Rurouni Kenshin

Mejor opción

Rurouni Kenshin y ninguno de sus personajes me pertenece (es algo muy triste ToT) son de Nobuhiro Watsuki, yo solo me entretengo escribiendo historias muy dramaticas.

Gracias por la aceptación del fic, me encanta recibir sus review animandome a continuar, bueno insisto espero no alargarlo mucho, e incluso ideas que estaban planeadas para un solo capitulo los divido en dos, asi para darle mas suspenso a la cosa, aunque este capitulo me salió un poco triste el próximo espero sea mas relajado, quien sabe tal vez sea el ultimo jajajaja ¿a que soy mala? Dedicado a:

Blankaoru y Okashira Janet

Cuídense y ¡ANIMO!

Capitulo 3 "Opciones"

La noche se hizo presente, adornado el bello cielo con luminosas estrellas sobre un manto oscuro, suaves nubes se movían constantes por el cielo, sin pararse un segundo a su recorrido, tapando la delgada luna en su camino, aun cuando fuera por un breve instante. Y aun por bella que fuera la noche, mucho que fueron los esfuerzos de los habitantes y visitas del dojo Kamiya, por sacar a la anfitriona de su enmudecimiento y encierro, nada logro hacer que la joven se volviera hacia las personas que le querían.

La cena fue tensa, Megumi y Sanosuke decidieron marcharse temprano, Yahiko pidió al chico mayor de cabellos castaño poder acompañarlo a su casa debido a que la situación en el dojo era tan tensa que realmente no se encontraba tranquilo y el descansar parecía algo lejano. Aun cuando Kaoru no le dio el permiso debido a que no hablaba desde el encierro en su habitación, con el visto bueno de Kenshin el estudiante de kendo se marcho.

La casa de Sanosuke era un total desastre, desde su llegada el mayor se encontró hospedado en el dojo, por tanto ni tiempo siquiera de estar en su ya casi demolida casa. Yahiko y el decidieron hacer algunos arreglos así pasando rápido la tarde. Megumi les acompaño antes del anochecer y decidió permanecer ahí, debido a que se sentía un poco incomoda por toda la situación del dojo, que estaba llegando mas haya de las puertas de aquel lugar, pues Tae y el doctor Genzai también estaban tomando partido, tristemente ambos aun cuando no aprobaban la solución de Kaoru, la aceptaban e incluso llegaban a entenderla.

- Esto es muy tenso –dijo Sanosuke cuando la noche comenzaba a volverse mas profunda, Yahiko se encontraba dormido sin importarle el mañana, ceno de forma saludable y los adultos se permitieron entablar una conversación mas profunda sin su interferencia- Quisiera poder solucionar todo –el joven miro hacia el suelo, bebió de la copa de sake que tenia en mano y suspiro demostrando su frustración- Tal vez debería… ayudar a Kaoru.

- ¡¿Estas loco? –grito Megumi poniéndose de pie en un solo movimiento, cuando paso la euforia voltearon a ver a Yahiko quien acostumbrado a Kaoru y sus enfados espontáneos, golpes y gritos, no se inmuto ante la voz alzada de la medico.

- Cálmate mujer zorro –menciono el chico al momento que hacia un ademan con su mano- es solo que… bueno… tampoco me agrada la idea de que Kaoru vaya buscando quien le de un hijo… las personas de la lista –entonces sus ojos se abrieron como plato, cuando leyó la lista tubo una duda, sin embargo debido a la situación decidió no preguntar- Megumi –susurro calmado, la medico se acerco.

- ¿Qué sucede cabeza de pollo? –la mujer tomo sake en su copa de forma calmada. El calor invadió su cuerpo y sintió un poco mas ligera su carga emocional.

- ¿Por qué Kenshin estaba tachado? –Aquello hizo que la mujer también abriera sus ojos de forma expresiva, ella se molesto tanto por lo de Sanosuke, que olvido cuestionarse sobre Kenshin, miro al castaño con la misma incertidumbre- ¿Crees que el…?

