15 de Marzo de 2008

Solo había una cosa que superase las ganas de Daisy de seguir durmiendo, el hambre. Aun entre las sábanas sus tripas habían comenzado a rugirle, y cinco minutos más tarde bajaba corriendo a la cocina, seducida por el increíble olor que de allí se escapaba. Su madre preparaba unas tortitas, mientras otro montón esperaban a ser comidas sobre la mesa:

"¡Tortitas! ¿Te he dicho cuanto te quiero?" pregunto dándole un sonoro beso de buenos días y corriendo a por la comida.

"Anda, chantajista. Que solo me quieres por el desayuno" bromeó su madre guiñándole un ojo y haciéndola reír.

"Tengo que pedirte un favor…" pronunció Daisy devorando a la vez una tortita recubierta de caramelo

"Me das miedo…" siseó su madre, girándose hacia ella para prestarle atención "¿De qué se trata?"

"Necesito el coche para esta noche. Voy a ir al centro"

"¿El coche? El pobre trasto tiembla cada vez que te sientas en el asiento del conductor"

"Bueno, también hay otra posibilidad, puedes venir conmigo y conducirlo tu. Es un estreno, ¿qué te parece?"

"¿Un estreno? ¿De qué?" preguntó volviendo a centrarse en las tortitas que sino se quemarían.

"Es un festival de cortometrajes. Y entre los que lo abren, se estrena el de Renee" Aquellas palabras detuvieron un instante a Lucy y agradeció estar de espaldas a su hija. Renee… ¿hacia cuanto que no sabía nada de ella? Desde la convención… recordó apesadumbrada. Se recompuso y recuperó su mascara de tranquilidad y sonrisas.

"¿Cómo te has enterado? ¿Qué tal esta Ren?" preguntó con normalidad

"Hable hace un par de días con ella por teléfono. Me llamó para avisarme del estreno y le dije que iríamos."

"¿Por qué no me has avisado antes?"

"Bueno, te lo estoy diciendo ahora, ¿no? ¿Qué te parece?"

"Puede estar bien, ¿verdad?" comentó con naturalidad, fingiendo que no se moría de ganas por ir "Llamaré a Ted para que se venga también"

"No hace falta, mama. Llamó a Renee hace unos días y ya le confirmo que él también vendría" respondió su hija. Pero Lucy casi no escuchó su contestación, su mente parecía divagar pensando en lo que haría esa noche. Se decía a si misma que no estaría nada mal volver a ver a su amiga y saber como le iba todo. Pero el gusanillo que recorría su estomago, al cual ella intentaba no hacer caso, le decía que aquello era algo mas. "¿Cuánto hace que no hablas con ella?" preguntó Daisy fijándose en la expresión de su madre.

"¿Cuánto? Pues… no sé, ahora mismo no lo recuerdo" respondió centrándose en la sartén, como intentando evadir la pregunta.

"Pues Renee sí se acuerda. Fue el último día de la convención" añadió dejándole claro a su madre que de momento no tenía escapatoria "Eso es mucho tiempo para dos buenas amigas, ¿no crees?"

"Le das mucha importancia" mintió Lucy "Quizás a veces las cosas cambian"

"¿Las cosas? Lo único que cambia eres tú. Cuando ves a Renee te vuelves tonta" contestó con dureza pero sinceridad. Lucy estaba dispuesta a responderla enfadada, pero ni si quiera se giró. Quizás la realidad de la afirmación era dura, pero su hija tenía razón.

"Yo solo sé que Renee ya casi no me llama"

"Ahí esta el problema. Que si ella no te llama, se pierde el contacto. Es como si tuviese que perseguirte" contestó casi con tono enfadado "Vuestra amistad empezó en una serie en la que tú eras la protagonista y eso ella siempre ha sabido respetarlo, ¿no?" preguntó observando a su madre, pero sin conseguir que enfrentase su mirada ni dejara por un segundo la sartén de las tortitas. Pero ella sabía que su madre la escuchaba con toda su atención "Pero mamá, fuera de esa serie sois iguales y sobre todo muy buenas amigas. Renee te quiere con locura, pero no como para perseguirte. Además tú antes no eras así y menos con ella, ¿o no?" Como única respuesta el silencio. Daisy refunfuñó antes de volver a comer su desayuno.

"¿A qué hora es el estreno?" preguntó de repente la voz de Lucy

"A las ocho. Salimos de aquí a las siete y cuarto" decidió su hija seriamente.


Lucy no solía ser especialmente puntual y una de las personas que mejor conocía ese aspecto era Daisy. Aunque no se pudiera considerar que sus retrasos fueran algo exagerado, solía tener siempre sus minutitos de demora. Por eso mientras Daisy se arreglaba rápidamente y se ponía con prisas la ropa que había elegido para esa noche, se sorprendió al ver a su madre arreglada y preparada casi diez minutos antes de la hora acordada.

"Mama… estás rompedora" exclamó observándola. Lucy la miró alzando una ceja, como si no creyese que hubiera motivo para ese comentario, pero toda ella decía lo contrario: Unos vaqueros piratas y ajustados acompañaban a una camisa blanca sobre la que destacaba una cazadora de cuero color vino. La ropa parecía ser informal, pero en ella lucía de manera espectacular. Los tacones, que la volvían aun más irresistible, lo remataban "Sabes que solo es un festival, ¿no?"

"Deja de decir tonterías" refunfuñó su madre "Voy como siempre"

"Lo que tu digas…" sonrió para si Daisy

"Y corre, que llegaremos tarde" la apremió.

