Sailor Moon no me pertenece, le pertenece a la genial Naoko Takeushi ella es mi idola! Aunque este no sea una continuación de su historia sino mas bien un universo alterno uso sus personajes… Gracias Naoko por hacer nuestros sueños realidad… Gracias Serena por dejar que te utilicemos (en el buen sentido de la palabra ) y aunque a veces te pongamos en el peor de los papeles y creemos traiciones se muy bien que aun conservas esa chispa de niña inocente que estará con nosotras para siempre…

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.:El Antifaz de la Luna:.

By: TaNiTaLoVe

Estarás esperando... que un puñado de estrellas te vaya a buscar,

O estarás atascada... en el borde del cielo y no puedes saltar.

No se, no se.

Estarás confundida... y no sabes la ruta que llega hasta aquí,

O será simplemente... que no quieres venir.

¿Que será que no llegas?

Este mundo ya es duro y mas duro sin ti.

¿Qué será porque tardas?

Van pasando los años y no estas aquí.

Corre, salta, despega!

Dale cura a este amor que no sabe morir.

No me niegues la risa...

Cúrame con tus alas... Milagro de Abril...

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(Capitulo 3)

¡AUXILIO!

- "Uffff..." – Al fin después de muchísimo rato en la universidad, la joven rubia salía de su rutina de estudios, para la próxima semana tenia que hacer una gran maqueta y eso desde un principio la tenia con los pelos de punta. Se dirigió a su Citroen Paloma Picazo color calipzo y se fue a buscar a su hija a casa de su prima Haruka.

El camino se hizo muy largo, en todo este trayecto no pudo evitar pensar en las dos conversaciones que tubo el día de hoy, Seiya tenia razón... pero ella era cobarde. Haruka tenia razón pero era cobarde... no se atrevía. Tal vez era por las amenazas constantes de su marido, tal vez era para no derrumbarle el mundo a su pequeña hija o... tal vez simplemente ya no tenia fuerzas, de todos modos estas charlas tuvieron su efecto en ella, tenia que cambiar toda su vida, ya no tendría que pasar entre los túneles de su cabeza pensando en todo lo que predio, ahora tenia que pensar en todo lo que iba a recuperar.

Estaba llegando a los portones de la gran mansión, decidió dejar su automóvil a las afueras de aquella edificación pues pretendía irse rápido. Llamó a la puerta principal y una amable sirvienta la dejó pasar. Se adentró a la gran sala que estaba a la derecha y ahí se encontraban en la terraza de la misma la joven de cabellos arena quien limpiaba una tabla de snowboard y al lado de esta estaba la delicada figura de su compañera de cabellos acuamarina sentada en una silla con el violín en las manos, sobre sus piernas estaba la pequeña pelirosada quien estaba practicando con un mini violín color caoba. La rubia al ver a la pequeña no pudo hacer mas que soltar una sonrisa, todas se percataron de su presencia.

- "¡Hey gatita! No sabia que eras tu" – Dejó sus herramientas de lado y fue a abrazar a su rubisima prima menor. La pequeñita al ver a su madre saltó de las piernas de su maestra y corrió a los brazos de su madre para dejarse caer en estos.

- "Hola Serena... veras, tuve que cambiarle el uniforme de la escuela porque se manchó con helado... esta niña es muy golosa" – Se acercó y saludó a la recién llegada para luego acariciarle la cabeza a su joven aprendiz.

- "¡Mira mamá! Tía Michiru me regaló este violín" – Mostrándole el objeto que además tenia unas flores pintadas.

- "¿Como te portaste mi cielo?" – Dijo al tiempo que se sentaba al lado de sus primas con su hija en brazos.

- "¿Yo? Emm... pinté un dibujo con hartos colores... jugué con mis amigos con la pelota y la tiré muy fuerte así que se fue a fuera del jardín... entonces un adulto llegó y me la pasó, después la tía del jardín nos dijo que fuéramos a jugar a otro lado... ¡Artemis!" – Y antes que su madre pudiera decir algo la pequeña se bajó de sus brazos para perseguir un hermoso gato blanco que había pasado por al lado de la pequeña, este al ver a ese terremoto acercarse salió corriendo mientras que la pequeña lo siguió.

