Una Historia de Navidad
Capitulo 3
Eres tu
En el centro comercial Rei y Makoto se encontraban revisando la ropa en los percheros mientras Darien recorría las jugueterías con Hotaru un par de pisos abajo.
- Makoto.
- ¿si?- contestó la castaña.
- …-La pelinegra no emitía sonido alguno pero observaba a su alta amiga analizando su rostro.
- ¿qué? ¿por qué me ves así? ¿qué es lo que quieres saber?
- Mmhhmm. Estás muy a la defensiva, amiga- Ríe Rei caminando hacia otro lugar de la boutique.
- Dilo- la alcanza Makoto- Dí lo que quieras decir. Lo veo en tus ojos.
- Nada…solo…Solo que. Te vi muy sonriente ahora que has vuelto a ver a Zafiro.
- ¡claro que no!, Bueno, si. Pero no de la forma en que crees. ¡Mal pensada!
- ¿yo?- ríe la joven de ojos violeta- ¿ yo malpensada? ¡Claro que no amiga!
- No voy a negarte que ver a Zaf de nuevo me hizo muy feliz. Recuerda que el fue un gran amigo.
- Tu sabes que para él nunca fuiste solo "una amiga"
- Lo se. Pero…No hay espacio en mi corazón para el amor ahora. Tu sabes que mi corazón está destrozado.
- Mako…
- Pero bueno, No he venido a Quebec a llorar, ni a estar triste. Vine a pasar las fiestas con mi mejor amiga y la monstruosa familia de su novio.
- Son aterradores. ¿verdad?.- comentó Rei a su alta amiga.
- Si. En verdad sí, pero la más aterradora de todos es Mami- Spencer.
- Uyy. Que miedo. Hiciste que se me erizara la piel.
- Te creo.-Dijo entre Risas la castaña.
- Ven. Vamos al área de lencería, quiero comprarle un regalo a Darien.
- ¿en Lencería?- Pregunta intrigada la castaña.
- Bueno…Necesito algo especial para su regalo de "noche buena".-corrigió Rei.
- Oh. Ya veo. Vamos.
Makoto y Lita recorrieron divertida el departamento de lencería y corsetería buscando el conjunto ideal.
Dos pisos abajo. Darien caminaba con Hotaru tomada de la mano por una inmensa juguetería donde había infinidad de muñecas, peluches y demás juguetes.
- Darien.
- ¿si? Dime Princesita.
- ¿así es la Juguetería de Santa?
- (Darien miró enternecido a la pequeña que miraba embelesada los juguetes) Yo imagino que si Princesa. Incluso tal vez más grande.
- ¿más grande?.-repitió sorprendida la pequeña abriendo sus ojos de par en par.
- Si. Recuerda que hay muchos niños en el mundo Hotaru.
- Waw. Increíble.- La niña caminó embobada hacia un aparador donde se encontraba una hermosa Muñeca de cabello negro y ojos violeta, muy parecida a ella.
- ¿te gusta, Hotaru?- Pregunta sonriente Darien notando la felicidad de la niña.
- Si. ¿crees que si se la pido a Santa para Navidad me la regale?
- Nunca te había visto tan atraída hacia un juguete como ahora, pequeña.-se agacha Darien hasta quedar al nivel de la niña.
- Es que es hermosa. ¿no lo crees?
- Si Hotaru. Es muy bonita la muñeca.
- Seguro así será Mi sobrinito cuando nazca. ¿verdad Darien?- Sonríe Hotaru al joven doctor.
- ¿por eso te gusta tanto?
- Si. Quiero practicar para el día en que mi sobrinito nazca. Para cambiarle los pañales y darle su mamila.
- Bueno. Entonces necesitarás practicar mucho Hotaru. Tendremos que llevárnosla desde ahora.
- ¿de verdad?- Dice la niña con los ojos abiertos de par en par.
- Claro que sí. – contesta Darien caminando con Hotaru hasta el área de cajas- Ahora. Vamos a buscar a Rei, seguro tengo muchas bolsas que cargar.
- Si.- La niña miró pensativa al alto hombre.
- ¿qué pasa, nena?- Pregunta intrigado el doctor.
- Darien.
- ¿si?
- ¿qué le pedirás a Santa? ¿lo que tu le quieres pedir a santa está en ésta juguetería también?
- No pequeñita. – Sonríe Darien- Lo que yo le quiero pedirle a santa no lo venden en ninguna tienda.
- ¿en ninguna?
- No. en ninguna.
Darien pagó la muñeca de la niña y caminó con Hotaru hasta el lugar donde se encontraban su novia y su "cuñada".
