Volvía acompañada por los dos jóvenes que la habían salvado, iban en automóvil a pesar de que la chica quiso explicarles cientos de veces que no había necesidad de eso puesto que solo eran unas pocas calles las que tenía atravesar, sin embargo ambos eran muy explícitos mientras le explicaban que no era seguro andar sola por la ciudad y que la llevarían hasta el centro para más tarde acompañarla a su residencia. Era el de ojos azules el que conducía, su acompañante no la miraba ni por un segundo, iba sentada en los asientos traseros como una cautiva.
–De acuerdo– dijo Sakura. –Entiendo lo que me dicen, pero no me están explicando por qué se supone que no es seguro, no me han dicho aún qué fue lo que pasó allí.
–Sakura-chaan~ te ves tan linda cuando te enfadas– exclamó Ryu haciendo movimientos extraños. –Aunque…– de pronto se enserió, verlo así, incluso a través del retrovisor, lo hacía parecer alguien tenebroso. –Si en verdad lo quieres saber, es Shaoran el que debería contarte.
–No es algo de tu incumbencia Sakura, deberías mantenerte al margen– contestó, tajante, el aludido.
– ¿Que no es de mi incumbencia? ¡Pero si ellos me atacaron!
–No solo te atacaron, intentaban asesinarte– sentenció. Lo que dejó a la única mujer presente algo perturbada. ¿Asesinarla? ¿Pero por qué? –Ese símbolo que te atrapó sobre él es un sello chino, y sirve para capturar los poderes mágicos de aquellos con potencial activo o inactivo, lo que significa que hay personas que desconocen nuestro entorno, que desconocen que ellos mismos forman parte de él… que se están viendo envueltas en lo que sucede, una vez que tu magia es capturada el cuerpo colapsa, la magia forma parte de nuestra esencia, que te la arrebaten es igual a que te arranquen el corazón… mueres al instante…– Shaoran miró hacia la ventana a su lado, meditaba sobre lo que ocurriría. ¿Por qué se habían vuelto a ver? De pronto regresaban a su mente muchísimos recuerdos que había conseguido enterrar con el transcurso del tiempo. Entendía que Tomoeda era la ciudad en la que se habían conocido pero ¿Incluso siendo tan grande lograron coincidir en el mismo sitio? ¡Era ilógico!
–Entonces… con más razón aún– estaba cabizbaja. –No puedo hacer de cuenta que nada pasó y protegerme a mí misma…
– ¡Solo hazlo, nosotros arreglaremos esto!– ella se inclinó bruscamente hacia adelante, entre los dos asientos y tomó el hombro del joven castaño para que la mirara a la cara mientras le decía que no se preocupara después de haberle contado todo aquello.
– ¡Si hay gente inocente entonces cualquiera podría ser objetivo! ¡Podrían ser mis seres queridos!– de pronto notó que sus rostros estaban muy cerca el uno del otro, él la miraba fijo a los ojos, sorprendido. Ruborizados, se apartaron, Ryu, primer testigo de esa reacción en Shaoran Li, se sorprendió tanto que casi se estrellan contra una señal de tránsito. Pidió disculpas ante las protestas de su jefe, quien parecía estar de mal humor de repente, mejor no hacer bromas.
–Sakura-chan, tienes magia ¿Cierto? ¿Qué puedes hacer?
–Oh, bueno… soy maestra de las antiguas cartas Clow… aunque ahora responden a mi nombre– ella recordó que las había guardado en un sitio seleccionado para que nunca tuviera que volver a verlas, probablemente tendría que enfrentarse al pasado y comenzar a tenerlas consigo, ya que las iba a necesitar para defenderse. –Claro que mis poderes no son tan grandiosos…
"Qué modesta" pensó Shaoran sonriendo para sus adentros "No ha cambiado nada." Tan ensimismado estaba en sus pensamientos que le resultaba dificultoso seguir la conversación de esos dos, rememoraba las veces que capturaban cartas, cuando había sido derrotado por la niña de ojos verdes el día del juicio final, los problemas que había provocado Eriol para que las cartas fueran cambiadas… sus dificultades para afrontar aquellos sentimientos nuevos… Sacudió un poco la cabeza, no debía continuar por ese camino, tenía que encontrar la manera en que ella no se involucrara en asuntos que no debían preocuparla. ¿Por qué de todas las personas que podían ser atrapadas en el sello tuvo que haber sido ella?
–Sakura-chan… ¿Tienes novio?
–No.
–Qué alegría~ entonces tal vez ¿Te gustaría salir conmigo?– dijo el conductor sonriendo abiertamente.
–Ya Ryu– intervino el castaño. –Concéntrate en la carretera.