Tras llegar y aparcar, consiguieron estar en la puerta del cine donde se celebraría el festival cinco minutos antes de la hora. El evento no había sido muy publicitado pero aun así había congregado a muchísimas personas y en la entrada, junto a la alfombra que servía de pasillo, había colocados algunos paparazzis. Pasaron por en frente sin entretenerse mucho y una vez dentro, descubrieron que Ted ya las esperaba y con una sonrisa de oreja a oreja.

"Buenas noches, mis queridas señoritas" las saludó logrando que rieran

"Hola Ted" respondió Lucy abrazándole feliz y después Daisy.

"Si me permiten, les he conseguido asientos en primera fila" añadió él "Así que acompáñenme" pidió mientras le tendía un brazo a cada una y avanzaban hacia las butacas que el público comenzaba a ocupar.

Durante la primera hora se presentaron los cortos más importantes de aquella edición. Antes de proyectarlos, permitían que el director y algunos más del equipo lo presentaran y dedicasen unas palabras al público. Entonces tras uno de un coche que no tenía motor y otro más largo sobre un hombre que no sabía gritar, anunciaron el nombre del siguiente, "Vértigo" pronunció el presentador que conducía la gala "De Richard Basted"

"Es el de Renee…" susurró Daisy, viendo como la sonrisa de su madre se agrandaba al instante.

En el escenario, prácticamente vacío, aparecieron tres personas saludando al público. Renee avanzaba rodeada por un chico más joven, de gafas gigantes pero con gesto simpático, y un hombre más mayor y algo gordito.

"¡Hola! Lo primero buenas noches" exclamó el más joven "Soy Richard, el director del corto, y me acompañan los dos protagonistas de la cosa rara que venimos a mostraros hoy" bromeó recibiendo las carcajadas del público "Pero quizás sea mejor que hablen las damas primero, así que Renee, todos tuyos" exclamó, dejando paso a su actriz. Pero Renee no caminó hacia el micrófono, parecía estar despistada con algo que se encontraba cerca del escenario. Exactamente en la primera fila y tenía unos ojazos azules. Un escalofrío la recorrió por entero "Renee…" susurró de nuevo el director, haciéndola reaccionar. Salió de su ensimismamiento y con una sonrisa, se hizo con el micrófono y recuperó la compostura.

"Buenas noches. Soy Renee O´Connor y lo que van a ver hoy es nuestro cortometraje. El título, Vértigo, es por el vértigo que vais a sentir cuando veáis que no acaba y de hecho sigue, y sigue y sigue…" les explicó haciéndoles reír "No, lo cierto es que bromas aparte, Richard es un genio y esta una obra maestra, al menos para mi" sonrió "Espero que os guste… Richard" pronunció dando paso a de nuevo al chico.

"Después de estas palabras, no sé que más decir. Tan solo que esperamos que disfrutéis viéndolo como nosotros haciéndolo. ¡Gracias a todos por venir!"


Una hora más tarde, por los pasillos del cine, entre salas y salas, Renee se dirigía acompañada del director y tres más de los actores. Habían logrado más éxito del que se esperaba, de manera que se auguraba un buen futuro al cortometraje, así que el ambiente entre ellos era de risas y tranquilidad. Alcanzaron la puerta donde la organización había dispuesto que guardaran sus cosas y pudieran prepararse y estar a solas. Era una habitación bastante pequeña, pero para unas horas les valía. Entró el director, seguido por los tres actores. Aparecieron en el cuarto entre risas, hasta que el director comentó con tono guasón

"Creo que alguien tiene un regalo de enhorabuena" Apoyada sobre una de las paredes, Lucy les sonreía simpáticamente, pero tan solo miraba a su amiga. Renee notó como su cuerpo se estremecía víctima de un fuerte escalofrío, y suplicó que nadie y menos su amiga, se hubiesen percatado. "Hola, encantado" la saludo el director "Vamos a por un café, ¿queréis algo?" preguntó mirando a Lucy y Renee. Cuando ambas negaron con la cabeza, los dos actores y el director se retiraron con un hasta luego.

"Es… estas aquí" dijo Renee casi sin voz

"Si… ¿No me abrazas?" preguntó Lucy, fingiendo mosquearse

"¡Claro!" contestó Renee aun sin creerse del todo que fuese su amiga quien hablaba. La abrazó con cariño, pero detuvo el saludo con rapidez, sintiendo entonces como Lucy se separaba también, con gesto extrañado.

"¿Tanto te sorprende verme?" preguntó sonriéndola, pero observando preocupada la mirada confundida de Renee.

"Si… No sé, nunca pensé que te vería a ti colándote en mi camerino y no al revés" respondió mirándola directamente a los ojos. Su amiga intentaba devolverle la mirada, apartándola sin querer de vez en cuando.

"¿Qué tal habéis visto el estreno?" preguntó Lucy intentando continuar la conversación, desviándola de la insinuación de su amiga "Sabes, casi no me enteré de que era hoy" añadió intentando bromear.

"Ya, lo imagine. Ted sabía que sería uno de estos días porque se puso al corriente cuando vino a visitarme a Nueva York. Y a Daisy, se lo recordé cuando me llamó para saber que tal estaba llevando Miles su varicela." aclaró Renee mientras iba recogiendo sus cosas. Lucy la miró inquieta, su amiga estaba siendo muy clara, y aunque ella intentase evitar la situación, Renee no parecía dispuesta a dejar todo lo ocurrido en esos últimos meses en algo sin más. Aunque deseara ser un poco cobarde y no afrontar lo que sabía que no iba bien, tendría que acabar por enfrentarlo y dejar de huir.

"No sabía nada"

"Porque no hemos hablado" resumió su amiga, sin mirarla y con la misma voz neutra y pausada "¿Y sabes por qué? Porque yo no fui a verte, o no te llame, o no te escribí" añadió, mientras alcanzaba su abrigo, y daba por recogidas todas sus pertenencias "¿Nos vamos?" preguntó Renee con tranquilidad.

