Capitulo 3: la sorpresa
El descanso era la mejor parte de ir a estudiar de Sakura, como toda chica o chico, no lo negaba y por eso le encantaba salir y sentarse en el hermoso prado de la preparatoria donde solía comer con sus amigas, el grupo más interesante de la preparatoria.
Como todas tenían sus novios fuera de la preparatoria, Ronald el novio de Sakura, no dedicaba mucho tiempo en los descansos con ella y a ella no sabía si eso era mejor o peor, ciertamente no eran la pareja de novios ideal, ellos dos tenían claro ese punto y lo interesante del asunto era que a la pequeña Kinomoto no le molestaba eso mucho… no era la niña pegajosa y su novio no era el sujeto súper tierno.
—Sakura —llamó Rika y la recién nombrada se levantó para que vieran donde estaban.
Rápidamente pudo ver como se acercaba con el gran grupo de amigas, todas con una sonrisa en su boca, traían una bolsita con lo que al parecer eran galletas y dulces u otras cosas que se la pasaban comiendo en los descansos, para después quejarse por lo gordas que estaban o cosas así, aunque Sakura no era de ese tipo.
Todas tomaron asiento y trazaron un círculo para depositar la comida en el centro y comenzar a charlar.
—¿Y recuerdas lo que hizo Eriol? —preguntó Naoko mirando a Tomoyo, ella fue tomando un color rojo en sus mejillas algo realmente complicado de ver en la cara de su amiga. Sakura se dio cuenta que estaban hablando de seguramente lo sucedido la tarde anterior, motivo por el cual solo se dedicó a poner atención sin mucha importancia.
El pensamiento de la chica se fue desviando de la conversación a otro lado, su tutor personal, si, ese chico había resultado ser una navaja, pero era una navaja que no la cortaría, Sakura sabía que no se rendiría por mas esfuerzos e intentos de doblegarla que tuviera y es que se había notado eso, la chica lo había notado. Llegar a hablar así de Ronald, se dijo Sakura mientras metía una galleta a su boca.
Aunque algo de sus palabras aun estaban en su mente, quiere acostarse contigo, le había dicho él a ella, Sakura no había dejado de pensar aquello, la sola idea de su novio seduciéndola le causaba escalofríos, no por falta de cariño, tal vez era por falta de experiencia, Ronald no podía pretender que Sakura se acostara con él, cuando no pasaban de roses con los labios.
Suspiró.
—¿y como te fue a ti Sakura? —Le preguntaron, ella no se dio cuenta y siguió mirando a un punto fijo —Sakura —la miraron, ella simplemente seguía metida en sus asuntos —Sakura… —por fin Tomoyo gritó y eso pareció hacerla reaccionar, mientras sus amigas la miraban con curiosidad.
—¿Qué?
—¿Qué como te fue a ti con tu nuevo profesor? —Eso era una buena pregunta, fácil de responder por parte de Sakura —¿es tan malo como dice Eriol? —¿malo? Sakura sabía que su profesor no era malo, era no tratable, que son cosas totalmente diferentes.
—No lo conocí muy bien, no es el tipo de persona que se muestra ante los demás—pareció pensar en lo que decía bastante aburrida, su maestro de matemáticas no era un tema emocionante —si, es bastante aburrido, pero sabe lo que hace y so nota que es excelente profesor.
—Eriol me dijo otra cosa —comentó Tomoyo —me dijo que era insoportable, que disfrutaba haciendo perder a los demás y que es intratable… claro que también dijo que era perseguido por un gran numero de chicas en la universidad por mas profesor que fuera —todas sus amigas la miraron como esperando a ver que decía Sakura.
—¿Es guapo? —preguntó Chijaru
¿Guapo? Sakura no había tenido tiempo de notar si su profesor era guapo o no, simplemente ella vio un chico con cabello desordenado, con ojos cafés y… normales, si eso era lo que había visto Sakura en su profesor de matemáticas, tal vez porque era una chica distinta no se andaba fijando en eso y eso fue lo que respondió.
—No me fijé en él, solo comimos un poco y luego nos quedamos solos, se la pasó explicándome cosas un rato y luego se concentró en su trabajo —todas las chicas bajaron los hombros —hoy por la tarde le pondré más atención.
—¿acaso hoy no cumples cuatro meses con tu novio? —Sakura asintió y se tensó nuevamente, no quería pensar en su novio y mucho menos en la sorpresita, ahora, a eso había que añadirle las palabras de cierto profesor chiflado —no tendrás tiempo para pasar con él —eso la relajó un poco, era cierto, no había tiempo.
—Cosas del profesor —dijo Sakura y se comió otra galleta.
Era lo único que hasta el momento le agradecía a su profesor, que la salvara de su novio, si, la actitud de Sakura era mala, no le habían dado la sorpresa y ya se estaba imaginando cosas que no eran, pero es que su timidez y la insistencia de su novio porque se acordara era increíble, mas de lo común, pues cuando salió Syaoran de su casa, Ronald la había vuelto a llamar, cosa que no hacía nunca, llamarla a decirle que la estaba pensando.
—Al parecer es bastante estricto —dijo Naoko, Sakura asintió y se dedicó a cambiar de tema, no era de su interés hablar de su profesor, suficiente con tener que verlo en su casa como para comentar de él en los descansos.
Luego de eso se la pasaron hablando de tonterías como hacían siempre, claro que hablaron un poco mas de la salida con sus novios, momento que aprovecho Sakura para perderse nuevamente en su mundo y así relajarse que era lo único que necesitaba, aunque sus pensamientos estaban aun en Syaoran Li ¿con que cosa saldría hoy? Se preguntaba mientras miraba una mariposa volar a su lado.
OoOoOoOoOoo
Syaoran miraba su café como la cosa mas rara del mundo, la verdad estar en una cafetería a las diez de la mañana pudiendo estar en su apartamento con su perro no le agradaba demasiado.
Aun no comprendía como se había dejado convencer de Touya para ver motocicletas, el hermano de Sakura siempre había querido una y al parecer ya tenía el dinero para comprarla y le pereció buena idea llamarlo para que lo ayudara, además Syaoran tenía carro, así podían recorrer la ciudad con mayor rapidez.