- ¿La rechazo? –su voz femenina sonó como si la sola idea de aquel acontecimiento fuera el fin del mundo. Pero ambos reflexionaron durante unos instantes- Tal vez eso lo explica todo… -la voz de Megumi tintineó tan triste, sintiendo la tristeza de Kaoru suya, o lo que entendía de la tristeza de la kendoka.

- Por eso su mirada se encuentra tan triste… ¿Pero porque haría eso Kenshin? Es mas que obvio que el la adora –dijo Sanosuke interesado, perdido cerrando los ojos, recordando la mirada azul de la chica, su felicidad, su paz, su pureza, su dolor.

- No debemos juzgarlo –la mujer miro al piso, recordando algo, una vaga idea del por que aquella situación- el nunca nos juzgo a nosotros… debe tener sus razones.

- Razones que destruyen a Kaoru –el chico se levanto abriendo la puerta, deseaba que un poco de aire fresco se colara a su diminuto hogar, pero bajo la luz del fuego, y el suave azul que brindaba la delgada luna, observo en Megumi algo en su rostro se reflejaba claro como la luna sobre el río… un secreto- Tu lo sabes mujer zorro.

La afirmación asusto a la joven medico, lo miro no ocultando sus emociones, reflejando en la totalidad, que el chico castaño tenia la razón. Bajo la mirada hacia el pequeño rastro que existía del licor en su copa, y sintió un deseo profundo de desahogarse, sabia un secreto de Kenshin, pero no sabia si era bueno compartirlo, le cargaba un poco en conciencia, era algo que a su pensar debían saber las personas que apreciaban al pelirrojo, sobre todo ella, aquella adorable chiquilla que maduraba frente a sus ojos como una pequeña hermana, aquella niña que la hizo sentir en familia, aceptada y valorada, sin falsedad o educación, Kaoru le abrió su corazón como buena amiga, se enojaba con ella con la confianza en la cual las hermanas lo hacían y eso a la mujer medico la hizo sentir dichosa, sabia bien que la kendoka era la persona que daba ese sentimiento a la familia que formaron entre todos, era el corazón de aquel grupo, era la fuerza, voluntad, entereza, pureza. Se sintió deplorable, al ser la única en saber aquello que Kenshin guardaba en confidencia no con su amiga, con su medico, pues ella no era merecedora de esa verdad, sobre Kenshin solo existía una persona que era merecedora de su dolor y su felicidad, de su angustia y su alegría.

- Habla Megumi –dijo el chico acercándose a ella, colocándose de cuclillas frente a la doctora y buscando su mirada, un suave sonrojo extra al provocado por el sake se poso en sus pómulos haciéndola mas bella a la vista del castaño- Esto destruye a Kaoru y a Kenshin, debemos ayudarlos…

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Aoshi permaneció impávido escuchando lo que Misao le comunicaba, no se miraban, bajo el árbol en el jardín del dojo Kamiya, a un costado cada uno hablando con una discreción al tiempo que una atmosfera de confidencia los envolvía.

- Entonces todo esta preparado ahora… ¿Estas segura de la decisión Misao? –el hombre parecía mostrar un poco sus sentimientos, la preocupación por la salud de su alumna, su protegida, la única persona que amaba en ese mundo.

- Si señor Aoshi, hable con Kaoru, ella me explico la solución y yo la verdad –bajo la mirada observando como la hierba se perdía entre las sobras, encontrando en la oscuridad la fuerza para entablar esa conversación- entiendo lo que ella siente.

- Necesito hablar con Kamiya san ahora –sentencio el hombre, la chica pronto levanto la vista y se movió sin pensar de su lugar, se detuvo una vez que se encontraba frente a el, la poca luz alrededor dejaba reflejar su rostro intranquilo- No te preocupes Misao… también entiendo a Kamiya san.

Un suave gesto, un sutil roce de sus dedos varoniles sobre la blanca mejilla opacada por la oscuridad, un calosfrió que recorrió la espina dorsal de ambos, trayendo a sus sentidos una experiencia grata y placentera en una caricia que duro pocos segundos.

- Entretendré a Himura –la ninja se dirigió a la cocina, donde el pelirrojo se encontraba sumergido en pensamientos.