"Escucha Renee…" musitó Lucy buscando las palabras adecuadas "Sé que debí estar más pendiente de ti, como haces tú, tanto ahora como siempre. Pero es que últimamente no se donde tengo la cabeza, ¿sabes?" explicó con gesto arrepentido, buscando la mirada de su amiga

"Lucy, entiendo que no es fácil ocuparte de los niños, del trabajo y no contar ya con Rob. Pero justamente por eso quería estar ahí, contigo, apoyándote" exclamó entonces la actriz, girándose hacia Lucy y pasando de la actitud distante a su carácter dulce y tierno. Tenerla de nuevo frente a ella, volver a verla después de tanto tiempo y escucharla pidiendo disculpas era algo que irremediablemente le encantaba. De nuevo parecía su mejor amiga y esto le hacía desear explicarle cada pensamiento que había guardado para si durante esos días, cada idea, cada enfado y cada tristeza. Pero sintiendo que sus palabras podrían decir más de lo que ella quería confesar, no continuó hablando. Quería decir tantas cosas… pero cerró durante unos segundos sus labios y se limitó a mirar a su amiga. Al menos Lucy ahora sabría lo doloroso que había sido sentirla tan lejos de ella "Te quiero muchísimo, Lucy, y para mi has sido siempre mi mejor amiga, pero ya nada es como era"

"Ren, yo…" intentó contestar Lucy afectada

"Espera, por favor" le suplicó su amiga dulcemente haciéndola callar al instante "Siempre fui consciente de que cuando acabáramos la serie no todo seguiría igual. Comprendí que podría ser difícil seguir tan unidas… pero yo pensé que al menos lo intentaríamos." susurró mirando al suelo "Es duro sentirte a veces como si fuésemos solo unas conocidas" añadió devolviendo sus ojos a los de Lucy que la correspondían brillando enternecidos.

"Pero Renee… jamás has sido para mi una conocida, ¡nunca quise que te sintieses así!" exclamó arrepentida acercándose a ella y agarrando sus manos con cariño. Renee lo permitió, mientras se derretía por sentir de nuevo a la mujer que si era su mejor amiga. "Yo… Ren, no se que decir… solo que tienes razón, estos días no he sido yo misma y menos contigo. Lo siento, de verdad. ¿Me perdonas?"

"No pasa nada, es solo que echo de menos a mi mejor amiga"

"No digas eso Renee" suplicó Lucy "Me tienes aquí" susurró, antes de acercarse aun más a ella y abrazarla con fuerza

"A veces no lo siento para nada así" suspiró ella, dejándose abrazar por su amiga y apoyando la cabeza en su hombro.

"No volverás a sentirte así, te lo prometo" respondió Lucy, meciéndola con cariño. Renee se abrazó con fuerza a su amiga y su cabeza le permitió sentir y no pensar durante unos segundos. En ese momento, con su olor y su calor envolviéndola, todo parecía perfecto.

Fuera, Daisy y Ted esperaban impacientes a que ambas mujeres salieran, pero no las llamaron ni les metieron prisa. Se limitaban a esperar, acompañados de un gigante ramo de flores para Renee. Ninguno de los dos quería interrumpir lo que ocurría dentro. Sabían que se trataba de algo importante, sin necesidad de saber con exactitud que pasaba.

Quizás por eso cuando la puerta de la habitación se abrió, los dos permanecieron quietos y expectantes, solo mirando hacia ella. Y quizás también por eso sonrieron de oreja a oreja cuando lo que vieron fue a Lucy riendo dulcemente por algo y a Renee, entre sonrojada y divertida, propinándole un codazo juguetón.

"¡Ey! ¡Estáis aquí!" exclamó Renee viendo por fin a sus dos amigos y acercándose a abrazarles.

"Hola rubia" sonrió Daisy abrazándola con fuerza

"Fantástica Ren, has estado sublime" comentó Ted abrazándola también "Y como felicitación… ¡esto es para ti!" exclamó mientras Daisy le ofrecía el ramo.

"¡Es precioso! Muchísimas gracias… ¡Jo, es un detallazo! Pero no os teníais que haber molestado" murmuró oliendo las flores

"Peque, sino las quieres, nos las llevamos, ¿eh?" bromeó Lucy haciendo amago de quitarle las flores. Su amiga la miró emocionada… ¿había vuelto a llamarla peque? ¿Bromeaba con ella? No quería emocionarse, pero su corazón no podía evitar dar vuelcos de alegría.

"¡No!" exclamó Renee sonriente "Son mías" afirmó abrazándolas con fuerza "Muchas gracias, chicos. Por las flores y por venir"

"¿Por ti? Todo" bromeó Daisy "Pero a cambio tendremos que aprovechar que estamos aquí para celebrar juntos tu éxito, ¿no?"

"¿Ir a tomar algo?" preguntó Renee

"¡Claro! Y echamos unos bailes también, ¿qué decís?" propuso Ted mirando a ambas actrices.

"Por mi estupendo" corroboró Renee

"Entonces por mi también" contestó Lucy sonriendo "Pero Daisy, no quiero verte beber ni una sola gota de alcohol" añadió mirando a su hija intentando un tono autoritario.

"Prometido, mama. Esperaré a que te des la vuelta" respondió su hija, haciendo reír a Ted y Renee "¿Nos vamos?"