- "Y bien princesa como te fue en tus clases" - Fue la pregunta de su prima mayor hacia la recién llegada.

- "Mas o menos, todo estaba bien hasta que me pidieron una maqueta... ahora tengo que hacer una sola..." - Dijo sin mucho animo al tiempo que la misma sirvienta que le había abierto la puerta les traía a las tres adultas unos bazos con jugo de naranja y a la pequeña en su jarrito especial.

- "Me imagino que debe ser difícil..." – De pronto la joven de cabellos acuamarina recordó algo – "Ahh... se me había olvidado, hoy te llamó Molly... dice que la próxima semana ella está de aniversario de bodas y quisiera que fueras con la pequeña Serenita"

- "¿Que dices gatita?" – La miró con seriedad y un enorme deseo de saber si es que estas conversaciones en verdad habían hecho efecto en la muchacha.

- "¿Te dejó numero?" – La rubia le preguntó a lo que la joven salió de la terraza para luego volver con una agenda telefónica.

- "Este es... se cambiaron de numero así que apuntalo a tu celular" – La rubia asintió y en seguida sacó su teléfono celular y comenzó a marcar, una voz conocida para ella contestó.

- "¿Hola? ¡Molly! Tanto tiempo... si yo también te he extrañado... de eso quería hablarte... pero espera que todavía no te respondo... siempre adelantándote a mis pensamientos... si, si voy... así que espérame con harta comida... claro! Voy a hacer estomago para la fecha... voy a llevar a mi hija... si tu hijo debe estar precioso, muy grande... bueno... saludos a Kelvin... pero créeme ¡si voy a ir!... ¿Una sorpresa?... ¡hay no seas mala!... bueno ahí voy a estar... prometido... adiós!" – Apretó un numero para finalizar la llamada y después de esto dio un gran suspiro de alivio y felicidad.

- "¿Y bien?" – Preguntó la de cabellos arena.

- "Dice que cuando vaya me va atener una sorpresa... no me creía... pero la convencí..."

- "Me sorprendes gatita..." – De pronto una pequeña de ojos rubí se acercaba con un gato visiblemente agobiado. La niña al ver a su mamá soltó al felino y corrió a sus brazos.

- "Mamá... ¿me dejas quedarme aquí a dormir?" – La pequeña miró a su mamá con ojos de perrito degollado. Esta le negó con la cabeza.

- "Mi amor cómo te vas a quedar aquí, tú tienes tu casa" – Al escuchar esas palabras Haruka hizo una mueca de incomodidad – "A demás no les has pedido permiso a tus tías mi cielo"

- "Pero mami..." – Saltaba jalándole la ropa intentando convencería, sus ojitos se llenaban de lagrimas.

- "Por mi no hay problema, yo feliz con la pequeña aquí..." – Respondió la dulce mujer acercándose nuevamente a la niña y pasándole su jugo de naranja.

- "Tú sabes que yo haría lo que fuera por ayudar a esta pequeña, y sabes mejor que nadie que aquí estará mejor que en tu casa" – Eso era cierto, no podía negarle esta petición a su hija ya que se había prometido no hacerla pasar por el mismo calvario el cual ella esta pasando, a demás sus tías la adoran y contra eso no puede ni quiere hacer nada, solo dio otro suspiro de resignación y le sonrío a la pequeña.

- "Bien... si tus tías dicen que te puedes quedar entonces puedes hacerlo." – La niñita se puso a saltar por todas partes muy feliz. – "Pero tienes que portarte bien y mañana paso por ti para ir al jardín." – Su madre le dio un beso en la frente. – "Además tengo muchos deseos de escucharte tocar ese diminuto violín ¿ya?"

- "¡Gracias mami!" – La pequeña la jaló para que ambas alcanzaran la misma altura y fugazmente le dio un besito en la boca y un gran abrazo.

Ya se estaba haciendo de noche, luego de comer en casa de su prima decidió que ya era hora de marcharse, no podía dejar esperando mas a su esposo.

Se despidió de sus amigas y de su pequeña hija y desde la puerta las tres despidieron a la rubia quien se alejaba para abrir el portón principal, luego de eso ambas se entraron.