Sabía que entre Rei y Makoto había un gran lazo de hermandad que iba mucho más allá de la sangre y que necesitaban tiempo para platicar de tantas cosas que les habían pasado en los últimos meses.
-000-
Esa tarde, Zafiro se disculpo al no poder pasar a recoger al centro comercial a sus amigos, pero argumentó que el vuelo de su hermano se había retrazado y tardaría un poco más de lo esperado. Por lo que tomaron un taxi de regreso a la cabaña Spencer, cuando estuvieron ahí Darien cargaba la docena de bolsos hasta la puerta de la cabaña donde aun escuchaba los regaños de su novia.
- Pero quedamos que "Santa" le traería los regalos de Navidad éste año a Hotaru, Darien. ¿cómo se te ocurre comprarle una muñeca un par de días antes de navidad?
- Amor. No me riñas, por favor. La vi tan emocionada por la muñeca que no pude evitarlo.
- Malcrías mucho a Hotaru- se cruza de brazos la pequeña mujer.
- Rei- Interviene Makoto- No es para tanto, es solo una muñeca, además, seguro Santa le traerá algún otro regalo a Hotaru, es una niña muy buena. ¿no es así?
- Si. Así es. Rei, no regañes a Darien.- Dice preocupada la pequeña- Por favor.
- Si amor. No me regañes, por favor- imita el alto doctor la cara de la pequeña.
- Tres contra una. Que injustos- Comenta la pequeña Mujer entrando a la Cabaña.
- Mamá. Papá, Hemos regresado.
- ¡Hijo!-Sonríe Gea deteniendo a su hijo en el recibidor- que bueno que llegas. Tenemos visita. Ven.- Lo jala de la chaqueta dejando a Rei, Makoto y Hotaru solas.
- Creo que quiso decir "vengan"- comenta Resignada la joven de cabello negro entrando a la sala donde se acababa de poner de pie un alto joven Rubio de ojos azules al ver llegar a las tres chicas.- O por dios.
- Buenas Tardes…-Saluda inclinándose el visitante.
- A…Andrew…- Comentó sorprendida la alta pelicastaña.
- ¿qué hace Andrew Aquí?- Pregunta la chica de ojos violeta acercándose a Darien.- ¿Lo invitaste?
- Bueno…es que yo…-se detiene Darien a buscar las palabras adecuadas.- Tal vez le comenté que Makoto pasaría las fiestas con nosotros aquí, amor.
- Es mi culpa Rei. – interviene Andrew- Yo le supliqué que me invitara.
- Bueno- Comenta Gea- ¿y cuál es el Problema? Andrew Hansford es amigo de la familia y no necesita invitación para pasar las fiestas aquí. Como ya te dije antes, Hijo. Eres bienvenido en ésta casa como lo has sido desde pequeño. Además, si tu esposa está aquí tu debes estar a su lado.
- Gracias Gea.- contesta apenado el chico Rubio.
- Disfrute su estancia aquí, Señor Hansford..- Comenta Irónica Makoto dando media vuelta y subiendo las escaleras para desaparecer a la vista de todos.
- Espero, Darien. Que estés consciente de lo que acabas de provocar y que claro. Esta noche le harás compañía al Señor Hansford.-Comenta Rei molesta para subir las escaleras de prisa.
- ¿Lo ves hijo? Una señorita que hubieras conocido en un baile de Debutantes no te haría semejantes escenitas. Pero nunca le haces caso a tu madre.
- Mamá. Por favor, ahora no.- contesta Darien incómodo.
- Hotaru- Habla Endimión que se caracterizaba por ser un hombre bastante callado- ¿te gustaría comer algo? Tenemos galletas y puedo pedir que te preparen cocoa caliente.
- ¡si! Me encantaría Abuelo Endimión.
- Bien- Se pone de pie extendiendo su mano a la pequeña- Vamos a la cocina. Gea, querida, ve por Seiya y Mina, tal vez quieran algo de cocoa.
- Pero- Comenta inconforme la mujer de ojos azules.
- Por favor.
- Bien.
Los padres de Darien salen de la sala dejando a solas a los dos viejos amigos de la infancia que se miraban incómodos.
- Lamento haberte causado problemas con Rei. Amigo.
- Despreocúpate. Si se ha molestado bastante, pero se que terminará por perdonarme algún día de estos.
- Que pena.- comenta el Rubio.
- No. Está bien. Tu consigue el perdón de Makoto y te aseguro que Rei me perdonará y hasta me lo agradecerá de alguna forma, Sabes que para ella Tu esposa es su familia.
- Lo se. Y créeme. Aprovecharé ésta oportunidad que me has brindado al máximo para conseguir su perdón.
