Por siempre, una promesa.

Capítulo 3:
"Mismos gustos"

Tengo miedo a tocarte no sé, puedo perder la cabeza. Me matan las ganas, pero algo me dice que esto es ir en reversa. Si supieras lo que hablan de ti, que ya no tienes conciencia, que guarde la calma, que caiga en la trampa y luego desaparezca.

Alguien - Ximena Sariñana.

Londres, Viernes 27 de septiembre.

Harry se levantó bastante soñoliento, el día anterior había llegado a casa alrededor de las 4 de la madrugada, Malfoy decidió que hasta que la estúpida poción con la que había trabajado no estuviera totalmente lista, no se iría a descansar por nada del mundo. Y Harry tenía que estar ahí hasta que Draco se retirara a casa.

Después del lunes no había tenido problemas con el rubio, incluso mantenían conversaciones bastante tranquilas, por supuesto Malfoy no podía quedarse con las ganas de sacar alguno de sus comentarios sarcásticos, pero Harry se estaba acostumbrando a eso. A lo que no podía acostumbrarse, o no quería hacerlo, era a esos sueños tan provocadores que habían persistido en colarse en su mente todas las noches de esa semana. No era la primera vez que los tenía, por supuesto que no, él estaba acostumbrado a esos sueños tan calientes con gran cantidad de magos, incluso hasta con muggles, pero nunca los tenía tan repetidas veces con el mismo mago, la única vez que se habían dado seguidamente había sido con Josafath y él era un muggle.

Harry pensaba que se debía a que convivía con Malfoy bastantes horas antes de llegar a casa a dormir y que por eso todavía tenía muy vivida su imagen y se le quedaba grabada inconscientemente hasta quedarse dormido. Pero él ya no quería que eso se siguiera repitiendo, porque al otro día se sentía abochornado cuando miraba a Malfoy e incluso culpable de tener tales sueños con el rubio sin que éste se molestara en darle importancia, seguramente para Draco él seguía siendo un fastidioso auror con el que no se metía solo por no tener problemas, pero que a penas lo toleraba, Harry no pudo evitar sentirse decepcionado por la idea.

Draco llego antes de que empezara su turno en la tarde, cuando los que tienen turno matutino se disponen para ir a almorzar, como él el primer día. Vio a Ian y decidió acompañarlo a comer, sentía un poco de lastima al verlo irse solo.

-Hola –saludó Draco, cuando lo alcanzó al atravesar la calle, después del lunes no habían podido charlar de nuevo, se limitaban a saludarse cuando se encontraban de casualidad.

-Hola, ¿Qué haces aquí? –respondió Ian sorprendido, pero con una sonrisa. Aunque había algo diferente en su humor habitual.

-Pues llegué mucho más temprano –respondió Draco- este… ¿te puedo acompañar? –Draco por un segundo pensó que Ian le diría que no, lo cual le extraño bastante, pero el chico sonrió y asintió.

-Pero claro, vamos.

Ambos caminaron en silencio hasta una pizzería que había a unas cuantas calles del Ministerio. Draco no podía dejar de darle a Ian miradas desconfiadas, por lo poco que lo conocía sabía que su humor acostumbrado no era para nada el que tenía en ese momento.

Después de ordenar y cuando ya habían empezado a comer, Draco decidió preguntarle a su compañero que le sucedía, porque sorprendentemente extrañaba su molesto parloteo habitual.

-Nada –contestó Ian evitando la mirada de Draco, y metiéndose a la boca un pedazo de pizza.

-Ian, te conozco muy poco, pero creeme que soy bastante observador –sentenció Draco- y se que algo tienes.

-Esque… -Ian pareció vacilar por un momento, pero negó con la cabeza- no, no es nada.

-De acuerdo, si no es nada…

-¿Qué haces? –preguntó Ian sorprendido de que Draco se levantara de su lugar- No te vayas.

-Dime que te sucede.

-No me… -Draco se levantó completamente de su lugar- de acuerdo, pero siéntate.

Draco lo miró con los ojos entrecerrados, pero se sentó de nuevo. Sabía que no tenía por qué obligar a Ian a que le contara lo que le sucedía, pero quería saberlo.

