Anyone's Advice

Lore-chan

Chapter 3


Cuando Sora abrió la puerta de su departamento y vio que Yamato la miraba con cara afligida supo de inmediato de qué había ido a hablar con ella. Lo hizo pasar directo a su dormitorio ya que su madre podría llegar en cualquier momento y la conversación que estaba por venir era privada.

Adentro estaba todo ordenado a excepción de su escritorio que tenía varios libros abiertos y un cuaderno de apuntes con unas cuantas frases escritas, le acercó su silla en la que había estado sentada minutos atrás estudiando para sus exámenes y, de paso, le extendió un vaso con jugo de naranja que ella misma se había servido para sí minutos atrás, pero que no había tocado. No tuvo la intención de salir del cuarto para buscar otro, así que simplemente se acomodó en la mitad de su cama cruzada de piernas acercando su almohadón que colocó sobre sus muslos y apoyó sus brazos esperando.

Yamato le echó una mirada a la habitación de su amiga, dilatando el comienzo de la conversación. La pila de libros que había en su escritorio le hizo pensar por un segundo que estaba en casa de Joe.

¿Cuántas veces había estado en el cuarto de su amiga para conversar? A fin de cuentas, ella y Taichi eran sus únicos verdaderos amigos dentro del grupo, los únicos que entendían y aguantaban su carácter el cual con el pasar de los años se había ablandado bastante. Ya no era de buscar pleitos y, si bien, aún conservaba su personalidad fría y distante ésta se iba de paseo muy seguido. Pensaba que quizás el haber tomado la decisión de ser profesor le ayudó a trabajar con la paciencia y a entender que todos somos distintos y el golpe final para su ego fue cuando llegaron las evaluaciones de su primer año de trabajo. Había sido pesimamente evaluado, de hecho, lo llamaron desde el directorio de la universidad a conversar sobre el tema. "Paciencia: 10%, Actitud de enseñanza: 5%, Amabilidad en la enseñanza: 6%..." Y la lista seguía, fue una reunión de 3 horas en las que entendió que ya no era un adolescente que podía hacer y deshacer como quisiese. Debía comportarse como el adulto que era.

Poco a poco, los demás integrantes se fueron dando cuenta de sus pequeños cambios. Era mucho más participativo, conversaba más… reía más. De hecho, una vez, Mimi le exigió que le devolviera al antiguo Yamato que la ignoraba y no la tomaba en cuenta ya que se había reído de una caída que había tenido la pelirosa (en ese tiempo) en medio de la calle. En tiempos anteriores, el rubio ni siquiera la habría mirado, pero ahora se retorcía de la risa al igual que el resto. Su relación con Mimi que siempre había sido la más complicada dentro del grupo se volvió soportable… incluso agradable, la Tachikawa también había madurado.

Y no se sentía tan mal ser "alegre" hasta Takeru se lo había hecho saber y le encantaba que su hermano al fin hubiese madurado.

Al año siguiente, se convirtió en el profesor mejor evaluado de toda la universidad y le propusieron postular al Conservatorio de Música en Tokyo. Aplicó sin muchas esperanzas y hace un par de semanas le comunicaron que había quedado seleccionado.

Sora, era hasta el momento, la única que estaba al tanto.

-¿Nos quedaremos en silencio durante….? – su amiga pelirroja lo miró expectante. Yamato se había quedado callado mirando por la ventana hacia el exterior. Pero Sora había hablado muy despacio, el Ishida continuaba en la misma posición con el vaso en mano. Y no es que no quisiera hablar con su amigo, pero es que tenía que estudiar para su examen - ¡Matt! – dijo ahora alzando la voz, al fin llamando su atención.

-oh.. si…Lo…Lo siento – dijo acomodándose en la silla que anteriormente le habían ofrecido.

Miró a su amiga y no pudo evitar sentir un poco de vergüenza. Años atrás había estado con ella en muy íntimas instancias… en esa misma habitación… y ahora estaba acá para conversar acerca de su mejor amiga con la cual sí había intimado.