Una vez que recogieron la bicicleta y siguieron de cerca a la joven mientras la conducía de regreso a casa estuvieron listos para volver. Antes de partir Shaoran le entregó a Sakura su dirección y sus teléfonos para que pudiera comunicarle cualquier cosa extraña que pudiera percibir o ver.
–Intenta prestar atención a las presencias– le recomendó. –Y evitar los sellos, recuerda que no podrás verlos hasta que sean activados, ¿Mañana estarás en el centro?
–No, pero a las 9.00 estaré en el café Sweetland– contestó ella.
– ¿Trabajas allí?
–Sí, ¿Por qué?
–Hoy estuvimos ahí…– se veía sorprendido. –Como sea, iré a verte para explicarte algunas cosas, si no piensas dejárnoslo a nosotros es lo menos que puedo hacer para prevenirte…
–Hm, de acuerdo.
–Me marcho entonces…– se dio la vuelta para regresar al automóvil pero volvió a mirarla después de dados unos pocos pasos. –Sakura…
–Dime.
–Ha pasado mucho tiempo, me alegró verte, hasta mañana– dicho esto Shaoran y su extrovertido acompañante se alejaron dejándola ruborizada, temblando y nerviosa. ¿Cómo soportaría un encuentro a solas con él? Su pasado enterrado (a la fuerza) le estaba pidiendo cuentas.
–Regresé– dijo mientras ingresaba a su casa.
–Bienvenida– enunció su padre. –La cena está en la mesada Sakura, por desgracia ha surgido algo en el trabajo y debo salir, Touya tampoco se encuentra… así que no podremos acompañarte.
–No te preocupes, ten mucho cuidado y abrígate bien papá.
–Claro, adiós.
Subió a su habitación y vio a Kerberos sentado sobre el escritorio, tenía sus bracitos cruzados mientras parecía estar pensando en algo muy seriamente. Dejó el bolso y el abrigo sobre la cama y se acercó a él que no parecía haber notado que ella estaba allí. Al ver con más atención notó que un aura dorada rodeaba a la criatura. ¿Estaba rastreando algo?
–Kero…
–Ah, Sakura por fin llegaste– la miró. –Bienvenida a casa.
– ¿Ocurre algo?
–Sentí algo extraño hoy, por eso quería saber dónde estabas, aunque no logré encontrar tu presencia…– le señaló un cajón del escritorio. –Por favor Sakurita… tienes que abrir el libro de las cartas…
–Lo sé, es solo que me asusta volver a pasar por todo aquello, pero… hoy me atrapó un sello chino para robarme mi magia…
– ¿¡Qué!?
–Pero estoy bien, Shaoran Li me rescató junto con su asistente personal.
– ¿¡Qué, QUÉ!?– gritó Kero al oír ese nombre. – ¿Ese mocoso ha vuelto a Japón? ¿Por qué? Sakura… ¿Tú cómo estás? ¿No te habrá hablado de lo de aquella vez? ¡Cuando lo vea descubrirá quién es Kerberos y lo que pasa cuando se meten con mi dueña!
–Cálmate Kero por favor, él solo me ayudó e incluso fue muy amable conmigo, me ha salvado la vida, además yo estoy muy bien, no me ha afectado para nada encontrármelo otra vez, no tienes de qué preocuparte, es algo del pasado, y cómo tú has dicho tengo que abrir el libro, tengo que hacerle frente a lo ocurrido– afirmó ella, tomó la manija del segundo cajón de su escritorio, nerviosa. Abrió el cajón de un tirón y contemplo lo que allí adentro había, el objeto rosa que contenía las cartas saltaba a la vista enseguida, sin embargo no era lo único que encontró… había un teléfono móvil rosa casi de juguete, un adorno para el cabello con forma de flor de cerezo, un osito de felpa también y, entre otras cosas… un portarretratos puesto hacia abajo…
–Esta fotografía fue la primera, la primera de pocas… de todas las que terminaron aquí– murmuró más para sí, tomó el objeto y lo volteó para mirarlo. Pudo contemplarse a sí misma, ocho años atrás, vestida con el traje que Tomoyo había confeccionado para que regresara a salvo de la batalla contra la carta "nada", en color rosa. Junto a ella un niño de verde la tomaba de los hombros, ambos mirándose con aquel amor infantil que había desaparecido hacía tanto. –A partir de hoy volveré a utilizar las cartas, tendré que protegerme de quienes sean que quieren robarnos la magia… mañana le pediré a Shaoran las explicaciones correspondientes y comenzaré a practicar otra vez para usar mis poderes…
–Pero hay un problema Sakurita– le informó el muñeco amarillo.
– ¿Cuál?
–Dudo mucho que las cartas respondan a ti.
