Hola chiicos...Aqui esta el capitulo 2..perdon por tardarme tanto en actualizarlo pero con todo lo la escuela (tareas, proyectos, examenes,etc) no tenia tiempo..jajaja..(quien invento la escuela)..pero aqui esta..Espero que le guste...Y dejen muchoos reviews..jajaja..A leer!


Capítulo 2: Something unexpected

Si no esperas lo inesperado no lo reconocerás cuando llegue. Heráclito de Éfeso.


-¿Estas absolutamente seguro de que ella estará bien?-. Pregunto una voz masculina, llena de preocupación.

-Totalmente Jace. Solo ha sufrido un pequeño desmayo. Tal vez porque no ha comido bien o porque se llevó una fuerte impresión al verte lleno de sangre. Pero estará bien. No debe tardar en recuperar el sentido.- le respondió otra voz masculina a Jace, una voz que no logre reconocer.

-De acuerdo. Muchas gracias Magnus.-

Claro. Magnus. Jace debió llamarlo después de que sufrí el desmayo y de que yo tardara en recuperar el sentido. Aunque no recuerdo nada después de ver a Jace atrapándome en sus brazos antes de caer. Ya estaba consiente pero no abrí los ojos, esperaría a que Magnus se fuera.

-De nada. Aunque tuviste mucha suerte de que estuviera en casa. En fin, cuídala mucho Jace. Ah y cuando despierte dile que mañana me vaya a ver a mi departamento.- dijo Magnus, respondiéndole a Jace.

-Muy bien. Yo le digo.- respondió Jace.

-Buenas noches.- se despidió Magnus.

Oí los pasos de Magnus alejarse y en seguida los de Jace, acompañándole hasta la puerta y despidiéndose de él amablemente. La puerta se cerró y oí los pasos de Jace regresar al sillón, en donde yo me hallaba. Después de eso sentí como Jace me tomaba en brazos, también como se sentaba en el sillón y me colocaba en su regazo, mientras acariciaba mi rostro.

Deje que otros minutos pasaran y poco a poco fui abriendo mis ojos. Cuando los abrí por completo me encontré con los ojos dorados de Jace, quien soltó un suspiro y su rostro se relajó. Debía estar muy preocupado.

-Clary, cariño.- dijo Jace, mientras acariciaba mi pelo.

-Jace.- dije en un susurro.

-Aquí estoy. No te preocupes.-

-¿Qué paso?- le pregunte, mi voz aun sonaba débil por lo cual mi voz salió en un susurro.

-Te desmayaste, Clary. Tardaste mucho tiempo en recuperar el sentido, entonces me preocupe y llame a Magnus.- dijo Jace. –Me diste un susto terrible, Clary. ¿Por qué no me habías dicho que te sentías tan mal?-.

-Perdón Jace. Lo lamento. No te quería preocupar.- le dije. –Perdóname.-

-Disculpa aceptada. Ahora descansa.-respondió Jace, dándome la más hermosa de sus sonrisas. –Ah por cierto. Magnus me dijo que mañana quiere verte.-añadió.

-De acuerdo. Voy a descansar.-le respondí, mientras trataba de ponerme en pie. Pero no tenía mucha fuerza. Jace lo noto y en lugar de regañarme o protestar me tomo en brazos y me llevo hasta la habitación. Una vez dentro me puso sobre la cama y se acostó a mi lado mientras yo trataba de dormir.


Cuando abrí los ojos, la luz del sol calentaba mis brazos desnudos. Debía ser casi medio día. Debía cambiarme enseguida para ir a ver a Magnus. Tenía tanta curiosidad por saber que era lo que quería decirme. Sentí una leve caricia en mi cabello y, acto seguido levante mi cabeza y dirigí mi mirada hacia la persona de la que procedía esa caricia. Jace. Él estaba a mi lado. Ya se había bañado y cambiado. Traía una playera negra que se ajustaba a su cuerpo y resaltaba sus músculos. Traía un pantalón de color negro y tenis del mismo color que el pantalón y la playera. Cuando Jace se vestía de negro se veía peligroso; además de que su cabello dorado resaltaba aún más con el color negro, y sus ojos se veían más brillantes y dorados.

-Buenos días.- dijo Jace, con una sonrisa en sus labios.- ¿Cómo amaneciste?-

-Muy bien. Gracias por preguntar.- le respondí. Aun me sentía un poco débil por el desmayo de ayer pero con el sueño que tome me sentía con fuerzas suficientes como para poder ponerme en pie yo sola.

-Muy bien. Escucha, he preparado el desayuno-me dijo Jace. –Date un baño y te espero en la cocina. ¿De acuerdo?-

-Si.- conteste. Jace asintió y se dirigió hacia la cocina, mientras que yo, sonriendo para mí misma, me levante de la cama y me dirigí hacia el baño. El agua caliente alivio la tensión de mis músculos y me relajo un poco más.