Lentamente le dio un sorbo a su taza de café y se estremeció al notar lo amargo que estaba, rápidamente tomó la cucharita del azúcar y depositó en su taza tres cucharadas revolviendo también de paso.
—¿Cómo te fue con el monstruo? —preguntó Touya de repente, Syaoran no tenía idea de que hablaba ¿monstruo? ¿Acaso hablaba de su perro? Se preguntó Syaoran mientras lo miraba intrigado —¿Cómo te fue con Sakura? —corrigió Touya al ver la cara de desconcierto de su amigo.
—ella… um… —pensó Syaoran. ¿Qué opinaba Syaoran de ella? Una chica llorona, fácil de doblegar y con un gran interés de superación, pero sabía que eso no era suficiente con él, había hecho perder la materia a estudiantes mas capaces, así que ahora Syaoran se esforzaría por no volverla a ver, aunque seguir asistiendo sin ganas era bastante hipócrita de su parte —esta bien —no podía decirle a Touya lo que quería —es un reto bastante interesante.
—Te aguantó la primera clase —rió Touya y luego metía un panecito en su boca.
—No creo que aguante mas, es una niña o tiene ínfulas de ello.
—Pero tiene ganas —Touya miró a Syaoran, este por su parte le dio un sorbo a su taza y lo miró, conociendo como conocía a su amigo, sabía que lo que venía era uno de los tantos discursos de negativa que le escuchaba a diario desde la ultima vez que se vieron.
—Muchas veces las ganas a algo no son suficiente, las cosas en dado momento pueden salir bien y de repente comienzan a salir mal y ¿Qué pasa cuando ya no hay mas ganas? No puedes esperar que algo que no te gusta hacer lo superes con ganas —Touya lo miró y Syaoran continuó hablando —a tu hermana no le gustan las matemáticas y eso es algo que no va a poder cambiar, por mas que trate, tal vez se esfuerce y eso solo servirá para pasar mediocremente.
—Para eso estas tú Syaoran.
—Si, pero no te ofendas, no puedo hacer milagros, tu hermana es despistada y cabezota, te lo digo y lo repito, con mi ayuda ella pasara solo mediocremente.
Esa era otra característica del temible profesor Li, su perfección, no toleraba cosas a medias o ejercicios mal hechos, los errores casi no estaban permitidos y menos la falta de interés, no era el tipo de sujeto que regalaba notas y menos dejaba pasar a alguien mediocremente, seguro que si Sakura alguna vez en la universidad se lo encontraba la chica no tendría ninguna oportunidad.
—Lo que pasa es que eres testarudo amigo, el monstruo se esfuerza y es lo que necesita, ella solo quiere pasar y no volver a ver matemáticas y números nunca mas —Touya defendió a su hermana —sé que con tu ayuda pasara y bien.
¿Ayuda? Que ayuda pretendía darle Syaoran a ella, desde el primer día de clase él estaba tratando que Sakura lo mandara a volar y ni con insultos a su novio lo logró, es mas a él le sorprendió cuando ni siquiera se negó a la nueva cita de estudio y eso fue realmente sorprendente, de otra chica se hubiera negado.
Syaoran se dio cuenta que estaba pensando en ella y preguntó.
—¿Qué sabes de su novio? —Touya lo miró —solo curiosidad —se defendió el profesor ante la mirada de su amigo quien pareció pensar lo que le diría.
—Siendo sincero… no lo conozco bien, comenzó a salir con Sakura desde hace un rato, no tengo claro cuanto tiempo llevan juntos y la verdad permití eso porque es hermanastro de una amiga de Sakura, de otra forma no lo hubiera permitido —miró a Syaoran —¿Por qué lo preguntas? ¿Acaso estas celoso? —la mirada que le regaló Syaoran a Touya no fue nada agradable y esto lo hizo callar y Syaoran no se inmutó con el comentario de su amigo.
—Para nada —el único objetivo de Syaoran era averiguar cosas para deshacerse de ella con comentarios hirientes y cortantes —solo me gusta saber cosas de mis estudiantes —gran mentira.
—¿a, si? ¿Desde cuando? No te preocupas por nadie, no te preocupas ni por ti, no puedes engañarme diciéndome que te interesan tus alumnos, ese cuento se lo creé cualquier persona, yo no, te conozco desde hace rato y no puedes mentirme, desde aquel incidente con Kim cambiaste tu forma de ser y no… —Touya se dio cuenta que estaba hablando de mas y guardó silencio, lo ultimo que quería era hablar cosas fuera de lugar con su amigo —lo siento Syaoran.
Syaoran había cambiado su mirada a una mas fría, Touya no entendía que pasaba por los ojos de su amigo, el profesor se levantó de su asiento y le dirigió una mirada bastante indescifrable a Touya, lo que le fuera a decir iba a ser grande y tal vez horrible.
—Paga la cuenta —dijo Syaoran, Touya levantó una ceja —te toca pagar la cuenta, te estaré esperando afuera o ¿ya no quieres visitar mas concesionarios? Por mi no hay problema, además quedé de verme con tu hermana por la tarde y sabes que no llegó retrasado a ningún lado.
Touya se levantó al igual que Syaoran de su asiento, el hermano Kinomoto lo había herido, lo sabía, pero Syaoran disimuló, era obvio, mientras tanto el por su parte salió del establecimiento y se paró frente a su vehiculo, tenía claro que no podía descontrolarse frente a Touya, detestaba los sermones acerca del olvido y demás porquerías que le decía, desde que había ocurrido aquel incidente en la vida de Syaoran, la familia Kinomoto había sido la única que lo apoyó, omitiendo a la pequeña Sakura, que apenas lo conocía desde hace un día.
—¿Vamos? —preguntó Touya ya en la puerta mirando a Syaoran, él lo miró y se subieron al auto y este comenzó a avanzar —hace unos minutos me dijiste que tenías otra cita de estudio con mi hermana —Syaoran asintió —mi padre no estará, yo no sé a que horas llegare, espero no demorarme en un asunto que tengo pendiente, espero que eso no te incomode.