El ex líder de los ninja, se dirigió a la puerta donde la mujer que causaba una revolución en sus amigos se encontraba, no existía una luz dentro o en las habitaciones cercanas, pero pese a la oscuridad, el ninja acostumbrado a ese medio, no sentía alguna extrañeza en el ambiente. Toco suavemente la puerta, para no llamar la atención de los otros habitantes.

- Kamiya san, necesito hablar con usted -fueron solo unos instantes cuando el shoji se deslizo permitiéndole el paso a unas penumbras aun peores que las externas a la casa. El ninja no se inmuto y se adentro hasta el centro de la habitación donde tomo asiento.

Kaoru no dijo nada, vio una sombra colarse a su habitación, ella le accedió el paso, y se dirigió a tientas a un costado del hombre. Le era imposible ver su rostro, aun cuando no fuera necesario, sabia de ante mano que la expresión del ninja jamás cambiaria.

En la cocina Kenshin preparaba un bocadillo para Kaoru, estaba desesperado sin saber que hacer para que ella volviese a hablarle, confiar en el… mirarlo. No se inmuto a la presencia de Misao aun cuando le pareció extraña la mudez de la chica, sabia que algo quería decirle, pero en ese momento un sentimiento poderoso estaba en su interior: el egoísmo.

No recordó la ultima vez que fue tan egoísta respecto a los demás, pero en esos momentos nada le importaba, solo deseaba recibir la luz del sol y la luna juntos, ver lo grandioso de la vida iluminando sus ojos violeta, solo deseaba una sonrisa tierna y sincera de su señorita Kaoru.

- Himura… ¿amas a Kaoru?

Kenshin cayo al suelo con la mandíbula desencajada y los ojos desorbitados, sabia que Misao era sincera y directa, pero aquello había llegado a los extremos, era una pregunta demasiado personal, pero ella lo preguntaba como si le estuviera hablando del clima.

- Señorita Misao mis sentimientos por la señorita Kaoru no son importantes, yo voy a protegerla siempre, aun cuando ella no me lo permita –contesto al recobrar la compostura y volver a su labor de terminar de preparar la merienda para su "adoración".

- Sabes Himura… si el señor Aoshi me dijera que va a querer tener un hijo, que buscará a las personas mas cercanas y me excluyera a mi… me sentirá herida –ella bajo la mirada- sin embargo –Misao sintió la mirada de Kenshin y lo enfrento, tratando de infundirle valor con su mirada, los ojos jade le inyectaban energía, vitalidad, fortaleza, al tiempo que sus palabras lo alentaban, Misao comenzó a decirle una verdad, una que el no se plateo- herida que quisiera llorar o destruir todo y hasta golpearlo a el y a la persona que eligiera… pero sabría que el lo hace por que lo nuestro es especial, es tan único que no quisiera que un error fuera causante de nuestra separación, sabría que lo hace por mi, que me excluye por todos esos sentimientos que me guarda, sin importar de que clase de cariño me tenga, se que me lo tiene… sin embargo si eso pasara yo lucharía, le diría que a mi me gustaría arriesgarme, aun cuando solo fuera a ser la madre de su hijo. Yo me arriesgaría aun cuando fuera desechada a la primera idea.

- Señorita Misao… usted aun le ama ¿no es así? –Misao sonrió dulcemente, ya no era una niña, era una mujer bella, que seguía amando a la misma persona, vivía su amor madurando con el pese a la negativa de ser correspondido.

- Ella te ama mas que a nada Himura –aquello sorprendió al pelirrojo, quien de nuevo se sorprendía como trataba los sentimientos, como si hablara de algo tan común- y se que tu la amas a ella, ¡si no la amaras no hubieras muerto en vida cuando la creíste muerta!

Kenshin bajo la cabeza, sus ojos violeta se apagaron por un instante, al recordar aquel sentimiento que lo devasto, nada en su vida podría ser mas doloroso que aquel momento, nada en su vida fue tan doloroso como aquello.

