Nota original de la autora: ¡Espero que estén teniendo mucha diversión leyendo esta historia del mismo modo en el que yo me divierto al escribirla! ¡Amo Malec!
Capítulo 3. Después de la runa "sin miedo".
Magnus lanzó sus llaves sobre la superficie de cristal de la mesita que se encontraba en el rincón de la habitación. De forma descuidada, el brujo pasó sus dedos entre su cabello haciendo que éste se quedara levantado en ángulos extraños. Sin darse cuenta de lo que estaba haciendo en realidad, sus manos empezaron a escarbar entre un montón de papeles.
De pronto, Presidente Miau, el gato de Magnus, apareció encima de la mesa, acercándose para frotarse en la mano de Magnus, demandando atención. El Brujo no pudo evitar sonreír mientras acariciaba la parte trasera de las orejas y la barbilla del gato haciendo que éste emitiera un sonoro ronroneo.
Después de un rato perdido en sus pensamientos, Magnus escuchó el sonido de la puerta del apartamento al abrirse y cerrarse después con un golpe seco. El brujo emitió un profundo suspiro, sabía muy bien quien acababa de llegar. Sólo había otra persona que tenía la llave de su apartamento, pero en ese justo instante no estaba muy seguro de querer verlo.
-Magnus…- dijo Alec tentativamente.
-¿Qué haces aquí, Alec?- dijo Magnus suspirando profundamente de nuevo, sin levantar los ojos hacia Alec y sin interrumpir las caricias que prodigaba a Presidente Miau.
Alec no respondió en seguida, aquella frialdad de Magnus lo desconcertaba, pero después, armándose de valor logró decir:
-¿Es cierto lo que dijiste? ¿De verdad querías decirlo?
-Tienes que ser más específico, Alexander- dijo Magnus dándose la vuelta por fin para poder enfrentar a Alec, dejando que su cuerpo se apoyara en la mesita, sus brazos cruzados encima de su pecho- últimamente he dicho demasiadas cosas…
Alec tragó saliva de forma visible, su postura era rígida, exageradamente erguida y tensa, Magnus casi sentía pena por él. Casi…
-Me refiero a que si de verdad querías decir lo que dijiste en la casa de Luke- respondió Alec, sus ojos azules brillaban casi suplicantes- eso de que no querías volver a ver a ninguno de nosotros nunca más… tú… ¿También estabas incluyéndome a mí?
-No, no te incluía a ti…- dijo Magnus suspirando de nuevo, elevando sus ojos de gato hasta encontrarse con las pupilas azules de Alec. Mirarlo resultaba un poco doloroso.- Aunque, la verdad me gustaría poder incluirte ¿sabes? Eso haría mi vida mil veces más simple.
A pesar de las últimas palabras del brujo, la tensión desapareció del rostro de Alec. Para él sólo había resultado significativa la parte en la que Magnus le decía que no era cierto aquello de que no quería volver a verlo nunca más.
-¡Por el Ángel!- dijo el muchacho caminando hasta acercarse al lugar en el que Magnus seguía parado inmóvil- estaba tan preocupado…
-No estoy diciendo que no debas estar preocupado- dijo Magnus sosteniendo la mirada de Alec, sin hacer ademán de acercarse a él- la verdad es que no sé cuánto más pueda soportar esto.
-No lo entiendo- dijo Alec parándose más cerca de Magnus, intentando que el brujo lo mirara a los ojos de nuevo- ¿Qué es lo que no podrás seguir soportando?
-El rechazo, Alec- dijo Magnus alejándose de Alec una vez más, poniendo entre los dos todo el espacio posible. Su voz sonaba enojada y se elevó al menos dos octavas cuando continuó- ¡La verdad es que no sé cuánto más pueda soportar tu rechazo!
-¿Cuál rechazo…- empezó Alec, pero Magnus no dejó que terminara de expresar su idea.
