-POV Chris-

Tediosa mañana. Como detesto levantarme tan temprano. Odio tanto a la jodida escuela, que lucha por expulsarnos y a la vez quiere hacer lo contrario. Ni siquiera me gusta ir a ese sitio mierdoso. Pero nooooo, mamá quiere que vallas. Baah! sabe que no me gusta ¿para que insiste? todos los estúpidos días desde hace bastante tiempo me obliga a ir, ¿quien necesita el noveno grado si vas a terminar de mercenario? por lo menos yo no. Es, es tonto de muchas formas.
Bien, bien haré lo que se supone que es lo correcto: salir de la cama.
Me pongo las pantuflas y camino hasta el apagador y... ¡JODER! ¡¿QUIEN PUSO ESA MESITA ALLÍ?!... sobo mi muslo, de verdad que ese mueblecito era poderoso. Como sea, ¿qué iba a hacer? ah, si, encender la luz. Entrecierro los ojos inmediatamente, de mala gana camino hasta el lavabo del baño y me observo en el espejo. ¡Ja! de verdad que estaba algo jodido... mis ojeras están mucho mas marcadas de lo normal. ¿Será el cigarrillo? puede ser, al fin y al cabo no es del todo correcto que un chico de 15 años fume tanto como cualquier hombre bastante adicto al tabaco. ¿O será porque últimamente no he dormido bien? mis propios pensamientos no me dejan en paz, es todo, todo muy confuso.
¿Cuanto a pasado? quizás tres meses, o quizás cuatro; realmente no tengo ni idea. No le tomo mucha importancia al tiempo. Todo fue tan extraño, tan... no lo sé, tan poco usual. Pasó de la nada, y ahora no puedo evitarlo. ¿Desde cuando pienso mas en una persona que en mi pala? eso no está bien... y deja tu eso, ¿desde cuando pienso mas en un chico que en cualquier otra persona? eso realmente no está muy bien. Me froto el rostro con ambas manos tratando de despejar mi mente. El no me gusta, punto. No tengo mas que discutir conmigo mismo, es simplemente estúpido pensar que el llama mi atención. Bien, si llama mi atención, pero es bastante... inusual. Su piel tan pálida como la nieve, y el color de sus ojos es tan genial; No se ve a un sujeto con los ojos color carmín todos los días.
Tomo algo de ropa limpia y me cambio. No desayunaré, no es algo que acostumbro hacer. Tomo mi mochila y la pongo sobre mi hombro. No me despido de mi madre, y camino lentamente sobre la acera. Está nevando... apenas se distingue, pero siento que es así. En el suelo siempre hay nieve, es normal que llegue con mis botas llenas de la cosa blanca, y es que no me gusta tomar el autobús, no soporta escuchar tantas incoherencias en boca de todo mundo. Prefiero ser yo y mis pensamientos en lo que llego al sitio donde paso mas tiempo dormido que despierto. Aunque... últimamente no es así. Damien se comenzó a sentar a mi lado y no puedo dejar de voltearlo a ver. Suelo recostarme sobre mis brazos y observarlo hacer garabatos en sus cuaderno o dormir... dependiendo de lo aburrida que esté la clase. De alguna forma, se me hace… encantador… Ahh, ¡pero el no me gusta! si lo miro es porque, ah, me gusta voltear mi cabeza al lado derecho cuando me recuesto; y como no hay nada mas interesante que ver... Y a todo esto, ¿donde estará el?

-Fin Chris POV-

El castaño entra al instituto y camina despreocupadamente hasta su casillero, casualmente situado a cuatro espacios del de Damien. Se voltea, y observa, colgado en la pared, el reloj. 5 minutos para el toque de entrada. Damien Thorn será muchas cosas pero, extrañamente, nunca un impuntual. Las personas se apresuran a coger sus libros y demás cosas, avanzando de a poco a sus respectivos salones; Christophe continúa a su paso, abriendo y tomando sus cosas con toda la paciencia que puede tener alguien que desea no estar mas tiempo en su salón de clases. Por alguna razón se siente incomodo y no logra identificar la causa de dicho sentimiento tan... ¿incomodo? valla juego de palabras. Cierra con fuerzas sus ojos por unos segundos, mejor sería olvidar tan estúpida sensación y continuar con lo que sea que hacía. Con notable fuerza, azota la puerta de su casillero, acomodándose al mismo tiempo su mochila de lado a la cual le había metido un cuaderno casi nuevo, pues digamos que no lo usaba frecuentemente. Comienza a ver a sus alrededores, buscando señales de su compañero pelinegro. Se escucha en todo el lugar el timbre de entrada, y no lograba ver por los pasillos o por allí a Damien; duda que llegue.

