100 Sapos y Terry Grandchester
Por: Wendy Grandchester
Capítulo 3 Igual que vino fue
Cuelgo la llamada sin entender esa actitud de mi madre de repente. En las horas en que estuve esperando por la llamada, conciente de que era un noventa y nueve punto noventa y nueve por ciento de que no llegara, me dejó en paz. Cuando por fin suena el teléfono ella me exige que cuelgue, su voz, su acercamiento y su actitud son amenazantes. Nunca me he podido revelar contra ella, siempre le he tenido algo de miedo.
—Mami, ¿qué pasa? ¿Por qué quieres que cuelgue?— Le pregunto con drama porque de verdad me está desconcertando bastante su extraña actitud.
—Primero que nada, llegaste a la casa llorando en un ataque y no has querido decir nada. Te metiste al baño llorando y ahora vas hablar con un amigo. Me vas a decir qué es lo que te pasa.
Y este es el momento en que trago grueso. Me siento perdida. Ella no sabe las ganas que tengo de poder contarle, de poder contarle a quién sea, pero es ella la que no me deja confiar. A mi no se me permite ver novelas, ni maquillarme ni nada, mucho menos que tenga un novio, así que no puedo contarle lo del beso, sería mi fin. Bueno,el fin de mi fin. Por otro lado, si no digo algo, lo que sea, no me dejará en paz y no podré hablar con Archie para darle una explicación, para enfrentarlo. Ya ni siquiera sé si tengo posibilidades, pues le colgué en la cara sin explicación, cuando en todo caso, era a mí que correspondía hacer esa llamada, pero yo intuí que él no querría saber nada de mí y muchas veces no sabía cuál era el momento en que debía acercarme o retirarme.
—Mami... no es nada del otro mundo, es sólo que él es un amigo de verdad y no quisiera perderlo por una tontería. Él me confió un secreto, le prometí que no le diría a nadie y... se lo dije a Francheska... ¿te acuerdas de ella?— Mami asiente y yo continúo.
—Le dije a ella que no lo dijera y no cumplió, lo reveló en frente del mismo Archie y me hizo quedar mal y entonces... ahora él me odia...— Tuve que contarle la verdad a medias, no pondría en juego lo poco que me quedaba, si es que aún quedaba algo.
—Pues yo no creo que te odie porque te está llamando. Devuélvele la llamada y explícale que no fue tu intención traicionarlo. Que una siempre tiene una mejor amiga a la cual le cuenta sus cosas y se desahoga y que cometiste un error. Si de verdad es tu amigo y aprecia tu amistad, entenderá. Si no... espera a que se le pase y si no... bueno, si te llamó es porque le interesa arreglarlo. Llámalo.
Respiro con alivio, el consejo de ella es más que acertado, yo no lo habría explicado mejor y agradezco al menos que haya comprendido, aunque tuviera que disfrazar la verdad. Tomo el teléfono y le marco a Archie. Estamos en el año 2000, así que los celulares aún no estaban en su apogeo, llamo a su casa y después de varios timbres:
—Hola. (una mujer)
—Hola... (yo)
—¿Quién me habla? (la mujer)
—Hola, es Candy, amiga de Archie, ¿me lo pasa por favor?
—Holaaa, no te escucho... jajaja esto es una grabación, deja tu mensaje...
¡No puedo creerlo! Me ha cogido de pendeja una grabación. No dejo ningún mensaje porque de verdad me dio coraje. Espero un rato y vuelvo a marcar.
—Hola.— Contestan y me quedo callada unos segundos en caso de que fuera la maldita grabación otra vez.
—¿Hola?— Okay, no es la grabación, es su mamá.
—Sí, hola, buenas tardes. ¿Me podría comunicar con Archie?
—Archie no está, cariño. Se fue a Caguas con los abuelos este fin de semana.— ¡Genial! ¿Podría mi suerte ser peor? No quiero ser latosa, pero de verdad necesito, me urge hablar con él, así que aún muerta de vergüenza le pregunto a mi suegra, (pero ella no lo sabe)...
—¿Y cree que podría darme ese número? Es que de verdad es importante lo que tengo que decirle.— Es de vida o muerte quise explicarle, pero me contuve.
—Como no, apunta...
Me da el número y olvido el detalle de que Caguas cuenta como larga distancia y me cobrarán la llamada...