-¡De verdad no lo entiendes! ¿Verdad?- dijo Magnus en el mismo tono enojado- ¡Me haces sentir como un tonto! Me tienes persiguiéndote como un cachorro enamorado ¿Y todo para qué? Para que cuando los dos estemos en público, te alejes de mí como si yo fuera la plaga más asquerosa de este mundo. Y créeme que entiendo por qué haces eso, lo entiendo bien pero…
-Pero Magnus…- dijo Alec de forma algo incoherente, intentando recomponerse de la sorpresa que le causaban las acusaciones del brujo.- es que tú me dijiste que me darías más tiempo.
-Sé lo que dije- respondió Magnus con frialdad- pero las cosas han cambiado. Tú no querías decir nada porque te preocupaba lo que Jace pudiera decir pero ¿Adivina qué? ¡Jace lo sabe! ¡Se los dijo a todos! ¡Él lo sabe Alec, ya lo sabe! ¿Y qué hiciste tú cuando él lo dijo? ¡Lo negaste! Negarlo claro, pero no fue solo eso: yo estaba ahí, lo negaste todo en frente de mí. Lo negaste todo como si yo no importara nada para ti…
Magnus se alejó más de Alec, dándole la espalda. El brujo no quería ver la mirada de aquellos ojos azules. Estaba claro que el brujo estaba más que enojado y lastimado, por eso no quería ver el efecto que sus palabras habían causado en el cazador de sombras… ¿Y si estaba hiriéndolo? Magnus no sabía si estaba preparado para ver dolor en aquellos ojos azules. Aunque si era honesto, en realidad le aterraba el hecho de que no hubiera dolor en esos ojos, comprobando así que él no significaba nada para Alec ¿Y qué demonios iba a hacer si aquello resultaba ser cierto?
-Jace me sorprendió- dijo Alec tratando de guardar la calma, pero su voz empezó a elevarse conforme las palabras salían de su boca- no supe cómo reaccionar a lo que Jace dijo, sé que lo manejé de la peor forma posible, pero tú sabes la verdad, tú sabes que estamos juntos así que ¿Qué importa lo que piensen los demás?
Magnus se dio la vuelta para enfrentar a Alec una vez más.
-Eso importa porque…- su voz se rompió a mitad de la oración.
"Eso importa porque estoy enamorándome de ti y de verdad no quiero salir lastimado una vez más" pensó Magnus, pero en vez de expresar ese sentimiento continuó diciendo:
-Importa porque estás escondiéndote. Eres una persona totalmente diferente cuando estás con tus amigos, con ellos eres alguien a quien yo apenas conozco.
-¿Qué quieres decir?- preguntó Alec empezando a impacientarse.
-Quiero decir que cuando estás conmigo a solas siempre eres este hombre feliz, sonriente, brillante y curioso y me haces más feliz de lo que he sido en mucho, mucho tiempo.- dijo Magnus cruzando la habitación para sostener los brazos de Alec entre sus manos.- Pero cuando estás con ellos nunca sonríes, nunca bromeas. Siempre pareces tan incómodo e infeliz ¡Y odio verte de ese modo!
-Así que es eso- dijo Alec con vehemencia, su temperamento estallando ahora también- ¿Quieres decirme cómo debo vivir mi vida? ¡Vete al diablo, Magnus! Si les digo a todos acerca de nuestra relación, soy yo el único que se está arriesgando, es mi vida la que puede arruinarse ¡No la tuya!
-No sé si lo notaste- contraatacó Magnus- pero tú precioso y perfecto Jace parece estar bien con la idea de los dos juntos.
Al escuchar esas palabras, Alec se echó para atrás y Magnus no pudo evitar sentir un dejo de satisfacción porque había dado en el blanco.
-¿Por qué estás haciendo esto, Magnus?- dijo Alec, intentando controlar su furia- ¿Qué quieres conseguir con esto exactamente?
-Honestamente, quiero poder estar al lado tuyo en público sin que tú te sientas aterrado y te alejes de mí como lo hiciste en el cementerio. Quisiera poder tocarte sin que tú reacciones como si mis manos contuvieran todo el veneno de demonio del infierno y éste estuviera quemándote. Y de verdad me gustaría que no negaras nuestra relación con vehemencia cuando alguien te confronta con ese hecho.
