Ranma ½ no me pertenece, pertenece a Rumiko Takahashi. Repito y repetirés toda mi vida que si fuera mío tendría un final como se merece ;)


Capítulo 3

Cuando salí de tu casa un taxi nos esperaba allí, mis padres y yo subimos al coche y nos dirigimos a la casa donde vivo desde entonces. El viaje no duró más de media hora y allí sentados, ninguno de los tres dijimos nada. Mientras miraba la lluvia golpear en la ventanilla sentí que todo era culpa mía, más tarde, aquella misma noche, supe que mis padres se sentían igual.

El taxi paró delante de una bonita casa blanca, parecía tener un dojo y un enorme jardín ¿a caso los Saotome nos podíamos permitir una casa así? Mi madre sacó una llave del bolso y nos hizo pasar, al parecer sí podíamos permitírnosla.

Hijo, supongo que necesitarás un baño caliente – supuso bien, necesitaba recuperar mi cuerpo de hombre, además el baño me iría bien para relajar mi cuerpo, todo lo que quería era meterme en la cama y dormir. Pensé que al despertar todo aquello habría sido la peor pesadilla de mi vida… – si me acompañas te enseñaré donde está tu habitación y el baño, para que puedas cambiarte de ropa y volver a ser varonil.

Para ir a la habitación donde yo dormiría pasamos por un comedor lleno de sábanas blancas encima de lo que deduje que eran muebles, la casa parecía estar deshabitada desde hacía mucho tiempo.

Después del baño no me sentí mejor. Mientras me bañaba mi madre me había colocado la ropa en el armario y hecho mi cama. Me tiré en la cama sintiendo que mi cuerpo pesaba tres veces más que el día anterior y respiré profundamente, mi pijama olía al suavizante que utilizaba Kasumi para hacer la colada. Es increíble como un olor te puede traer tantos recuerdos.

Miré alrededor y pensé que con el tiempo aquella habitación sería "mi habitación" y a lo mejor era capaz de llamar hogar a la casa. Alguien llamó a la puerta, susurré un "pasa" que no fue ni audible para mí, aún así alguien pasó.

Ramna, ¿estás despierto? – dijo mi padre acercándose a la cama. Dije que no con la cabeza, nada de aquello me pareciera real, en el fondo creía que era un sueño por lo tanto yo en realidad estaba dormido. Mi padre soltó una pequeña carcajada y me dio una palmadita en el hombro – no es momento de hacer bromas Ranma. Sólo quería que supieras que he hablado con Soun y que nos sentimos culpables por todo lo ocurrido. Jamás debimos presionaros para que os casarais pero todavía no es demasiado tarde, él hablará con Akane y la convencerá para que todo sea como antes.

No – dije rápidamente. Yo no quería que todo fuera como antes, quería que fuera mejor. Pero no podía explicarle a mi padre nada porque él ni siquiera sabía como era todo antes. En mi mundo y en el de Akane nada era como los demás creían y si toda aquella situación tenía que mejorar sólo lo podíamos conseguir nosotros dos.

De acuerdo hijo, sé que nunca he sido el mejor padre del mundo y sabes que sería capaz de robarte el desayuno una y otra vez, pero si necesitas cualquier cosa estoy aquí. Ahora intenta dormir – fue la primera y última vez que vi a mi padre hablar de manera coherente.

Miré el reloj, eran las 4:50, me zambullí dentro de la cama sintiendo el calor del edredón e intenté no pensar. ¡Mira que resulta difícil no pensar! Y eso que tú siempre me decías que yo no pensaba… las 5:22, ¡con el sueño que tenía y no podía dormir! Canté canciones mentalmente, eso siempre ayuda a no pensar en otras cosas, pero todas las canciones que me venían a la mente eran de esas romanticotas que tú solías poner mientras estudiábamos en tu habitación, entre besos y risas… ¡cantar canciones no ayudaba! Las 5:43. Alguien abrió la puerta de la habitación.

Ramna, ¿estás despierto? – dijo mi madre acercándose a la cama. Dije que no con la cabeza, estaba tan tapado que mi madre no me vio ¡qué pesadilla más larga! Abrí los ojos, estaba oscuro pero por la ventana entraba luz procedente de las farolas que hacía que se pudieran distinguir las siluetas. Me senté en la cama y la miré esperando que me dijera lo que me tenía que decir – sólo quería que supieras que me siento culpable por todo lo ocurrido. Desde que me metí en la cama no he dejado de darle vueltas y he decidido que mañana llamaré a Akane y la convenceré para que todo vuelva a ser…

Mamá déjalo – dije antes de que acabara su frase. ¿No había decidido yo que me apartaría de tu vida para que fueras feliz? Pues así sería – oye, ¿de quién es esta casa? – pregunté cambiando de tema.