En realidad, hasta ese momento, no sabía si era buena idea hablar con Sora de "aquello". ¿Era buena idea contarle a Sora que se había acostado con su mejor amiga? A ¿ Sora? ¿La mujer que aún le movía el piso?... era pésima idea si lo pensaba bien.

Sintió la boca seca.

Lo mejor era irse de allí lo antes posible y ver por su cuenta su problema con Taichi.

-¿Te sientes culpable? –preguntó Sora en el momento justo en que pensaba marcharse con alguna tonta excusa.

Yamato tosió hasta casi quedar morado

-No necesitas hacerme un resumen… - continuó la pelirroja –… ya sé a qué vienes.

Sora lo miró sin expresión alguna, simplemente esperaba que su amigo dejara de toser y al fin le dijera algo. Sabía que esta situación se iba a presentar de una forma u otra. Sus dos mejores amigos siempre acudían a ella cuando había problemas y/o se peleaban entre sí. Y en este contexto en particular reunía ambas causales.

Ya había tenido la oportunidad de tener la versión de Taichi, el cual se encontraba totalmente avergonzado de sí mismo, tan avergonzado como triste. El mismo le había dicho que sabía que todo lo había hecho mal, que el alcohol en la sangre le dio el valor para hacer lo indebido. No sabía cómo disculparse con la Tachikawa.

En cambio, no tenía la versión del rubio que la seguía mirando sin responder.

El Ishida dejó su jugo en el escritorio y se cruzó de brazos.

-Pero aceptaré ese resumen de todas formas… - dijo Sora después de unos minutos y se volvió a acomodar en su cama colocando su espalda en la pared.

Yamato pareció dudar y si ¿simplemente se iba?... pero ¡demonios por algo había ido donde Sora!, ¿acaso lo que le dijera iba a cambiar en algo que ella ya lo había olvidado completamente y ahora estaba enamorada de Joe?... así que habló.

-Fui a comprar cigarrillos… iba a fumar y descubrí que se me habían acabado… - comenzó recordando - …aun no quería subir ya que no quería interrumpirlos – miró de reojo a la pelirroja que arqueaba su ceja en signo de duda –Vamos Sora, no pongas esa cara que estoy hablando de Jou y tu... se nota que algo hay entre ustedes dos… - La Takenouchi se ruborizó completamente. Y no fue capaz de responder. Eso fue necesario para que el rubio confirmara sus sospechas – A Joe aún se le nota indeciso, pero tu… conozco esa cara – Yamato tomó un trago de jugo para refrescarse la garganta de una vez – Es la misma cara que me ponías cuando teníamos 16…

Sora volvió a quedarse en silencio. Claro que había tenido profundos sentimientos con el Ishida. Pero todo había quedado en nada, solo en simples exploraciones sexuales juveniles. Nunca tuvieron una relación como tal.

-Es algo muy distinto… - dijo la pelirroja al fin – nunca hubo un "nosotros", jamás tuvimos una relación Matt.

-Pero sí los sentimientos entre ambos eran muy fuertes, ¿Era necesario colocarle un nombre? – Yamato alzó la voz ya que parecía estar perdiendo la paciencia. Obviamente estaba celoso, su encuentro con Mimi no tenía relevancia al compararse con lo que sentía por Sora. Por lo que seguía sintiendo por ella. Aunque dentro de su ser sabía que la batalla la estaba perdiendo con Joe. De hecho pensaba seriamente que gracias a los malditos celos que sintió anoche terminó en cama de la rubia.

Despechado.

-¡¿A esto viniste Yamato?! – Exclamó la muchacha levantándose de su cama molesta - ¿A hablar de una relación que nunca existió y que ahora quieres recordar? – Caminó hasta su escritorio apoyando sus caderas en el mismo y colocó cada una de sus manos a un costado a medida que enterraba sus uñas en la madera – Deberías haber venido a hablar de Taichi… de cómo tus tontas decisiones afectan al resto. Es nuestro amigo… es TU mejor amigo… Sé que ambos hablaron y que él te confesó lo que sentía por Mimi.

