El jefe de policía Steve Roger ya esta arto de recibir constantes denuncias en contra del Omega más sigiloso. Anthony Stark.

El delincuente es famoso por ser sigiloso. Es como un felino que encanta y seduce al que va a robar. Utiliza su casta y hermosura, lleva a los Alfas hombres y mujeres a pelearse por el

Pararía a ese gatito. Ya tenía un plan y seria placentero, al menos para él. Su contacto aviso del lugar que iba a robar. Tenía todo listo

Su debilidad Sus encantos

Su ventaja Su casta

Llego la noche y suplanto la identidad del millonario que está noche engatusaria Anthony.

El Omega era listo y endemoniadamente lindo. Llego con un short que apretaba en extremo su trasero. Una fina camisa negra y un par de botas del mismo color.

Steve olfateo y sonrío para si mismo. El Omega estaba dejando salir toda su esencia. Se acercó lentamente a su objetivo. Steve lo veía tan tentados y increíblemente dispuesto a abrir las piernas.

Una erección se formó en sus pantalones. Tomo la cintura del Omega asombrandolo. Nadie había tocado su piel, pudo olerlo y darse cuenta que nunca había sido tocado. No había rastro alguno de Alfa en el. Solo su esencia la cual lo invitaba.

El Omega empezó a forcejear al darse cuenta de que su plan había fallado.

—Quieto— hablo con voz Alfa. El Omega se detuvo al instante, esto aprovecho Steve para tomarlo en brazos y salir de allí con su trofeo. El mismo que lo miraba entre asustado y enojado.

Llegaron a la casa del rubio y posteriormente a la cama de éste.

Se desnudo frente a la aterrada mirada del Omega.

—Desnúdate sensualmente y luego presentate ante tu Alfa— dijo con voz de mando.

Una lágrima rodó del los preciosos ojos del castaño. Deslizando sus manos por su cuerpo, bajando sus prendas lentamente y cuando ya estuvo desnudo se volteo y abrió sus nalgas presentándose ante su Alfa como lo que era, un Omega.

Cabe decir que Steve estaba más encendido que una antorcha. Paso sus manos por las caderas del más pequeño, aun abierto solo para él. Metió un dedo en la cavidad exitandose en gran manera. Aspiro serca de la abertura. Virgen.

Degusto a su antojo la abertura mientras el Omega se desasia en gemidos. Entro en el por completo mientras el Omega lloraba. —Creías que esta noche iba a ser como las otras. Omega— empezó el vaivén despacio para darle tiempo a acostumbrarse

Horas después el Omega cabalgaba encima del Alfa extasiado. Con una marca en su cuello. Gimiendo libremente llamando a su señor.