Disclaimer: Todos los personajes son propiedad de J.K Rowling, así como la trama que pertenece a PiercingArrow. Yo sólo me limito a tarducir la historia.

Muchas gracias por los reviews, alertas, favoritos... así sí que dan ganas de escribir. Aquí va el siguiente capítulo. Pronto veremos más acción :P


Nagini's bond

Capítulo 3

Él Puede

Durante el resto de la semana, Snape actuó como si Hermione no existiese. No apareció durante las comidas, temeroso de verla. Después de unos pocos días, ella también dejó de ir. Harry, Ron y Ginny intentaban hablar con ella, pero Hermione siempre encontraba maneras de contestarles con evasivas de modo que finalmente la dejaban en paz.

Era una fría noche y el cerebro de Hermione no podía estarse quieto ningún instante, no paraba de darle vueltas a las cosas, mezclando pensamientos acerca de Snape, las clases y la, ahora acabada, guerra. Decidió ir a ver a Madame Pomfrey para conseguir una poción para dormir sin soñar. De vuelta a la torre y saliendo de la enfermería se chocó con nada más y nada menos que el profesor Snape.

"¡Lo siento, profesor!" dijo la chica mientras recogía su bolsa y se levantaba del suelo.

"¡Mira por dónde vas, niña!" respondió él bruscamente.

"Oh, Severus, ¿necesitas algo?" preguntó Madame Pomfrey, apareciendo tras la puerta de la enfermería.

"No, tan sólo estaba haciendo mi ronda cuando la Srta. Granger se estrelló contra mí. Buenas noches, Poppy"

Dicho eso se marchó de allí, dejando a Hermione al borde de las lágrimas mientras lo observaba en silencio. Suspiró cuando Madame Pomfrey colocó una mano sobre su hombro.

"Deberías contarle lo que ocurrió, cariño"

"¡Lo sabe! ¡Y a pesar de ello, se comporta peor que nunca!" contestó con la voz ahogada por las lágrimas.

"Pienso que quizás esté en shock. Estoy segura de que no se cree que alguien quisiese salvarlo, siempre está negando el hecho de que la gente lo aprecia"

"Me parece bien, pero ¡está negando que le salvé la vida! En fin, si quiere negarlo, está bien, ¡puede hacer lo que quiera!"

Hermione salió de allí, un leve rastro de lágrimas adornaban sus mejillas.

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Hermione se levantó y miró hacia el techo, pensando en Snape. Realmente, todo había comenzado cuando estaba en tercer año y él se había interpuesto entre Lupin y ellos mismos, protegiéndolos, cuando su antiguo profesor se había convertido en un hombre lobo. La mirada que les había dirigido a ella, a Ron y a Harry cuando se escapó, le demostró que sí que le importaba si ellos vivían o no. Fue entonces cuando le empezó a gustar.

Sus sentimientos se fueron fortaleciendo con el tiempo hasta que se dio cuenta de que se había enamorado de su profesor. Ni un alma lo sabía, pues no se lo había dicho a nadie, y cuando se enteró de que Snape estaba en algún lugar dentro de la casa de los gritos se sintió asustada por él. Su cuerpo casi sin vida era más de lo que podía soportar, y sus hechizos sanadores no surtían efecto. Cuando estuvo a horcajadas sobre él para llevar a cabo el conjuro, un pensamiento fugaz le vino a la mente: Harry y los demás podían sospechar de sus verdaderos sentimientos, teniendo en cuenta la manera en la que reaccionó; no le importó. Al final resultó que nadie sospechaba nada.

Saltando de la cama se fijó en la hora que era y maldijo, ya llegaba cinco minutos tarde para pociones, eso no podía ser bueno. Se vistió lo más rápido que pudo, agarró sus cosas y se fue corriendo a clase. Irrumpió en el aula jadeando y maldijo a sus compañeros por haber dejado la mayoría de los sitios que estaban frente a ella vacíos.

"Srta. Granger, ¡explíquese!" espetó Snape.

En vez de la ya usual sonrisa, Hermione le fulminó con la mirada y replicó: "Me dormí, señor"

Se sentó con brusquedad en su pupitre y dejó caer sus libros con un golpe sordo.

"¡Su retraso y su sarcasmo no serán aceptados! ¡Treinta puntos menos para Gryffindor!"

Hubo una protesta silenciosa por parte de los Gryffindors, pero nadie se quejó en voz alta. Hermione comenzó a hacer la poción que estaba escrita en la pizarra, planeando su venganza. Quería hacer explotar algo en la cara del grasoso-bueno-para-nada-ingrato-imbécil, una llamada de atención, por así decirlo. Quería enojarlo tanto como él lo estaba enojando a ella.

Con un sonido parecido al de un clic y un fuerte estallido, la poción de Hermione explotó. Miró con confusión el liquido que se filtraba a través del caldero y luego se echó a reír. ¡Debió haberse distraído! Otro golpe fue escuchado y los alumnos miraron hacia arriba para ver la furiosa cara de Snape, observandola a ella y a la silla que estaba volcada hacia atrás.

"¡Todo el mundo fuera! ¡Srta. Granger, usted quédese!"

El resto de los estudiantes salieron del aula con rapidez, casi cayendo unos sobre otros, mientras tanto Hermione, cabizbaja, miraba a Snape con una maliciosa sonrisa que ni siquiera Malfoy habría podido hacerla tan bien.

"¡¿Cuál es el significado de todo esto?! Ha llegado tarde, su comportamiento ha sido de lo más descarado y ahora, va usted y hace explotar unos ingredientes de lo más valiosos"

"Lo siento, profesor, supongo que estaba distraída" contestó ella. No sonaba, para nada, afectada o arrepentida.

"Otros veinte puntos menos para Gryffindor, y para ayudarla a que aprenda la lección, durante seis semanas tendrá usted detención conmigo todas las noches durante la cena. ¿Me he explicado con claridad?"

"Perfectamente, señor"

"¡Fuera de aquí!"

Hermione salió del aula, la sonrisa todavía bailando en sus labios. Al menos le había dado a probar un poco de su propia medicina.

TBC...