-Sólo la acompañé a su departamento porque era tarde. La dejé y me fui

El Ishida supo que en cuanto terminó su oración ni el mismo se lo creyó, pero debía mentir. De hecho, Sora ya lo miraba incrédula con una ceja levantada. Ella sabía perfectamente cuando Yamato mentía, lo conocía demasiado bien, eran años de amistad.

-Tienes el descaro de mentirme a ¿mí? – La Takenouchi se apuntó su pecho totalmente indignada.

Yamato no respondió y el ambiente se volvió totalmente tenso. Él debía mentir, sabía que si afirmaba haberse acostado con Mimi toda posibilidad con Sora se reducía a cero. Tanto él como la Tachikawa se habían prometido no contarle lo sucedido a nadie así que podría seguir mintiendo.

Pero también sabía que su pelirroja amiga no era tonta.

-Sora… - comenzó, pero se detuvo de inmediato ya que no encontraba las palabras correctas. Su amiga esperó impaciente - … No quiero que estés con Joe – soltó sin más.

-¿ah? – la chica de ojos café se quedó en silencio a la espera de que Matt le dijera algo más. Pero no fue así. Desvió la mirada al piso aun con las uñas clavadas a su escritorio. Yamato no quería que ella estuviera con Joe… ¿Quién se creía que era?, habían pasado años de lo suyo y justo ahora que ella lo olvidó y se fijó en Joe a él le place ponerse celoso y reclamar amor donde ya no hay – No eres tú quien decide con quien debo o quiero estar.

El rubio torció la boca en señal de molestia y con solo dar 2 pasos alcanzó el lugar en donde estaba su amiga aprisionando su cuerpo contra el de ella. Las cosas en el escritorio tambalearon ante el repentino movimiento. Yamato tapó cada mano de la pelirroja con la suya impidiendo que se moviera.

-…Suéltame Matt… - pidió Sora tratando de zafarse pero no le fue posible. Miro a su amigo que estaba a pocos centímetros de su cara, sólo con sus ojos azules le decía los molesto y celoso que se sentía en esos momentos. ¿Cuántas veces Sora había esperado por una reacción así antes? ¿Cuántas veces habría deseado ver a Yamato celoso por ella?... pero ahora no era el momento. Sintió que el rubio la apretó aún más, sintió cada detalle del rubio y eso le provocó comenzar a respirar aún más rápido - …Por favor, suéltame.

-Aún tengo sentimientos hacia ti… - se acercó a besarla pero a milímetros de su objetivo Sora giró el rostro. Intentó nuevamente, pero ella giró hacia el otro lado.

-Llegaste muchos años tarde… - susurró Sora sin más. Yamato se alejó lentamente dándole la espalda a la pelirroja. Se pasó la mano por el cabello peinándoselo como si aún no creyera lo que acababa de pasar. – En cuanto a Tai… - iba a cambiar totalmente de tema para dar por finalizado el anterior - No puedo estar en medio de ustedes siendo mediadora siempre que ustedes discuten, deben aprender a solucionar sus propios problemas… entre ambos… Debes hablar con Tai. Maduren de una buena vez – Yamato iba a tomar la manilla de la puerta del cuarto de Sora para salir pero la voz de ella lo detuvo – y al menos a Taichi… al menos a él que es tu mejor amigo, dile la verdad.

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Mimi se soltó la apretada coleta que llevó durante toda su jornada laboral y el cabello le cayó ondulado por toda la espalda rozando sus caderas.

Le faltaban pocas sillas para terminar de ordenar y entrar todo para así, al fin, cerrar el restaurante.

Volvió a mirar a la distancia y podía ver cada vez más cerca la figura de aquel joven que se acercaba alegre a la cafetería con rosa en mano. El muchacho, un guapo chico de 23 años, alto, trigueño y de profundos ojos verdes era el prometido de Misako, su compañera de trabajo, en cuanto lo vio supo que tenía 2 opciones. 1, detenerlo como lo había hecho en oportunidades anteriores para que no se enterara de que en la oficina su novia y su jefe estaban teniendo sexo y 2, finalmente no hacer nada y dejar todo al destino.

-Okeeeeiii – se volvió a decir a sí misma. Tenía que cubrir las espaldas de su compañera, la cual la odiaba.