- Tu te levantaste siempre Himura –el levanto la mirada violeta, que lentamente recobraba vida, pero las palabras de Misao eran fuertes- tu siempre te volvías a levantar pese a la adversidad, las personas a tu alrededor han fallecido, tus padres, pero seguiste con vida cuando pudiste suicidarte, tus hermanas que te protegieron, pero seguiste con vida y las enterraste… tu esposa, pero seguiste con vida y juraste cambiar el rumbo -Kenshin tembló suavemente, esa niña estaba diciéndole una verdad que lo estaba afectando y sabia que lo que continuaba era una revelación, era lo que el esperaba que alguien le dijera abiertamente- pero cuando creíste que ella murió Himura… tu simplemente te dejaste de vivir con ella.

- Misao, creí que ella había muerto por mi culpa, creí que ella…

- ¡No! –ella le interrumpió, el abrió sus ojos, esa chica lo estaba leyendo como un libro, toda su historia, toda su vida se la estaba diciendo de la forma en la cual el nunca la quiso ver, pero sabia que era así, sabia que ella decía la verdad- ¡Tu moriste por que creíste que ella dejo de existir! Y sabes que hiciste, fuiste a esperar tu muerte lentamente, amarrándote a tu espada, pero no te mataste… si a mi me pasara lo mismo tal vez me habría suicidado en ese instante solo rogando que me enterraran junto a el.

- Misao, eso…

- ¡Querías volverla a ver!

Entonces los ojos de Kenshin se abrieron como enormes platos ante la sorpresa, esa niña estaba leyendo su mente, había leído su mente en su momento mas doloroso, le estaba diciendo algo que ni el mismo se aceptaba a pensar de nuevo, el se negaba a analizar profundamente sus sentimientos por Kaoru pero ella lo estaba enlazando todo, le estaba diciendo su verdad.

- Tenia la esperanza de que… -el no podía volver a hablar, ese sentimiento, ese dolor.

- Querías verla en el otro mundo, si te hubieras suicidado jamás la encontrarías, y era mejor dejarte a la suerte –sentencio la chica- y dime Himura, ¿estas lista para verla ser madre? Pero no solo eso, también ¿estas listo para verla ser mujer de otro? Aun cuando solo sea para concebir un hijo, ella compartirá el lecho con otro hombre, incluso… tal vez ¡hasta se enamore de ese hombre! Y con un hijo en común hasta podrían corresponderse, o decidir criarlo juntos y sabrás una cosa, eso no será culpa de Kaoru, ¡Sera solo tuya! ¡Por cobarde!

- Yo no podría interferir en la vida de la señorita Kaoru, yo deseo que sea feliz.

- Si fuera así te le habrías declarado hace tanto tiempo, ella te ama, su mundo recupera el brillo de la vida cuando tu estas cerca de ella, o cuando estas en sus pensamientos… que es todo el tiempo, pero tu eres cobarde Himura, eres un hombre ¡COBARDE! Que perderá el amor de su vida.

Kenshin bajo la vista, estaba procesando todas aquellas palabras, y entonces unas resonaron mas fuertes que otras, no entendía de donde provenían, hasta que se percato que era su corazón, como si se tratara de una clave Morse, le palpitaba sobre el pecho diciéndole algo, algo tan poderoso, la verdad ignorada.

- El amor de mi vida –susurro débilmente.

Misao salió de la cocina, estaba agotada y aun tenia varias cosas que hacer, miro hacia los alrededores, debía arreglar algunas cosas, aun cuando era un poco divertida la situación, ver la expresión de Himura era mas que suficiente para indicarle que todo aquello que dijo el lo aceptaba como su verdad. Ella entendía a bien, y le hubiera gustado que el pelirrojo fuera mas abierto a sus sentimientos, que llegara a Kaoru antes de que pierda como ella estaba sin el amor de Aoshi.

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Kenshin caminaba lentamente con la bandeja llena de exquisitos dulces y te preparado exclusivamente para su adoración en la vida. Era un hombre atormentado que estaba enamorado de una mujer pura y dulce, sentía vergüenza, sentía temor y sobre todo ansiedad.