—Mami: Bueno, esa llamada sale cara y no sé que tiemo vaya a tomarte hablar con él, llámalo y dile que te devuelva la llamada...— ¡Es el colmo! Yo cometo la falta, me llama él, le cuelgo y ahora tengo que decirle que me llame nuevamente para que le cobren a él y no a mí. Les digo que las cosas que me suceden no les suceden a nadie. Le marco a Archie.
—Hola. (Otra voz de mujer)
—Hola. ¿Me podría comunicar con Archie?
—¿Con Archie? ¿Y quién eres tú?— Dice la mujer y me pongo más nerviosa de lo que estoy.
—Soy una amiga...
—¿Amiga de dónde?— ¡Dios! No entiendo su interrogatorio, sé que no puede ser la novia porque se escucha como una mujer adulta, pero aún así...
—Soy una amiga de la escuela...
—¿De la escuela?— Me pregunta desconcertada y con un asombro que no entiendo. Tenemos doce años, es obvio que vamos aún a la escuela.
—Sí, señora, de la escuela. Frailes, en Guaynabo...
—Oh... espera... ¿Quieres hablar con Archie o con Archie Jr.?— Veo cierto alivio en la mujer y ahora yo entiendo todo, o eso creo.
—Supongo que con Archie Jr. entonces...— Me lo pasa y comprendo que su papá se llama igual que él y la mujer que contestó era su madrastra, ese era el motivo de tanta preguntadera.
—Hola.— La voz de Archie y me brilla en el mundo, aunque no sé por cuánto tiempo sería...
—Hola... disculpa, pero ya sabes cómo es Mami, podrías devolverme la llamada...— Me muerdo los labios porque sé que debe estar pensando en la clase de cojones que tengo para solicitar eso después de todo, pero... no hay de otra.
—Está bien.— Para mi sorpresa lo hace sin rechistar y me vuelve el alma al cuerpo.
—Hola, Archie...
—¿Por qué sabía Francheska del beso?— Se me va el alma, no esperaba que fuera tan directo y comienzo a temblar, pero ya había llegado el momento de enfrentar la realidad y recuerdo las palabras de mi madre.
—Yo... no fue mi intención quedarte mal, de verdad. Fue sólo que ella es mi mejor amiga y yo pensé que no hablaría... se lo advertí, pero...
—Yo también pensé que no hablarías. Prometiste no hacerlo.— Se me aguan los ojos y vuelvo a sentirme culpable.
—Lo sé y créeme que no lo hubiera hecho, pero no pude disimular mi alegría, mi actitud y ella se dio cuenta que algo me pasaba y le conté porque... me sentí segura de que no hablaría y además porque... perdóname, pero era algo tan grande y tenía la necesidad de poder compartirlo con alguien... y confié en ella, lo siento...
—Jumm... entiendo... así que ese es el mambo...
—¿Ah?
—¿Ese es el mambo entonces?— (Quiere decir que si así son las cosas) Yo aún me pierdo con sus ocurrencias.
—Sí...
—Está bien. No hay problema.— Me dice, pero no sé cómo tomarlo, no sé en que plan estamos, si sencillamente quiere dejar el asunto ahí y seguir por su lado y yo por el mío, si aún somos amigos...
—Archie... ¿seguimos siendo amigos?
—Sí.
— Y... ¿Aún confías en mí?
—Sinceramente no lo sé, Candy. No sé si confiar en ti otra vez.— Vuelvo a quebrarme en millones de pedacitos. Siento que algo se rompió para siempre, que no será lo mismo y que no valdría mucho una amistad si no puedes confiar.
—Entiendo. Sólo dame una oportunidad y tal vez...
—Quedémonos mejor como amigos. La verdad no sé si deba confiar en ti.
—Está bien, Archie, te entiendo, no voy a insistir. Sólo quería que conocieras los motivos, los verdaderos que me llevaron hablar. Sé que para ti no fue nada, pero en mi caso, ese fue mi primer beso y es especial para mí, fue algo demasiado grande y necesitaba compartirlo con alguien, no suelen pasarme cosas así y tal vez no pude manejar la emoción, lo siento mucho si te lastimé, si no puedes confiar en mí nuevamente, no hay problemas. Te agradezco la amistad y los buenos momentos que me diste.
Hablo a borbotones, un ataque de sinceridad, porque de todas formas presiento que esa llamada será la última y que posiblemente acabe perdiendo su amistad, además de que en la escuela a penas nos vemos...