-POV Christophe-

Es el segundo día continuo que falta a la escuela, y desconozco las razones. No es porque esté obligado a decírmelas ¡Oh, claro que no! ¿Por que lo haría? no es como si Damien fuera alguna clase de hermana menor que debo cuidar todo el tiempo, y que si desea hacer algo debe pedir permiso, ¡por supuesto que no! El solo es su amigo. Además, dos días sin ir a la escuela no es tan grave, uh... no supe nada de el, el fin de semana; pudo... ¿pudo haberle pasado algo grave? ¡Bah! ¡Que cosas! por supuesto que no. Solo son dos días, porque debería estar preocupado por dos días sin hablarle. Lunes, ¡todo el mundo odia levantarse temprano los lunes! seguramente por ello faltó ayer. ¿Y si enfermó? ¿Que tal si se contagió de algo grave y... ¡el está bien, carajo! de haber enfermado, el profesor hubiera recibido una aviso de su padre... aunque... su padre ni en cuenta de lo que su hijo hace ¿por qué molestarse en enviar esa clase de avisos? así que... si, puede que esté enfermo. Pff! ¡Si, como no! Damien jamás enferma, es biológicamente imposible que alguien como el, enferme. ¿Y el día de hoy? ¿Cuál serían las razones? ... ¡suficiente! ¡No debería estar cuestionándome eso! es, es, es ilógico pensar que me preocupo mas por Damien, que mi madre por mi persona.
Prefiero olvidar todo lo referente a Damien, uh, por el momento. Vuelvo a mirar los pasillos. Ahora están casi vacíos ¡bien! llegaré tarde a clases, y no me interesa en lo absoluto. Hago una mueca de disgusto inconcientemente, y suspiro cansado; definitivamente Damien faltará de nuevo.
Tomo paso a mi aula, y al estar frente a la puerta, toco sin obtener respuesta. El profesor ha iniciado su clase, y por como es el hombre, no me dejará entrar. Ruedo los ojos. Ahora debo pensar en que desperdiciar medio día de clases, pues esa clase es la más larga de toda la semana.
Supongo que iré un rato al patio; quizás a dormir, quizás a fumar un poco. Lo decidiré cuando llegue.


El tiempo pasa volando cuando te entretienes demasiado con algo... ese no fue mi caso. Todo el día se me paso leeeeeeeentisimo, a tal punto de alegrarme el hecho de que solo queda una clase mas para salir; solo 45 minutos mas de jodida tortura mental y soy libre por fin.
Esta vez, llego a tiempo al aula, y ocupo un lugar (por culpa de otros que me ganaron los mesa-bancos del fondo) casi al frente del aula. El maestro entró, todos guardaron silencio (como pocas veces) y con toda la maldita tranquilidad, tomó asistencia; nombre por nombre, apellido por apellido, como si eso fuera el único trabajo del hombre. Al llegar a 'Thorn, Damien' un silencio invadió el salón. El profesor, al ver que nadie respondía al llamado, cuestionó "¿donde está Damien?". Alguien al fondo, gritó un "¡faltó!" con una voz molesta. Le resté importancia.

-Um, es el segundo día que Thorn falta... ¿alguien sabe por qué?- mencionó.

De nuevo, el silencio reinó. El hombre parecía insatisfecho por no obtener respuesta, por lo que preguntó de nuevo.

-Bien, ¿hay aquí alguien que pueda saber la causa de su inasistencias?-

La misma voz que antes había gritado molestamente, mencionó esta vez "¡Chris sabe!"... maldigo a esa odiosa voz. Volteo hacia atrás, y parece que nadie había dicho nada; fingieron.