Al ritmo de las canciones pop del momento, el cuarteto celebraba a su manera el estreno de Renee. El lugar elegido era un pub, pequeño pero lleno de gente y acogedor. Acompañados de otra treintena de personas, bailaban, se reían y hablaban, como en los viejos tiempos. Aunque Renee no podía evitar sentirse eufórica y sonreír más con cada sonrisa y palabra de Lucy, temía emocionarse y recibir de nuevo un duro golpe. Lucy había comenzado a alejarse de ella muchísimo tiempo atrás y no entendía que de repente todo aquel suplicio fuese historia en menos de quince minutos. Miró a su amiga, en aquel momento bailando sin tapujos y haciendo cómicos movimientos con las manos y los brazos y no pudo contener la risa. Entonces Lucy también se fijó en ella y viendo que se reía por sus payasadas sonrió aun más y le guiñó un ojo. La piel de Renee se erizó de pies a cabeza con el gesto. Quedó tan embelesada que todas sus preocupaciones desaparecieron de ella al instante.

"Acompañadme a la barra" pidió Lucy gritando por encima del sonido de la música. Como no era nada fácil hablar rodeados de gente y altavoces atronadores, la siguieron sin mediar palabra. Cuando alcanzaron a la actriz, ya estaba apoyada en la barra y le indicaba algo a la camarera. Esta se giró para alcanzar tres vasos de chupito y Lucy se volvió hacia sus amigos y su hija "¡Os invito a una ronda!"

"¿El motivo?" preguntó Renee

"¡Nosotros!" exclamó muy segura Lucy, sonriéndola

"Mama, ¿Y cómo brindo yo?"

"Con coca-cola" farfulló Lucy

"¿Qué has pedido?" preguntó Renee poniendo voz de terror, pero riendo.

"Confía en mí" propuso Lucy

"Vale" siseó ella. Ted reparó en que mientras ambas amigas parecían perdidas en los ojos de la otra, Daisy había llamado a la camarera y mediante gestos se había asegurado de que sirviese no tres, sino cuatro chupitos. Cuando la chica volvió con las bebidas, Lucy reparó en el número, pero los pagó mientras miraba a su hija con reproche.

"Prometo que es la penúltima" comentó Daisy ante la inquisidora mirada de su madre.

"A ver chicos… ¡chupitos arriba!" pidió Lucy "¡Por nosotros!"

"¡Por nosotros!" repitieron todos "¡Y por las reconciliaciones!" añadió Daisy, deteniéndoles unos segundos.

"¡Por ellas!" corroboró Ted. Y entonces si, en un silencio sepulcral (todo el que puede haber con una voz de mujer cantando a grito pelado de fondo) se bebieron los chupitos. Ted consumió veloz el suyo, observando a Daisy; esta se relamía con la mirada perdida; Lucy miraba a su hija y al suelo alternativamente y mientras apuraba la bebida, su gesto cambio; y Renee que solo tenia ojos para Lucy, observó como de repente su amiga parecía tremendamente tensa. Cuando terminó su chupito, Lucy tosió, como si parte de la bebida se le hubiese atragantado. Renee se apresuró a golpear su espalda levemente.

"¿Estas bien?" preguntó preocupada. Ella, casi sin mirarla, sonrió levemente y asintió como única respuesta. Renee retiró casi con prisa la mano de su espalda mientras murmuraba "Tenías razón sobre confiar en ti. Estaba riquísimo" añadió buscando los ojos de su amiga. Pero Lucy parecía seria y esquiva… igual que durante los últimos meses. Renee bajó la mirada dolida. Su amiga recuperaba en menos de tres horas su agrio carácter y lo peor es que ella no era capaz de entender por qué.

"Parece que tenéis fans" comentó Daisy intentando acabar con la tensa situación. Junto a ellos, un grupo de chicos les miraban de reojo intentando en vano disimular. Eran alrededor de cinco hombres de unos treinta años y parecían intentar acercarse a ellos.

"¿Volvemos?" preguntó Lucy sin prestarles demasiada atención. Sin esperar respuesta, comenzó a caminar hacia la pista de baile, mientras los demás la seguían. Para cuando alcanzaron de nuevo la zona del baile, nada era lo mismo pero se empeñaban en demostrar que sí. Comenzaron a bailar sin más cuando el Dj, dándole un toque gracioso a la música de esa noche, pinchó el clásico "Last Dance" Recibió una ovación por parte de los presentes, que comenzaron a moverse a ritmo del famoso clásico. Renee instintivamente se giró hacia su amiga y sus miradas se cruzaron. Lucy también se había fijado en ella cuando reconoció la canción y parecía dispuesta a caminar hacia Renee, pero ella sabía que fuera o no imaginación suya, eso no llegaría a ocurrir. Y tristemente, como había pronosticado para sus adentros, Lucy retiró su mirada y se limitó a volver a bailar, dirigiéndose a Ted. Empezaron a marcarse una coreografía, pero sin un solo gesto que le hiciese creer a Renee que Lucy recordaba que ella estaba allí. No esperaba que Lucy bailara cada segundo de la noche con ella y menos después de su cambio de carácter, pero aquella canción había sido importante y simbólica para ellas y Lucy no había dado señales de darle la mas mínima importancia en aquella ocasión. Renee respiró hondo y cerró los ojos intentando no pensar, cuando una mano se posó en su hombro.

Se giró sin mucho interés, encontrándose de frente a uno de los chicos de la barra. Parecía nervioso, pero habló sin titubear y sonriéndola simpáticamente.

"Perdona, no quisiera ser un pesado, pero ¿os importaría haceros un foto con nosotros?"

"Si, claro" respondió sonriéndole educadamente "¡Ted, Lucy! ¡¿Podéis venir un momento?!" les pidió gritando y con gestos. Ambos actores, intuyendo de que se trataba, se acercaron con gesto simpático y saludaron a los chicos que ya se habían acercado.

"¿Queréis que os la saque yo?" preguntó Daisy ofreciéndose al chico que sostenía la cámara.

"Si, por favor" pidió entregándosela y colocándose velozmente junto a los actores y el resto de sus amigos. Posaron con Lucy, Ted y Renee en medio, rodeados por los chicos.

