.
En dos semanas leí: "El Jinete del Dragón", "El Libro del Cementerio" y "Stravaganza" para salir del bloqueo; creo que los nervios iniciales ya se han disipado.
Disfruten de la lectura n.n
Disclaimer: LAS TORTUGAS NINJA no me pertenecen, es mi corazón el que le ha pertenecido a Leonardo desde hace 22 años. Yo no escribo para hacer dinero sino para hacer pasar un rato agradable a quien sea que se tome su tiempo para pasar a leer mis divagaciones.
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
LIDER POR UN DÍA
Una bonita melodía se oye y también hay un dulce aroma en el aire; huele como a vino tinto.
Creo que es un sueño, pero es esa parte en la que pasas de un sueño a otro, como un intermedio; no como el intermedio tan escandaloso y llamativo que hay en los partidos de básquet o de futbol americano, pero es algo así.
La música se escucha más fuerte y el aroma de vino tinto también es más intenso.
Poco a poco, lo que hay a mi alrededor se va aclarando, y…
- ¡Auch! –
¡Algo golpea mi cabeza con ganas y abro los ojos y veo un monstruo peludo frente a mí!
- ¡Ah! –
¡Me caigo de mi cómoda hamaca! El trancazo que me doy me despierta ahora sí.
- Sensei… ¿Qué maneras son esas de perturbar mi dulce sueño? –
- Las que corresponden a un líder irresponsable. – dice bien serio – Te has demorado en asistir a la práctica matutina, Rafael. –
La punzada en mi cabeza no me deja pensar bien, pero luego me acuerdo de lo que pasó anoche.
- Fue una noche muy pesada, Sensei. – le levanto del suelo.
- Rafael, - ¿ahora qué dije? – siendo el líder, no existe excusa alguna. –
¿Dónde he oído esa frase antes? Ah sí…
En el segundo día del reinado de Mr. Perfecto, Sensei había salido no recuerdo a dónde y Leo debía vigilarnos. Claro que no le hicimos caso, como otras tantas veces antes de su nombramiento oficial, pero ese día parecía que Leo ya se iba a tomar en serio su papel de niñera; se plantó en la puerta y no nos dejaba salir, así que le dimos pelea, pero el méndigo nos tiró a la lona a los tres, y tuvimos que replegarnos. Mikey recordó el agujero en la pared que a veces usábamos para salir a escondidas, y fuimos a nuestra salida secreta. ¡La cara que iba poner Leo cuando se diera cuenta de que ya no estábamos! El hoyo era más pequeño de lo que recordaba pero Mikey pasó fácil, y luego pasó Doni… y se quedó atorado. Hicimos de todo para sacarlo, pero no pudimos, ni con la ayuda de Mr. Perfecto. Tuvimos que esperar a que Sensei regresara. Leo le dijo que él había hecho lo que le indicó pero que nosotros no lo escuchamos.
- No existen excusas cuando eres el líder, Leonardo. -
En otro día, íbamos explorando por ahí, y llegamos a un canal que no estaba muy ancho y dije que podíamos pasar de un salto; Leo dijo que primero iba a ver si el otro lado no estaba resbaloso, porque al aterrizar podríamos caer mal, pero Mikey no se esperó y saltó al otro lado, y resbaló y se cayó; se hizo un horrible raspón en la rodilla.
Traje a Mikey en mi espalda, y ya en casa, Leo explicó lo que pasó.
Sensei le dijo lo mismo.
- No existen excusas cuando eres el líder, Leonardo. -
Y hace unos meses, cuando salimos a la ronda pero se soltó un aguacerazo, y en vez de regresar a casa, nos pusimos a corretear bajo la fresca lluvia… ¡y Santo gripón que nos dio! Menos a Mr. Perfecto, tenía que ser, pero yo oí lo que Sensei le dijo después de que a los otros tres nos acababan de dejar en la enfermería para que fuera más fácil atendernos al mismo tiempo.