-Bueno, es que… tuve un problema con… –Ian se sonrojó y Draco alzó una ceja- mi novio.

Draco no dijo nada, no es que se sorprendiera demasiado, obviamente algo le decía que Ian tenía los mismos gustos que él, pero jamás se habían revelado en voz alta.

-Ah, lo… lo siento –contestó Draco algo incómodo, se dio cuenta de que era un punto sensible para Ian- ¿quieres hablar de ello? –le ofreció.

-No ahora, pero si me gustaría –Ian le sonrió amablemente a Draco y luego miró su reloj- además, tenemos que irnos. Pero podemos ir hoy, cuando tú salgas del laboratorio, a tomar algo, además de mi… novio –hizo una pequeña mueca- , no tengo ningún amigo y me gustaría poder decirle esto alguien.

-Claro –aceptó Draco, salir hoy un poco más temprano no le vendría mal- ¿A dónde?

Quedaron en que Ian pasaría a buscarlo alrededor de las doce, por insistencia de Draco de que no fuera más temprano, e irían a algún club. Draco no hizo ningún comentario cuando Ian dijo que sería un club gay, en realidad no le veía el problema a ir a conversar a un sitio de esos, aunque si lo tenía un poco nervioso, y ansioso.

Harry llegó a tiempo por un pelo, incluso se encontró con Eleazar cuando llego, se saludaron y se despidieron con un solo gesto de manos.

-Hola, Malfoy –saludó Harry, Draco solo levanto la mirada y sonrió cortésmente- ¿Ocupado, ya?

-Sí, hoy saldré…mos temprano –informó mientras caminaba a dejar la poción que acababa de terminar y observaba como desaparecía.

-¿Y eso? ¿A qué se debe el honor de poder descansar a sus horas? –preguntó Harry alzando una ceja, Draco volvió a su lugar y empezó con la siguiente poción.

-Voy a salir –contestó sin darle importancia a su respuesta.

-Vaya, ¿anteponiendo las salidas a tu trabajo? Eso es raro –comentó Harry.

-Y no te incumbe, además –remató Draco a la defensiva, sintió que Harry usó esa pregunta como recriminándole que saliera antes de terminar sus labores.

-Que agresivo, no lo decía con afán de reclamar o algo así, no tienes por qué estar siempre a la defensiva, no todo el mundo está en tu contra.

-¿No? –dijo Draco con sarcasmo- de seguro tú no estás en mi contra, al igual que los otros aurores que siempre están tras mi trasero, como si fuera a atacar al primero que se me ponga en frente –se le hacía extraño, pero a Draco siempre se le facilitaba sacar lo que le molestaba con Harry, porque el moreno no se lo recriminaba, simplemente escuchaba y hablaba cuando era oportuno –y no lo haré, Harry.

Era la primera vez que Draco lo llamaba por su nombre, y Harry se sintió bien al escucharlo, ya que no lo hizo de la mala manera a la que estaba acostumbrado, dudó en si usar el nombre de éste era buena idea o no.

-Draco –lo llamó a pesar de todo- yo no estoy en tu contra, y hay muchos que tampoco lo están, y en verdad es tonto de tu parte creer que el mundo sigue en contra tuya, solo porque hay gente a la que le gusta fastidiar a otros por sentirse superiores –frunció el ceño molesto- no dejes que eso te afecte, apuesto que la mayoría de los que trabajan contigo se sienten maravillados por lo que haces.

Draco lo miró, examinando a fondo sus ojos verdes, se sintió de pronto reconfortado por esas palabras, y agradecido de que Harry fuera uno de los pocos que no la traían contra él, no pudo evitar sonreír. Pero más le valía a Potter que no esperara las gracias, porque no se las iba a dar, no en voz alta al menos.

-Puede que tengas razón –admitió el rubio, y decidió volver al porque habían empezado esa platica- de todas formas ya era justo que te dejara descansar tranquilo una noche, hoy podrás dormir temprano Potter.