-Oh, si, De'lorne... ¿usted sabe que sucedió con su compañero?-

-Pues... ahora que lo dice,- hablo con cierta indignación, ya que detesto responder cosas tan molestas -no. Ni idea de que sucede con el chico- contesté desinteresadamente. El profesor hace una mueca de disgusto, justo lo que pretendía.

-Entonces, requiero que le avise que debe justificarse, o esas faltas afectarán su promedio...

-¡¿pero yo por qué?!

-¿observas a otra persona dispuesta a hacerlo?

De inmediato, volteo hacia atrás y miro como todos me desvían la mirada, dando a entender que nadie lo haría ¡hasta su amigo rubio se quedó callado! valla compañeros. Regreso mi vista al frente, y me encuentro con la mirada seria del maestro.

-Si no lo haces, te bajo a ti también la calificación- dice firme.

-¡¿qué?! ¡¿P-pero por qué?!- dije molesto.

-¡Solo hágalo, joven De'lorne!- respondió molesto. Esta vez el profesor había olvidado la calma con la que había iniciado; que suerte la mía.

Crucé los brazos, fruncí el ceño indignado por ese castigo tan innecesario. Prácticamente estaba haciendo un berrinche, tal como lo haría un niño pequeño cuando no lo dejan jugar sus 'cinco minutos más'.

-Fin POV-


Poco a poco, el lugar se fue vaciando, dejando entre los últimos en salir al chico con cierta obsesión hacia las palas. No tenía prisa, al fin y al cabo no tenía nada importante por hacer. Al salir por la puerta, y girar por el pasillo descuidadamente, chocó con otra persona. Bueno, otra persona chocó con el. Esta persona casi corría por el pasillo, así que el tenía la culpa, y Christophe lo notó, lo notó a la perfección.

-¡HEY CONNARD!- insultó vulgarmente, pues gracias al impacto ambos habían caído al suelo. Si era algo que le gustaba de hablar en su idioma natal, era que podría (por ejemplo) maldecir al papa en cualquier momento, cuantas veces quisiera, y absolutamente nadie lo notaría. La gente no era muy culta en lo que le respecta.

El otro chico, una personal alta, refinada a simple vista, de ojos claros y cabello rubio, se sorprendió por dicho impacto y por el grito que el castaño le proporcionó, pero al saber de quien se trataba, espontáneamente dejó ver una sonrisa divertida, y rió ligeramente.

-¡Christophe!- Dijo un tanto contento, mientras se paraba, y le ofrecía ayuda, tendiéndole la mano amigablemente. Chris respondió a dicho gesto apartando bruscamente la mano extendida del otro, para así, pararse por su cuenta.

-No necesito tu caridad...- dice con aspereza, recogiendo algún par de bolígrafos del suelo.

-Tranquilo- responde calmadamente, aún conservando la sonrisa, a pesar de la frialdad del otro -no es para tanto...-

-Terminé en el suelo gracias a ti, ¿eso no es 'tanto' para ti?- interrumpió molesto.

-Haz pasado peores gracias a mi- dice sonriente y un tanto sarcástico, mientras se acomodaba su abrigo y su mochila.

-Si, si, tu jodido perro guardián... como olvidarlo- habla sarcástico al tiempo que rueda lo ojos; dicho comentario le saca al otro una risa bastante agradable, contagiando un poco a Christophe. Sonríe.

-Bien, si en otra ocasión debes visitarme, prometo amarrarlo, en serio.- El rubio sonríe de nuevo.

-Ni en tus sueños más locos, Gregory...- comenta Chris, retomando el paso por el pasillo, ahora acompañado por el otro.

Un silencio incómodo se formó entre ambos, mas incómodo para Greg que para Christophe, pues a el realmente no le importaba estar acompañado o no; en cambio a Gregory, si.

-Y uhm, ¿como te encuentras, Christophe?- Dijo algo inseguro, sin voltearlo a ver.