Tomó un grupo de sillas, pero antes de levantarlas, Akihiro, el prometido de Misako, había llegado a su lado.

-Hola Mii-chan – saludó alegre pidiéndole que bajara las sillas – yo te ayudo, ¿Dónde las dejo?

-Gracias Aki, de todas formas no era necesario… estoy acostumbrada – el muchacho dejó la rosa que traía para su novia en una mesa cercana y tomó las sillas sin ningún problema entrándolas en la cafetería. Hizo lo mismo con el resto que quedaba. Mimi no entendía como un hombre tan agradable, bueno, atento, con millones de cualidades, podía ser novio de Misako, una mujer tan amargada y que más encima lo engañaba – gracias nuevamente Aki, fuiste muy amable.

-No hay problema, creo que este tipo de trabajos los debería hacer su jefe – el muchacho la miró con una sonrisa que la embelesó. Su cabeza insistía en que era mucho hombre para Misako – A todo esto, ¿Dónde esta Misa?

Akihiro echó un vistazo al interior de la cafetería que ya se encontraba a oscuras. Mimi se tensó de inmediato y se dio cuenta que si mentía, no era para cubrirle las espaldas a su compañera de trabajo, si mentía lo hacía para no hacer sufrir a ese hombre maravilloso.

-El señor Yuu le pidió ir a la bodega a ordenar unas cosas… - dijo la rubia mirando a otro lugar para que no se viera la mentira en su rostro - … voy a buscarla si quieres…

-No… - interrumpió el trigueño - … no le dije que venía hoy. Quiero que sea una sorpresa – y nuevamente sus ojos brillaron.

Mimi lo miró con lastima. Ese hombre estaba muy enamorado, si ella tuviera un hombre como él jamás lo engañaría, hay personas que simplemente no aprecian lo que tienen al lado.

Quizás eso había pasado entre ella y Michael, se vieron tan seguros el uno del otro que se dejaron estar y al final uno terminó engañando al otro. En ese caso Mimi había sido la engañada, en este caso Akihiro lo era, ¿Hubiera querido la Tachikawa que alguien le dijera que la estaban engañando? –Miró de reojo al chico de ojos verdes - ¿Querría saber Aki que mientras ellos estaban ahí afuera, su novia estaba acostándose con su jefe?

Un auto se estacionó de repente haciendo sonar las llantas interrumpiendo los pensamientos de la ojimiel y en cuanto vio el auto su estómago se revolvió, ella sabía perfectamente a quien pertenecía.

Se acercó en un dos por tres a la entrada de la terraza de la cafetería peinando su cabello para ordenarlo un poco. La puerta del vehículo se abrió de un golpe y de él bajó una mujer muy distinguida, perfectamente vestida, rodeaba los 50 años, pero se mantenía muy bien, tenía el cabello tomado en un perfecto moño que resaltaba sus profundos ojos pardo. Se le notaban las ojeras, se notaba muy cansada… y muy molesta… demasiado molesta.

En cuanto se acercó a la entrada, Mimi le hizo una reverencia.

-Bienvenida Señora Minagawa – la mujer le echó un vistazo de reojo a ella y a Akihiro que estaba más alejado.

-¿También estás encubriendo esto? –inquirió seca. La Tachikawa se enderezó en un segundo y la miró asustada. ¿Encubriendo?... un escalofrío recorrió toda su espina dorsal ¿ella sabía? A todo esto… ¿no debía llegar más tarde? algo muy malo estaba por pasar. – Ven conmigo… - la mujer tomó a Mimi del brazo y la arrastró hacia el interior.

-Señora Minagawa, por favor… yo estaba ordenando. El Sr Yuu me lo pidió porque hoy cerraríamos temprano, la iría a buscar al aeropuerto – la mujer sonrió de forma cínica y agarró aún más fuerte el brazo de la rubia que caminaba dando tumbos tras la mujer. Ésta dijo un par de cosas en voz baja que no se entendieron del todo ya que las estaba diciendo rápido y con rabia, como si apretara los dientes y ya esa altura la rubia no sabía si seguir mintiendo ya que esto le iba a costar su empleo.