-Y volvemos al Potter –murmuró Harry, poniendo los ojos en blanco. Draco sonrió al ver a Harry fastidiado por que usara su apellido de nuevo, pero ya no contesto.

Harry pensó que en realidad Draco no lo dejaría descansar tranquilo esa noche como él había supuesto, ya que estaba seguro de que el rubio seguiría acompañándolo y de una manera nada tranquila, aunque fuera solo en su subconsciente.

-Y… ¿saldrás con tu esposa?–preguntó Harry al cabo de unos minutos, no podía evitar sentir curiosidad, no había escuchado nada sobre Astoria. Draco alzó la mirada sorprendido, y Harry puso cara inocente.

-Yo ya no tengo esposa –contestó cortante, intentando que Potter diera el tema por zanjado. Pero era un Gryffindor metiche después de todo.

-¿A no? –Harry se sorprendió bastante, acababa de verlos juntos cuando fueron a despedir a su hijo- ¿qué paso? Digo, si se puede saber.

Draco suspiró y siguió con los ojos clavados en la poción, pero no le vio lo malo en contarle una parte de la historia al moreno, solo una parte claro.

-Pues simplemente ya no la quiero ni nada que se le parezca, ni ella a mi –Draco se encogió de hombros- solo seguíamos juntos por Scorpius, pero entre ella y yo ya no existe nada desde hace mucho, en realidad no estoy seguro de si alguna vez hubo realmente un sentimiento entre nosotros –Draco suspiró- ella no es lo mío –ni ninguna otra chica, pero eso no lo dijo.

-Lo siento, aunque no entiendo porque no te alejaste de ella cuando te diste cuenta de que no la querías, que no era lo tuyo.

-No es tan fácil, como ya te dije, era por Scorpius. A él no le hubiera gustado ver a sus padres separados a tan temprana edad, porque cuando me di cuenta de eso, Scorpius era un pequeño como de cuatro años –Draco levantó la vista en ese momento, Harry lo observaba, así que se volvió hacia su poción de inmediato.

-Pues sí, eso también me impidió separarme de Ginny enseguida, aunque no demoré tanto en decirle a los niños, aunque claro que me costó trabajo, pero era lo mejor…

-¿Por qué te separaste de Ginny? –lo interrumpió Draco, bastante picado por la curiosidad.

-Porque… -Harry dudó en decirle la verdadera razón, bueno no era necesario que lo supiera todo, en realidad no entendía porque tenía esa conversación con Draco Malfoy, pero no le molestaba en lo absoluto- porque conocí a alguien más.

-Vaya, todo un Gryffindor –lo acusó Draco con una sonrisa irónica, Harry lo miro enfadado- bueno, son muy débiles con respecto al corazón, conoces a alguien más y sigues tus instintos ¿no? Aunque claro teniendo de por medio a tres hijos es difícil…

-No soy ningún débil, respecto a nada. Simplemente no podía estar con Ginny, sabía que la lastimaría si dejaba que nuestra relación continuara cuando yo ya no podía seguir fingiendo que todo estaba bien entre nosotros, era cruel de mi parte si lo hubiera hecho, así que hice lo que creo fue lo mejor, y ahora estoy convencido de que es así, ¿de acuerdo?

Draco se le quedó mirando boquiabierto, Potter se le puso al brinco, pero bueno, él lo había llamado débil, cuando hasta él sabía que Harry podía ser mucho, pero débil era una de las cosas que definitivamente ese chico no era.

-De acuerdo, de acuerdo, no te enfades Potter –Draco se encogió de hombros- creo que yo debí de haber hecho lo mismo –admitió.

Harry le sonrió, Draco se le quedo mirando al principio, pero le devolvió la sonrisa.

-Entonces, ¿qué es lo que harás hoy? –inquirió Harry, después de todo Draco no había calmado sus dudas y la intriga seguía ahí.

-Saldré, ya te dije –le contestó Draco impasible.

Harry bufó, y se mordió el labio. -¿Con alguien?

-Eres un metiche, Potter –Harry levantó la mirada, pero Draco sonreía- ¿A ti qué te importa?

-No es que me importe, solo curiosidad.

