Capitulo 3

La llegada de Darién.

Serena levanto la mirada a la entrada de la mansión. En la cumbre de la escalera se encontraba una mujer que no llegaba a tener más de cuarenta años de edad. Era hermosa. Su largo cabello negro ondulado parecía una cascada cayendo por su espalda. Tenía una figura bien conservada que era resaltada por el elegante vestido de satín que llevaba.

Al ver que ella no se acercaba, la fémina comenzó a descender por la escalinata. Comprendía porque Artemis se había enamorado de ella. Era tan magnífica, elegante y bella.

-Así que…. ¿Tú eres la modelito de quinta con la que se quiere casar mi sobrino?- le pregunto Luna, cuando finalmente había llegado a su lado- que sucede, ¿te comieron la lengua los ratones?

Linda y con carácter. Que Dios la ayudara, parecía que la quisiera matar. A lo mejor y Seiya no había dicho en broma de que era una bruja. ¡Como le respondía! Tenía que ser amable y deja una buena impresión…

-JA JA JA- comenzó a reírse Luna- por favor que alguno de los dos haya grabado su cara, creo que estabas para portada de revista de terror- le sonrió mientras la abrazaba cálidamente- tranquila que no voy a morderte, solo se trataba de una broma.

-Que broma, no sabía cómo responder. Admito que me asuste- confesó Serena. Quien había vuelto a respirar.

- Prometo no hacerlo tan seguido- dijo mientras la tomaba del brazo y comenzaban a subir las escaleras- estoy feliz de que estés aquí y que hayas llegado sana y salva. No sabes cuánto tuve que insistir para que Darién te trajera. El muy pesado solo te quería para él solito-recrimino a su sobrino- vamos Mina, cambia la cara relájate un poco, estas muy tensa.

-Ehhh…es que por un momento pensé que lo que había dicho Seiya, sobre que era una bruja era verdad- admitió mientras sonreía tímidamente. Aunque la verdad es que lo único que quería era desviar el foco de conversación. Le incomodaba hablar de Darién, ya que no sabía mucho de él y temía cometer algún error garrafal.

-Así que mi sobrino Seiya te estuvo hablando de mí. ¿Qué te dijo?-pregunto Luna mirando a Seiya con un mirada de asesino en serie- espero que solo te haya dicho virtudes sobre mi persona.

- Que eres una persona hermosa, linda, carismática, y con un noble corazón-Dijo Serena ya que Seiya empezó a mandarle miradas S.O.S- y veo que no se equivocaron en nada eres tal cual me la describieron tía.

-¡Ay! muchas gracias Mina, tú también eres como te describió Darién, muy hermosa, aunque no me menciono que eras tan agradable

-Gracias, espero que nos llevemos muy bien, de verdad- expreso Serena.

-De eso no lo dudes pequeña- dijo Luna- bueno entremos, por favor Seiya y Artemis traigan las maletas de Mina-grito a los hombres que se habían quedado unos pasos atrás.

-No se dio cuenta gracias a Dios-le hablo por lo bajo a Artemis, quien abría la cajuela y sacaba una maleta.

- Eres un fresco, solo a ti se te ocurre decir que el vuelo se adelanto una hora para ir a verte con no sé quién y luego te vienes coqueteando todo el camino con la prometida de tu primo eres un canalla, eso eres un ¡CANALLA!

-Pero Artemis, nadie me entiende- se dio por incomprendido, mientras soltaba un largo suspiro- es solo una miga que necesitaba estar un rato conmigo, la pobre se sentía muy mal- dijo Seiya con carita de niño bueno.

- Es que si solo fuera una o dos amigas que necesiten de tu consolación, pero no son miles y todas las semanas son diferentes.

- Pero que le puedo hacer naci para hacer rompe corazones- dijo haciendo una pose de sufrimiento.

- Ya mártir deja de decir bobadas, y apúrate con las maletas-dijo Artemis tomando una maleta y comenzando a subir la escalinata- pero Seiya, ten en claro esto Mina es la prometida de Darién con ella no puedes jugar como con las otras ¿me entendiste?

-Maldito con suerte-chasqueó la lengua, mientas cogía las maletas- que no daría yo por tenerla como novia. Es tan hermosa-

-Vamos Seiya solo jugarías con ella, como lo hacen con las otras-dijo Artemis comenzando a subir las escalinatas de nuevo.

-No créeme, lo que te digo que con Mina yo dejaría de hacer todas esas bobadas como tu las llama, con ella seria fiel y hasta le entregaría toda mi alma- dijo Seiya dándole alcance a Artemis.