La oficina del jefe de Mimi estaba tras la bodega, estaba bastante alejada de todo y los ruidos que pudiesen existir allí no se escuchaban a menos que se estuviera muy cerca. El señor Yuu la había pedido en ese lugar ya que no le gustaba ser interrumpido y le gustaba trabajar en silencio. Luego de la llegada de Misaki, ésta se comenzó a ocupar para otros fines.

Mimi había entrado solo 2 veces a la oficina durante el tiempo que llevaba trabajando. La primera para su entrevista y la segunda para firmar su contrato.

A medida que se acercaban, la Tachikawa comenzó a escuchar gemidos propios de dos personas que están teniendo relaciones, se sonrojó por completo y al mismo tiempo el corazón le comenzó a latir a mil por hora… estaba a segundos de ser testigo en tercera persona de algo que ella había sufrido en primera persona años atrás.

-Por favor… no… - pidió Mimi a medida que sus ojos se llenaban de lágrimas y su cabeza se agolpaba de recuerdos que había creído olvidados. O al menos eso pensaba.

Comenzó a recordar perfectamente que aquella tarde después de los exámenes finales quedó de juntarse a celebrar con Susan, su mejor amiga en Estados Unidos, ella había estado en todos los mejores y peores momentos. Susan, Michael y Mimi iban a todos lados juntos. Eran el trio maravilla como eran llamados en la secundaria, ni siquiera el noviazgo entre ella y Michael había logrado generar cambios. Los americanos a diferencia de los japoneses son muy demostrativos con sus sentimientos y cuando quieren a alguien, sea este amigo o novio, los demuestran con abrazos, besos, caricias… por eso Mimi no encontraba que aquello fuera extraño entre Susan y Michael. Al menos jamás los vio besarse en los labios.

Después del termino de los exámenes irían por unos milkshakes (Mimi estaba obsesionado con ellos desde que los había descubierto), pero Susan llamó indicando que una de sus hermanas tenía un problema e iría a ayudarle. Le avisaría en cuanto todo estuviese ok. Michael tampoco estaba, tenía su teléfono celular apagado. Al parecer debería celebrar sola.

Resignada comenzó el camino a su hogar.

El departamento de Michael quedaba camino al suyo, de hecho cuando paso fuera de su edificio recordó que sus padres iban a Colorado por toda la semana, es decir, su novio estaba solo. Una sonrisa se dibujó en su rostro, quizás ha estado durmiendo todo el día y su celular se quedó sin batería.

No lo pensó dos veces.

Marcó el número de piso de su novio y mientras éste ascendía se dedicó a arreglarse el cabello. Pensó que sería buena idea teñirlo rosa una vez más… como cuando tenía catorce, aunque no estaba segura si sería correcto el año siguiente entraría a la universidad y debía mostrarse más madura… el color rosa no lo era para nada. Una chica que estudia Cocina Internacional y que además ocupa el cabello rosa, no juntaban. Se rió y se sacó la lengua a sí misma.

Las puertas se abrieron en el piso 25 y de golpe sintió como una fuerte música llenaba todo el piso. Encontraba extraño que nadie hubiera reclamado por ruidos molestos, pero por el horario lo más probable es que todos los residentes estaban trabajando por lo que los ruidos pueden venir del… "2519, ¿el departamento de Michael?" Su novio no era de escuchar música a todo volumen a quien le gustaba así era a… Susan… El corazón de Mimi comenzó a acelerarse ya que la música que efectivamente sonaba venia del departamento de Michael y era la banda favorita de Susan. Sacudió la cabeza sacándose malas ideas, de seguro Susan le prestó el CD a Michael. Además su amiga estaba con su hermana.

Iba a tocar el timbre, pero al apoyarse en la puerta ésta se abrió un poco provocando que el sonido de la música sonara aún más fuerte. Definitivamente algo no andaba bien, su intuición le decía que todo estaba mal. Entro con cuidado, cerrando la puerta y sin ir más lejos vio tirado en medio del salón una blusa color crema que ella misma le había regalado a Susan para su cumpleaños, más adelante una camisa de Michael… nos pantalones… Mimi sentía que el aire le faltaba, en sus ojos las lágrimas se agolpaban furiosas queriendo recorrer sus mejillas. No había que ser más inteligente para saber lo que estaba ocurriendo allí. Pero, no sabía si era por masoquismo, pero ella quería verlo con sus propios ojos… quería ver cómo su mejor amiga y su novio la engañaban.