-¿No hay un dicho muggle que dice: La curiosidad mató al gato? –preguntó el rubio alzando una ceja, aun sonriendo.

-Pero, yo no soy un gato, ¿o sí?

-¿De veras te contesto Gryffindor?

-Es un león, Malfoy –Harry sonrió al poner los ojos en blanco- bueno, no creo que te vayas a morir por contestar.

-Bueno, si tanto te interesa… Si, saldré con alguien –Draco miró a Harry de soslayo, sonrió al ver la cara de sorprendido del moreno.

-Ah, buena suerte entonces –contestó Harry inexpresivamente.

-No es necesaria, no es nada especial, solo una salida de amigos –aclaró Draco.

-Que bien –murmuró Harry.

Ambos siguieron conversando lo que restó de la tarde, nada enteramente importante, pero los dos disfrutaron de esa tranquila platica tan… ¿de amigos? Bueno, después de la guerra y de todo lo que había pasado, Draco no había conversado tan pasiblemente con nadie, ni siquiera con algún familiar, se sentía tan cerrado al mundo exterior fuera de las paredes de su mansión. Y con Harry era muy fácil mantener una conversación, había tantas cosas que los volvían, hasta cierto punto, similares. Incluso cosas que todavía no sabían el uno del otro, pero que estaban ahí, y que tarde o temprano tenían que relucir.

-Once veinte, Malfoy –recordó Harry- ¿a qué hora nos vamos?

-¡¿Qué, once veinte? –preguntó Draco, consultando su reloj de muñeca.

-El tiempo vuela cuando uno se divierte –Harry sonrió de manera suspicaz- y más con una compañía como la que yo soy.

-Creo que el tiempo y los años te volvieron un fanfarrón, Potter.

-Ya, bueno ¿a qué hora tienes tu cita? –preguntó Harry, y por alguna extraña razón puso los ojos en blanco.

-Que no es una cita, Potter –respondió Draco, cortante.

-O lo que sea.

-A las doce –contestó el rubio, guardando sus cosas en la mochila, y poniendo orden a su alrededor.

-Pues, mejor mueves ese trasero tuyo, porque vas tarde –Draco alzó una ceja, y Harry soltó una gran risa, el Slytherin solo meneó la cabeza, reprobatoriamente.

-Potter, Potter…

-Ya, ya. –Harry paró su risa, pero mantuvo una sonrisa bastante amplia- me voy, hasta el lunes… Draco.

-Claro –Draco no mostró ninguna expresión al escucharlo pronunciar su nombre, otra vez- Buen fin de semana, Potter –pero si sonrió al no devolverle el suyo.

Harry se decepcionó al no escuchar su nombre, ya lo había pronunciado una vez, ¿tan grave era para el Slytherin tratarlo como a cualquier otro? ¿O acaso solo era demasiado testarudo? Bueno, era un Malfoy, ¿Qué se le hacía?

-Igual, Malfoy.

Y salió del laboratorio sin volver la vista hacía el caprichoso rubio, que aún miraba la puerta por donde Harry había salido, con una mirada añorante, para sorpresa de él mismo.

-Hasta el lunes, Harry –murmuró Draco, y se colgó la mochila al hombro.

Harry regresó a Grimmauld Place y apenas eran las once con cuarenta minutos, ya se estaba acostumbrando a dormir a más de las dos de la madrugada. Así que por ser viernes, se le ocurrió ir a un lugar al que tenía bastante que no iba, pero sentía que lo necesitaba. Sentía una extraña urgencia por ir. Se duchó y cambió bastante rápido, se peinó, o al menos eso intentó y se puso una túnica bastante casual y se dirigió a esa discoteca mágica, a la que sabía que más de uno lo reconocería, pero que después de todo, extrañaba visitar.

-¡Harry! –exclamó un chico rubio castaño de ojos café bastante oscuro, que a simple vista se confundían con el negro- ¿Estoy alucinando, o de verdad tengo en frente a Harry Potter?

-No hagas drama, Peter –refunfuñó Harry por la exhibición que le estaba dando su amigo, Peter Hayez.