-Bueno digas lo que quieras, Mina es de Darién. Es un hecho.

-Pero aun no están casados-dijo Seiya en susurro

-¡Seiya! Te escuche-dijo Artemis enojado

-¡Que si es la verdad! ¿No? Aun no se casan-dijo Seiya, mientras levantaba los hombros-

- Si, pero es de tu primo.

-¡Ey! Que con esos pensamientos machista. Ella no tiene dueño. Ella es libre-refuto. Si tan solo él tuviera una oportunidad con ella, no dudaría en aprovecharla, pensó.

-Sí pero…

-Bueno, ¿ustedes dos se van a quedar ahí todo la tarde?- interrumpió Luna que había ido a buscar a los chicos ya que tardaban tanto-Mina y yo los estamos esperando para que tomemos el té juntos.

-Para allá vamos linda- dijo Artemis haciendo sonrojar a Luna, quien se dio la media vuelta y camino rápidamente al salón.

Un vez que todos se instalaron en la sala, se pusieron a pasar un agradable momento de platicas y tazas de té. La familia la bombardeaba con preguntas ¿Cómo entraste al mundo de la moda? ¿Has conocido a alguien famoso? ¿Es verdad que se desnudan delante de todos? Cosas que claro, ella desconocía absolutamente. Así que se puso a inventar de lo lindo. Luego de pasar la prueba de las preguntas entre risas, fue su turno de preguntar. Y entonces, se entero de que Luna era la única hermana de la madre de Darién, por lo que cuando ambos padres de Darién fallecieron en un accidente automovilístico, ella paso hacerse cargo de Darién y la hacienda. Escuchar eso, le causo tristeza. Ella más que nadie sabía lo doloroso que era perder a sus padres. Lo triste y abandonado que uno podía llegar a sentirse.

-Que ocurre pequeña, de pronto como que tu rostro se muestra adolorido-pregunto Luna- ¿o acaso te sientes mal? ¿Necesitas descansar?, -pregunto Lunaal ver el cambio en la actitud e la chica.

- No es nada, tía- le dijo cariñosamente, llevaba quizás una hora con ella y sentía que ya la quería a montones- es solo que cuando hablaste de la muerte de los padres de Darién me recordaste la muerte de unos seres muy queridos para mí- dijo melancólicamente, era tan triste tener que mentirle. Le encantaría decirle que ella entiende todo el sufrimiento que pasaron ella y Darién; pero Mina tenía sus padres vivos y seguramente aparecerían en la boda de su hija y no precisamente como fantasmas.

- Lo siento pequeña no era mi intención causarte tristeza

- No te preocupes tía estaré bien, es solo que el cansancio me afecto un poquito

- No quieres irte a descansar- sugirió Artemis cariñosamente.

- Mmm creo que sería lo mejor-dijo Serena ya que la verdad si estaba cansada y algo afectada al tener que fingir a tal punto de ocultar su penas.

- Bueno pues te acompaño a tu recamara para que la conozcas dijo Luna

Agradecida se puso de pie y siguió a Luna, no sin antes despedirse de todos.

-Que descanses bombón nos vemos en la cena-dijo Seiya, antes de que saliera del salón.

Luna era una excelente guía turística, por el camino le iba relatando una que otra anécdota. Como "Darién se ocultaba aquí cuando no quería ir a la iglesia" o "vez esa mancha…fue Seiya y Darién, queriendo mejorar ese cuadro". Luego de un breve recorrido la condujo a la que sería su habitación. Era tan bella como toda la casa. Espaciosa, con una cama de princesa con dorsal y cortinas. Tenía un coqueto tocador y unos muebles que seguramente costaban una fortuna. La habitación tenía un baño con jacuzzi y lo que la hacia mas perfecta, era el balcón que entregaba una vista increíble de toda la hacienda.

-Tía esta habitación esta preciosa-dijo Serena, sonriendo agradecida.

-Me alegro que te guste pues la decore a mi gusto

-¡Esta divina! -dijo Serena mientras recorría una vez más la habitación completa. En eso de que se paseaba, se detuvo frente a un cuadro que le llamo la atención. En el salía una pareja de enamorados a punto de besarse. En el fondo se podía ver un palacio plateado el cual brillaba como un diamante- que cuadro tan hermoso- susurro

- Si es hermoso- dijo Luna quien estaba a su lado contemplándolo- hay una historia con respecto al cuadro.

-Me la cuentas- le pegunto Serena, quien comenzaba a sentirse como una niña de seis años, a quien le iban a contar un cuento antes de dormir.