Serena caminó despacio hacia el auto al tiempo que revisaba su bolso sacando sus llaves, estaba cruzando la calle cuando ve que se asoma un auto, no podía distinguir que auto era pues lo único que se veía eran las luces, este auto se estacionó tras su auto muy rápidamente, La joven no le quiso dar mayor importancia pero dentro de su pecho su corazón empezaba a acelerarse. Le puso las llaves a la cerradura al tiempo que alguien bajaba de aquel vehículo, Serena veía una silueta acercarse que poco a poco pudo distinguir. Se trataba de su esposo quien se acercaba a toda velocidad hacia la joven para luego empujarla y como esta no se lo esperaba solo pudo tratar de caer lo mejor posible pelándose el brazo.

No comprendía que era lo que estaba haciendo aquel sujeto ahí y menos la razón por la cual la empujó de esa manera. Trató de levantarse mientras este la tomaba de los brazos para ayudarla, pero su intención no era precisamente ayudarla.

- "¡Porque!" – Gritó desquiciadamente el hombre, una vez mas sus hermosos cabellos plateados se despeinaban.

- "Diamante... ¿que te esta pasando...?" – Fue lo único que pudo decir pues el dolor del brazo la estaba matando. El hombre solo la soltó haciendo que esta nuevamente cayera al suelo.

- "Me vas a explicar qué significa esto" – Del bolsillo de su chaqueta de trabajo sacó unas fotos las cuales las arrojó a la cara de su esposa, esta sintió temor de recoger una pero finalmente lo hizo pues también quería saber porque el estaba ahí tratándola de ese modo en medio de la calle. Lo que vio en aquellas imágenes la sorprendió de sobremanera. – "¿Y bien? ¿Tienes algo que añadir?" – El sujeto aun estaba con la rabia a flor de piel, estaba ya perdiendo la paciencia porque la joven no respondía nada.

- "No sé que puedo decirte..." – En sus manos tenia unas imágenes en donde ella y su mejor amigo estaban tomados de las manos en aquel café donde en la mañana habían ido a conversar. – "No es lo que tu piensas..." – Intentó defenderse pero no se dio cuenta cuando ya el hombre nuevamente la había tomado por los brazos, aun mas fuerte que antes.

- "Me vas a decir en este momento ¡desde cuando andas con ese tipo!" – Sus ojos expresaban locura mientas que Serena en ese momento temía por su vida.

- "Diamante... suéltame... me lastimas" – El hombre hizo exactamente todo lo contrario, le trituró los brazos, La joven lo único que quería era gritar de dolor pero no podía, no quería preocupar a sus primas y menos a su hija. Lo único que le quedó por hacer era gemir y morder sus labios.

- "¿Que? No te escuche... ¿te estoy lastimando?" – Mientras aumentaba el dolor, Serena no aguantó mas el dolor en los brazos era inmenso especialmente la parte en donde se había herido, no pudo mas, tenia que desahogarse de alguna manera.

- "Ahgg..." – El hombre mostró una sonrisa triunfante, pero quería mas. – "Ahgg...ahiiiii..ahhhhhh...! ... su-el...ta...me...por...fa..vor" – Casi sin aliento, sentía que si seguía así se fracturaría la clavícula.

- "¿Te duele?" – Preguntó inocentemente, la rubia asintió débilmente. – "Nadie me traiciona... nadie..."

POM

De pronto se veía como un desconcertado Diamante volaba por los aires al tiempo que una aturdida rubia caía pesadamente en el pavimento de la calle. Esta al abrir los ojos, entre lagrimas pudo ver a una sombra que se acercaba rápidamente hacia ella.

- "¿Estas bien?" – No podía ver mucho su vista estaba distorsionada por el efecto de las lagrimas que aun no salían de sus ojos. Ella solo pudo asentir a la pregunta del desconocido.

PAM

Ahora se veía como aquel desconocido acababa de recibir un puñetazo en pleno rostro y se apoyaba en el vehículo calipzo. Luego este se puso de pie, se escuchaban algunos garabatos provenientes de aquel desquiciado quien le había propinado el golpe, Serena ya no podía ni quería escuchar nada mas, estaba demasiado concentrada en su dolor que por cierto había aumentado.

- "¡Sal de aquí si no quieres que llame a las autoridades!" – Le gritó nuevamente el desconocido a aquel de la cabellera blanca quien aun así guardia para enfrentarse. Tal ves había bebido porque solo así se comportaba cuando bebía.