Una buena propuesta, pensó Syaoran, las cosas sin terceros viendo su manera de explicar era mucho mas divertido, las sátiras y burlas que le podría dar a Sakura serían menos comprometedoras sin el padre y el hermano, golpe de suerte.
—No me incomoda, tal vez así tu hermana se concentre mejor —su sonrisa diabólica era evidente.
Nadie dijo nada después de eso, se la pasaron visitando y viendo distintas motocicletas por todo Tomoeda, pero ninguna convenció a Touya, era realmente difícil de impresionar, estaba comprando una simple moto y Syaoran ya estaba perdiendo la paciencia, llevaban toda la mañana en eso, Touya parecía una chica comprando ropa y Syaoran su triste novio obligado a acompañarla y cargar las bolsas.
El reloj en la mano de Touya marcó la una de la tarde, Syaoran se impresionó de inmediato, había quedado de verse con la hermana de Touya a las tres de la tarde y solo le quedaban dos horas, tenía que ir a darle comida a su perro y a cambiarse, Syaoran llevaba un Jean y una camiseta blanca y no se podía permitir que en la universidad lo viran tan alocado, era un profesor estricto y por tanto debía vestirse como uno, a pesar que eso tampoco le gustaba demasiado.
Touya también se percató de la hora y le pidió a Syaoran que lo llevara a su casa, él había resultado más confianzudo de lo que cualquier otra persona pensara con aquella cara de chico malo y serio.
El camino fue corto y rápidamente habían llegado a la residencia Tomoeda.
—Gracias Syaoran —fueron las palabras de Touya, Syaoran solo se limitó a levantar el brazo en síntoma de que en verdad se había aburrido toda la mañana —y toma las llaves de la casa, tal vez el monstruo te haga esperar —se las lanzó.
Luego de eso encendió su carro y antes de poder voltear en la esquina lo detuvo unos segundos para encender un cigarrillo, abrió la ventana para que de esta manera su carro no se llenara de humo, era algo que hacía solo cuando estaba cansado o estresado por alguna cosa y al parecer su amigo lo había estresado de sobremanera.
Sakura no la iba a pasar bien en esa clase, era seguro, ahora tenía que aguantarse a un profesor estresado y con recuerdos frescos, porque Touya en la cafetería le había hecho recordar a kim, la tonta de kim, según Syaoran.
Encendió su carro nuevamente y saco su cigarro del vehiculo sosteniéndolo con la mano izquierda y dando bocanadas cada vez que el auto se detenía, llevaba un poco mas de medió cigarrillo cuando llegó a su casa, la verdad jamás llegaba a terminarse uno y por eso era que tal vez su físico no era tan malo, aunque si no lo hiciera seguro que sería mínimo maratonista… no.
Se bajó del auto y entró a la casa, se sorprendió de sobremanera con lo que vio. Había papel periódico rasgado por todo el piso, un florero estaba roto y sus almohadas estaban por todos lados ¿Dónde estaba el autor del crimen? Eso era una buena pregunta, Syaoran sabía quien había sido, lo que no sabía era donde estaba.
Lentamente comenzó a buscar a su perro por toda la casa, no lo encontró en el primer piso, no estaba en la cocina y no estaba en su casita del patio, si, Syaoran le tenía una casita en las afueras de su hogar y una pequeña colchoneta en el salón, el perro andaba libre por la propiedad Li como un miembro humano mas de la familia, el perro esta vez se había escondido bien. Lenta y sigilosamente subió las escaleras, seguro que estaba en el segundo piso, Syaoran comenzó a buscar, no estaba en el baño, ni en el estudio, ahora solo quedaba un sitio donde buscar, la habitación de Syaoran, él abrió la puerta y efectivamente, ahí estaba, durmiendo sobre su cama, la cual había desarreglado también.
—Bocado —dijo y de inmediato el perro subió las orejas y lo vio, sin un segundo que perder se metió debajo de la cama, estaba asustado, su perro tenía claro que había hecho desorden, a Syaoran esto simplemente le causó risa —sal de ahí, no voy a hacerte nada, igual no creo que me ayudes a ordenar —dijo y se agachó para verle.
Su perro estaba enconchado bajo la cama con una mirada de miedo, como si creyera que Syaoran le fuera a pegar, pero él nunca lo había hecho, aunque a veces si le provocaba de una patada mandarlo a volar.
—Vamos sal de ahí —insistió —bueno como quieras, algún día te dará hambre —dicho esto Syaoran salió de su alcoba y comenzó a ordenar rápidamente el desorden causado por su perro, tomo una escoba y barrió el periódico, los trozos de jarrón los botó a la basura y las almohadas las puso sobre el sofá y pensó si tenía que conseguir una niñera para su perro.
Hacer eso no le tomó muchos minutos, pero ya estaba un poco retrasado y fue cuando lo vio, su perro por fin asomaba tras un rincón de la casa, parecía un niño asustado y lentamente fue acercándose a su amo.
—¿Veo que te dio hambre? —Syaoran se dirigió a la cocina y le sirvió un gran plato de purina —no lo vuelvas a hacer o te dejare afuera ¿entendido? —a Syaoran le salio una gótica en la cabeza —como si me entendieras, debo estar volviéndome loco.
Luego de eso subió de nuevo a su habitación y se cambio, se puso su típico traje formal negro con camisa blanca y tomó una corbata verde y se la metió en el bolsillo, no le gustaba andar como un pingüino, pero su trabajo así se lo exigía.
Rebuscó en su Jean y de allí sacó las llaves de la residencia Kinomoto, se preguntó si estaba bien recibirlas, no había pensado en el momento en el que Touya se las dio, pero ahora eso se veía bastante descarado.
—Ni modo —dijo y salio de su cuarto, eran antes de las dos, aun tenía tiempo antes de la cita de estudio o clase, salió y se dispuso a dar vueltas en su carro por la ciudad, el dinero no le faltaba cuando de gasolina y trago se trataba.