-Claro, la historia cuenta que hace muchos años atrás, habían habitantes en la Luna. Un día una oscura fuerza llamada Megaverso, quiso apoderarse de un extraño poder que se decía estaba oculto en la Luna. Pero para apoderarse de él, necesitaba utilizar a los humanos, ya que ella no tenía una forma física. Entonces apoderándose de las mentes de los humanos, le declaro la guerra a los habitantes de la Luna. Sin embargo, había dos jóvenes, uno de ellos era el príncipe de la Tierra, llamado Endimión quien se había enamorado profundamente de la princesa de la Luna llamada Serenity. Ambos desconocían que ambos eran los príncipes de los reinos enemigos, se amaban tanto, que lo único que les importaba era pasar tiempo juntos, sin importarles su rango social.

Un día la reina de la Luna le informo a la princesa, que había tenido que firmar un acuerdo con el rey de la tierra, querían ponerle fin a la guerra. La fuerza de Megaverso había decaído, gracias a que los guerreros de la Luna habían podido sanar a los terrícolas. Con tristeza la princesa le dijo que ella estaría gustosa de traerle paz a su pueblo.

Con el dolor de su alma, se despidió del plebeyo que él consideraba el amor de su vida. Antes de su felicidad estaba la del pueblo. Paso el tiempo y se acerco el día de que se hiciera oficial su compromiso. Para ello en la tierra se hizo una gran fiesta donde se invito a la elite. Finalmente conocería al hombre con quien se iba a desposar. Cuando finalmente estuvieron frente a frente, ambos príncipes no lo podían creer y ante las miradas atónitas de los reyes se besaron apasionadamente.

- Vaya que suerte la de ellos y que irónico es el destino, pensar que no se querían cazar y resulto que era quien en verdad ellos amaban, que romántica la historia.

- Si Mina pero la historia no concluye ahí-comento Luna, con pesar.

- ¿Por qué? ¿No se casaron?- pregunto intrigada Serena.

- Bueno una semana antes de la boda, se celebro el cumpleaños de la princesa de la Luna, y se invito a toda la nobleza a un baile de disfraces. El príncipe se había escusado de no poder ir ya que el Megaverso una vez más había comenzado a incrementar su fuerza en la Tierra y necesitaba dirigir a sus tropas, para hacerles la pelea. Esta noticia tenía muy deprimida a la princesa quería estar junto a su amado y sobretodo, quería que esta guerra se acabara. Deprimida ingreso al salón con la cabeza gacha. De pronto, cuando esta por termina de bajar las escaleras, sintió que una mano se posaba sobre la suya, al levantarla se encontró con su amado, el cual estaba vestido con un tuxedo y un antifaz negro. Mientras bailaba el príncipe le conto que la batalla estaba llegando a un punto crítico, cada día eran más las personas de corazón puro que eran transformados en demonios, atacando a sus seres queridos.

La princesa comenzó a llorar, se sentía tan triste por no poder hacer nada. El príncipe la condujo a uno de los balcones del palacio y entre besos y caricias, logro calmarla. Logro animarla entregándole un regalo de cumpleaños que el mismo había mandado a hacer especialmente para ella, una estrella musical. Se lo entro diciendo que escuchara su melodía siempre que estuviera deprimida, para que en esos momentos se acodara de él.

De pronto escucharon gritos de auxilio. Las fuerzas del Megaverso habían por fin llegado a la Luna. El príncipe dándole un beso se despidió de la princesa y corrió a luchar. La princesa, quien no sabía que hacer lo persiguió, sin darle alcance. Y entonces ante ella apareció una mujer, quien decía ser la líder de las tropas de Megaverso. En el momento en que la princesa iba a ser asesinada por la guerrera, apareció el príncipe, que se interpuso ante ella, recibiendo el ataque. La princesa al ver que su amor fallecía, no supo soportar la tristeza y se apuñalo con la espada de su príncipe, para morir abrazado a él.

-¡Qué triste!-sollozo Serena- es como Romeo y Julieta

-Si pequeña, pero la historia demuestra que el amor va más allá que la muerte y que cuando hay amor, no importa la circunstancia, el siempre será más poderoso.

- Un amor que vaya a tal extremo, debe ser maravilloso sentirlo -exclamo en voz alta Serena

-¿No es así su amor con Darién?-pregunta alarmada tía Luna

-No, no es eso -ups se me escapo, Dios que invento, que invento- no solo digo que es hermoso tía y no te preocupe Darién es el hombre perfecto, lo amo con toda mi alma.