-¿Entonces por qué me detuviste cuando estuve a punto de decírselo a mis padres?- dijo Alec elevando la voz- no te atrevas a negarlo, sé que me hiciste algo. Si tanto querías que todos lo supieran ¿Por qué me detuviste? ¿Por qué?
-Te detuve porque ese no era el momento de decirlo- dijo Magnus, restándole importancia a lo que había hecho con un movimiento de sus dedos.
-No, fue más que eso- dijo Alec.- Ya les había dicho que tenía una relación con alguien, y estaba a punto de decirles que estaba en ella contigo pero me detuviste ¿Por qué?
- ¡Está bien!- dijo Magnus fulminando a Alec con la mirada- te detuve porque no quería que hicieras algo de lo que sin duda ibas a arrepentirte. Quería que les dijeras acerca de nosotros cuando en realidad tú quisieras decirles, no estando bajo el influjo de la estúpida runa "sin miedo" de Clary. Quiero que les cuentes acerca de nosotros, de nuestra relación cuando te sientas realmente bien con ello, cuando no te sientas tan avergonzado de mí como lo estás ahora.
-¿Piensas que estoy avergonzado de ti?- dijo Alec sin poder creerlo- ¿Eso es lo que piensas?- Alec caminaba por la habitación, gesticulando salvajemente.- ¡Esto no es acerca de ti, Magnus! No estoy avergonzado de ti, estoy un poco molesto contigo ahora, pero no estoy avergonzado. Les diré, claro que les diré acerca de los dos, pero ¿no entiendes que eso no es tan fácil como suena? ¿De verdad no entiendes lo difícil que es?
La furia de Magnus se desvaneció con esas palabras de Alec, claro que lo entendía. El brujo asintió con clama, cansado de gritar en realidad. Sintiendo que Magnus ya no estaba enojado con tanta fuerza como había estado antes, Alec se acercó a él de forma suave, tratando de hacerle ver que sus palabras eran ciertas: que no sentía vergüenza de lo que los dos estaban viviendo, que todo tenía que ver con el miedo intenso que su familia y la antigua tradición de los Cazadores de sombras causaban en él. Alec tomó la mano de Magnus entre las suyas, y aunque el brujo tardó un poco en reaccionar, después de un rato de mirar aquellos ojos azules que le pedían que lo entendiera, el brujo acercó al muchacho hacia su cuerpo, abrazándolo con fuerza y besándolo de lleno en los labios después.
-¿Acabamos de tener nuestra primera pelea?- dijo Alec sin soltarse del abrazo de Magnus, ahora completamente animado por haber sentido de nuevo los labios del brujo sobre los suyos.
-Mmmm… creo que sí…- dijo Magnus sonriendo con algo de disculpa, cambiando esa expresión por una sonrisa más sugerente, mirando a Alec con aire juguetón- y ahora, debemos arreglarnos…*
-¿Arreglarnos?*- preguntó bastante alarmado el cazador de sombras.
Cuando Magnus dijo "arreglarnos", Alec no pudo evitar pensar en que Magnus lo obligaría a usar uno de sus atuendos más extravagantes y a cubrirlo completamente en brillantina como una especie de castigo por todo lo que había hecho.
-Sí- dijo Magnus alegremente- y eso no es nada, espera hasta que podamos arreglarnos mientras tenemos sexo de reconciliación. Es mi favorito.
Alec miró a Magnus con los ojos abiertos, sintiéndose bastante aterrado en realidad. Imágenes rápidas de lo que "arreglarnos mientras tenemos sexo" podía significar empezaron a formarse en su mente dejándolo al borde de un ataque de pánico.
-Pero en realidad no me gusta el maquillaje*- dijo Alec con voz trémula- ¿podemos arreglarnos de otro modo?
Magnus rio con ganas de la preocupación del chico.
-No me refiero a "arreglarnos" en el sentido de usar cosméticos, Nephilim tonto- dijo Magnus con paciencia- ¿No habías escuchado antes ese término? Quiere decir que después de que peleamos, tratamos de arreglar las cosas, o sea, nos reconciliamos ¿entendido?
-¡Oh, ya veo!- dijo Alec visiblemente aliviado- jamás había escuchado esa expresión antes, debe ser mundana.