Salí del baño y camine hasta el closet. Tome el vestido que mi madre me había regalado el día de la boda. Era un vestido color azul con detalles marineros; en la parte alta tenia rayas azules y blancas mientras que en la parte baja era todo azul. La tela era suave. En la espalda tenía una pequeña abertura que dejaba ver parte de mi espalda. Me puse unos zapatos-sandalias de color mostaza con tacones y me cepille mi cabello que aún estaba húmedo por el baño.

Cuando me arregle el cabello salí rumbo a la cocina. Conforme avanzaba me llegaba un olor delicioso: olía a hot-cakes, jugo recién hecho, café, huevos revueltos y fruta recién cortada. Jace estaba de espaldas, cocinando lo que parecía huevos revueltos con tocino. Me quede viéndolo fijamente mientras que él, sintiendo mi mirada, daba media vuelta y me sonreía, con esa sonrisa suya que derretía todo mi mundo.

Después de desayunar, Jace se ofreció a llevarme con Magnus, ya que, según él, le quedaba de paso. Iba a ir al Instituto para saludar a sus padres y a sus hermanos, pero también para ver si no había misión que implicara matar demonios y perseguir subterráneos. Era Jace. Esa era su pasión y su vida. Bueno, no toda su vida.

Subimos a nuestro auto. Un Mini Cooper de color rojo. Tal vez era un carro pequeño pero era cómodo. Jace encendió el motor e inmediatamente nos pusimos en marcha. Salimos por la carretera y nos dirigimos al departamento de Magnus. El trayecto no era largo por lo cual llegamos en cuestión de minutos.

Jace me dejo en la acera. Salí del carro y me dirigí a la puerta. Toqué con mucha delicadeza y al segundo toque Magnus apareció en la puerta. Iba vestido como siempre: pantalones de cuero de color negro, su cinturón con una hebilla en forma de M y una chamarra prusiana de color azul y de ella salía un pequeño pedazo de una camisa de lo que parecía ser seda.

-Buenas tardes Clary.- saludo el Gran Brujo de Brooklyn.

-Buenas tardes Magnus.- le respondí con una sonrisa. Di media vuelta y me despedí de Jace, quien al asegurarse de que estaría bien, arranco el motor y se dirigió al Instituto.

-Pasa.- me dijo Magnus cuando voltee a verlo. Camine escalera arriba hasta llegar a la puerta de su departamento. Magnus me seguía.

Cuando llegamos a la puerta Magnus saco una pequeña llave pateada con la cual abrió la puerta. El departamento se veía como un club nocturno durante el día: vacío, lleno de sombras, lúgubre. Magnus extendió amablemente el brazo indicándome que podía pasar. Camine dentro de este y me senté en uno de los sillones de colores brillantes que estaban en la sala. El hombre tomo asiento en frente de mí y me dirigió una sonrisa cálida. Mi mente estaba preocupada. ¿Por qué demonios me mandó llamar Magnus? ¿Ocurrió una desgracia o algo parecido? ¿El mundo está a punto de acabar? La voz de Magnus interrumpió mis preocupados pensamientos.

-Bueno- dijo Magnus.- ¿Cómo has estado Clary?- me pregunto mientras se recargaba en sus codos y me dirigía una mirada llena de curiosidad.

-Muy bien gracias.- le dije.- Aunque no sé la razón por la cual pediste que me viniera.-

-Pues es para felicitarte.- respondió. -¿Por qué otra cosa crees que te pediría que vinieras?-me cuestiono. Estaba a punto de responder pero no pude. –Bueno, sí, debo admitir que hay miles de razones por las cuales te haría venir pero esta ocasión no es de ese tipo.-

Mi mente se empezaba a confundir. Si no había ningún problema o una situación que implicara mi ayuda, ¿cómo es que fui a parar aquí? Los ojos de gato de Magnus notaron al instante mis pensamientos.

-¿Qué?-dijo de pronto, sobresaltándome. – ¿Acaso no tienes ninguna idea de lo que estoy hablando?- Sus ojos se abrieron como platos cuando negué con mi cabeza. -¿De verdad? ¡¿Cómo es eso posible?!- gritó. –Se supone que tú eres la primera persona que debe saber lo que le sucede a tu cuerpo. Y tú no tienes la menor idea de lo que esta…-

-No Magnus. Ya te he dicho que no tenga la más remota idea de lo que me estas tratando de decir. Así que no estalles en gritos de furia porque no lo sé.-dije con seriedad mientras cruzaba mis brazos sobre mi pecho.

-Clary.- dijo más calmado. –Te sientes cansada todos los días; te mareas, no duermes en las horas en las que deberías dormir, te duele el cuerpo…-dijo.

-Sí. Pero eso que tiene que ver con…-.

-Estas embarazada.- dijo finalmente antes de que empezará a reclamarle.

Me quede rígida y en shock cuando Magnus me dijo eso. ¿Yo? ¿Embarazada? Eso no podía ser posible. Aunque había una posibilidad de estar embarazada, eso no podía ser cierto. Tal vez estaba enferma pero no embarazada. Esto sí que era algo totalmente inesperado. Mi mente aun trataba de procesar la impactante noticia cuando Magnus, que había estado esperando una respuesta o un grito de felicidad, volvió a hablar.