"Vale… ¡decid patata!" pidió Daisy mientras apretaba el botón e inmortalizaba a todo el grupo con unas grandísimas sonrisas.

"Muchísimas gracias, sois encantadores" exclamó uno de ellos

"Si, lo sabemos" bromeó Ted realizando un gesto de estrella, haciéndoles reír. "Encantado, chicos" añadió dándoles la mano. Lucy, agradecida, dio dos besos a alguno de ellos y un ratito después volvió junto a Ted y Daisy que estaban bailando. Renee sin embargo continuaba con el chico que se había acercado en un principio y hablaban animadamente. Daisy se había aproximado a devolverle la cámara y en ese instante, con la máquina en la mano, la encendían para ver el resultado final de la foto.

"Si salimos muy feos la repetimos" bromeó Renee dulcemente mientras el hombre se reía encandilado.

"¿Tu saliendo mal? No te preocupes, es imposible" añadió sonrojado.

A unos metros de ellos otro, rostro se enrojecía pero en lugar de vergüenza, era por rabia, celos y envidia. Lucy, mirando de reojo, vigilaba toda la escena molesta, pero sin hacer el mas mínimo amago de intervenir.

"Jo, gracias" contestó Renee agradecida "Bueno, creo que debería volver con ellos, porque…"

"Déjame que te invite a una copa" pidió de repente él, interrumpiéndola para que no se marchara.

"Yo, no sé, creo que no…" comenzó a responder mientras miraba de soslayo a su amiga… ¡que les estaba observando a su vez! Lucy parecía estar vigilando toda la escena y en su cara dejaba notar que no era de su agrado. ¿Tendría celos? Renee intentó descifrar su mirada, pero Lucy al verse descubierta la retiró rápidamente y comenzó a bailar tan divertida y tranquila como pudo fingir. Renee sintió aquello como otro golpe más de su amiga, ¿cuántos podría aguantar? Se pregunto dolida. Cerró los ojos y volvió a abrirlos mirando al hombre "Creo que no me apetece una copa, ¿qué te parece una cerveza?" preguntó repentinamente, viendo como al chico se le iluminaba la cara.

"Por… por supuesto" sonrió anonadado "Te sigo" añadió mientras comenzaban a andar hacia la barra.

"Dos cervezas, por favor" pidió Renee a la camarera, y mientras las traía, él se adelantó a pagar, no dejándola ni sacar el dinero.

"Invitaba yo" recordó sonriente "Es para agradecerte la foto"

"No hacia falta, pero muchas gracias" comentó mientras recogían las dos cervezas.

Lucy nunca había deseado tanto tener un chakram para lanzar. Pero en su defecto, en ese momento también se conformaba con cogerle la cámara y tirársela en la cabeza al chico de la fotografía. Sabía que era algo irracional y que eran unos celos que no tenía derecho a sentir, pero su mente no estaba muy dispuesta a meditar las cosas y pensar. Solo veía a Renee lejos de ella y acompañada de aquel patán. Era un hombre guapo y simpático, pero a la vez tan sumamente gilipoll… Se calmó, respiró hondo y con fuerza y recapacitó. No pasaba nada, no pasaba nada… se repetía para si. Pero de repente se encontró andando hacia ellos dos con velocidad, esquivando con prisas a cuantas personas se ponían en medio.

"Si, te lo prometo. ¡Me encantaba vuestra serie! Pruébame, hazme alguna pregunta" le rogaba haciéndole reír.

"Hmmm… a ver, alguna difícil…" contestó ella entre risas

"Creo que vienen a reclamarte" comentó sonriendo de medio lado y mirando sobre su hombro. Antes de que la actriz pudiese girarse, notó un brazo rodeando con firmeza su cintura. Toda su piel se erizó y sintió que las piernas le fallaban al sentir el cuerpo de su amiga a su derecha, junto a ella. Alzó el rostro para mirarla y una dulce y cómplice sonrisa la recibió. Renee quería retirar el brazo de Lucy, deseaba revolverse y alejarse de su lado, pero cuando la miró con gesto enfadado y esta le guiñó un ojo, se derritió. Sin poder evitarlo su conciencia desaparecía poco a poco y su cuerpo le traicionaba permitiendo a Lucy que la rodeara con cariño, mientras Renee con cara embobada se reclinaba sobre ella.

"¿Te importa que te la robemos?" le preguntó dulcemente a él.

"Lo que diga la dama" respondió resignado. Lucy apretó el brazo en torno a la cintura de Renee, como para evitar que huyera y susurró en su oído.

"¿Vamos a bailar?" preguntó en un siseo, haciéndola reír sin poner resistencia.

No, no, ¡No!… pensaba su cabeza "Claro" respondió su boca acompañada de una sonrisita.

"Hasta ahora" añadió entonces Lucy mirando al hombre

"Adiós chicas"

"Hasta ahora" se despidió Renee mientras se levantaba de su butaca y seguía a Lucy.

"Dame la mano" propuso entonces su amiga "Sino, no hay forma de pasar juntas entre tanta gente" añadió murmurando de nuevo en su oído, con la excusa de que la oyera sin problemas. Renee, como si fuese incapaz de decir que no, solo alcanzó la mano de Lucy y dejó que esta entrelazara sus dedos con los suyos. Avanzaron entre la gente sin prisas y caminando muy juntas mientras Renee notaba los dedos de su amiga acariciando los suyos. No era capaz de entender nada, pero su cabeza parecía limitarse a disfrutar dulcemente de ese momento; sus piernas le temblaban, pero continuaban siguiendo a Lucy fielmente; y no podía dejar de sonreír mientras ella le guiaba con cariño y ternura.