- Bien, pero si alguna vez sientes alguna pelea o dudas del amor por Darién solo dímelo, yo te ayudare- prometió mientras le daba un abrazo- quiero ser más que solo una tía, quiero ser tu amiga, cómplice y ser como una segunda madre para ti.

-Gracias tía, no sabes cuánto valoro eso-dijo Serena

-Bueno pequeña, descansa y luego te llamo para la cena

-Está bien tía, gracias por todo.

-Que descanses-dijo Luna saliendo de la habitación.

Pasa una semana desde que había llegado a la hacienda. Y desde el primer día todo había sido perfecto. Amaba pasar tiempo con Luna, Artemis y Seiya, se sentía una niña mimada. Había visitado varios lugares de la cuidad y obviamente había pisado el centro comercial con Luna, la cual era una adicta a las compras.

Esa mañana se encontraban los cuatro amenamente tomando desayuno en la terraza. Era un día maravilloso, el sol brillaba con fuerza y el cielo estaba completamente despejado de nubes.

-Hoy tenemos que terminar de ver unos papeles de la hacienda con Seiya y Artemis en la cuidad, así que te dejaremos solita un tiempo…a menos que quieras venir a aburrirte con nosotros- rio Luna

-Creo que paso de eso. Me quedare a cuidar la hacienda- sonrió, ya que Seiya comento inmediatamente que lo único que corría peligro de ser robado era ella, por ser tan hermosa. Con el pasar de los días se había acostumbrado a que Seiya se desviviera en elogios, pero todavía no podía evitar no sonrojarse.

-Bueno, bueno- dijo Luna poniéndose de pie- es hora de marcharnos, nos vemos en la tarde querida-dijo mientras le daba un beso y un abrazo y se marchaba acompañada de Artemis y Seiya.

-Piensa mucho en mi Bombón- grito Seiya, al tiempo en que luna le daba un codazo en las costillas. Hecho que le causo mucha gracia. Estar aquí era perfecto.

Decidió que hoy el diera era tan hermoso y caluroso, que lo pasaría en la piscina. Así que con alegría se fue a su dormitorio a buscar el traje de baño. Rebusco entre el mar de ropa que había descubierto que su prima había echado a su maleta con la nota de:

" ¡Dios mío! Serena, si pensabas llevar esa ropa que perjudicaría mi imagen olvídalo, diviértete y no me pongas en ridículo. Te quiere Mina"

Claramente, para ella la imagen lo era todo. Cuando había descubierto lo de la maleta, se había molestado mucho. Pero con el pasar de los días, se había acostumbrado a vestir con la ropa de Mina. La verdad es que tenía un buen gusto, pero siempre temía manchar esa lujosa ropa con la comida. Cuando por fin encontró el traje de baño, dudo seriamente en ponérselo. Era tan pequeño se tamaño. Se trataba de un trikini, que para ella eran tiritas, en color dorado con una hebilla circular en el centro y con tiras que se ataban al cuello.

Luego de regañar mil y una veces contra su prima, se lo puso. Y al verse al espejo, no supo si protestar o morir de la vergüenza. El traje tapa solo lo justo y necesario. Gracias al cielo, todos habían salido, sobretodo lo decía por Seiya.

Tomando una toalla, y una camisa blanca para cubrirse, se encamino a la piscina. Se dedico a tomar un buen rato el sol hasta que el calor fue insoportable y se tiro a la piscina. Hace tanto tiempo que no nada. Extrañaba la sensación del agua envolviendo todo su cuerpo. Braceo un par de vueltas a la piscina hasta que sintió que el cansancio empezó apoderarse de su cuerpo. Salió de la piscina y se cubrió la cabeza con la toalla para quitarse el agua.

De pronto sintió como unos brazos la atrapaban y la pegaban a un pecho masculino. Sin tener tiempo para actuar, el desconocido se apodero de su boca. El beso era abrasador, comenzó a golpear pero era inútil. El beso era mas y mas fogoso entre más resistencia ponía. Y lentamente fue cediendo al beso hasta que fue partícipe del. Nunca la habían besado de esa forma. Era tan demandante… si la seguía besando así, seguramente se desmayaría en sus brazos.

Cuando sintió que el sujeto se comenzaba a apartar de ella. Se dio la vuelta para huir, pero antes de dar dos pasos ya estaba otra vez atrapada en esos fuertes brazos.

-Mi vida, te extrañe-le susurro al oído el extraño, mientras le besaba los hombros desnudos. Esa voz ella la había escuchado antes…- ¿Todo bien con mi tía?

No podía ser cierto, era ¡Darién!