Se acercó hasta el dormitorio de su novio que tenía la puerta totalmente abierta. Por sobre la música se escuchaban los gemidos de ella que se mezclaban con risas. A esa altura la Tachikawa no podía contener las lágrimas, éstas rodaban una tras otra mientras se apretaba la pollera a la altura del pecho sintiendo un dolor inmenso en el corazón.

Mimi se había puesto a un costado de la entrada de la habitación de su novio para no ser vista, pero lograba escuchar algo de su conversación. Ya no necesitaba más, quería irse pero sus piernas no les respondían. Lo que sí logró hacer fue echar un vistazo al interior… sabía que se iba a arrepentir, pero necesitaba hacerlo, su lado masoquista se lo exigía.

Lentamente acercó su cabeza hacia el marco de la puerta a medida que respiraba a intervalos. Ni siquiera trató de colocar su mano en la puerta, sólo asomó la vista y al hacerlo sintió como si alguien le hubiese sacado el corazón y lo estuviese aplastando frente a ella mientras le sonreía.

La cama de Michael miraba a la puerta y estaba semi apoyada contra un inmenso ventanal que durante muchas ocasiones Mimi se deslumbró mirando los demás edificios que los circundaban. De noche la vista era increíble. El dormitorio de su novio había sido siempre muy pulcro, pero en esos momentos había muchos objetos… ropa esparcida por el suelo. Afortunadamente para la trigueña ambos le daban la espalda, así que lo que pensó que serían microsegundos de vistazo… se transformaron en al menos 10 segundos. Pudo ver la espalda blanca y ancha de Michael mecerse una y otra vez con ímpetu mientras se apoyaba en el ventanal, las manos de Susan lo acariciaban de arriba abajo y viceversa mientras gemía escandalosamente curvando su espalda.

"Okeeii ¿necesitabas ver en vivo y en directo como follaba tu novio con tu mejor amiga?" se dijo a si misma volviendo a su posición. Ya no lograba ver bien con tantas lágrimas en ojos. Quería enterrar su cabeza en su almohada y gritar de rabia de ser necesario. ¿Cuántas veces no había sido ella la que había estado en esa cama?...Ella perdió su virginidad en ESA cama. La inundó una mezcla de rabia, odio y profunda tristeza.

De pronto, la música cesó y la Tachikawa tuvo casi que dejar de respirar…

-¿Por qué la apagas? – Escuchó protestar a Susan de manera cariñosa.

-ya me tiene cansado, lo hemos escuchado todo el día… no entiendo como no quedas sorda de escucharlo tan fuerte.

Mimi escuchó risas, besos, gemidos… ¡Que doloroso era! Pero eso no era lo peor que iba a escuchar.

-I love you, Michael

El corazón de la entonces trigueña se detuvo… estaba esperando la respuesta del rubio para volver a latir.

-I love you too, Su

No necesitaba más, ahora sí que no necesitaba más… caminó totalmente destrozada hacia la salida. Iba a medio camino cuando su celular de deslizó por su bolso hacia el suelo causando gran estruendo. Maldijo por lo bajo con los ojos bañados en lágrimas y se tuvo que devolver un par de pasos para tomar su teléfono. Y fue cuando subió la mirada que se encontró con los ojos claros de Michael, éste la miraba totalmente sorprendido y avergonzado, ¿avergonzado?, si claro… cara dura. Estaba envuelto de la cintura hacia abajo con lo que parecían ser sábanas blancas.

-¿Qué fue ese ruido, Michael? – y en el marco de la puerta aparece Susan, tan morena, de tan pelo trigueño y ojos verdes como ella sola. Llevaba una pollera del novio de Mimi que apenas la tapaba. – …Mimi… - susurró como si hubiera visto un fantasma.