Alcanzaron a sus dos amigos, pero Lucy no liberó la mano de Renee, sino que la mantuvo agarrada y cerca de ella. Comenzaron a moverse y en aquella ocasión Lucy no bailaba sola haciendo el tonto o con uno y otro. Se centraba en Renee, como si no alcanzara a ver lo nerviosa que mantenía su amiga con todo aquel nuevo comportamiento.

Daisy y Ted no comentaban nada, tan solo se limitaban a bailar y verlas a ellas haciendo lo mismo juntas. Renee intentaban moverse y bailar, relajar la mente y no dejarse llevar por las sonrisas de su amiga, pero era incapaz de no temblar ni volverse más torpe y embobarse a cada instante. Y por si aquello fuera poco Lucy no parecía querer acabar pronto con aquella tortura.

"Puedes bailar mucho mejor, lo sé" comentó

"¿Quieres decir que estoy bailando mal?" preguntó ella fingiendo estar ofendida

"No… solo que podrías hacerlo mejor" respondió con tono arrogante, haciéndola reír.

"Acepto el reto, ¿qué propones?" preguntó sonriendo desafiante, pero muerta del miedo.

"Hmmm… ¿un reto? No pensaba en algo así, pero ¿qué te parece el baile de corazón en la oscuridad? ¿Te acordarás?"

"¿Yo? Por supuesto" respondió con superioridad y sonriendo aunque las piernas empezaban a fallarle. ¿Por qué Lucy decía todo aquello? Y lo que era peor… ¿por qué ella no decía que no? "¿Y tu?"

"De principio a fin" respondió con su arrebatadora mirada, desafiándola aun más con cada palabra "La primera que se equivoque… invita a una cerveza"

"Hecho" respondió Renee con velocidad mientras estrecha su mano. Como si el Dj fuese cómplice de su apuesta, comenzó a sonar una canción rápida pero profunda y desgarradora. Renee tragó hondo, preocupada por todo lo que ocurriría a continuación, pero de nuevo su cuerpo le traicionó. Se alejo de Lucy y dejó que ella empezara. Su amiga parecía tan segura, tan tranquila y lo peor de todo, tan seductora. Se quedó quieta como una estatua, hasta que Lucy comenzó entre risas, extendió el brazo y moviéndolo con giros, llamaba a Renee a su lado.

Ted y Daisy, entre atónitos y divertidos, comenzaron a aplaudirles, mientras Renee respondía acercándose a ella con el brazo jugando con los mismos movimientos. Alcanzó la palma de Lucy y se acercaron entre sí mientras deslizaban la mano por el brazo de la otra hasta alcanzar el cuello. Renee, como parte del baile, bajó el rostro, pero lo aprovechó para tranquilizarse y respirar hondo. Sin embargo su descanso duró poco porque un segundo después Lucy acarició su barbilla y seguido su mejilla, girando su cara hacia ella. El baile en aquella ocasión no pretendía ser tan sensual, sino más bien divertido y ambas se sonreían con cada paso. Era el turno de Renee que respondió con otra caricia igual, deslizando su mano suavemente por su cuello y barbilla dirigiendo el rostro de su amiga en un dulce giro. La miró embelesada, sintiendo como ella sonreía dejándose llevar. Era raro sentirla de nuevo tan cerca, con tanta confianza y parecía inevitable volverse loca. Sus manos empezaron a temblar y mas cuando Lucy elevó sus brazos con suavidad. Renee debía deslizar sus brazos entorno al cuerpo de su amiga, pero las manos le temblaban y no eran capaces de actuar.

Lucy la miró orgullosa y con su ceja elevada susurró "Se te olvidó… perdiste"

Renee tragando saliva y respirando hondo pronuncio sin casi voz "Bueno… ¡un error lo tiene cualquiera!"

"Vale, pero me debes una copa" respondió Lucy haciéndoles reír.


El local cerraba sus puertas a las cuatro de la mañana. Comenzó por encender todas las luces y después la última canción de la noche comenzó a apagarse poco a poco, hasta dejar como único sonido el jaleo de la gente que abandonaba el pub poco a poco. Entre ellos, Lucy, Ted, Renee y Daisy salieron de los últimos y mientras Ted iba casi bostezando y Daisy dando tumbos y eses, Renee daba vueltas girada por Lucy y andaban hacia la calle, danzando y bailando cómicamente. Por último Lucy, casi en el suelo por la risa, agarró la mano de su amiga y tiró de ella, para agarrarla entre sus brazos, y reclinarla levemente. Ambas continuaron entre carcajadas, mientras Ted y Daisy les aplaudían teatralmente. Lucy la levantó lentamente de su abrazo, antes de ponerla definitivamente de pie.

"¿A dónde vamos ahora?" preguntó entonces

"Lucy, ¡yo estoy muerto! Quizás estoy mayor para esto… o vosotras tenéis demasiada energía" murmuró Ted, remarcando el comentario con un par de bostezos

"Mama… sho iguar debedia id a domi sha, ¿eh?" murmuró Daisy de manera casi ininteligible

"Pero… ¡si estás borracha!" exclamó furiosa Lucy "¿Se puede saber cuantas copas bebiste?"

"¿Shoooo? Solo er supito que pagazte tu… nada mazzz…" mintió riéndose ella misma mientras comenzaba a tener hipo

"Si quieres me llevo a la pequeña alcohólica anónima a dormir a casa y vosotras podéis seguir de fiesta" propuso Ted mirando a ambas amigas, mientras de fondo Daisy gruñía algo

"¿Las dos?" preguntó Lucy de golpe, mirando a Renee que la sonreía dulcemente "Creo que yo también prefiero ir a dormir… Es más tarde de lo que pensaba y así cuido de Daisy" añadió nerviosa mirando de uno a otro.

