James Potter todavía no podía lograr entender como las palabras pudieron salir de su boca después de escuchar la declaración de su hermano menor.
Albus se veía tan alegre de habérselo dicho a alguien, tan inocente de lo que significa decírselo principalmente a el que las palabras que el había tenido que pronunciar no salieron.
En cambio de eso dijo:
- Yo te apoyare Albus -
- ¿Enserio? Tenia tanto miedo de tu reacción ya que tu sueles ser algo sobreprotector con ella -
- Si bueno...es mi prima favorita - dijo dándole la espalda nervioso, porque el sabia mejor que nadie que esa no era la razón.
- Gracias James, porque en serio, en verdad necesitaba tu comprensión, eres a la unica persona de la familia que le he dicho - dijo Albus con notable emoción en su voz apoyando su mano en su hombro en señal de afecto.
- Confía en mi Albus, tu secreto esta a salvo conmigo - dijo el volteándose sintiendo como lentamente algo en el se destrozaba por ver directo a esos ojos verdes esmeralda asegurándoles sinceridad.
- James no es solo eso, planeo conquistar a Rose y necesito que me ayudes - dijo aun no pudiendo dejar de sonreír.
- ¿Mi ayuda? - pregunto al borde de la locura.
El destino no podía ser esa verdadera mierda que estaba siendo.
- Si, tu y Rose tienen una conexión muy unida, ella esta contigo mas tiempo que con nadie ¿Quién mejor que tu para que me ayudes a conquistarla? -
- ¿Qué quieres que haga? - pregunto sabiendo que no podría evitar ceder ante las peticiones de su hermanito.
- Que le digas cosas buenas sobre mí, nos des tiempos a solas donde yo pueda hacer movimientos, cosas que tu muy bien sabes ¿Lo harás? -
- Por supuesto - dijo el sonriendo en una mueca que el pretendía fuera cómplice.
- Gracias James, te veo abajo - dijo el caminando hacia la puerta.
- De nada Al - dijo en un ultimo aliento.
- James nunca lo olvidare - dijo el antes de cerrar la puerta tras de sí.
- Albus yo y Rose estamos saliendo -
¿Como una frase tan corta podía causar tanto daño? era lo que se preguntaba James mientras se tapaba la cara con ambas manos en un intento de lo que el creía era esconderse de su realidad que había cambiado tan rápido en tan poco tiempo.