Kaoru desde el primer momento se convirtió en su todo, ella le salvo del vacio en el que caía lentamente, su redención lo llevaba a la soledad absoluta, a la desesperanza de la vida y cuando se conocieron el solo era un alma vaga que trataba de ayudar. Sin embargo era vacio, al menos cuando fue hitoriki el tenia un sentido, tenia anhelos de cambiar el mundo, la vida de otros, deseaba que dejaran de sufrir. Al ser vagabundo solo quería ayudar y ayudar, pero su corazón se vaciaba de sentimientos, de emociones, de amor.

Llego a la puerta de Kaoru, de la niña que le dio un hogar no solo un techo, de la niña que deseaba conservar intacta, que desearía encerrar bajo cuatro paredes de cristal y adorarla como la criatura mas bella.

- Señorita Kaoru, abra la puerta por favor, debe comer algo –pasaron segundos eternos para el, y no recibió respuesta alguna- por favor debe alimentarse aun que sea un poco.

Pero la respuesta no existió, y el abrió enfurecido la puerta, para encontrar a Kaoru en brazos de Aoshi quien estaba estado junto al futon. Aquello hizo que el perdiera los estribos, la sangre le ardía, quemaba como el peor de los venenos, arrojo la bajdea al piso y se retiro sin mediar palabra alguna.

La oscuridad en aquella habitación era total, estaban intimidado frente a sus narices y el estaba deseando poder hacer algo, deseaba golpear a Aoshi, correrlo del dojo y encerrar a Kaoru por la eternidad. Pero no podía, la conciencia aun estaba en su nublado cerebro y le decía que aquello no debía hacerlo.

Camino lentamente como un zombi, como un poseído y llego hasta la bodega, donde una vez Kaoru le encerro, cerro la puerta tras de el, para sentarse envuelto entre varios objetos que cubrían su presencia, y delgadas lagrimas corrieron por sus mejillas, no eran de tristeza, eran lagrimas de ira contra el mismo, por no actuar como debería, por no tener el valor de enfrentarla, de decirle que la amaba, que el deseaba darle la familia que ella tanto ansiaba, que ese era también su sueño mas anhelado, estar el resto de sus días a su lado.

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Kaoru se encontraba totalmente en shock, cuando escucho las palabras de Kenshin en la puerta se puso de pie sin pensarlo, hasta que recordó que estaba enfadada con el, pero cuando la volvió a llamar y vio que la puerta se abría decidió ir hasta el para detenerlo, no deseaba que viera a Aoshi en esa situación con ella y pensara otras cosas, pero torpemente en su apuro y en la oscuridad, la torpeza hizo hincapié en algo peor, estaba por caer y Aoshi la sostuvo de forma demasiado intima, Kenshin solo les observo cuando dejo la bandeja sin decir mas, el prácticamente la arrojo demostrando su ira.

- No te preocupes Kamiya san, el pronto vera las cosas como deben ser, lo mejor será seguir con lo nuestro, mas ahora que esta Misao consiente de lo que esta pasando.

- Misao –susurro ella con dulzura- me alegro que lo entienda ella, posiblemente sea la única persona.

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El trinar de los pájaros le indico que la mañana llego, y con ello el dolor y remordimiento de una conciencia lucida a lo que sucedía. El pelirrojo embozo una sonrisa al pensar inconscientemente en esa persona que albergaba en su corazón y alma, en esa persona que se fundió tan fuerte a su espíritu que su distanciamiento le provocaba la falta de una parte de si mismo, lo peor de todo es que esa parte era lo mejor que existía en un cuerpo bañando en sangre.

- "Todo lo que ella hizo en mi desde que nos encontramos… es lo bueno que soy, no importa cuanto expire mis culpas ayudando a otros, o protegiendo a los débiles… antes de conocerla en mi alma ya no existía el amor o la libertad de vivir, estaba condenado a sentir solo compasión, pero una compasión hacia mi mismo que me impulsa para ayudar a otros, un egoísmo de redimirme para poder encontrar algo, eso que perdí… eso que nunca tuve… lo que encontré en su sonrisa…" –un largo suspiro y de entre sus labios salió aquella palabra prohibida en un susurro muerto- Kaoru.