"A mi no me importa, Lucy" reiteró su amigo

"Solo un par de horitas más" propuso Renee, agarrando su brazo, como tirando de ella.

"Creo que no, Renee. Prefiero irme a casa" respondió Lucy distante mientras daba unas palmaditas sobre las manos de Renee. Su amiga las retiró de su brazo y se alejó con dolor de ella. Lucy cambiaba de parecer y personalidad a cada momento, desde su faceta más dulce y seductora a la de una desconocida distante que se olvidaba de ella.

"Haz lo que te venga en gana" gruñó Renee "¿Me acompañas a buscar un taxi?" propuso mirando a Ted

"¿Tazi? ¿Gue tazi? Tu te vienez a caza, gue mi mami cazi no ha bebio nada…" exclamó Daisy, sujetándose a Renee para poder mantenerse en pie "Ademaz ziempre tenemoz camaz de zobra…" farfulló "Y sino, tampoco hay problema" respondió riéndose y mirando a ambas mujeres. Lucy parecía no haber oído el último comentario, pero Renee fulminó a la chica con una mirada asesina. Daisy entre el hipo y el mareo, se limitó a aumentar su beoda sonrisa.

"Hazle caso, Ren. Vente a casa" propuso Lucy, siendo políticamente correcta

"Creo que no…" gruñó Renee sin mirarla

"¡Venga Dubia! Ademaz tu damo de florez ezta en el coche.. o vienez o me lo quedo" farfulló Daisy "¡Vente!" gritilló de repente

"Esta bien…" se resignó molesta mientras ayudaba a Daisy a caminar. Cuando Ted se marchó en dirección contraría y se despidió de ellas, observó que Daisy no estaba tan borracha como fingía. Se giró a mirarle y le guiñó un ojo. Entonces comprendió que aquella chica sabía muy bien lo que hacía.


Renee se revolvía entre las sábanas. Eran las nueve de la mañana, pero a pesar de haber dormido cuatro horas, no tenía sueño. El alcohol había hecho mella en ella, pero la resaca en aquel momento era lo de menos. Su mente estaba más preocupada por el cabreo que le recorría por entero. No recordaba muy bien porque había aceptado la oferta de Daisy, pero si tenía claro que se arrepentía completamente. No quería ver a Lucy y menos aun despertarse en su casa. En esos instantes pensar en su amiga le enfurecía y no se veía capaz ni de darle los buenos días. Intentaba entenderla, saber porque su carácter variaba radicalmente cinco o seis veces en un día, o porque a veces parecía quererla y otras que tenía la peste. Pero la única idea posible que vagaba por su mente aumentaba aun más su rabia. ¿Era posible que su amiga fuera tan odiosa porque…? ¡No, no y no! repitió para sí, golpeando la cama.

En ese instante el dolor de cabeza se hizo notar un poco más y Renee decidió hacerle caso. Salio de entre las sábanas gruñendo para si, mientras se volvía a vestir. Se colocó cada prenda con rabia, antes de bajar silenciosamente hacia la cocina. Se conocía la casa, así que no tardó más de veinte minutos en tener frente a si un humeante café y a su lado una aspirina. Parecía que el olor de la cafeína le calmaba poco a poco.

Jugaba con la taza entre sus manos, para templar la bebida, cuando oyó unos pasos por el pasillo y después sintió junto a ella una presencia. Se giró sin mucho afán encontrándose con una Lucy despeinada y recién despertada.

"Buenos días" murmuró devolviendo su mirada al café

"Buendis..." farfulló Lucy bostezando

"Hice más café… está ahí" se limitó a comentar

"¡Gracias!" sonrió lanzándose hacia la cafetera. Se sirvió una taza bien cargada antes de sentarse frente a su amiga. Aunque los ojos casi cerrados de Lucy eran dos finas líneas, Renee sentía su mirada sobre ella. Pero no tenía la más mínima intención de devolvérsela.

"¿Te ocurre algo?" musitó Lucy

"No, solo me duele la cabeza" respondió estoicamente

"Si quieres túmbate un rato, te preparo algo suave para desayunar y te echas una cabezadita. A mi me deja como nueva"

"No, gracias. Me voy en cuanto termine el desayuno"

"¿Por qué? ¿Qué prisa hay?"

"Ninguna"

"¿Entonces?"

"Es que ninguna también son las ganas que tengo de quedarme más" farfulló terminándose de un trago el resto del café.

"¿Ren…?"

"No soporto que me llames así, ¡tú no!" gruñó de repente, molesta "Todo el mundo me llama rubia o peque, y es porque mi mejor amiga me colocó esos motes con cariño. Pero la desconocida que eres ahora, solo me llama Renee"

"Eso no es justo…" murmuró Lucy "Es una tontería, yo…"

"¿Tú qué? Me da igual lo que vayas a contestar, ¿sabes? Ayer dijiste sentir mucho todos estos meses permitiendo que nos alejáramos y aseguraste que no dejarías que volviera a ocurrir"

"¡Y era cierto!" intentó excusarse

"¿Cierto? ¡Tardaste apenas dos horas en volver a sentirte incómoda conmigo! ¡Que gran promesa!"

"No, las cosas no son así" respondió Lucy mientras intentaba agarrar la mano de Renee. Pero ella la apartó con asco, mientras se ponía en pie.

"Mi amiga hablaba conmigo, me miraba a los ojos sin problemas y se divertía cuando estábamos juntas. Tú anoche, después del brindis con los chupitos, no parecías conocerme ni saber que existía. Tuviste un par de horas geniales y luego volviste a ser una mujer diferente. Y creo que ni tú sabes porqué"

"¿Te enfadas porque estuve bailando con Ted?" inquirió levantándose ella también de la silla

"No. Me enfado porque haces que sienta que desaparezco, hasta que decides que vuelvo a estar, ¿por qué?" preguntó "¿Qué ocurre para que seas capaz de tratarme así? ¿Y por qué vuelves a ser la persona más tierna que conozco cuando un hombre me invita a tomar una cerveza?" preguntó enfrentándola

"Mira, toda esta conversación es una tontería, pero más aun esa idea estúpida" farfulló frunciendo el ceño

"¿Ah, sí? ¿Me estas diciendo que no nos interrumpiste por celos? ¿Qué no me agarraste delante suyo para marcar tu territorio y dejárselo bien claro?"