Chris voltea a verlo de reojo ¿tan importante era para el chico entablar una conversación? Quien sabe, pero al parecer es algo a lo que está acostumbrado el muchacho. Tal vez el hecho de que el sea considerado una persona 'carismática', 'amistosa', y por qué no, 'lindo'(ese es calificativo que normalmente usan las chicas para describirlo), haga que la gente se acerque a hablar, y por consecuencia, que el chico adquiera un gusto por ello. A Christophe no le parece que sea una persona como lo describe la sociedad, pues para el es alguien egocéntrico y demasiado presumido, aunque también lo consideraba buena persona. Es más, ni siquiera entendía como llegaron a ser colegas, pues al conocerse, simplemente se odiaron. Antes se notaba como Greg no soportaba la actitud 'desinteresada hacia todo' que mantenía Chris, y se notaba como Chris detestaba el pensamiento de 'Soy perfecto en todos los aspectos' de Greg. El rubio sabía que algo había cambiado en el menor, no del todo por supuesto, pues seguía con esa rara actitud, pero sabía que algo había hecho que Chris... ¿tuviera una mente más abierta? ¡Ni siquiera podía describir que le sucedió al castaño! pero desde ese acontecimiento desconocido para el y cualquiera, Chris comenzó a ser mas abierto con las personas, a conversar un poco mas, por mas groserías que gritaba en esas conversaciones ¡pero lo hacía! y eso fue suficiente para que ambos chicos un día se pusieran a platicar, para finalmente, acabar como los compañeros que eran.
Gregory tenía sus momentos donde hasta parece ser alguien de admirar para el castaño; lastima que eso no suceda siempre. A Chris le agrada Greg, pero no para estar todo el tiempo a su lado, quizá en otra vida...
Las personas en el pasillo eran cada vez menos, pues lo menos que quiere uno a mediados de una semana de clases es estar más tiempo en la escuela. Ambos seguían caminando a un ritmo lento y de alguna forma desesperaba al más alto. Se notaba como jalaba ansiosamente los botones de su abrigo, y como de vez en cuando pasaba su mano por sus cabellos. Christophe suspiró resignado. Haría lo que el otro esperaba que hiciera, y no mentiría con el clásico "bien" que todo el mundo responde cundo te preguntan tu estado de ánimo. Si el no quería decir como se sentía, ¡pues no contestaba y ya! no iba a mentir para hacer sentir bien a alguien, o por lo menos, así era su ideología en ese momento. Contestaría con la verdad, se iba a sincerar por un momento y, quien sabe, quizás resultaba algo bueno de eso.

-Bueno, siendo sincero, no me agrada el hecho de que ahora tenga que ir a casa de Damien...-dijo un tanto tímido, mientras agachaba la mirada y jugaba nervioso sus dedos.

Gregory miró dudoso un segundo a Chris, pues no sabía el porque del cambio drástico de actitud del chico, pero, si algo sabía el en el tiempo que lleva conociéndolo, es que eso significa que realmente le preocupa o molesta, y que estaba diciendo la verdad en eso que menciona. Lo mejor sería ayudarlo en lo que sea que necesitara en ese momento, después de todo, ¿que mejor recompensa que ayudar a alguien?

-Y si no te agrada, ¿por qué lo haces?- Respondió tranquilamente.

-Por que me han obligado a ello. Además, si lo hago Damien saldrá beneficiado de alguna forma.- Greg sonrió ante su comentario, y volteó a ver al castaño.

-Tú y Damien son muy buenos amigos, ¿no?

Chris no evitó también sonreír ante esa pregunta. Y es que, ciertamente, ellos dos eran muy apegados. Solo unos meses fueron suficiente para que ese par se convirtieran en 'uña y carne', a pesar de que al principio detestaba la actitud del otro, siempre tan sarcástica... ¡y no es que ya le agrade! Oh no, aún le molesta, pero ahora, por alguna razón, podía tolerarlo, y hasta algunos comentarios se le hacían graciosos. Era raro viniendo de el ya que eran pocas, MUY pocas, las personas que lo hacían reírse de verdad, o de sincerarse un raro, o de realmente estar a gusto o en paz. Damien había logrado todo eso, sin esfuerzo alguno y lo "peor", era que a Christophe le agradaba eso, le agradaba que el lograra todo eso tan sencillamente y cuando menos se lo esperaba. Lo hacía sentirse... feliz.

-Si...- contesto con una sonrisa, que hasta podría describirse como 'boba'. Detuvo su caminar, y volteó a ver Gregory, quien, aparentemente, le agradaba como estaba actuando, pues también sonreía, contento por el otro.