OoOoOoOoOoo
Tomoyo miraba con nerviosismo a Sakura mientras esta alistaba sus cosas para salir, la chica Kinomoto se tomaba todo el tiempo del mundo, por lo general era Tomoyo la ultima en salir, esta vez los papeles habían cambiado un poco.
Sakura alistaba sus cuadernos con un cuidado bastante sospechoso, revisaba su puesto una y otra vez sabiendo que ya había guardado todo, miraba el reloj esperando que llegaran las tres para su clase con el profesor Li, aunque también quería salir de la supuesta sorpresa pronto, su nerviosismo la estaba matando, había estado intranquila desde que su novio le dijo que la esperaba en su apartamento, ella no sabía que se traía entre manos y menos aun sabía que era estar con un hombre a solas y siendo novios.
Sakura miró su reloj, las dos marcaba este, era hora, se dijo y salió del salón con Tomoyo al lado, ya había perdido demasiado tiempo, aunque al parecer eso era lo que ella quería, bajaron las escaleras que las llevarían a la calle, ninguna decía nada, el ambiente era demasiado tenso por parte de Sakura.
—Tranquila —dijo Tomoyo —no creo que haga lo que estas prensando —la chica ciertamente conocía a Sakura, la leía como un libro abierto y no le era complicado saber que atormentaba a su amiga —no conozco mucho a Ronald por mas que seamos hermanastros, pero no creo que quiera eso de ti, además como te dije: si no quieres nada de eso con él tienes que decírselo, no estas obligada a darle nada.
—pero…
—Sakura, él es el hombre y esta obligado a esperarte hasta que quieras, y tal vez solo te estas asustando por nada, él ni siquiera te dijo lo que iba a hacer, seguro que te tiene solo una cena, Ronald tal vez solo quería alejarse un poco del cine o de los restaurantes de por aquí que es lo que siempre hacen ustedes dos ¿no crees?
—si, tal vez tengas razón.
—Animo Sakura —ella sintió y no dijo más.
Las chicas comenzaron a caminar en silencio por las calles, algunas nubes negras se posaban sobre sus cabezas y esto las obligó a andar un poco rápido, cosa que aunque Sakura no quisiera Tomoyo la forzó a hacerlo, comenzaron a caer gotas sobre sus cabezas, aun pequeñas y aumentaron el paso.
Tomoyo sacó el paraguas que tenía, llegaron al camino donde ambas se separaron, se detuvieron un poco para despedirse.
—Tranquila Sakura —insistió Tomoyo, al parecer Sakura seguía asustada.
—Si… y adiós.
—Nos vemos —correspondió Tomoyo, mientras Sakura corría pues la lluvia caía con un poco más de fuerza.
Las calles comenzaron a empaparse y Sakura trató de no pisar los posos que se hacían en estas, no quería llegar como un ocho a la casa de su novio, la verdad no parecía querer llegar a la casa de su novio y fue entonces cuando Sakura cayó en cuenta:
Ronald estudiaba en el mismo horario de ellas, lo que significaba que no podría tener preparada una cena, no tendría demasiado tiempo, ahora a eso se le agregaba el factor preparativos y el tiempo también era necesario, entonces ¿Qué le preparaba Ronald? Esa era la pregunta del Millón, Sakura no se podría quedar ver una película si esa era la sorpresa, si Ronald había hecho una cena ¿Quién sabe como? Tendría que comer rápido… ¿Qué otra cosa podían hacer dos jóvenes en un apartamento? Cuando estuvo sola con el profesor Li, estudiar, pero Ronald no era el profesor Li.
Sin darse cuanta Sakura había llegado ya a la casa de su novio, no golpeó de una vez, primero sacó de su maletín el regalo para él, lo llevaba en una bolsita dorada, solo esperaba que le gustara y que el no tuviera preparado algo fuera de lo común, era una chica muy convencional y no iba a cambiar eso, por lo menos no en los próximos años.
Se acercó a la puerta, todo se veía a oscuras, posibilidades: primera: que su novio no se encontrara, era bastante ilógica, el la había citado; segunda: que la cena, velada, comida o cualquier sorpresa fuera a oscuras y con un ambiente intimo, lo cual provocó en Sakura aun mas miedo y nerviosismo.
—Tranquila Sakura Kinomoto —si dijo mientras tocaba la puerta.
Su mano temblaba, no precisamente por el frío, nadie respondía, ella no sabía que tan alentador era eso, aunque después del segundo toque si escuchó ruidos al interior de la casa.
La chica comenzó a sudar frió mientras esperaba ver la cara de su novio, tardó varios segundos en abrir la puerta y ahí estaba, Ronald no había tenido tiempo de cambiarse al parecer, pues también tenía el uniforme de la preparatoria, un poco mas desordenado, pero lo tenía y Sakura que pensó encontrarlo desnudo.
—Hola Sakura —saludó y se inclinó para besarla.
La chica notó eso de inmediato y no sabía que hacer, eran cuatro meses de estar juntos y seguro que quería algo mas que un simple beso, un insípido beso como lo llamaba Ronald, Sakura no se opuso y dejó que el chico profundizara un poco, no fueron mas de segundos y no hubo estremecimiento en el cuerpo de Sakura, ella no entendió nada, la mayoría de sus amigas decían que cuando besaban a sus novios volaban, literalmente, y era la cosa mas reconfortante del mundo, para Sakura fue una simple unión, lo único que hubo por la chica fue un leve sonrojo y nada mas.
Ronald sonrió, por primera vez en lo que llevaban de novio la chica le había proporcionado cierta libertad en su boca, el chico lo tenía todo planeado, todo estaría bien, se dijo y Sakura estaba en aquellos planes y al parecer el novio de la chica creía que ella estaba lista.
—Hola —saludo Sakura después de que su sonrojo disminuyera.
Ronald se hizo a un lado para que ella pasara, estaba lloviznando y no quería que su novia pasara frío, eso era lo último que quería.