-Clary…- dijo como diciendo que dijera algo y saliera de mi estado de shock.

-¿Qué?-fue lo único que pude responder.

-¡Ah, por favor!-dijo Magnus. – ¿Necesitas que te lo explique con manzanitas? Cuando un abejito quiere a una abejita…-

-¡Cállate!- le grité. –Entiendo ese concepto. Es solo que aún no lo puedo procesar. Aunque admito que es una muy buena noticia y estoy muy feliz por ello.- le dije antes de que me interrumpiera.

-Voy a ser tío. Tío Magnus. Suena bien.- dijo para sí mismo. -¿Cuándo se lo vas a decir?-

-Lo más pronto posible.-dije mientras sacaba mi celular de la bolsa y marcaba el número de Jace.


Después de haber dejado a Clary en casa de Magnus me dirigí hacia el Instituto. Era mediodía cuando llegue ahí. Salí del auto y me dirigí hacia la entrada de la catedral. No fue necesario que tocara la puerta ya que cuando estaba a punto de tocar Isabelle abrió la puerta. Izzy iba vestida como lo que Clary definiría "un típico estilo de Isabelle": botas altas, un vestido negro que le llegaba hasta la rodilla y el cabello estaba recogido en un chongo. Estaba maquillada. Y me sonreía.

-Hola Jace.-dijo con mucha alegría, pero con algo más debajo de la alegría. – ¿Cómo esta nuestro recién casado hermano?-esta vez logre adivinar que era: sarcasmo.

-Hola Izzy.-contesté con el mismo tono de sarcasmo que ella.-Muy bien, gracias por preguntar.-

-¿Y…?-la frase se quedó flotando en el aire.- ¿Dónde está la nueva Sra. Wayland?-

-Fue a ver a Magnus. Así que no pudo venir.- le respondí.

-¡Oh...que mal!- respondió Izzy con más sarcasmo. –Tenía tantas cosas que contarle.-

-Deja de decir las cosas con sarcasmo Izzy- le respondí. –Ese no es tu estilo.-

-Ash…Tienes que arruinarlo todo.-dijo de mala manera y entro al Instituto pisando fuertemente el piso haciendo que sus tacones provocaran un eco por toda la planta baja de la catedral. Cuando Isabelle se enojaba me causaba tanta gracia.

Caminé detrás de ella hasta que llegamos al elevador. Una vez dentro Isabelle pulso el botón y subimos a la primera planta. En el transcurso del camino hacia la primera planta contuve las ganas de echarme a reír, mientras que Isabelle tenía el rostro serio y miraba firmemente hacia enfrente tratando de no verme y evitarme después de haberla hecho enojar. No era novedad.

El elevador se detuvo con un ruidoso crujido y se abrió la puerta. Ambos salimos de el caminando en dirección a la cocina, de donde provenían risas y voces. Entramos y vi a Alec, Robert y Maryse riendo sobre algo que había dicho anteriormente Alec. Tal vez debió haber dicho un chiste.

-Eso fue tan gracioso- estaba diciendo Alec cuando entre por la puerta. –Hola Jace. ¿Cómo has estado?- pregunto.

-Gracias Alec. Muy bien gracias.-

-¿Por qué Izzy está enojada?- me pregunto Alec, ya que cuando entramos en la cocina Izzy entro con un aire de superioridad y se sentó en una silla con mucha seriedad. Y que daba signos de que no iba a decir una sola palabra.

-No lo sé. Tal vez porque se topó con un espejo y se vio a sí misma más vieja y con arrugas.- en cuanto dije eso, todos se empezaron a reír, menos Isabelle, que aún tenía el rostro serio y me miraba con enojo.

Pero antes de que alguien pudiera decir algo siquiera mi teléfono empezó a sonar. Todos se quedaron callados. Busque mi celular en la chamarra; cuando lo encontré vi de quien era la llamada. Era de Clary. Pulse el botón de contestar y salí de la cocina.

-¿Clary?-dije. Lo primero que me vino a la mente era que algo malo había pasado.- ¿Está todo bien?-

-Jace. Claro todo está bien.- me contesto con mucha emoción. –Es mas todo está perfecto y maravilloso.-

-Pues dime de que se trata.- le dije, preguntándome que es lo que había hecho que Clary estuviera tan feliz.

-Jace Wayland. Esto es muy importante para que te lo diga por teléfono.- me contesto. -¿Qué te parece si nos vemos en la casa y te digo la que debo decirte?-

-Me parece bien.- le respondí. –Te veo ahí.- Clary me respondió con un entusiasmo "Sí" mientras que yo me dirigía a la cocina. En cuanto crucé la puerta sentí cuatro miradas sobre mí. Todas estaban llenas de curiosidad.

-Me tengo que ir. Clary me llamó. Hay algo que debe decime así que tengo que ir a la casa.- les dije.