-Bueno, es que es un verdadero milagro, Harry. Tiene siete meses que no pasabas por aquí –reclamó Peter dándole un cálido abrazo de bienvenida.

-¿Siete? ¿De verdad? –se asombró Harry, no se había percatado del tiempo que había pasado sin saber de sus antiguos amigos.

-Siete, amigo mío –respondió Peter, Harry se dio cuenta de que éste ya estaba un poco pasado de copas, lo cual le extrañó, él no recordaba a Peter de esa forma, siempre era bastante centrado además siempre estaba en compañía de…

-¿Y Ian? –preguntó Harry al no verlo cerca.

-¿Ian? –bufó el chico- Lo mismo me gustaría saber a mí –y se dejó caer en su silla, con una mirada de repente dolida.

-¿Han peleado? –Harry se sentó frente a Peter, dándole una mirada reconfortante.

-No quiere verme, ni siquiera contesta las cartas que le he mandado, llevo cuatro días esperando su lechuza y nada –Harry se preguntó si su amigo se pondría a llorar en ese momento, si tan grave era lo que les había sucedido, Ian y él se veían siempre tan… unidos.

-Llegamos –anunció Ian al llegar frente a un lugar con muchas luces y se adivinaba música al interior, incluso la rola le sonó conocida. De pronto se sintió nervioso.

-Nunca habías venido a un lugar como éste, ¿verdad? –inquirió Ian mirando como Draco se retorcía las manos.

-La verdad es que no –confesó éste.

-Lo siento, ¿acaso tú no eres…?

-Pues sí, pero... bueno, ya. Entremos aquí. –Draco jaló a Ian hacía la entrada, antes de que pudiera arrepentirse y dar media vuelta.

Cuando entraron lo único que se escuchaba era el escandaloso ruido de música demasiado grotesca para su gusto, había bastantes personas, la mayoría estaban en la pista bailando de forma para nada inocente, y obviamente, todas eran parejas gay's. Algunos magos que estaban parados en la entrada lo miraron, Draco no podía distinguir si eran miradas de odio o de sorpresa, se sintió incómodo y aún más nervioso. Pero se recordó que no debía importarle, y que no tenía por qué esconderse de nadie. Así que camino con paso decidido a lado de Ian. Caminar derecho, cabeza arriba, mirada al frente y orgullo Malfoy, se repetía mentalmente.

-Vamos a sentarnos aquí –anunció Ian cuando llegaron casi al fondo de la discoteca, a una pequeña mesa circular con cuatro bancos altos alrededor, Draco se sentó en frente del chico.

-¿Quieres algo de beber? –preguntó Ian. Draco asintió.

-Este… ¿Dónde hay un baño?

-Justo al fondo –señaló Ian y ambos se dirigieron a los respectivos lugares.

Draco tuvo que atravesar la pista para llegar al baño, y le costó trabajo ya que varios de los bailarines le daban caderazos e incluso cabezazos mientras estaban muy ocupados restregándose mutuamente, de una manera muy poco ortodoxa. Cuando por fin llegó al baño se arrepintió de inmediato de llegar hasta allí, al parecer todos le daban un uso demasiado diferente para el que realmente estaba, excepto que también usaban esas partes que se tienen que usar en un baño. Decidió salir de ahí antes de que la fiebre se le subiera a él también.

Al avanzar por la pista un fuerte pisotón lo hizo empujar al culpable con bastante fuerza hacia delante.

-Lo lamento…

-¡¿Potter? –preguntó Draco, histérico, ¿Qué fregados hacía el Gryffindor en ese lugar?

-¿Malfoy? –preguntó Harry igual de sorprendido.

-¿Qué haces aquí? –inquirieron ambos al unísono, se quedaron mirando por segundos interminables, Draco tenía un gesto enfadado y Harry se veía meramente sorprendido. ¿Así que Malfoy compartía sus mismos gustos, no?

-¿Qué demonios haces aquí, Potter? –inquirió de nuevo Draco, no sabía si sentirse avergonzado por verse descubierto en ese lugar, o confundido porque Potter estuviera ahí también.

-Este es un lugar libre Malfoy –contestó Harry, mirándolo con gesto airado- en todo caso, el nuevo aquí eres tú.