Sakura lentamente fue cruzando la puerta, como si estuviera entrando a la boca del lobo o quien sabe a que sitio, ni siquiera había tardado tanto en entrar a la cueva embrujada en el parque de Tomoeda un día que sus amigas la convencieron, había que decir que aquella noche no pudo dormir.
La chica ignoró todos sus pensamientos al ver la escena preparada por su novio, al parecer se había tomado algunas molestias, las velas rodeaban toda la casa, cada rincón de esta, no había dejado un detalle, todo estaba perfecto, había rosas por todos lados, al igual que pétalos y había corrido todo para dejar en medio del salón una mesa con un par de velas, fue entonces cuando la magia se esfumó, sobre la mesa no habían dos platos de comida oriental u occidental, no había comida mexicana o de cualquier otro lado, o bueno, si, de un lado, de Italia, y es que su novio había dejado una caja de pizza sobre la mesa, al parecer no sabía como preparar algo romántico o el tiempo no le alcanzó, a Sakura le salio una gota sobre la cabeza, vaya forma de sorprenderla.
—¿Te gustó? —Preguntó Ronald —no tuve mucho tiempo para preparar algo mas… romántico y solo se me ocurrió esto.
—Esta… bien —dijo la chica mientras muchos de sus temores empezaban a disiparse, al parecer su novio no tenía malas intenciones.
Ronald retiró la silla para hacer que ella se sentara, Sakura agradeció el gesto de él con una sonrisa, una de las tantas que dedicaba a diario a todas las personas, luego el chico hizo lo mismo y se sentó frente a ella, le dio una porción y comenzaron a comer, ciertamente el romanticismo se había perdido, Sakura esperaba tenedores y cubiertos para algún plato exquisito, sin embargo solo estaba usando sus manos para llevar la porción a su boca y en ese momento fue cuando vio el reloj, dos y media, aun tenía un poco de tiempo.
—¿Cómo te ha ido? —Preguntó su novio, la chica se distrajo y no le puso mucha atención —¿sabes? Por alguna razón te he estado pensando todos estos días —esas palabras si la hicieron despertarse y traer a su mente las palabras de su profesor.
—eh… yo también —mintió y se metió el ultimo trozo de pizza a su boca.
—¿quieres mas? —Sakura negó —entonces sigue al sofá, la sorpresa aun no termina.
La chica no entendía porque el tiempo andaba mas lento, al parecer su reloj estaba dañado o su mente la quería martirizar demasiado, igual la joven obedeció y se sentó en el sofá, su novio no tardó demasiado y traía unas copas en una mano y una botella de vino en la otra, vino de uva, al parecer Italia estaba en la cabeza de Ronald.
—¿y eso?
—Eso es la otra parte de la sorpresa… en una cena o intento de cena no puede faltar el vino —dijo Ronald tratando de hacer un chiste que Sakura solo correspondió con una sonrisa escueta, pero falsa —pensé que esto estaría bien.
—Este… no puedo —comentó Sakura, Ronald levantó una ceja con un signo de interrogación —no te había contado, pero estoy tomando clases de matemáticas con un profesor particular y me dijo que me esperaba a las tres, no quiero llegar oliendo a trago o vino, lo que sea, espero que me entiendas, no es que no quiera —mintió, la verdad tampoco quería tomar —paro ya sabes… —el novio de la chica bajó los hombros desganado, pero luego algo en su mirada se encendió.
—Entonces aprovechemos el tiempo que nos queda —en un segundo estaba sentado al lado de Sakura mirándola como un lobo lujurioso, esto simplemente asustó a la chica —aun no me has dado tu regalo —la miró peor y se fue acercando a ella —pero aun estas a tiempo —dicho esto la tomo de la cara y le plantó un beso en la boca, beso que Sakura no correspondía, ella lo alejó y dijo.
—Es cierto —se levantó y fue al asiento donde habían estado comiendo pizza —mira tu regalo —le acercó la bolsa dorada y Ronald levantó de nuevo una ceja, al parecer no era eso lo que quería y así se lo hizo saber cuando Sakura se sentó a su lado para dárselo —toma —se lo puso en sus pies y lo abrió, era una bufanda, al parecer hecha a mano.
—Que lindo —dijo de manera sarcástica y lo dejó a un lado, mientras comenzaba a besarle el cuello.
A Sakura el gesto no le agradó en lo mas mínimo, desde hacía dos semanas la estaba haciendo, los materiales y todo lo empleado lo había comprado con su mesada, los incontables pinchazos que se había hecho en sus dedos también contaban, los trasnochos y falta de sueño había que agregarle y para su novio eso no significó nada, se lo demostró cuando la dejó a un lado y se concentró mas en su cuello, grave error por parte de él.
Sakura lo alejó.
—Déjame —Ronald frunció el ceño de inmediato, si Sakura estaba amedrentada eso ayudó a lograrlo mas —no quiero que hagas nada.
—¿de que hablas Sakura? —Se acercó y le dio un beso a la fuerza —¿de esto? —esta vez la chica lo empujó con mas fuerza, afortunadamente no era una debilucho ni escuálida, Ronald la miró con ganas reprimidas, con una mirada lujuriosa desconocida hasta ese momento para Sakura —eres una tonta… —Ronald estaba molesto —¿acaso no me quieres? ¿Acaso no me quieres dar el regalo que me merezco? —bien, el chico estaba desesperado, comenzaba a meter sentimientos.
—Si te quiero —respondió —pero yo ya te di tu regalo, no quiero darte más.
—Si me quisieras me darías lo que quiero —gritó —me das una entupida bufanda que pudiste comprar de camino a mi casa hace dos minutos —el chico estaba descontrolado y Sakura comenzaba a asustarse mas y mas, sus ojos húmedos la delataban y las palabras hirientes de su novio la devastaban.
—Cállate —exigió Sakura —no sabes lo que dices.
—sé lo que digo… sé que eres una chiquilla que se consiguió al primer aparecido para cogerlo como novio porque sus amigas tenían uno —la miró —eso es lo que hiciste y ahora no estas dispuesta a pagar por el favor de mi compañía.