-Por supuesto Jace. Gracias por venir a visitarnos.- me dijo Maryse. –Esperamos que ya pronto se vengan a vivir de nuevo al Instituto.-

-Sí, te lo prometo. En unos cuantas semanas nos venimos a vivir.-le conteste.- Bueno, me tengo que ir.-

Salí por la puerta y me dirigí hacia el elevador; mientras pensaba en lo que tenía que decirme Clary. ¿Qué era eso tan importante que me tenía que decir urgentemente? Llegue al elevador y pulsé el botón que lo traería hacia el primer piso. Cuando el elevador llego hizo mucho ruido. "Deberían arreglarlo" me dije a mí mismo. Tome el ascensor, pulse el botón y comenzó el descenso hacia la planta baja de la catedral.

Cuando estuve ahí, salí rápidamente por la puerta y entre en el auto. Lo puse en marcha y tome la carretera que me llevaría hacia nuestro departamento. Aún era de día y por ello había mucho tráfico. Creo que perdí más de media hora tratando de salir del atorradero de carros en el Uper East Side. Ya en marcha me fui acercando hacia el departamento donde me esperaba Clary para decirme lo que fuera que tenía que decirme.

Deje el auto en el estacionamiento cuando llegue y subí por el ascensor. El atardecer se veía en el horizonte cuando llegue. Llegue rápidamente al 6to piso, que era donde estaba nuestro hogar temporal. La vista de Manhattan era increíble y para ser de día se veía muy bien la ciudad. Toque el timbre, y al primer timbrazo Clary abrió la puerta con una sonrisa dibujada en su rostro. Se veía feliz, más que feliz.

-Hola Jace.- dijo con un ánimo fuera de lo común en ella.

-¿Qué pasa Clary?- le pregunte. -Cuándo me llamaste sonabas muy alterada. ¿Qué pasó? ¿Estás bien?- le pregunte, mientras entraba al departamento y cerraba la puerta detrás de mí.

Clary comenzó a avanzar hacia el sillón que estaba en la sala. Se sentó y, con la mirada y con unas cuantas palmadas al sillón, me invitó a sentarme a su lado. No lo pensé dos veces, así que camine hacia el sillón y me senté a su lado, mientras la veía fijamente.

-Tranquilo.- me contestó. –No te preocupes. No ha pasado nada malo. Es más te tengo una excelente y maravillosa noticia, que te va a encantar.-

-¿A…sí?- le dije con un incredulidad. - ¿Y se puede saber sobre que es esa noticia?- pregunte, mirándola fijamente a los ojos; entonces me percaté de que sus ojos estaban brillantes, relucían como dos esmeraldas en el sol.

-No sé cómo decírtelo.- susurro, bajando la mirada y observando sus manos. Clary por un momento parecía dudar sobre la manera en que me diría lo que debían decirme, pero antes que yo le pudiera decir algo; Clary levanto la vista, dio un suspiro y sonrió.

-Tal vez…-vaciló.- Tal vez pronto…habrá un niño corriendo por esta casa.- dijo finalmente.

No lograba comprender que era lo que Clary trataba de decirme, era confuso. Lo primero que me vino a la mente en ese momento fue que Clary iba a traer a vivir, por un tiempo, a su hermano pequeño, Samuel. El pequeño niño de Jocelyn y Luke. Tenía penas 2 años y medio. No había otra explicación más lógica que esa.

-¿Vas a traer a tu hermano pequeño a vivir con nosotros?- pregunte.

-No, Jace. Por supuesto que no. Él está con Luke y mi madre.- dijo, mientras me miraba con incredulidad como si no entendiera por qué yo no entendía lo que me estaba diciendo. –Además eso no tiene nada que ver con eso Jace. ¿No entiendes nada de lo que te estoy diciendo, verdad?-

-No.- le contesté. –No sé de qué me hablas. No sé lo que tratas de decirme.-

-Vamos a ser padres.- me dijo. Clary se me quedo viendo como esperando que dijera algo o que por lo menos mostrará una señal de que yo no estaba en shock.

No podía moverme, pero no podía dejar de ver a Clary. Estaba convertido en una estatua. No sabía que hacer o que decir. Iba a ser papá. Jace Wayland como papá, sosteniendo a un bebe en sus brazos. Esa imagen nunca pasó por mi mente. Clary aún me miraba esperando una respuesta. No sabía cómo reaccionar por lo cual lo único que hice fue sonreírle. Clary me devolvió la sonrisa y cuando ella hizo eso, fue como salir del shock, ya que la rodeé con mis brazos y le di un apasionado beso.

-Entonces, ¿te agrado la noticia?-me preguntó Clary después de que le di el beso.

-Clary, me has hecho el hombre más feliz del mundo. Es la noticia más maravillosa que me has dado.-le contesté mientras le volvía a sonreír. –Debemos dar la noticia.- añadí.

-Claro…tienes toda la razón. Hay que ir de inmediato.- dijo Clary poniéndose de pie de un salto y tomando su bolso del sillón.

-Perfecto. Vamos- le dije mientras tomaba su mano y a su vez sonreía ya que la imagen de mí sosteniendo a un bebé me lleno de felicidad.