-No por eso tienes más derecho tú de estar aquí –rebatió Draco.

-Yo no dije eso, carajo –Harry de pronto se veía molesto, ¿por qué mierda Draco tenía que creer que siempre lo estaba atacando?- y ¿qué haces aquí entonces?

-Lo mismo que tú, supongo –contestó Draco, e inconscientemente empezó a caminar hacia donde Harry se dirigía, a una mesa donde había otros dos chicos sentados.

-¿Lo mismo que yo? –repitió Harry, sopesando que era exactamente lo que hacía él ahí- ¿Pasar el rato con mis amigos? –preguntó volviéndose hacía Draco y alzando una ceja.

-Eso mismo –contestó éste y recordó a Ian- por cierto, deje a mi amigo por allá.

-Ah, ¿entonces si viniste con alguien? –Harry se dio la vuelta y se puso frente a Draco, éste se detuvo en seco a escasos centímetros del moreno, que tenía un aspecto bastante favorable para el ambiente del lugar.

-Este… si, con un amigo, ya te dije –retrocedió un paso.

-De acuerdo, entonces no lo hagas esperar –Harry se dio la vuelta de nuevo y se sentó en uno de los bancos altos, ignorándolo por completo y poniéndose a platicar con sus "amigos". Draco entreabrió la boca, pero la cerró enseguida y con una mueca desagradable, regresó con Ian, aun confundido, sorprendido y a la vez, extasiado.

-¿Por qué te tardaste tanto? –reprochó Ian con una sonrisa extraña -¿acaso te entretuvieron en el baño?

-En el baño no –contestó Draco con el ceño fruncido- me encontré con alguien.

-¿Con quién?

-Un conocido, -Draco miró a Ian, se veía intrigado, el rubio resopló- Harry Potter.

-Oh, vaya. Él ya no venía por aquí –murmuró Ian sin darle importancia al asunto.

-¿Lo conoces? –preguntó Draco sorprendido, una imagen extraña entre Ian y Harry le paso por la mente, aunque fue momentánea y la deshecho de inmediato, molesto.

-¿Quién no le conoce?

-Me refiero a, ¿lo has tratado personalmente? –corrigió Draco con cierta exasperación.

-Claro, Peter… -hizo una mueca extraña- y yo, nos llevábamos muy bien con él, aunque hubo un tiempo en el que dejo de venir.

-Imagino que Peter es…

-Mi novio –suspiró Ian y tomó un trago de su whisky de fuego.

-Bueno… ¿me dirás que fue lo que paso? O ¿me trajiste aquí para escandalizarme con el lugar? –preguntó Draco con sarcasmo, Ian hizo una mueca que parecía querer ser una sonrisa.

-Pues… Todo estaba bastante bien –empezó Ian- éramos muy felices, llevamos dos años juntos, y cuatro meses viviendo en la misma casa –suspiró- y aún así fue tan cabrón como para engañarme –fue al grano enseguida, Draco esperaba que le contara una historia detallada, pero comprendió que debía de ser dolorosa.

-¿Qué hizo exactamente? –preguntó Draco, en realidad un poco preocupado, no se le hacía justo que alguien le hiciera algo así a Ian, era una persona tan tranquila, siempre llena de felicidad, que se le hacía cruel que alguien se atreviera a arrebatársela.

-Pues… Habíamos tenido una pequeña discusión, algo más fuerte que cualquier otra, pero por una tontería después de todo –Ian se retorció las manos, atormentándose lentamente por el recuerdo- aunque él se sintió de alguna manera dolido por las cosas que ambos dijimos, pero él también me ofendió, me… me lastimó, pero claro yo no fui corriendo a beber, cuando él sabía que eso le hacía bastante mal, Peter no es de los que toman, hace tonterías y se pone muy mal –cerró los ojos y se acabó de un trago su whisky- ese día lo hizo, fue a beber, se puso hasta más no poder de borracho, y claro no siendo consciente de lo que hacía se acostó con otro.

Ian se puso ambas manos en la cara, Draco se corrió una silla para quedar junto a él y le puso una mano en el hombro, el chico levantó la mirada.