-Entonces, si son tan buenos amigos, no creo que tengas problema con visitarlo un rato, al fin y al cabo, llevas días sin saber de el, y sería lo mejor modificar eso-

-Tienes razón...- dijo pensativo, para luego sonreír -¡Bien! lo haré con gusto, entonces-

-¡Perfecto! pero recuerda...- hace una pausa dramática/exagerada, mientras posa una de sus manos en el hombro del otro -asegúrate de que no tenga perros antes de entrar a su propiedad- Dicho esto, rió por su propio comentario. Chris suspiró por el ridículo consejo del otro, e hizo un 'Facepalm'.

-Mi mente se llenó de recuerdos no-felices. Acabas de arruinar el momento, merde...

Gregory continuó riendo energéticamente unos segundos más. En esos momentos era cuando perdía todo el respeto/admiración/amistad/confianza (Etcétera, etcétera) que Greg había logrado hacia el en los últimos minutos.
Cuando por fin, el rubio mayor deja de lado esa sonrisa burlona, Chris lo miró con desaprobación y continuó caminando, seguido por Greg, por supuesto, hasta llegar afuera de la escuela. Greg se giró hacia Chris.

-Bien, es aquí cuando yo me despido. Fue de mucho agrado hablar contigo, Christophe.- Dijo, esbozando una cálida sonrisa de lado.

-Jodete, Fields...- le dijo exasperadamente, mientras le mostraba, a diestra y siniestra, su dedo medio alzado. -...pero gracias, por todo.- terminó su frase, con una sonrisa amistosa, pero sin bajar su dedo. Después de eso, dio la media vuelta, y se encaminó a la casa de Damien.

Gregory rió ligeramente, y el también se encaminó a donde sea que necesitara ir, en sentido apuesto por donde se retiró el castaño. El siempre supo que Christophe tenía un gran corazón.


Tras caminar varias cuadras hacia el norte del pueblo, llegó a una zona residencial-privada, donde todas las casas son iguales exteriormente, como en las clásicas películas estadounidenses. Entró, y comenzó a buscar su casa. "1579...1579...1579". Se repetía el mismo el número del domicilio del ojirojo, pues, al ser las casas tan parecidas entre sí, eso era lo único que hacía distinguirse. Ya antes había visitado a su amigo, pero se perdía entre las callecitas de la residencial. Suela una risita, pues recordó la primera vez que lo visitó: Prácticamente se perdió en el lugar, que no consta de más de unas quince cuadras; algo desesperado, llegó a los límites de tener que usar su teléfono celular para pedirle indicaciones al más alto. El se las daba tan específicamente como su capacidad mental se lo permitía ¡pero era imposible! Chris no entendía. Damien tuvo que citarlo en un punto de encuentro, en una tienda de abarrotes no muy lejos de su hogar. Ambos decían estar en ese lugar, sin embargo, ninguno de los dos lograba ver al otro, hasta que repentinamente, y al mismo tiempo, ambos dieron media vuelta y observaron que no estaban separados por mas de diez metros de distancia; al verse, ambos gritaron sorprendidos mientras apuntaban al otro "¡HEY! ¡Allí estás!". Después de eso, las risas sobraron. (N/A: Basada en hechos reales:B)
"1579... ¡1579!"
Le fue útil ir primero a esa tiendita, y de allí hacer el recorrido que hizo la primera vez. Observó la vivienda con detenimiento; nada, absolutamente nada de diferencia con las demás. Se trataba de una casa grande, de un par de pisos de altura y un gran patio cercado. Color beige y de amplias ventanas polarizadas cubiertas con cortinas, siendo imposible observar el interior de la residencia. Si pudiera elegir una palabra para describirla, Christophe usaría: "demasiado-elegante-para-mi-gusto".
Recordó de repente el consejo de Gregory. Golpeó con sus propios dedos una parte de la cerca metálica. Nada, ningún perro apareció. Ya sabía que Damien no tenía mascota, pero más vale prevenir a un can, que lamentar.
En seguida, tocó el timbre y esperó a que atendieran. En su espera, comenzó a ver hacia todos lados, observando el gran árbol junto a la entrada, la pequeña fuente del patio, las piedras del piso... Casi inconcientemente comenzó a colocarse correctamente la mochila, sacudirse las ropas y a acomodarse un poco su cabello castaño.

