomiéndole desde las profundidades. Perdido, siguió; sus memorias eran fantasmas de tortura que a cada paso con voces de eco le recordaban su promesa, hacer realizable lo que pareciera imposible, amar.

Llegó la tarde y el sol se ocultaba moribundo como un rojizo y sangriento fuego tiñendo el horizonte, su luz se extinguía lenta entre las fisuras de una bóveda desgarrada de nubes permitiendo que nuevamente el reino de la oscuridad gobernara.

Severus permaneció silencioso embriagado de su abatimiento en uno de los rincones de la sala común de Slytherin, acurrucado de nueva cuenta entre sus pensamientos y tormentos solitaria y deprimentemente.

Los hechizantes ojos de Lucius, que le perseguían incesantes hasta en sus sueños, una vez más, se había posado en el; estando en la sala, la gélida mirada de Malfoy estremeció a Severus hasta sus entrañas, devorándole.

- ¿qué haces aquí?, no te he advertido que no deseo verte; ¿por qué insistes?... Adefesio... Sería mejor que murieras o un sangre sucia en tu lugar - Lucius observó con hastío al niño.- Nunca serás un Slytherin, lárgate con Lupin: tu amor; dile que le odio mas a él, y por amarte le haré sufrir.- dijo susurrante el rubio Malfoy dirigiendo a Severus un mirada de petulancia y retadora.

- no te atrevas, jamás - respondió el infante de ojos negros y piel pálida si fuese a la luz de un día nublado.

Snape, tragando su cobardía y temor; había levantado su mirada confrontando a Lucius, esta vez había algo mas en la perforante mirada de éste... Recóndito había... Sufrimiento, Lucius sufría.

- la ramera de tu madre debió llevarte con ella a su tumba. - dijo mirando con desprecio y resentimiento al crío.

Los compañeros contemplaban la escena clásica de insultos del rubio hacia el joven Snape, que no por ser tan rutinaria dejaba de ser penosa. Después de unos minutos, la pelea había terminado y como era habitual, en silencio. Snape salió presuroso hacia su habitación cobardemente no podía soportarlo más, no más.

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Caminaba lentamente y sin interés hacia el comedor principal, como de costumbre; Snape, sombrío, se encontró atrapado una vez mas, lamentablemente; Lucius y otros chicos que portaban el uniforme de Quidditch del equipo de Slytherin, le cerraron el paso. Lucius sonrío maliciosamente y le miró altivez

- creí que estarías en la enfermería - comenzó Malfoy, fuera de la común recua de ofensas, arrastrando las palabras como era su original detalle, cual hacía uso como su conocida firma; Lucius embozó nuevamente una sonrisa soberbia y complacida.

- ¿enfermería?- indago Severus mirando sin comprender a lo que se refería el chico de ojos azules, ciertamente, entenderse no era algo que acostumbraran hacer sino por medio de insultos proporcionados por el mayor, que no era "entenderse".

- ¿que no sabes? - exclamó Lucius haciendo una mueca y fingiendo una trágica preocupación, pobre Severus, siempre triste, no se da cuenta de que el mundo gira...

- ¿que quieres decir Malfoy? - pregunto Severus esta vez con un todo grave y alarmado en su voz quebrándose al final.

- esta bien, te lo diré - expresó Malfoy complacido de su suspenso - , jugábamos y accidentalmente una blodger golpeo un Gryffindor... - concluyo alzando sus manos y encogiendo sus hombros. Lucius disfrutó llanamente ver el sufrimiento producido en Severus.

Los jóvenes rieron con malicia al escuchar finalmente la declaración hecha por el chico platinado.

Snape abrió sus tristes ojos ampliamente y débilmente dejo caer sus libros y corrió tan rápido como sus piernas lo permitieron hacia la enfermería. Apartó la pureta de un empujón y ingresó con agitación. Cerca de la entrada topo como Madame Pomfrey la cual, le miro desaprobatoriamente por el barullo ocasionado. Severus, entre balbuces y algunas palabras cortadas pidió cuenta de su amigo. Remus estaba lesionado seriamente en el abdomen, aunque no fatalmente, pasaría buen rato en la enfermería.

El pequeño intento llegar a su amigo pero Sirius se lo imposibilitó cortándole el paso antes de llegar a la cama donde se encontraba Remus; había alcanzado débilmente a deslizar la cortina en el dosel, pero la mano de Black aprisionó la suya impidiéndoselo.

Aunque James Potter intentaba interceder a favor del empalidecido muchachito que temblaba; Peter, apoyo a Sirius y Snape no pudo sostener la débil mano de Remus, este yacía en cama entre el umbral de la conciencia y el sueño.

- lárgate de aquí - exclamó embravecido Sirius, Severus supo en aquel momento estaba éste furioso. -, mira lo que han hecho tus amiguitos de Slytherin.

Se retiro entonces, sabiendo no podría hacer nada, cabizbajo.

Subió escalón tras escalón hasta la lechucería, se había rendido. En un trozo de pergamino, manchado a espacios por las saladas lágrimas y escrito con letra casi ilegible hecha por su mano temblorosa, pedía a su padre que le llevara con él, quería dejar Hogwarts.

La respuesta tardó un par de días.

Se encontraba insociablemente sentado en el gran comedor cuando un pequeño mochuelo hizo su aparición dejando caer en el regazo de Snape un papel finamente enrollado.

"Cobarde" era todo el mensaje, olía a su padre, a tabaco, a ira, a golpes, pero al menos había pensado que con él no desearía lo que no podía tener: un amigo; alguien que lo abrazara y protegiera.

~-Fin del Capítulo tres-~

*-* lo terminé!! xDDD bueno ya por fin terminé esto! Y.... me gusto! xDDD ya no fue tan cortito y espero que los capítulos siguientes sean mas largos xD o si!! ^^U

los quelo, portenese mal y hagan travesuras!

Sean Hobbits!

Hika.