-Lo es- dijo Magnus sonriendo y acercándose más al joven Lightwood- como sea, creo que entenderás mejor el termino si te lo explico de forma práctica. Veras, Alexander, "arreglarse" es hacer algo como esto…
Los labios de Magnus impactaron con firmeza en los de Alec, el brujo besaba con suavidad al cazador de sombras, al menos al principio porque después, los labios de Magnus lo besaron con fuerza, pidiéndole la entrada a su boca, sus lenguas encontrándose y acariciándose en aquella eterna lucha que electrizaba la piel de Alec. El chico de los ojos azules tembló entre los brazos de Magnus y se aferró al cabello del brujo, acercándolo más a él. Después de un largo rato, Alec se alejó de Magnus sin muchas ganas de hacerlo en realidad.
-No puedo quedarme mucho tiempo- dijo Alec casi sin respiración, deseando olvidarse de todo y simplemente volver a besar a Magnus.
-¿Cómo escapaste de tus padres y de la Inquisidora?- preguntó Magnus mirándolo atentamente.
-Me ofrecí a llevarles comida- dijo Alec sin poder evitar reírse.
-Así que ahora soy comida…- dijo Magnus indignado. Alec rio con más fuerza como respuesta, por lo que el brujo suspiró resignado y añadió:- ¿A dónde se supone que irías a conseguir la comida?
-Taki´s supongo- dijo Alec como si en realidad no hubiera pensado mucho en el sitio al que iría a conseguir la comida.
-Qué lástima…- dijo Magnus, atrayendo a Alec cerca de él una vez más.
-¿Por qué es una lástima?- preguntó Alec con curiosidad.
-Bueno… los dueños de Taki´s conocen un poco mejor los trucos de un brujo. Ellos tienen protecciones contra nuestra magia, de modo que, digámoslo así, no podría conseguir su comida del modo en el que lo hago normalmente. – dijo Magnus y después añadió con una mirada traviesa:-Ahora que si me dices que no tienes ningún problema en llevarles a todos comida de un restaurante mundano, puedo simplemente conseguirla en dos segundos y entonces tú y yo podemos seguir "arreglando" nuestros asuntos un poco más…
Alec sentía que un conflicto estallaba en su interior: su conciencia y la culpa que sentía al robar comida luchaban fieramente contra el deseo de quedarse un par de minutos más con Magnus. Pero el cazador de sombras sabía que aquella lucha sólo podía tener un resultado.
-Que sea comida de restaurante mundano- dijo el chico sonriendo con anticipación.
-Excelente elección- respondió Magnus con los ojos brillantes.
El brujo acercó al joven Lightwood a él una vez más, tomándolo por la espalda, paseando sus manos por la columna vertebral del muchacho, haciéndolo temblar mientras sus manos acariciaban ahora su cuello y se enredaban después en aquella mata de cabello negro. Sus labios volvieron a encontrarse en un beso apasionado y profundo capaz de elevarlos a los dos al mismísimo firmamento.
Alec respondió a las caricias de Magnus con un abrazo apretado que le hacía sentir todo el calor del universo al tener el cuerpo del brujo pegado al suyo.
-De cualquier modo no puedo quedarme mucho…- dijo Alec rompiendo el beso para tomar un poco de aire, sintiéndose un poco culpable de estar besando a Magnus mientras su parabatai estaba en problemas- la Inquisidora tiene a Jace y sólo el Ángel sabe qué puede estar haciéndole. Aunque claro… no es que yo pueda hacer mucho por él ¿verdad?
-¿Cinco minutos más?- dijo Magnus mirándolo de forma seductora.
Una sonrisa traviesa iluminó el rostro de Alec antes de decir:
-Que sean diez.
NDT: * En esta parte fue difícil hacer la traducción. Alec se siente confundido porque en inglés el verbo "make up" (reconciliarse) y el sustantivo "make up" (maquillaje) se escriben y se pronuncian igual, por lo que se deduce que Alec pensaba en maquillaje y Magnus en la reconciliación. Espero que no haya resultado muy confuso¡