Caminamos tomados de las manos hasta donde se hallaba el carro. Clary entro a toda prisa en el mientras que yo iba con toda la calma en el carro. Clary se hallaba muy nerviosa e impaciente por dar la noticia de su embarazo a todos nuestros amigos y familiares. Pronto estuvimos frente a la puerta principal de la casa de Luke y Jocelyn. Cuando apague el motor Clary salió disparada del coche y se dirigió hacia la puerta, pareció vacilar y después de medio minuto toco el timbre mientras me dirigía una mirada de reprensión, y fue entonces cuando me di cuenta de que aún seguía en el auto. Baje del auto y me dirigí hacia donde estaba Clary justamente cuando Jocelyn abría la puerta.

La luz de la casa se reflejó sobre el asfalto de la entrada iluminando las pequeñas rocas, que lo adornaban, de un color dorado. Detrás de Jocelyn apareció una cabecita de cabello castaño y ojos verdes llenos de curiosidad tratando de ver que es lo que estaba pasando.

-Clary, cariño. Jace. ¿Qué hacen aquí?- nos preguntó Jocelyn, mientras que el hermano de Clary, el pequeño Samuel salía detrás de Jocelyn y venía a abrazar a su hermana.

-Cady, Cady.- dijo el pequeño mientras Clary lo tomaba en brazos y le daba un beso en la mejilla.

-Hola Samuel.- dijo Clary. -¿Cómo está mi pequeño hermanito?- dijo con una sonrisa.

. Mama me compó un soldado con el unifome de color nego.- respondió Samuel. –Hola Jache.- dijo mientras me miraba con sus ojos verdes, iguales a los de Clary.

-Hola Sam.- le dije con una sonrisa, Samuel me devolvió la sonrisa.

-Hora de dormir Sam.-dijo Jocelyn. –A tu habitación.-

Samuel puso mala cara mientras miraba a su madre. Jocelyn lo miraba fijamente hasta que finalmente Samuel le dijo a Clary que lo bajara. Clary lo dejo en el piso y Samuel entro obedientemente a las casa mientras que Luke aparecía en la puerta.

-¿Qué sucede, chicos?- pregunto Luke. –Es un poco tarde, ¿no?-

-Sí, lo se.- respondió Clary. –Pero es que hay algo muy importante que debo, bueno...-tomo mi mano.- Hay algo muy importante que debemos decirles.- añadió.

-Bueno y, ¿Qué eso tan importante que no puede esperar?- pregunto con curiosidad Jocelyn, mientras nos decía con la manos que entráramos en la casa.

Clary y yo nos sentamos en el sofá mientras que Jocelyn y Luke tomaban asiento enfrente de nosotros. La mirada de la madre de Clary y la mirada de Luke me ponían nervioso, que bueno que yo no era el indicado para dar la asombrosa noticia. Eso me calmo un poco y me relajé, aunque sentí que en ningún momento la sonrisa que se había dibujado unos minutos antes hubiera desaparecido de mi rostro.

-Mama, Luke.- dijo Clary.- ¿Qué responderían si les dijera que la familia está creciendo?- les pregunto Clary a su madre y a Luke.

-Bueno…-dijo Jocelyn mientras que Luke veía a Clary preguntándose a sí mismo que es lo que su hija adoptiva les quería decir.- No sabría que decirte.- continuo Jocelyn.

-Creo que eso sería un problema.-le dijo Clary mirándola como si quisiera darle a entender a su madre con la mirada lo que ella trataba de decirle desde que habíamos llegado.

Jocelyn se le quedo viendo a su hija hasta que, de pronto, Jocelyn soltó un grito de sorpresa mientras se llevaba la mano a la boca y sus ojos brillaban llenos de felicidad. Luke aun las miraba confundido y de vez en cuando cruzaba su mirada conmigo y me miraba con ojos interrogantes. Yo solo me limitaba a sonreírle.

-Esperen…-dijo Luke interrumpiendo las miradas de Jocelyn y Clary.- No entiendo nada. ¿Qué es lo que sucede?-

-Luke, ¿de verdad no lo entiendes?- pregunto Jocelyn.

-No.-

-¡Vamos a ser abuelos!- grito Jocelyn en un grito de júbilo, mientras que Luke se quedaba pasmado mientras nos observaba a Clary a mí.

De pronto, Luke pareció salir del shock porque se levantó del sillón y abrazó a Clary con una sonrisa en su rostro. Jocelyn se acercó a mí y me dio un abrazo mientras me felicitaba sobre la noticia del bebé. Después Jocelyn le dio un abrazo a su hija y Luke me dio un abrazo y me daba unos cuantos consejos sobre cómo ser padre y me felicitaba.


Después de haber dado la noticia sobre el bebé a mis padres, Jace y yo fuimos al Instituto a decirle al resto de la familia la excelente noticia. Durante el trayecto Jace no dejó de sonreír; imagino que la noticia lo puso feliz y de buen humor.