Cierta parte en las palabras del chico tenían un deje de verdad, pero si Sakura no hubiera sentido nada por él no hubiera aceptado la propuesta de ser su novia, ni siquiera se hubiera dado la oportunidad.
—Estas equivocado Ronald, este no eres tu —él la vio y le dio una mirada con una sonrisa bastante aterradora, al parecer era una personalidad que la pobre de Sakura no llegó nunca a conocer.
Ronald la había conquistado con sonrisas, gestos amables con empeño, el sujeto que estaba delante de ella era un total desconocido, era un hombre que solo la veía con lujuria e ira, con deseo descontroladle, con rabia ¿Dónde estaba el chico querido y amable? El chico que sonría ante ella cunado ella lo hacía.
—Mucho gusto —se presentó burlándose de ella —soy Ronald —comenzó a hablar o atacar con palabras —tengo una novia que no me quiso dar lo que quería, que me hizo perder cuatro meses de mi vida y que es una estúpida niña —hizo una pausa para luego decir —cuanto tiempo perdido para nada —sonrió —es tan difícil fingir por cuatro meses —suspiró —por lo general a estas alturas las demás ya habían caído —Sakura no aguantó mas y le hizo voltear la cara de una bofetada, aunque con eso solo consiguió hacer que Ronald la mirara peor.
—Eres un desgraciado —lloró Sakura —el profesor Li tenía razón.
—El profesor Li tenía razón —la remedó y tomó la bufanda que tenía al lado y se la botó a la altura del pecho a la triste Sakura —llévasela, tal vez le guste, a mi no, ni los guantes, ni la cadena y ni siquiera la camisa y CD de coldplay —Sakura lloró con mas fuerza, era esos regalos que le había dado los meses anteriores —solo escuché ese grupo barato creyendo que así te conmovería y lograría meterte pronto debajo de mis cobijas, fracasé —se levantó del asiento donde había estado y abrió la puerta. Afuera ya llovía con más fuerza —lárgate —exigió.
Sakura no dudó en hacerlo, estaba herida, desolada y al final resultaba que el profesor Li había tenido razón, Ronald solo quería acostarse con ella, la chica paso como un rayo por su lado, no lo miró, muchas de las lagrimas se lo impedían, lo único que quería era correr, hacerlo hasta que cayera por el cansancio, la ventaja de todo el asunto era que nadie estaría en su casa, nadie la vería en ese estado, aunque luego recordó la clase, la persona mas sádica del mundo la esperaría en la casa, con una sonrisa y un montón de burlas para ella ¿en serio sería capaz de burlarse?
—No me importa —dijo y siguió corriendo.
Algunas personas que andaban por la calle la miraban, pero nadie hacia nada por ella, era eso o que corría demasiado rápido, el frío no era impedimento, las medias que había tratado de cuidar cuando se dirigía a la casa de su ex novio, ahora si estaban vueltas un desastre, tampoco eso le importaba, la chica solo pensaba en los últimos cuatro meses, la mentira mas grande del mundo.
Sin pensarlo y de una manera muy infantil se limpió la boca y pensar que lo había dejado intentar esa tarde profundizar el beso, seguro que su novio se sintió en las nubes, seguro que pensó que esa misma tarde la haría suya, seguro que el muy cretino creyó añadir una mas a la lista.
¿Qué hubiera pasado si se lo hubiera permitido? Se preguntó aun corriendo mientras asesaba, seguro que no hubiera tardado un par de días en botarla, usarla y botarla, como todas las cosas materiales en este mundo, al parecer eso fue Sakura para Ronald, un objeto del cual no sacó ningún provecho, como comprar un televisor dañado o comprar un cepillo de dientes sin cerdas, solo que los objetos no sufrían emocionalmente, los objetos no sentían.
Ella no paró de correr, no se detuvo, pasó por la calle que llevaba al parque pingüino, sin mirar a ambos lados de la carretera, por suerte para ella el semáforo estaba en rojo, en otras circunstancias el descuido pudo haber sido fatal.
OoOoOoOoOoo
Syaoran iba feliz en su carro, por algún loco motivo le encantaban los días de lluvia y mas si estaba en la seguridad de su vehiculo, por lo único que estos días lo fastidiaban era porque no podía fumar dentro del coche, no quería morir asfixiado, pero su entorno mejoró cuando puso: Don´t panic de coldplay
—Nada mejor que una canción de lluvia para un día de lluvia —se dijo y le subió al radio de su vehiculo.
No iba muy temprano para la residencia Kinomoto, pero no pensó que la chica Sakura se fuera a desocupar tan rápido con su novio y para rematar su tardanza, Syaoran estaba cogiendo todos los semáforos de la ciudad en rojo… el destino se estaba encargando de hacerlo llegar tarde, pero al parecer el destino también se encargó de que cuando el vehiculo se detuviera en el semáforo que separa una calle con el parque pingüino la viera, y la viera en un estado bastante deplorable.
—¿Kinomoto? —se preguntó mientras la veía perderse en el interior del parque.
Syaoran se asustó mucho en ese momento, tal fue el susto que le provocó ver a la chica en tal estado, que miró a los dos lados para ver si algún peatón iba a pasar, al ver que no había nadie se pasó el semáforo en rojo, era una suerte que no hubiera ningún agente de transito cerca, al parecer la lluvia los había espantado.
Tenía que dar una gran vuelta para llegar a la casa de ella, es mas era probable que la chica le ganara, aunque ella estuviera corriendo y él fuera en carro.
La mente de Syaoran le estaba haciendo pensar cosas que no eran, él conocía a los jóvenes y había sido uno, sabía de los alcances de estos, las cosas que podían llegar a hacer cuando sus hormonas estaban en revolución, solo esperaba que Sakura o Kinomoto como la llamaba, no hubiera sufrido ningún abuso por parte de su novio o de cualquier persona.
—Rayos —dijo en el instante en que un gato se le atravesó y lo obligó a frenar en seco, no falto mucho y el pobre animal termina debajo de las ruedas de su auto, el destino se esmeraba por retrasarlo —solo falta la hilera de patos con su madre a la cabeza —ironizó y encendió su auto que se había apagado por la anterior frenada.