- "¿Tu crees que ellos me van a hacer algo? ¡Ven y enfréntate!" – Nuevamente se puso en guardia. Ya no le importaba si su mujer se encontraba o no ahí, ahora solo quería deshacerse de ese estorbo que se había interpuesto en sus planes.

- "Ohh… No claro ellos te van a felicitar por andar acosando a mujeres indefensas..." – El desconocido sacó su móvil del bolsillo. – "¿Quieres probar?" – Comenzó a marcar el número.

- "No... me voy... ¡pero juro que me las pagas!" – Fue el grito de un encolerizado Diamante quien a toda velocidad fue a su auto y serró la puerta con toda la furia que llevaba en el cuerpo. Encendió el motor y presionó el acelerador para provocar el típico ruido intimidador. Luego de eso se fue.

El rostro del desconocido no se quebró hasta que lo vio irse, luego de eso guardó su móvil en el bolsillo, giró la cabeza y vio como la joven que hace un rato estaba tirada trataba de levantarse como podía, el acudió en su ayuda, la ayudó a levantarse, en eso justo cuando ella lo miró a la cara una lluvia comenzó a alojarse en la ciudad.

- "¿Estas bien?" – El joven le sonrío, ella no podía dejar de mirarlo con esa cara de shock, el joven pudo darse cuenta que el brazo le estaba sangrando y con la lluvia la sangre corría con mas velocidad. Ambos quedaron por unos segundos viéndose a los ojos. – "Debemos ir al hospital, tienes que curarte esas heridas" – La rubia negó inmediatamente con la cabeza – "¿No quieres? Que tontería" – Ni bien se sacó la chaqueta que llevaba puesta, del bolsillo sacó una navaja y cortó un pedazo de la camisa negra que llevaba bajo la chaqueta. Serena al ver la navaja se asustó un poco pues odiaba los objetos cortopunzantes. Cuando el joven se acercó a ella con el pedazo de tela ella retrocedió un poco. El joven se dio cuenta de que no había guardado su navaja. – "Lo siento si te asusté. Pásame tu brazo, no se mucho sobre primeros auxilios pero se que esto te ayudara. ¿Te duele algo mas?" – Ella mintió, negó con la cabeza siendo que le dolía todo el tórax y los brazos. – "Bien entonces me voy, te recomiendo que pases por un hospital, no veo muy bien esos brazos. El joven avanzó unos pasos"

- "Hay!" – La joven trató de abrir la puerta del auto y con la poca fuerza que tenia en los brazos se le soltó la puerta y se serró, en seguida su brazo se sintió resentido por el esfuerzo y sin poder contenerse apretó este con el otro tratando de apaciguar el dolor. El joven que la había quedado mirando soltó una risa irónica.

- "Se nota que estas bien" – Se acercó nuevamente a ella y le extendió la mano. – "Pásame las llaves..." – La rubia lo miró con incertidumbre y algo de enojo por el atrevimiento. – "Supongo que con el dolor que tienes no podrás ni siquiera conducir. ¿Me las vas a pasar o quieres quedarte aquí?" – Serena no lo pensó dos veces, le paso el llavero, el joven la condujo a la puerta del copiloto y luego de eso este también entro al vehículo. – "¿No quieres denunciar a ese tipo?"

- "No..."

La muchacha aun seguía con la vista en frente, luego algo la obligó a que mirara al conductor. Serena no pudo evitar fijarse que el hombre era muy atractivo, tenia unos hermosos ojos azules y cabello negro, no pudo evitar notar que tenia dos aros en la oreja izquierda, uno en el lóbulo y el otro en la parte de arriba. También se fijó que en la ceja derecha tenia un pearsing en forma de argolla y que tenia una pequeña barba "chivo" oscura. A simple vista se podía notar que era mucho menor que ella pero mirándolo detenidamente se podía notar que tenia unos 25 o 26 años. De pronto la joven notó que no sabían a donde iban, por lo menos ella no sabia. –

- "¿A donde vamos?"

- "Al Hospital, tengo un amigo que te atenderá y si quieres que sea confidencial no te preocupes, él sabe hacerlo" – Decía con la vista fija en las calles invernales, a pesar de estar en enero. A mitad de verano.