Se levanto con la mirada decidida, sus ojos violeta estaban relucientes de fuerza, ya no se cuestionaba, ya no se acobardaba, ya era muy tarde para esperar a que las cosas continuaran de aquella forma, dejo sus miedos encerrados en aquella bodega, se libero a través de sus lagrimas de todo aquel sentimiento de inferioridad, de temor, de precaución.

- "Hablare con Kaoru sobre la verdad, ella decidirá si me acepta o si me rechaza, no importa su decisión, yo no puedo vivir lejos de ella, aun cuando me convierta en la sobra que vele su felicidad, yo nunca estaré lejos de ella… pero no permitiré… no dejare que nadie la tenga, si va a estar con un hombre y formara una familia será bajo todas las reglas del cielo y la tierra, ella se casara como merece, conmigo o con el que escoja, pero no la dejare cometer una tontería como esa" –al entrar a la casa observo algo perturbador, era cerca de las ocho de la mañana- Me quede dormido –se sorprendió a si mismo.

Pero en el silencio de aquel lugar, algo no se encontraba como debiera, el dojo parecía triste, viejo, vacio, horrible. Era la primera vez que veía su hogar de aquella forma, como si las nubes de la desgracia se posaran sobre la casa. Y fue así como escucho suaves gemidos, el llanto de un dolor que apenas podría contener un pecho femenino. El pelirrojo pensó en Kaoru, pues el sonido venia en su dirección, pero no registraba aquel sentimiento, no reconocía ese dolor, y para su sorpresa cuando abrió de improvisto la puerta se encontró con Misao arrodillada sobre el futon doblado de Kaoru, sosteniendo un papel en sus manos, llorando con la mas grande amargura.

- Misao –susurro Kenshin olvidando aquella ceremoniosa forma de dirigirse a ella, la chica tembló, su cuerpo convulsionaba suavemente entre los sollozos, Kenshin camino lentamente hacia ella, algo le indicaba que eso no estaba bien, que algo malo le diría aquel papel, y presentía que desearía llorar como Misao lo hacia en aquel instante.

- ¡Estúpido Himura! –grito Misao al levantarse y golpear el pecho del pelirrojo que solo atino a cubrirla entre sus brazos y permitir que se desahogara a pesar de que daba golpes con los puños cerrados- ¡Se fueron! –gritaba al tiempo que buscaba lastimarlo- ¡Debiste decirle a Kaoru lo que sentías idiota! ¡SE FUERON JUNTOS!

Kenshin no cambia del asombro, su cuerpo tembló al tiempo que Misao descargaba su ira sobre el, pero el pelirrojo no sentía aquella agresión, solo sentía la desolación, la soledad, la tristeza, la ira y todo sentimiento que no fuera felicidad dentro de el.

Continuara…

Hola como siempre aquí contestando sus maravillosos review que son mi mas grande apoyo para seguir imaginando estas historias, ahora les comento que próximamente subiré otra historia, espero terminar esta primero, porque tengo ideas de esta serie, que no han visto jamás la luz, por ello quiero plantearlas y apresurarme lo mas que pueda para que no queden inconclusas, pero si quieren ayudarme, sus comentarios en review son aquellos que me ayudan a seguir.

Por otro lado me enamore de un fanfic de Blankaoru, como siempre jajaja es que entre "Prisionera" y "Entre mis brazos" uno pierde la cabeza, así que bueno, esperemos que ella pronto pueda actualizar.

Un saludo y caluroso abrazo a las personas que leen el fic, pero solo a quienes mandan review puedo personalizar, así que nimodo, jaja.

KYO-KYO: Hola, me alegró tu comentario, jaja que todos sufran, bueno la verdad no se que tanto sufrieron, tal vez Kenshin, pero la verdad se lo merece poquito, espero te haya gustado el capitulo.

KENSA-HAN- Team Jacob Black: ¡para nombre! Muy largo xD, bueno graicas por tu comentario, la verdad Aoshi y Kaoru podria ser… aun esperemos el siguiente capitulo, n.n es lo único que puedo recomendar. Sanosuke y Megumi me gusta esa pareja siempre, bueno espero que te guste este tercer capitulo.

Detective Kurosawa: bueno creo que Kenshin tiene la culpa muy arraigada, esperemos que tome una buena iniciativa, de igual forma las cosas se resolverán pronto… espero a menos que se me ocurra alargar capítulos. Espero te gustara este capitulo.