Tuya desde que cumpliste los 18 – arqueé las cejas en señal de interrogación, quería saber cómo podía ser eso así – Ranma, verás, tarde o temprano debías saber esto. Yo quise explicártelo hace mucho tiempo pero decidí que sería mejor que te lo explicara todo el día de tu boda. Pensé que Akane y tú os casaríais antes de ir a la universidad y que sería un gran regalo. Pero después de lo que ha pasado hoy creo que será mejor que te lo explique todo hoy.

Me estás poniendo nervioso más de lo que ya estaba claro – ¿de qué va todo esto?

No sé por donde empezar. Tú aún no lo sabes porque no eres padre pero el día en que lo seas verás que un padre y una madre siempre hacen lo que consideran mejor para sus hijos. Aunque no siempre tengan razón. Pues bien, yo conocí a tu padre cuando aún era muy jovencita. Nunca había sentido nada así por nadie. Él trabajaba en el dojo para mis padres y yo me pasaba las tardes mirándolo entrenar con sus discípulos y cuando acababa de hacer sus clases se colaba en mi habitación por la ventana. No te contaré lo que hacíamos en mi habitación porque eso forma parte de nuestra intimidad – me estremecí, aquella historia se me hacía muy familiar. Sabía perfectamente que hacían en la habitación, lo mismo que yo hacía con Akane, noté como me subían los colores. Mi madre continuó con su explicación – Verás, yo pertenecía a una poderosa familia que tenía muchos negocios. ¿Conoces los gimnasios Tse? – claro que los conocía, no había ciudad en Japón que no tuviera un gimnasio Tse, tenían renombre mundial, de esos gimnasios habían salido los mejores deportistas. Asentí con la cabeza. – Pertenecían a mi familia – mi madre suspiró y siguió con la historia, parecía que recordar todo aquello le hacía daño – un día de verano tu abuelo nos sorprendió dándonos un beso y echó a Genma de casa. Mi padre pensó que aquello era lo mejor que podía hacer por mi. El día que tu padre se fue desaparecieron todas las joyas y el dinero que había teníamos en la caja fuerte. Mi padre me dijo que aquello demostraba lo mucho que me quería y que sería mejor que siguiera adelante mi matrimonio acordado con el hijo de unos grandes empresarios. Yo sabía que tu padre me quería, aunque eso no quitara que fuera un asqueroso ladrón pero yo no podía vivir sin él ni él sin mi y que volvería a buscarme. Pasaron los meses y yo seguía sin saber nada de él, pero Dios me bendijo con lo mejor que me ha pasado en el mundo, tú – dijo señalándome mientras una lagrimilla se le escapaba.

Venga ya, no seas tan exagerada – dije abrazándola, pensé que necesitaba un abrazo.

El matrimonio concertado no se llevó a cabo porque la otra familia no vio con buenos ojos lo de mi embarazo. Cuando quedaban dos meses para que nacieras tu padre entró por mi ventana como había hecho muchas veces y me pidió que me fuera con él – mi padre demostró ser más valiente que yo al ir a buscar al amor de su vida – que con el dinero que había conseguido con las joyas se había comprado una casita en Nerima, la que destruyeron tus prometidas en una de las bodas. Ni me lo pensé, no lo juzgué, creí que lo mejor para mi y para ti era estar con tu padre y alejarme de mi familia – ¿qué equivocada estaba mi madre no? Yo habría sido feliz teniendo una infancia normal con mis abuelos y con ella, pero claro, no habría conocido a Akane… – dejé una nota a mis padres y desaparecí. De mi y de tu padre mis padres no quisieron saber nunca nada. Pero en cambio de ti sí, pusieron sus esperanzas en su nieto y antes de que tu padre te llevara a entrenar con él solías pasar algunas temporadas con mis padres. Cuando supieron que tu padre te llevó a entrenar lo odiaron más todavía. Pasaron muchos años y nunca supe nada de ellos hasta que un día recibí una carta de su abogado. Tus abuelos habían fallecido en un accidente aéreo y todos sus bienes serían heredados por su nieto al cumplir la mayoría de edad. Lo hicieron para castigarme y para que tu padre nunca recibiera ni un yen de ellos.

¿Me estás diciendo que los gimnasios Tse son míos? – aún no podía asimilar todo aquello.