- "No quiero ir al hospital..."

- "Yo soy quien conduce así que no tienes otra opción, no me gusta la gente terca que deja que todos la pisoteen" – La joven iba a replicar pero decidió mejor quedarse callada pues en cierta forma era verdad. Siguieron el camino y pronto este sacó nuevamente su móvil y marcó un numero. – "Hola Ricky badanas, digo Bananas!..." – Serena arqueo una ceja. – "Oye, me vas a creer que me topé con una damisela en problemas" – Nuevamente la rubia arqueo una ceja – "Te la llevo para que la revises, al perecer tiene unas heridas graves... si la estaban asaltando... bueno espérame en tu oficina y la pasamos inmediatamente para que nadie se entere... Ok... gracias... te debo una... ok unas cuantas, adiós"

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- "No sé por qué pero de pronto se me estremeció el pecho" – La mujer de cabellos arena volvía a sentir aquella punzada en el pecho que la había aquejado desde hace algunos minutos atrás.

- "Haruka ¿te encuentras bien?" – Michiru hace rato que la notaba muy extraña, de pronto también la niña había empezado a llorar desconsoladamente y nadie sabia que le pasaba. Michiru traía a la pequeña en brazos quien ya estaba un poco mas calmada y entre sollozos decía que tenia mucho sueño.

- "No te preocupes por mi cielo, solo ve a acostar a la niña, debe de haberla cansado tanto llorar" – No le quedó otra opción y se fue con la niña a la habitación que siempre usa cuando duerme con sus tías.

Mientras tanto con Haruka.

- "Ohh... porque siento esta angustia... debe ser que algo le pasó a mi gatita" – Cogió su móvil y se fue a la terraza techada para que no la mojara la lluvia. – "Vamos contesta... no me tengas así... ¡contesta!" – Marcaba el numero pero no daba el tono, la operadora decía que el móvil estaba apagado o fuera del área de cobertura. – "¡Rayos!"

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- "No es nada muy grave, en el brazo lo que tiene es una contusión" – El doctor le ponía un parche en la zona de la herida mientras le informaba a su amigo quien había entrado con la paciente. – "Tendrás que usar este parche hasta que se forme la capa oscura llamada costra, o si quieres puedes usarla hasta que sane la herida, no se te debe olvidar que tienes que desinfectártela todos los días y usar este ungüento" – Al tiempo que le pasaba un frasquito. La joven asintió y lo tomó con sumo cuidado.

- "¿Y qué hay de lo demás?" – Le preguntó su amigo.

- "Hey baboso ¿vas a dejar que termine mi diagnostico?" – El aludido solo levantó ambas manos en señal de inocencia. La rubia sonrío por la palabra "Baboso". Luego el doctor se dirigió con un sobre grande a una pantalla luminosa y de aquel sacó unas radiografías. – "No, no hay fractura, solo tendrás una molestia para mover los brazos en estos días por lo que significó tal fuerza con la que se te contrajeron los huesos de la clavícula, espero que no te queden moretones en los brazos... lo mas recomendable seria que te compres en la farmacia un relajante muscular o un calmante para el dolor, son muy efectivos. Te recomiendo también descansar en la noche para que recuperes fuerzas" – Le decía al tiempo que se sentaba e su escritorio y escribía unas recetas.

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Después de salir del hospital con unas recetas en mano la joven se dirigió a su auto pero se dio cuenta que tampoco podría conducir pues el dolor aun estaba y necesitaba comprar esos calmantes so quería disimular aquel dolor.

- "Te llevo..." – Aquel joven aun seguía a su lado, Serena no se había dado cuenta que el aun tenia las llaves y este se lo hizo recordar agitándolas en el aire. Realmente Serena no le quedaba otra opción mas que confiar en aquel sujeto. Que por cierto no tenia idea como se llamaba, y tampoco quería preguntar. Se subieron al Citroen y se fueron en dirección a la farmacia, luego de comprar las recetas subieron nuevamente al automóvil – "Bien ¿a donde vamos? ¿Quieres que te lleve a tu casa?"