Leo dijo que sólo nos divertimos bajo la lluvia, sin más rodeos, y Sensei le dijo:
- No existen excusas cuando eres el líder, Leonardo. -
Sensei le ha dicho eso a Leo ya quién sabe cuántas veces.
Y ahorita mismo Sensei me está diciendo esas mismas palabras.
Ya no me punza la cabeza… ¡ahora siento que es una vena la que me va a estallar! Pero me contengo. Creo que es por lo cansando que me siento todavía, pero no me voy a quedar callado.
- Sensei, no estoy dando ninguna excusa, ha sido mi primera noche al frente del equipo. Usted bien sabe que Roma no se hizo en un día. –
Veo que la cola de mi Sensei se agita un poco, pero él no dice nada; me mira, pero no se le ve enojado; y luego de un rato que estoy esperando a que me regañe y que me castigue por rezongón (y que conste que no grite), sonríe.
- Lo que quieres decir es que tienes mucho que aprender sobre Liderazgo, Rafael. –
No quise decir eso que dije que dice mi Sensei que dije, pero viéndolo así…
- Pues… sí. –
- Vayamos a entrenar, hijo. Tus hermanos llevan mucho tiempo esperando. –
- Otra sesión, más guamazos. –
Bajamos al dojo sin que Sensei me diga alguno de sus proverbios para resumir mi desempeño, pero yo sigo pensando en todas esa veces que Sensei ha castigado a Leo por no hacer bien su papel de líder, y yo que no lo he hecho bien en mi primera vez como líder no me ha castigado. También recuerdo que cuando Sensei regaña a Leo él no dice nada en su defensa, sólo mira al piso y escucha su castigo.
Qué curioso.
Leo no se atreve a contradecir a Sensei y aún así, Sensei lo castiga.
Yo me he atrevido a contradecir a Sensei y no me castigó.
Muy curioso.
Seguiría pensando que otras cosas hace Leo y yo no, o al revés, pero, con sueño y cansancio, hay que practicar.
.
Terminan las dos horas del primer entrenamiento del día, y he sido un desastre, nada me salió bien, pero no me importa. Regreso a mi cuarto a recuperar le sueño perdido. Subo un pie al primer escalón y…
- Rafa. – me llama Doni - Sensei quiere verte. –
Doni pasa junto a mí. Está igual de cansado que yo. Va a su cuarto.
- ¡Pero yo también quiero ir a dormir! –
¡La falta de sueño me hace enfadar!
- Pero tienes que ver a Sensei. –
Pasa Mikey también y sube a su cuarto.
Doni y Mikey van a poder acostarse un rato, pero yo debo ver a Sensei.
No me entretiene mucho, sólo me entrega una montaña de libros, porque debo estudiarlos.
- Pesan un buen. –
Pero gracias a mis portentosos músculos los puedo llevar sin problema.
Voy a laboratorio de Doni porque en mi cuarto no tengo donde estudiar.
Ya que me instalo, tomo el primer libro. Al ver la portada lo reconozco, reconozco varios de hecho, y no es porque yo los hayas leído antes.
- Creo varios de estos, Leo ya los leía desde peque. -
Abro el libro, y me encuentro con que está en japonés.
- Chale. ¿A qué escuincle se le puede ocurrir leer libros con puras letras y sin dibujitos, en vez de ver tele o leer un cómic? –
Me encojo de hombros.
Lo dejo y agarro otro.
También está en japonés, y para el colmo, es japonés antiguo.
- Más 'Chale'. -
Hojeo todos los libros. Unos son más nuevos que otros. Creo que los más nuevos Leo se los ha regalado a Sensei. Son varios los que están en japonés antiguo; recuerdo que los más viejtos eran de Sensei Yoshi.
Sensei Splinter sacó los libros que eran de Sensei Yoshi donde vivía él; regreso días después de su muerte para sacar todo lo que pudiera antes de que tiraran las cosas a la basura.