- Eso espero amigo.
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Escaleras arriba, Makoto se encuentra furiosa y saca una de las maletas del closet para empezar a colocar la ropa dentro de ella. Un par de segundos después su mejor amiga aparece por la puerta de su habitación.
- ¡Makoto!. ¿qué haces?
- ¿no es claro? Me voy. No puedo estar en el mismo lugar que ése maldito infeliz.
- Mako. Estás loca. Es temporada alta. No conseguirás boletos a ningún lugar hasta después de las fiestas. Lo investigué cuando supe que vendríamos a visitar a "mami-Spencer". No hagas locuras.
- No puedo estar en el mismo lugar que Andrew. Lo sabes.
- ¿y le darás el gusto de arruinar tus vacaciones?
- ¿cómo?
- Si consiguieras irte.¿qué harías? ¿Pasar Navidad sola con "el señor bigotes"?Andrew no merece que hagas eso por el.
- Escuchaste a tu suegra. Andrew es bienvenido aquí.
- Por favor, Mako. Demuéstrale que no logró quebrarte. Que no te dolió perderlo.
- Pero si fue así. Tu lo sabes.
- Si. Lo se. ¿Pero crees que si traicionó tu confianza merece una sola de tus lágrimas?
- No. No las merece.
- Así es. No las merece. Y no vas a dejar caer una más de ellas por el- comenta la chica de ojos violeta secando las traicioneras lágrimas de los ojos de Makoto.-¿entendido?
- Si. Tienes razón.
- Divirtámonos como en los viejos tiempos. ¿qué te parece?
- Que tienes razón- Sonrió la joven de ojos verdes.
Minutos después de ver tranquila a su amiga, la joven de cabellera negra salió de la habitación de Makoto, en el pasillo se encontró de frente con un alto hombre de rubia cabellera y ojos celeste.
- Andrew.-comentó la joven con molestia mal disimulada.
- Hola Rei.
- ¿puedo preguntarte algo?
- Lo que desees.
- ¿qué demonios haces aquí?
- Vine por Makoto…vine para conseguir su perdón.
- Qué cínico eres- Comentó ella tras dar la espalda a Andrew y caminar hasta su habitación.
- Rei-llamó el Rubio haciendo detener el camino de la pequeña mujer- Aunque no lo creas. Makoto es el amor de mi vida…
La chica soltó una risa incrédula y entró a la habitación dejando a solas a Andrew en el pasillo. El caminó hasta la habitación de donde vio salir a Rei, la cuál supuso que era la habitación de su esposa, tocó la puerta y después de escuchar una suave voz diciendo- adelante- abrió la puerta suavemente y entró a la habitación encontrándose a su alta y guapa esposa ataviada en un pantalón de pijama rosa pastel y una fina blusa sin mangas a juego.
- Andrew, ¿qué haces aquí?- dijo ella tras apresurarse a ponerse la bata de pijama.
- Mako. Te he visto con mucho menos ropa que eso. – Ríe divertido Andrew- ¿lo has olvidado?
- Quisiera haberlo olvidado.- Bufa ella Terminando de amarrarse la bata- ¿a qué has venido?
- Solo…a decir buenas noches.
- Pues ya lo hiciste- Camina Makoto empujando a Andrew- Ahora sal de aquí. ¡No quiero verte! ¡No quiero tenerte cerca!
- Mako- sujetó el rubio las muñecas de la chica aprisionándola contra la pared, ella respiraba entrecortadamente al sentir el cálido aliento de Andrew cerca de ella- Tu cuerpo no dice lo mismo. Lo puedo sentir… Lo puedo oler…tu sigues siendo mía…
- ¿de verdad lo sientes así?- comentó suavemente Makoto al oído de su esposo.
- Si…-contestó él mordisqueando el lóbulo de su oreja.
- A…Andrew…
- Dime, Mi amor…
Makoto dio una fuerte patada a la entrepierna del alto rubio logrando con esto que él cayera de rodillas al suelo perdiendo el aliento mientras ella corría lejos de el hasta la puerta para abrirla.
- Sal de mi habitación y no vuelvas a intentar "interpretar" lo que mi cuerpo quiere.
- Pero…
- Sal de aquí.
- Tarde o temprano tendrás que escucharme. Makoto Hansford.
- Soy Makoto Kino.
- ¡aun eres mi esposa!
- No lo soy más desde el momento en que te revolcaste con esa mujer.
- Mako de eso es de lo que necesito que hablemos. Por favor, escúchame…
- Sal de aquí si no quieres que grite.