Espera... espera... ¡que se supone que estoy haciendo! ¿P-porqué me estoy peinando? ¡Yo no me peino! ¡AGH! ¡NO! otra vez mis pensamientos raros...

Hace una mueca de vergüenza para sus propios actos, y deja de hacerlo inmediatamente. Vuelve a tocar el timbre, ¿por qué tardaba tanto? Sus pensamientos se hicieron cada vez más aleatorios, hasta que por fin, la puerta principal de madera se abrió repentinamente. Se asomó por ella, el chico pelinegro que tanto ha confundido últimamente a Chris, que al ver a su amigo fuera de su casa, esperando a que le permitieran entrar, sonrió contento, logrando así, que otro también sonriera.
Damien salió de su casa, y se aproximó a la cerca atravesando el patio vistiendo con nada más y nada menos que su pijama. Esta constaba con un cómodo pantalón amplio totalmente de color negro y una camisa sencilla y pantuflas de color rojo carmesí... una paleta de colores bastante obvia y muy típica de el, si me lo preguntan. Eran casi las dos de la tarde y Damien seguía vistiendo con su pijama, y Chris solo podía pensar en una cosa: "¡Qué felicidad vestir así!" y es que, ¿a quien no le gusta usar su pijama hasta altas horas de la tarde? ¡A NADIE!
Chris siguió observándolo mientras se acercaba. Su cabello estaba totalmente despeinado, mas de lo común, seguramente estaba acostado. Su piel tan clara como siempre y sus ojos irradiaban felicidad.

...sus ojos...

Sacude la cabeza para despejar pensamientos de extraña naturaleza. Damien, con unas llaves en sus manos, llega a la cerca y abre la cerradura de la puerta, permitiéndole así que Chris ingrese al lugar.
Christophe, sin decir nada, se adelanta por el pequeño camino marcado por piedras que está el suelo que da directo con la puerta principal. Al llegar se detiene haciendo que Damien tome la delantera, y abra la puerta de su casa. Abre la puerta y entra, extendiendo la mano hacia adentro de la residencia, como seña cordial de que tenía permiso de entrar.

-Adelante...- Dice Damien formalmente. El otro asiente con la cabeza. Al entrar, lo primero que se logra apreciar es la sala, con grandes sillones de piel, jarrones caros como decoración, una gran televisión, y un montón de cosas "elegantiosas" que a Chris realmente no le interesaba; El podría tener todo el dinero del mundo, y sin embargo seguir vistiendo con los mismas ropas que trae ahora mismo.
No pide ninguna clase de permiso, y se sienta en el amplio sillón como si fuera propio. Damien suelta una muuuy sutil risita y cierra la puerta, para después, sentarse al lado del otro. Chris lo mira y nota la cercanía con la que el otro se sentó... eso, eso era muy cerca, para su desabrido gusto. Suspira cansado.

-Bien, no tardaré mucho, solo te vengo a decir algo y ya. ¡Así que no te acomodes, que ahorita tendrás que abrir esa jodida puerta de nuevo!- Dijo "molesto", ya que todo lo dijo con una sonrisa y el ceño fruncido; prácticamente estaba jugando, al tiempo que apuntaba inculpando a la pobre puerta victima de insultos con acento francés.

-ok, ok, entonces, dime.

-bien. uhm, ah... ¡ah si! lo recordé- habla neutral- El profesor necesita que justifiques tus faltas... Bien, ya lo hice, ya me voy- dice al mismo tiempo que se para, para retirarse del lugar, a Damien le extraña tan rara actitud y rápidamente lo jala del brazo, logrando así, que cayera sentado de nuevo en el sillón.

-¿que?, tu estuviste de acuerdo con mi punto de 'solo diré algo me largo', no veo porque jalarme de esa forma...- Dice Chris como si se tratara de lo mas normal del mundo.

De repente, Damien esboza una gran sonrisa, el otro lo mira extrañado.

-viniste a decirme eso hasta mi casa, por que me extrañabas...- Dijo juguetón. (N/a: si el rostro de Damien fuera un emoticón, sería ':B' ese...)

Al escuchar esto, Chris se sonrojó sin poder evitarlo, y se puso nervioso. Y es que en cierta parte era cierto, pero eso el nunca lo aceptaría.