La susodicha no dijo nada, simplemente agarró su celular y salió disparada de ese lugar para no volver nunca más en su vida.

Logró escuchar que Michael gritó su nombre un par de veces, pero fue en vano.

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-… quiero que veas lo que has ayudado a destruir.. – Dijo la señora Minagawa acercando a Mimi más y más a la puerta.

-No sé de qué habla… por favor, déjeme ir - La rubia solo lloraba mientras seguía cogida del brazo.

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Taichi enterró las manos en sus bolsillos a medida que sentía escalofríos. Debió haberse puesto un sweater antes de salir, pero en ese momento no lo creyó necesario. Había despertado a media tarde después de un largo y reparador sueño gracias a la ayuda de su amiga Sora. Gracias a ella había podido aclarar sus pensamientos y a darse cuenta (aunque ya lo se había dado cuenta solo) que simplemente había hecho todo mal.

Cuando despertó Hikari ya no estaba, le había dejado un mensaje pegado en la nevera indicando que estaría en casa de la madre de Takeru. Volvería a dormir. Ni siquiera había podido tener una conversación decente con tu propia hermana que se había dado el tiempo de visitarlo después de tanto meses separados. No recordaba mucho después de lo sucedido con Mimi. Al parecer iba a tomar en serio las palabras de Sora y ver bien sus problemas con la bebida.

La noche anterior, el alcohol en el cuerpo le había jugado en contra y se había comportado como un imbécil frente a Mimi, frente a la chica que le gustaba. No quedaba otra solución que pedir disculpas. Era lo mínimo que podía hacer comenzar a hacer las cosas bien y esperar lo mejor de ello.

La relación que ambos tenían no era tensa, pero tampoco distendida. Se llevaban bien, pero no fabulosamente… no era como con Sora, bueno ninguna relación era como con Sora, ella era su mejor amiga. Con ella tenía una confianza única, lo había comprobado al estallar en llanto frente a ella sin ningún problema. ¿Podría algún día tener una relación así con Mimi?

El moreno se tocó los labios recordando el único beso que le había podido robar a la rubia, un beso que no había sido correspondido – se golpeó la frente bruscamente enojado – ¡era obvio que no era correspondido, él la había obligado a besarlo!

Iba a encontrar la forma de enamorarla, pero primero que todo… debía pedir disculpas. Era por ello que había salido de su departamento en dirección al trabajo de su amiga para invitarla a algún lugar, conversar y hacer las cosas como se debían. Sabía que hoy estaría allí, ella misma lo había comentado ayer en el cumpleaños de Sora. Aunque por la hora y viendo el local al parecer ya se había ido.

Estaba a pocos metros de la cafetería cuando notó un auto estacionado en el exterior y a un alto muchacho (un poco más alto que Taichi) esperando afuera en las terrazas con una flor en la mano. Éste se paseaba de un lado a otro y de vez en cuando echaba un ojo al interior del local. Ya cuando estaba mucho más cerca pudo notar que se trataba de Akihiro, al cual conocía por dos razones. La primera: eran compañeros de facultad, ambos estudiaban Economía y la segunda era que Mimi le había comentado que era el novio de su compañera de trabajo.

-Hey Aki, ¿Cómo estás? – saludó el Yagami con una sonrisa. El susodicho volteó y lo saludó con un movimiento de su cabeza. Parecía realmente preocupado - ¿Qué sucede? ¿Ocurrió algo?

El chico de ojos verdes dio la vuelta completa a la terraza y llegó al lado de su compañero de facultad.

-Hace un rato una señora bajo del auto que ves ahí – Taichi no pudo evitar mirar de reojo el vehículo – estaba muy enojada… tomó a Mimi del brazo y se la llevó adentro. Hasta el momento no han salido. Yo no me he querido ir ya que Misa también está aquí.

-¿Crees que se hayan metido en problemas? - el moreno dudó después de preguntar. Mimi nunca hablaba mal de su trabajo, de hecho nunca la había escuchado decir nada malo. Bueno tampoco era que fueran los mejores amigos del mundo y ella le contara todo con lujos y detalles. Se giró a Akihiro - ¿Misako, no te ha dicho nada?