—Adiós, Archie. Que tengas un buen fin de semana.— Cuelgo y me voy a mi cuarto, no sin antes disimular mi gran dolor y decirle a mi madre que todo está bien, no quiero que tenga otro ataque de sopreprotección conmigo.
Todo eso fue viernes, ahora es sábado y llega una pareja amiga de mi mamá. Mami se había quedado sin trabajo, así que decide iniciar un negocio por su propia cuenta con la ayuda de ellos. Decide vender una comida típica de aquí de Puerto Rico, así que compran todo y eligen un espacio en la ascera para su puesto de comida. Yo tengo que ayudar... así sin ánimo de nada tengo que estar atendiendo la gente, sonriendo, cuando lo único que quiero es encerrarme en mi cuarto a llorar y que me dejen en paz. Pero como dije, la suerte es algo que nunca está a mi favor, al menos no la buena suerte.
Logro distraerme, la gente distrae, es divertida, además montando las cosas fue todo una aventura. Llega la noche y Mami me dice que puedo irme a casa y que ella se queda con sus amigos en el negocio. Camino a casa porque era bastante cerca del puesto de comida que había empezado mi madre. A penas voy entrando y suena el teléfono. Voy a contestar sin esperanza alguna, me fijo en el identificador... es Archie. No puedo creerlo, no pensé que lo hiciera.
—Hola.— Contesto sin poder disimular mi emoción y agradeciendo estar sola en esos momentos.
—Hola. ¿Cómo estás, Candy?
—Bien... ¿y tú?
—Estoy bien. ¿Qué hacías?
—Pues...— Le relato lo nuevo del negocio de mi madre y sin darnos cuentas llevamos rato hablando, como si nada, como si no me odiara hace veinticuatro horas.
—Archie... ¿Entonces está todo bien con nosotros...?
—Claro...
—¿Volverás a confiar en mí?
—Sí, que más da. Volvamos a empezar.— Creo que en ese momento hasta brinqué de alegría. Había recuperado a mi amigo, aunque sólo fuéramos eso, no importa, tener su amistad y su confianza lo era todo para mí. Volví a ser la misma, a sonreir. Hablamos durante horas, como siempre y así estuvimos por un tiempo.
Enero de 2001
Segundo semestre del año, luego de las vacaciones de navidad. Yo sigo igual, voy a recibir a mis amigas que hace tiempo no veo, en especial a Ana. Tomamos la primera clase sin problemas. Yo me siento un poco intranquila... siento que Archie se a distanciado de mí, no me había llamado hace un tiempo y resiento esa ausencia. Hacemos un cambio de salón y lo veo. Saluda a todo el mundo, su ritual, saluda a las chicas y a mí... ni me vio, no me saludó, lo cierto es que me ignoró. Estoy ahí, totalmente a la vista y él no me mira... no entiendo qué pasa... yo... soy su mejor amiga... es imposible que no pueda verme. Me siento horrible por eso, pero no lo comento, ni siquiera con Ana, no después de la experiencia que tuve con Francheska. Pienso que tal vez le pasa algo y como siempre, está guardando su distancia. Termina el día escolar y llego a casa triste, pero no lloro. Sólo escribo en mi diario, es mi único desahogo. Es tan triste tener tanto adentro y no tener con quién expresarlo, no poder hablar con nadie, quién te escuche y te comprenda. Ahí fue cuando la escritura llegó a mi vida para salvarme. Escribía páginas y páginas de todo lo que sentía, ahí surgieron mis mejores poesías, la mayoría de desamor. Me pregunto por qué Archie habrá hecho eso, porque pasó de mí, si no le he hecho nada, todo estaba bien... Me convenzo de que tal vez sólo tuvo un mal día.
Regreso a la escuela al día siguiente, la misma rutina y Archie repite lo mismo, me ignora y así llegó el otro día, el siguiente y el siguiente y entonces ya no había ni existía nada de él y yo, así, sin explicación, como si no me conociera, como si yo fuera un árbol o un banco más en la escuela. Nunca entendí eso y tampoco me acerqué a preguntarle, pues su actitud era por demás absurda, injusta y humillante. Me deprimí mucho, mis calificaciones bajaron considerablemente. Ya no tenía mi único amigo, mi confidente, mi desahogo diario, lo que hacía que mi vida gris fuera más fácil de llevar porque no había nadie como él para hacerme reir, para todo.