-Creo que si es niña le pondré…- dije en voz alta para que Jace me pudiera oír mejor.- Mmm…se llamara Angelique Elizabeth.-

-Es un lindo nombre.- me contestó Jace, con una sonrisa en sus labios. -¿Pero y si es niño?- me cuestionó.

-No lo sé.- le respondí.- ¿Qué te parece Ian Alexander? Es un nombre un poco largo pero es bello y elegante.-

-Sí, estoy totalmente de acuerdo…- respondió mientras estacionaba el carro frente al Instituto.- Son unos nombres excelentes para el bebé. Eres muy buena en eso.-

-Claro…- le respondí mientras que Jace apagaba el motor del auto y yo bajaba del mismo.

Empecé a caminar en dirección a la entrada. Jace me alcanzó en un segundo y pronto los dos entramos al Instituto. Era exactamente igual que hace cuatro años. Las mismas paredes sobrias y opacas iluminadas por la luz danzarina de la velas que estaban a ambos lados de las paredes. Cruzamos el pasillo que era muy estrecho y difícil de pasar gracias a los bancos que había a ambos lados del corredor. El ascensor llegó hasta nosotros con su usual chirrido y abrió sus puertas para que pudiera llevarnos hacia el primer piso.

El transcurso de la planta del Instituto al primer piso fue rápido aunque el elevador produjo un feo y horrible ruido cuando llegó a su destino. En cuanto las puertas del elevador se abrieron y mi mirada se encontró con la de Alec. Verde y Azul. Alec debía estar esperando el elevador y creo que fue una sorpresa vernos, ya que por el aspecto y la mirada de su rostro daba a entender que no esperaba que Jace y yo estuviéramos ahí tan noche.

-Jace. Clary.- nos saludó con una sonrisa. -¿Qué hace aquí? Es un poco tarde, ¿no creen?-

-Sí, lo sé Alec. Pero Clary insistía en venir a decirles una maravillosa notica, y supongo que no pudo esperar hasta mañana para decírselo.-

-Supones bien.- le contesté. –Alec podrías reunir a todos en la biblioteca, por favor.- Alec me miraba con los ojos llenos de curiosidad por saber que era lo que no podía esperar para decirles.

Aún con esa curiosidad brillando en sus ojos, Alec asintió y fue en busca de Maryse, Robert e Isabelle para que se reunieran en el estudio. No podía imaginar cual sería la reacción de los Lightwood ante semejante noticia pero imaginé que se pondrían contentos por volver a tener la risa de un niño después de lo que pasó con Max. Eso sería de gran ayuda para volver a traerle un poco más de vida al Instituto, el cual siempre estaba en silencio y parecía muy lúgubre.

Jace y yo comenzamos a avanzar hacia la biblioteca tomados de las manos. En mi mente se formaban las imágenes de un niño corriendo por los pasillos del Instituto, llenando de vida y alegría cada rincón del mismo. Jace me miraba como si quisiera adivinar que pasaba por mi cabeza pero no creo que haya logrado adivinar ya que cuando estuvimos a punto de llegar a la biblioteca Jace dirigió su mirada hacia la puerta. Detrás de ella se oían voces; reconocí inmediatamente la voz de la hermana de Jace. Isabelle se quejaba de porque Alec la había despertado de su sueño "rejuvenecedor y relajante". Había cosas que nunca se podrían cambiar; por ejemplo la actitud de Isabelle ante una interrupción de su sueño "relajante".

Con la mano que tenía libre abrí la perilla de la puerta y la abrí. En cuanto la puerta se abrió Isabelle guardo silencio y se me quedo viendo con cara de pocos amigos mientras que colocaba sus manos en su cintura, exigiendo una razón por la cual no debería molestarse por levantarla a altas horas de la noche.

-Espero que tengas una buena razón, Clarissa Wayland, para despertarme tan noche.- me gritó Isabelle.

-Por supuesto que la tengo.- le respondí con toda la tranquilidad con la que era capaz de contestarle sin que empezara a gritarle.

-Entonces dilo.- dijo de malhumor.

-Isabelle.- la reprendió Maryse. –Deja que Clary nos diga lo que vino a decirnos y no te quejes.-

-Bueno…-comenzó a decir Jace. –Supongo que es algo que a todos les va a encantar.-

-Pues dilo.- volvió a reclamar Isabelle. –Quiero volver a dormir.-

-La noticia es que pronto habrá un pequeño corriendo por los pasillos de este Instituto.- le dije mientras que todos se quedaban expectantes, como si esperaran que dijera algo más.

Todos tenían la mirada llena de confusión. El silencio se prolongó por un minuto más. Todos estaban asimilando la notica, tratando de unir cabos para poder entender lo que trataba de decirles. Isabelle, que había estado mirándome de pronto soltó un grito de sorpresa y sus ojos se iluminaron.

-¿Quieres decir que…?-vaciló.- ¿Voy a ser tía…?- la frase quedo flotando en el aire mientras que yo asentía con la cabeza, Jace sonreía y todos los demás ponían caras de felicidad y de sorpresa. Isabelle lanzó un grito más fuerte de emoción que hizo eco por toda la biblioteca y nos dejó aturdidos.