Los gimnasios, esta casa, otras tres casas en Japón y alguna más por Europa y América y últimamente tus abuelos habían invertido en 5 hoteles, un día con calma te enseñaré cual es tu fortuna. Creo que ya es hora de dormir que va a amanecer y no hemos pegado ojo – me dio un beso en la frente y se levantó – hijo, no le digas esto a tu padre que ya robó a mi familia una vez y estoy convencida que lo volvería a hacer.

Yo también estoy convencido de ello mamá sonreí con una sonrisa triste, ser millonario no me quitaba la pena que aún sentía – será nuestro secreto – desde aquel día mi madre y yo nos lo contamos todo, o eso cree ella.

Me eché otra vez y al final, no sé como, el sueño me ganó. Al despertar la pesadilla continuaba al igual que la vida.

Seguí en contacto con todos los miembros de tu familia. Todos los miércoles tu padre viene a cenar a mi hogar, a veces Kasumi y Tofú vienen con los gemelos acompañándolo. Yo no les pregunto por ti nunca, mi madre se encarga de hacerlo y me alegra saber que las cosas te van bien, pero lo que más me alegra es saber que no compartías tu vida con ningún estúpido. Bueno, hasta que Nabiki me dijo lo contrario, siempre que Nabiki y Kuno pasan por la ciudad donde se encuentra la sede de mi empresa vamos a comer, en el último encuentro me soltó que tú salías con alguien. A lo mejor lo hizo para que yo espabilara.

Te miro con mucha seguridad. Necesito respuestas. Quiero saberlo todo lo que no sé de ti. Todo lo que ha pasado en tu vida desde que yo no estoy en ella. Quiero saber si fui el último en besar tus labios. Por favor Akane… dímelo.

Si tú supieras que cada noche desde hace años aún voy a verte. Cuando veo que la luz de tu habitación se apaga dejo pasar un tiempo prudencial hasta que creo que te has dormido. Entonces como hacía antaño subo sin hacer ruido, para no ser descubierto, tal y como acordamos en nuestro pacto.

Entro en tu habitación por la ventana. Sigues sin poner el cierre, supongo que por costumbre. Me cuelo en tu habitación y sentado en la alfombra te miro durante un largo rato. Recuerdos invaden mi mente entonces, en tu cama los dos recostados y susurrando nos explicábamos todo. Nos pedíamos perdón. Nos reíamos. Nos besábamos. Llegamos a conocer nuestros cuerpos a la perfección. Sabía en el punto exacto donde tú tenías cosquillas. ¿Lo recordarás? Seguro que sí. Me encantaba hacerte cosquillas. Disfrutaba viendo como intentabas escaparte de mí. Sin hacer ruido, intentando no levantar sospechas. No podíamos ser descubiertos. Cuando veía que hacías un esfuerzo sobrehumano por no reír a carcajada limpia yo paraba. Sabía cuando parar. Entonces tus ojos marrones se clavaban en los míos. Y te besaba con ternura. Con pasión. Con… ¿amor? Por mi parte sí. Te quise y te quiero tanto que tu felicidad fue lo primero y yo no te convenía.

Me explicaste que a ti siempre te había costado coger el sueño y yo te prometí que no me iría hasta que te durmieras, a veces me pasaba las horas mirándote dormir. Nunca viste lo que me costaba deshacerme de tu abrazo para volver a mi habitación. Me cogías con la misma fuerza con la que me mandabas a volar cuando te ponías celosa.

Entre unas cosas y otras me dormía a las tantas. Al día siguiente siempre me costaba la vida despertarme, no te culpaba, a mi me encantaba verte dormir. Pero más me gustaba como me despertabas. Notaba tus labios en los míos y al abrir los ojos me sonreías.

Buenos días bello durmiente – susurrabas tú siempre preciosa y vestidita para ir al instituto.

Buenos días princesita – susurraba yo roncamente, eran las tres primera palabras que decía cada mañana y mi voz aún no se había despertado.

¿Es hora de empezar con el teatro? – preguntabas tú. "Si nos descubren acaba el juego" por lo tanto todo debía seguir como siempre. En cuanto asentía resignado tú gritabas – bakaaaa despiértate que llegaremos tarde por tu culpa.

¿ ¡Cómo que baka! ? mira que eres desagradable marimacho – gritaba yo guiñándote un ojo.