Citan a mi madre por cuestión de mis calificaciones repentinamente bajas, yo nunca repasaba nada, pero siempre mantenía buen promedio porque tengo buena retención, pero ya no me quedaba ganas de nada. Ir a la escuela todos los días, verlo seguir de largo como si nada mientras me ignora era demasiado doloroso, se había convertido en una tortura para mí. Gracias a Dios mi madre nunca ha sido exigente con respecto a mis calificaciones, ella sólo espera que apruebe las materias, no que sobresalga.
Pasan los meses y logro recuperar mi promedio, aceptando lo de Archie y aunque duele, aprendí a manejarlo y a seguir con mi vida. Un día decido escribirle a Annie, a la cual había visto por casualidad en una tienda y nos abrazamos, fue emocionante verla otra vez y notar lo mucho que habíamos cambiado. En mi carta le cuento de mi situación con Archie, mis sentimientos y todo con lujo de detalles. La guardo en mi mochila y voy a la escuela al día siguiente.
Se acaban las clases y me siento un rato en un banco, sola con mis pensamientos. Veo que después de mucho tiempo, Archie está caminando hacia mí, me emociono.
—¿Qué es esto?—Me pregunta sin saludar, muy serio y extendiéndome un papel. Lo tomo y cuando me fijo... ¡No puede ser! La carta que había escrito para Annie... pero... ¿cómo es que la tiene él?
—¿Quién te la dio?— Pregunto con pánico, vergüenza y desconcierto.
—Nada, olvídalo.— Se va, así sin mas y yo me quedo sola y maldiciendo mil veces mi suerte. Será que no logro pegar una. Recuerdo de pronto que en un momento saqué la carta en la clase y cuando pasaba el maestro, la metí rápido dentro del libro de biología. Las escuelas públicas proveen los libros, pero no puedes llevártelos, se quedan en en salón y con él se quedó esa carta y llegó a sus manos porque aunque estábamos en grupos diferentes, tomábamos las mismas clases en diferente órden. Rompí la carta, nunca llegué a enviársela a Annie.
Abril 2010
—¿Estás escribiendo algo triste pecas?— Se me acerca Terry, porque aún casi diez años después, esos recuerdos siempre me afectan y me producen cierta melancolía.
—Sí... siempre me transporto a ese tiempo cuando...
—Pues ahora sólo quiero que te transportes al sofá conmigo para que comamos y veamos películas. Aprovecha el sueño de Junior.
Uff comida china, me invade el olor y creo que a mi bebé también porque no siento náuseas, al contrario, quiero meterle el diente al arroz y al Pepper Steak.
—La bebé será gordita.— Me dice acariciando mi barriga que ni se nota aún.
—Seguro es otro niño, lo presiento.
—Es una niña, Candy. ¿Quieres apostar?— Me dice todo arrogante.
—Ahora no, cuando termine de comer.— Y me siento para atacar mi plato. Cuando se acaba la película y todo...
—Candy, no tienes que sentirte melancólica por nada. Yo agradezco que fuera así porque si no... no serías mi esposa y no tendríamos estos hermosos bebés. Quiero ser todo para ti, como te lo prometí una vez. Tu esposo, tu amor, tu amigo, quiero llenar todo de ti y hacerte feliz.— Me besa y me conduce a la habitación...
Continuará...
¡Hola!
Espero que estén disfrutando de un excelente fin de semana, aquí está algo nublado. Espero no haberlas aburrido con la historia de mi vida. Bueno, el asunto con Archie ha abarcado tres capítulos porque de todos los sapos que besé, ese fue el que peor me marcó, ya en los siguientes capítulos y según yo tenga un par de años más conocerán otros aspectos interesantes de mi vida y por supuesto, cuando conozca a Terry... ahí es que empezará una historia con muchos matices y diversas situaciones, ya lo verán.
Gracias por comentar:
bebeserena, Dali, kary klais, WISAL, Resplandor de la luna, Vero, Eva Mara Hernndez, Prisiterry, Rose Grandchester, naila, dulce lu, norma Rodriguez, LizCarter, Betk Grandchester, LUISA, Zafiro Azul Cielo 1313, Laura GrandChester, lupita1797, LUCYLUZ
naila: Aún no tengo editorial, me gustaría la idea del libro, pero siempre hay que inventir y en estos momentos estoy en banca rota, por decirlo así.
LizCarter: No estoy embarazada jejejeje, eso fue en el 2010. No te preocupes, hablaré también de mis embarazos tan pronto abarquemos mi historia con Terry.
Un beso, chicas
Wendy