-Jace. Clary.-dijo Robert, quien hasta ahora daba signos de estar sorprendido.- Es una excelente noticia. Estoy muy feliz por ustedes...Y también por mí. Quién lo diría. Voy a ser abuelo.-

-Es una maravillosa noticia, chicos. Estoy muy feliz.- nos dijo Maryse interrumpiendo los pensamientos en voz alta de su esposo. –Voy a ser abuela.- la madre de Jace nos abrazó con una sonrisa en su rostro y después tomo la mano de Robert y salieron de la biblioteca hablando sobre la llegada del bebé. Se veían emocionados y felices.

-¡Muchas felicidades, Jace! ¡También para ti Clary! Es una fantástica notica. –Dijo Alec en un grito que no fue tan fuerte como el de Isabelle.- Seré tío. Y por fin tendré a alguien a quien consentir.-dijo para sí mismo mientras se sentaba en el sillón en el extremo opuesto de la biblioteca.

-Discúlpame Alec. Ambos vamos a ser tíos. Ambos vamos a tener a quien consentir. Aunque yo voy a ser la tía más moderna y bella que el mundo haya visto.- dijo Izzy con una sonrisa. –Debemos ir empezando a pensar nombres, tanto para niño como para niña; además de que hay que ir comprando ropa pero ropa exclusiva de un Cazador de Sombras.-

Isabelle seguía parloteando sobre la llegada de su sobrino o sobrina cuando salió de la biblioteca con Alec pisándole los talones. Jace y yo nos quedamos solos en la antigua biblioteca, repleta de libros de Cazadores de Sombras y su historia. Jace me observaba mientras sonreía y sin palabras podíamos sentir que ambos estábamos emocionados por la llegada de ese pequeño tan especial.


Hace ocho meses descubrí que estaba embarazada. Hace ocho meses que soy la mujer más feliz del mundo. Antes nunca me había visto a mí misma con un bebé en los brazos, ni a Jace asumiendo el papel de un padre. Pero ahora podía vernos, a Jace y a mí, con toda claridad con un pequeño bebe, nuestro bebé. Al fin descubriría lo que se sentía ser mamá. Y lo que sería que alguien te llamara "mama".

Toda la familia, incluidos Simón y todos nuestros amigos, los cuales se habían enterado de la noticia gracias a Isabelle, estaban emocionados por el bebé que llegaría en menos de un mes. Es increíble lo rápido que pasa el tiempo. En menos de 3 semanas iba a tener, por fin, a mi hijo o hija entre mis brazos. Jace estaba más que feliz. Estaba emocionado. Muchas veces me decía que se imaginaba a sí mismo con nuestro hijo, se imaginaba educándolo, adiestrándolo para ser un buen Cazador de Sombras, igual que sus padres.

Solo tres semanas. Solo debía esperar tres semanas. Aunque quería que las tres semanas pasarán lo más rápido posible. En los últimos días, Jace había estado un poco sobreprotector. No paraba de cuidarme y de ver si todo estaba bien. Al principio fue lindo pero después comenzó a acabar con mi paciencia.

Isabelle era otra persona que se mostraba muy emocionada con el embarazo. Además de que no paraba de preguntarme si quería un niño o una niña, pero yo le contestaba que lo que fuera estaría muy feliz; aunque esa respuesta no era suficiente para Izzy ya que repetía la misma pregunta cada día como si fuera una grabadora que tuviera el botón de repetición automático encendido.

Mi madre y Luke estaban muy emocionados; cada día me iban a visitar al Instituto, ya que con la noticia del bebé, Jace quiso que nos fuéramos a vivir al Instituto para estar más seguros. Cuando se lo propusimos a Maryse y a Robert ellos aceptaron enseguida y sin dudarlo. Cada día la tensión y la emoción crecían con cada día más cerca de tener al bebé. Todos, incluida mi madre, me decían que hacer y lo que no debía hacer: no te esfuerces, no hagas movimientos bruscos, etc. Prácticamente debía quedarme todo el día en la habitación de Jace sin hacer absolutamente nada más que mirar al techo o dibujar. Ni siquiera podía ir a la cocina a prepararme algo de comer.

Rara vez me dejaban sola. Casi siempre había alguien en el Instituto por si necesitaba algo o llegaba el bebé "antes de tiempo". Había días en los que me quedaba sola; eran las únicas veces que estaba completamente sola en el Instituto y era por causa de la Clave, que los necesitaba.

Hoy era uno de esos días en los que no había nadie. El silencio era mi único compañero. Estaba sola en la habitación de Jace; estaba sentada en la cama dibujando una foto que habíamos tomado unos meses antes de que mi embarazo se notara. Copiaba cada detalle de la foto en el papel: la sonrisa de Jace, sus ojos brillantes llenos de emoción, sus brazos rodeándome y yo, devolviéndole la sonrisa con la misma emoción. Empezaba a tener hambre así que decidí ir a la cocina a prepararme un sándwich de queso.