- "¡No!" – No supo como pero de pronto aquel grito salió de su boca casi por inercia. Inmediatamente se acomodó en su asiento para quedar de frente a la calle, como si hubiera dicho algo malo. - "No quiero ir a mi casa... No me lleven ahí... ¡No quiero ver a Diamante!"

- "Veo que no tienes muchas ganas de regresar a tu hogar... bien ¿quieres que te deje donde alguna amiga o familiar?"

Serena lo estuvo pensando, no quería tampoco ir hacia allá pues sus amigas sabrían inmediatamente quien fue el causante del "accidente" y no dejarían de acosarla, a demás que no las ha visto hace mucho tiempo y aunque Rai era la que mas veía por el hecho de estar en la misma Universidad no tenia ganas de pasar por sus criticas y que la obligue a denunciar a su esposo... por otra parte podría irse donde Seiya... pero es que no tenia idea donde vive ahora. Lo único que le quedaba en ese momento era ir donde Haruka pero por OBVIAS razones no quería ir allá a enfrentarse con los ojos de sus primas y aun mas de su hija.

- "¿No tienes donde ir?"

- "No..." – Pronuncio tímidamente.

- "¿Quieres ir a mi departamento?" "¿Qué demonios estas haciendo? Va a pensar mal! Es una señorita... capas que me bote del auto! Que tonto soy..."

- "¿Puedo?" "¡Que estoy diciendo! ¡Soy una tonta! Debe pensar que soy una cualquiera ¿Por qué siempre hablas antes de pensar? ¡Serena tonta!"

- "¿Que? ¿Que es lo que ha dicho? ¿Escuche bien?" - Sencillamente el chico no lo podia creer. - "Ehhbb..."

- "¿Ya te arrepentiste? Ohh debes tener una novia viviendo contigo, lo siento..." – Se desilusionó y se puso a mirar nuevamente al frente.

- "No, no es eso... es que pensé que pensarais mal..." – Serena arqueó una ceja, a lo que el joven prefirió dejar de hablar e ir al punto. – "Esta bien... pero te advierto que no tengo ropa de mujer para que te cambies la ropa mojada" – Lo dijo de una forma tan graciosa que a Serena se le escapó una risa.

- "No te preocupes, pasemos a una tienda y compro una tenida..." – Esta vez fue él quien arqueo una ceja.

Arrancaron el motor y se dirigieron a una costosa tienda de ropa, ahí Serena entró con el joven y eligió lo primero que vio que fuera de su talla, un top con tirantes color negra y un pantalón elasticado del mismo color, unos zapatos casuales y no pudo aguantar la tentación de comprarse un colgante de platino con una piedra blanca que desde que lo había visto se había enamorado de el.

- "¿Quieres algo?"

- "Paso..." – Aun estaba sorprendido como es que podía llegar y entrar a una tienda tan costosa, llegar y sacar lo que pillara y hasta una joya... definitivamente la estaba subestimando, bueno el auto decía bastante de su condición económica pero nunca tanto.

- "Listo, nos vamos, no quise comprar zapatos porque prefiero que se sequen los míos, son mas cómodos que los que venden aquí..." – Sin previo aviso le paso las bolsas excusándose que aun le dolían bastante los brazos. Y sin mas salieron de la tienda y se introdujeron en el Citroen.

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- "¿Como estas hermano...?" – Una hermosa mujer de cabellos verdes aparecía desde la sala a recibir a un aun perturbado hombre de cabellos Plateados.

- "Gracias de nuevo Esmeralda... gracias por mostrarme las fotos"

- "Sabes que no iba a permitir que ninguna mujer, ni siquiera una Tsukino se burle de nuestra familia"

- "Al fin y al cabo ustedes son lo único que me queda..." – Se sentó pesadamente en el sillón de cuero de la sala, al tiempo que su hermana de cabellos verdes lo seguía para acomodarse en el sillón de en frente.

- "¿Y como va eso de mi futuro sobrino? ¿Esta bien?"

- "Si, ella esta bien, solo estoy esperando que Serena me ceda los papeles y todo va a estar listo, la niña conejo dejara de ser la heredera y en su lugar aparecerá mi futuro hijo"

- "Eso espero hermano... eso espero..."

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- "Bien..." – Serena acababa de salir de la ducha en el departamento de aquel joven, se sentó en el sillón de cuero que estaba en frente de una chimenea de piedra.