No entiendo cómo una pequeña rata pudo llevarse estos pesados librotes.
- Nada más los he hojeado, y ya me cansé. –
Boto el libro, pero luego me doy cuenta que eso es una total falta de respeto, y lo acomodo bien, pero no se me quita el cansancio.
Me quedo mirando la Torre Inclinada de los Libros de Sensei Yoshi y anexas. Luego veo pasar a mi Sensei; va a la cocina. Es el único que va a desayunar. Los otros están más cansados que hambrientos, por eso se han ido a dormir, y yo tengo que leer la montaña de libros, pero pienso en que Sensei no me ha regañado en mi primer noche de líder y a Leo sí lo regaño en su primer noche de líder. Esto me motiva a ir por el diccionario, regresar y sentarme, tomar un libro y empezar a leer, pero cambio de opinión. Mejor como primero y luego me pongo a estudiar.
.
En mi breve desayuno, Sensei no pierde la oportunidad de decirme cómo es que debe comportarse un líder, por eso como rápido y regreso al escritorio de Doni.
.
Abro los ojos.
No me di cuenta cuándo me quede getón sobre la mesa.
Me despabilo y revisó qué tanto traduje del Libro de la Guerra de Sun Tzu.
- Un capítulo. No está mal. -
Decido mejor llevarme a mi cuarto los libros que no estoy usando. Me siento como Doni cuando tiene montañas y montañas de papeles a su alrededor.
Cuando estoy por subir las escaleras, oigo voces en el cuarto de Sensei. Me acerco sin hacer ruido y escucho.
- Hijos, cuéntenme lo que hicieron durante la ronda de anoche. –
Con que Sensei está haciendo un sondeo.
- Lo primero que hicimos fue… - ese es Mikey; como que lo está pensando mucho – ayudar a una señorita. –
- Rafa estaba vigilando – dice Doni sin vacilar – y se dio cuenta del robo que se estaba realizando. -
- ¡Ah sí! – dice Mikey – Y entre todos atrapamos a los malos. –
En realidad… confundí a los amigos de la chica con ladrones.
- Antes de eso, Rafa nos dio las indicaciones pertinentes. - Doni ha captado a la perfección las intenciones de Sensei.
- Luego de ahí fuimos a un cajero automático. -
- De nueva cuenta, fue Rafa quien se percartó que se estaba llevando a cabo el saqueo al cajero. –
- También. Eeehh… Apenitas que llegamos al punto de observación, Rafa luego se dio cuenta de que había chicos malos haciendo de las suyas. – Mikey parece que ya captó de que se trata el asunto.
- De inmediato – sigue Doni – Rafa apremió a Casey y Mikey, que debían llegar por la izquierda y él lo haría por la derecha, mientras yo me ocupaba de la cámara de vigilancia. –
No escucho que Sensei hable, pero Mikey y Doni siguen contándole lo de anoche.
- Amarramos a los pillos y no dejamos evidencia de nosotros. –
No fue exactamente así, pero…
- A largo de la noche evitamos más robos, pero Rafa siempre se percataba de los sucesos, evaluaba y nos indicaba las estrategias a seguir. –
Pues sí, sí me daba cuenta de que había otro robo por aquí y por allá, y les daba indicaciones a lo demás, pero siempre hubo un detallito que se me pasaba: que las cámaras de vigilancia, que el número de delincuentes nos sobrepasaban, que el lugar de batalla no era lo suficientemente amplio para movernos los cuatro, que al correr para desaparecer nos topábamos con la poli (pero gracias a nuestros sorprendentes reflejos nunca nos vieron del todo), que si yo decía "Janpu" queriendo decir que se ocultaran, los otros hacían lo contrario, se lanzaban contra los malos porque "Janpu" quiere decir "Cáiganles", en vez de decir "Kakusu" que quiere decir "Ocúltense", y por dar la orden que no era correcta se arruinada el ataque sorpresa, o cuando decía "Migi" para que fueran al a izquierda pero se iban a la derecha, o al revés ...
Pero Mikey y Doni siguen hablando con Sensei y diciéndole lo bien que lo he hecho en mi primer noche al mando, luego escucho pasos que se acercan y me oculto con todo y libros.
Mikey y Doni han salido del cuarto del Sensei, y se ven uno al otro.
Algo se traen.
- Hola hermanitos. –
- ¡Ah! – los dos dan un brinco del susto.
- ¡Rafa! – dice Mikey como si estuviera viendo al mismo Lucifer.
- H… Hola Rafa. – Doni lo toma con más calma.
- ¿Y cómo les fue con su plática con Sensei? -
Los dos se ponen nerviosos, pero antes de que yo les diga que sí me di cuenta que Sensei los estuvo interrogando sobre mí… los tres escuchamos unos ruidos que se oyen desde el nivel de arriba.
- ¡COF! ¡COF! ¡COF! ¡COF! –
Es una fuerte tos que se oye desde el cuarto de Leo.
- ¡COF! ¡COF! ¡COF! ¡COF! –
Leo está tosiendo muy fuerte.
Sin pensarlo, le paso a Mikey los libros que traigo cargando, no le doy tiempo para que replique, y los toma y no los aguanta y hace lo posible por no tirarlos, pero yo ya estoy subiendo los escalones, y… no llego muy lejos, una mano peluda me detiene.
Volteo y Sensei mueve la cabeza. Ya no subo pero él sí.
Escuchar a Leo toser tan fuerte y tan feo… hizo que algo se retorciera dentro de mí.
- Está empeorando. - es todo lo que digo y mirando cuando Sensei entra al cuarto de Leo.
- Es parte de la evolución de un resfriado. – dice Doni bien tranquilo – Dolor de cabeza, escalofrío, fiebre, tos... -
¡Me giro de un golpe!
- ¡Parece que no te preocupa en lo más mínimo…! –
¡Voy a reclamarle a Doni que deje de lado su enfermizo tecnicismo…!, pero lo que veo en la cara de Doni es una gran preocupación.
- Has oído lo que le hemos contado a Sensei. – dice Doni con calma pero su cara sigue con esa preocupación.
No necesito confirmarle que sí escuche su plática con Sensei.
- Fue para que Sensei no te desnombrara como líder apenas en una noche, - dice Mikey – y para que Leo no se preocupara y no le dé por levantarse si todavía no se cura. –
Me devuelve los libros.
- Confiamos en ti, Rafa. - me dice Doni – Sólo enfócate más en tu equipo y no en vanagloriarte a ti mismo. –
- ¡No acepté ser el líder sólo para mandar a todos! –
¡Las palabras de Doni me encanijan y subo a mi cuarto!
¡Qué sabe Doni de ser siempre el segundon! ¡A él sólo le interesan sus maquinas! ¡Sensei siempre alaba a Leo, y uno que siempre hace su mejor esfuerzo ni siquiera una palmadita en el hombro!
Dejo los libros por ahí y salgo de regreso a seguir con la traducción.
- ¡Ya verá Sensei y los otros que soy mejor l…! -
- ¡COF! ¡COF! ¡COF! ¡COF! –
Una fuerte tos interrumpe mis alaridos.
El coraje se va y la preocupación le da una fuerte sacudida a mi corazón y a mi cerebro.
Bueno... tal vez hice mal mi papel de líder anoche, pero Casey, Mikey y Doni me echaron una mano, se ocupaban de los detalles que a mí se me pasaban, o con los que podían.
- Pero sólo lo hicieron por Leo. - nefastas palabras salen de mi garganta.
Hay una manera para que todos se retracten.
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
Muchas gracias por leer este alucinado fic.
n.n