- No. Está bien…me voy, pero en algún momento tendrás que hablar conmigo…
El alto rubio salió de la habitación con un gran gesto de tristeza. Makoto al verlo salir cerró la puerta con molestia, al saberse sola no pudo mantener más su máscara de dureza y se dejó caer al suelo rompiendo en llanto.
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A unos metros de ahí en una habitación se encontraba tendido sobre la cama revisando algunas cosas en su computadora portátil un guapo joven de cabello negro. Levantó la mirada sonriente al ver entrar a una pequeña mujer de larga cabellera negra, el hizo a un lado su computadora para dedicar su completa atención a la bella mujer que lo observaba molesta desde la puerta.
- Hola amor…¿te he dicho que luces muy sexy con esa cara de enojada?
- ¿qué haces aquí? Hablaba muy en serio cuando te dije que acompañarías a Dormir a Andrew.-Caminó ella hacia el costado de la cama para tirar del brazo del blanco chico intentando en vano sacarlo de ella.
- Amor…-tiró el de la mano de su novia haciéndola caer sobre su regazo y aprisionando su cintura.- No te enojes conmigo.
- Sabes que detesto que me ocultes cosas…-contesta ella haciendo un puchero.
- Lo se… Pero sabía que si te decía no ibas a estar de acuerdo.
- Justo por eso debiste haberme dicho, Darien.
- Amor. –Dice el guapo hombre acariciando la mejilla carmesí de su pareja.- No me riñas. Por favor, créeme que no lo hice por causarle un mal momento a Makoto. Pero creo que las cosas pasaron muy abruptamente entre ellos.
- Pues si pero…
- Pero nada amor. Tu sabes lo mucho que se aman. Además, dime romántico pero…Si tu y yo llegáramos a tener algún problema, que espero que jamás pase. Y llegáramos a separarnos por una u otra cosa. Me encantaría que algún alma caritativa fuera nuestro cupido para permitirnos arreglar nuestras diferencias.
- Darien- dijo enternecida la bella mujer de blanca piel de marfil y ojos amatista- No eres romántico. Eres cursi. Demasiado cursi.
- Ahh. ¿crees que amarte mucho sea cursi?- Comenta con falsa molestia el guapo hombre tumbando de espaldas a la pequeña mujer sobre la cama y colocándose entre sus piernas.
- Tal vez un poco…si…-contestó ella retándolo.
- Rei…Rei…creo que no tomas en serio mis sentimientos- comenta él deslizando sus labios por el cuello y la clavícula de su pareja, sintiendo estremecerse su piel al contacto.- eres una mujer mala- comenta el mientras desabotona su blusa y deja al descubierto su pecho que revelaba un fino sujetador color violeta- tendré que hacerte entender lo mucho que te amo.-Agrega el mientras besa su plano abdomen escuchando los frágiles gemidos tras cada beso. –Lo mucho que me importas…
Ella desabotonó su camisa con ansiedad mientras el notaba la lujuria reflejada en sus pupilas violeta. Las pequeñas manos de Rei recorrieron el duro torso de Darien, Ella deslizo sus manos hacia la hebilla del cinturón de él, abriéndolo con maestría el pantalón. La pequeña chica aprovechó la sorpresa en las pupilas azules de Darien para incorporarse y tumbarlo sobre la cama quedando ella sobre él.
- Oh Doctor Spencer. – comenta ella en tono sensual- ¿en verdad le importo tanto?
- ¿lo dudas?- agrega el mientras jala la cintura de ella, recostándola sobre su ancho torso- Eres mi vida, Rei Hino… jamás lo dudes…
- Te amo.- contesta ella sonriéndole tiernamente.
- ¿sabes?
- ¿qué?
- Se que así es. Me lo demuestras todos los días, Pero… Me encanta que me lo digas.
- Lamento no ser tan expresiva…como quisieras.- contesta ella agachando la mirada.
- Eres justo como quiero que seas, mi amor. Eres perfecta.- dice él besando la frente de ella recostándola a su lado en la cama pero sin liberar de su prisión la pequeña cintura de su amada.
- ¿aun siendo alguien con "demasiado equipaje"?
- Escuchaste a mi madre…
- Si…
- Y creo que también escuchaste mi respuesta. ¿no es así?
- Si. Pero…
- Pero nada. No hagas caso de los comentarios de mi madre. ¿quieres?- comenta el elevando la barbilla de su ninfa para perderse en sus enormes ojos violeta.-¿en qué estábamos?
- En que voy a ir a darle las buenas noches a Hotaru.-contesta ella incorporándose de la cama y deshaciéndose de su ropa para colocarse el camisón negro ante el anonadado hombre sobre su cama.