- "¿Chocolate?" – El rostro del joven se asomó por la puerta de la cocina que estaba a la derecha de aquella sala.

- "No gracias, prefiero un café..."

- "El café no le hace bien a una muchacha tan joven como tu" – Se apresuró a llegar hasta el lado de la joven y le entregó la taza de chocolate. Serena se molestó un poco por los atrevimientos pero prefirió no hacer comentario.

- "Gracias" – Probó un sorbo y por primera vez se sintió como una niñita consentida, recordó aquellos días en que su madre hacia esos exquisitos chocolates calientes o las malteadas de fresa... eran recuerdos inolvidables a pesar del pasar de los años. Como la extrañaba. Probablemente si ella estuviera viva ella no se encontraría ahora en casa de un desconocido rogando por asilo.

- "Por cierto nunca me dijiste como te llamas, la verdad es que tampoco se me ocurrió preguntar... es que en ese momento no sabia que te ibas a quedar tanto tiempo conmigo... a demás que tu querías que todo fuera confidencial así que..." - El joven esperó a que la joven respondiera, era verdad el estaba muy nervioso por la presencia de una joven tan hermosa en su departamento, definitivamente esa era una anécdota que le contaría a sus nietos.

- "Tsukino Serena..." – Fue la respuesta seca de la joven.

- "Serena Tsukino... ese nombre se me hace familiar..." - Meditó por unos segundos frotándose el mentón como para hacer memoria - "¿Estudiaste en la preparatoria de Jubban School?"

- "Así es... ¿te conozco?" - La joven nuevamente arqueo la ceja, ya hasta seria el colmo que se conocieran, seria lo ultimo que le podría pasar. Se suponía que esto tenia que ser un secreto.

- "No sé si me conozcas mi nombre es Chiba Darien..."

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Notas de la queridicima autora.

Cha cha cha chan... que les pareció este capitulo, tal vez no estuvo muy interesante, que creen que suceda ahora? No se sabe, aquí todo puede pasar... disculpen si me demoré mucho en actualizar es que estaba muy metida con mi fic "El espejo" y bien solo eso, espero que este capitulo haya sido de su agrado y me manden muchos comentarios... se fijaron que Diamante esconde algo...? yo también. Que será?

No se si se fijaron pero le cambie un poco el Look Darien Chiba pues a mi no me gustaba ese atuendo tan monótono que tenia en todas las historias, así que le hice un aspecto un poco mas juvenil, a pesar de su edad y le cambie un poco la actitud también, ahora muchos se preguntaran si es que EL es el papá de la pequeña Rini…. Eso solo lo sabrán en el próximo capitulo, o tal ves mas a delante.

Les quiero aclarar un detalle muy importante que al parecer no entendieron en el capitulo anterior y es mi culpa porque tal ves no me expresé bien. Bien el detalle de la lapida en la ultima parte del capitulo 2 es algo muy importante, fíjense bien en la fecha de muerte que sale en la lapida y si quieren en la fecha de nacimiento y calculan la edad que tenia esta personita cuando dejó de existir. Bien para los que no se dieron cuenta, la persona que yace en esa tumba es una hermana menor de Darien y como les digo este va a ser un detalle muy importante en los próximos capítulos y si tienen suerte se darán cuenta de algo muy misterioso. Pero mejor no les digo mas y esperen el próximo capitulo en donde muchas cosas van a pasar.

Bien estuve pensando en todo lo que me dijeron y en especial hacer un capitulo o dos en donde se vean puros recuerdos de lo que sucedió en el pasado y porque y quien es el padre de la hija de Serena y todo lo demás. Pero... eso de el Racconto va para unos dos capítulos mas, primero hay que aclarar algunas cosas mas... bien ahora me dedicaré a contestar cada uno de sus reviews que me gustaron mucho y se nota que están muy interesadas en esta historia.

Y para todas las que quieran una imagen de Darien/Serena muy bonita con el nuevo Look de este me lo pide, aunque no debiera subirlo ahora porque es un reflejo de los capitulos que vienen mas adelante, pero no importa! Oigan! Dejer Reviews!

TaNiTaLoVe

22-01-2005

Reeditado 05 – 02 – 2005