-Sabes cómo es ella… - respondió dubitativo y, en realidad, Taichi no sabía mucho cómo era ella. La había visto un par de veces en la facultad y por lo poco y nada que la conocía se notaba una chica muy fría y distante, incluso con su propio novio. Akihiro, en cambio, era su opuesto siempre positivo, muy alegre. De hecho, su personalidad iba muy bien con la del Yagami quizás por eso se habían hecho muy buenos compañeros – nuestra relación está desmoronándose… - dijo sin más bajando la vista hacia la flor que había traído con él. Tai lo miró un poco incómodo, él no sabía de relaciones ya que realmente nunca había estado en una. Marion, no había sido una "relación" para él. ¿En verdad Aki esperaba un buen consejo de él?

-Lo lamento mucho… - fue lo único que atinó a decir.

-Yo sé que Misa no es una mujer romántica, ni tierna, ni… - el muchacho se detuvo para rascarse la mollera. Al parecer no estaba seguro que seguir hablando – bueno, sea como sea… yo estoy enamorado de ella, por eso le pedí matrimonio… pero todo ha cambiado tanto y no sé qué he hecho mal… – los ojos verdes de Aki miraron a Tai pidiendo alguna palabra de apoyo.

El moreno se quedó callado buscando las palabras correctas para animar a su compañero.

Y en el momento en que creía haberlas encontrado, fueron interrumpidos por gritos femeninos desde el interior de la cafetería. Se miraron el uno al otro en menos de un segundo y sin decirse nada corrieron hacia adentro.

Taichi fue el primero en entrar y trato de acostumbrarse a la penumbra a medida que avanzaba hacia el fondo. Las voces femeninas y de repente la voz de un hombre que gritaba cosas que no se lograban entender venían detrás de una puerta que tenía un hilo de luz en todo su contorno. Volteó a mirar a Aki y este se notaba nervioso.

-¡Eres una cualquiera! – se escuchó gritar justo cuando el Yagami iba a abrir la puerta. El grito fue acompañado del sonido de una fuerte bofetada.

-Akane… ¡basta! – pidió una voz masculina.

Pero al parecer no fue tomado en cuenta porque la misma mujer volvió a dar una bofetada.

-Por eso has contratado a estas niñas… con una te acuestas y la otra te cubre las espaldas. Mientras yo estoy de viaje… te acuestas con estas malditas niñas.

Hubo un corto silencio y de un momento a otro, otra voz comenzó a suplicar y a llorar.

Aki hizo a un lado a Taichi empujándolo pues conocía perfectamente esa voz. No le importó nada y abrió la puerta de un golpe.

En cuanto la puerta fue abierta, todos se quedaron mirando entre sí. La escena no era para nada atractiva. Mimi estaba en un rincón de la bodega con el rostro totalmente desfigurado por el miedo, en cuanto se abrió la puerta sus ojos fueron a parar directo a los de Taichi suplicándole que la sacara de allí. Por otro lado y la escena que más los descolocó, en especial a Akihiro, fue ver a Misako desnuda (tratando de taparse sólo con su blusa de trabajo) con sus largos cabellos negros siendo retenidos por la mano furiosa de Akane Minagawa. Misako tenía las mejillas rojas, y los ojos llenos de lágrimas… era obvio que había sido ella la abofeteada hace escasos segundos. Y para terminar todo un hombre cincuentón los miró molesto con solo su ropa interior puesta.

-Mierda… - alcanzó a susurrar Taichi y miró de inmediato a Aki que aún no lograba salir de su asombro. Tenía la vista clavada en su prometida que había bajado la mirada totalmente avergonzada.


Continuara…


Hola!

Aca la tercera parte... tengo que contar la historia de cada uno para después ir desarrollando lo que ya tengo listo en mi cabeza. La historia en si es un Yamichi... asi que tranquilos.

Tambien estoy armando un Mimato, pero tengo que terminar primero mi otra historia.. sino se me van a acumular y ahhh! entro en colapso.

Espero que les haya gustado el capitulo ;)

Saludos a cada unos de los que me ha dejado un review, son un amor. abrazos para todos ;)