Llegué a la cocina y me dirigí a la alacena. Saqué lo que necesitaba: pan, queso, jitomate, lechuga. Cuando estuvo listo empecé a comer. Extrañaba el sándwich que preparaba Jace. A mí no me quedaban como a él. Mientras comía escuche el típico chirrido que hacía el elevador al llegar al primer piso del Instituto. Los pasos se oían más cerca.

-¡Clary!- gritó una voz.

Reconocí la voz enseguida. Jace. Había vuelto muy rápido al Instituto. "Imagino que debió acabar rápido para venir a verme y a cuidarme" pensé en voz alta. Jace volvió a pronunciar mi nombre mientras se acercaba a su habitación, donde se suponía que debía de estar. Dejé el sándwich en un plato y salí rumbo a la habitación lo más rápido que pude. Me detuve en la puerta de la habitación y conteniendo un suspiro abrí la puerta, esperando ver a Jace sentado en la cama enojado porque no estaba en la recámara.

Mi corazón se relajó al ver que Jace no estaba en la habitación. Estaba vacía. Aunque tal vez Jace se había detenido en la biblioteca en alguna otra parte para que no estuviera en nuestra recámara. Entre en la habitación cerrando la puerta detrás de mí. Ya era el crepúsculo por lo que la habitación se estaba llenando de sombras. Me senté en la cama dándole la espalda a la puerta.

-¿Se puede saber dónde estabas?- dijo una voz detrás de mí mientras que mi corazón se detenía y contenía la respiración.

Jace salió de las sombras. Se acercó a mí y vi, claramente en sus ojos, que se preocupó al no encontrarme en la habitación y también se veía molesto. Me miraba esperando una respuesta, mi corazón estaba empezando a tranquilizarse después del susto que Jace me dio.

-Estaba preocupado por ti. Pensé que te había pasado algo.- continuó Jace.- Me has dado un susto terrible. ¿Dónde estabas?- me exigió Jace.

En ese momento me enojé. ¿Acaso debía quedarme en esa habitación todo el santo día sin hacer nada? Eso me lleno de ira. No podía seguir así.

-Estaba en la cocina.- le respondí muy enojada. –Tenía hambre. Mira Jace, sé que el bebé va a nacer pero no puedo estar todo el día aquí encerrada sin hacer nada. Añadí muy indignada.

-Clary, perdóname.- la mirada de Jace se suavizó y su voz se volvió dulce.-Pero por favor, entiéndeme. Estoy preocupada por ti y por nuestro bebé. Solo espera hasta que nazca el bebé y te prometo que todo va a cambiar- Jace se puso de rodillas y puso sus manos sobre las mías mientras me dedicaba la más dulce de sus sonrisas, a la que nadie se podía negar.

-Muy bien tú ganas.- le respondí mientras la ira se iba desvaneciendo de mi mente.


Ya era de noche cuando desperté. Después de haber discutido con Jace un poco nos habíamos quedado dormidos. La luz plateada de la luna llenaba la habitación de una reluciente luz plateada. Jace estaba dormido profundamente a mi lado. La luz de la luna hacia que su cabello luciera plateado en vez de dorado y hacia que sus facciones y su rostro lucieran más jóvenes y angelicales.

Un profundo dolor en mi vientre me impedía volverme a dormir. Trate de sentarme para que el dolor disminuyera pero no fue así. Es más, empeoró. Por mi mente pasó el pensamiento de que el bebé ya iba a nacer. El dolor no paraba y cada vez se hacía más fuerte. Creo que así era. El bebé ya iba a nacer. Jace. Debía despertarlo para que fuera por Isabelle y Maryse.

-Jace.-susurré mientras que lo movía un poco. –Jace…despierta.- añadí con mucho dolor.

-Clary... ¿Qué sucede?- pregunto aún con tono somnoliento. -¿Estás bien?-

-No…- le respondí con mucha dificultad.- El bebé va a nacer. Ve y llama a Maryse e Isabelle.-

Jace estuvo completamente despierto cuando le dije esto. Se levantó muy rápido y vaciló, entre ir a buscar a su madre y hermana o quedarse conmigo, mientras que yo trataba de contener un grito por el dolor. Finalmente salió corriendo de la habitación mientras gritaba el nombre de Maryse y de Isabelle. El dolor era insoportable. Ya no aguantaba más. Sofoque un grito de dolor cuando Isabelle y Maryse entraban por la puerta.

-Clary, ¿Qué sucede?- preguntó Maryse.

-¡Oh no! Tú te quedas aquí.- le dijo Isabelle a alguien y como respuesta recibió un gruñido de enojo. Izzy cerró la puerta detrás de ella mientras me miraba expectante igual que Maryse, quien me miraba esperando una respuesta.

-Maryse, Isabelle.- dije con dificultad.- El bebé va nacer.-


Que les parecio el segundo capitulo? Jajaja..ya todo se esta poniendo interresante... El capitulo 3 ya lo estoy escribiendo..

PD: Ya quiero que llegue el quinto libro de Cazadores de Sombras a México!

AVE ATQUE VALE...