-¿q-qué? ¡Claro que no!- trató de ocultar dicho sonrojo, fingiendo molestia. -¿por qué yo haría eso? ¡Yo no lo haría!

-¿Tu no haría qué, Christophe?- Jamás ocultó su sonrisa.

-¿que cosa?

-Extrañarme...

-No... ¡Digo! si.- Se ponía nervioso cada vez un poco más. Damien sonrió victorioso.

-Entonces si me extrañabas...

-¡NO! Yo le dije 'Si' a tu 'No'- Dijo un poco desesperado, haciendo ademanes para explicar su punto.

-¿entonces no me extrañabas?

-Si.

-¿si me extrañabas?

-¡AAAGGGHHH!

Christophe, en ese momento de extraña locura por ser un "incomprendido"(literalmente), tomó una pequeña almohada de las que había en el sillón, y se cubrió la cara con ella; para después gritar. Con eso, Damien ríe, inevitablemente.

-¡Hey! tranquilo... Yo se que si me extrañabas, no tienes por que complicarte explicándomelo- Dice burlesco.

Chris se quita lentamente el cojín de la cara, solo para verlo con cara de molestia y de pocos amigos. Después, suspira cansado.

-Ya me voy...

-Si gustas.- Y con eso el azabache le dedica una gran sonrisa amistosa, a la cual, el otro, a pesar de estar "enojado", responde de la misma manera.

Se para del sillón, esta vez sin conseguir un contratiempo extra, y camina hasta la puerta. Damien se para detrás de el, y le abre la puerta al otro, para que saliera. Este da la media vuelta, y lo voltea a ver, sin rastros de alguna molestia. Es más, hasta se veía, alegre...

-Hasta mañana, Damien.

-Hasta mañana, Chris.- ...Y el otro no se quedaba muy atrás.

-POV Damien-

Cerré la puerta, y por algún motivo, me quedé allí parado. Sin moverme, sonriendo a la nada. Mi sonrisa se desvaneció de a poco, y sacudí la cabeza.
No es normal, definitivamente no es normal. ¡Está mal! eso creo.
El es mi amigo y nada más. Solo es mi compañero, mi bro... además, yo no soy gay. No, a mi me gustan las chicas, como son, sus perfúmenes; no me gusta el, o quizás... ¿bisexual? no, no. para ser bisexual me deben de gustar los chicos tanto como las chicas, y a mi no me gustan los hombres.
El... Christophe... no puedo evitar sonreír estúpidamente al decir su nombre. ¡NO! ¡No puede ser! pero, es que agh... su cabello café, y su actitud tan imperfecta, su mirada, sus labios... ¡CARAJO! ¡Que pensamientos tan maricas! alguien, por favor golpéeme; en serio.
Pero el... en el poco tiempo de conocerlo, siempre me acompañó cuando nadie lo hizo. Cuando todos me rechazaban, el estaba a un lado de mi gritando obscenidades en dos idiomas a quien se acercara a molestar. De verdad lo aprecio mucho, lo aprecio tanto a el... lo quiero. ¡Mierda! otra vez yo, y mis mariconadas. Oh Jesucristo, si Chris supiera lo confundido que me pone, lo mucho que me hace dudar sobre cosas sin importancia, si supiera que he soñado con el... agh. Tengo problemas. Demasiado empalagoso, que asco.
OK, es normal, es la jodida adolescencia la que me hace dudar sobre todo. Es solo momentáneamente, son solo hormonas... que triste.
¿Qué pensará el? ¿Estará igual de confundido? ¿O será alguien decente y no pensará así de mí? ¡Carajo! ¡Pff! pienso demasiado en el. Demasiado en su piel, en su actitud, que aunque todo el mundo la tome como "de mierda" a mi me parece tan terriblemente asombrosa.
Quizás, solo quizás, creo, no estoy muy seguro; tal vez exista la mínima posibilidad de que el si me agrade un poco mas de lo normal…


Su opinión me interesa mucho, así que dejame un hermoso review de parte y lograrás hacerme sonreir una vez más[:

Les agradezco mucho por haber leído, y por sus reviews y por todo! en serio:3

Création, se despide.

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