"¿Qué estás diciendo?" preguntó molesta, pero titubeando "¿Se te ha subido el subtexto a la cabeza o qué?"

"¿El subtexto? No, esto no tiene nada que ver. En ese caso se trataba de una valiente guerrera y una bardo con coraje. En esta ocasión hablamos de dos actrices, una cobarde y la otra imbécil. Ya ves, nada que ver" gruñó mirándola a los ojos. Ya no quedaba ningún toque de amistad o tranquilidad en la conversación. Se había vuelto una batalla en toda regla y Lucy sabía quien tenía las de vencer, pero no parecía querer admitirlo:

"Siéntate, por favor. Quédate y hablemos"

"¿Hablar? ¿De qué? Y lo que es más importante, ¿para qué serviría?" preguntó enfadada "Solo te pido que me contestes a una pregunta, si eres capaz. ¿Por qué anoche cambiaste radicalmente de opinión cuando solo íbamos a ir tu y yo de fiesta?"

"Solo estaba cansada…" respondió sin mucha convicción, mientras dirigía sus ojos hacia el suelo.

"¿De verdad? ¿Entonces no fue porque te morías de miedo?" preguntó acercándose a ella con postura retadora "¿No tengo razón al pensar que sentiste pánico imaginándote conmigo, solas, bailando y riendo?" insistió hasta estar a unos centímetros de ella. "Dime que estoy equivocada" pidió con mirada desafiante, rodeando la cintura de su amiga lentamente. Lucy de nuevo volvía a mirar a su amiga pero esa vez con gesto atónito, sin ser capaz de razonar ante el brusco giro de la conversación y sobretodo con el cambio en la actitud de Renee "Sorpréndeme y demuestra que no tengo razón y que esto no te encanta" siseó mientras sus manos se colaban deliciosamente bajo el pijama de su amiga y arañaban lentamente su espalda. Lucy no pudo evitar arquear su espalda mientras toda su piel se erizaba y la saliva desaparecía de su boca. Se moría por repetir aquello, pero no dijo nada. Tan solo recompuso su rostro y volvió a enfrentarla. Pero era una tarea casi imposible porque ahora sus manos divagaban suavemente por su espalda. "Te propongo una cosa. Si no estoy equivocada, inclínate y yo continuaré. Da el primer paso y déjate llevar, por favor" suplicó "Si por el contrario estoy loca y todo esto es solo una ilusión que yo me he fabricado, apártame de ti y dímelo. Lo sabré encajar, eso no lo dudes" aseguró mientras sus manos se detenían y volvían a la cintura de Lucy, pero sobre la tela del pijama "¿Y bien?" preguntó acercando su rostro y humedeciendo sus labios. Lucy no era capaz de quitar los ojos de su amiga y de cada uno de sus gestos. Había escuchado su propuesta y su cuerpo temblaba irremediablemente de emoción. En ese instante todo parecía tan sencillo… solo tenía que inclinarse hacia esos labios y esos ojos que la llamaban a gritos… pero su cuerpo no se movió ni un milímetro. Permaneció estoica, en el sitio, sin ser capaz de mover un solo músculo. "No haces nada… ¿ves? Tenía razón, no sabes lo que quieres" dijo entonces Renee. Su voz sonó completamente insensible y aquella falta de emoción destrozó a Lucy. Renee se apartó bruscamente de ella. "Adiós. Y gracias por las flores" musitó antes de salir de la cocina.

Esto no puede ser así… pensó Lucy para sí, antes de salir veloz tras su amiga. Alcanzó con prisa la puerta de la cocina y al aparecer en el pasillo vio a Renee. Se había detenido y miraba hacia las escaleras… donde Daisy les devolvía la mirada. Lucy detuvo de golpe su carrera hacia Renee mientras las tres se miraban entre si.

"¿Cuánto tiempo llevas ahí?" preguntó mirando seriamente a su hija, aunque por dentro el miedo la destrozaba.

"Bueno… oí voces y bajé…"

"¿Qué mas da?" preguntó Renee, mirando a Lucy duramente y quitándole a Daisy el peso de excusarse. "Gracias por venir a verme anoche…" murmuró sonriéndola "Nos vemos…"

"Adiós" musitaron madre e hija, mientras ella salía y se marchaba de allí.

"Sal detrás suyo" propuso Daisy dirigiéndose a la cocina

"¿Qué dices?" preguntó Lucy mirándola como si aun estuviese borracha.

"Digo que la estas cagando" resumió su hija "Pero tú sabrás"

Ese es el problema, que no se nada… pensó para si "Anda, siéntate, que te acerco un café" fue todo lo que pudo decir, mientras una sensación de dolor se instalaba en su pecho. Era como una presión dura y desagradable, que le invitaba a llorar con cada respiración. Pero Lucy parecía dispuesta a resistir, fingiendo que todo estaba bien. Pero no era así y ese dolor se lo recordaba a cada segundo. Un suspiro se escapó de su boca cuando el corazón se antepuso por unos instantes a su afán de aparentar, e imaginó a Renee alejándose de allí y por lo tanto de ella, cada vez más.

"¿Mami, estas bien?" preguntó Daisy preocupada

"Sí, por supuesto que sí" mintió ella, respirando hondo.

Continuará...