Y así empezaba otro día normal para nosotros. Para todos. Peleas con la familia en el desayuno. Shampoo con su bici estampada en mi cara mientras íbamos al instituto. Tú enfadada. Eso es lo que debíamos hacer creer a los demás porque era lo que siempre habíamos hecho. "No podemos levantar sospechas, todo será como siempre". Peleas con Kuno por entrar. Nabiki vendiendo fotos tuyas y mías. Nabiki tan lista que era y tampoco nos descubrió… Luego llegábamos tarde y nos quedábamos sujetando cubos llenos de agua. Ukyo preparándome el almuerzo. Salíamos del instituto. De vez en cuando aparecía un loco diciendo ser mi enemigo o una nueva prometida o alguien que te quería secuestrar. Al llegar a casa más locos. Yo dormía y tú hacía los deberes. Yo entrenaba y tú también. En el dojo empezó aquel juego. En el dojo también jugábamos. Y luego por la noche en tu cama. Solos tú y yo. TÚ Y YO.

A veces, en las noches que he entrado en tu habitación a hurtadillas, no puedo evitar besarte. Te doy un besito en los labios y me voy, siempre asegurándome de cerrar bien la ventana para que pareciera que yo nunca estuve allí y siempre sin hablar para no despertarte. Bueno miento, una vez te hablé.

Una noche hará dos años me disponía a darte mi beso de buenas noches cuando escuché pasos en el pasillo, vi luz por debajo de la puerta procedente del pasillo y alguien que se paraba frente a tu habitación. Salí tan rápido como pude y dejé la ventana abierta de par en par en pleno invierno. Unos días más tarde llamó tu padre diciendo que no vendría a cenar porque tú estabas muy enferma. Cogí la moto y batí un récord de tiempo entre tu casa y la mía, me salté 4 semáforos y cometí unas cuantas imprudencias más pero necesitaba verte.

Al llegar a tu habitación te vi muy pálida, me asustaste mucho. Cuando abriste los ojos yo me quedé quieto y por primera vez te hablé.

Perdóname Akane – dije, sabía que estabas enferma por mi culpa.

Mi madre me explicó al día siguiente que Kasumi decía que te negabas a tomar tu medicamento ¿a caso te querías dejar morir idiota? Pensé que lo mejor no era volver por allí y tenía la esperanza que pensaras que el verme fue solamente un producto de tu imaginación provocado por la fiebre. No quise arriesgarme a ser descubierto.

Creo que es el momento de que sepas todo esto. Deberíamos ser sinceros por una vez el uno con el otro. Esa la mejor opción. Para los dos. Aunque me rechaces y ambos volvamos a nuestras vidas, por muy duro que sea para mi… vamos Akane dime la verdad…

Continuará…


Bueno, como podéis ver es la misma historia pero diferente. La verdad es que me está gustando más la versión de Ranma…

Ahhhh que llegó el momento de agradecer que hace mucho que no lo hago.

Marirosy, ar30982 y annkarem, ya veis que la otra versión siempre es muy importante, jAckesukA pobrecitoooo Ranma tú pensando mal de él con lo enamoradito que está, Tsukire y Rutabi ¡las casualidades no existen!, Akane Maxwell a veces tengo la sensación que no queda claro lo que quiero expresar pero si tú dices que sí el lector siempre tiene la razón! ;) y por último Zurita Saotome, gracias. Gracias a todas vosotras (deduzco que sois todo chicas, corregirme si me equivoco) por apoyarme desde el principio y aquí sigo con la continuación y tan emocionada como al principio. Sé que tardé pero no estuve bien de salud, ahora todo anda bien y espero poder acabar la historia.

Haruko Hinako te envié un privado, ¿lo recibiste? Espero que ya hayas leído la historia original redactada la primera persona desde la perspectiva de Akane. No pretendía hacer un fic serio pero al final me ha salido lacrimógeno. También Marirosy me has comentado que está algo triste la historia, quizás la de Akane no lo era tanto. Pero ya sabéis que todo acaba bien…

kisim, ¡gracias! Yo soy muy lectora de fics y la verdad que cuando encuentras uno que te gusta te hace ilusión, yo me doy cuenta que me gusta un fic cuando quiero saber más. Por cierto si eres muy impaciente, como dices que hace que no entrabas, te informo que hice la versión de Akane de este mismo fic, sabrás el final si quieres…

promethea, muchísimas gracias, espero seguir impresionandote durante mucho tiempo jijiji

Espero que me deis vuestra opinión de lo que voy escribiendo porque me encanta saber que hay gente ahí leyendo todas las paranoias que me pasan por la cabeza. Hasta pronto, espero...