Zin: Disculpa en la lista pasada no que paso cuando subí que me borro casi todo tu nombre, sin embargo aquí estamos ya, y sigo escribiendo como descubriste este tercer capituño, aunque con eso de que me enlelo leyendo los fics de Blankaoru como tres veces a ver si de pronto aparece capitulo nuevo o que se yo xD pues se me va un poco el tiempo para continuar mas rápido. Espero este ultimo cap te gustara.

Kirei-bell: Hola, me alegro mucho tu comentario,… es tan extenso, me brillan los ojitos jajaja, y seguire esperando tu historia… digo a ver que onda o tendre k empezar otra y dedicártela jajajxD bien espero que sigas leyendo. Y muchas gracias por tus palabras.

Maria: n.n aquí esta jeje, saludos.

Minta-uchiha-himura: Gracias, pues ammm, no creo que Kaoru sea feliz con un novio, de hecho ella tiene otra mentalidad, que se descubrir totalmente mas adelante, igual que Kenshin.

Enishi-sempai; Hola, jajajaj si lo soy, pero gracias a tu review hay otro capitulo, bueno también al de todas las personas que comentaron jejeje, fue trabajo conjunto, pero aquí lo tienes y ya trabajo en el próximo, espero tenerlo pronto, para que puedan disfrutarlo.

A KaoruHimura: Pues Aoshi es uno de mis personajes favoritos, aunque debo decir que hay cierto chico de cabellos blanquecinos que en verdad me dio un vuelco, aun cuando el mas sexy de todos es Hiko

**derrame nasal**

¡como sea!

**con tapones en la nariz**

Pronto las cosas mejoraran, espero que te siga gustando y bueno aquí estaré pronto me apresurare lo mas que pueda. Saludos.

Y recuerden: ¿Quieren más capítulos? ¡Dejen REVIEW!

¿Quieren que sea rápida la actualización? ¡Dejen REVIEW!

xD funciono la vez pasada, a ver que pasa en esta, que manipuladora soy ¡JuaJuaJua!

Notas finales de Diosa Luna:

Debo comentarles que tengo otras dos historias en mente, pero aun no decido cual publicare después de esta, ambos son mas dramas, aunque creo incursionare un poco en el lemmon en esta sección, no se emocionen no es mucho, será poco… creo xD sin embargo aquí les doy la opción de elegir o cual les parece mas interesante. Debo advertir que el primero no tengo intención de alargarlo demasiado, y el segundo bueno si tal vez si tenga un poco mas de drama, y sea un poco mas largo. Espero que les intrigue para cuando termine este fic, comenzar a subir el siguiente. ¡OPINEN!

Bajo la luna, Invierno y Primavera.

Kenshin y Kaoru viven de una forma tranquila y apacible, criando a su hijo que cada día crece mas. La paz reinante a su alrededor llena de felicidad al pelirrojo atormentado, hasta que dos fantasmas de su pasado aparecen frente a el y su esposa. Kenshin y Battousai deben elegir entre la elegancia enigmática del invierno o la candidez vivaz de la primavera. Un hombre solo tiene una oportunidad de encontrar al amor de su vida. ¿Cómo llego el pasado frente al futuro? ¿Qué les acecha bajo la luna?

Lagrimas en la lluvia.

Después de un error terrible Kenshin se aleja de Kaoru, pero la confusión, el dolor y la vergüenza lo llevan a distanciarse durante 14 años. Tiempo en el que sus amigos dejaron a la joven culpándola de aquel distanciamiento, arrojándola a brazos del hombre que menos deseaban para ella. Cuando el alma abandonada del pelirrojo decide que es tiempo de buscar al ser que ama, aun cuando deba enfrentar que ella hizo su vida, al lado de otro hombre, un hombre que se la entrega debido a su condición deplorable ¿Kenshin recuperara el amor que una vez existió en Kaoru? ¿El secreto mas grande escondido entre las paredes de aquel Dojo le darán la verdad al guerrero? ¿Podrá corregir el peor error de su vida?