-Lo lamento, en serio –Draco lo miro, tratando de reconfortarlo- trata de pensar que no fue su intención, como tú lo dijiste no fue de manera consciente, aunque por supuesto estuvo muy mal, si él sabía lo que pasaba cuando tomaba no debió de ir a tratar de sentirse mejor con el alcohol –reprochó Draco hacía el tal Peter- pero tú no te atormentes, supongo que estás seguro de que él te ama, ¿no?

-Claro que si –sonrió Ian, sintiéndose bastante mejor- Gracias –y sin esperarlo por parte de Draco, éste lo abrazo, con un agradecimiento de corazón impregnado en ese abrazo.

Harry al otro lado seguía mirando en dirección hacia la mesa de Draco, que no se veía claramente por culpa de las personas que se azotaban en la pista, pero en ese momento estaba seguro de que estaba en los brazos de alguien, aunque no era ningún abrazo comprometedor, volvió la cabeza con el ceño fruncido.

-¡Eh, Harry! –lo llamó Adrien Griffin, un chico de cabello café oscuro, al borde del negro, su flequillo un poco húmedo le llegaba por la larga nariz, y con ojos del mismo color que su pelo- Bailemos –lo invitó jalándolo de las manos.

-De acuerdo, de acuerdo –Harry se levantó y siguió a su amigo por la pista, una vez ahí empezaron a bailar como ya le era habitual, aunque esta vez su mirada se desviaba continuamente hacía donde estaba Draco con…

-¿Ian? –murmuró Harry, Peter que estaba junto a ellos bailando con otro chico que Harry no conocía se volvió hacía él.

-¿Ian? –repitió Peter.

-No es… ¿ese no es Ian? –preguntó Harry dubitativo.

Peter volteó hacia donde Harry miraba, y efectivamente, ahí estaba su querido Ian sentado frente a un chico rubio, bastante guapo. Platicando, aunque no de forma muy animada. De pronto se dirigió hacia él sin pensarlo dos veces, Harry lo siguió.

-¿Ian? –preguntó una voz junto a ellos, Ian y Draco levantaron la mirada a la vez, un chico de cabello rubio muy atractivo estaba plantado a lado de Ian mirándolo con una chispa extraña en los ojos y atrás de él estaba Harry, mirando de Ian a Draco y de éste a Ian.

-Peter –murmuró Ian, poniéndose de pie casi instintivamente.

Draco no estaba muy seguro de que era lo que tenía que hacer, si disculparse y salir de allí y llevarse a Harry para que los dejara hablar, o quedarse ahí hasta que Ian le indicara que quería charlar con el supuesto Peter.

-Este… Malfoy, ¿me acompañas? –preguntó Harry dándole una mirada significativa, Draco alzó una ceja y Harry le indicó con la cabeza que lo siguiera.

-Ah, sí, claro –Draco se levantó de su lugar y se dirigió hasta Harry, éste lo tomo del brazo y se lo llevo hasta el otro lado de la pista, donde Harry estaba sentado antes.

-¿Qué hacías con Ian aquí? –Harry hizo un gesto invitando a Draco a sentarse, éste lo hizo sin replicaciones.

-Pues, solo lo acompañaba –contestó el rubio encogiéndose de hombros- él quería hablar y yo me ofrecí a escucharlo, ¿algún problema con eso?

-No, Malfoy –contestó Harry dándole un sorbo a la bebida que tenía en la mano- ninguno, solo que me sorprendió que estuvieras aquí con él.

-A mí también me sorprendió encontrarte aquí –murmuró Draco mirando a Harry fijamente, cuando éste alzo la vista Draco la desvío a la bebida del moreno.

-Sí, pues… Ya ves –ahora fue Harry el que lo miró fijamente, Draco iba vestido muy al estilo muggle, con un pantalón ajustado y una blusa blanca a botones, se veía demasiado bien, Harry meneo la cabeza recordándose, como ya era su costumbre, que solo era Malfoy.

-¿Vienes aquí seguido? –preguntó Draco encontrándose con la mirada verde de Harry, pero no hizo nada por alejarla.