- ¿es tan necesario que vallas ahora?- Dice el levantándose de la cama para sujetar por la espalda a la delgada chica y besar su cuello.
- Sabes que si. Ya que "alguien" acostumbró a Hotaru a leerle historias antes de dormir, sino no logra cerrar un ojo.
- Eso me suena a regaño.- comentó burlón el alto hombre mientras se colocaba el pantalón de franela negro y su playera gris.
- Sabes que no- contesta ella enredando sus brazos en el cuello del alto doctor.- me gusta que seas tan bueno con ella y conmigo.
- Eso es por que son mi familia. Mi vida.- contesta el atrayendo su cintura hacia el y besándola suavemente.
- Darien…Rei…-se escucha la suave voz de Hotaru asomando su cabeza por la puerta.
- ¿Qué ocurre pequeña?- contesta Darien soltando de sus cadenas el frágil cuerpo de su amada.
- Hace frío. ¿podemos dormir con ustedes?
- ¿podemos?- Dice Rei extrañada.
- Si. Risa y yo- contesta la pequeña abrazando su muñeca
- Claro que si- Expresa la pequeña mujer entrando en la cama e invitando a la niña a alcanzarla.- Pueden quedarse.
- ¡si!- corre emocionada la pequeña a meterse debajo de los edredones y a abrazarse a su hermana.
- ¿y hay espacio para mi?-Comenta Darien cruzándose de brazos fingiendo preocupación.
- Eso depende- contestó coqueta la mujer de cabello largo.- ¿cuánto estás dispuesto a pagar?
- ¿pagar?- Pregunta extrañado el alto hombre. ¿cuál es el precio?
- ¿Qué pides, Hotaru?
- Mmhhmm…Yo quiero que me cuente otra vez el cuento de "la princesa y el doctor".
- Hotaru.- se queja Rei- Has escuchado ese cuento cientos de veces.
- Pero me encanta escucharlo.
- Además. Darien la cuenta muy mal, siempre pone "al guapo doctor" como un galán de telenovela. Y créeme, no lo es tanto.
- Ahh. ¿no lo es tanto?- finge indignación el alto hombre. ¿tu que dices, Hotaru? ¿es guapo el doctor de nuestro cuento?
- Pues…no tanto…jijiji.
- Así que ambas se alían contra mí. Dos contra uno, eso es injusto señoritas.
- Eso es por que somos Más listas y bonitas. ¿verdad. Hotaru?- Dice la delgada mujer.
- Si- contestó sonriendo la pequeña.
- Muy bien, Señoritas, Nadie se burla así de Darien Spencer- comenta el alto hombre para lanzarse inmediatamente sobre la cama y comenzar a hacer cosquillas a ambas chicas.
- ¡me rindo! ¡me rindo!- comenta la niña muerta de risa.
- ¿y tu, amor?- comenta el alto hombre tras dejar de hacer cosquillas a Hotaru y enfocarse en la victima que se negaba a rendirse.
- Me rindo…yo también me rindo.-comentó ella resignada.
- Excelente. – comenta el hombre de cabello negro tumbándose sobre la cama.
- Quiero escuchar el cuento de "la princesa y el doctor"
- Bien. Pero solo una vez y solo ese cuento, Hotaru. Después te quedarás dormida. ¿prometido?
- Prometido.
- Pero amor. A mi también me encanta escuchar como cuentas esa historia. Sobre todo cuando hablas de la hermosa chica que llega a sala de urgencias con su hermanita.
- Está bien… Siempre termino haciendo lo que ustedes quieren. "érase una vez…"
Darien contó a la pequeña su "historia" favorita una vez más. La niña observaba fascinada como el joven de ojos azules contaba con lujo de detalles la historia de amor que tanto le gustaba escuchar. De cuando en cuando el joven hacía voces imitando a los diferentes personajes de su historia, no tenia idea por qué, pero la pequeña niña podía escuchar esa historia cientos de veces sin cansarse, para su sorpresa en ésta ocasión la mujer de ojos amatista lucía igual o más interesada que la misma Hotaru.
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¡Hola!
aquí les dejo el capítulo 3, espero les esté gustando chicas. Sigo algo atorada con el final :'( pero espero tenerles pronto este fic :)
Hikaru:
amiga. espero te guste éste capítulo, vamos lento pero seguro y ese Dariencito es un sol :)
Made:
Ya apareció el Andrew :o. Si te pudiste dar cuenta tiene ojos Azules y no fue error es regalo para la Made que tenga los ojitos azules azules y medidas europeas ;) el Andrew va decidido a recuperar a su Makotita. ¿lo conseguirá?
lector silencioso:
Manifiestate!
Saludos