Ya estaba cerca, Syaoran llegaría por un lado y Sakura por el otro, pues la vuelta dada por él lo obligaba a eso, fue entonces cuando al voltear la esquina la vio tratando de abrir la puerta, en verdad la chica se veía mal.
Sakura escuchó un auto acercarse, al voltear a verlo se dio cuanta que era el mismo BMW que había estado estacionado el día anterior en su residencia, lo que quería decir que Syaoran Li había llegado y lo confirmó cuando lo vio estacionar el auto y bajarse de afán. Por fin después de rebuscar había encontrado las llaves y abrió la puerta con dificultad, entrando rápidamente y cerrándole la puerta al profesor en la cara, lo último que quería era aguantarse el sarcasmo del profesor.
Syaoran por su parte no le prestó mucho cuidado el gesto de tan mala educación por parte de ella, igual, el seguía siendo el maestro, aunque no se comportaba como tal, buscó en el bolsillo de su chaqueta y encontró el juego de llaves que le había dado Touya, sin perder tiempo abrió la puerta, era una suerte que la chica un hubiera puesto el seguro, pensó y miró a todos lados, lo lógico era que ella hubiera subido a su alcoba como la adolescente que era.
—¿subo? —se preguntó mientras miraba las escaleras, adivinar cual era la de la chica no era muy complicado, el rastro de agua le ayudaba.
Armado de valor comenzó a subir, siguiendo las gotas brillantes en el piso, rápidamente estuvo en un pasillo con cuatro habitaciones, la del padre, la de Touya, la de Sakura y otra seguro era un estudio, las gotas lo llevaron a una puerta donde se escuchaban sollozos y llantos de una chica, la única chica que había en el lugar, abrió lentamente la puerta y ahí estaba.
Sakura estaba acostada de espaldas y Syaoran se sonrojó ante lo que vio, al parecer la chica no se había lanzado de una manera adecuada a la cama y gran parte de la falda se le había levantado dejando ver así bastante de sus piernas y un poco de su ropa interior, un mal movimiento de él y Sakura podía pensar que era un degenerado, fue entonces cuando vio aquella toalla sobre el escritorio, la tomó y la puso sobre las piernas de ella, tapando así una no tan desagradable visión.
Sakura notó algo extraño sobre sus piernas, al voltear la vista fue cuando se encontró con esos ojos ámbares mirándola algo inquietos, pero esto no fue algo que ella vio, era consiente que él era un cascarrabias.
—Lárgate —dijo llorando y sentándose —no quiero ver a nadie y mucho menos a ti.
—¿Te pasó algo Kinomoto? —preguntó él tratando de oírse lo menos preocupado.
Sakura lo miró ¿desde cuando tan gentil el desgraciado? Se preguntaba la chica, ella estaba convencida que su profesor solo estaba buscando un motivo para después molestarla, motivo por el cual respondió:
—No es tu problema —contestó usando el mismo método de respuesta corta que empleaba él, lo cual casi lo saca de casillas, pero sabía controlarse bien —ahora lárgate no quiero ver a nadie —Syaoran no era el tipo de hombres que le hacía demasiado caso a las personas y en ese momento no iba a hacer objeciones.
—Tal vez te puedo ayudar —él seguro sabía porque estaba pasando, el había vivido algo ligeramente parecido hace años —no sé… si tu quieres…
—¿Tu? —soltó una risa amarga —tu no me puedes ayudar a nada —Sakura estaba molesta y comenzó a subir el tono de su voz —dudo que me enseñes bien matemáticas y pretendes ayudarme en algo así, no sabes por lo que estoy pasando, no estas ni cerca de vivir algo así —ella simplemente no pensaba en sus palabras —eres un bruto que no sabe lo que es sentirse amado y traicionado —lo miró mal, él solo miró al frente y frunció el ceño un poco —seguro que solo vives con tu perro porque nadie te quiere, además creo que eres alcohólico —Syaoran se levantó de la cama —¿Qué pasa profesor? ¿Hay mucha verdad en mis palabras? Se sintió herido.
—Eres una niña estúpida —fueron las palabras de él en ese momento, palabras muy parecidas a las usadas por Ronald, ella lo notó.
—¿Soy estúpida por no acostarme con mi novio? —Syaoran abrió los ojos ante tal declaración, estaba escuchando de mas —¿por eso lo soy? —un aire de frescura le recorrió el cuerpo a él, por lo menos sabía que la chica no había sido forzada a hacer algo indebido.
—¿Qué dices? —a esas alturas el frío profesor ya no sabía que decir, en la universidad era tan calculador y ahora una chiquilla parecía dominarlo o callarlo como nunca nadie había hecho —bueno… pues…
—No digas nada, ahora lárgate, no quiero volver a verte, no vuelvas a mi casa, no me interesa que me des una clase mas, eres un cerdo, eres una animal, vete con tu perro que es el único que disfruta con tu compañía… al parecer, aunque lo dudo, no sé como mi padre te soporta y menos mi hermano, lárgate, lárgate, lárgate —gritó una y otra vez, Syaoran sentía una mezcla de pena por ella y rabia consigo, había permanecido mucho tiempo allí, en otra circunstancia ya la hubiera callado de un grito.
—Entonces ¿no quieres que vuelva? —bingo, eso era lo que quería él y al parecer alguien mas había hecho el trabajo sucio para no hacerlo volver a esa casa, Syaoran lo sentía por el profesor Kinomoto, pero igual era su hija la que lo echaba.
—¿Acaso eres sordo? No vuelvas jamás.
—Tus deseos son ordenes princesita mimada y llorona —dijo y comenzó a retirarse.
Una parte de Sakura sabía que se había desquitado con una persona inocente, lo había insultado de sobremanera sin saber el motivo, la había cogido con el primero que se le cruzó, lastimosamente para Syaoran el primero que encontró ella no era el mejor santo de su devoción.
Cuatro meses, pensó Sakura ¿Cuántos te quiero? ¿Cuántos detalles? ¿Cuántos… te estoy pensando? Se preguntaba, ella se estremeció ante esa última pregunta ¿quien sabe de que manera la pensaba el desgraciado?
Syaoran por su parte se retiró de la habitación de Sakura y comenzó a bajar las escaleras que lo llevarían a la calle, al mirar a la sala se encontró con Touya y la cara que tenía dejaba ver molestia e incomodidad a la vez.
—Lo siento amigo… ella no sabe lo que dice —él se disculpaba por su hermana —no sé que le hizo su novio y se desquitó contigo.
—¿entonces escuchaste todo? —Dijo él en un tono bastante frío, Touya solo se limitó a asentir —no hay problema, entiendo lo que esta pasando esa chiquilla… —suspiró —aunque si tengo pensado tomar en cuenta una propuesta de ella.
—¿Cuál?
—la de no volver, ella esta furiosa y no pensó sus palabras, supongo que el castigo por su descaro será perder matemáticas y verse obligada a presentar remédiales —Syaoran miró a Touya, él solo asentía.
El hermano de Sakura conocía la historia de Syaoran como nadie, solo él y su padre sabían eso y sin querer Sakura lo había lastimado, Touya lo sabía, su hermana lo único que hizo fue abrir viejas heridas en el cuerpo de su amigo, heridas que aun no estaban cerradas, heridas que tal vez nunca estarían del todo sanadas.
—Si… entiendo, tienes razón Syaoran —Touya miraba apenado —de nuevo lo siento.
—No hay problema —dicho esto Syaoran le entregó las llaves a su amigo y se retiró, de verdad que Sakura lo había lastimado un montón, pero estaba obligado a mantener la calma, a estar bien, a no mostrarse débil, en conclusión… alcohol.
Sakura le había dicho que era un alcohólico y sacando de su chaqueta su recipiente favorito lo corroboró, se había tomado el brandy que llevaba de un solo sorbo, ya no llovía motivo por el cual prendió un cigarro y se subió a su carro a dar vueltas por Tomoeda, la clase había terminado mucho antes.
Dentro de la casa Kinomoto las cosas no estaban mejor, Sakura ya no lloraba, ahora solo sollozaba y entonces escuchó ruidos nuevamente en su puerta.
—Acaso no te dije que te… —no terminó su frase al ver que el que estaba en la puerta no era su profesor, sino su hermano —Yo lo siento… —dijo apenada y limpiándose las lagrimas, no contaba con que su hermano llegara tan temprano.
—Conmigo no deberías disculparte Sakura —ella notó que su hermano estaba molesto, las ocasiones en que la llamaba por su nombre eran contadas, por eso lo creyó —¿Qué te pudo hacer ese pedazo de novio tuyo para que te desquitaras así con Syaoran?
—Tu amigo no es un santo —se defendió ella.
—Lo sé, pero lo juzgaste muy mal, no tienes idea porque es así… si, entiendo que estés molesta, eso no te lo reprocho, pero dime una cosa ¿Por qué lloras? ¿Por qué no te le entregaste a tu novio? —Sakura se sonrojó ante el tono de su hermano —¿si? Ese sujeto… Ronald no merece una lágrima tuya, deberías estar feliz porque terminaste con esa relación, ¿que pasaría si las cosas hubieran llegado más lejos? —por fin ella empezaba a recapacitar.
—Pero son cuatro meses y además tu querido amigo subió a burlarse.
—¿lo hizo? —Sakura negó —¿entonces? Conozco a Syaoran y sé que no se burlaría de algo como eso, no cuando él vivió algo parecido, que digo parecido, lo que viviste hoy, con lo que vivió él —el bufó —no hay punto de comparación, además es normal que una relación de adolescentes se acabe, pero lo repito, le gritaste a la persona que menos se lo merecía, Syaoran no se merecía tu trato —Touya se empezó a retirar.
—Espera… —gritó ella, él se detuvo —¿Qué le pasó? ¿Por eso es así? —Touya asintió —este… tu… ¿me contarías?
Touya pensaba en hacerlo, no estaría correcto, eso sería violar la intimidad de Syaoran, aunque también quería que Sakura recapacitara y viera que el dolor de ella no es el único en el mundo, que se diera cuenta que por un dolor, hay uno más grande y que puede llegar a durar más.
—Lo haré, tal vez así entiendas —él se sentó al lado de su hermana, conociéndola como lo hacía, la chica se sentiría como la persona mas ruin del mundo.
Notas: hola a todos los lectores de esta pagina, principalmente a los que están leyendo mi historia, no mentira para todos.
¿Saben? Creí que por estar en semana santa iba a poder escribir más y por tanto publicar más rápido, que va, mi familia me tuvo de iglesia en iglesia y de sermón en sermón, no critico eso, pero merecía un descansito… en fin.
Aquí les dejo el capitulo tres de mi historia, por algún loco motivo es el que hasta ahora mas me ha agradado, además lo sequé en trece hojas de Word, pero pasemos a lo bueno.
Sakura se va a enterar el pasado de Syaoran, por tanto ustedes también.
ya nos deshicimos del molesto de Ronald, por ahora.
no escriban a las doce de la noche porque sus hermanos los regañan, me pasó.
gracias a todos por sus reviews, me gustaría nombrarlos, pero en este momento tengo algo de prisa, espero que entiendan.
Por cierto, para los seguidores de mi otra historia necesito un empujón, es que estoy viendo la reconciliación de Eriol y Tomoyo un tanto enredada, como ustedes saben solo queda un capitulo y toda la historia la he estada haciendo con puntos de vista SxS y me preguntó si les molestaría que colocara puntos de vista del otro par ExT, la cosa es que no quiero hacer a Syaoran o a Sakura escuchar una conversación que no va de ellos, o esconderlos tras una esquina, en fin, si quieren mándenme su respuesta, si no, espero poder arreglármelas, ustedes entienden que con eso de las muertes de los personajes y todo eso, no mentira, estoy bromeando.
Bueno no escribo mas, espero ayudas, repito, si no, no hay problema.
Chao y gracias de nuevo por leer.