-Solía hacerlo –respondió éste- el trabajo ya no me dejaba continuar con mis salidas nocturnas, ni siquiera este de vigilarte.

-Vaya, lamento estropearte tus salidas –dijo el rubio con una sonrisa maliciosa.

-Nah, no me interesa –Harry se encogió de hombros- no es tan malo después de todo.

Draco lo miró sorprendido, definitivamente tener a Harry ahí no era nada incomodo, incluso tenían una conversación tan normal como la que tenían en el laboratorio, aunque ahora ambos supieran de sus mismos gustos.

-Qué triste, esperaba que siguiera molestándote tener que estarme soportando –Draco suspiró fingiendo estar decepcionado, y recibió a cambio un pequeño golpe amistoso de parte de Harry.

-Lamento decepcionarte, Malfoy –sonrió Harry.

-Ya, -Draco volteó hacía donde se suponía habían dejado a Ian y a Peter- ¿A dónde fueron?- Harry miró a Draco confundido, luego vio hacía donde se dirigía la mirada del chico.

-No lo sé… A reconciliarse tal vez…

-¿Reconciliarse? –repitió Draco- vaya, espero que sí.

-¡Wow! Sí que es extraño escuchar a un Slytherin siendo tan bueno y amable.

-Vamos, Potter. También tengo corazón ¿sabes? –reclamó Draco en tono juguetón- suelo tener mis ratos Gryffindors, ya sabes… débiles –recibió otro pequeño puñetazo.

-Ya, ¿y hasta ahorita se te ocurre sacarlos?

-No tenía prisa –contestó el Slytherin con indiferencia, y levantó la vista hacía Harry y una vez más éste lo miraba con esa cálida mirada verde que ya se había topado antes, de repente sintió unas ganas locas de acercarse y mirar esos ojos más de cerca, pero no quería perder la cabeza de esa manera en ese momento. Potter solo está siendo amable, Draco. Solo amable. Se obligó a recordarse antes de que quisiera poner en marcha sus estúpidos sueños con el guapo Gryffindor.

-¿Quieres tomar algo? –preguntó Harry, obligándose a levantar la mirada de los ojos grises de Draco.

Definitivamente todo lo que se había esforzado por no acercarse a tocar la piel del rostro del rubio no habría valido para nada si en ese momento le hacía caso a sus impulsos, y él no quería ir en reversa, ni que los sentimientos que había tenido hace bastantes años, en el sexto curso de Hogwarts, regresaran. No quería caer en la trampa de los hermosos ojos de Draco, ni de su cabello, o su cuerpo con el que fantaseaba cada noche desde hace una semana.

Sin duda tenía que parar eso, Draco no estaba interesado en él para nada, se veía que apenas y lo soportaba, de buena gana, pero eso era lo que hacía. Tendría que alejarse de esas estúpidas fantasías, y ver a Malfoy como a cualquier otro, incluso tratar de olvidar que tenían los mismos gustos. Aunque eso fuera prácticamente imposible, pero al menos trataría de alejar cualquier emoción que no fuera mera calentura del rubio. Nada comprometedor, ni arriesgado.

-Claro –aceptó Draco escudriñando los ojos del moreno, algo le afectaba, podía ver sus ojos verdes oscurecidos y diferentes. No con la calidez que, tenía que admitir, le gustaba ver. Harry asintió con una sonrisa, pero la felicidad de ésta no llegó hasta sus hermosos ojos.

(N/A): Tenía la intención de alargar más mis capítulos, pero no me sale -.-'Aun así ya está dando rumbo mi historia, espero que les guste, a mi este me costó trabajo, no me decidía por que poner cuando se encontraron en la discoteca, pero bueno, espero y no me haya salido tan mal. Les agradezco a los pocos que me han agregado a favoritos y puesto alertas, eso me pone como loquita, espero y si lo lean dejen comentarios, me harían muy feliz, de verdad(: Ya tengo la intención de subir capitulo cada 3 o 4 días, tal vez antes, tal vez después, ya que la secundaria no me deja, bueno, eso era todo. Gracias. Ness(: