Hola a todos los que leen este fic aqui les dejo el penultimo capitulo de esta historia, me preguntaban por ahí cuantos capitulos son y pues solo son cuatro, este ya es el último y el siguiente viernes será el final de esta divertida historia que espero si haya sido de su agrado. Esta vez si me salió mi parte dramática al final del capitulo, lo siento no pude evitarlo, pero de igual forma espero sus comentirios y que sea de su agrado, Gracias por los review^^

Digimon no me pertenece, solo uso sus personajes como mera diversión y sin fines de lucro, pero la historia si es obra y creación mía espero les guste .

Como Arruinar una cita

Capítulo 3

Malos entendidos.

Ahí estaban los dos frente al departamento de Matt indecisos de que era lo mejor de hacer, darse por vencidos e irse, o aventurarse a entrar sin estar seguros de que era lo que les esperaría ahí adentro.

- ¿Que haremos?

Preguntó Mimi temerosa de la respuesta de Tai, por culpa del moreno en su mente se habían proyectado imágenes que no quería presenciar en vivo y a todo color así que esperaba que el chico se diera por vencido.

- No lo sé.

Dijo Tai indeciso, ya lo podía ver, en cuanto abrieran la puerta se encontrarían con cuerpos sudorosos revolcándose en el sillón, o escucharían potentes gemidos que los guiarían hasta la recamara de Matt y el resultado sería el mismo, dos cuerpos desnudos bañados de sudor que se encontrarían sobre la cama saciando su lujuria. Aunque por otra parte pudiera que solo estuvieran platicando y todo lo demás fuera solo producto de su mente cochambrosa.

No sabía que hacer, temía encontrarse con el primer escenario, pero tampoco podía darse por vencido tan fácilmente, él era Tai Yagami y había decidido arruinar esa cita y eso haría, pero… si Matt y Sora tenían una relación a tal grado de que tuvieran encuentros lujuriosos ya no tenía caso arruinar esa cita pero y si todo eran imaginaciones suyas y esa era su primer cita como decía Mimi, entonces si valdría la pena arruinarla.

Estaba decidido, él y Mimi entrarían a ese departamento y si se encontraban con cuerpos sudorosos y gemidos potentes él y Mimi se darían por vencidos pero sino era así, entonces ellos seguirían adelante con su plan.

- Entraremos.

Dijo Tai decidido. Mimi sintió un escalofrío que recorría su columna vertebral, ella no quería entrar y ver sea lo que sea que estaba ocurriendo ahí adentro, ella quería irse a casa, era ahí donde ella trazaba su línea y había tenido la esperanza de que Tai pensara igual que ella, pero al parecer no era así, Tai se miraba más decidido que nunca.

-No Tai, yo no quiero, yo soy de las que aun piensa que a los bebes los trae la cigüeña.

Se quejó Mimi con una cara de susto que le dio remordimiento a su amigo, pero no podían dejar las cosas así, no ahora que habían llegado tan lejos.

-Escúchame Mimi, se que esto es difícil para ti, pero no puedo hacer esto sin tu apoyo, yo soy muy torpe me descubrirán a la primera, en cambio tú eres muy buena en esto te necesito.

- Pero no estoy segura de que mis castos ojos estén preparados para algo así, yo todavía veo caricaturas.

- Por favor Mimi…

Suplicó Tai con una cara de desesperación que remordió la conciencia de la castaña, sin embargo aun no estaba muy convencida.

- Míralo de la siguiente manera Mimi, nos desengañaremos los dos, si Matt y Sora tienen una relación que va tan lejos no tiene caso que sigamos con esto pero si son imaginaciones nuestras entonces aun tenemos una oportunidad.

Mimi pareció meditarlo, Tai tenía razón, si entraban al departamento y se encontraban con "eso" se desengañarían por completo y si no era así la esperanza seguiría, además nadie le aseguraba que se encontrarían con "eso" que había dicho Tai, así que…¿Qué era lo que tenía que hacer?

-Esta bien, te ayudaré.

- Gracias Mimi.

Tai sonrió y ambos se dirigieron a la puerta. Tai giró la perilla esperando encontrarse con lo peor, pero para alivio de ambos no fue así, al parecer Matt y Sora estaban en la cocina platicando de algo mientras el rubio preparaba una taza de té.

Los dos castaños suspiraron aliviados y Tai cerró la puerta con sumo cuidado creyendo que nadie los había visto, pero no era así, desde las escaleras saliendo de su cuarto se encontraba el menor de los rubios que sonrió al ver a sus dos amigos llegar.

- Hola Ta…

T.K no pudo continuar con su saludo ya que Tai y Mimi corrieron hasta él y le taparon la boca para después entrar con él a uno de los cuartos.

- Parece que no se dieron cuenta.

Dijo Mimi asomándose por una pequeña abertura de la puerta, mientras que Tai sujetaba a T.K cubriéndole la boca con la mano y el pequeño rubio miraba con desconcierto a sus dos amigos pero ¿Qué les pasaba a esos dos?

- Estuvo cercas.

Dijo Mimi cerrando la puerta con cuidado y dando un suspiro de alivio al igual que Tai que soltaba a T.K.

T.K miró a sus dos amigos ¿Qué tramaban Tai y Mimi? Y ¿Por qué estaban vestidos totalmente de negro?

- ¿Qué es lo que pasa?

Preguntó T.K viendo con desconcierto a sus dos amigos que giraron sus vistas hacia él viéndolo de una forma que lo hicieron sentir escalofríos.

- ¿Tú que piensas Mimi?

- Sabe demasiado.

Dijo Mimi mostrando una cita adhesiva grisácea y extendiendo un pedazo de la misma en señal de que la usaría.

-Sí yo pienso lo mismo.

Respondió Tai sujetando una cuerda que había sacado de la maleta de Mimi y viendo amenazante al rubio que se había arrepentido de haber preguntado.

- que … ¿Qué piensan hacer?

Preguntó T.K nervioso al ver que sus dos amigos se acercaban amenazantes hacia él para después abalanzarse sobre el chico que pegó un grito que rápidamente fue silenciado por sus agresores.

- No hay nadie, podemos salir.

Dijo Mimi asomándose por la puerta, mientras que Tai terminaba de amarrar al pobre de T.K en una silla.

-Muy bien vamos a ver que hacen esos traidores.

Dijo Tai amarrando el último nudo a la silla donde tenían amarrado a T.K que se quejaba y se movía intentando soltarse.

- No te preocupes T.K vendremos por ti después, no te vayas a ir.

Dijo Mimi guiñándole un ojo al rubio que luchaba por soltarse.

Tai y Mimi salieron dejando a T.K solo. El rubio gritó desesperado pero su gritó se veía ahogado por la cinta adhesiva en su boca, se movió de un lado a otro pero ni aun así logró safarse del agarre de la soga.

Mimi y Tai se asomaron por el barandal a hurtadillas, y vieron a Matt que le decía a Sora que iría a su habitación, la chica asintió y el rubio se dirigió a las escaleras. Tai y Mimi corrieron al primer cuarto que vieron que para su mala suerte era el de Matt.

-Este es cuarto de Matt, tenemos que escondernos pronto.

Dijo Tai viendo la alcoba de color azul rey en la cual ya había estado en numerosas ocasiones.

-¿Dónde nos escondemos?

Preguntó Mimi nerviosa volteando a todos lados, sino se daban prisa Matt los encontraría. La perilla de la puerta se giró, Tai y Mimi se miraron nerviosos, Matt estaba por entrar y aun no encontraban donde esconderse.

Matt entró en su habitación y la encontró tal y como la había dejado, caminó hasta la ventana al lado de su cama y la abrió para que entrara un poco de aire.

Desde el armario por una pequeña abertura que habían dejado para ver Mimi y Tai cuidaban celosamente los movimientos del rubio.

- Por un momento pensé que nos atraparía.

Dijo Mimi asomándose por la pequeña abertura al igual que Tai.

-Tuvimos mucha suerte.

Dijo Tai dejándose de asomar y recargándose cansado en la pared.

-Tai…

- ¿Qué pasa Mimi?

- ¿Y si Sora sube y ahorita presenciamos "eso" que tanto hemos evitado?

-Entonces saldremos y confesaremos, te aseguro que les dará más vergüenza a ellos que a nosotros.

Contestó Tai relajado, ya se había convencido de que aquello había sido solo imaginaciones suyas, pero al parecer a la pobre de Mimi si que la había dejado un poco traumada ya que se miraba bastante nerviosa.

-Por Dios es tan perfecto…

Susurró Mimi mientras miraba como Matt se quitaba la camisa y dejaba al descubierto aquel cuerpo escultural que había sido moldeado por el ejercicio.

Tai se asomó para ver de que hablaba Mimi y vio como Matt no traía camisa, ¿qué tenía de perfecto? Era igual que él solo que en blanco, miró a su amiga que se miraba sonrojada viendo embobada al rubio sin camisa, ¡Esperen! ¿Por qué Matt se había quitado la camisa? ¡Oh por Dios Mimi tenía razón! Matt y Sora tenían planeado hacer "eso" y Matt se había adelantado para ya estar listo para cuando la pelirroja entrará.

-Mimi…

Susurró Tai intentando advertirle a su amiga pero ella estaba muy ocupada admirando al perfecto rubio que parecía buscar algo entre sus cajones, que ignoró al moreno que la llamaba. Dios era tan sexy, todo en el era perfecto, sus ojos, sus cabellos, su trabajado cuerpo, ¡Todo!

Vio como el chico sacó un pantalón de uno de los cajones, lo aventó a la cama y después bajó sus manos hacia sus pantalones directo hacia el botón, el cual desabrochó para después bajar el cierre.

Mimi sintió como su cara se ponía roja, eso era demasiado para ella y antes de que pudiera ver algo que no debiera cayó desmayada en los brazos de Tai.

-Mimi. Este no es momento para desmayarte despierta.

Dijo Tai en susurros moviendo a la chica para que reaccionara pero sin tener éxito.

- OH! Vamos Mimi no exageres no es para tanto, no es tan perfecto.

Se quejó Tai moviendo a la chica pero ella no reaccionó. Oyó unos pasos acercarse hacia ellos, se asomó por la pequeña abertura que habían dejado y vio como Matt caminada en dirección hacia al armario donde ellos se encontraban. Miró a todos lados buscando una salida pero no había ninguna, ¡ahora que haría! ¡Matt los iba a descubrir!

Matt abrió la puerta de su armario y se fijó en la ropa que había colgada, Tai se encontraba junto con Mimi en el fondo del armario, cubiertos por la maleta de la castaña y varias camisas que Tai había descolgado y puesto sobre él y Mimi que seguía inconciente. Miró como uno de los pies de la chica había quedado al descubierto y rogó por que Matt no bajara su vista sino era seguro que los descubriría.

Matt tomó una de las camisas, cerró la puerta de su armario y Tai sintió como podía respirar de nuevo.

El rubio se cambió su pantalón que había sido manchado de té al igual que su camisa y una vez listo salió de la habitación dejando solos a Tai y a Mimi.

Tai salió del armario, corrió hasta la puerta para revisar que Matt no volvería y una vez que se aseguró que el rubio había bajado las escaleras corrió hasta el armario y sacó a Mimi que seguía inconsciente, la dejó sobre la cama y le comenzó a dar ligeros golpecitos sobre la mejilla para despertarla.

-Mimi despierta.

Mimi abrió los ojos lentamente y vio al moreno que le sonreía al ver que su amiga había despertado.

-¿Qué pasó?

Preguntó Mimi aun un poco desorientada.

- Te desmayaste por ver la perfección de Matt.

Dijo Tai con burla haciendo que a su amiga se le subieran los colores a la cara y se tapara la cara de la vergüenza.

-No es cierto.

Dijo Mimi apenada haciendo que su amigo no se contuviera y riera de lo avergonzada que se encontraba la chica.

-Pero no te preocupes, no pasó nada, solo vino para cambiarse de ropa porque lo manchaste de té en el café, ahora hay que irnos si queremos averiguar de que hablan esos dos.

Mimi asintió aun roja como un tomate, salieron de la habitación y se asomaron por el barandal de la escalera donde se veía a la perfección la sala en donde estaban el rubio y la pelirroja sentados en el sillón dándoles la espalda.

-Por eso quería hablar contigo.

Dijo Matt viendo a su amiga sentada junto a él sorbiendo un poco de té.

-Yo también tenía mucho que quería decírtelo, pero Tai siempre estaba con nosotros y Mimi, ella me matará por no haberle dicho nada antes.

Tai y Mimi se voltearon a ver ¿De que estaban hablando esos dos?

-Bueno que te parece si vamos a caminar un rato, de seguro nos han de estar esperando.

Dijo Matt con una sonrisa, Sora rió divertida y Matt y ella se pusieron de pie para salir.

Tai y Mimi corrieron de nuevo a la habitación de Matt, se escondieron ahí hasta que la pareja salió del departamento cerrando tras de si la puerta, esperaron unos minutos para que no los vieran cuando ellos salieran y una vez que pasó el tiempo adecuado ellos también salieron y continuaron con su persecución.

Matt y Sora se detuvieron a comprar una nieve y Mimi y Tai se escondieron tras un árbol, observando atentos a la pareja.

- ¿Qué paso sigue?

Preguntó Tai viendo a su amiga. Mimi sonrió y vio a su amigo.

-Es hora de la vergüenza.

Paso 3 Situaciones vergonzosas.

-Ahora necesitamos todo nuestro ingenio para hacerlos pasar el mayor ridículo de su vida o por lo menos hacerlos sentir incómodos.

Dijo Mimi con una sonrisa que fue correspondida por su amigo pero que desapareció de un momento a otro.

-Oye Tai ¿No hemos olvidado algo? de pronto me dio la sensación de que habíamos olvidado algo en casa de Matt.

-Naaa, no lo creo aquí traemos tu maleta y no traíamos nada más, si olvidamos algo debe de ser algo sin importancia, no te preocupes, ahora hay que concentrarnos en el plan.

-Tienes razón.

Contestó Mimi convencida de no haber olvidado nada como decía Tai, y ella y el moreno se concentraron en la pareja que volvía a caminar, alejándose del puesto de nieves.

Mientras tanto en el departamento de Matt en uno de los cuartos se encontraba T.K amarrado a una silla luchando por desamarrarse, hacía rato que había oído como todos salían del departamento, incluyendo a Tai y a Mimi quienes se habían olvidado del él y lo habían dejado ahí amarrado cuando le habían prometido que regresarían por él.

Pegó un gritó de desesperación y se movió bruscamente intentando desamarrarse, pero no lo logró, lo único que ocasionó fue que él con todo y silla cayeran de lado en el suelo impidiéndole ahora sí moverse. T.K suspiró resignado, ahora tendría que esperar a que su hermano o su papá llegaran y eso iba a tardar mucho tiempo.

Mimi y Tai seguían a Matt y a Sora escondiéndose entre los arbustos mientras que la parejita caminaba por la acera. Los dos castaños habían planeado meterles el pie mientras caminaban para que cayeran de narices sobre el pavimento y así todos se rieran de ellos.

Mimi y Tai corrieron adelantándose un par de metros para cuando la feliz pareja pasara ellos meterles el pie y que ambos tropezaran, pero su idea no dio el resultado que esperaban sino todo lo contrario acercaron más al par de enamorados.

Tai les puso el pie en el instante en que ellos pasaban pero solo alcanzó para que Sora tropezara, sin embargo Matt la alcanzó a sostener y ambos se vieron, la pelirroja notoriamente sonrojada y Matt con una suave sonrisa en los labios.

Mimi apretó lo puños al ver aquello, ¡No era justo! Ellos intentaban arruinarles el día y ese par de traidores convertían todo en un momento romántico ¿Cómo era eso posible?

Tai al igual que su cómplice se sentía frustrado, la idea era hacerlos pasar el ridículo no unirlos, ahora tendrían que pensar en otra cosa que enmendara el error que acababan de cometer y ahora sí separar a la parejita por completo.

-Necesitamos otro plan.

Dijo Tai girando su vista a la chica que se encontraba roja del coraje, ella lo miró y asintió. ¡Las cosas no se iban a quedar así!

Matt y Sora se sentaron en una banca a platicar mientras que sus dos amigos se encontraban atrás de ellos entre unos arbustos tratando de idear un nuevo plan.

-¿ahora que haremos Mimi? no se me ocurre nada.

Dijo Tai desesperado, la chica lo miró pensativa, las ideas se le habían acabado ¿Qué más podían hacer?

-No lo sé…

- Vamos Mimi consulta tu revista o algo.

-En la revista ya no viene nada que nos sea de ayuda, y lo último no nos funcionó.

-No, solo empeoramos las cosas.

Se quejó Tai cruzándose de brazos molesto, el solo recordar lo sucedido hacía unos minutos aun le hacía hervir la sangre y más porque sabía que él mismo había ocasionado esa situación.

- ¡Ya sé!

Gritó Mimi emocionada, olvidándose por completo que la podían oír, Tai le tapó la boca y se giró hacia la pareja sentada en la banca, al parecer no habían escuchado a la castaña ya que seguían platicando como si nada, giró de nuevo su vista a su amiga y le destapó la boca para que la chica pudiera hablar.

-Mimi ten más cuidado, nos van a descubrir.

-Lo siento Tai, pero se me ocurrió una gran idea.

- ¿Cuál?

Preguntó Tai curioso y Mimi sonrió con malicia.

-Solo te diré que es hora de seguir los pasos según Mimi.

Paso 4 Trapitos al sol.

Matt y Sora estaban platicando sentados en la banca cuando de pronto una chica de piel morena, ojos color verde y un largo cabello color azul se paró frente a ellos con expresión molesta.

La chica vestía un vestido de manga larga, hasta por debajo de las rodillas de color blanco con adornos color verde y un sombrero del mismo color verde que los encajes de su vestido además de unos botines color negro que completaban su atuendo.

Los dos chicos levantaron sus miradas al sentir la mirada furiosa de la chica sobre ellos y se encontraron con un par de ojos verdes mirándolos furiosos.

-¡Yamato! ¿Me puedes decir que significa esto?

Exclamó molesta la chica apuntando con su dedo a la pelirroja que se miraba igual de desconcertada que él rubio, ¿quién era esa chica?

- ¿Te conozco?

Preguntó Matt confundido, no recordaba haber conocida a esa chica antes.

- AH! Ahora que estas con tu nueva aventurita finges no conocerme, debí saberlo Ishida eres igual que todos.

Dijo dolida la chica dramatizando su dolor, para después mirar con furia a la pareja.

-Pero las cosas no se van a quedar así Yamato, todo mundo se enterará que clase de hombre eres.

La chica sacó un altavoz de la nada se paró sobre la banca entre Sora y Matt y comenzó a gritar a todo pulmón, haciendo que todos los que se encontraban en el parque voltearan a verla curiosos.

-Escúchenme todos Yamato Ishida no es un hombre de palabra, me emborrachó para llevarme a su cama, prometiéndome amor eterno, pero ahora que espero trillizos suyos los niega y me engaña con otra mujer.

Finalizó la chica apuntando a la pelirroja que la miraba entre asombrada y confundida al igual que el rubio.

Matt se paró y jaló a la paeliazul bajándola bruscamente de la banca para que quedara frente a él.

-¿Qué haces? ¿Qué te pasa?, no se quien seas pero deja de decir esas cosas sobre mi nada de eso es cierto.

-Ahora finges amnesia, que poco hombre eres.

Dijo molesta la chica retándolo con la mirada. Sora se paró al ver que Matt estaba perdiendo la paciencia, sabía que Matt nunca golpearía a una mujer, pero muchas veces si podía ser muy brusco, además la chica decía estar embarazada, un coraje así le podía provocar un aborto.

-¿Quién eres?

Preguntó Matt sujetando a la chica fuertemente del brazo.

-Matt tranquilo.

Intentó intervenir la pelirroja pero el chico no le hizo caso.

-Soy la mujer que llevaste con engaños a la cama y la madre de tus hijos.

- ¿De que hablas yo nunca…

- ¡No mientas solo por que estas con esta!

La chica se soltó bruscamente y con una fuerza que asombró al chico. La peliazul dirigió su vista furiosa a la pelirroja que estaba al lado de ella y que abrió los ojos asustados al ver que la chica de vestido blanco la miraba de aquella forma.

Sora sintió que había dejado de respirar cuando la chica de ojos verdes clavó su mirada en ella, ella conocía esa mirada, esa mirada tan profunda y decisiva que ella tanto conocía y ese olor que llegó a sus fosas nasales cuando la chica se acercó amenazante, ella lo reconocería en cualquier parte era tan exquisitamente varonil y ella lo adoraba, era la misma fragancia que usaba Tai, rodó sus ojos a la muñeca de la chica y vio la misma pulsera que ella misma había tejido para su amigo, ¡No podía ser! ¡Esa chica era Tai!

-No puedo creer que me hallas cambiado por esta flacucha pelos de zanahoria, veo que tus gustos han caído muy bajo Yamato.

Dijo la peliazul con burla analizando la reacción de la pelirroja que aun se miraba impactada.

Sora no podía creerlo, esa chica ¡Era Tai! De eso no cabía duda, pero ¿En que estaba pensando ese cabeza de chorlito? Esperen un momento, ¡Tai le había dicho flacucha pelos de zanahoria! ¡Ahora sí lo mataría! Dos podían jugar al mismo juego.

- Nunca pensé que me cambiarías por una chica tan fea y sin chiste.

- ¡A quien le dices fea, dejada!

Preguntó Sora viendo con una sonrisa burlona a la chica de ojos verde que volteo a verla con una cara desafiante y a la vez de burla.

-Es obvio que a ti pelos de zanahoria

-Sora no pierdas tu tiempo con …

-No Matt, es hora de que alguien la ponga en su lugar.

Dijo Sora con un brillo de burla y desafío en su ojos que provocó una sonrisa en la chica de cabellos azules, la pelirroja la estaba retando y algo que le encantaba a Tai eran los retos. Las dos chicas se vieron desafiantes, con sonrisas orgullosas en sus labios.

Matt miró a los dos chicas, parecían disfrutar la pelea, y él no sabía ni como había llegado a estar en medio de esa situación.

Mimi miraba todo escondida tras un árbol, el pleito entre su amiga y Tai se estaba poniendo interesante, ¡Tai era tan genial! Aunque no aseguraba que su amigo ganara, ya que la traidora de Sora era muy buena, y al igual que Tai parecía disfrutarlo.

La castaña estaba muy concentrada en la pelea de sus dos amigos, que no sintió cuando alguien se acercó a ella por atrás, hasta que sintió una mano posarse en su cintura, la chica volteo y se encontró con los ojos negros de un sujeto que parecía ser el típico don Juan.

- ¿Qué tanto miras preciosa?

Dijo el sujeto de ojos negros y cabellos cafés mirando con deseo a la castaña.

-¿Tú quien eres?

Preguntó la chica con molestia, no le gustaba la forma en que la estaba viendo y mucho menos la cercanía que mantenía con ella.

-Digamos que un admirador, te estado observando desde hace rato, y ahora que no está el raro de tu amigo, tal vez podríamos conocernos un poco mejor.

Contestó el chico acorralando a Mimi contra el árbol y acercando su rostro peligrosamente al de la chica que giró su rostro al sentir el aliento de aquel extraño sobre su cara.

Mimi no lo soportó más y antes de que el chico intentara algo más le encajó su rodilla fuertemente en la parte más sensible para un hombre, y cuando lo vio doblado del dolor le golpeo la cabeza con la pesada maleta de mano, para ahora sí dejarlo tirado en el suelo y ella salió corriendo lo antes posible de ahí.

Tai y Sora seguían discutiendo, Matt no sabía que hacer, quería detener la pelea entre las dos chicas pero ambas parecían divertidas con su pelea.

-Vámonos Matt ya no tiene caso que sigamos aquí.

Dijo Sora jalando el brazo del rubio, pero la chica de cabellos azules la detuvo jalando con mayor fuerza el otro brazo del chico.

-Él es padre de mis hijos, él se queda conmigo.

Alegó la chica de ojos verdes jalando con una impresionante fuerza al chico. Sora se acercó a la chica y la miró directo a los ojos.

-Suéltalo EN - TRO- ME -TI - DA.

Dijo Sora mirando fijamente a su contrincante.

-Suéltalo tú TRAI -DO - RA

Los ojos de los dos echaron chispas ninguno pensaba darse por vencido.

- Él es el padre de mis hijos.

Alegó la ojiverde, jalando hacia ella al chico rubio que se sentía como muñeco de trapo.

-Ya te dije que yo no te conozco.

Gritó Matt desesperado soltándose del agarre de la chica de ojos verdes que lo miró furiosa al ver que el rubio no había alejado para nada a la pelirroja . Sora sonrió al ver la cara de Tai, ella estaba ganando.

-¿Por qué niegas a tus hijos? Tú y esa pelos de zanahoria son unos traidores, me traicionaron a mi y a mi… y a mis hijos.

Corrigió Tai, por un momento estaba apunto de mencionar a Mimi pero había logrado remediarlo.

-Ya te dije que yo no sé quien eres.

-Pero sí dijiste que me amabas.

Contestó la chica de cabellos azules fingiendo llanto. Matt estaba desesperado ¿Quién era esa chica? Y ¿Por qué ella insistía en conocerlo?

-¡Y tú has de estar feliz de entrometerte entre nosotros! ¡A pesar de que estoy esperando tres hijos de él, te entrometes entre nosotros!

Alegó la ojiverde a puntando a Sora con su dedo. Sora sonrió, Tai si que se estaba tomando las cosas enserio y parecía no querer ceder así que ella tendría que utilizar su última carta.

Sora soltó el brazo de Matt y abrazó al rubio provocando que el chico se sonrojara a más no poder, miró con ojos brillosos a su amigo que la miró confundido y más rojo que un tomate.

-No me importa que hayas embarazado a otra, yo te amo Matt y quiero estar contigo.

Dijo la chica haciendo que un gran y fuerte ¡Queee! saliera de los labios de los dos presentes.

-¿De que hablas Sora?

Preguntó Matt confundido. Sora lo miró fijamente aun con esa cara de inocencia en su rostro.

-Que quiero estar contigo.

Contestó la pelirroja y Tai no lo soportó más, apretó sus puños con fuerza y se abrió paso entre los dos jóvenes para irse.

-¡Quédate con Matt! ¡No me interesa! ¡Los dos son unos traidores!

Gritó Tai mientras se apartaba, Matt miró atentó a la peliazul irse mientras soltaba quien sabe cuantas maldiciones. Sora también miró a Tai irse, tal vez había exagerado un poco con su último plan, pero parecía no haber otra forma de detener al moreno.

Tai se quitó la peluca y la aventó junto con su sombrero al suelo, estaba furioso, ¡Al diablo Matt y Sora! Si ellos querían estar juntos, pues que lo estuvieran, él ya no iba a hacer nada para impedirlo, ya no le interesaba, no le interesaba nada, Sora había sido muy clara al decir que quería estar con Matt y que lo amaba, él ya no tenía porque meterse.

Se dirigió al baño para quitarse aquel ridículo disfraz cuando sintió que algo chocó con él, bajó su vista y se encontró con una castaña bastante agitada, parecía que Mimi había corrido ¿Qué le pasaba?

-¿Estas bien Mimi?

-Sí no te preocupes solo un pequeño contratiempo, dime ¿Cómo salieron las cosas?

-¡Olvídalo! Yo ya no me meteré en esa relación, si ellos quieren estar juntos, pues bien que lo estén, ya no me interesa.

Dijo Tai furioso arrebatando la maleta de su amiga para meterse al baño y cambiarse. Mimi miró preocupada a su amigo ¿Qué había pasado para que Tai se pusiera así? ¡UY! Si tan solo ese sujeto no hubiera comenzado a molestarla ella estaría al tanto de los hechos, no que ahora tenía que esperar a que Tai se cambiara para saber que pasó.

Después de unos minutos Tai salió del baño, aun tenía su cara de pocos amigos, y se sentó al lado de su amiga que lo esperaba sentada en una pequeña banca afuera de los baños.

-¿Qué fue lo que pasó?

Preguntó la chica al ver a su amigo sentarse junto a ella.

-Sora dijo que lo amaba y que quería estar con él, ya no hay nada que podamos hacer.

-Así que nos damos por vencidos.

Dijo Mimi resignada sin imaginarse lo que esas palabras provocarían en su amigo. Él era Taichi Yagami, él nunca se daba por vencido, y no lo iba hacer ahora que había llegado tan lejos.

-Yo nunca me doy por vencido.

-Pero tú dijiste que …

- Sé lo que dije, y tal vez ya no podremos separarlos pero por lo menos nos vamos a vengar de esta traición.

- ¿Qué quieres decir?

-¡Que seguiremos con el plan hasta que esta cita acabé! ¡Así que Mimi empieza a idear tu siguiente plan!

Mimi sonrió, Tai tenía razón si ya no podían separar a Matt y a Sora, mínimo cobrarían venganza del daño que les hicieron a ella y a Tai.

Los dos castaños buscaron por el parque a sus dos amigos, y los encontraron sentados en un bote en medio del lago. Así que se querían poner románticos, ellos los ayudarían a ponerse románticos.

Paso 5 Al agua patos

Mimi sacó de su maleta un brumoso vestido acompañado de una sombrilla que hacía juego con su vestido. Tai la miraba asombrado ¿Cómo metía Mimi tantas cosas en esa bolsa? parecía la barney bolsa, salía de ahí lo que menos te esperaras.

- ¿Cómo puedes sacar tantas cosas de esa bolsa Mimi?

- Todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar Tai.

Contestó Mimi con una sonrisa mientras se ponía el vestido sobre la ropa que ya tenía puesta.

-Oie Mimi, ¿es necesario ese vestido? Se ve algo pesado.

- ¿necesario? No, pero siempre he visto en las películas románticas que cuando están en un bote en forma de cita usan vestidos como este, estilo "Lo que el viento se llevó" y yo siempre he querido usar uno y esta es la oportunidad perfecta, y el paraguas servirá para cubrir mi cara para que no me reconozcan.

Dijo Mimi con una amplia sonrisa y abriendo el paraguas para ejemplificar lo que decía. Tai sonrió divertido y comenzó a buscar entre las cosas que tenía Mimi en su maleta.

-¿No tienes algo para mí?

Preguntó emocionado sacando varias cosas de la maleta de Mimi.

-Sí, déjame ver.

Mimi comenzó a revisar sus cosas y sacó de ahí un chaleco blanco con rallas negras y un bigote falso.

- ¡Genial! ¡Esto servirá!

Sora y Matt llevaban alrededor de quince minutos en el bote hablando, Sora le había pedido a Matt que usaran el bote para poder hablar sin ser escuchados por Tai y Mimi.

-Así que era Tai.

Dijo Matt serio después de escuchar lo que le había contado su amiga.

-Sí, y Mimi también debió andar por ahí, por eso te pedí que nos subiéramos al bote así no nos podrán escuchar.

- Ya veo, quien diría que eran capaces de tanto, mira que disfrazar a Tai de mujer, si que han de estar desesperados.

Dijo Matt divertido, de lo desesperado que debían estar sus amigos como para disfrazar a Tai de mujer.

-Sí.

Sora también comenzó a reír, cuando de repente sintieron como otro bote chocó con ellos desequilibrándolos un poco.

- ¡OH! Perdonen jóvenes, es que no soy muy bueno en esto.

Dijo un moreno con bigote que iba acompañado de una chica a la cual no se le podía ver la cara puesto que era cubierta por la sombrilla que traía.

- No puede ser.

Murmuró Matt al ver que se trataba de sus dos amigos, esos dos si que eran persistentes, pensó que estando en el lago esperarían hasta que regresaran a tierra pero al parecer no sería así ¿Ahora que tendrían planeado?

- Ya no los molestaremos, vámonos querido.

Dijo la chica escondida tras su sombrilla y Tai comenzó a dar marcha atrás a su bote.

-Claro corazoncito, que tengan un buen día.

Habló esta vez el moreno, haciendo que con aquellas palabras se les revolviera el estomago a sus dos amigos, al parecer esos dos se estaban tomando muy enserio su papel, tanto que no les avergonzaba llamarse por apodos melosos.

Tai comenzó a dar reversa, pero cuando ya se encontraba un poco lejos agarró viada y se volvió a estrellar contra el bote de sus amigos, esta vez haciendo que el bote se volteara y Matt y Sora cayeran al agua.

- ¡OH! Lo siento tanto, les dije que era muy torpe.

Dijo el chico de ojos chocolate al ver que sus dos amigos salían a la superficie, usando el bote como apoyo para no hundirse.

Tai y Mimi comenzaron a reír al ver como sus dos amigos salían del agua totalmente empapados.

- Lo voy a matar.

Murmuró Matt sujetándose del bote para no hundirse. Sora también salió a la superficie y miró como sus dos amigos se reían, ¡Los iba matar a los dos cuando llegaran a tierra! ¡Esta vez si habían ido demasiado lejos!

- ¿Vistes sus caras, fue un clásico?

Dijo Tai entre risas y sujetándose el estomago por el dolor de tanto reír. Mimi también reía al igual que su amigo pero su risa se vio interrumpida cuando una fuerte ventisca llegó hasta ellos y la chica por impedir que la sombrilla se le fuera, fue arrastrada con ella y cayó al agua.

-¡Mimi!

Gritó Tai al ver que su amiga había caído al lago. Matt y Sora voltearon a donde estaban sus amigos y vieron a Tai asomándose por el bote.

-Eso se llama justicia divina.

Dijo Sora al ver que Mimi también había caído al agua.

- ¿Por qué no sale?

Preguntó Matt preocupado al ver que la castaña ya había tardado en salir a la superficie.

-El vestido.

Murmuró Sora borrando por completo la sonrisa en su rostro y cambiando su semblante a uno serio y preocupado.

- ¡El vestido ha de estar muy pesado en el agua la ha de estar hundiendo!

Gritó Sora asustada.

- ¡Maldición!

Dijo Matt y se volvió a sumergir en el lago para buscar a Mimi.

Tai también se dio un clavado al lago al ver que Mimi no salía, pero el moreno no se dio cuenta que una cuerda se había enrollado en su pie provocando que al momento de saltar el bote se volteara y el moreno quedara amarrado bajo el agua.

-¡Tai!

Gritó Sora preocupada al ver como el bote de Tai también se había volteado y el moreno se encontraba en problemas. Sora también se sumergió y fue en auxilio de su amigo.

En el fondo del lago Mimi trataba de salir a la superficie pero el maldito vestido la hundía cada vez más, intentó quitárselo pero le fue imposible y sin darse cuenta perdió el conocimiento.

Matt encontró a Mimi inconsciente que se hundía cada vez más, lo más rápido que pudo nadó hasta ella e intentó sacarla a la superficie, pero la chica pesaba demasiado de seguro por el vestido, ni modo no tenía opción le tendría que quitar el vestido.

Tai luchaba por salir a la superficie pero había algo que le impedía moverse, ¡Maldición! Su pie se había enredado con la soga, y aun tenía que salvar a Mimi antes de que fuera demasiado tarde, desesperado intentó soltarse del agarre de la soga, pero la misma desesperación era lo que le impedía desamarrarse.

Sora vio a Tai desesperado por soltarse de la soga, nadó hasta él y comenzó a ayudarlo, Tai la miró sorprendido por un segundo, pero después al igual que ella comenzó de nuevo a intentar soltar la soga de su pie, lo importante por el momento era que se soltara para ir por Mimi, ya después hablarían él y Sora.

Se le estaba acabando el oxigeno y aun no lograba quitarle ese vestido a Mimi, había intentado de todas formas, desabrochar el corsé del vestido, el moño en su espalda, ¡Todo! Pero aun así no lograba quitárselo, tenía que hacer algo antes de que fuera demasiado tarde.

Estaba decidido rompería el maldito vestido, tomó el vestido por la parte del cuello de atrás para rasgarlo y fue entonces cuando vio el cierre del vestido que iba por toda la espalda de la chica, rodó los ojos maldiciéndose a si mismo por lo tonto que había sido y no haber visto el cierre antes. Lo más rápido que pudo tiró del cierre y le quitó el vestido a la castaña haciéndola notoriamente más ligera.

Matt salió a la superficie agarrando una enorme cantidad de aire de un solo golpe, miró a Mimi, ella aun seguía inconsciente, y al parecer si traía ropa debajo del vestido, así tendría un problema menos de que preocuparse, la chica ya no podría acusarlo de intento de violación.

Nadó con ella hasta la orilla, sacó a Mimi del agua e inmediatamente comenzó aplicar los primeros auxilios en la chica, primero comenzó por darle respiración de boca a boca para que la castaña tomara un poco de oxigeno y continuo con la reanimación cardiopulmonar.

- Vamos Mimi reacciona.

Dijo Matt mientras presionaba constantemente el centro del tórax de Mimi en un intento por hacerla reaccionar, acercó su oído a la nariz de la chica con la esperanza de oír alguna reacción por parte de ella o sentir su respiración pero no sintió nada, volvió a darle respiración boca a boca, y volvió a intentar reanimarla sumergiendo sus manos en el tórax de la castaña que después de un segundo intento comenzó a toser.

Matt sonrió al ver que Mimi había reaccionado, se acercó a ella y colocó con cuidado la cabeza de la chica sobre sus piernas.

-Me asustaste, pensé que te perdería.

Le susurró Matt una vez que vio que Mimi comenzaba a abrir los ojos con dificultad.

Mimi abrió los ojos lentamente y lo primero que vio fue unos hermosos ojos color zafiro observándola junto con una sonrisa dibujada en el rostro del chico, Mimi intentó decir algo, pero cayó inconsciente de nuevo.

Matt observó a la chica preocupado, pero se tranquilizó al ver que el pecho de la chica subía y bajaba en señal de una respiración normal.

Apenas y Matt había sentido la tranquilidad de ver que Mimi se encontraba bien sintió un fuerte puñetazo estrellándose en su mejilla.

-¡Suéltala traidor!

Gritó furioso Tai estrellando su puño contra la mejilla de Matt, estaba furioso desde el viernes que se había estado muriendo por golpear al rubio y ahora que había sido descubierto, no servía de nada contenerse.

- ¡Tai!

Gritó Sora asustada por la reacción de su amigo. Matt se limpió el hilo de sangre que había salido de sus labios por el golpe y clavó su mirada furiosa en el moreno frente a él, dejó a Mimi cuidadosamente en el piso y se levantó para enfrentar a Tai.

-¿Qué demonios te pasa Tai?

Preguntó Matt con rudeza y viendo con severidad a su amigo que lo fulminaba con la mirada.

- Y todavía te atreves a preguntar, y yo que creí que eras mi amigo.

Tai lanzó a Matt otro puñetazo, pero el rubio lo detuvo para después agarrar a Tai por el cuello de la camisa empapada.

-¡Tranquilízate de una buena vez Tai las cosas no son como ustedes piensan.

- Y como son según tú.

Alegó Tai agarrando también a Matt por el cuello de su camisa.

-Chicos cálmense.

Intentó intervenir Sora pero fue ignorada por sus dos amigos.

- ¡Eres un maldito traidor!

-Te dije que te tranquilices.

Mimi abrió los ojos lentamente, se sentó recuperando por completo la conciencia para encontrarse con sus dos amigos peleando y Sora intentando separarlos. Se puso de pie y caminó hasta donde estaban sus amigos y no pudo evitar sentir la sangre hervir al ver como Matt tomaba del cuello de la camisa a Tai que se miraba furioso, ella lo comprendía, se había sentido igual de traicionara que él.

- ¡Tú y Sora son unos malditos traidores!

- ¡Cállate no sabes lo que dices!

Contestó Matt estrellando su puño contra Tai, haciendo que el moreno cayera al suelo.

Mimi corrió hasta donde estaba Tai, tratando de ayudar a su amigo.

- Tai ¿Te encuentras bien?

Preguntó preocupada la chica, sujetando con delicadeza la mejilla golpeada de su amigo, Sora y Matt vieron asombrados a la castaña, no se habían percatado de que Mimi ya había recuperado el conocimiento.

-Mimi…

Susurró Matt bajando su puño.

-sí estoy bien Mimi, ese golpe no fue nada.

-Tai, Mimi, déjenos explicarles lo que pasó.

Habló esta vez Sora acercándose a sus amigos, pero se detuvo al ver la mirada furiosas y llena de lágrimas que los miraba de manera acusadora a ella y al rubio.

- ¿Qué nos van a explicar? ¿Qué están enamorados y que no tienen la gentileza de decirnos lo que está pasando, cuando se dicen ser nuestros mejores amigos? O ¿Qué se la pasan mejor solos, que nos dejan a mi y a Tai afuera? O mejor aun, Que Matt y tú llevan saliendo desde quien sabe cuando y ninguno de los dos se a atrevido a decirnos.

- Mimi no es lo que tu crees, nosotros no…

Intentó explicar el rubio pero la castaña no lo dejó terminar.

-Entonces explíquenos, ¿por qué decidieron salir sin nosotros?

Preguntó Mimi viendo fijamente a Matt, el rubio rodó sus ojos a Sora y esta bajó la mirada apenada, dándole a entender al chico que no estaba lista para decir los verdaderos motivos por los cuales ella y Matt habían decidido verse sin consultar a Tai y a Mimi.

Aquellas miradas fueron suficiente para Mimi, era más que claro que entre Matt y Sora había algo, apretó los labios intentando contener su llanto, se puso de pie y miró con severidad a sus dos amigos.

- Ya no es necesario que expliquen nada, ya lo hicieron.

Dijo Mimi, girándose para irse, pero solo logró caminar unos cuantos pasos cuando sintió que alguien la detenía por el brazo.

- Mimi espera, las cosas no son como crees.

Dijo Matt sosteniendo a Mimi por el brazo en un intento de detenerla, ella volteo a verlo con los ojos inundados de lágrimas, y Matt no hizo más que soltarla de la impresión, se sentía como una basura y se odiaba por haber hecho llorar a Mimi.

- Ya no me interesa.

Murmuró Mimi y se fue corriendo, dejando a Matt con la palabra en la boca, a Sora arrepentida y a Tai igual de dolido que ella.

-¡Mimi!

Gritó Matt al ver que la castaña se alejaba de él corriendo y llorando, intentó ir tras ella pero Tai lo sujetó del brazo con rudeza, haciéndolo voltear.

- ¡Ya déjala! ¡Ya la han lastimado lo suficiente!

- Tú no te metas Tai.

Dijo Matt soltándose con brusquedad del agarre del moreno, que lo seguía viendo con una mirada asesina.

-Ya te dije que las cosas no son como creen.

- ¿En verdad esperan que les creamos? Si es más que obvio que entre ustedes hay algo, no por nada salen juntos a escondidas, o desvían mis llamadas preguntando si es oportuno o no contestarme.

Las últimas palabras Tai las dirigió a Sora que levantó su mirada asombrada, no podía creerlo ¡Tai había visto como ella desviaba sus llamadas !

- Tai tú…

-Sí Sora estuve ahí, vi como desviaste mis llamadas para estar con Matt sin interrupciones.

-Pero Tai yo no…

- Como dijo Mimi, ya no es necesario que nos expliquen, ya lo hicieron con los hechos.

Tai regresó su vista a Matt que tenía los puños apretados y su mirada clavada en el suelo, se sentía frustrado, quería arreglar las cosas, pero si Sora no le permitía decir de que hablaron nunca haría entender a Tai de su error y mucho menos a Mimi.

- No me importa si tú no me crees Tai, pero yo haré que Mimi me crea.

Matt comenzó a caminar por donde se había ido Mimi, estaba decidido a explicarle las cosas a la castaña para que lo entendiera, aunque tuviera que revelarle el motivo por el cual se había visto con Sora sin avisarle a ella ni a Tai.

- Idiota.

Masculló Tai para también dirigirse por donde se habían ido Matt y Mimi, pero una mano jalando su camisa aun empapada lo detuvo, se giró y se encontró con los ojos color ámbar de Sora.

- Tai por favor déjame explicarte…

-No hay nada que explicar.

Dijo Tai soltándose del agarre de la pelirroja para continuar su camino, el también quería encontrar a Mimi para hablar con ella, sabía que la chica necesitaba en ese momento de su apoyo, y él si era un buen amigo, no como Matt y Sora, él apoyaría a Mimi hasta en las últimas.

Sora vio como Tai se alejaba cada vez más de ella y sin poderlo evitar se dejó caer de rodillas rompiendo en llanto, se tapó su rostro con sus manos y comenzó a sollozar con fuerza, se sentía tan mal consigo misma por haber hecho todo a escondidas de Tai y Mimi y también por no haberle permitido a Matt decir de lo que realmente habían hablado. Sentía que todo era su culpa y no sabía que hacer para solucionarlo.

Ya estaba anocheciendo y el frió se comenzaba hacer presente acompañado por un suave viento. Mimi caminaba con dirección a su casa un poco más tranquila de cómo se encontraba al principio, en la primeras cuadras había estado corriendo con chorros de lágrimas brotando de sus ojos; ahora solo sollozaba y caminaba lentamente abrazándose a si misma intentado cubrirse del frió cuando de pronto sintió como unos brazos rodeaban su estrecha cintura y la apegaban a un cuerpo varonil.

Se giró para ver de quien se trataba y se encontró con los mismos arrogantes ojos negros que había visto aquella tarde y se trataba del mismo pervertido que había intentado propasarse con ella.

Mimi se soltó con brusquedad intentando mantener la mayor distancia posible entre ella y ese sujeto que cínicamente le sonreía de lado.

-¿Qué es lo que quieres?

Preguntó Mimi con rudeza haciendo que la sonrisa en el joven se ensanchada y acto seguido el cortara toda distancia entre ella y él.

- ¿Pensaste que te me irías tan rápido lindura?

Dijo el tomando la cintura de Mimi pegándola contra su cuerpo. Mimi como pudo se soltó del agarre y levantó su mano con claras intenciones de darle un merecida cachetada, pero su mano fue detenida en el aire.

-Ahora las cosas serán diferentes hermosa, ahora seré yo quien gane la partida.

Dijo con orgullo el sujeto y jaló a Mimi hasta llevarla a un oscuro callejón que se encontraban al lado de donde ambos jóvenes estaban, la acorraló contra la pared sujetando sus muñecas con fuerza y pegó su cuerpo al de ella poniendo una de sus piernas entre las dos piernas de Mimi evitando que la castaña pudiera de nuevo darle un rodillazo.

Mimi intentó desesperadamente y con todas sus fuerzas soltarse del agarre de su agresor pero le fue imposible, él era evidentemente más fuerte que ella y parecía disfrutar de la impotencia de la chica.

Sonrió al ver que ella no podía soltarse de su agarre por más que lo intentara, y sin previo aviso se apoderó de los labios de la chica, besándolos con deseo y desesperación, devorándolos con brusquedad para saciar su deseo, introdujo su lengua en la boca de Mimi y comenzó a recorrer cada parte de la boca de la chica con un frenesí insaciable.

Mimi sintió asco al sentir, aquella lengua intrusa dentro de su boca, el solo sentir la respiración agitada de él sobre su rostro la hacía desear alejarlo de ella lo antes posible, pero por más que lo intentaba no lograba quitarse a ese sujeto de encima.

Le estaba comenzando a excitar sentir los labios de su víctima luchando porque su lengua no se introducirá en ella y el sentir el cuerpo tenso de la chica deseando escapar de su agarre le hacía desearla más, pegó lo más que pudo su cuerpo a ella hasta sentir que cada parte de su cuerpo presionaba el de la castaña impidiéndole ahora menos que antes liberarse de él.

Mimi soltó un quejido de protesta al sentir como el cuerpo de aquel hombre se pegaba completamente contra el suyo, permitiéndole sentir un bulto en los pantalones de su agresor que insistía por salir y entonces temió lo peor.

Intentó desesperadamente librarse del agarre de aquel maldito, pero le fue imposible, las lágrimas comenzaron a salir nuevamente de su rostro, cuando sintió que una mano de el había llegado a uno de sus senos por debajo de su blusa, intentó soltarse aprovechando que ahora solo sostenía sus manos con una de sus manos pero aun así fue imposible.

-Pagaras caro lo que me hiciste hoy en el parque…

Le susurró al oído liberando por primera vez los labios de Mimi que aprovechó para pedir auxilio, pero nadie parecía estar cerca ya que nadie acudía a su ayuda.

-Puedes gritar lo que quieras nadie vendrá ayudarte.

- ¡Suéltame Por favor !

Suplico entre el llanto la chica, pero por más que luchaba, el seguía venciéndola.

El hombre rió al oír la súplica de Mimi, el llanto de la castaña lo hacía sentir cada vez más excitado ya que lo hacía sentir más poderoso sobre la indefensa chica, que se movía insistentemente para intentar soltarse.

Mimi cerró los ojos al sentir los labios de aquel hombre sobre su cuello devorándolo con ansia, deseó que aquello fuera una pesadilla de la cual despertaría en cualquier momento pero no era así, sintió como la mano que antes se encontraba sobre su pecho se deslizó rápidamente hasta sus piernas con intenciones de llegar a su parte más íntima, y cerró los ojos con mayor fuerza creyendo que llagaría lo que tanto había intentado evitar y más que nunca deseo que aquello no fuera real, pero antes de que la mano logrará meterse bajo su falda sintió como aquel sujeto era apartado de ella bruscamente y lo siguiente que oyó fue que alguien calló sobre varios botes de basura, provocando un fuerte escándalo.

Mimi abrió los ojos y se encontró a su agresor en el suelo tirado entre los botes de basura, para después ver a un moreno que se iba sobre él y lo comenzaba moler a golpes.

-¡Maldito, desgraciado! ¡Intentaste aprovecharte de Mimi.

Decía Tai mientras golpeaba con furia al sujeto bajo él, el solo imaginarse lo que pudo llegar a pasar sino hubiera oído los pequeños sollozos y suplicas de Mimi para que aquel pervertido la soltara, lo hacían sentir ganas de matarlo, de castrarlo si era posible.

-Te vas arrepentir de haberla tocado maldito mal nacido.

Tai le dio el último puñetazo después de casi deformarle la cara a aquel sujeto, se puso de pie un tanto exhausto de la paliza que le había proporcionado y caminó hasta Mimi que se miraba en estado de shock.

-Mimi ¿te encuentras bien?

Preguntó Tai caminando hasta ella, Mimi alzó los ojos y comenzó a llorar inconsolablemente. Tai la abrazó y la llevó fuera del callejón mientras intentaba consolarla.

Después de unos minutos, Mimi logró calmarse un poco, y Tai la apartó de su pecho viéndola fijamente y tomando el rostro de ella con ambas manos.

-¿Ya te encuentras mejor?

Preguntó Tai con dulzura, Mimi asintió y Tai la volvió a abrazar.

- Muy bien vamos, te llevaré a tu casa.

Matt llevaba horas buscando a Mimi, había decidido no irse a su casa sin antes arreglar las cosas con ella, pero para su mala suerte no lograba encontrarla en ninguna parte, parecía que se la había tragado la tierra.

Caminó unos cuantos pasos más maldiciendo su mala suerte cuando vio a una pareja unos pasos más al frente de donde estaba él, se trataba de Tai y Mimi, ella parecía estar llorando mientras que el moreno la abrazaba, vio como Tai tomaba el rostro de Mimi, le decía algo y ella asentía en forma de afirmación, Tai la volvió a abrazar y ambos se fueron con dirección contraria a donde él estaba, ignorando por completo su presencia.

Matt sintió como el corazón se le había hecho mil pedazos en ese momento, ahora más que nunca sentía que la había perdido, apretó los puños con fuerza y golpeó con fuerza la pared del edificio al lado de él sin importarle el daño que se pudo haber ocasionado con aquel golpe.

Mimi y Tai llegaron hasta el departamento de Mimi y se detuvieron frente a la puerta mientras la castaña buscaba en su falda las llaves de su casa.

-Si quieres yo puedo explicarle todo a tus padres.

Dijo Tai al ver como la mano de Mimi aun temblaba y la chica batallaba para abrir la puerta.

-No te preocupes ellos no están en casa, mi papá tenía un viaje de negocios y mi mamá se fue con él.

-¿Estarás bien?

Preguntó Tai quitándole las llaves de la manos a Mimi para abrir él.

-Sí, estaré bien.

Dijo Mimi un poco avergonzada por su torpeza.

-¿Segura?

-Sí, pero antes de irte…

-¿Qué pasa Mimi?

-Sora… ¿Ella se fue con Matt?

Preguntó preocupada la castaña, ante la atónita mirada de su amigo que se había quedado un poco extrañado por la pregunta de su amiga. Hace unos minutos un maldito depravado casi la viola y ella ¿Estaba preocupada por la relación de Matt y Sora?

Tai negó con la cabeza y al contrarió de lo que pensaba Tai el rostro de Mimi se tornó más preocupado, y él que había pensado que eso la alegraría un poco.

-¿Podrías llamarla? Quiero saber que esta bien, ya es tarde y ella se fue sola y…

-Entiendo.

La interrumpió Tai con una sonrisa al comprender el porque la pregunta de Mimi, ella estaba preocupada por Sora y no quería que la pelirroja sufriera por algo parecido a lo que ella sufrió esa noche. Así que sin pensarlo dos veces sacó su celular y comenzó a marcar el número de la casa de Sora.

En casa de los Takenouchi el teléfono comenzó a sonar con insistencia, Sora no tenía ánimos de hablar con nadie así que esperó a que su mamá contestara mientras que ella seguía jugando con su cena de la cual no había probado ningún bocado.

La señora Takenouchi se paró de su asiento y caminó hasta el teléfono para contestarlo.

-Alo, casa de la familia Takenouchi… ah! Hola Tai… sí Sora está aquí te la pasare… a ya veo si llegó con bien, muchas gracias por preocuparte nos vemos.

La señora colgó el teléfono y caminó hasta la mesa donde se encontraba su hija aun sin comer, Sora levantó el rostro y vio como una sonrisa de satisfacción estaba dibujada en el rostro de su madre.

-¿Quién era?

Preguntó Sora con desgano.

-Era Tai.

- ¡Dijiste Tai!

Gritó Sora levantándose bruscamente de su asiento, lo que provocó que la sonrisa en su madre se ensanchara.

-¡¿Por qué no me lo pasaste?

Preguntó Sora alterada.

-Porque dijo que no era necesario, solo quería saber si habías llegado bien a casa, estaba preocupado porque te viniste sola. Es un buen chico.

Sora tomó asiento un poco más tranquila y sonrió levemente por el comentario de su madre, ella tenía razón, Tai era un buen chico y tal vez era por eso que se había enamorado de él.

Tai colgó el teléfono y fijó su vista en Mimi que lo miraba esperando a que terminara con la llamada.

-No te preocupes ella está bien.

Dijo Tai con una sonrisa en su rostro, una parte de él se sentía más tranquila al saber que a Sora no le había sucedido nada, sino él nunca se lo perdonaría así mismo.

Mimi sonrió al escuchar que su amiga estaba bien, abrió la puerta de su casa y entró no sin antes despedirse de Tai y agradecerle por haberla salvado de aquel maldito pervertido que había intentado abusar de ella.

- Que pases buenas noches.

- Buenas noches; Mimi si llegas a ocupar algo, cualquier cosa llámame, yo vendré más pronto de lo que te imaginas.

-Muchas gracias Tai.

Tai sonrió y después de una serie de indicaciones que le dio a Mimi, como de que cerrará bien, que no le abriera a nadie, y que lo llamará cuando ocupara algo, Tai se fue a su casa no sin antes asegurarse de que Mimi había cerrado bien la puerta.

Siguiente Capítulo: Amigos - Publicación: Viernes 29 de abril del 2011

Mimato196

1 de marzo del 2011